28501(05-11-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 28501  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

Dr.        JOSÉ        LEONIDAS        BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 320  

Bogotá,  D.C., cinco de noviembre de dos mil  ocho.   

La  Corte  emite  concepto  respecto  de  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   HÉCTOR          JAIME         CASTILLO         CÓRDOBA,  formulada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.    

ANTECEDENTES  

El  Gobierno  de  los  Estados  de  Unidos de  América,  a  través  de su embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No. 1889  del  9  de  julio  de  2007,  solicitó  la  detención provisional con fines de  extradición  del  ciudadano  colombiano  HÉCTOR JAIME  CASTILLO  CÓRDOBA, quien se identifica con la cédula  de      ciudadanía      No.      11’620.846,  para adelantar su juzgamiento por delitos relacionados con  narcotráfico.   

Atendiendo esa solicitud, el Fiscal General de  la  Nación  emitió  la  correspondiente  orden  de  captura,  la  cual se hizo  efectiva el 23 de julio de 2007.   

La Embajada del Gobierno de los Estados Unidos  de  América,  por  conducto de la Nota Verbal 2889 de 20 de septiembre de 2007,  formalizó  la  referida  solicitud  de  extradición,  a  la cual adjuntó como  soporte la siguiente documentación:   

    

* Acusación  No.  8:07-CR-194-T-30TGW,  dictada el 30 de mayo de 2007  por  el  Gran  Jurado  ante  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el  Distrito  Medio  de Florida, contra Olmes Durán Ibarguen, Rubén Perlaza, Cebel  Rentería  Rentería,  Ignacio  Lemus Potes, William Romilio Quiñónez Cortés,  Jorge  Ened  Murillo  Rentería, Héctor Jaime Castillo  Córdoba  y  Jilmar Guevara Saavedra,  por cargos  de  conspiración  para fabricar, distribuir y poseer cinco Kilogramos o más de  cocaína,  con  la intención de que dicha sustancia fuera importada ilegalmente  a  los  Estados  Unidos  (fols.  75  a 79).     

    

* Declaraciones  juradas rendidas por Joseph K. Ruddy, Fiscal Auxiliar  para  el  Distrito  Central de la Florida y Orville R. Greer, Agente Especial de  la  Administración de Drogas y Narcóticos, DEA (fols.  95 a 102 y 41 a 57, respectivamente).     

    

* Listado   y   reproducción   de   las  normas  aplicables  al  caso  (fols. 81 a 93).     

    

* Certificación  del  Cónsul  de Colombia en Washington en la que se  indica  que  es  auténtica la firma de Patrick O. Hatchett, quien para el 13 de  septiembre  de  2007  se  desempeñaba  como  Auxiliar  de  autenticaciones  del  Departamento   de   Estado   (fol.   186).     

    

* Documentos  con  sus  respectivos  sellos  y  cintas  de  seguridad,  debidamente  firmados  por  la  Secretaria  de  Estado  Condoleezza  Rice  y  el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  Alberto R. González (fols. 183 a 186).     

    

* Certificación  expedida por Thomas Burrows, Director Asociado de la  Oficina  de  Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento de  Justicia  de  los Estados Unidos, sobre las declaraciones rendidas por Joseph K.  Ruddy,  Fiscal  Auxiliar  para el Distrito Central de Florida y Orville R Greer,  Agente  Especial  de  la  Administración  de  Control  de  Drogas, ante un Juez  Magistrado  de los Estados Unidos, en apoyo de la solicitud para la extradición  formal    de    Colombia    a   los   Estados   Unidos   de    Héctor   Jaime  Castillo  Córdoba  (fol.  104).     

    

* Orden  de arresto impartida contra el solicitado por las autoridades  judiciales  de los Estados Unidos (fol. 61).     

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  Colombia,  el  21 de septiembre de 2007, remitió la nota verbal de extradición  y  su expediente anexo al Ministro del Interior y de Justicia, informando que al  no  existir convenio aplicable al caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano,  y  el 28 de septiembre siguiente, el  Viceministro  de  Justicia  envió la actuación a la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  donde  cumplido  a cabalidad el procedimiento  legalmente  establecido,  corresponde  en esta oportunidad emitir concepto sobre  la   solicitud   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos  de  América.   

ALEGACIONES DE LOS INTERVINIENTES  

El  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal,  considera  que  los  requisitos  relacionados  con la validez  formal  de  la documentación presentada, la demostración plena de la identidad  del  solicitado,  la  concurrencia del principio de la doble incriminación y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero, que el artículo 502  del  estatuto  procesal  penal  de  2004  prevé  como  condiciones  para emitir  concepto  favorable  están  satisfechos.  Por  tanto, sugiere a la Corte emitir  concepto en dicho sentido.   

El   apoderado   del   señor  Castillo  Córdoba guardó silencio durante  el término previsto para alegar.   

CONSIDERACIONES  

El Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000),  artículo  520),  estatuto aplicable al caso en virtud de la ausencia de  convenio  con  los  Estados  Unidos de América,  establece que el concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Corte  debe  fundamentarse  en  los  siguientes  aspectos:  (i)  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada, (ii) la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, (iii) el principio de la  doble  incriminación,  (iv)  la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero,  y  (v)  el  cumplimiento  de  lo previsto en los tratados públicos  cuando fuere el caso.   

Cada  una  de  esas condiciones se estudiará  individualmente  con  el  objeto  de verificar si concurren en este asunto, así  como  las  que  adicionalmente  establece el mismo estatuto, relacionadas con la  naturaleza  no  política  del  delito  o  delitos por los cuales se solicita la  extradición,   y  la  exigencia  de  que  se  trate  de  hechos  cometidos  con  posterioridad al 17 de diciembre de 1997.    

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

El estatuto procesal requiere que la solicitud  de  extradición  se  formule por vía diplomática, o de manera excepcional por  la  consular  o  de gobierno a gobierno (Art. 513), la cual deberá acompañarse  de  la  siguiente  información y documentación de acuerdo como lo establece la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  sentencia,  de  la  resolución de acusación o su equivalente; (ii) indicación  exacta  de  los  actos que determinan la solicitud de extradición y del lugar y  fecha  en  que  fueron  ejecutados; (iii) inclusión de todos los datos que sean  útiles   para  establecer  la  identidad  de  la  persona  reclamada;   y,  (iv)   reproducción certificada de las disposiciones penales aplicables al  caso.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, y en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano1.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática,  y  adjunta  a  la misma aparece copia de la  acusación  8:07-CR-194-T-30TGW, dictada bajo sello el 30 de mayo de 2007 por el  Gran  Jurado  ante  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito  Medio  de Florida, contra Olmes Durán Ibarguen, Rubén Perlaza, Cebel Rentería  Rentería,  Ignacio  Lemus Potes, William Romilio Quiñónez Cortés, Jorge Ened  Murillo    Rentería,    Héctor    Jaime   Castillo  Córdoba  y  Jilmar  Guevara Saavedra, decisión en la  cual  aparecen  relacionadas  las  conductas  que  determinan la solicitud y los  lugares y fechas de su ejecución.   

Se  allegó  copia  de  la  orden  de arresto  emitida     contra     Héctor    Jaime    Castillo  Córdoba por las autoridades judiciales de los Estados  Unidos;  de  la  declaración  jurada  de Joseph K. Ruddy, Fiscal Auxiliar de la  Oficina  del  Fiscal  Federal  del Distrito Central de Florida, quien explica el  procedimiento  del  Gran  Jurado  y hace un recuento de los hechos junto con los  cargos  imputados,  y  la  de  Orville R. Greer, Agente de la Administración de  Control de Drogas, quien también se refiere a los hechos del caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción   al   español   y  se  encuentran  debidamente  autenticados.  Las  declaraciones  del  Fiscal  Auxiliar  y del Agente Orville R. Greer,  se  encuentran  certificadas  por Thomas  Burrows,  Director  Asociado de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de  lo Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, cuya firma fue  refrendada  por Alberto R. González,   Procurador  de los Estados Unidos, quien ordenó estampar el sello  del  Departamento  de  Justicia y solicitó al Director adjunto de la Oficina de  Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos en el referido documento, certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice, quien en prueba hizo fijar el sello  del  Departamento  de Estado y que suscribiera su nombre el Funcionario Auxiliar  de  Autenticaciones  de dicho Departamento Patrick O. Hatchett. Por su parte, el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da fe de la autenticidad de la firma de  este último.   

Se  concluye entonces, que los requerimientos  formales  de  legalización  de  la  documentación  que soporta la solicitud de  extradición,  impuestos  por  la legislación del Estado requirente y el Estado  Colombiano,  efectivamente  se  cumplen  y  que  por  esa  razón los documentos  aportados  con  tal fin son aptos para ser considerados  por la Corte en el  estudio que precede al concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Este presupuesto también se halla acreditado.  Del  examen  de la documentación aportada por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  (Solicitud de detención provisional con  fines  de  extradición,  solicitud  formal de extradición, acusación del Gran  Jurado    y   testimonio   de   apoyo   del   Agente   Especial,   entre   otros  documentos),  se  establece  que  la persona reclamada  responde  a  los  siguientes  datos  de identificación: ciudadano colombiano de  nombre  Héctor  Jaime  Castillo  Córdoba,        alias        ‘visaja’, nacido  el  15  de  julio  de  1980,  identificado  con  la  cédula  de ciudadanía No.  11’620.846 de Bajo Baudó,  Pizarro  (Chocó),  datos  que  coinciden  plenamente  con  los  de  la  persona  capturada  por  la  Fiscalía,  conforme  a lo consignado por el requerido en el  acta   de   lectura   de  los  derechos  del  capturado,  en  la  diligencia  de  notificación  de  los  motivos  de  su aprehensión y en el memorial con el que  confirió poder al abogado que lo representa en esta actuación.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  principio  impone  confrontar,  que los  comportamientos  delictivos imputados al ciudadano reclamado en extradición por  el  país  solicitante,  estén  previstos  como  delito  en  Colombia  y tengan  adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea inferior a  cuatro  (4)  años  (Art.  511 del C.P.P.).   

Héctor  Jaime  Castillo Córdoba  es  solicitado  en  extradición  por  el  Gobierno de los Estados  Unidos  de América para que comparezca a responder en juicio por los siguientes  cargos:   

“CARGO  UNO”   

“Desde  una  fecha  no  especificada,  y  continuando  hasta  e  incluyendo  las fechas en esta declaración formal, en el  Distrito Central de Florida y otros lugares, lo acusados   

OLMES DURAN-IBAGUEN,  

Alias  “El  doctor,” alias “El señor  del Puerto,”   

RUBÉN    PERLAZA,    alias   “Rubén  Candelo,”   

CEBEL   RENTERIA-   RENTERIA”,   alias  “Ahumado,”   

IGNACIO   LEMUS-POTES,  alias  “Ignacio  Rengifo,”   

alias      “Calvo,”      alias  “Nacho,”   

WILLIAM ROMILIO QUINONES-CORTES,  

JORGE ONED MURILLO-RENTERIA  

HECTOR   JAIME   CASTILLO-CORDOBA,  alias  “Visaja,” y   

JILMAR     GUEVARA-SAAVEDRA,    alias  “Relajado”   

Con  complicidad  e  intencionalmente  se  asociaron,  conspiraron  y se consintieron juntos y con otras personas conocidas  y  desconocidas  para  el  Gran  Jurado,  de manufacturar y distribuir cinco (5)  kilogramos   o   más  de  una  mezcla  o  sustancia  conteniendo  una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  una  sustancia controlada de la lista II, sabiendo y  con  intención  de  que  tal  sustancia serí (sic) importada ilegalmente a los  Estados  Unidos,  en  violación del Título 211, Código de los Estados Unidos,  Sección 959.   

Todo  en violación del Título 21, Código  de los Estados Unidos, Sección 963 y 960 (b)(1)(B)(ii).”   

“CARGO DOS”  

Desde   una   fecha  no  especificada,  y  continuando  hasta  e  incluyendo  las fechas en esta declaración formal, en el  Distrito Central de Florida y otros lugares, los acusados   

OLMES DURAN-IBAGUEN,  

Alias  “El  doctor,” alias “El señor  del Puerto,”   

RUBÉN    PERLAZA,    alias   “Rubén  Candelo,”   

CEBEL   RENTERIA-   RENTERIA”,   alias  “Ahumado,”   

IGNACIO   LEMUS-POTES,  alias  “Ignacio  Rengifo,”   

alias      “Calvo,”      alias  “Nacho,”   

