28856(26-05-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 28856  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA No. 168  

Bogotá,  D.  C., veintiséis (26) de mayo de  dos mil diez (2010).   

VISTOS  

La  Corte  decide  el  recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  CLEMENCIA CERQUERA  GONZÁLEZ  contra  la sentencia dictada el 26 de julio  de  2007  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Ibagué, que confirmó el  fallo  condenatorio  expedido el 23 de enero del mismo año  por el Juzgado  Penal del Circuito del Guamo (Tolima).   

HECHOS    Y   ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  El  6  diciembre  de  2005,  EDGAR ULISES  MONTAÑA  LOZANO,  titular  de  una  cuenta  de  ahorros  en el Banco Agrario de  Colombia,  oficina San Luis (Tolima), intentó realizar un retiro de $4.000.000,  pero   no   lo   logró  porque  el  saldo  que  reportaba  escasamente  era  de  $10.313.   Debido  a  esta  inconsistencia,  se  verificó  que  el  23  de  septiembre  de  2008,  se  había  producido  un retiro por valor de $4.870.000,  transacción  que  no  realizó,  pues  la única suma que había debitado de su  cuenta el 13 de octubre del mismo año, era de $100.000.   

Ante  las  investigaciones disciplinaria y de  seguridad  a  las que dio inicio la entidad financiera afectada, concurrió ante  la  oficina  del  Gerente  Zonal,  la señora CLEMENCIA  CERQUERA  GONZÁLEZ  (cajera), quien manifestó que en  compañía  de  MAYERLI  BERRIO MEDINA (asesora comercial) y CARLOS ARTURO LEÓN  SUÁREZ  (exdirector)  se apropiaron ilícitamente de los dineros del mencionado  cuentahabiente,  así  como  del  de  otros  clientes en cuantía superior a los  $20.000.000.   

Durante el proceso, el Banco afectado afirmó  que la suma que restituyó a los clientes ascendió a $22.362.083.   

2. El 27 de diciembre de 2005 la señora EDNA  ROCÍO  MOGOLLÓN,  Directora  de  la  Oficina  de  San  Luis (Tolima) del Banco  Agrario    de    Colombia    S.A.,    formuló   la   correspondiente   denuncia  penal.   

3. El 28 de diciembre de 2005, la Fiscalía 53  Seccional  de  Ibagué  declaró  abierta  la  investigación  en  contra de los  denunciados  por  el delito de peculado por apropiación. Igualmente, dispuso su  vinculación.   

4.  Una  vez  los  sindicados  rindieron  la  injurada,  el  10  de marzo de 2006, CLEMENCIA CERQUERA  GONZÁLEZ  manifestó  a  través  de  su  defensor la  intención  de “acogerse a  SENTENCIA           ANTICIPADA”.   

5.  La  investigación se declaró cerrada en  relación  con MAYERLI BERRIO y CARLOS ARTURO LEÓN el 14 de junio de 2006, y la  diligencia    de    aceptación    de    cargos    respecto    de   CLEMENCIA  CERQUERA  GONZÁLEZ se llevó a  cabo  el  10  de  julio  del  mismo año, oportunidad en la que ella admitió la  responsabilidad  penal por el delito de peculado por apropiación previsto en el  artículo 397 de la Ley 600 de 2000.   

6.   El  8  de  septiembre  de  2006, el  órgano  instructor  dispuso  la  ruptura de la unidad procesal en los términos  del numeral 4º del artículo 92 del Código Penal.   

7. El 24 de octubre del mismo año, el Juzgado  Penal    del    Circuito   del   Guamo   (Tolima)   asumió   conocimiento   del  asunto.   

8.  El  23  de  enero  de 2007, el Juzgado de  conocimiento   dictó   sentencia   condenatoria   en   contra  de  CLEMENCIA  CERQUERA GONZÁLEZ en calidad de  coautora  del  delito  de  peculado  por  apropiación,  y  le  impuso las penas  principales  de  54  meses  de  prisión y multa de $14.900.000, la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  pena privativa de la libertad y la condena en perjuicios a  favor  del  Banco  Agrario  de  Colombia S.A., Sucursal San Luis, en cuantía de  $22.362.083.   

Así   mismo,   le   negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

9.  El  fallo fue recurrido por el defensor y  confirmado  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Ibagué  mediante  sentencia del 26 de julio de 2007.   

10. Contra la providencia de segundo grado, la  defensa   técnica   interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  que  fue  sustentado en la oportunidad legal.   

11.   El   proceso   fue   remitido   a  la  Corte.   

12.  Por auto del 12 de mayo de 2008, se  admitió la demanda de casación.   

13.  El  proceso  arribó  con concepto de la  Procuraduría General de la Nación, el pasado 14 de abril.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera, cuerpo primero  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000, el defensor postuló dos cargos por la  ruta  de  la  violación  directa de la ley sustancial, ambos en la modalidad de  falta de aplicación.   

Primer  cargo.  Falta  de  aplicación  del  artículo 351 de la Ley 906 de 2004.   

El censor invocó la violación directa de la  ley  sustancial  por  inaplicación  del artículo 351 de la Ley 906 de 2000, en  concordancia  con  los artículos 29, inciso 3º, de la Constitución Política,  6º,  inciso  2º, de la Ley 599 de 2000 y de la Ley 600 de 2000 y 44 y 45 de la  Ley 153 de 1887.   

Adujo  que  aunque la defensa de la procesada  apeló  el  fallo  de  segundo  grado  para obtener la aplicación favorable del  artículo  351  de  la  Ley 906 de 2004, como consecuencia de haber aceptado los  cargos  imputados,  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de Ibagué negó esta  petición,  pese  a  que  la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia  “por vías distintas, han  llegado  a  la  conclusión  de  que  esa rebaja de pena es viable y reconocible  cuando  quiera  que  el  procesado,  como  en  el  presente  caso  (…)  CLEMENCIA  CERQUERA  OSPINA (sic),  hayan  aceptado  cargos  y acogido a sentencia anticipada, especialmente, cuando  en  los  procesos tramitados conforme al anterior Código de Procedimiento Penal  (Ley   600   de   2.000)   esta  situación  se  presenta  en  la  etapa  de  la  instrucción”.   

