27803(23-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27803  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N°098.  

Bogotá, D.C., abril veintitrés (23) de dos  mil ocho (2008).   

                                                                  

V I S T O S:  

Emite la Corte concepto sobre la solicitud de  extradición    del     ciudadano    colombiano   Carlos   Arturo   Patiño  Restrepo,    elevada por el Gobierno de los Estados Unidos de América  a través de su Embajada en Colombia.   

A N T E C E D E N T E S:  

1.  Mediante  Nota Verbal No. 0992 del 16 de  abril   de   2007,  el  Gobierno    de   los   Estados   Unidos   de   América,  por  medio  de  su  Embajada  en esta ciudad,  solicitó  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de Colombia la detención  provisional  con  fines de extradición de  Carlos Arturo Patiño Restrepo,  al  ser requerido para comparecer a juicio por delitos federales de narcóticos,  formulados  en  la  novena  acusación sustitutiva No.    02-1188  (S-9)  (JS),  dictada  el 10 de mayo de 2007 por la Corte Distrital de ese país  para el Distrito este de Nueva York.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  convenio  aplicable  al caso, mediante oficio OF107-16488-DIJ-0100 del 25 de  junio  de  2007 remitió a la Corte la documentación enviada por la Embajada de  los   Estados   Unidos   de   América,   debidamente  traducida  y  legalizada.   

3.  El  requerido  Carlos  Arturo  Patiño  Restrepo  fue  informado  de su derecho a designar defensor mediante auto del 10  de  julio  de  2007,  y  el  27  de  agosto siguiente confirió poder a un   apoderado   principal   y   otro  suplente  que  lo  han  venido  representando.   

         

4. Dentro del término fijado para solicitar  pruebas,  el  defensor  presentó  memorial  para  ejercer  ese derecho, al cual  respondió        la       Sala     en     forma     adversa  mediante     auto     del   28   de  noviembre  de  2007   por  improcedentes,   además se ordenó dejar el expediente en  la  Secretaría  por  el  término  de  cinco  (5) días para las alegaciones de  fondo.   

5.  La  anterior  providencia fue objeto del  recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  defensor  del solicitado, que se  resolvió  negativamente  mediante  decisión  del  30  de  enero de 2008.    

6. A su vez este último auto fue tildado de  nulo   por  falta  de motivación petición que fue negada en proveído del  29 de febrero  pasado.   

7. En forma anticipada la defensa presentó  sus  alegaciones  de fondo que adicionó en el término de traslado, y dentro de  este   último   periodo   el   requerido  envió  una  petición,  mientras  la  Procuraduría   Delegada  emitió  concepto  favorable  a  la  extradición  del  ciudadano  colombiano  Carlos Arturo Patiño Restrepo solicitada por los Estados  Unidos de América.    

MATERIAL PROBATORIO RECAUDADO:  

Conforme   a   la  Nota  Verbal  No.   1626   del  15  de  junio  de  2007  el  Gobierno  de los Estados Unidos de  América,  a  través  de  su  Embajada  en nuestro país,  solicitó   formalmente   la extradición de Carlos Arturo Patiño Restrepo, para   cuyo  efecto  aportó  debidamente  autenticados  y traducidos, entre otros, los  siguientes documentos:   

1. La Nota Verbal N° 0992 del 16 de abril de  2007,  por  medio  de la cual dicha Embajada solicitó la detención provisional  con fines de extradición de Carlos Arturo Patiño Restrepo.   

         

2.  La  orden  de  detención  fue impartida  contra  el  acabado de nombrar por la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Este  de  Nueva York  el 5 de abril de 2007,  por ser el  sujeto  de  la  octava  acusación sustitutiva No.02- CR- 1188  (S-8) (JS),  dictada  en  la misma fecha referida, la cual fue objeto de la novena acusación  formal de reemplazo fechada 10 de mayo de 2007.     

3. La resolución proferida por la Fiscalía  General  de  la Nación  el  17 de abril de 2007, por medio de la cual  decretó  la captura con fines de extradición de Carlos Arturo Patiño Restrepo  con cédula de ciudadanía No. 9.991.679.   

4. El  informe N° 1661 del 19 de abril  de  2007  mediante  el  cual  la  Policía  Nacional  de Colombia, Dirección de  Investigación  Criminal, Jefe (E) Grupo Investigación de Extinción de Dominio  y  Lavado  de  Activos  de Bogotá, deja a disposición del Fiscal General de la  Nación  a  Carlos  Arturo  Patiño  Restrepo  identificado  con  la  cédula de  ciudadanía  No. 9.991.679 de Viterbo (Caldas) con la observación de haber sido  notificado  de  su  captura con fines de extradición en las instalaciones de la  Dirección  de  Investigación  Criminal  siendo  las 20:40 horas del día 18 de  abril  de  2007,  toda  vez  que  se encontraba capturado y a disposición de la  Fiscalía  41  de  la  Unidad  Nacional  de Derechos Humanos dentro del radicado  3.920 por el delito de concierto para delinquir.   

