28770(28-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 28770  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JORGE LUIS QUINTERO MILANES  

Aprobado: Acta N° 134  

Bogotá,  D.  C., veintiocho (28) de mayo de  dos mil ocho (2008).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  resuelve  sobre  el  recurso  de  apelación   interpuesto   en   nombre   propio   por   el  doctor  John   Villamil   Casallas,  defensor  del  señor  Jorge  Barragán  Mejía,  contra  la  providencia del 15 de febrero del  20071,  mediante  la  cual la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá  le  impuso  multa  de  dos  (2) salarios mínimos legales mensuales, a favor del  Consejo  Superior de la Judicatura, conforme a las medidas correccionales de que  trata el artículo 144 del Código de Procedimiento Penal.   

ANTECEDENTES   

1. Como quiera que en el trámite del proceso  penal  seguido  contra  los  señores  Jorge Barragán Mejía, Luis Henry Muñoz  Toro,  Carlos  Enrique  Orozco  Campo  y  Oscar  Alberto  Campos  Mora,  por los  presuntos  delitos  de  concierto  para  delinquir y narcotráfico, transcurrió  más  de  un  año  desde  la  ejecutoria de la resolución de acusación (30 de  noviembre  de 2005), sin que hubiera sido posible dar por terminada la audiencia  pública  de  juzgamiento,  por causas no atribuibles a la defensa, el apoderado  del  primero  –doctor John  Villamil  Casallas-  solicitó en favor de su prohijado la libertad provisional,  conforme   lo   prevé   el  numeral  5º  del  artículo  365  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

2. Con similares argumentos y con fundamento  en  la  causal  de  impedimento  consagrada  en  el numeral 7º del artículo 99  ibídem,  el  mencionado  defensor  recusó  al  Juez  Cuarto Penal del Circuito  Especializado de Bogotá, por dejar vencer los términos legales.   

3.  En auto del 26 de diciembre de 2006,  el   juez  de  conocimiento  no  aceptó  la  recusación  propuesta  porque  el  vencimiento  de  términos  no  le  es  imputable. Así, explicó que durante el  juicio  el  despacho  ha  procurado  que los sujetos procesales hagan uso de los  mecanismos de defensa judicial que les confiere la ley.   

A  efecto  de acreditar la diligencia con la  que  ha  actuado,  precisó  detalladamente  las  actuaciones  surtidas  por  el  despacho  desde  que  avocó  conocimiento del asunto y explicó las razones por  las  que  algunas  de  las  diligencias  programadas durante esta etapa procesal  fueron suspendidas.   

4.  Mediante proveídos del 15 de febrero de  2007,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  negó  la libertad provisional reclamada,  declaró  infundada  la  recusación  e impuso al doctor Jhon Villamil Casallas,  defensor  del  señor Jorge Barragán Mejía, multa de dos (2) salarios mínimos  legales mensuales, a favor del Consejo Superior de la Judicatura.   

En la primera de las providencias el Tribunal  concluyó  que  la  suspensión  de  términos  ocasionada  por el paro judicial  extendió  el  período  para  celebrar la audiencia pública.  De la misma  manera,  la  formulación de la recusación propuesta por la defensa del acusado  Barragán  Mejía,  el  18  de  diciembre del mismo año, también suspendió la  actuación,  determinando  que  no  se  cumple con el requisito objetivo para la  concesión de la libertad provisional.   

Igualmente dijo:  

“La demora alegada para dar por concluida o  celebrada  la  vista  pública  se  halla  justificada  por  la  complejidad del  proceso,  por la naturaleza del delito cometido y la participación, -que existe  probabilidad-,  desplegó  el  procesado  y  la cantidad de encausados que hacen  parte  de  la  actuación y participan, activamente, del debate probatorio, como  se  puede  observar  de  las  distintas  intervenciones en la audiencia pública  (…)”   

En  el  segundo proveído, coincidió con lo  expresado  por  el juez recusado en el sentido de considerar que “no  es  suficiente que se cumpla el requisito objetivo, consistente  en  que se hayan dejado vencer los términos legales, en el caso, para iniciar y  llevar  a  su fin la audiencia pública, como en efecto ocurrió, sino, también  el  subjetivo, esto es que ese vencimiento sea imputable al funcionario recusado  y no a otro”.   

Estimó  que el vencimiento no es atribuible  al  juez  de  conocimiento,  sino  fundamentalmente a los sujetos procesales que  actúan como parte activa en la causa.   

Como  consideró  que  el  defensor Villamil  Casallas  conocía  que  la  causal  invocada no era atribuible al juez y que la  solicitud  de  recusación,  así  como la de libertad provisional, constituían  maniobras  dilatorias  respecto  de  los  términos  para  concluir la audiencia  pública,  que desconocen el principio de lealtad procesal, concluyó que aquél  incurrió  en temeridad sancionable conforme al numeral 1º del artículo 144 de  la Ley 600 de 2000.   

5.  Contra  la  primera  de  las  decisiones  reseñadas  el  procesado  interpuso  recurso  de  reposición.   Contra la  segunda,  su  defensor, Jhon Villamil Casallas, formuló apelación respecto del  numeral 2º impositivo de la multa.   

6.  Mediante  proveído  del  27 de abril de  2007,  la  Sala Penal del Tribunal rechazó por improcedente la alzada propuesta  formulada por el doctor Villamil Casallas.   

7. Por auto del 30 de abril de 2007, la Sala  Penal  repuso  la  decisión recurrida por el acusado y le concedió la libertad  provisional  por cuanto logró determinar que el término para concluir la vista  pública  estaba  superado,  toda  vez  que  los  23 días durante los cuales se  mantuvo  el  paro  judicial   no  debían tenerse en cuenta “para  el  conteo  del  término  que  prevén   las  normas en  determinada    causa,    pues    la    suspensión    fue    general”.   

8.  El doctor Villamil Casallas instauró en  nombre  propio  acción  de  tutela  contra el Tribunal Superior de Bogotá, por  estimar  vulnerados  sus  derechos  al  debido  proceso  y  a la defensa, ya que  “no agotó el trámite previsto en el artículo 144  de  la  Ley  600 de 2000, sino equivocadamente el 111, que no es aplicable, y no  se  le dio la oportunidad de exponer las razones que lo impulsaron a proponer la  recusación,  ni  se  le  concedió  el recurso de apelación, que legalmente es  procedente”.   

9.  Mediante  sentencia del 25 de octubre de  2007,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, en Sala de  Decisión  de  Tutelas,  concedió  el  amparo  solicitado, dejó sin efectos el  indicado  auto  del  27  de  abril  de  2007  y  le  ordenó que “dentro  del  término  de  las  cuarenta  y  ocho  (48)  horas,  se  pronuncie  sobre  la  concesión  del  recurso  de apelación interpuesto por el  accionante,  con  fundamento  en  lo  expuesto en la parte considerativa de esta  sentencia”.   

10.  En  consecuencia,  por  auto  del  2 de  noviembre  de  2007,  el Tribunal concedió el recurso de apelación interpuesto  por el doctor Villamil Casallas.   

11.   La  actuación  fue remitida a la  Corte para desatar el recurso de apelación.   

CONSIDERACIONES   

1. Problema jurídico.  

Correspondería  a esta Corporación conocer  del  recurso de apelación propuesto por el doctor John  Villamil  Casallas  contra  la  providencia  del 15 de  febrero  de  2007, que le impuso la sanción de multa equivalente a dos salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  a  favor  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  como  medida  correccional,  conforme  lo  prevé el numeral 1º del  artículo  144  del  Código de Procedimiento Penal, si no fuera porque advierte  que  la  actuación  se  encuentra  viciada  de  nulidad,  tal como se declara a  continuación.   

2.  Cuestiones  previas.  Inexistencia  de  impedimento.  Competencia  de  la Sala de Casación Penal para conocer como juez  plural de segunda instancia sobre el asunto.   

2.1 Tal como se desprende de los hechos, esta  Corporación,  en  sala  de  decisión de tutelas, conoció una tutela promovida  por  el doctor John Villamil Casallas y amparó sus derechos al debido proceso y  a la defensa.   

Consideró  que  erradamente  el  Tribunal  rechazó  el  recurso con base en el artículo 11 de la Ley 600 de 2000, a pesar  de  que  en  los  términos  del  parágrafo  1º  del artículo 144 ibídem, la  apelación era procedente.   

En ese orden, ordenó a la Sala Penal que se  pronunciara  sobre  la  concesión del recurso.  En todo caso, expresamente  señaló    que    no    se   haría   manifestación   alguna   “sobre  el  fondo  del asunto, esto es, si la sanción estuvo bien o  mal  impuesta,  en cuanto ello compete dilucidarlo al juez ordinario”2.   

Por manera que no existe impedimento para que  los  magistrados que integraron la Sala de Decisión de tutelas conozcan de este  asunto  porque  previamente  no  emitieron  ningún  juicio que comprometiera su  criterio, imparcialidad u objetividad frente al tema debatido.   

2.2.  Ahora  bien,  aunque en apariencia los  principios  de  juez  natural y doble instancia estarían enfrentados al otorgar  en  el  caso  concreto  el conocimiento del asunto a la Sala de Casación Penal,  que  por  la  naturaleza de la causa surtida en contra de los acusados, no es el  juez  plural  natural  llamado  a  conocer  en  segundo  grado  del  mismo,  tal  inconsistencia  es  superada  al deslindar la actuación penal propiamente dicha  de la disciplinaria.   

En  efecto,  es  claro que la actuación que  ahora    nos    ocupa    no    es    de    orden   penal,   sino   eminentemente  disciplinario-administrativa,  por  lo que su conocimiento se sitúa, por virtud  expresa  del  legislador  (artículo 144 del Código de Procedimiento Penal), en  cabeza  del  funcionario judicial que ejerza el poder correccional respectivo, y  la  segunda  instancia  –si  hay lugar a ella- a su inmediato superior.   

Por ello, aunque por razón de la competencia  ordinaria  penal  en  el  caso  concreto  las  instancias naturales en el juicio  están  fijadas en el Juzgado Cuarto Penal Especializado del Circuito de Bogotá  y  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior del mismo distrito judicial, para el  trámite  de las medidas correccionales ellas están determinadas por la sede en  que sean adoptadas.   

En  este caso, si la decisión sancionatoria  fuera  emitida por el juzgado de conocimiento del nivel del Circuito, la segunda  instancia  disciplinaria  estaría  radicada  en  su  superior, esto es, la Sala  Penal  respectiva.   Pero  si,  en  cambio,  la sanción es impuesta por el  cuerpo  colegiado  de segundo grado y esta es recurrida, naturalmente la segunda  instancia  corresponderá  a  esta Corporación, sin que se pueda concluir en la  existencia  de una tercera instancia, pues claramente se trata de actuaciones de  diferente       naturaleza       –penal   y   disciplinaria-,  cuyo   trámite  es  perfectamente  escindible.   

La  habilitación  de  la  Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia para conocer en segunda instancia del  asunto,  también  encuentra  apoyo  en la jurisprudencia de la Sala3,  en  la  que  claramente  se  determinó  que  conforme  al  numeral  3º del artículo 75 del  Código  de Procedimiento Penal, esta Corporación es competente para desatar la  alzada  respecto  de las medidas correccionales adoptadas por los magistrados en  el     nivel     jurisdiccional     de    distrito4.   

3.  Nulidad  por  violación  del derecho al  debido proceso en su componente de defensa.   

Conforme  lo  establece  el  numeral 1º del  artículo  144  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, “si   al   decidir   la   recusación  se  encuentra  que  ella  fue  ostensiblemente  infundada, se sancionará al recusante con una multa de uno (1)  hasta   diez  (10)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes”.   

Es claro entonces que el funcionario judicial  que  tramita  la  recusación  se  encuentra habilitado para adoptar la referida  medida  correccional  en  aras  de  sancionar  el  ejercicio  indebido de aquél  mecanismo.   