Para el efecto, se apoyó en la decisión del  24  de  agosto de 2007, radicado 32.637 proferida por la Sala de Casación Penal  y   en   la   sentencia   T-647   del   16   de  agosto  de  2007  de  la  Corte  Constitucional.   

Una   vez   precisó   que   la  enjuiciada  inicialmente  manifestó su voluntad de acogerse a sentencia anticipada el 10 de  marzo  de  2006  y luego, en la diligencia de aceptación de cargos celebrada el  10  de  julio del mismo año, cuestionó la decisión del Tribunal en el sentido  de  confirmar la sentencia del inferior que sólo le había reconocido la rebaja  de  la  tercera parte de la pena conforme al artículo 40 de la Ley 600 de 2000,  bajo  el argumento según el cual, la figura de la sentencia anticipada prevista  en  la  Ley  600  de  2000  y  la  de aceptación de cargos regulada en el nuevo  Código    de    Procedimiento    Penal   (Ley   906   de   2004)   “son   instituciones   jurídicas   y  procesales     “bien  distintas””.   

Con la falta de aplicación del canon 351, el  Ad  quem transgredió “los  principios    procesales    del    debido    proceso,    de   legalidad   y   de  favorabilidad”.    En  consecuencia,  solicita  casar  la  sentencia impugnada, para aplicar la aludida  norma   y   proferir   sentencia  de  reemplazo  que  reconozca  a  CLEMENCIA     CERQUERA     “la  mitad  de la rebaja de pena a que  se   hizo  acreedora  por  aceptación  de  cargos  y  acogimiento  a  sentencia  anticipada      en      la      etapa     de     la     instrucción”.   

Segundo  cargo.  Falta  de  aplicación  del  artículo 401 del Código Penal.   

Acusó  la  sentencia de segunda instancia de  violar  directamente  la  ley sustancial al dejar de aplicar el artículo 401 de  la     Ley    599    de    2000,    “entendido  en  concordancia  con  los  arts.  54-6 y 96 del Código  Penal  y  con  el  art.  46  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de  2000)”.   

Afirmó que pese a que a la procesada no se le  dedujo  la  calidad  de  coautora  de  la  infracción  penal  de  peculado  por  apropiación  y  se  declaró  la  ruptura  de la unidad procesal por acogerse a  sentencia  anticipada, la conducta fue “consumada mancomunadamente”  con  CARLOS  ARTURO  LEÓN SUÁREZ y  MAYERLI BERRIO MEDINA.   

En  ese orden, como quiera que el 12 de julio  de  2006,  el  señor  LEÓN SUÁREZ acreditó ante la Fiscalía 53 Seccional de  Ibagué,  la  devolución  de  $13.807.832,  en  calidad  de  abono  de  la suma  defraudada,  argumentó  el censor que, ello no se hizo saber dentro del proceso  que  nos ocupa toda vez que para esa época ya se había producido la ruptura de  la  unidad  procesal  por  cuenta  del  acogimiento  de su prohijada a sentencia  anticipada.   

Este  suceso, manifestó el recurrente, sólo  se  acreditó  “luego de  haberse    proferido    la    sentencia    de    segunda   instancia”.   

En  atención  a  que  la  reparación de los  daños   materiales   y   morales   causados   con   el   hecho  punible  genera  responsabilidad  solidaria, la devolución parcial de lo apropiado, por parte de  LEÓN   SUÁREZ,   “debe  favorecer         a        todos”.   

En  consecuencia,  el  libelista  encuentra  procedente  la  aplicación  del  artículo  401  de la Ley 599 de 2000, el cual  prevé  la  rebaja  de  una  cuarta  parte  de la pena privativa de la libertad,  “cuando  el reintegro de  lo  apropiado fuere parcial, como en este caso, pero sustancial porque supera el  50% de lo apropiado”   

Por lo tanto, por este aspecto, solicita casar  el fallo demandado y proferir sentencia de reemplazo.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

Primer  cargo.  Falta  de  aplicación  del  artículo 351 de la Ley 906 de 2004.   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  (E)  afirmó  que  la  postura  actual  de la Corte Suprema de  Justicia  es la de admitir que la rebaja de pena prevista para la aceptación de  cargos   en  el  artículo  351  de  la  Ley  906  de  2004,  es  aplicable  por  favorabilidad   a   la   sentencia   anticipada  regulada  por  la  Ley  600  de  2000.   

Al respecto, se apoyó en sentencia del 8 de  abril  de  2008,  de la Sala de Casación Penal, radicado 25.306 y, precisó que  “[s]i  bien  los acuerdos y negociaciones son notas singulares del SPS,  el  allanamiento  a  cargos tiene ciertos matices que lo asemejan a la sentencia  anticipada,  por  ello cabe decir que la aceptación de cargos por el imputado o  imputada  no  es  una  institución  específica  del nuevo procedimiento y, por  tanto,   puede   ser   homologable   con   la  sentencia  anticipada”.   

Este criterio, además, es uniforme con el de  la Corte Constitucional.   

Por  lo  tanto,  aseguró que el cargo está  llamado  a  prosperar  y  en  ese  sentido,  se debe acceder a la rebaja de pena  prevista en la Ley 906 de 2004 para el allanamiento a cargos.   

Segundo  cargo.  Falta  de  aplicación  del  artículo 401 del Código Penal.   

Para el Delegado, la petición del recurrente  en  el  sentido  de  casar  la  sentencia  a  fin  de que se redosifique la pena  impuesta  por  aplicación  del  artículo  401  del  Código Penal “carece de todo fundamento”,  pues  los  documentos  que  allegó  –fotocopia   de   tres  comprobantes  de  consignación-,  los  cuales  acreditarían que al parecer los  pagos  fueron  hechos  en  el  año  2006,  arribaron  de forma extemporánea al  proceso,       esto      es,      “después  de  haber sido proferido el fallo del ad quem; por tanto,  le   era   imposible   legalmente   al   Tribunal  efectuar  pronunciamiento  al  respecto”.   

Así mismo, destacó que para dar crédito a  los   documentos   arrimados   a   un  proceso,  se  requiere  que  “sean  aportados  en  original o copia  auténtica” al tenor de lo  previsto  en  el  artículo 259 de la Ley 600 de 2000 y, como los incorporados a  la  actuación  “no  son  originales,  ni  copias  auténticas, no existe certeza sobre su autor ni fueron  obtenidos    mediante    inspección    judicial   realizada   por   funcionario  competente” no debían ser  valorados.   

A  lo  anterior,  se  suma  que “algunos  datos  necesarios para tomar  la  decisión  como  la  fecha  de  uno  de los depósitos, son ilegibles en las  fotocopias            anexas”.   

Por último, concluyó que la Corte no puede  apreciar   “una  prueba  sobre  la  cual  no  existió ni inmediación en su práctica, ni contradicción  por     los    sujetos    procesales”,  pues  se  insiste,  el arribo de los documentos al expediente fue  tardío, impidiendo que las instancias pudieran pronunciarse.   

CONSIDERACIONES  

Primer  cargo.  Falta  de  aplicación  del  artículo 351 de la Ley 906 de 2004.   

A  partir  de  la sentencia del 8 de abril de  2008,  radicado  25.306,  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de  Justicia,  en  decisión  mayoritaria,  reconoció  la  posibilidad  de  aplicar  favorable  y  retroactivamente  el  referido canon 351, a asuntos regidos por la  Ley  600  de  2004,  en casos en que el investigado se haya sometido a sentencia  anticipada,  por considerar que ésta constituye un instituto jurídico procesal  similar  al  allanamiento  a  cargos previsto en la nueva normativa. Sus razones  fueron las siguientes:   

“Ante   la  coexistencia  de dos sistemas jurídico-procesales distintos se presentan varias  inquietudes:   en  primer  lugar,  si  es  procedente  la  favorabilidad  en  la  simultaneidad  de  normas  procesales;  y,  en  segundo  lugar, si es procedente  aplicar,  por  vía  de benignidad, disposiciones de la ley 906 del 2004 a casos  regidos  por  la  ley  600  del  2000,  siendo  sus instituciones de tan diversa  naturaleza.   

(…)   

En conclusión, como lo expuso el Ministerio  Público,  las  normas  que  regulan  la  reducción  de  la pena tienen efectos  sustantivos,  pues disciplinan la libertad personal del procesado. Por lo tanto,  el  inciso  primero  del  artículo 351 de la ley 906 del 2004, ab initio, puede  ser  aplicado retroactivamente a situaciones gobernadas por la ley 600 del 2000,  en virtud del postulado de la favorabilidad.   

(…)   

Según los artículos 206 de la ley 600 del  2000  y  180  de  la  ley 906 del 2004, la casación penal tiene como una de sus  finalidades  la unificación de la jurisprudencia nacional, entre otras razones,  para  garantizar  principios  como  los  de  igualdad y de previsibilidad de los  ciudadanos  frente  a  la  ley,  propósito  que  se erige en baluarte desde los  albores del recurso en Colombia.   

(…)   

En  el  caso  que  ocupa la atención de la  Sala,  resulta  más  cara  al  ser  humano  la  interpretación  que permite la  aplicación  retroactiva, por vía de favorabilidad, del artículo 351 del nuevo  Estatuto procesal.   

Reconoce   esta  decisión  que  en  esta  modalidad  de  Estado, pueden coexistir interpretaciones diversas sobre un mismo  punto  de  derecho,  en  cuyo caso para garantizar el principio de igualdad y la  efectividad  misma  del  principio  de favorabilidad, debe primar la opción que  más  identifique  los  postulados del sistema jurídico vigente, que en nuestro  caso   y según los artículos 1,6, 7, 93 de la Constitución Política, es  el  reconocimiento de la dignidad humana, a partir de la libertad y la igualdad.   

(…)   

Lo  anterior  para  indicar  que  es con la  figura  del  allanamiento a cargos que la sentencia anticipada guarda similitud,  en  donde  entre  el  imputado  y  la  fiscalía  no  ha  mediado consenso y las  consecuencias  de  ese  acto  unilateral libre y voluntario no dependen sino del  juez   dentro   del   marco   de   movilidad   que  la  ley  confiere  hasta  la  mitad-.   

Desde  esta  observación sí parece que la  invocación  al  principio  de  favorabilidad es correcta, porque el supuesto de  hecho  es idéntico: se trata de un ciudadano que admite su culpabilidad en unos  hechos  y  releva  al  Estado  del  esfuerzo  de  la demostración probatoria en  juicio;  en  las  dos  situaciones la pena no se acuerda, literalmente hablando,  porque  aquella  se  dosifica  por  el  juez,  conforme  a los criterios para su  fijación  y  dentro  del  marco  de  movilidad que le confiere el artículo 351  ejusdem,  en  ninguno  de los dos eventos se pactan situaciones procesales sobre  la  libertad,  como  subrogados  penales;  es decir, el fiscal no acuerda con el  imputado,  la  alegación  de culpabilidad de aquél, previo conocimiento de los  cargos  formulados  por  la fiscalía,  lo pone en directa relación con el  juez,  no  con el fiscal, con quien no se estima ni pena, ni subrogados, esto es  lo    que    ocurre    también    con   la   sentencia   anticipada.”   

Vistas así las cosas, conforme al artículo  29  Superior  y el inciso 2° del artículo 6° tanto de la Ley 600 de 2000 como  de  la Ley 906 de 2004, es claro que aunque en principio, la ley penal rige para  las  conductas  cometidas  durante  su  vigencia,  el  postulado  fundamental de  favorabilidad  habilita  la  posibilidad de aplicar la disposición más benigna  retroactivamente.   

En  verdad,  ante  una  hipótesis normativa  similar  que  confluye  en  las  dos  normas objeto de comparación –artículos  40 de la Ley 600 de 2000 y  351  de  la  Ley  906  de  2004-  se  debe  escoger  aquella  que  contiene  una  consecuencia  jurídica  más  benéfica  para  el  procesado, que para el caso,  indudablemente  resulta  ser  el  artículo 351 por cuanto prodiga una rebaja de  pena superior.   

Habiendo establecido que la postura de la Sala  de   Casación  Penal  no  ha  variado  frente  a  la  viabilidad  de  reconocer  favorablemente  el  aludido  descuento punitivo de hasta la mitad de la sanción  penal1,  se  ha  de  recordar cuáles son los montos de rebaja autorizados  por  la  Ley  906  de  2004,  según  la  fase procesal en que se perfeccione el  allanamiento a cargos.   

De  ésta  manera,  se  tiene  que  si  la  aceptación  de responsabilidad se produce en la audiencia de formulación de la  imputación  el  descuento es de hasta la mitad de la pena imponible (artículos  288-3 y 351).   

Si  en cambio, la admisión de los cargos se  efectúa  en  la  audiencia  preparatoria, ella comporta una rebaja de hasta una  tercera parte de la pena (artículo 356-5).   

Y,  si el allanamiento se concreta al inicio  de  la  audiencia  del  juicio oral, aquel implica una rebaja de una sexta parte  (artículo 367, inciso 2°).   

Ahora  bien,  frente a la necesidad de hacer  las  equivalencias  respectivas  entre  la  sistemática  acusatoria  y la mixta  incorporada  en  la Ley 600 de 2000 a fin de determinar la cantidad de descuento  atribuible  dependiendo  de  la  etapa  en  que  la manifestación voluntaria de  responsabilidad  se  haya  realizado,  la  Sala  de Casación Penal elaboró las  siguientes      reglas      de      correlación2:   

“2.3.1  La  aceptación  de cargos en la fase de instrucción, esto es, desde la indagatoria  y  hasta  antes  de  la  ejecutoria  del cierre de investigación (artículo 40,  incisos  1°  al  4°,  de la Ley 600) se corresponde con la aceptación pura de  los  cargos  determinados  en la audiencia de formulación de imputación (arts.  288.3  en  conc.  con  el 351), dejándose en claro que para esta etapa la menor  rebaja  será  -por  lo  menos-  de una tercera parte más un día, para superar  así  el  máximo  de  la reducción señalado para la segunda oportunidad. Y no  hay  duda  que  ese  plus  reductor  (así  sea  de un día) marca la diferencia  favorable  respecto de la rígida reducción de la tercera parte reglada para la  sentencia anticipada.   

“2.3.2.  El  acogimiento  a  sentencia  anticipada  en  la  causa,  vale  decir, proferida la  resolución  acusatoria y hasta antes de la firmeza del auto que señala fecha y  hora  para audiencia de juzgamiento (artículo 40, inciso 5°, de la Ley 600) se  asimila  con  el  allanamiento a los cargos previsto en el artículo 356-5 de la  Ley  906  de 2004, atendida la correspondencia existente entre las dos fases del  proceso  dentro  de  las  cuales  se  lleva  a  cabo  la admisión, aclarándose  igualmente  que  en esta oportunidad la menor rebaja será -por lo menos- de una  sexta  parte  más  un  día,  para  de  esa forma superar el tope máximo de la  reducción  prevista  para  la  tercera  ocasión. Asimismo, no vacila el juicio  para  afirmar  que  aún  frente  a  la  recompensa  mínima,  ésta  se muestra  abiertamente  más  ventajosa  que  la  octava (fija) prevista para la sentencia  anticipada.   

“Ahora, si bien  es  cierto  que  en  la  Ley  906/04  se prevé, como se reseñó atrás, que el  acusado  puede allanarse a los cargos en el juicio oral y hacerse acreedor a una  recompensa  punitiva de la sexta parte, no lo es menos que para quien es juzgado  por  los  cauces  de  la  Ley  600/00  tal compensación de pena no tiene cabida  porque  no  es posible que ya en la audiencia de juzgamiento haga manifestación  válida  de  acogimiento  a  sentencia  anticipada,  dada la inexistencia de una  tercera  oportunidad  en  el  trámite  de  la  actuación  procesal  por la ley  anterior,  como  que  la  última sólo se extiende hasta antes de la ejecutoria  del  auto  que  fija  fecha  y  hora  para la audiencia de juzgamiento (art. 40,  inciso 5°, Ley 600).   

“Súmese  a lo  dicho  que  la persona juzgada por Ley 600 no puede aspirar a un premio punitivo  por  sentencia  anticipada  en esa audiencia final, pues ello comportaría crear  un  procedimiento  especial  que desvertebraría el esquema procesal que rige la  actuación     (Ley     600/00)”. (Subrayas propias).   

Por  manera que, hasta antes de la ejecutoria  del  cierre  de  investigación, la rebaja a conceder puede ser tasada entre una  tercera  parte  más  un  día  y la mitad, atendiendo el mayor o menor grado de  colaboración,  a  efecto  de  evitar  el  desgaste  de  la  administración  de  justicia.   Así  lo  destacó  recientemente  la Sala que hoy cumple igual  cometido.     Dijo    en    esa   oportunidad3:   

“(a) La Sala ha  admitido  que  en asuntos tramitados bajo la Ley 600 del 2000, cuando quiera que  el  procesado  se  hubiese acogido al instituto de la sentencia anticipada de su  artículo  40,  que  permite otorgarle una rebaja de la tercera parte, es viable  aplicar  retroactivamente  el  artículo  351  de  la Ley 906, que en el caso de  allanamiento     a     cargos     habilita     un     descuento     “de   hasta   la  mitad  de  la  pena  imponible”.   

Esa expresión implica que el beneficio por  conceder  debe  ser  modulado  por el juez, esto es, que puede conceder desde un  día  hasta  la mitad del límite señalado, lo cual dependerá, en esencia, del  mayor  o menor grado de colaboración del procesado, esto es, de lo acucioso del  allanamiento  en  cuanto  haya  impedido un mayo (sic)  desgaste     de     la     administración     de  justicia.   

(b)  La aplicación del artículo 351 de la  ley  906 del 2004 a casos culminados al amparo de la Ley 600 del 2000, exige que  el  tope  de  la  rebaja  deba  ser  superior  a la tercera parte, en tanto este  descuento   ya   se  lo  ganó  el  sindicado  por  optar  por  la  terminación  abreviada.”   

En el plenario se encuentra acreditado que en  la   fase   instructiva   y,   previo   al  cierre  de  la  misma,  CLEMENCIA  CERQUERA  GONZÁLEZ se acogió a  sentencia   anticipada,  situación  que  en  principio,  debía  reportarle  el  descuento  punitivo  de una tercera parte, previsto en el artículo 40 de la Ley  600 de 2000.   

El juez de conocimiento se limitó a conceder  a  la  enjuiciada  la  rebaja  mencionada  y ningún pronunciamiento efectuó en  punto de favorabilidad.   

Por su parte, el Tribunal negó la aplicación  del  artículo  351  de  la  Ley 906 de 2004 porque las similitudes que la Corte  Constitucional  encontró  entre  las  figuras  de  la sentencia anticipada y la  aceptación  de  cargos no son sustanciales sino genéricas y accidentales y sus  decisiones  en sede de tutela no tienen efecto erga omnes.  En ese sentido,  prefirió  apoyarse  en  la tesis inicialmente sostenida por la Corte Suprema de  Justicia que negaba la naturaleza análoga de dichas instituciones.   

No obstante, contrario a lo argumentado por el  juez  plural,  es clara la necesidad actual de conceder a favor de la procesada,  la  rebaja  de  hasta  el  50%  de la pena impuesta, la cual ciertamente es más  benigna  que la tercera parte dispuesta en el artículo 40 de la ley 600 de 2000  y  reconocida  por las instancias, la cual debe ser modulada de acuerdo al nivel  de     colaboración     que    la    incriminada    haya    prestado    a    la  investigación.   

Pues  bien,  con  ese  preciso  objetivo,  se  observa  que  desde  un  principio,  esto  es,  desde  la  vinculación mediante  indagatoria    al    proceso    (13    de   febrero   de   2006),   CLEMENCIA  CERQUERA  GONZÁLEZ admitió su  responsabilidad  penal  en el hecho punible imputado, adujo haber desplegado esa  conducta  con el concurso de MAYERLI BERRIO MEDINA y CARLOS ARTURO LEÓN SUÁREZ  y   dio   cuenta   de   los   pormenores  fácticos  que  rodearon  la  ilícita  conducta4.    

Así mismo, se advierte que de manera cercana,  el  10  de  marzo siguiente, la sindicada manifestó a través de su defensor su  intención  de “acogerse a  SENTENCIA  ANTICIPADA”5,  manifestación voluntaria de  responsabilidad  que  se  concretó  en  la  diligencia de aceptación de cargos  realizada  por  el  ente fiscal el 10 de julio siguiente. Estos actos procesales  fueron  de  indiscutible  valía para la administración de justicia en tanto la  labor   investigativa   en   relación  de  los  otros  copartícipes  pudo  ser  direccionada  y  evitó el desgaste natural que hubiera conllevado el desarrollo  cabal de las fases de instrucción y juzgamiento.   

En  este  punto,  bien  vale  precisar que la  distancia  temporal  de  cuatro (4) meses entre la fecha en que la defensa de la  enjuiciada   manifestó  su  intención  de  aceptar  la  responsabilidad  penal  endilgada  y  la  de  la  efectiva celebración de la diligencia correspondiente  ante    la    fiscalía    instructora    no   es   imputable   a   CLEMENCIA  CERQUERA  o a su defensor, sino  al  ente  instructor quien inicialmente la había programado para el 17 de abril  de   2006,   pero   fue   aplazada   para   el   día   en   que  finalmente  se  celebró.   

Así las cosas, la Sala es del criterio que a  CLEMENCIA     CERQUERA    GONZÁLEZ    se  le  debe  reconocer un descuento punitivo equivalente a la mitad  de   la   pena,   el   cual   se   dosificará  más  adelante  en  el  acápite  respectivo.   

El cargo, por lo tanto, prospera.  

Segundo  cargo.  Falta  de  aplicación del  artículo 401 del Código Penal.   

Dijo  el  censor que el Tribunal incurrió en  violación  directa de la ley sustancial porque pese a que después de proferida  la  sentencia  de  segunda instancia, acreditó que el 12 de julio de 2006, otro  de      los      coprocesados      –CARLOS  ARTURO  LEÓN  SUÁREZ-,  devolvió  la suma de $13.807.832,  dejó  de  aplicar  a  favor  de  su prohijada el artículo 401 de la Ley 599 de  2000,  que  consagra  la  circunstancia  de  atenuación  punitiva  relativa  al  reintegro   total   o   parcial  de  lo  apropiado,  perdido,  extraviado  o  su  valor.   En consecuencia, reclamó el reconocimiento del descuento punitivo  a que haya lugar.   

Por  su parte, el Ministerio Público es del  criterio      que     la     pretensión     del     recurrente     “carece de todo fundamento”  porque  de un lado, la acreditación  de  la reparación se produjo después de la sentencia de segundo grado y en ese  orden,  no  existió  inmediación ni contradicción en su práctica y, de otro,  los  documentos  aportados  para  demostrar  el  reintegro  carecen  de  entidad  probatoria  ya  que  no  fueron  aportados  en  original  o copia auténtica, ni  obtenidos  mediante  inspección  judicial realizada por funcionario competente.  Así   mismo,   se   opuso  a  la  prosperidad  del  cargo  porque  “algunos  datos  necesarios para tomar  la  decisión  como  la  fecha  de  uno  de los depósitos, son ilegibles en las  fotocopias            anexas”.   

Para la Corte, en cambio, el yerro denunciado  se encuentra parcialmente demostrado.  Estas son las razones:   

El artículo 401 de la Ley 599 de 2000, es del  siguiente tenor:   

“ARTICULO 401. CIRCUNSTANCIAS DE  ATENUACION  PUNITIVA.  Si  antes  de iniciarse la investigación, el agente, por  sí  o  por  tercera  persona,  hiciere  cesar el mal uso, reparare lo dañado o  reintegrare   lo  apropiado,  perdido,  extraviado,  o  su  valor,  la  pena  se  disminuirá en la mitad.   

Si  el  reintegro  se  efectuare  antes  de  dictarse  sentencia  de  segunda instancia, la pena se  disminuirá en una tercera parte.   

Cuando  el reintegro fuere parcial, el juez  deberá,  proporcionalmente,  disminuir  la pena en una cuarta parte.”  (Subrayas       no       originales).   

Es  decir,  que  el  legislador  prodigó  un  tratamiento  punitivo  más  benigno  para que quien siendo sujeto activo de una  infracción    penal    contra    el    patrimonio    económico    –por  si  mismo  o  a través de otro-,  repare  lo dañado o reintegre lo apropiado.  Para que la reducción opere,  el  precepto  especificó dos momentos procesales en los que es viable actuar en  el   sentido  indicado,  los  cuales  comportan  como  es  obvio,  consecuencias  jurídicas distintas.   

Es así como, si la reparación o el reintegro  ocurren  antes  de  que  inicie  la  investigación, el descuento punitivo será  equivalente  a  la  mitad de la pena; mientras que si aquellos actos se producen  una  vez  abierta  la  investigación  y  en todo caso, antes de la sentencia de  segunda instancia, la rebaja será de una tercera parte.   

Ahora  bien, como no siempre la reparación o  el  reintegro  es  total,  la  norma también prevé un descuento máximo de una  cuarta  parte,  monto  que  de  cualquier  manera  deberá ser proporcionalmente  tasado de acuerdo con la cantidad reintegrada.   

En  el sentido indicado, la Sala de Casación  Penal  interpretó  el  último  inciso del artículo 401 ibídem, pues su tenor  literal  indicaría  que  el  monto  de  descuento  autorizado por la ley es una  cantidad  fija  de  una  cuarta  parte,  pero  al  tiempo,  impone  al  juez  la  obligación  de  dosificar  la pena de forma proporcional, lo cual en principio,  trae  un  contrasentido  lingüístico  que  solo  admite  solución mediante el  empleo  de  una interpretación como la propuesta.  Esta Corporación, dijo  sobre            el            particular6:   

“4.3.3   Es  evidente  que  el  precepto  inicialmente  citado  es manifiestamente contradictorio porque expresa una cifra  fija   de   reducción  de  la  pena  –una     cuarta    parte—  sin  dejarle al juzgador ámbito de movilidad, como sí lo hacía  el  artículo 139 del Código Penal derogado que expresaba la cifra “hasta en una cuarta parte”,  pero  antes  ha  señalado  que la  disminución     debe    hacerse    “proporcionalmente”,  antinomia  que  debe  resolverse  con  vista  en  los principios  rectores   del   Código,   uno   de   los   cuales   es   el   de  “proporcionalidad”,   que   es   además   el   único  constitucionalmente  admisible dentro de un Estado que define como uno sus fines  esenciales     el     de     la     “vigencia         de        un        orden        justo”.   

Ese  principio superior y el de la igualdad  sufrirían  ruptura  injustificada,  si  se  aceptara  que  cualquier  reintegro  parcial,  con  prescindencia  del  monto,  aún tratándose de los más exiguos,  siempre     generaría     una    reducción    de    pena    de    “una    cuarta    parte”,  tesis que en lugar de contribuir a  la  estimulación  del reintegro, convertiría la norma en patente de corso para  que  a  su abrigo se hagan devoluciones ridículas para obtener una disminución  sancionatoria  que  no  es   poca  frente  a determinaciones judiciales que  pueden   partir   desde   6   años    e   ir   hasta  los  22.5  años  de  prisión.”   

Por  su  parte,  el  artículo  96  del mismo  Estatuto  prevé  que  los  daños  causados  con  el delito deben ser reparados  solidariamente   por  los  penalmente  responsables,  y  por  los que, conforme a la ley sustancial, están  obligados a responder.   

De  esta  forma, también es claro que aunque  uno  o  algunos  de  los  llamados  a  reparar  o  reintegrar  lo  ilícitamente  apropiado,  sean  quienes  cumplan  con  el deber de reparar, los efectos de ese  acto      procesal      deben      hacerse     extensivos     a     todos     los     copartícipes    del  comportamiento  delictivo,  porque  la  obligación  es  de carácter solidario,  máxime  cuando  como  en  este  caso, contrario a lo indicado por el censor, la  incriminada  fue  condenada  en  calidad  de coautora del delito de peculado por  apropiación.   

Descendiendo al caso concreto, de una parte se  tiene  que  no  es cierto lo afirmado tanto por la defensa como por el Delegado,  en  el sentido que la acreditación del reintegro se produjo después de emitida  la  sentencia  de  segunda  instancia,  pues  si  bien  obra en el expediente un  memorial  suscrito  por  el  abogado  que  hoy recurre en casación, dirigido al  Tribunal  Superior  de  Ibagué  y   presentado el 5 de octubre de 2007, es  decir,  luego  de  proferido  el fallo de segundo grado del 26 de julio de 2007,  por       cuyo       medio       “acredit[a]  fotocopia  del  memorial  del  Abogado MANUEL J. URREGO  CH.,  dirigido  al  Fiscal  53  Seccional,  adscrito a la Unidad de Fiscalía de  Delitos  contra  la  Administración  Pública  de  Ibagué, en su condición de  defensor  del  también  procesado CARLOS ARTURO LEÓN SUÁREZ, acreditando tres  consignaciones  que  dicho  procesado  hizo  por la suma total de Trece Millones  Ochocientos    Siete    Mil    Ochocientos    Treinta   y   Dos   Pesos   M/cte.  ($13.807.832.oo)”7  e  indica  que  “desafortunadamente,       dicha  consignación  se  hizo  con  posterioridad  a  la aceptación de cargos de esta  procesada”, -argumento que  es  reiterado  en sede de casación al fundamentar este cargo-, lo constatado es  que  el  referido  escrito  original recibido por el órgano instructor el 12 de  julio  de  2006,  junto con los recibos que soportan las transacciones bancarias  de   reintergo  –también  originales-  obran  en  el cuaderno principal del expediente a folios 157 y 159,  esto   es,   después   de   que   CLEMENCIA  CERQUERA  GONZÁLEZ  se hubiera sometido a sentencia anticipada,  pero en todo caso, antes de que se emitiera fallo de primer grado.   

Así  las cosas, extraña a la Sala que tanto  las  instancias  como  el  censor  y el Ministerio Público en sede de casación  hayan  abandonado  la tarea de verificar el expediente y establecer el reintegro  acreditado  oportunamente  ante las autoridades judiciales, pero no advertido al  momento  de  dosificar la pena a imponer a la enjuiciada, circunstancia que hace  manifiesto  el  defecto enrostrado por el recurrente, por cuanto estando probada  la  devolución  parcial  de lo apropiado, los sentenciadores dejaron de aplicar  el precepto que autoriza el descuento punitivo correspondiente.   

Ahora  bien,  demostrado  como  está  que el  reintegro  parcial,  fundamento  de  la rebaja punitiva prevista en el artículo  401  del  Código  Penal,  ocurrió antes de que se dictara sentencia de segunda  instancia,  se  debe  proceder  a  dosificar  la pena de forma proporcional a la  cantidad de dinero efectivamente devuelto.   

Es  en  este  ejercicio  valorativo cuando se  advierte  que  tanto  el defensor de CARLOS ARTURO LEÓN SUÁREZ como el abogado  recurrente   en  casación,  tratan  de  inducir  en  error  a  las  autoridades  judiciales  para procurar que se le conceda a los coprocesados y en particular a  CLEMENCIA   CERQUERA   un  descuento  de  pena  superior al que en estricto sentido les corresponde, porque  con   soporte  en  “tres  consignaciones”  afirman  que  el  coprocesado  retornó a las arcas del Banco Agrario de Colombia la suma  de  $13.807.832, lo cual no es verdad, ya que si bien esa cantidad equivale a la  suma   de   tres   transacciones  realizadas  por  aquél,  no  es  igual  a  la  verdaderamente  devuelta, pues sólo dos de ellas implican un reintegro material  de  dinero  a  favor  de  los  clientes  de  esa entidad financiera por valor de  $6.325.200 y $607.000.   

En  efecto,  se  observa que el 3 de enero de  2006,  mediante “recibo de  consignación”    No.  6758555,     “CARLOS  LEÓN”  depositó  en  la  cuenta  de ahorros de MAGALLY QUIMBAYO –afectada  con  la  infracción penal- la suma de $6.325.200, el cual  cuenta  con  sello de recibido del Banco perjudicado8.   

Del  mismo  modo, el 11 de enero siguiente, a  través  de  “comprobante  de  pago  de  cartera” No.  0742360,  “CARLOS ARTURO  LEÓN”   –“nombre        de   quien  realiza  el  pago”-,  consignó a favor del deudor de la  entidad  financiera,  ENCIZAR CIFUENTES PRECIADO el valor de $607.000, documento  que  de  igual  manera,  tiene  sello  de recibido del Banco Agrario9.   

No  obstante,  no  ocurre  lo  mismo  con  la  transacción  realizada  el  3  de  enero  de  2006 por LEÓN SUAREZ, denominada  “pago       de  giros”,  pues sin lugar a  duda  el  recibo  indica que el receptor del dinero ($6.875.630) no fue el Banco  sino  él,  ya  que  el comprobante expresamente muestra que el beneficiario del  giro  era  “CARLOS ARTURO  LEÓN     SUÁREZ     CC     6019063”.   Como  constancia de ello, aparecen visibles la suscripción  de  su  firma  y  cédula de ciudadanía y el sello de pagado de la institución  bancaria10.   

De  ésta  manera, como dicha transacción no  constituye  un  depósito  a nombre del Banco Agrario de Colombia o de alguno de  los  clientes  cuyos  dineros  resultaron  birlados,  sino  la recepción por el  aludido  copartícipe  de un dinero a su favor, es claro que no puede ser tenido  como  parte  del  reintegro  parcial  –como  lo  pidiera  su abogado-, ni debe servir de base para conceder  una rebaja punitiva proporcional por el valor de este giro.   

Así, pues, se tiene que la única suma que se  tendrá  en  cuenta para efectos de la rebaja punitiva será la equivalente a la  sumatoria  del  valor  de  la  consignación  a  la  cuenta de ahorro de MAGALLY  QUIMBAYO  y del pago al crédito de ENCIZAR CIFUENTES PRECIADO en cuantía total  de $6.932.200.   

El   cargo,   en   consecuencia,   prospera  parcialmente.   

La redosificación punitiva.  

Como  el  juzgador  de  primer grado, una vez  individualizó  la  pena  conforme a los criterios de dosificación previstos en  el  artículo 61 del Código Penal, (sin el descuento posdelictual por sentencia  anticipada)11  dedujo  en  contra  de CLEMENCIA CERQUERA  GONZÁLEZ  las  sanciones  de  81  meses de prisión y  multa   equivalente   a  $22.362.083  –no  modificadas  por  el  Ad  quem-,  a  efecto  de  redosificar las  respectivas  penas,  primero  se impone imputar el descuento derivado de aplicar  la  circunstancia de atenuación punitiva prevista en el artículo 401 de la Ley  599  de  2000,  para  luego,  descontar  el  porcentaje  de  pena producto de la  aplicación favorable del artículo 351 de la Ley 906 de 2004.   

Con  ese  fin, oportuno se ofrece recordar el  método  dosimétrico empleado para calcular el descuento punitivo por reintegro  parcial.     Al    respecto,    dijo    en    pasada    oportunidad    esta  Corporación12:   

“(…)  con  apoyo  en  el  principio  de  proporcionalidad  que  es  propio  de  todo  el proceso de dosimetría penal, la  cuantía  de  la  reducción debe calcularse tomando de una parte el monto de lo  apropiado  –como límite  máximo  del  reintegro— y  de  otra  el  de  lo  reintegrado  para  entre  uno y otro establecer la primera  proporción;  a  su  vez  la  pena impuesta, como sanción reducible—    debe   enfrentarse   a   la  disminución     máxima     ordenada     por     el    precepto    –una   cuarta   (¼)  parte  en  este  evento—   para   determinar  la  reducción concreta. Y, obtenidas esas cifras, debe establecerse  la  proporcionalidad  entre  una  y otra, cuyo único método objetivo es el del  porcentaje          matemático”.   

Así, se tiene que los perjuicios derivados de  la  conducta  punible  fueron  tasados en $22.362.083, -producto de la sumatoria  del  caudal  defraudado  al  Banco  Agrario  de  Colombia-  y  que,  la cantidad  efectivamente   devuelta   por   uno   de  los  coprocesados  al  Banco  fue  de  $6.932.200.   Por  lo tanto, el porcentaje de dinero recuperado equivale al  31% del valor total de los perjuicios.   

Ahora, se sabe que el A quo tasó la pena base  en    81    meses    de    prisión   y   multa   de   22.362.083   –sin   el   descuento   por  sentencia  anticipada-,   así   que   la   ¼   parte   de  estas  sanciones  –monto  de  rebaja  autorizado  por  el  inciso  final del artículo 401 ibídem- equivale a 20.25 meses y $5.590.520.75,  respectivamente.   

A  estas  cantidades,  habrá de aplicarse el  porcentaje  de  reintegro  (31%),  para  un  descuento  total     de     6.2775  meses    –o   lo   que   es   lo  mismo,  6  meses  8  días-  y  $1.733.061.4325 de multa.   

Finalmente,  entonces,  los  81 meses de pena  privativa  de  la  libertad  quedan  reducidos hasta este punto por virtud de la  rebaja    por    reintegro    parcial    a    74.7225  meses  (74  meses  y  22  días)  y  los $22.362.083 a  $20.629.021.5676     de  multa.   

A  estos  resultados,  por  último,  se debe  aplicar  el 50% de descuento punitivo conforme al artículo 351 de la Ley 906 de  2004,  lo  cual  arroja  una  pena definitiva de 37.36  meses de prisión  -37  meses  y  10  días-,  y  multa  de  $10.314.510.78.   

De   igual   modo,  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas lo será  por el mismo término de la sanción privativa de la libertad.   

Cuestión final.  

Como quiera que los abogados MANUEL J. URREGO  CH.  y  RAFAEL AGUJA SANABRIA coincidieron en solicitar el descuento de pena por  reintegro  parcial  habilitado por el artículo 401 del Código Penal, acudiendo  para   tal   fin,  a  un  recibo  de  “pago  de giro”  que  se pretendió hacer valer ante la autoridad judicial como una consignación  a  favor del Banco Agrario de Colombia, sin que de su contenido literal se pueda  inferir  ello, sino la recepción por parte de CARLOS ARTURO LEÓN SUÁREZ de un  dinero  a  su  favor,  se  impone  compulsar  copias  de  esta  actuación a las  autoridades  disciplinarias  y penales competentes a fin de que se investigue si  con  tal  comportamiento  los togados incurrieron en alguna conducta que merezca  reproche disciplinario o penal.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.  CASAR  PARCIALMENTE  la  sentencia  del  26 de julio de 2007, proferida por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Ibagué,  en  el  sentido de imponer a CLEMENCIA  CERQUERA  GONZÁLEZ  las  penas  principales  de  37 meses y 10 días de prisión y multa de $10.314.510.78, así  como  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas   por   el   mismo   término   de   la   sanción   privativa  de  la  libertad.   

Tercero.  COMPULSAR  copias  de  esta  actuación  a  la  Fiscalía  General de la Nación y al Consejo Seccional de la  Judicatura  de  Ibagué  y Cundinamarca para que respectivamente, investiguen la  conducta   de   los  abogados  MANUEL  J.  URREGO  CH.  y     RAFAEL     AGUJA  SANABRIA.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS        

Salvamento parcial de voto  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                     

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                                         YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                            

Salvamento  parcial  de  voto           Salvamento  parcial de voto   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                           JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

             TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Así  lo  reiteró  recientemente  la  H. Corte en sentencia del 12 de agosto de 2009,  radicado 31.439.   

2   Sentencia del 28 de mayo de 2008, radicado 24402.   

3 Ver  sentencia del 27 de mayo de 2009. radicado 28113.   

4 Ver  folios 97-89 del cuaderno principal del expediente.   

5 Ver  folio 126 ibídem.   

6 Ver  sentencia del 13 de octubre de 2004. Radicado 22.778.   

7 Ver  folio 41 del cuaderno de segunda instancia.   

8 Ver  folio 159 del cuaderno principal del expediente.   

9  Ibídem.   

10  Ibídem.   

11 El  monto  de  la  pena con la rebaja por aplicación del artículo 40 de la Ley 600  de 2000 fue tasado en 54 meses de prisión y $ 4.900.000.   

12  Ver  sentencia  del  13  de octubre de 2004. Radicado  22.778.     

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