5.  La   acusación formal de reemplazo  No.  02-1188  (S-9)  (JS)  fue  dictada el 10 de mayo  de 2007, por la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York en la  cual    se  le  endilgan  al  solicitado  los  delitos  de  concierto  para  distribuir  y  poseer  con  intención  de  distribuir cinco  (5)  kilogramos  o  más  de  cocaína   (cargo dos),  concierto   para    distribuir   y  poseer  con  la  intención de distribuir  cinco  (5)  kilogramos  o  más  de cocaína  (cargo tres) y concierto para  distribuir  cinco  (  5) kilogramos  o más de cocaína con la intención y  el  conocimiento  de  que  dicha  sustancia  sería  importada ilegalmente a los  Estados  Unidos  de  América  desde  un  lugar  fuera  de  ese  país  (  cargo  cuatro),   actos  sucedidos entre el 1 de enero de 1990 y el 1 de diciembre  de  2004  o  aproximadamente  entre estas fechas, además se incluyeron alegatos  para el decomiso sobre los  bienes del  acusado.   

6.  Las declaraciones juradas  en apoyo  de  la  solicitud  de  extradición  rendidas  el 5 de junio de 2007 por Remedio  Viola,  Agente  Especial  del  Departamento  de  Seguridad Nacional, Aplicación  Inmigración  y  Aduanas,  asignado  a la Fuerza Operativa El Dorado, y el 21 de  mayo  del  mismo  año  por  Bonnie  S. Klapper, Fiscal Federal Asistente de los  Estados Unidos para el Distrito este de Nueva York.   

7.  Se  recibió  la  fotografía  del   requerido   Carlos  Arturo  Patiño  Restrepo  y  la  orden  de  captura  en  su  contra.   

8. Fueron enviadas las transcripciones de las  normas  penales  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  relevantes  para  este  asunto.   

ALEGATOS DE LA DEFENSA:  

En el memorial presentado en forma anticipada  y  el adicional en el término de traslado el apoderado argumentó lo siguiente:   

Refiriéndose  a  los  antecedentes  de  la  solicitud  de  extradición,  sugiere la forma ilegal en la que fue capturado el  solicitado,   para ocuparse luego de las funciones que, según su criterio,  tiene  esta  Corporación en esa materia y señala los aspectos sobre los cuales  debe       fundamentarse      el      concepto       que      emite      la  Corte.        

1.   Sobre   la   validez   formal  de  la  documentación  presentada sostiene que están prevalidos de actos ilícitos que  rompen   esta   exigencia,  centrando  su  atención  en  que  la  solicitud  de  extradición  tiene como uno de los soportes la declaración del agente especial  Remedio  Viola  quien,  según la defensa, para finales de marzo y principios de  abril   del   año    2004    extorsionó   al  solicitado    exigiéndole     dinero     para    no    inducir     un    pedido    de  extradición,  conducta  que  originó  la investigación penal que actualmente cursa en la Fiscalía Delegada  ante  esta  entidad  bajo  el  radicado  11.408,  lo cual indiscutiblemente  afecta este requisito.       

Dijo  que  no  se  cumple  con  la exigencia  señalada  en  el  artículo  495,  numeral 3 del Código de Procedimiento Penal  porque  la  manifestación  de efectuarse la conspiración entre enero de 1990 a  diciembre  de 2004, si bien determina una época, ésta no puede ser considerada  como  elemento estructural de la presunta acusación, luego la ambigüedad en el  tiempo  indica  el  incumplimiento  sustancial  a las formas propias del juicio.   

2. Partiendo del principio de territorialidad  sostiene   que   dentro   de   los  requerimientos  básicos  que  establece  la  legislación  procesal  colombiana  para efectos de la extradición está que el  delito   por  el  cual  se  encuentra  solicitado el requerido no haya sido  cometido  en  Colombia,  y como según lo dispuesto en el artículo 14 de la Ley  599  del  2000  y  la  jurisprudencia  nacional,  en este caso debe aplicarse la  teoría  de  la  acción  para   determinar  el lugar de la comisión de la  conducta  punible, de manera que su defendido no puede ser extraditado hacia los  Estados  Unidos por cuanto la presunta conspiración fue cometida exclusivamente  en Colombia.    

Para  sustentar  la  anterior  afirmación  define,  con  apoyo  doctrinario,  el  supuesto  jurídico de conspiración para  decir   que   es   un  delito  denominado  de  “mera  conducta”,   luego  se remite a  los   cargos   formulados,   a   la   declaración  del   agente  Remedio  Viola  y  los tres ( 3) testigos citados en su informe policial  para  concluir  que en este caso no existe contra Carlos Arturo Patiño Restrepo  imputación  que  revele  la  existencia de un resultado concreto de la supuesta  concertación  y  como  ésta  sólo  pudo  haberse  cometido en Colombia,   resulta inviable su extradición.    

3.  Tratándose  del  principio  de la doble  incriminación  conforme  a  las  reglas  constitucionales,   la Corte debe  verificar  que  los  delitos  imputados  en  el exterior  sean considerados  actos  punibles  en Colombia, que no se trate de delito político y que  la  pena   de   prisión   mínima   sea   igual   o   superior  a  los  cuatro  (4)  años.      

Cita  pronunciamientos  de esta Corporación  que  definen  la   conducta  punible  de  concierto  para  delinquir  y  la  diferencia  con la   “conspiración”  por la cual se acusa al  requerido,   para  sostener  que no se corresponden estructuralmente porque  mientras  la  primera  implica  para  su  configuración  acuerdo de voluntades,  permanencia   en   el   tiempo   o   continuidad   y   unidad  de  designio,  la  segunda     sólo     exige    acuerdo    de    voluntades,    así    sea     una  conversación,  por  consiguiente, el concepto de extradición no puede ser  favorable.   