WILLIAM ROMILIO QUINONES-CORTES,  

JORGE ONED MURILLO-RENTERIA  

HECTOR   JAIME   CASTILLO-CORDOBA,  alias  “Visaja,” y   

JILMAR     GUEVARA-SAAVEDRA,    alias  “Relajado”   

con  complicidad  e  intencionalmente  se  asociaron,  conspiraron  y se consintieron juntos y con otras personas conocidas  y  desconocidas  para  el  Gran  Jurado,  de poseer con intención de distribuir  cinco  (5)  kilogramos o más de una mezcla o sustancia conteniendo una cantidad  perceptible  de  cocaína,  una  sustancia controlada de la Lista II, a bordo de  una  embarcación sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos, en violación  del  Título 46, Código de los Estados Unidos, Secciones 70503(a) y 70506 (a) y  (b)    del    título    21,   Código   de   los   Estados   Unidos,   Sección  960(b)(1)(B)(ii).   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan   de  los  delitos  de  fabricación,  distribución  e  importación  de  sustancias  controladas  (cinco kilogramo o más de una  mezcla    o    sustancia    que    contenga    una   cantidad   perceptible   de  cocaína),  así  como  de la tentativa y el concierto  para  cometer  esa  clase  de  delitos;  conductas para las cuales se establecen  penas  de  al  menos  diez  (10)  años  de  prisión  y  no  más que la cadena  perpetua.   

En  la  legislación colombiana, el delito de  concierto   para  fabricar,  distribuir  e  importar  cocaína,  corresponde  al  denominado   concierto   para   delinquir   agravado,  previsto  en  el  artículo  340  del  Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  19  de  la  Ley 1121 de 2006, que prevé pena de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho (18) años cuando tiene por objeto cometer  conductas  de  narcotráfico.  Por su parte, la conducta ilícita de poseer  con  intención  de distribuir esa clase de sustancia, recibe en el ordenamiento  patrio  la  denominación  de  tráfico, fabricación y  porte   de  estupefacientes,  sancionada  con  pena  de  prisión  de  12 a 20 años  según  lo previsto en los artículos 376 y 384-3 del Código Penal.2   

En   consecuencia,   los  presupuestos  del  principio  de  la  doble  incriminación también concurren en el presente caso,  habida  cuenta  que  las  conductas imputadas a quien se reclama en extradición  están  tipificadas  como  delito  en  la  legislación  colombiana  y  en ambas  legislaciones  se  sancionan  con  pena  privativa  de  la libertad cuyo mínimo  supera el límite de los cuatro (4) años.   

Respecto  del  “Alegato  de  decomiso”  planteado  en la acusación, con base en el Título 21, Sección 853 del Código  de  los  Estados  Unidos,  la  cual busca el decomiso de todos los bienes que se  hayan  derivado  de  ingresos  obtenidos  como  resultado de la comisión de los  delitos  referidos,  si dichos bienes no estuvieren disponibles y que las normas  citadas  permiten  que  otros  bienes  del  acusado sean decomisados, es preciso  señalar  que  esta  mención no puede ser entendida en estricto sentido como un  cargo.   

Así  ha  tenido  ocasión de expresarlo esta  Corporación  en  actuaciones  similares al precisar que, el señalamiento de la  pena  de  decomiso no comporta imputación alguna; a lo sumo es el anuncio de la  consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en los delitos por cuya comisión se acusa  al  requerido  y  como se trata de un tema ajeno a la solicitud de extradición,  no  se  encuentra comprendido dentro de la temática de la cual debe ocuparse el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Sala,  razón  por  la  que  no hará  pronunciamiento  sobre  este  punto  de  la  acusación  proferida en contra del  requerido por las autoridades estadounidenses.   

4. Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero.   

Conforme  a este requisito, debe establecerse  que  la decisión que contiene los cargos  contra la persona reclamada, por  los  cuales  se  pide  la  extradición,  corresponda  en  sus aspectos formal y  sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana  como  resolución  de  acusación  a la que se refieren los artículos 397 y 398 de la  Ley  600 de 20003,  es decir, a la decisión que sirve de introducción a la fase del  juicio,  a  través  de  la  cual  el  Estado acusa a una persona determinada de  violar  la  ley  penal, discrimina los cargos que le imputa, consigna los hechos  que  le  sirven  de fundamento y determina la época y el lugar de comisión del  ilícito  o  ilícitos, para que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.   

Confrontada     la    acusación    No.  8:07-CR-194-T-30TGW,  dictada  el  30 de mayo de 2007 por el Gran Jurado ante la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Medio de Florida, contra  Olmes  Durán Ibarguen, Rubén Perlaza, Cebel Rentería Rentería, Ignacio Lemus  Potes,  William  Romilio  Quiñónez  Cortés,  Jorge  Ened  Murillo  Rentería,  Héctor    Jaime    Castillo    Córdoba  y Jilmar Guevara Saavedra, por los cargos de de conspiración para  fabricar,  distribuir  y  poseer  cinco  Kilogramos  o  más de cocaína, con la  intención  de  que  dicha  sustancia  fuera importada ilegalmente a los Estados  Unidos,  se  verifica  que  la  referida  decisión,  al igual que sucede con la  acusación  en  el sistema procesal colombiano, contiene cargos concretos contra  personas  determinadas,  señala  los  hechos  que  le sirven de sustento,   identifica  las  normas  penales  aplicables al caso, y marca la iniciación del  juicio,  donde  el  acusado  tendrá  la  oportunidad  de  ejercer el derecho de  contradicción,  caracterizaciones  de  las  que  se  advierte  que  se está en  presencia de actos procesales equivalentes.   

5. El concepto.  

La   Sala,   teniendo  en  cuenta  que  los  requerimientos   relacionados   con  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero,  concurren en el caso analizado, y que los delitos por los cuales es  solicitado  Héctor Jaime Castillo Córdoba  no  son  de  naturaleza  política,  emitirá  concepto favorable,  atendiendo,  además,  la  sugerencia  que en ese sentido presenta el Agente del  Ministerio Público.   

6. Cuestión final.  

La Corte, como lo ha venido haciendo frente a  casos  similares,  previene  al  Gobierno  Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la  extradición  de  Héctor Jaime Castillo  Córdoba,   advierta  al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre  de  1997,  ni  sucesos  diferentes de los que motivan la solicitud de  extradición  y  determinan  su entrega; el extraditado no podrá ser sometido a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, ni  condenado  a  pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de acuerdo con lo  establecido  en  los  artículos  11,  12  y 34 de la Constitución Política de  Colombia.   

De     igual    modo,    la  Corte  considera pertinente precisar  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales del requerido, que, si el  Gobierno   Nacional  lo  considera  pertinente,  el  Estado  requirente  deberá  garantizar  la permanencia  en  el  país extranjero y el retorno al de origen, en condiciones de dignidad y  respeto   por  la  persona  humana,   cuando   el   extraditado   llegare   a   ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable  o  eventos  similares, incluso  después     de    su    liberación    por    haber    cumplido    la   pena  que  le  fuere  impuesta  en  la sentencia de condena en  razón  de  los  cargos  que  motivaron la  solicitud  de  extradición  y  por los cuales ésta hubiere sido  concedida.   

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto   Internacional   de   Derechos  Civiles  y  Políticos  en  el  artículo  23.   

Además,  conforme  precisó  la Corte en el  Concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la  regule, por las normas contenidas  en    la    Constitución    Política    (artículo  35)   y   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal  (artículos   490   a   514   de   la   Ley   906  de  2004),  el Gobierno Nacional debe hacer las exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan  todos  los  derechos  y  garantías  inherentes  a la persona del solicitado, en  especial  las  contenidas  en  la Carta Fundamental y en el denominado bloque de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo   93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º  ibídem.4   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo,   las  consecuencias  de  su  inobservancia.5   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá al  Estado  requirente,  que  en  caso de un fallo de condena, deberá computarse el  tiempo  que Héctor Jaime Castillo Córdoba  ha  permanecido  privado  de  la  libertad  con  ocasión  de este  trámite de extradición.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano  Héctor Jaime Castillo Córdoba,   identificado  con  cédula  de  ciudadanía  No.  11’620.846,  formulada  por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América  a través de su embajada en Colombia, por el  cargo  contenido  en  la acusación No., 8:07-CR-00194-T-30TGW, dictada el 30 de  mayo  de  2007  por el Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el  Distrito Medio de Florida, exclusivamente por conductas realizadas con  posterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al requerido señor Héctor Jaime  Castillo  Córdoba, a su defensor, al representante del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

Devuélvase al expediente  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia para los trámites subsiguientes de  ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA               JAVIER ZAPATA  ORTIZ                 

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  remisión  normativa previsto en el artículo 23 del estatuto procesal penal (L.  600/00).   

2  La  ley  890  de 2004 en su artículo 14 consagró un aumento de penas de la tercera  parte  en  el  mínimo  y  la  mitad  en  el  máximo  para  los  tipos  penales  establecidos en la parte especial.   

3  corresponde  al escrito de acusación de los artículos. 336 y 337 de la Ley 906  de 2004.   

4 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.   

5  Cfr.  concepto del 23 de febrero de 2005, radicación  N° 22.375     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *