30269(23-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso No 30269  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA.  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado Acta N°272  

Bogotá,  D. C., septiembre veintitrés (23)  de dos mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado  Luis  Arbey  Varón Rodríguez, condenado en fallos proferidos por el  Juzgado  Noveno  Penal  del  Circuito  Especializado  y  el Tribunal Superior de  Bogotá,  como  autor  responsable  del  delito  de  secuestro  simple agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.-  Los  primeros  fueron consignados en el  fallo impugnado de la siguiente manera:   

El acontecer ilícito materia de estudio fue  dado  a conocer por Graciela Vanesa Méndez Villaruel el 12 de noviembre de 2000  ante  la  Unidad  Judicial  11 de Suba, toda vez que presentó denuncia penal en  contra  de  quien fuera su compañero permanente Luis Alberto Malagón con quien  procreó  5 hijos, por el delito de secuestro. Explicó que ella tenía un pacto  previo  con el padre de sus hijos, en el sentido que estarían con él todas las  tardes  y  en  las  noches  los  llevaría  a  su  casa,  lo  cual no cumplió a  cabalidad,  razón  por  la cual el 8 de noviembre de 2000 en vista que la noche  que  antecedió  no  le  llevó  a sus hijos, madrugó a la casa de aquel con la  finalidad  de  alistarlos para el colegio,, pero que cuando se disponía a salir  de  dicha  morada,  Luis  Alberto  Malagón  la convenció para que se quedara y  lavara  la  ropa  de  los niños. Indicó que, entonces, él salió a comprar el  jabón  y  regresó  acompañado de Luis Arvey (sic) Varón, fue cuando la tomó  de  la  espalda,  pidiéndole  a aquel que la atara y procediera a encerrarla en  una  habitación  todo  el  día hasta las horas de la noche cuando llegó en su  búsqueda  Luis  Fernando  Malagón  pariente  del  padre  de  sus  hijos,  y su  compañero sentimental para entonces, quien la ayudó a escapar.   

Adicionó  además  que  ese  día,  su hija  enteró  a  su  actual  compañero permanente Luis Fernando Malagón mediante un  papel   que  le  entregó  discretamente,  aprovechando  la  salida  de  Alberto  Malagón,  su ex marido, quien fue a comprar un pollo. Igualmente aprovechó que  quien  la  cuidaba  Luis  Arbey entró al baño, entonces se desató y salió en  busca  de  ayuda  al  CAI.  Al  regresar con la policía, por sus hijos, Alberto  Malagón  le  disparó  a  su  actual  pareja  Fernando  Malagón ocasionándole  lesiones en el rostro.   

         

2.- Abierta la correspondiente investigación  y  vinculado al proceso mediante indagatoria Luis Arbey Varón Rodríguez, el 10  de  octubre  de 2003 la Fiscalía Delegada 240 le impuso medida de aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva  como  presunto  coautor  del  delito de  secuestro simple agravado.   

3.-  Cerrada la investigación, ese despacho  el  30  de  enero  de  2004  profirió resolución de acusación en su contra en  calidad  de  cómplice  de  la  conducta  punible  atribuida  al  momento  de la  definición  de situación jurídica, la cual apelada ante la Fiscalía Delegada  ante   el   Tribunal   se   confirmó  atribuyendo  al  procesado  el  grado  de  participación de coautor.   

4.- Correspondió al Juzgado Noveno Penal del  Circuito  de  Bogotá  adelantar el juicio y celebrada la audiencia pública, el  27  de  abril de 2007 condenó a Varón Rodríguez a la pena principal de ciento  sesenta  y  cinco  (165) meses de prisión, a la accesoria de inhabilitación en  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por un período igual, al pago  de  seiscientos  ciento cincuenta (650) salarios mínimos mensuales por concepto  de  perjuicios  morales  y le negó el subrogado de suspensión de la ejecución  de  la  pena,  como coautor responsable del delito de secuestro simple agravado.   

5.-  La providencia anterior fue recurrida y  el  12 de diciembre siguiente el Tribunal Superior de Bogotá la modificó en el  sentido  de  imponer  a  Varón  Rodríguez  la pena principal de ciento sesenta  (160)  meses  de  prisión  y  seiscientos cuarenta (640) salarios mínimos como  indemnización  por  perjuicios morales, fallo objeto del recurso extraordinario  de casación interpuesto por el defensor del acusado.   