4.  Sobre  la  plena  individualización  e  identificación    del   requerido,     afirma     que   según     la     documentación    arrimada    a    la  solicitud      de      extradición,     la     octava   formulación   de   cargos que la Fiscalía obtuvo del Gran Jurado del  Distrito  de  New  York iba dirigida a solicitar la captura de un sujeto llamado  Juan  Carlos  Patiño  Restrepo,  persona totalmente diferente a su cliente  y,  por esa razón, debieron iniciar un proceso  en Colombia para legalizar  su  captura,   mientras  las autoridades norteamericanas procedían  a  cambiar  el  nombre   a  efectos de conseguir una nueva formulación con el  nombre    correcto    de   su   defendido,   que   corresponde   a   la   novena  formulación,     por    esa   situación      existe   duda  contundente    respecto  a  la  persona  solicitada  en  extradición   y  el concepto debe ser desfavorable.   

5.  Expresa  que, si bien es cierto, las dos  actuaciones  -la  Nacional  y  la  Foránea-  no  deben  coincidir en su aspecto  formal,  es  más cierto que tanto una como la otra deben contener los elementos  básicos que se reclaman de una acusación seria.   

Luego de citar los artículos 397 de la Ley  600  del año 2000 o 337 de la Ley 906 de 2004 sobre el contenido  de   la      resolución    acusatoria    señala   que   el   indicment  carece  de  las  fechas  de los  acontecimientos,  no  se  advierte en qué sitio específico tuvieron ocurrencia  las  reuniones,  no  se  acompañaron  las  pruebas  que  incriminan  a su   prohijado   y  existe  dubitación  en  el  nombre  del   

requerido,   lo   cual  atenta  contra  la  preceptiva   del   artículo   493   numeral  2  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

6.  Adicionalmente  presentó  un  escrito  argumentando  que según los artículos 495 y  497 de la Ley 906 de 2004 la  documentación  se  torna  incompleta   en  la medida que el Ejecutivo debe  requerir  al  país  extranjero  para  que  aclare  la  situación  de los actos  cometidos    por    el    agente    Remedio    Viola,    y    el    indicment   no  contiene  la  indicación  exacta  de  los actos que determinaron la solicitud de extradición y el lugar y  fecha  en  que  fueron  ejecutados, además no se arrimó ningún documento  probatorio  que  permita  dar  cumplimiento  a  lo exigido por la primera de las  normas citadas.      

Por  lo anterior solicita que la Corte rinda  concepto  desfavorable   o se abstenga de proferirlo declarándose inhibida  por  falta  del  perfeccionamiento  del instrumento por parte del Ministerio del  Interior  y  de  Justicia,  y  ordene  consecuentemente  su  devolución a dicha  instancia   para   que   proceda   dentro   del  marco  legal.      

PETICIÓN DEL SOLICITADO:  

Luego de manifestar sus opiniones formulando  críticas   al   sistema   penitenciario   colombiano  y  al  Estado  Social  de  Derecho,     anuncia     que    para    organizar   lo   pretendido   con   su  memorial  se  referirá  a  los temas  presentados por su apoderado en los alegatos de conclusión.   

Se  remite  a  los  artículos 490 a 514 del  Código  de Procedimiento Penal  para indicar que constituyen una derrota a  importantes  derechos  constitucionales,  y señala el contenido de esas normas,  se  ocupa  después  de la conducta asumida por el agente especial Remedio Viola  para  manifestar  que  infringe la ley penal del Estado requirente que la define  como  una  conspiración  para  extorsionar  agravada  y  se homologa en nuestra  legislación.     

   Presenta sus apreciaciones sobre  el  recorrido  que  debe  surtir  la  documentación necesaria para solicitar la  extradición  y  peticiona que la Corte pida el expediente radicado bajo el  No.  11408  que cursa en la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia  y  se  ordene la práctica de las diligencias pertinentes a demostrar que emerge  un   impedimento  legal  para  que  esta    Corporación  acepte  como  instrumento  perfeccionado  el  expediente  de  extradición,  y   en   tal   sentido   se     abstenga   de  conceder  el  beneplácito  y/o  negarlo  hasta  cuando  dicho  documento regrese completo del  Ministerio del Interior y de Justicia.   

ALEGATOS DE LA PROCURADORA TERCERA    DELEGADA PARA LA CASACIÓN PENAL   

Precisa que  conforme a lo dispuesto por  el  artículo  496 de la Ley 906 de 2004 y el oficio OAJ.E. 1133 del 15 de junio  de  2007  dirigido  por  la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  al  Ministerio  del  interior  y de Justicia, al no existir convenio  aplicable  al  caso  se  impone  regular  la  extradición  por  la legislación  procesal  penal  colombiana  y  sobre  el  análisis de los documentos allegados  sostuvo:   

         

1.  La exigencia  de haber sido dictada  en  el  exterior  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  se  establece  porque    el   trámite  de  extradición  de  Carlos  Arturo  Patiño  Restrepo  se  inició  con  la  Nota  Verbal  No.  1105 (sic) del 16 de abril de  2007    mediante   la   cual   el   Gobierno   de    los   Estados  Unidos  solicitó  al  Gobierno  de  Colombia  su  detención   provisional   con  fines  de  extradición   y   se   formalizó mediante la Nota Verbal 1626 del 5 de   

junio   de   2007   para   que   el   requerido    comparezca  a  juicio   por los delitos federales de  “lavado  de  dinero”  (sic) y tráfico de narcóticos, según la resolución  de  acusación  No.  02  CR  1188 (S9) (SJ) dictada el 10 de mayo de 2007 por la  Corte   Distrital   de   Estados   Unidos   para   el  Distrito  Este  de  Nueva  York.   

Señala  los documentos que fueron aportados  con  la  petición  del  Gobierno  extranjero,  tales  como la formal acusación  proferida  en  su  contra, la orden de captura,  los testimonios que apoyan  la   solicitud  de  extradición,  las  certificaciones  y  constancias  de  los  documentos  anexos  (numerales  1  al  8),   para afirmar que se encuentran  formalmente   válidos   y   no   hay   obstáculo  para  emitir   concepto  favorable  referido a este aspecto.    

2.  Sobre la indicación exacta  de los  actos  que  determinaron  la  solicitud de extradición y el lugar y la fecha en  que  fueron ejecutados precisó que permiten establecer el principio de la doble  incriminación   y   con   apoyo    en   la   acusación  sustitutiva   (indicment)  No.  02 CR 1188  (S9)  (JS)  proferida el 10 de mayo de 2007 por el Tribunal del Distrito Este de  Nueva  York  cita  los cargos dos (2), tres (3) y cuatro (4)  para señalar  que  de  la transcripción realizada se concluye que los delitos  descritos  en        la        legislación         del         Estado   Norteamericano      tienen      equivalencia    en   nuestra  legislación  sustantiva  penal  conforme  a  los artículos 340 inciso segundo,  concierto    para    delinquir,   y   artículo   376,   tráfico   de  estupefacientes  para  los  cuales  está  prevista  una  sanción  privativa de  la  libertad superior a cuatro (4) años.   

Conforme  a  lo  anterior, y como se imputan  hechos  delictivos  ocurridos  después  de  la  modificación constitucional de  1997, estima que se cumple con esta exigencia.   

3.  Encuentra  demostrada  la  identidad del  solicitado   porque  tanto  en  la  acusación  formal  como  en  las notas  verbales  que se adjuntaron a la documentación el requerido es señalado con el  nombre   de   Carlos   Arturo   Patiño  Restrepo,  ciudadano  colombiano,   nacido   el  27  de  abril  de  1964, portador de la cédula de ciudadanía  colombiana  No.  9.991.679  y  al  momento de  notificarle personalmente la  orden  de  captura  con  fines  de  extradición  se  identificó  con el citado  documento de identidad.   

4.  El  Gobierno  de los Estados Unidos, por  medio  de  su  Embajada  en  Colombia,  envió  a esta Corporación copia de las  disposiciones  pertinentes  que forman parte del Código de los Estados Unidos y  fueron citadas en la acusación dictada contra el requerido.   

De  acuerdo  con  lo anterior emite concepto  favorable sobre la extradición de Carlos Arturo Patiño Restrepo.   

CONCEPTO      DE     LA   CORTE:   

1. Aspectos previos:  

Conforme al artículo 35 de la Constitución  Política,  modificado por el Acto Legislativo 01 de 1997 y el artículo 508 del  Código  de Procedimiento  Penal, y en razón de haberse  cometido los  delitos  comunes  por  los  cuales  es  solicitado en extradición Carlos Arturo  Patiño  Restrepo  comenzando  el  1 de enero de 1990 o alrededor de esa fecha y  continuando  hasta  el  1  de  diciembre  de  2004   (cargos  dos,  tres  y  cuatro)   en  el  territorio  de  los  Estados Unidos de América, así sea  parcialmente,  la legislación procesal  aplicable para este caso es la Ley  600 de 2000.   

2.   Cuestiones   de   fondo:   

La  inexistencia de Tratado de extradición  aplicable  en  el  ordenamiento   interno   entre  Colombia   y  los  Estados  Unidos de    

América,  según  información suministrada  por  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores dentro de este trámite, impone su  sujeción  a  las previsiones de la Ley 600 de 2000 y, por ello corresponde a la  Sala,  según  lo  indicado  en  el  artículo  520  del  referido ordenamiento,  realizar  el  respectivo  análisis  sobre el cumplimiento de los aspectos allí  determinados:   

2.1.           Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

Inicialmente  se  debe  advertir   que  tanto   la   defensa   como  el  solicitado  en  sus  alegatos  cuestionaron  la  documentación  enviada  por el Estado requirente, por cuanto está prevalida de  actos  ilícitos  concretados  en  el comportamiento del agente especial Remedio  Viola  sobre el solicitado al ser objeto este último de una presunta extorsión  por  la  exigencia de dinero con el fin de no inducir un pedido de extradición,  sin  embargo,   como  lo  tiene dicho esta Corporación tratándose de esta  clase  de  solicitudes,  el  juicio  de  conducencia  sobre  las  pruebas  está  referido    exclusivamente   a   la   aptitud  que  tengan  los  medios  de  conocimiento  para  infirmar  o  demostrar  cualquiera de los hechos en que  debe   fundar   su   concepto   y   no   sobre  el  contenido  material  de  las  mismas:        

“(…)  dentro  del trámite que finaliza  con  la  emisión  del  concepto  por parte de la Corte, lo que se analiza de la  documentación  remitida  por  el  Gobierno requirente, es su validez formal, es  decir   que   conforme   a   las  cláusulas  de  los  Convenios  bilaterales  o  multilaterales  sobre  la  materia,  o en su defecto a las del artículo 551 del  Código  de Procedimiento Penal, hayan sido agregados por la vía diplomática y  contengan  el mínimo de información necesaria -conforme al Tratado o a la Ley-  para el estudio del asunto y decisión del concepto respectivo”.   

“Deviene de lo anterior la inhibición de  la  Corte  para adentrarse en el contenido material de la documentación o, peor  aún,  para  discutir  el  contenido  de justicia material de las decisiones del  Estado     extranjero,    pues    la    conceptualización    de    ‘validez        formal’ hace referencia precisamente a ello, a  la    ‘forma’,  es  decir  a  lo  contrapuesto  a lo  esencial”1.   

Por  lo  anterior,  no pueden aceptarse los  planteamientos  de la defensa y el requerido sobre este específico punto porque  dentro  de la órbita de competencia que tiene esta Corporación, tratándose de  emitir  concepto  sobre  la  extradición del solicitado Patiño Restrepo, no le  corresponde  cuestionar  el contenido material de la declaración rendida por el  agente  especial Remedio Viola para apoyar el  pedido del país    extranjero,    pues    ese  juicio   debe   plantearse   dentro  de la actuación que se adelanta en el país requirente donde la persona  solicitada  en  extradición podrá hacer efectivas las garantías procesales de  contradicción y debido proceso.   

Tampoco  es  viable  acceder a la petición  probatoria  del  requerido  en  extradición  para  que  se traiga el expediente  radicado  bajo  el No. 11.408 que cursa en la Fiscalía Delegada  ante esta  Corporación  y  haga  parte  de  esta  actuación   porque, de un lado, la  defensa  en  su  oportunidad  dentro del memorial petitorio de pruebas incluyó,  entre  otras,   la  inspección  judicial al citado radicado, solicitud que  fue  negada  por improcedente mediante autos del 28 de noviembre de 2007 y 30 de  enero  pasado   y,  de otro, según lo dispuesto por el artículo 518 de la  Ley 600 del año 2000 la etapa probatoria precluyó.    

No  se comparte lo dicho por el defensor en  cuanto  a  que  la documentación incumple  lo previsto en el artículo 495  numeral  2 de la ley 906 de 2004 -que corresponde al artículo 513 numeral   2  de  la  Ley  600  del  2000  aplicable para este caso- por no estar indicados  exactamente  los actos que determinaron la solicitud de extradición ni el lugar  y  la  fecha  en que fueron ejecutados porque   revisada la acusación  de  reemplazo  No.  02  1188  (S9)  (JS)  proferida el 10 de mayo de 2007 por el  Tribunal  del  Distrito Este de  Nueva York, en ella se formulan los cargos  dos  (2),  tres  (3)  y cuatro ( 4) contra el solicitado y sobre sus fechas y el  lugar de ocurrencia  precisa que:   

“…Comenzando  el  1  de enero de 1990 o  alrededor  de  esa  fecha  y  continuando hasta el 1 de diciembre de 2004, ambas  fechas  siendo aproximadas e inclusivas, en el Distrito Oriental de Nueva York y  en otros lugares los acusados…”   

Lo anterior se complementa con lo expresado  por  el  agente    especial  Remedio Viola y los testigos cooperativos  citados  en  su  declaración  al  sostener  que  el  solicitado en extradición  Patiño  Restrepo  es responsable de arreglar la logística de las importaciones  y  las  distribuciones  de  toneladas  de  cocaína  de  Colombia  a los Estados  Unidos,   por  consiguiente,  se  considera  satisfecha  la  exigencia  del  artículo   513,  numeral   2  de  la  Ley  600  del 2000.     

Pero  además   sobre  este aspecto se  tiene dicho que:   

   “…La Corte no actúa como juez,  no  realiza  un  acto jurisdiccional y no le corresponde establecer la cuestión  fáctica  sobre la ocurrencia o no de los hechos que se le imputan al reclamado,  ni  sus  circunstancias,  ni  si  posee  o no asuntos pendientes con la justicia  colombiana,   ni  si  los  hechos  tuvieron  lugar   dentro   de   la  jurisdicción  del país que hace la   

solicitud, ni si el requerido ha estado o no  allí,   ni   si   es   responsable   o  no…”  2.   

Lo  dicho  sirve  también  para  despachar  desfavorablemente  lo  planteado  por  el  defensor  al considerar que los actos  motivo de   

extradición    sólo    ocurrieron   en  Colombia,   situación  que impediría la extradición, porque -contrario a  lo  indicado  por  el  apoderado  –  la  documentación  anexa a la solicitud de  extradición  demuestra que los actos motivo de extradición tuvieron ocurrencia  en  el país requirente, así sea parcialmente, pues de esa manera lo señala la  transcripción  de los cargos efectuada anteriormente al decir que sucedieron en  el  Distrito Oriental de Nueva York y en otros lugares,  tema sobre el cual  la  Corte,  comentando  el  artículo  35  de la Carta Política  dijo que:   

“Repárese que la norma Constitucional se  refiere  sin  matizaciones a “delitos cometidos en el exterior”, de modo que  la  realización  puede  ser total o parcialmente cumplida fuera de los límites  territoriales              patrios…”3.   

Tampoco  acierta  el defensor cuando afirma  que  según  el  artículo 14 de la Ley 599 del 2000 para determinar el lugar de  la  ocurrencia  de  la conducta punible en este caso debe acogerse la teoría de  la  acción,  porque  esta  Sala sostuvo que el legislador  para esos fines  adoptó la teoría de la ubicuidad al señalar que:     

“…la  conducta  punible  se  entiende  realizada     “en     el      lugar     donde     se   desarrolló   total   o  parcialmente  la  acción”  o  “donde  se  produjo   o   debió   producirse  el  resultado”4.   

Precisado   lo  anterior, se encuentra  que  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América elevó la solicitud de  extradición  mediante la Nota Verbal No.  1626 del 15 de junio de 2007 por  vía  diplomática  con  documentos traducidos al castellano y cuya autenticidad  fue  certificada  por  la autoridad reclamante en los términos establecidos por  los   artículos  513  de  la  Ley  600  de  2000  y  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  artículo 1, numeral 118 del Decreto  Extraordinario 2282 de 1989.   

En efecto, la mencionada petición  fue  acompañada  de  copia  auténtica  de  la  acusación  formal  de reemplazo No.  02  1188   

(S9) (JS) proferida el 10 de mayo de 2007 por  el  Tribunal  del  Distrito  Este de Nueva York que incluyó los cargos dos (2),  tres  (3)  y   cuatro  (4) contra el requerido, el lugar y las fechas de su  ejecución  como  se  demostró  anteriormente y los datos necesarios en orden a  establecer la identidad de la persona reclamada.   

         

Entre  la  documentación enviada obran las  declaraciones  juradas en apoyo de la solicitud de extradición rendidas el día  5  de  junio  de  2007  por  Remedio  Viola, Agente Especial del Departamento de  Seguridad  Nacional,  Aplicación  de  Inmigración  y  Aduanas, y por Bonnie S.  Klapper,  Fiscal  Federal  asistente   para  el Distrito Este de Nueva York  quienes  conocen  los actos y la investigación  que sustentan la petición  de extradición.   

Fue enviada una reproducción literal de las  normas  del  Código Penal de los Estados Unidos de América aplicables al caso.   

Los  anteriores  documentos  cumplen  las  condiciones  de validez que demanda la ley procesal colombiana que establece los  procedimientos  para la legalización de documentos otorgados en el exterior que  vayan  a  producir  efectos en Colombia, como quiera   que    el    material   fue   remitido   por   el  Estado  requirente,    

Estados  Unidos de América, a través de su  Embajada,      debidamente        autenticado       e    idóneamente           traducidos        por        sus  autoridades,     al   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   de   este  país,    por tanto, este requisito se satisface.   

2.2.            Identificación    plena   del   solicitado:   

Dicha   exigencia  hace  relación  a  la  identidad  que debe existir entre la persona solicitada por el Estado requirente  y  la  aprehendida  con  fines  de  extradición.  Bajo este contexto, esa es la  identificación sobre la cual se pronunciará la Sala.   

En  la Nota Diplomática N° 0992 del 16 de  abril  de 2007 el Estado requirente solicitó con fines de extradición a Carlos  Arturo  Patiño  Restrepo,   también   conocido  como  “Juan Carlos  Patiño  Restrepo”   o “Patemuro”, ciudadano colombiano, nacido el 27  de  abril  de  1964, en la Virginia  (Risaralda), portador de la cédula de  ciudadanía No. 9.991.679.   

Para  dar  curso  a  la  señalada  medida  precautelar,  la  Fiscalía General de la Nación mediante resolución del 17 de  abril  de  2007  ordenó la captura del  solicitado y según  el   informe  N° 1661 del 19 de abril de 2007 proveniente de la Policía Nacional de  Colombia,   Dirección   de  Investigación  Criminal,   Jefe   (E)   Grupo  Investigación   de  Extinción de   Dominio   y   Lavado   de   Activos de Bogotá se   deja  a  disposición  del  Fiscal General de la Nación a Carlos Arturo Patiño  Restrepo,   identificado    con    la    cédula    de   ciudadanía    No.    9.991.679    de   Viterbo   (Caldas)    con   la  observación   de  haber  sido  notificado de su captura con  fines  de  extradición  en las instalaciones de la Dirección de Investigación  Criminal  siendo  las  20:40 horas del día 18 de abril de 2007, toda vez que se  encontraba  capturado  y  a  disposición  de la Fiscalía 41 de  la Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos, en el radicado 3.920 por el delito de concierto  para delinquir.   

Concordante con lo dicho en  las actas  de  notificación  de  la  resolución calendada el 17 de abril de 2007 expedida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación, realizada por un funcionario de la  Policía  Nacional, así como del acta de derechos del capturado, ambas de fecha  18  de abril de 2007,  elaboradas con ocasión de la captura del requerido,  se  desprende  que  corresponde  a  Carlos  Arturo  Patiño  Restrepo,  quien se  identificó  con  la cédula de ciudadanía No. 9.991 679  de Viterbo   (Caldas),      la     misma     incluida     en     los    documentos    de  extradición.   

De otro lado, en la carpeta de extradición  reposa    la   fotografía    del      requerido    tomada     durante     la     vigilancia     realizada   por  investigadores  colombianos,  a la cual se refiere dentro de la declaración del  agente  especial  Remedio  Viola,  el  testigo  distinguido  con  el  número 3,  informando  que el individuo que aparece allí es “Patemuro” o Carlos Arturo  Patiño Restrepo.   

Así   mismo  el  solicitado  se  ha  notificado  de  la  actuación  identificándose  con  el señalado documento de  identificación.   

Por  todo  lo  anterior,  no se comparte lo  dicho  por  la defensa en cuanto el incumplimiento  de  este requisito  porque, además de   

lo anterior, la presunta inconsistencia en el  nombre  del  requerido  es  aclarada  por   Bonnie S. Klapper,  Fiscal  Federal  Asistente  de Estados Unidos para el Distrito  Este de Nueva York,  al  decir   en  su testimonio que la única diferencia entre la octava y la  novena  formulación  de  cargos  es  una  corrección  en el nombre del acusado  Carlos Arturo Patiño Restrepo.     

2.3.              Principio     de     la     doble  incriminación.   

De  acuerdo con lo previsto en el artículo  511,  numeral  1  de  la  Ley  600  de  2000,  para  conceder la extradición es  requisito   indispensable   que   el   hecho   que   la  motiva también esté previsto   

como  delito en Colombia y reprimido con una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años.   

El  ciudadano  colombiano  Carlos  Arturo  Patiño  Restrepo  es  requerido  para  que  comparezca  al juicio adelantado en  razón  de  la  acusación formal de reemplazo No. 02 -1188 (S-9) (JS) proferida  el  10 de mayo de 2007 por el Tribunal del Distrito este de Nueva York, donde se  incluyen los siguientes cargos:   

CARGO   DOS   

“Comenzando  el  1  de  enero  de  1990 o  alrededor  de  esa  fecha  y  continuando hasta el 1 de diciembre de 2004, ambas  fechas  siendo aproximadas e inclusivas, en el Distrito Oriental de Nueva York y  en  otros  lugares,  los  acusados  (…)  Carlos  Arturo Patiño Restrepo alias  “Patemuro”,  (…),  conjuntamente  con  otras personas, con conocimiento de  causa  e  intencionalmente  participaron  en  una  asociación  delictuosa  para  distribuir  y  poseer  con la intención de distribuir una sustancia controlada,  un  delito  que  se  trataba  de  cinco  kilogramos  o más de una sustancia que  contenía  cocaína,  una sustancia controlada de la Tabla II, en contravención  a  la  Sección  841  (a)(1)  del  Titulo  21 del Código de los Estados Unidos.   

(Las  Secciones 846 y 841 (b)(1)(A)(ii)(II)  del    Título      21     del     Código     de   los     Estados    Unidos;   las  Secciones 3551 y  siguientes   del   Título   18   del   Código  de  los  Estados  Unidos).   

CARGO   TRES   

“Comenzando  el  1  de  enero  de  1990 o  alrededor  de  esa  fecha  y  continuando hasta el 1 de diciembre de 2004, ambas  fechas  siendo aproximadas e inclusivas, en el Distrito Oriental de Nueva York y  en   otros  lugares,   los   acusados   (…)  Carlos    Arturo   Patiño  Restrepo  alias  “Patemuro”, (…), conjuntamente con  otras  personas,  con  conocimiento  de causa e intencionalmente participaron en  una  asociación  delictuosa  para  distribuir  y  poseer  con  la intención de  distribuir  una  sustancia  controlada,  un  delito  que  se  trataba  de  cinco  kilogramos  o  más  de  una  sustancia  que  contenía  cocaína, una sustancia  controlada  de  la   Tabla  II, en contravención a la Sección 952 (a) del  Título 21 de Código de los Estados Unidos.   

(Las  Secciones  963,  960  (a)(1)  y  960  (b)(1)(B)(ii)  del  Título  21 del Código de los Estados Unidos; las Secciones  3551  y  siguientes  del Título  18  del  Código de los Estados  Unidos).   

CARGO CUATRO  

“Comenzando  el  1  de  enero  de  1990 o  alrededor  de  esa  fecha  y  continuando hasta el 1 de diciembre de 2004, ambas  fechas   siendo   aproximadas   e   inclusivas,   en    el    Distrito    Oriental   de   Nueva   Cork  y  en  otros  lugares,  los  acusados (…) Carlos Arturo Patiño Restrepo   alias   “Patemuro”,  (…),  conjuntamente con otras personas, con  conocimiento  de  causa  e  intencionalmente  participaron  en  una  asociación  delictuosa  para  distribuir  una sustancia controlada con la intención de  que  dicha  sustancia  sea importada y el conocimiento de que sería importada a  los  Estados  Unidos desde un lugar fuera de ese país, un delito que se trataba  de  cinco  kilogramos  o  más  de  una  sustancia  que  contenía cocaína, una  sustancia  controlada  de  la  Tabla II, en contravención a la Sección 959 (a)  del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

(Las  Secciones  963,  959  (c),   960  (a)(3)  y  960     (b)  (1) (B)(ii) del Título 21 del Código de  los  Estados  Unidos; las Secciones 3551 y siguientes del Título  18   del  Código de los Estados Unidos).   

Dichas   modalidades  delictivas  guardan  concordancia  con  la  conducta que penalmente se ha reprimido en Colombia en el  artículo  340  del  Código  Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley  733  de  2002  y 19 de la Ley 1121 de 2006, denominado concierto para delinquir,  que  incrementa  la  pena de prisión de 8 a 18 años cuando tiene relación con  tráfico     de     drogas     tóxicas,     estupefacientes     o    sustancias  psicotrópicas:   

“Concierto  para delinquir: Cuando varias  personas  se  concierten  con el fin de cometer delitos, cada una de ellas será  penada,   por   esa  sola  conducta,  con  prisión  de  tres  (3)  a  seis  (6)  años.   

