28715(28-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28715  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARIA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 101.  

         

          Bogotá    D.C.,   abril   veintiocho   (28)   de   dos   mil   ocho  (2008).   

  VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la demanda de revisión presentada por la apoderada especial de JOIBER   GARCÍA   VIÁFARA  condenado  en  primera  instancia  por  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de Santander de  Quilichao  (Cauca) el 18 de febrero de 2004 como autor penalmente responsable de  los   delitos   de   homicidio   agravado   en   la   persona   de  Ronal  Eder  Molina Díaz, hurto calificado  agravado y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

En virtud del recurso de apelación promovido  contra  la  anterior  sentencia, el Tribunal Superior de Popayán el 27 de abril  siguiente la confirmó.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

En la decisión de fecha 16 de junio de 2006  por  medio  de  la  cual  la  Sala inadmitió la demanda de casación presentada  contra  el  fallo  de  segunda instancia, se compendió el supuesto fáctico que  originó esta actuación, de la siguiente forma:   

“(En)  las  primeras horas del 1° de diciembre  de  2002,  el  vehículo bus de servicio público, de placas VSF-279, afiliado a  la  Empresa  Transportes Ipiales, conducido por Luis Gonzalo Martínez Martínez  y  en  donde iba un considerable número de pasajeros, transitaba en condiciones  normales  por  la  vía  Panamericana,  cuando, de pronto, a la altura del sitio  conocido  como  Caucadesa,  términos  del  municipio de Santander de Quilichao,  tres  pasajeros  que  habían  abordado  el  vehículo en el sitio La Luna de la  ciudad  de  Cali  esgrimieron  armas  de fuego, intimidaron al conductor y a los  restantes  ocupantes  del  bus, los despojaron de sus pertenencias y equipajes y  uno  de  ellos  le  propinó  un  tiro  con  revólver que portaba sin permiso o  salvoconducto  al  pasajero  Ronal  Eder  Molina Díaz, causándole la muerte de  inmediato,  luego  de  lo  cual  emprendieron  la  huida  del lugar en poder del  botín.   

Pasados  varios  días, los pasajeros María  Ángela  Zúñiga  Velásquez  y  Gustavo  Adolfo Mera Grijalba señalaron a los  sujetos  JOIBER  GARCÍA VIÁFARA, Edilberto y Mauricio Reinosa Candelo como los  autores de los delitos investigados”.   

Por los hechos anteriores, el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Santander  de  Quilichao,  mediante sentencia de fecha  febrero    18    de   2004   condenó,   entre   otros,   a    JOIBER   GARCÍA   VIÁFARA  como  coautor  penalmente  responsable  de  los delitos de homicidio agravado, hurto calificado  agravado  y  porte  ilegal  de  armas  a la pena principal de treinta y dos (32)  años   y   siete   (7)   meses  de  prisión,  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por un  período de veinte (20) años.   

Interpuesto  recurso de apelación en contra  de  la anterior determinación por los defensores de los procesados, el Tribunal  Superior  de  Popayán,  mediante  providencia  de  fecha  abril  27  de 2004 la  confirmó.   

La   defensa   conjunta  de  los  también  condenados   Edilberto   y  Mauricio      Reinosa     Candelo     interpuso  recurso  extraordinario  de casación, para cuyo sustento  presentó  demandas independientes, las cuales fueron inadmitidas por la Sala en  el referido auto de fecha junio 16 de 2006.   

LA    DEMANDA   DE  REVISIÓN   

La   apoderada   especial   del  condenado  JOIBER      GARCÍA      VIÁFARA     presenta   libelo  en  cuyo  acápite  referido  a  la  “causal  invocada fundamentos de hecho y de derecho”,    incoa    la    causal   tercera   de   revisión   “ya   que  aparecen  hechos  nuevos  y  pruebas  nuevas  de  igual  naturaleza  a  las  allegadas al proceso, que el fallador no tuvo la oportunidad  de   pronunciarse   (sic)”   

Según  la  demandante,  con  las  pruebas  aportadas  se  verifica la existencia de “un yerro en  punto  de  la  adecuada  individualización  de  uno  de los responsables de los  delitos  investigados, por consiguiente en una equivocada identificación.   Error  que terminó con la condena de una persona que es inocente”.   

Acto seguido, aduce que las pruebas nuevas a  las  cuales  refiere son las declaraciones rendidas el 24 de agosto de 2005 ante  notario  público  por  los  internos  de  la  cárcel  de Popayán JOIBER   GARCÍA   VIÁFARA,  Éver     Góngora    Portocarreño    y  José    Adolfo    Sevillanos    Viveros,  “quienes son testigos presenciales de  la  declaración  que  hiciera el señor Edilberto Reinosa Candelo el 9 de julio  de 2004”.   