LA DEMANDA:  

          Al       amparo       de       la       causal       tercera       y  primera                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   de  casación  del  artículo  207  de la Ley 600 de 2000, el recurrente formula  tres cargos contra el fallo proferido por el Tribunal, así:   

Cargo      primero:     (causal  tercera)  cuando  la sentencia se haya dictado en un juicio  viciado.   

Manifiesta   el  casacionista  que  en  la  actuación  se  desconoció  el principio de investigación integral previsto en  el  artículo  20  en  armonía  con  el  234  de  la Ley 600 de 2000, porque la  vinculación  al proceso de Luis Arbey Varón Rodríguez tuvo como fundamento la  denuncia  instaurada  por  Graciela  Vanesa  Méndez  Villaruel  quien  hizo una  narración  “poco coherente de los hechos” (de la cual transcribió apartes)  y  falleció  tres  meses  después  sin  que  la Fiscalía hubiera ampliado esa  declaración,  cuando  para  el  caso  era  obligación  de  investigar tanto lo  desfavorable como lo favorable.   

Por lo anterior solicita a la Corte declarar  la  nulidad  de  todo  lo  actuado  a  partir  del  auto  que  ordenó cerrar la  investigación   para   de   esa   forma  retrotraer  la  investigación  a  ese  estadio.   

En el cargo segundo  al  amparo de la causal primera acusó la sentencia de  segundo  grado  de  violar el derecho de defensa “al no aplicarse el principio  de   contradicción”  porque  se  valoró  una  prueba  no  controvertida  con  menoscabo del artículo 29 constitucional.   

Luego  de  mencionar  apartes de la denuncia  formulada  por  Graciela Vanesa Méndez Villaruel, concluye afirmando que no fue  contrastada  violándose  el  derecho  de defensa, lo cual genera una nulidad de  “carácter  supralegal”,  razón  por la que peticiona decretar la nulidad a  partir  de  la  clausura de la investigación “con el fin de que si es posible  se subsane el yerro advertido.   

En el cargo tercero  bajo la égida de la causal primera de casación acusa  el  fallo  de  segunda  instancia  de  incurrir  en  error  de hecho derivado de  “falso  juicio  de  raciocinio” al otorgar “absoluta credibilidad” a las  versiones  de  Graciela  Vanesa  Méndez,  Luis Fernando Malagón y Leidy Jhoana  Malagón  “sin  un análisis debido sobre la crítica testimonial”, violando  de  manera  indirecta  por aplicación indebida los artículos 269 de la Ley 100  de 1980, 223, 238 y 277 del Código de Procedimiento Penal.   

Luego  de  transcribir apartes resaltados en  negrillas  de  lo declarado por Graciela Vanesa Méndez Villaruel, Luis Fernando  Malagón   y   Leidy   Johana   Malagón,   concluyó   afirmando   que  “esas  inconsistencias  no  fueron  analizadas  por  los  Juzgadores  en  los  fallos y  demuestran  que  no  hubo  un  verdadero  estudio  rompiéndose la sana crítica  testimonial”.   

Por lo anterior solicita a la Corte casar el  fallo y dictar en reemplazo una sentencia absolutoria.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  El  recurso extraordinario de casación  entendido  como  control  de  constitucionalidad  y  legalidad de las sentencias  proferidas  en  segundo  grado  se  halla  des-formalizado  en lo relativo a las  exigencias   rigurosas  de  debida  técnica  que  en  el  pasado  inmediato  se  demandaban,   a   las   que  en  el  presente  no  se  les  debe  otorgar  tanta  preponderancia  pues  ello implicaría contrariar el principio constitucional de  prevalencia de lo sustancial sobre lo formal.   

El anterior postulado se debe hacer extensivo  incluso  para  las  impugnaciones  que  se  efectúen  contra  las sentencias de  segundo   grado  proferidas  en  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000,  pero  la  des-formalización  no  convierte  a la casación penal en una tercera instancia  para  prolongar  en libre discurso los debates dados en las instancias sobre una  presunta  violación  al  principio  de  investigación  integral, al derecho de  defensa  y errores in iudicando derivados de falsos raciocinios, censuras que de  manera  superficial  e  indeterminada  se  enunciaron  en  la demanda sin que se  hubiese  demostrado,  ni se advierta contrariedad legal ni constitucional en los  fallos  de  instancia  como  para  superar los defectos de la demanda en orden a  decretar  una nulidad o proferir un fallo sustitutivo de absolución a favor del  procesado.   

En  esta  sede extraordinaria a efecto de la  prosperidad  de  los  cargos antes que exigencias formales de debida técnica lo  que  se  demandan  son  requerimientos  lógico-jurídicos  contundentes  en  la  finalidad  de evidenciar a la Corte con efectiva trascendencia sustancial que la  declaración  de  justicia  objeto  de  impugnación,  la cual llega a esta sede  extraordinaria  amparada  por  el  principio  de  la  doble  unidad jurídica de  decisión,  se  fundó  en  errores  de  hecho  o  de  derecho  manifiestos o se  profirió  al interior de un juicio viciado por irregularidades sustanciales que  afectaron  la  estructura  o  la  garantía  del debido proceso o del derecho de  defensa,  vicios  in  iudicando  e in procedendo claramente diferenciados en sus  realidades   y   alcances  que  reclaman  el  correspondiente  control  legal  o  constitucional  y los necesarios correctivos sustanciales o procesales de que se  trate.   

2.-  Por  tanto,  cuando  en  la  demanda de  casación   se    omiten  las  exigencias  relacionadas  con  una  adecuada  formulación  del  cargo  y se deja de señalar con claridad y precisión debida  sus  fundamentos  o  cuando  lo  acusado  se  queda en el plano genérico de los  simples  enunciados  como  aquí  ha  ocurrido  sin demostración ni incidencias  reales  de  infirmación  ni  de  mutación total o parcial de lo resuelto en la  segunda  instancia,  la consecuencia procesal inmediata no puede ser otra que su  inadmisión  según  así  lo  estatuye  el artículo 213  de la Ley 600 de  2000.   

3.-  Las siguientes son las falencias que se  advierten  en  la  impugnación  presentada  por  el defensor del procesado Luis  Arbey Varón Rodríguez:   

3.1.-  En  el cargo  primero  enunció  que  la  sentencia  se  dictó  con  trasgresión  del  postulado  de  investigación  integral  y en el cargo  segundo demandó que el principio de  contradicción   probatoria   sufrió   menoscabo,   censuras   que  formuló  y  desarrolló  de  manera  insuficientes,  a  las  que  se  responderá  en  forma  conjunta. En efecto:   

El  principio  de investigación integral de  que       trata       el      artículo      201   

de  la  Ley  600  de  2000 que a su vez es  desarrollado     por     el     artículo     2342       ejusdem,  es  uno entre otros, de los postulados  que  integran  la categoría jurídica general de debido proceso penal entendido  este  como  un estadio de conocimiento y determinación de una verdad concreta y  singular referida a un injusto penal.   

En  la  búsqueda  de dicho estado de saber,  esto  es,  en su trayectoria de ignorancia hacia la duda y en especial hacia los  resultados  de  certeza  se hace necesario que el funcionario por obligación de  acuerdo  con  los  términos  vinculantes  del  artículo 20 en cita se ocupe de  investigar  tanto  lo  favorable como lo desfavorable respecto de los objetos de  que trata el artículo 331 ejusdem.   

Como  es  de  la  esencia de la normativa en  cita,   los   aspectos   de   investigación  acerca  de  una  conducta  punible  específica,  tienen  como  referentes  la  determinación  acerca  de  quién o  quiénes  son  los  autores,  partícipes,  cuáles  los  motivos y factores que  influyeron  en  la  violación  de  la  ley  penal, las circunstancias modales y  temporales, las condiciones sociales y los daños y perjuicios.   

Aún   cuando  en  el  esclarecimiento  de  comportamientos  delictuosos  no  hay  reglas rígidas sino que por el contrario  existe  la  libertad  probatoria  que  en  todo  evento  se  liga  al  principio  heurístico  de  la  verificabilidad, se ha considerado por la jurisprudencia de  esta  Sala  que  el  principio  de  investigación integral el que se integra al  derecho  defensa  y contradicción probatoria, sufre menoscabo cuando existiendo  soportes  materiales  útiles  y  conducentes en orden a la determinación de la  verdad   el   funcionario   en   detrimento   de   la  facultad  oficiosa  o  en  desconocimiento   de   las  peticiones  de  prueba  de  alguno  de  los  sujetos  procesales,  no  se  hubiere  interesado  en  decretarlas ni practicarlas, en la  medida  de  que de haberse allegado como hipótesis verificadas y probabilidades  habrían   podido   incidir   sustancialmente   en   las   dispositivas   de  la  sentencia.   

En forma reiterada la Corte ha sostenido que  no  toda  omisión  en el decreto y práctica de pruebas genera afectación a la  investigación  integral  y  por  ende al principio de contradicción, pues para  viciar  el  procedimiento  se  hace  necesario  que esas falencias hubiesen sido  trascendentes,   es  decir,  incidentes  en  la  verdad  sustancial  y  material  declarada  y  de correspondencia haber afectado el derecho de defensa, es decir,  que  se trate de medios de convicción que de haberse practicado habrían tenido  la  potencialidad  de  dar  un  giro  total o parcial sustantivo diferente a los  resultados del fallo de que se trate.   

Cuando  se  impugna  en casación penal y se  propugna   por  una  nulidad  por  violación  al  principio  de  investigación  integral,  corresponde  al  casacionista  formular, objetivar y demostrar que la  omisión  ya  sea  singular  o  plural  de pruebas, las que deberá identificar,  comportaba  trascendencia  en  los  contenidos  de  lo favorable a la situación  jurídica  del  procesado  y  además, argumentar que de no haberse incurrido en  esas  omisiones probatorias las que eran conducentes por tener directa relación  con  el thema probandum, se habrían podido llegar a consolidar otros resultados  como  de  infirmación  o  cambio  en  el  grado  de participación en el reato,  exclusión  o  aminoración  de la responsabilidad penal atribuida, atenuación,  degradación  de  adecuación  típica  o que los efectos de incidencia podrían  haber dado lugar a la aplicación de la duda probatoria.   

De  los  anteriores aspectos los que hacen  parte  necesaria  de  la  argumentación  lógico-sustancial  cuando de censurar  violación  al  principio  de  investigación integral y menoscabo al derecho de  defensa  y contradicción probatoria se trata, no se ocupó el demandante, quien  además  de  manera escueta se limitó a enunciar que la vinculación al proceso  de  Luis Arbey Varón Rodríguez tuvo como fundamento la denuncia instaurada por  Graciela  Vanesa  Méndez  Villaruel quien hizo una narración “poco coherente  de  los  hechos”,  persona  que  falleció  tres  meses  después  sin  que la  Fiscalía   hubiera   ampliado   esa  declaración,  cuando  para  el  caso  era  obligación  de  investigar  tanto  lo desfavorable como lo favorable, predicado  que  escribió  en  forma  ligera sin haberse ocupado en especificar y demostrar  cuáles  eran  los  aspectos  de  interés sustancial y probatorio omitidos como  investigación  integral  de  lo favorable y cuál su trascendencia de mutación  total o parcial en los fallos de  instancia.   

Debe  recordarse  que  para  que  el  citado  principio  se  afecte  generando  violación al debido proceso en lo relativo al  esclarecimiento   de  aspectos  favorables,  se  requiere  de  la  presencia  de  manifiestas  omisiones  investigativas  en  las  que  se  ponga  de presente una  desestabilización  del  extremo  de defensa y contradicción probatoria dado al  interior de la respectiva actuación penal.   

En  esa  medida,  no  se  trata de cualquier  negligencia  instructiva  como  puede  derivarse el menoscabo a dicho principio.  Por  el  contrario,  deberá ser trascendente en lo favorable y ello como juicio  sustancial  se determina planteando y demostrando en lo concreto a través de un  nuevo  ejercicio  de  revaloración probatoria en la que se incluyan las pruebas  dejadas  de  practicar  integradas a los restantes medios de convicción, que de  no  haberse  dado  esas omisiones y por resultado de su incorporación y mérito  persuasivo   la   sentencia  no  se  sostendría  y  conllevaría  unos  efectos  diferentes,  como  podrían  ser los de exclusión de la adecuación típica, de  las  formas  de  participación  (modalidades  de autoría o de participación),  ausencia  de la antijuridicidad o de las expresiones de culpabilidad atribuidas,  etc.,  aspectos  de  los  que  para  nada  se ocupó el demandante en un escrito  ausente  de  claridad,  precisión y carencia de fundamentos en la sustentación  de este reparo.   

3.2.-  En  el cargo  tercero   el   demandante  enunció  que  acusaba  la  sentencia  de  violar  en  forma  indirecta la ley sustancial por error de hecho  derivado  de  falso  raciocinio,  a  su  juicio porque los juzgadores de segunda  instancia  otorgaron  plena  credibilidad  a  los testimonios de Graciela Vanesa  Méndez   Villaruel,  Luis  Fernando  Malagón  y  Leidy  Jhoana  Malagón,  sin  “efectuar estudios de sana crítica testimonial”.   

3.3.-  El  casacionista  de manera genérica  adujo  que  las  inconsistencias  resaltadas  en negrilla por él al transcribir  apartes  de  los  citados testimoniantes no fueron analizadas por los juzgadores  incurriendo en falsos raciocinios.   

3.4.- Desde la perspectiva de las exigencias  lógico-jurídicas,  contundentes  y  sustanciales  en  orden  a romper en forma  total  o  parcial  lo  resuelto  en  las  instancias,  debe  insistirse  que las  impugnaciones  que en casación penal se efectúen por la modalidad del error de  hecho  por  falso  raciocinio,  el  cual  se  materializa  por la violación que  efectúan  los  juzgadores  a  los  postulados  de  la  sana crítica, no pueden  quedarse  en  el  plano  de  lo  enunciativo  como  en  este  cargo  tercero  ha  ocurrido.   

La  sana crítica para el caso referida a la  prueba  testimonial,  conforme  a  rigores  conceptuales  se  identifica  en sus  contenidos  materiales  con  los  ejercicios  de  verificabilidad  por  los  que  transita  el  conocimiento  en  su  camino hacia la aprehensión de la verdad no  absoluta  sino  concreta  y  singular, sendero en el que los jueces deberán ser  respetuosos  de las máximas generales  de experiencia, leyes de la lógica  o   de   la  ciencia  que  al  ser  correctamente  aplicadas  permiten  efectuar  inferencias  acertadas,  llegar a conclusiones lógicas y otorgar credibilidad a  los  indistintos  medios de convicción habida razón de la verosimilitud de los  mismos.   

Tratándose  de  esta  clase  de censura, es  decir,  de  los errores de hecho derivados de falsos raciocinios, corresponde al  casacionista  no quedarse en meras afirmaciones pregonando genéricamente que se  violaron  las  reglas  de  la sana crítica como concepto global e indeterminado  sobre  la  valoración  y credibilidad otorgada a unos testimonios, sino que por  el   contrario   se   torna   obligatorio  identificar  con  puntualidad  si  la  trasgresión  se dio de manera específica en una máxima de experiencia, en una  ley   de  la  lógica  formal  o  dialéctica,  en  una  ley  de  la  ciencia  y  determinarla,  además  adentrarse  en  la  incidencia  de dichos errores en las  dispositivas  de  lo  fallado,  demostrando  que  de  no  haber  ocurrido dichas  falencias  valorativas  otro  habría  sido  o  podido  ser  el  sentido  de  lo  sustancialmente  decidido,  aspectos  estos que omitió el casacionista quien se  limitó  en  abreviado  y  escueto  discurso  a calificar que en la sentencia de  segundo  grado  se  incurrió  en  errores  derivados  de  “falsos  juicios de  raciocinio”,  pero  para  nada se ocupó en demostrar dicho vicio in iudicando  ni  menos  en  evidenciar  su  trascendencia  en  lo  resuelto  en los fallos de  instancia.   

4.-  Atendiendo a los fines de la casación,  fundamentación  de  la  misma,  posición de la impugnante dentro del proceso e  índole   de   la   controversia,  no  se  encuentra  violación  de  garantías  fundamentales  de  incidencia  sustancial  ni  procesal que deban ser protegidas  oficiosamente  y  conduzcan  a superar los defectos de la demanda, por lo que se  impone  su inadmisión, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 212 y  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conlleva la consecuencia  procesal  de  declarar desierta la impugnación, mediante decisión que adquiere  ejecutoria  en  la  fecha  en  que  es  suscrita  y  no  admite ningún recurso.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

         

1.-  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada    por    el    defensor    del    procesado    Luis   Arbey   Varón  Rodríguez.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ               ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS  AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                         YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                      

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Ley  600  de  2000, artículo 30.- “El funcionario judicial tiene la obligación de  investigar  tanto lo favorable como lo desfavorable a los intereses del imputado  y de los demás intervinientes en el proceso”   

2 Ley  600  de  2000,  artículo 234.- “Imparcialidad del funcionario en la búsqueda  de  la  prueba.- El funcionario judicial buscará la determinación de la verdad  real.   Para  ello  debe  averiguar  con  igual  celo,  las  circunstancias  que  demuestren  la  existencia  de  la conducta punible, las que agraven, atenúen o  exoneren  de  responsabilidad  al  procesado  y  las  que tiendan a demostrar su  inocencia”     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *