28717(06-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28717  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  052   

Bogotá, D. C., seis (6) de marzo de dos mil  ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del    ciudadano   colombiano  WILLIAM  OSIRIS VALENCIA DÍAZ, elevada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  Nota  Verbal  número  3369  del  31  de  octubre  de 2007,  solicitó    la    extradición    del    ciudadano    colombiano   William  Osiris  Valencia  Díaz,  a quien  requiere  con  el  fin  de  que  comparezca  en  juicio por delitos federales de  narcotráfico,  conforme  a la acusación número 04-20065 Cr-Seitz proferida el  30  de  enero  de  2004  por  el  Tribunal  del  Distrito de los Estados Unidos,  Distrito Sur de Florida.   

1.    La  acusación dictada en contra del solicitado   

1.1.  El Gran Jurado del Distrito Sur de  Florida,  el  30 de enero de 2004, dictó la acusación N° 04-20065 Cr-Seitz, a  través  de la cual formuló en contra del solicitado en extradición, ciudadano  colombiano  William  Osiris Valencia Díaz, los siguientes cargos:   

“CARGO    1   

“Con inicio en o  alrededor  de  1998,  siendo  la fecha exacta desconocida para el Gran Jurado, y  con   continuación   hasta  aproximadamente  la  fecha  del  dictamen  de  esta  acusación,  en  Miami  –  Condado  de  Date,  en  el  Distrito  Sur  de  Florida  y  en  otras partes, los  acusados…,  WILLIAM              OSIRIS              VALENCIA-DÍAZ,    alias  ‘Cachete’,…,   a  sabiendas  e  intencionalmente  combinaron,  concertaron,  confederaron  y  concordaron el uno con el otro y con  otras  personas  tanto  conocidas  como  desconocidas  para el Gran Jurado, para  importar  a  los  Estados   Unidos,   desde  un  lugar   fuera   del   país,  una  sustancia  de  la Tabla  II,  o  sea, cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia que contenía  una  cantidad  perceptible  de cocaína, en violación a la Sección 952(a); del  Título  21  de  los  Estados  Unidos;  todo en violación a las Secciones 963 y  960(b)(1)(B).   

“CARGO    2   

“Con inicio en o  alrededor  de  febrero  de 1998, siendo la fecha exacta desconocida para el Gran  Jurado,  y con continuación hasta aproximadamente la fecha del dictamen de esta  acusación,  en  Miami  –  Condado  de  Date,  en  el  Distrito  Sur  de  Florida  y  en  otras partes, los  acusados…,  WILLIAM              OSIRIS              VALENCIA-DÍAZ,    alias  ‘Cachete’,…,   con   conocimiento   de  causa  e  intencionalmente  combinaron, concertaron, confederaron y concordaron el uno con  el  otro  y  con  otras  personas tanto conocidas como desconocidas para el Gran  Jurado,  para poseer con intención de distribuir una sustancia controlada de la  Tabla  II,  o  sea  cinco  (5)  kilogramos  o más de una mezcla y sustancia que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  que  sería  un  delito en  violación  a  la  Sección  841(a)(1) del Título 21 del Código de los Estados  Unidos;  todo  en  violación a las Secciones 846 y 841(b)(1)(A)(ii) del Título  21 del Código de los Estados Unidos.   

“CARGO    3   

“Con inicio en o  alrededor     de     agosto     9    del    2003,    en    Miami    –  Condado  de Date, en el Distrito Sur  de     Florida     y     en     otras     partes,    los    acusados…,  WILLIAM  OSIRIS    VALENCIA-DÍAZ,  alias    ‘Cachete’,…,    a  sabiendas  e  intencionalmente hizo el intento de importar a los Estados Unidos,  de  un  lugar  fuera  del  país, una sustancia de la Tabla II, o sea, cinco (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad  perceptible  de  cocaína, en violación a la Sección 952(a); del Título 21 de  los  Estados  Unidos;  todo  en  violación a las Secciones 963 y 960(b)(1)(B) y  Título   18   del   Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  2.   

1.2.   Los  acontecimientos  fácticos  objeto  de  investigación  e imputación de los citados cargos formulados en su  contra, motivo de la solicitud de extradición, son los siguientes:   

“Los  hechos  de  este  caso  indican  que el delito de concierto que aparece en la resolución de  acusación  se  inició  aproximadamente en 1998 y ha operado hasta por lo menos  enero   de   2004.   La  Participación  de  Gabriel  Zúñiga,  César  Augusto  Mantilla-Chávez,  Julio Segundo Pereira-Plata, María Elena Luna-Barraza, James  Aguirre-Cortés,  Ramón  Galvis-Sáenz,  Ramón  Jovanni  Galvis-Rubio,  Rafael  Enrique  Pereira,  José  Elías Rosado-Pereira y otras personas en el concierto  se  inició  aproximadamente  en  el  año  2001 y continuó hasta por los menos  cuando  la  resolución  de acusación fue dictada en enero de 2004. Durante ese  tiempo,  dichos  individuos  trabajaron  unidos  para suministrar cocaína desde  Colombia,   vía   Jamaica,   para   ser  distribuida  en  los  Estados  Unidos.  William     Osiris     Valencia-Díaz  inicio  su  participación en el concierto en 1998 y ha continuado  hasta la fecha.   

“Aproximadamente  en  1998,  un informante confidencial viajó a Jamaica y comenzó a trabajar con  William     Osiris     Valencia-Díaz.  Ellos  estaban  importando cocaína a Jamaica desde Colombia cuyo  último     destino     era     Estados      Unidos.      Valencia-Díaz     recibió   una   parte   del   cargamento  de  mayo  de   2003   que   llevó   de   Colombia   y  fue   despachado    a    los   Estados  Unidos.  Dicho  cargamento  fue  cambiado   y   creó   una   deuda   que   llevó  al  secuestro   de   Zúñiga   por   miembros  de  una  organización   en  Medellín, Colombia.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

2.    Los  documentos allegados   

La documentación remitida por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América que sustenta la solicitud de extradición del  ciudadano    colombiano   William   Osiris   Valencia  Díaz, es la siguiente:   

2.1.   Copia  de  la acusación número  04-20065  Cr-Seitz proferida el 30 de enero de 2004 por el Tribunal del Distrito  de   los   Estados  Unidos,  Distrito  Sur  de  Florida,  en  contra        William        Osiris       Valencia       Díaz.   

2.2.  Copia de las declaraciones juradas  de  Alicia E. Schick, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos para el Distrito Sur  de   Florida,  y  de  Dennis  Hocker,  Agente  Especial  de  la  Administración  Antinarcóticos  (DEA),  las  que  respaldan  la  acusación  contra        William        Osiris       Valencia       Díaz.   

La Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos para  el  Distrito  Sur  de  Florida,  señora  Alicia  E.  Schick, en su declaración  explica  los  alcances  jurídicos  de  la  acusación,  hace una descripción y  vigencia  de  los tipos penales imputados y realiza una síntesis de los hechos,  de  la  actuación  procesal  y  de  los  cargos  atribuidos  al  solicitado  en  extradición.   

A    su    vez,    el   Agente   Especial   Dennis   Hocker   relata,  de   manera  detallada,   los hechos objeto de investigación y juzgamiento ante  el  citado Tribunal y la participación en los mismos por parte del requerido en  extradición,  respecto  de  quien suministra la información necesaria sobre su  identidad.   

2.3.    Copia   del   texto   de  las  disposiciones  del  Código de los Estados Unidos que se afirman fueron violadas  por  el  solicitado en extradición y que se encontraban vigentes para la época  de los hechos.   

2.4.   Por último, se allegó copia de  la    orden    de    captura    dictada    en    contra    del    requerido   en  extradición.   

2.5.   En la Nota Verbal 3369 del 31 de  octubre  de  2007,  mediante la cual se formalizó la solicitud de extradición,  se    informó    que    William   Osiris   Valencia  Díaz,  “también conocido  como  ‘Cachete’, es ciudadano de Colombia, nacido el  5  de  mayo  de  1968,  en  Acandí, Chocó, Colombia. Es portador de la cédula  colombiana  N° 71.977.152. Así mismo, se acompaña la  correspondiente fotografía de su rostro.   

2.6.  La Embajada de los Estados Unidos  de  América,  mediante  Nota Verbal N° 453 del 25 de febrero de 2004 solicitó  la  captura con fines de extradición de William Osiris  Valencia   Díaz,  documento  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió al Fiscal General de la Nación, cuyo Despacho,  mediante    resolución    del    1°    de    marzo   siguiente,   ordenó   su  aprehensión.   

Según  información  suministrada  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  la  resolución  que  dispuso  la  captura  de   William   Osiris   Valencia   Díaz,  identificado  con la cédula de ciudadanía número 71.977.152 de  Turbo  (Antioquia),  le fue notificada personalmente el 5 de septiembre de 2007,  fecha en la cual fue capturado.   

2.7.   La solicitud de extradición fue  formalizada  mediante  la  Nota  Verbal   número 3369 del 31 de octubre de  2007,  emitida  por la Embajada de los  Estados  Unidos  de   América     y     dirigida     al     Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   de   Colombia,  con  la   que   se   adjuntó   la  documentación  que  apoya el pedido de  extradición     de    William    Osiris    Valencia  Díaz.   

3.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en el  Capítulo Tercero, Título I, Libro V  del  Código de Procedimiento Penal (Ley  600 de 2000), en la medida que no  existe  en  el  momento convenio  aplicable que regule el asunto, como así  lo  conceptuó el Jefe de la Oficina  de Asesoría Jurídica del Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  según  oficio   N°  OAJ.E.  2119  del 1° de  noviembre   de   2007,   quien   además   certificó  que   la documentación del expediente procedente  de  la  Embajada  de  los   Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente         autenticada”.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Las partes no solicitaron pruebas ni la Corte  consideró   necesario   decretar   ninguna   de  oficio.  Igualmente,  mediante  providencia  del  pasado 18 de febrero, la Sala aceptó la renuncia de términos  para  solicitar  pruebas  y  presentar  alegaciones  hecha  por  el requerido en  extradición       Valencia      Díaz.   

ALEGATO       DE    LA   DEFENSA   

La  defensora del solicitado en extradición  manifiesta  que,  como  su representado desea que el presente asunto se agilice,  no   propone,   en   consecuencia,  ninguna  discusión  fáctica  y  jurídica.   

ALEGATO   DEL   PROCURADOR  SEGUNDO   

DELEGADO   PARA  LA  CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  después  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes,  el  trámite  adelantado  y  los instrumentos allegados a este diligenciamiento,  dice  que,  en  lo relacionado  con la validez formal de los documentos, el  Estado  solicitante  aportó,  debidamente  traducidas  y autenticadas, la pieza  acusatoria,  en  las  que  se   reseñaron  el  lugar  y  las  fechas donde  ocurrieron   los   hechos   y   los   delitos   imputados,   las   normas    penales    y   las   declaraciones   de   apoyo   a   la   solicitud de extradición, motivo por el cual se  cumple con esta exigencia legal.   

Respecto  a  la  demostración  plena  de la  identidad   del   requerido,   asevera  que  los  datos  suministrados  por  las  autoridades  del  país  requirente  coinciden  con  los  de  la persona que fue  notificada  de  la  resolución expedida por la Fiscalía General de la Nación,  por  medio  de  la cual se ordenó su captura y que en este momento se encuentra  detenida con fines de extradición.   

Añade que en las Notas Verbales allegadas al  presente  trámite  se  consignaron sus datos personales, es decir, que se trata  de  un  ciudadano   colombiano,  nacido en Acandí (Chocó) el 5 de mayo de  1968,  e  identificado  con  la cédula de ciudadanía número 71.977.152, datos  que  confirman  dicha  identidad,  los  cuales coinciden con los que suministró  William Osiris Valencia Díaz  al momento de su captura.    

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos  imputados  a  Valencia  Díaz  encuentran  adecuación  típica  en  los artículos 340, modificado por la Ley 733 de 2002, 27 y 376 del  Código  Penal,  los  cuales  consagran  los delitos de concierto para delinquir  para  cometer  delitos  de narcotráfico y tentativa de tráfico, fabricación o  porte  de estupefacientes, cuya pena privativa de la libertad no es inferior a 4  años,  lo  que  le  permite  concluir  que  este  postulado también se cumple.   

Así   mismo,   en   lo   que   respecta   a  la  equivalencia  de  la   providencia   dictada   en   el   país   solicitante,   manifiesta   que   tampoco   hay  inconveniente,   por   cuanto    la    acusación    dictada    en    el   extranjero    contiene     los     cargos    de    los   cuales   se  debe  defender  el  acusado  en   el     juicio,     sin    olvidar    que    dicha   pieza         se         constituye    en   presupuesto  procesal   para   la     iniciación     de     la     etapa     de   juzgamiento,    que    culmina   con   la   respectiva   sentencia,     además     de    que    contiene        una       relación  detallada        de        los       hechos,       con   especificación   de  las  circunstancias  de tiempo, modo y  lugar  en  que ocurrieron y la calificación jurídica de la  conducta, con  indicación de las disposiciones sustanciales aplicables.   

Por consiguiente, estima el representante del  Ministerio  Público  que  las   formalidades legales se cumplen cabalmente  para  que  la  Corte  proceda  a   emitir concepto favorable respecto de la  solicitud  de extradición que el Gobierno de los Estados Unidos elevó respecto  del   ciudadano  colombiano  William  Osiris  Valencia  Díaz.   

Por  último,  con  el fin de garantizar los  derechos   fundamentales   del   ciudadano  colombiano  Valencia  Díaz, requerido  en  extradición,  el  Procurador  Delegado  sugiere a la  Corte  exhorte al Gobierno Nacional  para que, en caso de que se conceda la  extradición,  se  condicione la misma en el sentido de que el solicitado no sea  juzgado  por  hechos  anteriores ni distintos a los que motivan la extradición,  ni   sometido   a   prisión   perpetua,   ni  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes.   

CONCEPTO    DE   LA   CORTE   

El artículo 520 del Código de Procedimiento  Penal  estatuye  que  el  concepto que emite la Sala debe estar centrado en  establecer  la  validez   formal  de  la  documentación  presentada, en la  demostración  plena de la  identidad del solicitado, en el principio de la  doble  incriminación,  en  la  equivalencia de la providencia proferida en  el  extranjero  y,  cuando fuere el caso, en el cumplimiento de los previstos en  los tratados públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  William Osiris Valencia Díaz, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil  para  tenerla  como  apta  para  fundar  el  concepto  que debe emitir la  Sala.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,   dentro   de   los   cuales   obra   la   copia   de  la  acusación  número 04-20065 Cr-Seitz del 30  de  enero  de  2004, dictada por el Tribunal del Distrito de los Estados Unidos,  Distrito  Sur  de  Florida, la que fue firmada por el correspondiente Presidente  del  Gran  Jurado  y  por  el  Fiscal  de  los  Estados  Unidos,  documento cuya  autenticidad  de  su  contenido  fue  certificada  con  las  firmas  y  el sello  pertenecientes al secretario de dicho Tribunal.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Alicia  E. Schick, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos para el Distrito Sur de  Florida   y   de   Dennis   Hocker,   Agente   Especial  de  la  Administración  Antinarcóticos  (DEA), cuyos contenidos y traducción al español, junto con el  resto  de  la  documentación  que  las  acompaña, fueron certificados, el 2 de  octubre  de  2007,  por Thomas Black, Director Asociado de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que  la documentación  anexa  hace  referencia  a la orden de captura y a las normas penales aplicables  al  caso,  esto es, Título 18, Sección 3282 (delitos no conminados con la pena  de  muerte)  y  Título 21, Secciones 812 (lista de sustancias controladas), 841  (distribución   y   posesión   de  sustancias  controladas),  846  (intento  y  conspiración),  952  (sustancias controladas), 960 (actos prohibidos y penas) y  963 (tentativa y concierto) del Código de los Estados Unidos.   

A  su  vez, la firma y el cargo de la señor  Thomas  Black fueron certificados por el señor Peter Keisler, Procurador de los  Estados  Unidos,  quien  según  su  propia  afirmación escrita, ordenó que se  estampara  el  sello  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, siendo  atestada  la  firma  de  aquél por el Director Adjunto de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo Penal, y el sello del Departamento de Estado  fue  ordenado  por  la  Secretaria  de Estado, señora Condoleezza Rice, de cuyo  nombre dio fe el Auxiliar de Autenticaciones de la misma oficina.   

Por   último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante el Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señor  Julio  César  Aldana  Bula,  como así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D. E. 2282 de 1989 que dice:   “Los       documentos       públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos  25  y  495,  último  inciso,  del Código de Procedimiento  Penal.   

Además,  el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores  certificó  que  la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de    América,    fue   presentada   “debidamente  autenticada”.   

Por lo tanto, teniendo en cuenta  que la  solicitud  de  extradición  de William Osiris Valencia  Díaz  se  hizo  por  la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.   La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda  que  el  ciudadano colombiano  William     Osiris    Valencia    Díaz,  a  quien  se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que    se    trata   de   William   Osiris   Valencia  Díaz,  pues  basta observar que el número de cédula  de  ciudadanía que suministró la Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  la  Nota  Verbal  número  3369  del  31  de octubre de  2007,  concuerda   con   el   que   aparece  en  el   acta    de    notificación    personal   de   la   providencia   por   medio   de  la  cual  se   dispuso   su   captura,   en  la diligencia mediante la cual  se  le  comunicó  sus  derechos de capturado por razón de este trámite, en el  acta  de buen trato suscrita por él  y en la tarjeta decadactilar expedida  por  la  Registraduría  Nacional  del Estado Civil (71.977.152), además de que  ninguno de los sujetos procesales ha cuestionado dicha identidad.   

Igualmente,  todos  los  datos suministrados  coinciden  con  los  que obran en la documentación, es decir, que se identifica  con  la  cédula  de  ciudadanía  número 71.977.152 de Turbo (Antioquia) y que  nació  en  Acandí  (Chocó)  el  5 de mayo de 1968, información que concuerda  integralmente  con  aquella que aparece registrada en los documentos allegados a  este   expediente,   dentro   del  cual  también  se  aportó  una  fotografía  suya.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona   detenida   es   William   Osiris   Valencia  Díaz,  de  nacionalidad  colombiana y es el ciudadano  requerido en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos.   

3.   El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  511  del  Código de Procedimiento Penal, para que la extradición se  pueda  conceder  se  requiere  que  el  hecho  que la motiva esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  acusación número  04-20065  Cr-Seitz del 30 de enero de 2004, dictada por el Tribunal del Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Sur  de Florida, se sabe que a William  Osiris Valencia Díaz se le acusó  de   “conspirar”  para  “importar” (cargo    1)   y   para   “poseer  con la intención de distribuir”  (cargo   2)   cinco   (5)  kilogramos   o   más   de   cocaína   e  “intento  importar”     (cargo  3) cinco (5) kilogramos o más de cocaína, según las  normas penales del país requirente en precedencia citadas.   

En  esas  condiciones,  advierte la Sala que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentran  adecuación  típica  en  nuestro sistema penal en lo reglado en los  artículos  340,  inciso  segundo,  27 y 376 del  Código Penal, el primero  modificado  por  el artículo 8° de la Ley 733 del 29 de enero de 2002 y por el  artículo  19  de  la  Ley  1121  del  29  de  diciembre de 2006, que prevén el  concierto  para  delinquir  relacionado  con  narcotráfico  y  la  tentativa de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  respectivamente, habida  cuenta  que, como quedó visto, William Osiris Valencia  Díaz,    con   conocimiento   e   intencionalmente,  conspiró  para  importar  y  poseer  e  intentó  importar  sustancias que contenía una cantidad perceptible de cocaína.   

Cabe  agregar  que  los  citados  delitos de  concierto  para  delinquir (relacionado con el tráfico de estupefacientes) y de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes en grado de tentativa, de  acuerdo  con  la  legislación  nacional  anteriormente citada, contemplan   una    pena   privativa   de  la   libertad   que   oscila     entre    ocho    (8)    y    dieciocho   (18)     años     de     prisión,    para    el   primero,   y   entre   ocho   (8)  y  veinte   (20)  años,   para  el  segundo, punibilidad esta última que se  aumentó  en  la  tercera  parte respecto del mínimo y en la mitad en cuanto al  máximo por disposición del artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

Así las cosas, claro es que se cumple con el  principio de la doble incriminación.   

4.    Equivalencia   de   la   providencia            proferida            en           el   extranjero   

Advierte  la  Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 511 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  el cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal del Distrito de  los   Estados   Unidos,   Distrito   Sur   de  Florida,  acusó  a  William  Osiris  Valencia  Díaz  por  las  conductas   punibles  señaladas en precedencia, mediante acto procesal que  en  nuestra  legislación  equivale  a  la  acusación, como emerge de las   siguientes similitudes, que las tornan equivalentes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra del acusado para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se  inicia  el juicio que finaliza con el  respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo  tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  Tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se satisface.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Teniendo  en cuenta la sugerencia hecha por  el  Procurador Delegado, se pone de presente al Gobierno Nacional que en caso de  concederse  la  extradición,  debe condicionar la entrega en el sentido de  que   William   Osiris   Valencia   Díaz  no  será  juzgado  por  hechos  distintos a los que originaron la  reclamación,  ni  sometido  a tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le  impondrá  la pena capital o perpetua, al tenor del artículo 512 del Código de  Procedimiento Penal.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  el  señor  Presidente  como  supremo  director de la política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición  y  determinar  las consecuencias que se derivarían de su eventual  incumplimiento,  al tenor de lo señalado en el ordinal 2° del artículo 189 de  la Carta Política.   

De  otra  parte,  se  pide  al  ejecutivo  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  520  del  Código  de  Procedimiento   Penal   se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Sala  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  respecto  del  ciudadano  colombiano  WILLIAM  OSIRIS VALENCIA DÍAZ, en cuanto  tiene   que   ver   con  los  tres  cargos  que le fueron imputados en la acusación número 04-20065 Cr-Seitz  del  30  de  enero  de 2004, dictada por el Tribunal del Distrito de los Estados  Unidos para el Distrito Sur de Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  William  Osiris Valencia Díaz,  quien se encuentra recluido en el Establecimiento Penitenciario y  Carcelario  de  Alta  y  Mediana Seguridad de Combita, a su defensora, al Agente  del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal General de la Nación, para lo de   su  cargo.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                             JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                     

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                             JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                                                                                                       

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                                                                          Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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