En    la    versión   de   Edilberto  Reinosa  Candelo,  continúa la  libelista,    se   advirtió   que   JOIBER   GARCÍA  VIÁFARA  no  es  responsable  de  los acontecimientos  ocurridos  el  1°  de  diciembre  de 2002 en cuanto los cometió con su hermano  Mauricio  Reinosa Candelo “y su primo James Cantillo  Reinosa”.   

Igualmente,  anexa  la  declaración rendida  ante     notario    por    el    abogado    Bladimir  Vélez,  personero  del  municipio  de Caloto (Cauca),  quien    a   su   vez   manifiesta   haber   presenciado   cuando   Mauricio   Reinosa   Candelo,  en  sentido  similar    a    Edilberto,  incriminó  en  la  comisión  de las conductas punibles a su primo James   Cantillo   Reinosa   exaltando  la  inocencia     de     GARCÍA    VIÁFARA.   

También  allega  como  medio probatorio con  carácter  novedoso el oficio enviado por la Personería de la última localidad  en  mención,  a  través  del  cual  se hace referencia a los oficios Nos. 2648  BR3-BIPIC-DDHH-746,  suscrito  por  el  mayor de las Fuerzas Armadas de Colombia  Ángel Tovar Vargas, probando  lo  aseverado  por Mauricio Reinosa Candelo  en  cuanto  a  la  participación del soldado regular James  Castillo  en  los  hechos y el 317,  firmado  por  el  Registrador  del  Estado Civil de Caloto (Cauca), “donde  se  establece  la  existencia  real  del  precitado  James  Cantillo  Reinosa  y sus características generales, las mismas que unidas a las  declaraciones  que  se  aportan  con  esta acción de revisión diera la señora  Ángela  María  Zuñiga  cuando individualizaron a los tres asaltantes del 1 de  diciembre de 2002”.   

En  cuanto a la declaración de Ángela   María   Zuñiga  rendida  ante  notario  público  el  19 de enero de 2004 puntualiza que fue presentada durante  la  intervención  de  la defensa en desarrollo de la audiencia pública, razón  por   la   cual  no  puede  considerarse  prueba  nueva,  siendo  valorada  como  retractación   en   la   sentencia  de  segunda  instancia,  pero  “constituye  un  aporte  novedoso  unido  con  las  demás pruebas  allegadas  como fundamento de esta acción de revisión y en donde se indica que  JOIBER  GARCÍA  VIÁFARA es inocente de las conductas por las cuales se condeno  (sic)”.      

Recalca   que  ante  notario  público  la  mencionada  nuevamente  se  refirió a los hechos complementando su declaración  en  cuanto  a  las  características  de  la  persona  partícipe en los hechos,  “mas  sin  embargo  (sic)  cabe  anotar  que dicha prueba no fue controvertida en  el  término  de  los  debates”.  Tales rasgos,  asegura,  no coinciden con los de su representado, tal como aparecen consignados  en  el  proceso,  y  sí  con  los  de  James Cantillo  Reinosa,    de    acuerdo    con   su   cédula   de  ciudadanía.   

En  el  acápite  de  pruebas  “testimoniales”,  solicita escuchar en  declaración  a  los mencionados Bladimir Pérez, Éver  Góngora  Portocarreño, José  Adolfo   Sevillanos   Viveros    y  Ángela         María         Zuñiga        Velásquez.   

Con fundamento en lo expuesto, depreca dejar  sin     valor     los    fallos    motivo    de    la    acción    “profiriendo  la  corporación  la  determinación  que en derecho  corresponda”   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Según se ha señalado en forma reiterada por  la  Sala,  la acción de revisión fue concebida como un mecanismo a través del  cual  se  busca la invalidación de una providencia judicial con efectos de cosa  juzgada  condenatoria  (sentencias)  o  absolutoria  (sentencias  y decisiones a  través  de  lo  cuales  se cesa procedimiento o se precluye investigación), en  cuanto  entraña  un  contenido de injusticia material porque la verdad procesal  declarada  resulta  ser  ostensiblemente  diversa  a  la  verdad  histórica del  acontecer  objeto  de  juzgamiento, para cuya enmienda resulta preciso acudir al  marco  ofrecido  por  las  causales  consagradas  en  la  ley, concretamente las  señaladas  en  el  artículo  222  de  la  Ley 600 de 2000, siempre y cuando se  cumplan sus taxativas exigencias.   

Como esta acción, de acuerdo con lo expuesto  en  el párrafo anterior, procede exclusivamente contra las referidas decisiones  judiciales  ejecutoriadas,  es  deber  ineludible del actor allegar copia de las  providencias  de  primera  y  segunda  instancia,  acompañadas de su respectiva  constancia  de  ejecutoria,  como  así lo prevé el inciso último del referido  artículo del estatuto adjetivo penal.   

          Ahora  bien, cuando la causal invocada es la contenida en el numeral  3º    del    artículo    220    ibídem,  como  sucede en este evento, por la aparición de hechos nuevos o  el  surgimiento  de  pruebas  de  igual naturaleza no conocidas al tiempo de los  debates   con   entidad   para   acreditar  la  inocencia  del  condenado  o  su  inimputabilidad,  dichos  novedosos  elementos  probatorios  deben  también ser  aportados  junto  con la demanda y ser idóneos para demostrar cualquiera de las  finalidades antes precisadas.   

De  estos  medios  de  prueba ha de aflorar,  cuando  menos  como  posibilidad,  que  el  condenado  no  es  responsable de la  conducta,  pues  únicamente  así estarían revestidas de la magnitud requerida  en  orden  a desvirtuar las presunciones de acierto, legalidad y justicia a cuyo  amparo arriba a esta sede la decisión ejecutoriada.    

Ello,  porque  la  acción  de  revisión no  constituye  el  resurgimiento  de  una  nueva oportunidad para propender por una  discusión   probatoria,  cuyo  escenario  propicio  fenece  en  las  instancias  ordinarias  del  proceso  y,  a  lo  sumo,  con  las  limitantes inherentes a su  naturaleza,  con el recurso extraordinario de casación.       

Pues  bien,  revisado  el  contenido  de  la  demanda  sin dificultad alguna se advierte el incumplimiento de los presupuestos  indicados  y,  en esa medida, la decisión a adoptar será la de su inadmisión,  por  ser la consecuencia prevista legalmente para estos casos, en atención a lo  dispuesto   en   el   inciso  segundo  del  artículo  223  de  la  Ley  600  de  2000.            

Lo  dicho  en  precedencia, en primer lugar,  porque  si  bien  la  accionante  adjunta  a  la demanda copias de los fallos de  primera  y  segunda instancia por medio de los cuales se condenó a JOIBER  GARCÍA VIÁFARA por los delitos de  homicidio  agravado  en la persona del joven Ronal Eder  Molina  Díaz, hurto calificado agravado y porte ilegal  de  armas  de  fuego  de  uso  personal, proferidos, en su orden, por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Santander de Quilichao de fecha febrero 18 de  2004  y por el Tribunal Superior de Popayán del 27 de abril siguiente, no anexa  la  respectiva  constancia  de  su  ejecutoria,  requisito  fundamental  para su  admisión  en  el  entendido  de  que  esta  acción tiene por objeto remover el  carácter     de     res    iudicata    adquirido por tales decisiones judiciales.    

A dicha falencia, en segundo orden, se aúna  la  consistente  en  que  los  medios  de  persuasión  aportados y la solicitud  elevada  con  el  fin  de dar por demostrada la causal de revisión invocada, no  ostentan  la suficiencia requerida para derruir el sustento de la atribución de  responsabilidad de su defendido, tachada de injusta.   

En efecto, los fallos de instancia de manera  uniforme  encontraron  cabalmente  demostrada la responsabilidad de GARCÍA   VIÁFARA  en  el  señalamiento  directo   efectuado   por   las  víctimas  de  los  comportamientos  criminales  Ángela    María    Zuñiga    Velasco      y     Gustavo     Adolfo     Mera  Grijalbo  quienes,  a escasos 7 días de ocurridos los  hechos,  una  vez  lo  encontraron  detenido en las instalaciones del Comando de  Policía  del  municipio  de  Santander de Quilichao, en compañía del también  condenado   Edilberto   Reinoso   Candelo,  sin vacilación alguna lo identificaron como uno de los coautores  de  las ilicitudes, tras haber sido capturados el día anterior por la comisión  de  una  conducta similar, cuya responsabilidad, dicho sea de paso, fue aceptada  por  GARCÍA  VIÁFARA  en el  proceso paralelamente seguido en su contra.   

    

Es  más,  como bien se aduce en el fallo de  primer  grado, dicho reconocimiento se produjo no obstante estar acompañados en  ese   preciso   momento  de  una  tercera  persona,  esto  es,  de  Alfonso   Reinoso   Candelo,  “circunstancia  esta que permite pensar que Ángela María Zuñiga  Velasco   sí   tenía   muy   presente   el   rostro,  la  identificación,  la  individualización  de  los  sujetos  que perpetraron el asalto al bus en que se  transportaba,  a  tal punto de que a pesar de que había un tercero detenido con  aquellos    no    fue   señalado   como   autor   del   atraco   de   que   nos  ocupamos”.     

Además,  la  responsabilidad  declarada  en  contra  de GARCÍA VIÁFARA no  tuvo  como  soporte  exclusivo  el  señalamiento referido sino, igualmente, las  atestaciones  de  los  uniformados  presentes cuando el mismo tuvo lugar, siendo  enfáticos,  especialmente,  acerca  de  la  forma  segura  e  inequívoca  como  procedió;   así mismo, porque se encontró  conteste y coherente con  lo   dicho   por   otras   víctimas   de   las   conductas,  como  Luís   Gonzalo   Martínez  y  Jair  Salazar  y por obrar un indicio de  mentira  estructurado  a  partir  de las falaces afirmaciones de los condenados.   

Todo  este  contundente  acervo  probatorio  pretende  ahora  desconocerse, en primer lugar, con la declaración rendida ante  notario  por Ángela María Zuñiga Velasco,  a  través  de  la  cual se retracta del señalamiento inicial de  GARCÍA  VIÁFARA  y que fue  debidamente  valorada,  como así lo admite el actor, en la sentencia de segunda  instancia, en los siguientes términos:   

“(L)a   variación   que   introduce  la  perjudicada  Ángela María Zuñiga Velasco a su dicho incriminatorio no produce  el  desmoronamiento  por sí mismo del señalamiento y de la imputación inicial  que  tuvo  en  cuenta  el  fallador  para emitir sentencia de condena, porque el  motivo  que  tuvo  para  retractarse  -según  el  texto  del acta que recoge la  providencia-  no está inspirado en el deseo de hacer prevalecer la verdad, sino  más  bien  encaminado por razón de la solicitud de la señora Bertha Viáfara,  madre  del  encartado  JOIBER  GARCÍA  VIÁFARA,  a favorecer a éste, y por lo  demás  no  guarda  armonía  ni concatenación con las otras comprobaciones del  proceso”.   

De  lo anterior se desprende, por una parte,  que   la  antedicha  retractación  no  es  prueba  ex  novo,  en tanto ya fue valorada por el sentenciador de  segunda  instancia  y,  por  otra, que tampoco tiene la entidad de desvirtuar la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo,  acorde  con  los  motivos  expuestos  por  el  juzgador y porque en el mismo sentido también se cuenta con  el  señalamiento  de  la  otra víctima Gustavo Adolfo  Mera  Grijalbo,  respecto  del cual nada se dice en la  demanda.   

En  segundo orden, la libelista propende por  la   remoción   de   la   res  iudicata  de  la  sentencia condenatoria en contra de  JOIBER   GARCÍA   VIÁFARA  con  el  aporte  de  unas  declaraciones  provistas  a  última  hora  ante notario público por quienes se  anuncian  como  presenciales  de las versiones rendidas por los otros declarados  responsables   de   los  hechos,  es  decir,  Mauricio  y    Edilberto   Reinoso  Candelo,   incluyendo   la   del  mismo  GARCÍA  VIÁFARA, en el sentido de que no  fue  éste  quien  participó  en los hechos sino James  Cantillo  Reinosa, las cuales, no obstante su carácter  novedoso,  en  cuanto no fueron conocidas ni valoradas al tiempo de los debates,  tampoco  tienen  la entidad, ni siquiera en grado de probabilidad, de evidenciar  la  inocencia  del  mencionado,  en  virtud  del  contundente  acervo probatorio  reseñado que fundó la determinación condenatoria.   

En ese mismo orden de cosas, ningún sentido  tendría  acoger  la  solicitud  probatoria  formulada en la demanda tendiente a  refrendar  el  contenido  de  algunas  de  tales probanzas, pues, se insiste, no  tienen  la  entidad  de  persuadir  a  la  Sala sobre la posibilidad de mutar el  contenido del fallo.   

Como  el  escrito  incumple  las  exigencias  formales  previstas  en  los  numerales 3º y 4°, segundo inciso, del artículo  222  de  la  Ley 600 del 2000, resulta imperativa su inadmisión, de conformidad  con lo indicado en el artículo siguiente del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado especial de  JOIBER  GARCÍA  VIÁFARA, de   conformidad   con   las   razones  consignadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUILLERMO          ANGULO  GONZÁLEZ          JOSÉ            LEONIDAS            BUSTOS            MARTÍNEZ   

             Conjuez                              

RICARDO           CALVETE  RANGEL                   SOLEDAD CORTÉS DE VILLALOBOS   

                Conjuez                                                      Conjuez   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZALEZ   DE  LEMOS        ABEL DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR   

                                                                                     Conjuez   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                             YESID REYES  ALVARADO                             

                                                                 Conjuez – excusa justificada   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

                                                                             

           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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