28707(30-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28707  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado    acta    N°    013   

Bogotá, D. C., treinta (30) de enero de dos  mil  ocho  (2008).   

                  

V   I   S   T   O  S   

La Corte resuelve la admisibilidad formal de  la  demanda  de  revisión presentada por el defensor del procesado PEDRO   ANTONIO  JOSA  JOJOA  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Popayán  del  7  de  marzo  de 2006 que  confirmó  el  fallo del Juzgado Penal del Circuito de Patía – Bordo dictado el  26  de  agosto  de  2005,  mediante el cual lo condenó a la pena principal de 5  años  y  9  meses  de  prisión y a la accesoria de interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de sanción privativa de la libertad,  como  coautor  por  los  delitos  de hurto calificado agravado y porte ilegal de  armas de fuego de defensa personal.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El  13  de  septiembre  de 1999, aproximadamente a las siete de la noche, un grupo de más o  menos  ocho  sujetos,  se presentaron en la Hacienda “Matacea”, municipio de  Mercaderes  Cauca,  manifestando  pertenecer a la organización subversiva FARC,  procediendo  a  intimidar  al  mayordomo de la hacienda, señor AZAEL BETANCOURT  CIFUENTES  y  a los demás trabajadores de la misma, a quienes encerraron en una  pieza,  obligando  a  aquél  a  recoger  el  ganado  vacuno  existente  en  los  diferentes   potreros,  el  cual,  fue  cargado  en  tres  automotores  que  los  delincuentes  habían llevado al efecto, abandonando dicho lugar entre las siete  y  las  ocho  de la mañana del día siguiente.  El señor AZAEL BETANCOURT  CIFUENTES  logró  salir  del  encierro  en el que fue dejado, dando aviso a las  autoridades  de  policía,  lográndose que estas interceptaran un camión en el  Bordo,  de  placas SYA-617, con once vacunos, conducido por SADY ANTONIO SUÁREZ  ARICAPA,  quien  llevaba  como acompañantes a WILLIAM BURITICA GUZMÁN y ORLAIN  SERNA  CARDONA;  un  segundo  camión, marca DODGE, de placas VS-4389, piloteado  por  HÉCTOR  FABIO  MEDINA  fue  interceptado  por  la  Policía Nacional en el  matadero  municipal de Santander de Quilichao Cauca, cuando éste se disponía a  negociar  seis  reses  muertas  por  asfixia  de las trece que transportaba y un  tercer  vehículo  marca  Dodge,  de  placas  VSB-964, conducido por  PEDRO  ANTONIO  JOSA  JOJOA,  quien viajaba en compañía de FERNANDO BARRETO MEDIANA y  JAVIER  JIMÉNEZ  OTERO,  fue  interceptado  en  el paso nivel de Yumbo (Valle),  transportando  doce  novillas,  estableciéndose  que,  en total, los abigeos se  llevaron cuarenta y cinco (45) reses de la Hacienda Matacea.”   

L  A      D  E  M A N D  A   

Bajo  el  amparo  de  la  causal tercera de  revisión,  acota  el  actor  que  el  procesado,  quien desde hace muchos años  ejerce  la  profesión  de  transportador  de  carga,  el  día  de  los  hechos  delictivos  fue  contratado  en la ciudad de Cali por el señor Fernando Barreto  Medina   para  realizar  un  “viaje  de  ganado”,  situación  de  la  cual  pueden  dar  fe,  según el  libelista,   los   también   conductores   Ernesto   María  Román  y  Gerardo  Tabares.   

Manifiesta   que  como  consecuencia  del  contrato  referenciado,  su  mandante,  en  compañía  de  la  persona  que  lo  contrató  para  tal  fin,  condujo  el  camión  hasta  una localidad cercana a  Mercaderes  Cauca  y,  cuando  se prestaban a regresar al lugar donde debía ser  descargado  el  ganado,  fueron  retenidos   por  parte  de  agentes  de la  Policía  de  Yumbo  (Valle),  a quienes Barreto Medina, previo requerimiento de  éstos,  les  suministró  una  documentación  falsa  respecto  a  la carga del  vehículo,  razón  por  la  cual, y sólo hasta ese  momento, el procesado  “pudo    constatar    que    el    ganado    era  robado”.   

Así  mismo,  sostiene  que  el  sargento  Olegario  Arboleda  Ávila  manifestó en la ampliación de su informe, respecto  al     señor     Barreto     Medina,     que    éste     “`presentó  documentación  falsa para poder transportar el ganado y  se desplazaba en el camión como pasajero´”.   

De  esta forma, resalta el hecho que al ser  interrogado  por  los  agentes  de  la  policía  sobre el origen del ganado, el  señor  Barreto  Medina  aceptó la propiedad del mismo, lo que, en su concepto,  evidencia  que  la conducta de su defendido se limitó a cumplir las condiciones  del  negocio  para  el  cual  fue  contratado,  “sin  conocer  detalles  y  confiando  en  la  buena  fe  y  procedencia lícita de la  carga”.   