No  obstante,  antes  de  tomar  cualquier  decisión  en  tal  sentido, debe respetar los derechos al debido proceso y a la  defensa  del presunto infractor aplicando el procedimento sumario establecido en  el   parágrafo   1º   del   artículo   144   de  la  Ley  600  de  2000,  que  establece:   

“Oído  en  descargos  si  la conducta no  fuera  justificada,  se  impondrá la sanción por medio de providencia motivada  que    deberá    notificarse   personalmente   y   sólo   será   susceptible     del     recurso    de    apelación”.   

No  corresponde a la Sala, estudiar de fondo  el  tema  objeto  del  recurso,  para  determinar si existió la “temeridad”  alegada  por  el Tribunal a  partir  de la presunta formulación de una recusación ostensiblemente infundada  que  dio  lugar  a la sanción correccional impuesta, sino que debe pronunciarse  frente  a  la verificada existencia de una irregularidad de carácter sustancial  que afecta la validez de la actuación disciplinaria-correccional.   

Tal  como  lo  enseña  el  expediente,  se  acredita  con  nitidez  que la Sala Penal del Tribunal no brindó la oportunidad  al  doctor  Villamil Casallas de rendir los descargos de que trata el parágrafo  1º  del  artículo  144,  sobre  la  presunta  proposición  de una recusación  ostensiblemente  infundada  (numeral  1º  del  artículo 144 ibídem), sino que  procedió  a sancionarlo en la misma providencia en la que declaró infundada la  recusación  formulada  en  contra  del  juez  de  conocimiento,  sin escucharlo  previamente.   

En  efecto,  el  defensor  afectado  con  la  sanción,  no  pudo  brindar  las  explicaciones  del  caso y no se le permitió  presentar   ni   pedir   pruebas,   lo   que   menoscabó  la  garantía  de  la  defensa.   

Como  consecuencia  de  lo anterior, la Sala  decretará  la  nulidad  del  numeral segundo del proveído del 15 de febrero de  2007,  mediante  el cual la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá declaró  infundada  la  recusación  y sancionó al doctor Villamil Casallas con multa de  dos  salarios  mínimos  legales  mensuales,  acorde  con  lo  normado  por  los  artículos  306-2  y 307 del Código de Procedimiento Penal, para que reponga la  actuación   atendiendo   las   previsiones   contenidas  en  el  artículo  144  ibídem5.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R  E              S              U              E              L              V              E   

         

Primero. Declarar la  nulidad  del  numeral  segundo del proveído del 15 de febrero de 2007, mediante  el  cual  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Bogotá declaró infundada la  recusación   y  sancionó  al  doctor  John  Villamil  Casallas  con  multa  de dos salarios mínimos legales  mensuales,  atendiendo  las  razones  atrás  expuestas,  para  que  reponga  la  actuación  de  acuerdo  con  el  procedimiento previsto en el artículo 144 del  Código de Procedimiento Penal.   

Segundo.  Contra  esta decisión no procede ningún recurso.   

Tercero.  Devuélvase   el   expediente   a   la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá.   

Comuníquese y cúmplase.  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

JOSÉ  LEONIDAS  BUST0S   MARTÍNEZ                                                     ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

                                                                                                                     

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS             

Permiso  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                           JAVIER     ZAPATA    ORTÍZ                         

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 En el  expediente  figura  con  fecha 15 de enero de 2007, pero fácilmente se advierte  que se trató de un equívoco.   

2  Ver  sentencia de tutela de 25 de octubre de 2007. Radicado, 33.702.   

3 Autos  del  18  de  junio  y  2  de  julio  de  2002,  radicados  19.403 y 19.144,  respectivamente.   

4  Al  respecto, el auto del 2 de julio de 2002 dijo:   

“1. De conformidad con lo dispuesto por el  artículo  75  numeral  3º,  la Corte es competente para conocer del recurso de  apelación  interpuesto  por  el sancionado contra la decisión mediante la cual  un  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Valledupar, impuso como  medida  correccional al abogado ORLANDO LOPEZ NUÑEZ, arresto inconmutable por 5  días,  sanción  que  después  modificó  por  multa  de  5  salarios mínimos  mensuales  vigentes,  por faltarle al debido respeto en ejercicio o con ocasión  de sus funciones”.   

5  Una  decisión  similar  fue adoptada por esta Corporación en auto del 2 de julio de  2002, radicado 19.144.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *