28823(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28823  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  033  

Bogotá, D. C., veinte (20) de febrero de dos  mil ocho 82008).   

V I S T O S  

Sería  del  caso que la Corte se pronunciara  sobre   la   admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por  el defensor de ARMANDO TORIBIO SEGOVIA  ORTÍZ,  si  no  fuera  porque observa que la acción  penal   del  delito  por  el  que  cual  se  profirió  sentencia  se  encuentra  prescrita.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Los  hechos  que  originaron  el  presente  diligenciamiento  fueron  sintetizados  por  el  juzgador  de  segunda  instancia, de la siguiente manera:     

“Los  hechos que  dieron  origen  a  la presente actuación tuvieron ocurrencia el día 18 de mayo  de  1995  en  la  ciudad  de  Bogotá  D.  C.,  cuando  el  señor  ARMANDO  TORIBIO  SEGOVIA ORTIZ sustentó  ante  la facultad de Derecho de la Universidad Católica de Colombia   el  trabajo  de  tesis  ‘Una visión del delito a la luz de la  criminología  crítica’,  para  optar  el título de abogado conferido por esa institución. Dicho trabajo  fue  improbado por los evaluadores, habida cuenta que se trataba de una copia de  la  tesis  presentada  en  1991  por  el  estudiante  Faris  Benavides  Vanegas,  intitulada   ‘El  delito  según   la   criminología   crítica’”.   

2.  Iniciada, adelantada y clausurada la  investigación,  la Fiscalía Ciento Seis Seccional de Bogotá, el 13 de mayo de  1999,  calificó  el mérito del sumario con resolución de acusación en contra  de   Armando   Toribio   Segovia  Ortiz  y     de     Luz     Marina     Pinzón  Hernández    por    el   delito   de   defraudación  a  los derechos de autor que  preveía  el  artículo 51, numeral 3°, de la Ley 44 de 1993, decisión que fue  confirmada integralmente por  la  Fiscalía  Segunda  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en  resolución   del  19  de  abril  de  2000.   

3.   La etapa del juicio la tramitó  el  Juzgado  Veinticinco  Penal  del  Circuito de Bogotá, despacho que el 10 de  octubre  de  2003  dictó  sentencia  de primera instancia, a través de la cual  condenó  a  Armando Toribio Segovia Ortiz  a  las penas principales de 15 meses de prisión y multa de 6  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes y a la accesoria de rigor, como  determinador  del  delito  de defraudación a los derechos de autor. Así mismo,  absolvió   a  Luz  Marina  Pinzón  Hernández  de  la  citada conducta punible.   

4.  Apelado el fallo por el defensor del  procesado  Segovia  Ortiz, el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cartagena, Corporación que conoció  del  asunto por disposición contenida en el Acuerdo 2776 del 23 de diciembre de  2004,   expedido   por  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,   el  13  de  abril  de  2005,  lo confirmó en  su integridad.   

Cabe   precisar   que   realizadas   unas  notificaciones,  siendo la última por fijación del edicto, el mencionado fallo  de  segunda  instancia surtió ejecutoria el “1° de  julio   de   2005”,  según  constancia  secretarial  visible al folio 42 del cuaderno del Tribunal.   

No obstante, por demanda de tutela presentada  por   el   apoderado   de   Armando  Toribio  Segovia  Ortiz,  quien  acusó la existencia de irregularidades  sustanciales  en  los  actos  de  notificación  del mencionado fallo de segundo  grado,  la  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sala Segunda de  Decisión   de   Tutelas,   mediante  providencia  del  16  de  julio  de  2007,  amparó  al  accionante  los  derechos   fundamentales  del  debido  proceso  y  de  la  defensa,  disponiendo  “dejar sin efectos el trámite de notificación por  edicto    de    la    sentencia    emitida   por   el   Tribunal   Superior   de  Cartagena”,  ordenando  a  la Secretaría de la Sala  Penal   del   Tribunal   Superior   de   Bogotá   rehiciera  dicha  actuación,  “de  tal  forma  que  le  ofrezca la posibilidad al  accionante  de  proponer  los  recursos  legales  frente  al  fallo  de  segunda  instancia”.   

