28748(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28748  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    acta  N°   033   

Bogotá,    D.    C.,    veinte (20) de febrero de dos mil ocho (2008).   

V   I   S   T   O  S   

La  Corte procede a resolver el impedimento  manifestado   por   los   doctores  Magno  de  Jesús  Hernández  Mahecha, César  Tulio     Lozano     Moreno     y     Fernando   Maldonado  Cala,  Magistrados  integrantes  de  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá, la  cual  debe  conocer  en segunda instancia de la apelación interpuesta contra la  providencia  que negó la nulidad de la actuación adelantada contra el imputado  CARLOS  REINA, contra quien  la  fiscalía  presentó  escrito  de acusación por el delito de actos sexuales  con menor de catorce años, agravado.   

SÍNTESIS  DE   LA  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Observados  los  discos  compactos  en  los  cuales  se  hallan  registradas  las  actuaciones  surtidas  en  las respectivas  audiencias  públicas  y  leídos  los documentos incorporados al expediente, se  conoce lo siguiente:   

1.      Los   hechos   fueron  sintetizados  por  la  fiscalía  en el escrito de acusación, en los siguientes  términos:   

“Tuvieron  ocurrencia  el 5 de diciembre de 2006 en el inmueble ubicado en la calle 73D N°  80M-38  Sur  de  Bogotá,  en la cocina del primer piso, lugar a donde el señor  Carlos  Reina  llevó a la  menor  (…) de 7 años de  edad,  la  despojó  de  su pantalón y ropa interior, haciendo lo mismo él, la  subió  a una mesa, pero por su estatura decidió alzarla, apretarla contra él,  le  besó  su  boca,  su  cuello  y  le decía que se sentía muy rico. La niña  refirió   que   iba   a   gritar,  pero  que  Carlos  Reina le tapó la boca impidiéndole gritar. Luego de  esto  la  niña muy asustada se escondió, pero Carlos  Reina  la  encontró  y nuevamente la llevó hasta la  cocina,  repitiendo  el  hecho  ya  descrito.  Al  día  siguiente, Carlos  Reina le da un beso en la boca a  (…),  y  cuando  ésta  bajaba   la   escalera   de   la   casa,   le  cogió  la  vagina.  Carlos  reina reside en la misma vivienda  y   hace   vida   marital   con   una  tía  de  la  menor  víctima”.   

2.        Por  razón  de  los  hechos narrados, en  audiencia  preliminar que se realizó el 8  de  diciembre  de    2006   ante   el  Juzgado  Veintitrés  Penal Municipal con Función de  Control  de  Garantías  de  Bogotá, después de verificarse la legalidad de la  captura,  la  fiscalía  le  imputó la comisión, en  calidad     de     autor,     del     delito de acto  sexual  violento  agravado,  de   acuerdo   con  lo  previsto  en  los  artículos  206  y 211, numerales 2° y  4°,    del    Código  Penal.  Así  mismo,  se  le  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva.   

Debe agregarse que la fiscalía informó al  imputado  de  la  posibilidad de aceptar los cargos imputados, evento en el cual  podía  ser  merecedor de un cincuenta por ciento de la rebaja de pena. Ante tal  ofrecimiento,   el   sindicado   se   allanó  a  la  imputación.   

3. Teniendo presente el citado allanamiento  y  presentado  el  correspondiente  escrito  de  acusación, el diligenciamiento  correspondió  al  Juzgado  Treinta y Cuatro Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de  Bogotá,  despacho  judicial  que en el curso de la respectiva  audiencia  llevada  a  cabo  el  19  de  febrero  de 2007, otorgó la palabra al  Representante  del  Ministerio  Público,  quien  solicitó  la  nulidad  de  la  actuación,  por cuanto consideró que como el artículo 199, numeral 7°, de la  Ley  1098  de  2006 (Ley de Infancia) prohíbe el otorgamiento de rebaja de pena  cuando  la  víctima es menor de edad, necesariamente se sorprendió al imputado  al  allanarse  a  los  cargos  a  cambio  de una improcedente rebaja de pena del  cincuenta  por  ciento,  lo  que, en su criterio, vulnera el debido proceso y el  derecho de defensa.   

