28222(30-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 28222  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

Dr.  JOSÉ           LEONIDAS          BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 206  

Bogotá,  D.C.,  treinta  de junio de dos mil  diez.   

Procede  la  Corte  a  resolver  el  recurso  extraordinario   de   casación  presentado  por  el  defensor  de  Yuri  Cristina  Carmona  Padilla, contra la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal Superior de Ibagué, por virtud de la cual  confirmó  la  proferida  de  manera  anticipada  por  el  Juzgado 3º Penal del  Circuito,  que  la  condenó  a  la  pena  de  48  meses  de  prisión, multa de  $28’913.334      e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término indicado, por el delito de rebelión.   

HECHOS  

La  situación  fáctica  declarada  en  este  asunto   aparece   resumida   en   la   sentencia   impugnada  de  la  siguiente  manera:   

“Da  cuenta el expediente que dentro de la  investigación  surtida  contra  Abel  Tavera Jaramillo y otros por el delito de  secuestro  extorsivo  se  realizó  diligencia  de  allanamiento  y registro del  inmueble    ubicado   en   el   barrio   Reservas   de   Vosconia   –  Mz.  B,  casa  08  el  día  13  de  noviembre de 2005.   

Dicha  residencia  era habitada por la aquí  procesada  Yuri  Cristina Carmona Padilla;  encontrando  en  su  habitación  varios celulares, un revólver  marca  Smth Wesson, calibre  38  largo,  una  chapuza,  una  maleta  viajera  con 47 uniformes camuflados del  Ejército,  20 gorras camufladas y una ‘camboyana’  camuflada.  En otra habitación se halló una vainilla punto cincuenta percutida  y una chapuza de lona.”   

ANTECEDENTES  

Efectuada   la   captura   de  Yuri  Cristina  Carmona  Padilla  y Mónica  Lucía  Ibáñez  Lozano, quien se encontraba igualmente en el inmueble donde se  practicó  el  allanamiento,  la Fiscalía Delegada ante el Gaula de Ibagué las  escuchó           en          indagatoria.1   

La Fiscalía 13 Seccional de Delitos Contra la  Fe  Pública,  el  11  de  noviembre  de 2005 les resolvió situación jurídica  imponiéndole   a  Yuri  Cristina  Carmona  medida  de aseguramiento de detención preventiva y absteniéndose  de  hacerlo  respecto  de  Mónica  Lucía Ibáñez.2   

La investigación continuó a cargo del Fiscal  13  de  esa  unidad,  quien luego de recaudar las pruebas que estimó necesarias  para  el  perfeccionamiento de la instrucción, con proveído del 23 de enero de  2006   acusó   a  Yuri  Cristina  Carmona  como autora del delito de rebelión, y precluyó la investigación  en  favor  de  Mónica Lucía Ibáñez Lozano; decisión que confirmó el Fiscal  4º Delegado ante el Tribunal el 7 de marzo de ese mismo año.   

El  trámite  de  la  causa  correspondió al  Juzgado  3º Penal del Circuito, el cual ordenó el 15 de marzo siguiente correr  traslado  por  el  término  y  para los fines previstos en el artículo 400 del  Código de Procedimiento Penal.   

La  procesada  solicitó el 5 de abril que se  adelantara  el trámite de sentencia anticipada. En la audiencia correspondiente  el  defensor  y  la  Fiscalía  solicitaron  la  nulidad del proceso teniendo en  cuenta  que  la  vinculación  mediante  indagatoria  de la acusada Carmona   Padilla   se  dispuso  sin  que  previamente se hubiere ordenado abrir la instrucción en su contra.   

En consideración a lo anterior el juez de la  causa   con   auto   del   26  de  abril  de  2006,3  declaró  la  nulidad  de  lo  actuado  y  dispuso  devolver el expediente a la Fiscalía 13 Seccional, la cual  dictó  resolución  de  apertura  de  instrucción  el 24 de julio,4  escuchó  el  testimonio  del  patrullero  Carlos  Alberto  Durán  Hernández  e indagó a la  implicada  a  quien  le  resolvió situación jurídica el 28 de agosto del año  referido,  disponiendo  en  su  contra  medida  de  aseguramiento  de detención  preventiva    por    el   delito   de   rebelión.5   

Clausurada  la  investigación  antes  de que  cobrara  ejecutoria  la  decisión  del  19  de  septiembre  de 2006 que así lo  dispuso,  la  procesada  se  acogió a sentencia anticipada a consecuencia de lo  cual  el Juzgado 3º Penal del Circuito de Ibagué la condenó el 29 de enero de  2007    a    48    meses    de    prisión    y    multa    de   $28’913.334,      por     el     delito  referido.   

La  defensa  protestó  la  decisión  con la  pretensión  de  que se le reconociera el descuento de pena del artículo 351 de  la  Ley 906 de 2004, por aplicación del principio de favorabilidad y, de manera  sucedánea, la prisión domiciliaria.   

Confirmado  integralmente el fallo con el que  profirió  el  Tribunal  Superior  el  19 de abril de ese mismo año, la defensa  interpuso  demanda  de casación siendo admitida por la Corte mediante proveído  del 9 de octubre de 2007.   

DEMANDA DE CASACIÓN  

Como  cargo  único  el  actor  denuncia  la  violación  directa de la ley sustancial, por falta de aplicación del artículo  351-1  de  la  Ley  906 de 2004 “… en razón a que  los  sentenciadores  de instancia se negaron a reconocer a YURI CRISTINA CARMONA  PADILLA  la  rebaja  de  pena  por  haberse  acogido  a la sentencia anticipada,  prevista  en  el  inciso 4 del artículo 40 de la Ley 600 de 2000 y considerando  que  la  ley  permisiva o favorable, aún cuando sea posterior, se aplicará sin  excepción  de  preferencia  a  la  restrictiva  o  desfavorable,  por lo que se  desconoció  el  principio  de  favorabilidad  de  la ley penal que se encuentra  reconocido  como  tal  en  el  artículo  29  de la Constitución Política y en  varios  instrumentos internacionales, transgresión que además de violentar los  derechos  del  procesado (sic) origina una violación directa de la ley, pues lo  que  corresponde es una rebaja hasta la mitad de la pena por razón al principio  de  favorabilidad  que  obliga  a  la  aplicación  de  la Ley 906 de 2004 en su  artículo 351…”   

Por  razón  de  lo  anterior  el  recurrente  solicita  que  se  le  reconozca  a  la  procesada  el máximo de rebaja de pena  permitido  en  el  artículo  351  de  la Ley 906 de 2004, por haber aceptado en  forma  libre  y  voluntaria los cargos que le imputó la Fiscalía, antes de que  quedara    en   firme   la   providencia   que   ordenó   el   cierre   de   la  investigación.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  considera  que le asiste razón al demandante al solicitar la  aplicación  del  principio  de favorabilidad en este asunto, teniendo en cuenta  que  la  jurisprudencia  de  la  Corte tiene dicho que ese principio fundamental  opera  frente  a  problemas de sucesión de leyes en el tiempo, pero también en  los  eventos  de coexistencia de legislaciones que contienen sistemas procesales  de  diversa  naturaleza,  pero que coinciden con figuras de esencia similar como  la  que  aquí  se debate “… puesto que tienen una  causa  común  que  derivada del ánimo de definir en forma pronta la situación  jurídico-sustancial  del  acusado,  con lo que se le ahorra tiempo y esfuerzo a  la  administración  de  justicia,  y por esa colaboración, el implicado recibe  como  retribución  una  rebaja  que  bajo  la  vigencia  de la Ley 600 de 2000,  llegaba  hasta  la  tercera (1/3) parte de la pena imponible, mientras que en el  nuevo  procedimiento  esta  misma figura ya dentro del tema de los preacuerdos y  negociaciones  permitió,  según  las  circunstancias,  una  rebaja de hasta la  mitad  (1/2)  de  la  pena  imponible,  cuando la aceptación se produjere en la  audiencia de formulación de imputación.”   

De esa manera, agrega la Delegada, teniendo en  cuenta  la  determinación  de la enjuiciada, su actitud de no evadir la acción  de  la  justicia,  en tanto siempre estuvo atenta a presentarse aún después de  haber  obtenido  su  libertad  por  la  declaratoria de nulidad del proceso; que  mostró  interés  en  contribuir  con  su  conducta a facilitar la labor de los  jueces  “…  debe  reconocérsele  a  la  procesada,  Yuri  Cristina  Carmona  Padilla,  una  rebaja  de la mitad de la pena impuesta en la sentencia recurrida  en aplicación al principio de favorabilidad.”   

Por consiguiente, solicita a la Corte casar en  forma  parcial  la  sentencia  impugnada  y, en consecuencia, dictar el fallo de  reemplazo  en  el  que  se  redosifique  la  pena  que  debe  imponérsele  a la  procesada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El  tema  que  se examina en esta ocasión se  encuentra  regulado  en  el  artículo  29  de  la  Constitución Política, que  establece  como  parte  esencial  del  derecho  fundamental al debido proceso el  principio   de   favorabilidad,   de   conformidad  con  el  cual:  “En  materia  penal,  la  ley permisiva o favorable, aun cuando sea  posterior,    se    aplicará    de    preferencia    a    la    restrictiva   o  desfavorable.”   

Garantía que aseguran igualmente los Tratados  Internacionales  que  conforman el denominado Bloque de Constitucionalidad, como  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, aprobado por la ley 74  de  1968,  que  en  su artículo 15-1 prevé: “Nadie  será  condenado  por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueran  delictivos  según  el  derecho  nacional  o internacional. Tampoco se impondrá  pena  más  grave  que  la  aplicable  en el momento de la comisión del delito.  Si con posterioridad a la comisión del delito la ley  dispone  la imposición de una pena más leve, el delincuente se beneficiará de  ello.”; y en la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  aprobada  por  la  Ley  16 de 1972, que en el  artículo  9°  sobre  los  principios  de legalidad y de favorabilidad señala:  “Nadie puede ser condenado por acciones u omisiones  que  en  el  momento  de  cometerse  no  fueran  delictivas,  según  el derecho  aplicable.  Tampoco  puede  imponerse  pena  más  grave  que la aplicable en el  momento   de   la   comisión   del  delito.  Si  con  posterioridad  a  la  comisión  del delito la ley dispone la imposición de una  pena   más   leve,   el   delincuente   se   beneficiará  de  ello.”  (Cursivas  fuera de texto).   

Como se observa, la favorabilidad se relaciona  directamente  con  el  principio  de  legalidad,  con  el  cual  se  previene la  existencia  de delitos y de penas por fuera de los que se encuentran previstos y  sancionados  a  través de una ley, respetuosa, a su turno, de los principios de  reserva  (la  definición  de  las conductas punibles  corresponde  al  legislador,  con lo cual se busca que la imposición de la pena  derive  de criterios generales establecidos por los representantes del pueblo, y  no  de  la voluntad individual y de la apreciación personal de los jueces o del  poder    ejecutivo);6 de determinación, taxatividad  o    tipicidad    (lex   penal   certa);  de  prohibición de retroactividad (lex  penal   praevia);  y  de  interdicción  de  analogía  (lex        penal        estricta).7   

Si  bien  por regla general la ley penal rige  para  conductas  cometidas  durante  su  vigencia,  en  virtud  del principio de  favorabilidad  es  posible  excepcionar  tal  postulado  mediante su aplicación  retroactiva  y  ultraactiva.  En  el  primer  caso,  la ley es aplicada a hechos  ocurridos  antes  de  que  entrara  a  regir,  mientras  que  en  el segundo, su  aplicación  va  más allá de su vigencia en el tiempo y, por regla general, se  ocupa  de  sucesos  acaecidos  cuando  aún  regía,  siempre  que  ello reporte  tratamiento   benéfico  a  la  situación  del  sujeto  pasivo  de  la  acción  penal.   

Esta condición de beneficio para el procesado  – conforme se precisa en  la    doctrina    constitucional    –   lleva   a   concluir  que  el  principio  de  favorabilidad   constituye   un   elemento   fundamental   del   debido  proceso  que  no  puede  desconocerse8,  en  atención al imperativo del inciso 3º del artículo 29 de la  Carta,  el  cual  no  deja   duda  al respecto.9   

En cuanto a su operatividad el principio de la  aplicación  de  la ley penal permisiva o favorable supone, como lo reconocen la  jurisprudencia  penal  y  la  constitucional, la sucesión de leyes en el tiempo  con  identidad  en el objeto de la regulación, pero también tiene lugar frente  a  la  coexistencia  de legislaciones que se ocupen de regular el mismo supuesto  de hecho, contexto dentro del cual la Sala ha precisado que:   

“Ante  la  coexistencia  de  dos  sistemas  jurídico-procesales  distintos  se  presentan  varias  inquietudes:  en  primer  lugar,  si  es  procedente  la  favorabilidad  en  la  simultaneidad  de  normas  procesales;  y,  en  segundo  lugar,  si  es  procedente  aplicar,  por  vía de  benignidad,  disposiciones de la ley 906 del 2004 a casos regidos por la ley 600  del 2000, siendo sus instituciones de tan diversa naturaleza.   

…  

En conclusión, como lo expuso el Ministerio  Público,  las  normas  que  regulan  la  reducción  de  la pena tienen efectos  sustantivos,  pues disciplinan la libertad personal del procesado. Por lo tanto,  el  inciso  primero  del  artículo 351 de la ley 906 del 2004, ab initio, puede  ser  aplicado retroactivamente a situaciones gobernadas por la ley 600 del 2000,  en virtud del postulado de la favorabilidad.   

…  

Según los artículos 206 de la ley 600 del  2000  y  180  de  la  ley 906 del 2004, la casación penal tiene como una de sus  finalidades  la unificación de la jurisprudencia nacional, entre otras razones,  para  garantizar  principios  como  los  de  igualdad y de previsibilidad de los  ciudadanos  frente  a  la  ley,  propósito  que  se erige en baluarte desde los  albores del recurso en Colombia.   

Bajo esta directriz, la Corte debe optar con  fines  de unificación de la jurisprudencia por aquella postura que resulte más  favorable  a los intereses del condenado.   

En  un  Estado  social  y  democrático  de  derecho,  el  sistema  penal es considerado como el último y más severo de los  controles  sociales,  porque  representa  una afectación directa al régimen de  derechos  y  libertades  que  le  es  propio a todas las personas imputables. En  consecuencia,  deben  primar aquellas interpretaciones que resulten más afectas  o  cercanas  a  ese  plexo de garantías, en esta hipótesis de trabajo el de la  libertad    individual    tal    y    como    en    esta   decisión   ha   sido  considerada.   

En  el  caso  que  ocupa la atención de la  Sala,  resulta  más  cara  al  ser  humano  la  interpretación  que permite la  aplicación  retroactiva, por vía de favorabilidad, del artículo 351 del nuevo  Estatuto procesal.   

Reconoce   esta  decisión  que  en  esta  modalidad  de  Estado, pueden coexistir interpretaciones diversas sobre un mismo  punto  de  derecho,  en  cuyo caso para garantizar el principio de igualdad y la  efectividad  misma  del  principio  de favorabilidad, debe primar la opción que  más  identifique  los  postulados del sistema jurídico vigente, que en nuestro  caso   y según los artículos 1,6, 7, 93 de la Constitución Política, es  el  reconocimiento  de  la  dignidad  humana,  a  partir  de  la  libertad  y la  igualdad.   

…  

Lo  anterior  para  indicar  que  es con la  figura  del  allanamiento a cargos que la sentencia anticipada guarda similitud,  en  donde  entre  el  imputado  y  la  fiscalía  no  ha  mediado consenso y las  consecuencias  de  ese  acto  unilateral libre y voluntario no dependen sino del  juez   dentro   del   marco   de   movilidad  que  la  ley  confiere  -hasta  la  mitad-.   

Desde  esta  observación sí parece que la  invocación  al  principio  de  favorabilidad es correcta, porque el supuesto de  hecho  es idéntico: se trata de un ciudadano que admite su culpabilidad en unos  hechos  y  releva  al  Estado  del  esfuerzo  de  la demostración probatoria en  juicio;  en  las  dos  situaciones la pena no se acuerda, literalmente hablando,  porque  aquella  se  dosifica  por  el  juez,  conforme  a los criterios para su  fijación  y  dentro  del  marco  de  movilidad que le confiere el artículo 351  ejusdem,  en  ninguno  de los dos eventos se pactan situaciones procesales sobre  la  libertad,  como  subrogados  penales;  es decir, el fiscal no acuerda con el  imputado,  la  alegación  de culpabilidad de aquél, previo conocimiento de los  cargos  formulados  por  la fiscalía,  lo pone en directa relación con el  juez,  no  con el fiscal, con quien no se estima ni pena, ni subrogados, esto es  lo que ocurre también con la sentencia anticipada.   

   

Tampoco   es   correcto  afirmar  que  el  allanamiento  a  cargos  esté  condicionado  a  la  reparación integral de los  perjuicios  ocasionados,  lo  que  se ha destacado como nota diferenciadora para  imposibilidad  la aplicación del principio de favorabilidad (sic).  Lo que  ocurre  es  que esta situación condiciona la relación jurídica entre fiscal e  imputado  para  acordar,  pero  cuando  el  ciudadano se allana a los cargos sin  mediar  acuerdos  ni  pactos  con  su  acusador,  es  el juez el que decide, por  ejemplo  que  no  es  acreedor  a una rebaja de la mitad de la pena, sino de una  significativamente  menor,  según  se  satisfagan los presupuestos axiológicos  que  se  persiguen  con  la  terminación anticipada del proceso.”10   

Teniendo  de  presente que en asuntos como el  analizado  se  impone  el principio de favorabilidad de las normas de la Ley 906  de   2004  que  consagran  mayores  beneficios  para  las  personas  juzgadas  y  sentenciadas  con  base  en  la  Ley  600  de  2000, en las materias que regulen  situaciones  similares; procede examinar si la sentencia del Tribunal infringió  de  manera  directa  la  ley  sustancial por el supuesto de haber desconocido la  aludida garantía constitucional.   

En  el proceso de dosificación de la pena el  juez  de  instancia,  sometió  el descuento punitivo por sentencia anticipada a  los  estrictos  términos  del artículo 40 de la Ley 600 de 2000, por lo cual a  la pena establecida dedujo la tercera parte.   

El   Tribunal   de  acuerdo  con  la  tesis  jurisprudencial  imperante  en  el  momento,  consideró  que  no había lugar a  efectuar  el  descuento  de  pena  previsto en el artículo 351 de la Ley 906 de  2004,  porque  el  allanamiento a cargos que posibilita la disminución de hasta  el  50%  de  la  pena,  no  se asimila al instituto de la sentencia anticipada y  tiene  aplicación  específica  para  los  asuntos  relacionados con el sistema  acusatorio.   Entonces,  descartó  la  aplicación  favorable  de  la  norma  y  concluyó  que en este caso “… se ha de aplicar el  artículo   40  de  la  Ley  600  de  2000  y  efectuar  la  disminución  allí  establecida.”   

A partir de estos datos objetivos se advierte  que  la  sentencia  se  ve  afectada por el error que le atribuye el demandante,  pues  sin  duda  el sentenciador omitió aplicar las reglas de descuento de pena  por  allanamiento  a  cargos  de la Ley 906 de 2004, favorables en relación con  aquellas  que  para la sentencia anticipada prevé el artículo 40 de la Ley 600  de 2000, bajo la cual se tramitó la presente actuación.   

Esta circunstancia impone adecuar el fallo no  solo  a  la  doctrina  actual  de  la Corte que por aplicación del principio de  favorabilidad  permite  reducir  hasta  la  mitad  de  la  pena  impuesta  a los  procesados  bajo  el  sistema  procesal  anterior,  que  hubieren  optado por la  terminación  anticipada  del  proceso  hasta  antes  de  la  ejecutoria  de  la  decisión  de  cierre  de  la  investigación;  sino a la única interpretación  admisible  del  artículo  29  de la Carta Fundamental cuya aplicación en casos  como  el  analizado,  no  está atada a la gradualidad y progresividad de la Ley  906  de  2004  o  a hermenéuticas que no consulten el principio de unidad de la  Constitución,  según  el  cual  todas las garantías establecidas en esa norma  “…   son   aplicables   al   nuevo   sistema  de  investigación  y  juzgamiento,  es  decir,  que  los  parámetros  procesales y  sustantivos  contenidos  en  el  mismo  deben  aplicarse  a partir de una única  interpretación  posible,  en  la  cual  se  de  aplicación a los principios de  legalidad      irretroactividad      de      la      ley      y     –también-  la favorabilidad penal. De  hecho,  sobre  este  último,  en  una  de  las providencias citadas11   esta  Corporación afirmó lo siguiente:   

“… una sana hermenéutica constitucional  conduce  a  que  la  aplicación  gradual  de ese sistema no contraríe sino que  armonice  con  el  principio de favorabilidad. Por ello, siempre que se trate de  situaciones   específicas,   susceptibles   de  identificarse  no  obstante  la  mutación  del  régimen  procesal,  es  posible  que,  de  resultar  ello  más  favorable,  las  normas  del  nuevo régimen se apliquen de manera retroactiva a  procesos  por  delitos  cometidos  antes  de  su  entrada  en  vigencia  y de su  aplicación              progresiva.”12   

Sin embargo, el reconocimiento que se realice  destinado   a  corregir  el  error  que  afecta  la  sentencia  y  los  derechos  fundamentales  de  la  procesada, no será del 50% que solicitan el demandante y  la  Delegada  del  Ministerio  Público,  porque  desconocen  el  contenido y la  finalidad  del  artículo  351  de la Ley 906 de 2004, encaminado a compensar al  delincuente  que  en forma voluntaria, libre y debidamente informado, acepte los  cargos  que  se le imputan, a cambio de una rebaja de pena ponderada por el juez  de acuerdo con las circunstancias que en cada caso se presenten.   

No  se trata de un descuento automático como  parecen  entenderlo  los  sujetos  procesales,  sino de un límite hasta el cual  puede  acceder  la  judicatura  en  consideración  a  la  importancia  y  a  la  oportunidad  en  la  que  el  imputado  exprese la determinación de aceptar los  cargos,  pues  así lo establece la norma cuya aplicación favorable se demanda,  al  referir  que  la culminación antelada “comporta  una    rebaja    hasta   de   la   mitad  de  la  pena  imponible” (subrayas  fuera  de  texto), de modo que  como  ya ha sido precisado por la jurisprudencia de la Corte, no se trata de una  disminución   fija,   sino   ponderada   y   gradual,   en  cuanto  compete  al  juzgador:   

“tener en cuenta  las   circunstancias   posdelictuales   que  guarden  relación  con  la  eficaz  colaboración  para  lograr  los  fines de justicia en  punto  de  la  economía procesal, la celeridad y la oportunidad, tales como: la  significativa  economía  en  la  actividad  estatal  orientada  a  demostrar la  materialidad  del  delito  y la responsabilidad del procesado, la importancia de  la   ayuda   en   punto   de  la  dificultad  de  acreditación  probatoria,  la  colaboración  en  el  descubrimiento de otros partícipes o delitos, o diversos  factores                 análogos”13    (subrayas   fuera   de  texto).   

Según  los  antecedentes  relevantes  que se  consignaron  de  la  actuación,  surge  claro  que la procesada no se acogió a  sentencia  anticipada  en  el momento legal a partir del cual resultaba factible  hacerlo   (diligencia   de  indagatoria),   sino   mucho   después  cuando  reanudado  el  proceso  por  la  declaratoria  de  nulidad que afectó toda la actuación, se dispuso por segunda  ocasión  el  cierre  de  la  investigación,  y  antes de que dicha resolución  quedará en firme.   

El propósito de una eficaz administración de  justicia  en  este  asunto,  motivada en la colaboración de la procesada, no se  advierte  importante  en  cuanto al desarrollo de la instrucción se refiere, si  se  tiene  en  cuenta  que  la iniciativa de culminar la actuación sobrevino al  cierre  de  la  investigación.  No  obstante, resulta relevante por  haber  economizado  al  Estado los gastos de todo orden que ocasiona la realización de  un  juicio,  circunstancias que conducen a considerar proporcional y consecuente  con  su  iniciativa una reducción igual al 40% de la pena que le impuso el juez  de la causa.   

En  consecuencia, se establecerá en la parte  resolutiva  de  este  fallo  que la pena principal que debe cumplir Yuri  Cristina  Carmona  Padilla,  por  el  delito   de   rebelión  que  admitió  a  través  del  trámite  de  sentencia  anticipada,  será de 43 meses de prisión y multa equivalente a $17’348.001.   

En  el  mismo  lapso establecido para la pena  privativa  de  la  libertad,  se  fijará  la  accesoria  de inhabilidad para el  ejercicio de derechos y funciones públicas.   

Por  las  razones  consignadas, la  Corte  Suprema  de Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

1.                   Casar         parcialmente  la  sentencia  de  segunda  instancia  emitida  por el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Ibagué el 19 de abril de 2007, por  las razones expuestas en la parte motiva de la presente decisión.   

2.  Declarar  que la  pena  principal  que debe cumplir Yuri Cristina Carmona  Padilla  por el delito de rebelión, es de 43 meses de  prisión  y  multa  equivalente  a  $17’348.001.   

3. La pena accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  tendrán   la   misma  duración  de  la  señalada  para  la  privativa  de  la  libertad.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO            AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

Salvamento de voto                                                Salvamento  de voto   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Fols.  21 a 25 y 26 a 30, respectivamente.   

2 Fols.  54 a 58   

3 Fols.  211 a 219   

4 Fol.  227   

5 Fols.  256 a 261   

6  C-592-05   

7  “…  es  absolutamente  necesario  que  el  nullum  crimen,  nulla  poena  sine  lege, se despliegue en un  amplio  espectro  de  corolarios,  constitutivos  de un repertorio cuádruple de  principios  diferentes  en  cuyo  conjunto inescindible radicarán efectivamente  las  garantías  de  la  persona  frente al poder punitivo del Estado.” Frías  Caballero,  Jorge.  Teoría  del  Delito.  Ed.  Livrosca,  Caracas  1996.  Pág.  11.   

8 Ver  Sentencia   C-200/02   M.P.   Álvaro   Tafur   Galvis   S.P.V.   Jaime   Araujo  Rentería.   

9  C-592-05   

10 Rad.  25306 (08-04-08)   

11  Hace  mención  a  las  sentencias  C-1092  de  2003,  C-592  de 2005 y C-801 de  2005.   

12 Ver  T-398-08  sentencia  a  través de la cual se ordenó a un juez de ejecución de  penas   que  procediera  a  abordar  el  juicio  de  favorabilidad,  según  los  parámetros  fijados  en  la  jurisprudencia  constitucional, en un caso fallado  anticipadamente  en septiembre de 2004, cuando aún no se encontraba vigente, en  ningún  distrito  judicial  del  País,  el  modelo  de juzgamiento del sistema  acusatorio.   

13  Sentencia del 21 de febrero de 2007. Rad. 25726, entre otras.     

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