28871(23-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28871   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 007.  

Bogotá  D.C., enero veintitrés (23) de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

La  Sala procede a verificar el cumplimiento  de  los requerimientos lógicos y de pertinente fundamentación de la demanda de  casación   presentada   por   el   defensor   de  los  procesados  MARTÍN   CHOLO   POVEDA  y  HELDER  MAURICIO  QUINTERO  PINEDA, contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá  el  30  de  agosto  de  2007,  confirmatoria de la dictada por el Juzgado Octavo  Penal  Municipal  con  Función  de  Conocimiento  de  la  misma ciudad el 21 de  febrero  del  año  citado,  por  cuyo medio condenó a los referidos ciudadanos  como   coautores   penalmente   responsables  del  delito  de  hurto  calificado  agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Aproximadamente a las diez de la noche del 12  de   diciembre   de   2006,   cuando  José  Leonardo  Castañeda  Marquez se desplazaba por la avenida 68 con  calle   26   de   esta   ciudad,   fue  abordado  por  dos  individuos,  quienes  intimidándolo  con  una  navaja  e  hiriéndolo  en  el  antebrazo y en la mano  izquierda,  le  arrebataron un maletín. Posteriormente los agresores subieron a  una  buseta  donde  fueron  increpados  por  el  Agente  de la Policía Nacional  Claudio Duarte Arenas, quien  los  aprehendió  al no recibir explicaciones satisfactorias sobre el maletín y  una  navaja  que  portaban,  conduciéndolos  al CAI de la Avenida La Esperanza.  Luego,  el  mencionado servidor público se puso en contacto con el perjudicado,  quien  concurrió  al  sitio  mencionado, donde le fue entregado el maletín con  sus efectos personales y dio la correspondiente noticia criminal.   

Ante  el Juzgado Catorce Penal Municipal con  funciones  de  control  de  garantías de Bogotá, el 13 de diciembre de 2006 la  Fiscalía    formuló    en    audiencia    imputación    contra   MARTÍN   CHOLO   POVEDA  y  HELDER   MAURICIO  QUINTERO  PINEDA  como  posibles  autores  del concurso de delitos de hurto calificado (artículos 240-2  y 241-10 de la Ley 599 de 2000), la cual fue aceptada por éstos.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  el  11  de  enero  de 2007, por los mismos delitos de que trató la audiencia de  formulación de imputación.   

Mediante fallo del 21 de febrero del referido  año,  el Juzgado Octavo Penal Municipal de Bogotá condenó a los acusados a la  pena  principal  de  treinta  y  ocho (38) meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   lapso,   como  coautores  penalmente  responsables  del  delito  a  cuya  imputación  se  allanaron libre y espontáneamente. En la misma oportunidad les  fue    negado    el    subrogado    penal    de   la   condena   de   ejecución  condicional.   

Dado  que el defensor impugnó la sentencia,  el  Tribunal Superior de Bogotá la confirmó mediante fallo del 30 de agosto de  2007,   el   cual  es  ahora  objeto  de  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  mismo  sujeto  procesal  en  nombre de los acusados, quien  allegó en tiempo el correspondiente libelo.   

LA DEMANDA  

Al  amparo de la causal primera de casación  establecida  en  la  Ley 906 de 2004, el impugnante formula un solo cargo contra  la  sentencia del Tribunal por violación directa de la ley sustancial, derivada  de  la falta de aplicación de los artículos 13 de la Carta Política, 14-1 del  Pacto  de  Nueva  York, 8-2 de la Convención de San José de Costa Rica, 7º de  la Ley 599 de 2000 y 4º de la Ley 906 de 2004.   

En  el  desarrollo de la censura precisa que  los  falladores  aplicaron el incremento punitivo establecido en el artículo 14  de  la  Ley  890  de  2004, sin tener en cuenta que con tal proceder violaron el  derecho a la igualdad de los procesados.   

Cita  en  apoyo  de  su exposición extensos  apartes  de la sentencia de casación proferida por esta Sala el 1º de junio de  2006  dentro  del  Radicado  24890  y  concluye  que el Tribunal “incurrió  en  error  jurídico  al  darle  a  la  doctrina  de  la  Honorable  Corte  Suprema  de  Justicia  un alcance diferente al que en realidad  tiene,  pues,  se  insiste,  que  la Alta Corporación abordó el tema de manera  negativa  (es decir que se refirió a por qué no era procedente dar aplicación  al  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 a partir de la publicación de la norma)  que  no es lo mismo que abordar el tema de manera positiva (es decir a partir de  cuándo  es aplicable el referido incremento punitivo generalizado) y tampoco es  verdad  que  la  honorable Corte hubiese autorizado a imponer dicha disposición  de  manera sectorizada, pues un proceder de esta forma inexorablemente conduce a  tratamiento  desigual  (…)  si  se  compara  el  incremento punitivo al que se  vieron    avocados    los    encartados    con   el   presente   asunto   y   se  cotejará  (sic) con el que  habría  podido  recibir cualquier persona que hubiese realizado el mismo hecho,  bajo  iguales circunstancias, en la misma fecha, pero en un distrito judicial en  el  que aún no operaba el sistema de enjuiciamiento criminal previsto en la Ley  906 de 2004”.   

          Añade  que  aún  si  el  incremento  de  pena  establecido  en  el  artículo  14  de  la  Ley 890 de 2004 fuera compensado con rebajas de pena para  quienes  se sometan a terminar anticipadamente el proceso, no podría explicarse  qué  sucede  con  quienes  no se acogen a tales formas de culminación antelada  del  trámite,  pues  se les incrementa la sanción pero no se les otorga rebaja  alguna de la misma.   

          Con   fundamento   en  los  argumentos  precedentes,  el  recurrente  solicita  a  la  Sala  casar  parcialmente  el  fallo  atacado, en el sentido de  marginar  en  la dosificación de la pena el aumento establecido en el artículo  14 de la Ley 890 de 2004.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Desde  época  reciente  a  cuando entró en  vigencia  la  Ley  906  de  2004  ha  puntualizado  la  Sala,  que  si  bien tal  legislación  no  distingue  entre recurso de casación por la vía común y por  la  discrecional,  pues  se eliminó la exigencia del quantum de pena del delito  por  el  que  se  procede  para  acceder  a  tal  impugnación, lo cierto es que  corresponde  al  demandante  acreditar  la  afectación de derechos o garantías  fundamentales,  lo cual le impone contar con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar  los cargos de sustentación del recurso y demostrar que es  necesario  el  fallo  de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  el artículo 180 de la referida normatividad para dicha  impugnación,  es  decir, la efectividad del derecho material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por  éstos y la unificación de la jurisprudencia.   

          Adicionalmente  se  tiene  que  de  acuerdo  con  la  preceptiva del  artículo  184  de  la  mencionada  normatividad, no será admitido el libelo de  casación  cuando  el  demandante  carezca de interés, no señale la causal, no  desarrolle  adecuadamente  los  cargos de sustentación o cuando se advierta que  no   es  necesario  el  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades  del  recurso.   

Es pertinente puntualizar que en el análisis  sobre  los  requisitos  de  admisibilidad  de  las demandas de casación, es del  resorte  de  la  Sala  verificar  que los recurrentes formulen sus reproches con  sujeción  a  los  requisitos de lógica y adecuada argumentación definidos por  el  legislador  y desarrollados por la jurisprudencia, a fin de que este recurso  extraordinario  no  se convierta en una instancia adicional. Tales exigencias se  orientan  a  conseguir  que  los  libelos  se  enmarquen dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  desarrollo  de  los cargos  propuestos,  de  suerte  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y claros,  dado  que no corresponde a la Sala en su función constitucional y legal develar  o   desentrañar   el   sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones de los impugnantes en casación.   