Dicha    petición   fue   negada  por  el  Juzgado,  pues luego de  unas  consideraciones  interpretativas  de  la  citada  ley,  concluyó  que era  procedente  la rebaja solicitada sin que se haya generado vulneración alguna de  las garantías del imputado.   

4.   Apelada la anterior decisión por  el  Procurador  Judicial,  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de  Bogotá,  integrada  por  los doctores Magno de Jesús  Hernández  Mahecha, César  Tulio     Lozano     Moreno     y     Fernando  Maldonado Cala, el 10  de  abril  de  2007, la revocó   y,   por  ende,  declaró   la   nulidad  “de  la  actuación  a  efectos  de  que  se  formule  nuevamente la  imputación  con  las aclaraciones correspondientes y se garantice plenamente el  debido proceso para el procesado”.   

5.  Cabe acotar que con posterioridad a  la   anterior   decisión   de   segunda  instancia,  el  imputado  Carlos    Reina   presentó   solicitud  de    hábeas   corpus,  petición  que  no  prosperó  en  primera  instancia  pero,  por  virtud  de la  apelación  interpuesta, correspondió el asunto a la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema de Justicia, Corporación que, mediante providencia del   19      de      abril     de     2007,     revocó         aquella   decisión      y,      en      su     lugar,    ordenó   la   libertad   inmediata  de  Carlos Reina.   

6.   Prosiguiendo  con  la  actuación  procesal  y  como consecuencia de la nulidad decretada por el Tribunal, el 17 de  junio    de    2007,    nuevamente    se   llevó   a   cabo   la   audiencia    preliminar,    esta    vez    ante   el   Juzgado  Diecisiete  Penal  Municipal  con  Función  de Control de  Garantías   de   Bogotá,   acto   en   el   que   la   fiscalía  imputó   a  Carlos  Reina  la  comisión  del delito de acto sexual violento agravado previsto  en  los  artículos 206 y 211, numerales 2° y 4°, del Código Penal, cargo del  cual  no  se  allanó. Así  mismo,  el  mencionado  Estrado  Judicial  le  impuso medida de aseguramiento de  detención  preventiva en un centro de reclusión, decisión que, por virtud del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la defensa, fue confirmada en segunda  instancia.   

7.   El  4  de  julio  siguiente,  la  fiscalía  presentó  el  escrito  de acusación, anunciando que ésta lo sería  por  el delito de actos sexuales con menor de catorce años agravado (artículos  209  y  211,  numerales  2°  y  4°,  del  Código Penal) y no por el que se le  atribuyó en la audiencia de formulación de imputación.   

8.    El  26  de julio de 2007 el  Juzgado  Treinta  y  Cuatro  Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de  Bogotá,  despacho  que ya había conocido del asunto, dio inicio a la audiencia  de  formulación  de  acusación, acto en el cual la defensa recusó al Juez por  haber  conocido  del caso en pretérita ocasión, petición que fue denegada,   motivo   por  el  cual  las  diligencias  fueron  remitidas  al  Tribunal  para  que  dirimiera de plano este  incidente.   

El  caso correspondió nuevamente a la Sala  de  Decisión  Penal  integrada por los doctores Magno  de     Jesús    Hernández    Mahecha,   César   Tulio   Lozano   Moreno   y  Fernando Maldonado Cala, la  cual,  por  auto  del  6  de  agosto  de  dicho  año,  declaró “infundada        la        recusación        deprecada”.   

9.    Resuelto lo anterior, el 17  de  septiembre  de  2007, prosiguió la audiencia de formulación de acusación.  No    obstante,    la    defensa,   en   uso   de   la   palabra,   solicitó  la  nulidad  de la actuación  por  dos  motivos:  i)  que  hay  violación del debido proceso y del derecho de  defensa  generado  en  la  formulación de la imputación, por cuanto el juez de  control  de  garantías advirtió a su defendido que no era acreedor a la rebaja  del  cincuenta  por  ciento por expresa prohibición del artículo 199 de la Ley  de  Infancia  (tema  que, agrega la Corte, había sido tratado en la nulidad que  inicialmente  decretó  el Tribunal), y ii) que se presenta una trasgresión del  derecho      de      defensa      por      una      evidente     “incongruencia”  entre la imputación y  el     “escrito     de    acusación”.   

Esta  petición  fue negada por el Juzgado,  decisión  contra  la  cual  el  defensor  del  imputado  interpuso  recurso  de  apelación,  el cual fue concedido y, por lo mismo, se remitido el expediente al  Tribunal Superior de Bogotá.   

10.    Una   vez   más   el  asunto  correspondió   a  la  Sala  de  Decisión  Penal  integrada  por  los  doctores  Magno   de   Jesús  Hernández  Mahecha,    César    Tulio   Lozano   Moreno  y   Fernando   Maldonado  Cala,  la  cual,  el  1°  de  noviembre  de 2007, se  declaró  impedida  para  resolver  el  asunto,  por  cuanto  que el punto de la  nulidad   por   aplicación   o   no   de  la  Ley  1098  de  2006  “esta  Sala  lo resolvió en pasada oportunidad y ordenó al juez  de  garantías  proceder como lo hizo. En consecuencia, resultaría un imposible  jurídico  e  intelectual  para  la misma Sala pronunciarse sobre el mismo punto  con  absoluta independencia. Entendemos que, así las cosas, se da la causal del  numeral  6°  del  artículo 56 y en el presente caso es absolutamente claro que  esta  Sala  ya  decidió sobre el punto”.   

Por   lo  anterior,  las  diligencias  se  remitieron a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.   Toda  vez  que  los  funcionarios  judiciales   que   manifiestan  su  impedimento  para  conocer  del  asunto  son  Magistrados  de  Tribunal,  de  conformidad con el artículo 57 de la Ley 906 de  2004,  es  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia la  competente para resolverlo de plano.   

2.    Debe  advertirse  en primer  lugar  que para que la manifestación de impedimento por parte del juzgador o la  recusación  que  le formulen alguna de las partes alcance su cometido, esto es,  la  separación del conocimiento de un determinado asunto, es imprescindible que  la  causal  invocada  esté  fundamentada  en  aspectos  que  demuestren  en  el  funcionario  un  interés  particular  que lo afecte directa o indirectamente y,  por  lo  mismo,  que  puedan  socavar  la  imparcialidad y la ponderación en el  juicio  que  debe realizar, es decir, que la causal se orienta a salvaguardar la  absoluta  independencia  con que los jueces deben resolver los casos sometidos a  su conocimiento.   

3.   Los  Magistrados  de  la  Sala de  Decisión   Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  doctores  Magno       de      Jesús      Hernández      Mahecha,    César    Tulio   Lozano   Moreno  y   Fernando   Maldonado  Cala,  manifestaron  su  impedimento para conocer del  recurso    de   apelación   que   el   defensor   del   imputado   Carlos   Reina   interpuso   contra  la  decisión  que negó la declaratoria de nulidad de la actuación, con fundamento  en  la  causal 6ª del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, toda vez que sobre un  punto  objeto  de  la impugnación se pronunció en decisión del 10 de abril de  2007, a través de la cual declaró la nulidad de la actuación.   

Pues  bien, el numeral 6° del artículo 56  de    la    citada    Ley,    contempla   textualmente   la   siguiente   causal  impeditiva:   

“Son causales de  impedimento:   

“(…).   

“6.  Que  el  funcionario   haya   dictado   la   providencia  de  cuya  revisión  se  trata,  o  hubiere participado dentro del proceso…”   (Se  subrayó).    

Frente  a  esta causal ha sido reiterada la  jurisprudencia  de  la  Corte  en  indicar  que  para  que  se  estructure dicha  circunstancia  impeditiva  no  basta  cualquier actuación del funcionario, sino  que  debe  tratarse  de  un  acto que revista una intervención con entidad  suficiente  para comprometer su  imparcialidad       y       su       criterio.1   

En  otros  términos, la participación del  funcionario  judicial  en el proceso debe ser de fondo, sustancial, esto es, que  lo  vincule  con  el  diligenciamiento  puesto a su consideración que le impide  actuar  con  la  imparcialidad  y ponderación que de él espera la comunidad y,  particularmente,   los  sujetos  intervinientes  en  la  actuación.2    

Respecto  de este puntual tema, la Corte ha  dicho:   

“La expresión  ‘participado’,  no  debe tomarse en forma textual,  literal  ni  aislada  del  contexto  procesal  penal, pues de aceptarse así, se  llegaría   a  extremos  que  escapan  a  la  finalidad  de  salvaguarda  de  la  imparcialidad   contenida   en   las  normas  relativas  a  los  impedimentos  y  recusaciones.   

“Piénsese, por  ejemplo,  que el Tribunal Superior conociese apelaciones sucesivas de diferentes  autos  emitidos  por  el  Juez Penal del Circuito dentro del mismo proceso; bajo  tal  supuesto,  la  participación de los magistrados es innegable, pero ninguna  razón  existe  para  aceptar  un impedimento, sin argumentación específica de  respaldo.  También habrían participado ya los magistrados que conocen por vía  de  apelación de la providencia que niega la práctica de una prueba o del auto  que  se  abstuvo  de  declarar una nulidad; pero esa intervención en el proceso  nada  dice  por sí misma de un pretendido impedimento para conocer después, en  segunda  instancia,  la  apelación  contra el fallo de primer grado.   

“En  especial,  cuando  se  produce la ruptura de la unidad procesal, por allanamiento a cargos,  total  o parcial, de todos o parte de los implicados, o por otras circunstancias  que  la  generen,  la  necesaria  participación  de los funcionarios judiciales  (jueces  y  magistrados)  en el proceso original integrado como una unidad, o en  los  procesos  derivados  del anterior con ocasión de la ruptura de esa unidad,  no  debe invocarse sin la fundamentación correlativa como causal de impedimento  ni recusación.   

“En efecto, así  como  no  es motivo objetivo de impedimento, que el funcionario judicial “haya  manifestado  su opinión sobre el asunto materia del proceso” (numeral 4° del  artículo  56  de  la  Ley  906 de 2004), tampoco se erige en causal objetiva ni  automática  de  impedimento, que el funcionario judicial “hubiere participado  dentro      del      proceso”      (numeral      6°,     ibídem).   

“En tratándose  de  impedimento,  es  necesario  que  en  cada  caso  particular  y concreto los  funcionarios      judiciales      –jueces  y  magistrados-  expliquen  cuáles son las razones por las  cuales  su  imparcialidad,  su  ecuanimidad,  su  independencia  o  su equilibro  podrían  afectarse  frente  a cada uno de los implicados, por el hecho de haber  participado ya en el proceso.   

“El género de  argumentación   que   se   exige,  incluye  especificar  las  circunstancias  o  condiciones  en  que se produjo la participación del funcionario judicial en el  proceso  original  o  en  alguno  de los procesos derivados por la ruptura de la  unidad    procesal;    y    si    la    actividad    del    Juez    –individual  o colegiado- se extendió  ya  a  la  valoración de elementos probatorios o de información susceptible de  convertirse   en  prueba,  se  precisa  indicar  cómo  y  de  qué  manera  las  apreciaciones  anteriores inciden en el ánimo del juzgador al conocer el asunto  en  ocasiones  posteriores,  frente  a  cada uno de los implicados o situaciones  concretas por resolver.   

“Lo mismo pude  predicarse  -mutatis  mutandi-  cuando se trata de recusación, aduciendo que el  funcionario    judicial    ya    participó   dentro   del   proceso.   

“4.   Las  instituciones    jurídicas   de   impedimento   y   recusación   se   vinculan  inescindiblemente  al  principio constitucional del debido proceso, en su amplia  concepción  garantista; pero no a la manera de una presunción peyorativa sobre  los  funcionarios  judiciales, respecto de quienes, por el contrario, se presume  su  imparcialidad;  presunción  que,  sin  embargo, puede desvirtuarse cuando a  ello  hubiere  lugar,  siendo  indispensable  que  el  interesado suministre los  elementos  subjetivos  que  cimentan  tal pretensión, pues como los motivos que  eventualmente   podrían   conspirar   contra   la  imparcialidad,  ecuanimidad,  equilibrio,  etc.,  a  menudo  pertenecen  al  fuero interno de las personas, la  corporación  llamada  a dirimir el incidente -en este caso la Sala de Casación  Penal-  debe  ser  enterada de aquellos motivos, para que pueda determinar si en  realidad  se  encuentra  ante  un  juez  subjetivamente  incompetente, por haber  emitido  juicios  anticipados  o  ser  sujeto de prevenciones que comprometan de  antemano  su  criterio,  al  punto  que  alguna  de  las partes pudiese resultar  perjudicada   o   favorecida   (…)”.3   

4.  En esas condiciones, en el caso que  se  examina  resulta que las exigencias de la causal de impedimento invocada por  los señores Magistrados no se reúnen.   