5.  En consecuencia, contra la sentencia  del  Tribunal el defensor del procesado Armando Toribio  Segovia  Ortiz  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  discrecional,  impugnación  que  una  vez  concedida,  presentó  la  correspondiente  demanda,  proponiendo  un  único  cargo, en el cual plantea la  prescripción de la acción penal.   

6.   Las  diligencias  llegaron  a  esta  Corporación el 21 de noviembre de 2007.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

Luego   del   correspondiente   estudio,   observa   la   Sala   que   la  acción  penal  del  delito  de  defraudación  a  los  derechos  de autor imputado en la  resolución  de acusación al procesado Armando Toribio  Segovia  Ortiz se encuentra prescrita, no quedando otra  alternativa jurídica distinta a la de su declaración.   

En   efecto,   recuérdese   que   mediante  resolución  de  acusación de primera instancia fechada el 13 de mayo de 1999 y  confirmada   en  segundo  grado  el  19  de  abril  de  2000,  al  procesado  Segovia  Ortiz  se  le imputó el delito de defraudación a los  derechos  de  autor,  conducta  punible que se encontraba prevista en el numeral  3°  del  artículo 51 de la Ley 44 de 1993, normatividad vigente para la época  de  los  hechos, y que preveía pena privativa de la libertad que oscilaba entre  dos (2) y cinco (5) años de prisión.   

Frente  a  la  mencionada  preceptiva  y para  efectos  de  los  respectivos  cómputos, no está de más indicar que comparada  ésta  con aquella que se encuentra tipificada en el artículo 271 de la Ley 599  de  2000  (actual  Código  Penal),  mantiene  idéntica  pena  privativa  de la  libertad  (prisión de 2 a 5 años), por lo que resulta indiferente la adopción  de  una  u  otra  normatividad. Sin embargo, se tendrá en cuenta la norma de la  derogada   Ley   44   de   1993,   por   haber   ocurrido  los  hechos  bajo  su  vigencia.   

Así,  entonces, claro es que la pena máxima  que  contempla el delito defraudación a los derechos de autor imputado al aquí  procesado  es  de cinco (5) años. No obstante, como se produjo la interrupción  del  término  prescriptivo  de  la  acción  penal  con  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación,  caso en el cual principia a correr de nuevo por un  tiempo  igual  a  la  mitad del máximo indicado, pero en ningún caso puede ser  inferior  a cinco (5) años, se tendrá éste último como lapso para efectos de  la  prescripción, según el artículo 84 del Decreto 100 de 1980 (hoy artículo  86 de la Ley 599 de 2000).   

Significa lo anterior que dentro del presente  asunto,  la  acción  penal se ha extinguido por causa de la prescripción, pues  no   hay   duda   que   desde   el   19  de  abril  de  2000, fecha de la resolución de acusación de segunda  instancia,  a  hoy han transcurrido más de cinco años, por lo que se impone la  declaratoria  de  tal  fenómeno  procesal,  el  cual  se consolidó pocos días  después  de  haberse  dictado  la  sentencia  de  segunda  instancia y antes de  fijarse  la  anunciada  notificación  por edicto (1° de julio de 2005), razón  por  la cual la Sala se abstendrá de pronunciarse sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  Segovia Ortiz.   

ACOTACIÓN FINAL  

Se  impone  precisar  que   si   bien  es  cierto  la  procesada  Luz       Marina      Pinzón       Hernández    fue    acusada   por   el   mismo   delito    contra    los   derechos  de  autor  imputado   a   Armando       Toribio      Segovia   Ortiz,   punible  cuya acción penal se encuentra  prescrita,   según   así    quedó   indicado   en   esta   providencia,     también    lo    es    que    a   diferencia          de          éste,         fue        absuelta   en  primera  instancia  y  tal  decisión  fue  confirmada  por el ad quem.   

Frente   a   este   tipo   de    situaciones   la   jurisprudencia   de   la   Corte  ha señalado:   

“Desde   una  perspectiva   eminentemente  constitucional,  en  protección  de  los  derechos  fundamentales  a  la  dignidad, la honra y el buen nombre, no puede ser lo mismo  que  después  de  someter  a  las  afugias de un proceso penal al acusado de un  delito  de enorme relevancia social, se diga que el Estado perdió toda potestad  de  continuar  adelantando  la  investigación, por el simple paso del tiempo, a  que  se pregone examinado de fondo el asunto por las dos instancias ordinarias y  luego  de  un  examen  riguroso, se absuelva del delito a la persona”.   

“Esta  última  solución,  no  cabe  duda,  restaña en algo el daño que la prosecución penal  pudo  causar  en  los  derechos  fundamentales a la dignidad, la honra y el buen  nombre  del  procesado, que es lo menos que puede esperarse otorgar al individuo  una   vez   se   le  reconoce  inocente”.   

“(…)  si como  sucede  en  este  caso,  ya  las  decisiones  absolutorias  de primera y segunda  instancias,   han   agotado  la  posibilidad  de  controversia  que  reclama  la  casación,  cubierto  el  término  prescriptivo  en  el trámite casacional que  gobierna  tópicos  completamente diferentes, no se ve  porqué  en  lugar de cubrir con el ropaje interlocutorio de la prescripción el  asunto,   no   se  permite  continuar  con  su  plena  vigencia  las  decisiones  absolutorias  tomadas  en  sendos fallos, cuando es lo  cierto     que    se    trata    de    decisiones    de    fondo    –reiteramos,  cubiertas  por  la doble  condición  de  acierto  y  legalidad-, y allí se consulta a cabalidad el valor  justicia,  a más de que se materializan a favor del procesado los derechos a la  dignidad,  honra  y  buen  nombre,  aún  periclitantes  si  se opta por la otra  solución”.1    (Subrayas    ajenas    al  texto).   

En  esas  condiciones, considera la Corte que  con  el propósito de proteger su dignidad y asegurar los derechos fundamentales  a  la  honra  y  buen  nombre  de  Luz  Marina Pinzón  Hernández,  resulta imperativo abstenerse de disponer  la  cesación procedimiento por prescripción de la acción penal del delito por  el  cual fue acusada, a fin de mantener incólume el fallo absolutorio que en su  favor fue proferido dentro de las instancias.   

Por  último, el juzgado de primera instancia  adoptará    las    medidas    relacionadas    con    lo    decidido   en   esta  providencia.   

Acotación final  

Si  bien es cierto que entre la ejecutoria de  la  resolución  de  acusación  (19  de abril de 2000) y el proferimiento de la  sentencia  de  primera  instancia (10 de octubre de 2003) transcurrió un tiempo  considerable  que  haría pensar en una posible mora injustificada por parte del  Juez  Veinticinco  Penal  del  Circuito  que conoció del juicio, también lo es  que,  revisada  cuidadosamente la actuación surtida en la causa, se observa que  dicha  mora no le es imputable al mencionado funcionario judicial, quien, por el  contrario,  fue  diligente  y  activo en el impulso del diligenciamiento, siendo  contingencias  procesales originadas en factores ajenos a él las que impidieron  la  culminación  del  juicio  y  el proferimiento de la sentencia dentro de los  plazos   legales   o  razonables,  motivo  por  el  cual  la  Sala  no  dispondrá  la  expedición  de copias  para la investigación disciplinaria y/o penal.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   Abstenerse   de   emitir   pronunciamiento  sobre  la  admisibilidad   de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  de  ARMANDO TORIBIO SEGOVIA  ORTÍZ.   

2.    DECLARAR  que  la  acción  penal  que  por  el delito  de   defraudación  a  los  derechos   de   autor   se   adelantó  en  contra  del  procesado  ARMANDO   TORIBIO   SEGOVIA   ORTÍZ,  se  encuentra  prescrita.  En  consecuencia,  decretar  en  su favor la cesación  de  la  actuación  procesal, de  conformidad con las razones consignadas en esta decisión.   

3.           ABSTENERSE  de  decretar  la  cesación de  procedimiento  por  prescripción  de  la  acción  penal derivada del delito de  defraudación   a   los   derechos   de   autor  por  el  cual  se  absolvió    en   ambas   instancias   a  Luz     Marina    Pinzón    Hernández.   

4.   Disponer  que el juzgado de primera  instancia  proceda  a  adoptar  todas las medidas atinentes como consecuencia de  esta decisión.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                     

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                              Secretaria     

1 Rad.  24374,  auto  del  16  de  mayo de 2007. Ver también Rad. 28067, auto del 26 de  septiembre  de  2007, rad. 28264, auto del 26 de septiembre de 2007, rad. 26973,  auto del 10 de octubre de 2007.     

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