Advertido lo anterior, encuentra la Sala que  si  bien  el  cargo  es  presentado  de  manera  adecuada y siguiendo las reglas  técnicas  que  exige  la  formulación de un reparo bajo la égida de la causal  primera  de  casación  dispuesta  en  el  artículo  181 de la Ley 906 de 2004,  orientado  a  cuestionar  una  temática exclusivamente jurídica en punto de la  aplicación  del  artículo  14  de  la  Ley  890  de 2004, en cuanto señala el  supuesto  yerro  de los juzgadores sobre la normatividad e indica que se aplicó  indebidamente  el  citado  precepto,  aceptando la realidad fáctica definida en  las  instancias  e  inmodificable  dentro del proceso, sin dificultad se observa  que  dada  la  temática  propuesta por el defensor, no se necesita del fallo de  casación para dilucidar sus planteamientos.   

En  efecto,  si  como  al  inicio  de estas  consideraciones  se  puntualizó  que  no  basta para conseguir la admisión del  libelo  que  el  recurrente  postule y desarrolle técnicamente los cargos, sino  que  es  menester  que  demuestre  la  necesidad de la sentencia de casación en  punto  de  cumplir  alguno  de  los fines de  tal  impugnación  extraordinaria y a su vez,   de  acuerdo  con  el artículo 184 de la  Ley  906 de 2004 se impone la inadmisión de la demanda cuando no se precise del  fallo  para cumplir alguno de tales propósitos, considera la Sala que en cuanto  se   refiere  al  reproche  objeto  de  estudio  no  se  necesita  la  sentencia  casacional.   

          En efecto, inicialmente  mediante  fallo de tutela del 7 de febrero de 2006 (Rad. 24021), que a la postre  fue  reiterado  en otras providencias, por ejemplo, en auto del 23 de febrero de  2006  (Rad.  24890) y en sentencia del 21 de marzo de 2007 (Rad. 26065), la Sala  ha  tenido la oportunidad de traer a colación los antecedentes legislativos del  artículo  14  de  la  Ley 890 de 2004, en los cuales se aprecian las siguientes  observaciones:   

i)            “Atendiendo  los  fundamentos  del  sistema acusatorio, que prevé  mecanismos  de  negociación  y  preacuerdos, en claro  beneficio  para  la  administración  de  justicia  y los acusados, se  modifican  las  penas…”1 (subrayas fuera de texto).   

ii)              “La  razón  que  sustenta  tales  incrementos  (de las penas establecidas en la Ley 599  de  2000,  se  aclara) está  ligada  con  la  adopción de un sistema de rebaja de penas, materia regulada en  el  Código  de  Procedimiento  Penal, que surge como  resultado    de    la    implementación    de    mecanismos   de   ‘colaboración’  con  la  justicia  que  permitan el  desarrollo  eficaz  de  las  investigaciones en contra de grupos de delincuencia  organizada   y,   al   mismo   tiempo,  aseguren  la  imposición  de  sanciones  proporcionales  a  la  naturaleza  de  los  delitos  que se castigan”2 (subrayas fuera de texto).   

iii)          “El  primer  grupo  de normas (aquellas relativas a la dosificación  de   la   pena,   se  aclara),  está  ligado  a  las  disposiciones  del  estatuto  procesal  penal  (Ley 906   

de   2004,   se   precisa)   de  rebaja  de penas y colaboración con  la  justicia,  que le permitan un adecuado margen de maniobra a la Fiscalía, de  modo  que  las  sanciones  que finalmente se impongan guarden proporción con la  gravedad  de  los  hechos, y a la articulación de las normas sustantivas con la  nueva   estructura  del  proceso  penal”3   (subrayas  fuera de texto).   

iv)           “Teniendo en  cuenta   que   se   hace   necesario   ajustar   las  disposiciones  del Código Penal a los requerimientos que implica la adopción y  puesta  en  marcha del sistema acusatorio, solicitamos  a  la Plenaria de la Cámara de Representantes dar segundo debate al proyecto de  ley   número   251   de   2004   Cámara,   01   de   2003   Senado”4 (subrayas fuera de texto).   

v)            “El  actual  proyecto   de   ley,   insisto  hasta  la  saciedad,  únicamente  tiene  una  justificación  y  una  explicación: permitir poner en  funcionamiento  el Código de Procedimiento Penal, que  se   convertirá   en  ley  de  la  república  y  que  fue  expedido  por  esta  Corporación”5    (subrayas    fuera    de  texto).   

vi)           “Lo que hay  que  modificar  son algunos artículos del Código, en razón a que como  entra a operar el sistema acusatorio será necesario aumentar  algunas  penas  para  que haya margen de negociación,  porque  de  lo  contrario  la sociedad se vería burlada con base en las rebajas  que    pueda    hacer    el    fiscal”6.   

          A  partir  de  lo  expuesto,  la  Sala  ha  concluido  que  como  la  teleología  del  aumento general de penas previsto en el artículo 14 de la Ley  890  del 2004 fue la de habilitar los mecanismos de allanamientos y acuerdos que  surgen  de la implementación del sistema penal acusatorio reglado en la Ley 906  del  mismo  año,  su  aplicación  queda  supeditada  a  la vigencia gradual de  éste.   

Ahora, puntualmente respecto del derecho a la  igualdad  que  plantea la defensa ha dicho la Sala que como principio y regla de  carácter  constitucional  comporta  un  derecho  y una garantía. En virtud del  primero  “habilita  a  los  individuos  dentro  del  sistema  la  facultad de formular oposición frente a normas o actos violatorios  de  aquel  principio en términos generales o francamente discriminatorios desde  lo  específico, estatus negativo, o de exigir algún comportamiento determinado  de  los  poderes  públicos,  estatus positivo”, para  concluir:   

“La  desigualdad  se evidencia con claridad, pues  un  procesado  condenado  por  idénticas  razones  a  las  que  lo fue el aquí  accionante,  pero cuya conducta hubiese ocurrido en un lugar donde se aplique el  sistema  acusatorio,  tendría  la  posibilidad de acceder a una mayor rebaja de  pena  en  caso  de  un  allanamiento  a  la  imputación,  en  los términos del  artículo  351  de  la  Ley  906  de  2004”.   

“Pero  la  Sala  no  duda  en  señalar  que  la  desigualdad  evidenciada sólo se deriva de una errónea aplicación del aumento  general  de  penas que se adoptó en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, a un  evento  que  no  se  rige  por  el  sistema acusatorio, pues de  acuerdo  con los antecedentes históricos de  la  aludida  ley,  su propósito no fue otro que permitir la puesta en marcha de  un  sistema  procesal  basado  en  una  significativa negociación de penas, que  exigía   por  tanto  el  aumento  general  de  las  mismas  para  mantener  una  proporcionalidad  sancionatoria  razonable  que  respondiese  a  las  múltiples  formas  de negociación y rebajas previstas             (…)”.   

“Por  lo  tanto, se ve obligada la Sala a aceptar  que  al  igual  que  la  Ley  906 de 2004, la  norma  de  aumento  general  de  penas, vigente desde el 1º de  enero  de  2005,  debe  aplicarse  gradualmente en aquellos Distritos Judiciales  donde  se  vaya implantando el sistema acusatorio y con exclusividad a los casos  que  se  rigen  por  el mismo  (…).   Lo   contrario   resulta   inconstitucional,  porque  lleva  a  aplicar  consecuencias  distintas  a  situaciones fácticas idénticas”   

En     suma,  “en los casos de sentencia  anticipada  de  la  Ley 600 de 2000, no es posible invocar la aplicación de las  rebajas  más  generosas  de  la  Ley 906 de 2004, establecidas para delitos con  penas  incrementadas  en  virtud  de  la  Ley  890  de 2004, incrementos que, se  reitera,  no  operan  para  los  casos  que  se  rigen  por  el  primer sistema,  solución  que  dinamiza el  principio  de  igualdad  en  la  aplicación  de la ley penal”7. (subrayas fuera de texto).   

          Lo expuesto explica con  suficiencia,  por  qué  no se viola el derecho a la igualdad cuando se aplica a  las  sanciones  regidas  en  su  trámite  por  la Ley 906 de 2004 el incremento  dispuesto  en  el  artículo  14  de  la Ley 890 del  mismo año, en cuanto  corresponde  a  una  dinámica  diversa  de  la  establecida  en  la  Ley 600 de  2000.   

          Adicionalmente   se  observa  que  el  recurrente no realiza ningún esfuerzo en cotejar el resultado  de  aplicar  las  disminuciones punitivas establecidas en la Ley 600 de 2000 con  ocasión  de  los  institutos  de  culminación  antelada  del  proceso,  con el  producto  de  tomar  las sanciones señaladas en la Ley 599 de 2000, esto es, en  la  misma legislación sustancial, incrementadas de conformidad con el artículo  14  de  la  Ley  906  de  2004,  pero rebajadas en razón de los allanamientos o  acuerdos,  es  decir,  no tiene en cuenta el defensor que los descuentos de pena  establecidos  en  la  legislación  procesal  del  2000 para la fase anterior al  juzgamiento  son  menos generosos que los dispuestos en la normatividad adjetiva  de  2004  para  la etapa procesal equivalente, argumento adicional para concluir  que la propuesta casacional debe ser inadmitida.   

          Así  las  cosas,  si  ya tiene precisado la Sala que no se viola el  derecho  a  la  igualdad  de  las  personas ante la ley al aplicar a quienes son  procesados  bajo  la  égida  de  la  Ley  906  de  2004 los incrementos de pena  señalados  en  el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, es claro que la queja del  censor   encuentra   respuesta  en  las  referidas  providencias,  circunstancia  demostrativa  que en cuanto se refiere a este cargo, no es necesario el fallo de  casación  y,  en  consecuencia,  se impone su inadmisión de conformidad con lo  establecido   en   el   inciso   2º   del  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004.   

          Por   último   es   pertinente   indicar   que   no  se  advierte  en  el  curso  del  diligenciamiento  o en la sentencia  objeto   del   recurso,  violación  de  derechos  o  garantías  de               los         procesados,   como  para  que  ello  determinara  ejercer  la  facultad  oficiosa  que  en  punto  de  asegurar  su protección le  confiere el legislador a la Corte.   

          Cuestión final   

          Dado  que contra la decisión de inadmitir la demanda presentada por  la   defensa   procede  el  mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es oportuno precisar que  como  dicha  legislación  no regula el trámite a seguir para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  cumplirse       para       su       aplicación8, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación   interpuesta   por   el   defensor   de   los  procesados  MARTÍN   CHOLO  POVEDA  y  HELDER    MAURICIO    QUINTERO   PINEDA, por las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

Aclaración de voto  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Exposición  de  motivos  del Proyecto de ley por el cual se modifica la Ley 599  de 2000.   

2  Ponencia  para  primer  debate  al  Proyecto  de  Ley  01 de 2003 por el cual se  modifica la Ley 599 de 2000. Senado.   

3  Informe  de  ponencia  para  primer debate al Proyecto de Ley 251 de 2004 por el  cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.   

4  Informe  de  ponencia  para segundo debate al Proyecto de Ley 251 de 2004 por el  cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.   

5  Intervención  del  Vicefiscal  General  de  la  Nación en el segundo debate al  Proyecto  de ley 251 de 2004 por el cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara  de Representantes.   

6  Discusión  en  segundo  debate  del  Proyecto de Ley 251 de 2004 por el cual se  modifica la Ley 599 de 2000. Cámara de Representantes.   

7  Sentencia de casación del 21 de marzo de 2007. Rad. 26065.   

8  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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