En  efecto,  surge claro que en este asunto  han  sido  dos  las ocasiones en las cuales tanto el Ministerio Público como la  defensa   solicitaron  la  nulidad  de  la  actuación,  ambas  peticiones  bajo  argumentos  similares,  esto es, en cuanto si era o no aplicable la prohibición  de  rebaja  de  pena que establece el artículo 199 la Ley 1098 de 2006 (Código  del  Infante)  y  las  consecuencias  jurídico procesales que dicha aplicación  conlleva  frente  a  las  garantías  del sindicado, siendo claro que la inicial  petición  del Procurador Judicial prosperó, según decisión que la mencionada  Sala  adoptó  el  10  de  abril  de 2007,  a  través  de la cual revocó la providencia de primer grado y,  en su lugar, decretó la nulidad incoada.   

Ahora  último,  el  defensor del imputado,  acudiendo,     entre     otros,     a     similares  argumentos  pretende  nuevamente  que  se  decrete la  nulidad,   petición   que  habiendo  sido  negada  en  sede  de  primer  grado,  correspondió  a  la  misma  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de  Bogotá  resolver por virtud del recurso de apelación interpuesto por el citado  profesional  del  derecho,  cuyos  integrantes,  apoyados  en  la causal 6° del  artículo  56  del Código de Procedimiento Penal, afirman encontrarse impedidos  para   decidir   por   cuanto   que   en   “pasada  oportunidad”    resolvieron    el   mismo   tema,  resultándole  “un imposible jurídico e intelectual  pronunciarse   sobre  el  mismo  punto  con  absoluta  independencia”.   

5.  Así las cosas, pasan por alto los  citados  funcionarios  judiciales que dicha decisión (la dictada el 10 de abril  de   2007)   la   emitieron   al   interior  del   proceso  y  por  virtud del marco propio de sus deberes funcionales,  situación que tampoco permite la configuración de la causal de  impedimento propuesta.   

Es  verdad que en la Ley 906 de 2004 retoma  importante  connotación el principio de imparcialidad dada las características  propias  del  sistema  de  enjuiciamiento oral. Sin embargo, su trascendencia no  llega  a  los  extremos  de permitir la separación del funcionario judicial del  conocimiento  de  los  asuntos  que  la  ley  pone a su consideración y, menos,  cuando  los  argumentos, o las consideraciones, o las decisiones se emiten en el  curso  normal  de  la  actuación que es propia de su  competencia.    

Para  la  Corte  surge   claro   que   aquí  es  una  la  actuación   y   uno   el  imputado  sobre el cual recae el ejercicio de la acción  penal,  dentro de la cual la defensa ha buscado, sin éxito, la anulación de la  actuación  acudiendo  a  argumentos  expuestos  en  pretérita  ocasión por el  Ministerio  Público.  Si  ello  es  así, no es de recibo la afirmación de los  funcionarios  judiciales  de  segunda  instancia, según la cual, su criterio se  encuentra  comprometido  para  desatar  la segunda impugnación por cuanto en la  primera   oportunidad   “participaron  dentro  del  proceso” declarando la nulidad de la actuación (10  de  abril de 2007), pues, como se indicó, dicha decisión fue emitida dentro de  este asunto en cumplimiento de sus deberes funcionales.   

Aceptar   la  tesis  de  los  Magistrados  declarados     impedidos     implicaría     que     ante     la    pluralidad  de  peticiones que presentan  los  intervinientes  al  interior  del  proceso,  las  cuales  pueden  ser  reiterativas, como sucede en este  caso,  necesariamente  se  tendría que contar con la misma pluralidad de jueces  de  primera  y  segunda  instancia  para  resolverlas  dada  la multiplicidad de  manifestaciones  de impedimento que se originarían so pretexto de haber emitido  sus  “opiniones” sobre  el   asunto  materia  de  la  actuación  o  “haber  participado   dentro   del   proceso”.     

Es  indiscutible  que  en  el  curso  de la  actuación   penal  los  sujetos  procesales  pueden  presentar  innumerables  y  reiteradas  peticiones  con  pluralidad de argumentaciones, las cuales en manera  alguna  comprometen  el criterio del funcionario judicial que las resuelve, pues  es   común   ver   que  esa  multiplicidad  de  solicitudes  sean  negadas  por  improcedentes,  o  por carencia de razón de sus peticionarios o por ausencia de  elementos   de   juicio;   como  también  es  factible  que,  ante  las  nuevas  argumentaciones  jurídicas  presentadas  por  las partes o por razón de nuevos  elementos  probatorios, varíen los fundamentos de las decisiones anteriores que  conlleven  a  una  declaración  judicial  distinta  a la inicialmente adoptada,  aspectos   todos   estos  que  conducen  a  concluir  que  sea  el  mismo  juez,  singular     o    plural,    que    conoce    del   proceso   el   llamado  a  pronunciarse, sin  que   en    manera   alguna   se   encuentre   afectada   su            imparcialidad    o   su  criterio,  el  cual,  por  el  contrario,  termina  fortalecido  ante  la  complementación   o   adición   de   sus   consideraciones  frente  a  la novedad  que   ofrece    la    nueva    petición,   así   esta   se    ocupe    de    un   asunto    ya   tratado,   como    puede    ocurrir    también    que    aquellos  fundamentos    permanezcan    incólumes    frente   a   la  reiteración  de  la petición.   

La   imparcialidad,            entendida        como           la   prevención   a    favor   o   en                  contra         de           los   sujetos   procesales   que   impide         la   ecuanimidad,             la           ponderación      y     la     transparencia   en   el                  juicio         que          el   juez                 debe          hacer,         no           puede         llegar    al  extremo de verse afectada cuando  el    pronunciamiento    judicial     se   ha   realizado              al        interior          del      mismo         proceso               y            respecto   del   mismo  imputado como  resultado   del  acatamiento  de  los  deberes  funcionales  del   servidor  judicial.   

En   síntesis,   el   pronunciamiento    que   el   10   de   abril   de  2007            emitió        la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de Bogotá  dentro    de   esta   actuación   (declarando   la  nulidad), en manera alguna se erige en motivo que la  inhiba  para  desatar el recurso de apelación interpuesto contra la providencia  que  negó  la  segunda  solicitud de nulidad elevada  por  el  defensor  del  imputado,  pues,  como se ha  indicado,     aquella    decisión    fue  dictada  al  interior del proceso, dentro del marco propio de  su  deber  funcional y respecto del mismo imputado, así se trate de un tema que  ahora es motivo de reiteración.   

En     consecuencia,    carece  de  fundamento  el         motivo         de         impedimento        expresado     por     los          doctores   Magno   de   Jesús   Hernández  Mahecha,   César  Tulio  Lozano  Moreno  y  Fernando  Maldonado  Cala,  razón  por  la  cual  la Corte no  los   separará   del  conocimiento     que    como    jueces   de  segundo  grado  les compete.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.   DECLARAR  INFUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  los integrantes de la  Sala   de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  Magistrados  doctores  Magno de Jesús  Hernández  Mahecha, César  Tulio     Lozano     Moreno     y     Fernando   Maldonado   Cala,  para  conocer en segunda instancia de  la  actuación  que   se  adelanta  contra  CARLOS  REINA,  por  el  delito  agravado de actos sexuales con menor de catorce  años.  En  consecuencia,  se dispone que intervenga en su trámite y decisión.   

2.       Contra  esta  providencia no procede ningún recurso.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                           JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                    

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Rad.  19987, auto del 15 de octubre de 2002.   

2 Ver  radicación 21149, providencia del 15 de julio de 2003.   

3 Rad.  27497,  auto  del  13  de  junio  de  2007.  Ver  también  radicación  27720 ,  providencia del 18 de julio de 2007.     

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