Luego de transcribir apartes del testimonio  rendido  por  el  señor Wilson Betancourt Cantero, hijo del administrador de la  Hacienda  “Matacea”,  concluye que de acuerdo con las descripciones físicas  de   los  responsables  del  ilícito  realizadas  por  dicho  testigo,  ninguna  encuentra correspondencia con la fisonomía del procesado.   

De igual forma, anota que si bien el señor  Azael   Betancourt  Cifuentes,  administrador  de  la  hacienda  donde  tuvieron  ocurrencia  los  hechos  delictivos, reconoció a Josa Jojoa como responsable de  los  mismos, ello se debió a que a él le correspondió la labor de entregar el  ganado  en  el corral y luego montarlo en los camiones; lugar donde su defendido  se  enteró de la presencia del procesado, “en horas  de  la  mañana  del  14  de  septiembre  de  1999  y  no antes”, puesto  que,  según el libelista, su mandante se quedó dormido al  interior del vehículo.   

Por  lo  anterior,  afirma  el actor que su  asistido  no pudo observar al resto de los responsables del delito, toda vez que  los  mismos  se  encontraban  custodiando a los moradores y vecinos retenidos al  interior del recinto.   

En estas condiciones, afirma que de acuerdo  con  el  material  probatorio  recaudado  dentro del diligenciamiento es posible  constatar  que los vehículos arribaron a la hacienda entre las 12 y las 2 de la  mañana  del  día  14  de  septiembre  de 1999, situación que, en criterio del  actor,  corrobora  que Josa Jojoa no hacía parte del grupo de delincuentes que,  luego  de  retener  mediante  el uso de armas a varios lugareños, procedieron a  hurtar el ganado.   

Así, respecto a la conducta desplegada por  su defendido, dice el libelista:   

“Conforme a lo  manifestado  anteriormente  y  que  en  ningún  momento  su actuar (el  de  Pedro Antonio Josa Jojoa) formó  parte  de una maniobra ilícita preordenada y concertada para cometer un delito,  pues  fue en el instante que lo contrató el señor Barreto cuando lo conoció y  este  señor nunca le manifestó intención alguna diferente a la de transportar  un  ganado  de  su  propiedad,  razón por la cual, aceptó dicho trabajo; en el  lugar  de  los hechos, entre las dos y ocho de la mañana, la actividad parecía  normal  en  la  entrega  del  ganado,  pues lo hacía el señor Azael Betancourt  Cifuentes.”   

Aporta  en  calidad  de  prueba  nueva  al  presente   diligenciamiento  las  declaraciones  extrajuicio  rendidas  por  los  señores  Néstor  María  Román,  quien  se  negó  a  prestar  el servicio de  transporte  al  señor  Barreto  Medina  en  razón  a  que  su  vehículo no se  encontraba  acondicionado para tal propósito; Gerardo Tabares, quien presenció  el  momento  en  el  cual  fue contratado Josa Jojoa por parte de Barreto Medina  para  realizar  un servicio de transporte; y Alonso Cruz, quien departió con el  implicado   cuando   en  horas  de  la  tarde  del  13  de  septiembre  de  1999  “salía     en     compañía     del     señor  Barreto”.   

Por  último,  cita  como  fundamentos  de  derecho       para  apoyar  su  solicitud  los  artículos  1,  2,  3,  7,  9,  12, 29, 32, 51, 82 del Código Penal  y  7,  8,  9, 10, 16, 20, 21, 24, 284,  285, 286 y 287 del Código de Procedimiento Penal.   

C  O              N              S              I              D              E              R              A   C   I  O  N  E  S     DE    L A    C O R T E   

Como  lo ha reiterado la Sala en múltiples  ocasiones,  al  ser  probable que la sentencia condenatoria o absolutoria, o las  providencias  de  preclusión  o  cesación  de  procedimiento que se encuentran  ejecutoriadas   no  contengan  la  verdad  histórica,  originándose  así  una  injusticia,  el  legislador  penal  instituyó  la  acción  de  revisión  como  mecanismo  idóneo  para  remover  la cosa juzgada y declarar sin valor el fallo  objeto  de  la  acción,  dictando  la providencia que corresponda o disponiendo  tramitar  nuevamente  el  proceso  desde el momento en que se indique, según la  causal invocada y que la Corte encuentre fundada.   

Así, la remoción de la cosa juzgada sólo  es  posible  cuando  frente  a  la  demostración  de  alguna  de  las  causales  taxativamente   señaladas   en  la  ley,  se  evidencia  que  se  cometió  una  injusticia.   

En  el  caso  concreto,  de  la lectura del  libelo  se  colige que el actor no sólo se aparta de los lineamientos en que se  apoya  el  instituto  de  la  revisión, sino que deja a un lado el hecho que el  proceso  ya  terminó  con  sentencia ejecutoriada que ha hecho tránsito a cosa  juzgada  y  que,  por  lo  mismo, no se trata de una instancia más en la que se  puedan  discutir  nuevamente  los  aspectos jurídicos o los elementos de juicio  que  sirvieron  de  fundamento  a  una  decisión  que  tiene  el  carácter  de  definitiva e inmutable.   

Recuérdese  que esta clase de acción debe  ser  incoada  con  sujeción a los parámetros legales y con respeto a la causal  en  que  se  apoya,  pues, no es dable que la demanda se confeccione, como en el  caso  objeto  de estudio, con el propósito de que se reexamine los elementos de  convicción  que  sirvieron de fundamento a una decisión que ha hecho tránsito  a  cosa  juzgada  y que, como tal, tiene el carácter de definitiva e inmutable,  lo   que   constituye   un   desafuero   al   desnaturalizar  los  fines  de  la  revisión.   

Ahora  bien,  aparte  de  lo  anteriormente  expuesto,  cuando  la  acción  se funda bajo la causal tercera de revisión, es  decir,  la aparición de hechos o pruebas  respecto  de  la   cuales   el   sentenciador  no tuvo oportunidad de pronunciarse por no  haberlas   conocido,   y   que  de  haberlo  hecho  habría   llevado   definitivamente    a    la    absolución   o   a   la   declaración  de  inimputabilidad  del  procesado  frente al acontecer  fáctico  por  el  que fue  condenado,  es  deber  del   demandante    no   sólo   relacionar   y   allegar  al  libelo  los  medios  de  convicción  en que funda su pretensión, sino también  demostrar  cómo  de  haber  sido  oportunamente  conocidas  en  el curso de los  debates  ordinarios  del  proceso,  la  solución  del  asunto  habría  sido la  absolución  o  la  declaración  de  inimputabilidad  del  sentenciado, dada la  contundencia demostrativa de tales pruebas.   

En  el caso en comento, la Sala observa que  el  actor  se  limitó  a aportar en calidad de pruebas nuevas las declaraciones  extrajuicio  rendidas  por los señores Néstor María Román, Gerardo Tabares y  Alonso  Cruz,  cuyas  versiones  consideradas  en  abstracto,  darían  fe de la  inocencia  de su asistido, sin que en momento alguno demostrara la trascendencia  de  las  mismas y cómo de haberse conocido dentro del trámite de las instancia  la  solución del debate hubiera derivado en decisión absolutoria a favor de su  defendido.   

Por  el  contrario,  de  las  declaraciones  aportadas  en  esta  sede  no  se  desprende elemento de razonamiento alguno que  demuestre  la  inocencia  del  procesado,  en  la  medida  en  que las mismas se  circunscriben  a  circunstancias  ajenas  a los hechos investigados, como lo son  que  el  señor Pedro Antonio Josa Jojoa fue contratado el día de los insucesos  para  realizar  la  prestación  de un servicio de transporte de carga, al igual  que    la   mención   de   diversas   cualidades   de   la   personalidad   del  condenado.   

En efecto,  el actor en ningún momento  demuestra   cómo   los   medios   de   convicción   que   aporta  al  presente  diligenciamiento,  a  los  cuales atribuye el factor de novedad, pueden llevar a  colegir  de  manera ineludible, la presencia de una situación de injusticia que  amerite  la  revisión  del  fallo,  o para postular, con base en los mismos, un  cuestionamiento  serio a la declaración que puso fin a la controversia procesal  mediante decisión definitiva e inmutable.   

Recuérdese que no se aviene a la naturaleza  y  alcance  de  esta  causal  la pretensión por aducir cualquier clase de medio  probatorio,  pues  la  revisión,  en  cuanto  a esta causal se refiere, como se  dejó  señalado  en  precedencia,  no  ha  sido  instituida para dar lugar a la  continuación  del  juicio  que culminó con la providencia que hizo tránsito a  cosa  juzgada,  y  que,  como se sabe, goza de la doble presunción de acierto y  legalidad,  y  mucho  menos  para  revivir el debate jurídico-probatorio que se  llevó a cabo en el fenecido proceso.   

Por  consiguiente,  al  no  aportarse  los  elementos   de  novedad  y  trascendencia  que  acrediten  la  virtualidad  para  modificar  el  sentido  del  fallo  demandado,  se  impondrá la inadmisión del  libelo.   

En   consecuencia,  no  se  admitirá  la  demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  contra  el  fallo  proferido por el Tribunal Superior de  Popayán  del  7  de  marzo de 2006, mediante el cual se condenó a PEDRO  ANTONIO JOSA JOJOA por los delitos  de  hurto  calificado  agravado  y  porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa  personal.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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