         

“Cuando  el  concierto  sea  para cometer  delitos     de    genocidio,    desaparición     forzada     de   persona,    tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio, terrorismo,  tráfico   de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,          secuestro         extorsivo,         extorsión,    enriquecimiento    ilícito,     lavado        de        activos        o  testaferrato   y    conexos,   o   financiamiento   de   terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,  la  pena  será  de  prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años y  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil (30.000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

Las  conductas  punibles de “distribuir y  poseer  con  la  intención  de  distribuir” y de “importar” a los Estados  Unidos  de  América  desde  un  lugar  en el exterior una sustancia controlada,  también   se  encuentran  sancionadas  en  nuestro  ordenamiento  penal  en  el  artículo  376  del  Código  Penal  como  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, norma que a tenor literal dice:   

“ARTÍCULO 376.- Tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes. El que sin permiso de autoridad competente, salvo lo  dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca  al país, así sea en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,  lleve  consigo,  almacene, conserve,  elabore,   venda,   ofrezca,   adquiera,   financie   o  suministre  a  cualquier   título   droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá    en   prisión  de  ocho  (8)  a  veinte  (20)  años  y multa de mil (1.000) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

Si  la  cantidad de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de derivados de la amapola, doscientos (200) gramos de metacualona  o  droga  sintética,  la  pena  será  de  cuatro  (4)  a  seis  (6)  años  de  prisión   y  multa  de  dos  (2)  a  cien  (100) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

Si la cantidad de droga excede los límites  máximos  previstos  en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10.000) gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil (2.000) gramos de  cocaína  o  de  sustancia  estupefaciente  a base  de  cocaína   o   sesenta   (60)   gramos   de  derivados  de la  amapola,  cuatro  mil  (4.000) gramos de metacualona o droga sintética, la pena  será  de  seis  (6)  a  ocho  (8) años de prisión y multa de cien (100) a mil  (1.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.   

No se admite lo planteado por la defensa del  requerido  sobre  el  incumplimiento  de  este  requisito  cuando  diferencia la  “conspiración”  del “concierto para delinquir” porque como lo dijo esta  Corporación al definir el principio de la doble incriminación:   

“Implica  ello cotejar los hechos en que  se  fundamenta  el  pedido  extranjero  con  la  legislación  interna  a fin de  verificar  si  esos  mismos  supuestos  encuentran  correspondencia  típica  en  cualquiera  de  los  delitos  definidos  por  la  ley  nacional  sin importar la  denominación   que   se   le   asigne   y   constatar  que  los  punibles   imputados   tengan   señalada  pena  privativa  de  la  libertad cuyo  mínimo   no   sea   inferior   a  los  cuatro  años  anunciados”5.   

De  lo  expuesto se tiene por satisfecho el  mencionado  requisito porque los comportamientos imputados al requerido también  son  considerados como delitos en la legislación colombiana y están reprimidos  con  penas  privativas  de  la  libertad  no  inferiores  a  cuatro (4) años de  prisión.   

2.4.   Equivalencia         de         la        providencia        proferida        en  el             extranjero  con  la acusación del sistema procesal colombiano:   

La  Corte  Distrital  para el Distrito  Este  de  Nueva  York   formuló  contra  Carlos Arturo Patiño Restrepo la  acusación  formal  de  reemplazo  No.  02-  1188  (S-9)  (SJ) del 10 de mayo de  2007,   acto  procesal  que  guarda  equivalencia  con  el  contenido de la  resolución  de  acusación  prevista en el artículo 398 de la  Ley 600 de  2000.   

En  dichos  documentos  se narran  las  conductas  investigadas  con las circunstancias de modo,  tiempo   y  lugar   que la especifican y su calificación jurídica, base suficiente  para   que   la   Sala   se   aparte   de   lo   expuesto   en  el  memorial  de  alegaciones.     

2.5.  Al constatarse la concurrencia de los  requisitos  establecidos  en  la  ley  procesal  colombiana,  y  por  considerar  completa  la documentación exigida para emitir el concepto que le corresponde a  esta  Corporación,  no  se  accede  a  lo pedido por el requerido y su defensor  cuando  solicitan  que se devuelva la actuación al Ministerio del Interior y de  Justicia para su perfeccionamiento.   

2.6.    Ahora:   como   la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación Penal también verificó los  requisitos  para  opinar favorablemente,  y al observarse que no se procede  por  delitos  de  carácter  político,  la  Sala  conceptuará  a  favor  de la  extradición solicitada.   

La  Corporación  ha  venido  sosteniendo a  través  de su jurisprudencia que le corresponde al Presidente de la República,  como  Supremo  Director de las relaciones internacionales, decidir en definitiva  si  concede  o  niega  la  extradición,  o  si  eventualmente  la  otorga   difiriendo  la  entrega  del  solicitado  (artículo  522  de la Ley 600 de  2000),  como  quiera  que  está  facultado  para obrar según las conveniencias  nacionales,  y,  por  tanto, de acuerdo con su competencia, de la cual carece la  Corte,   es  el  llamado  a  establecer  si  en  Colombia  se  adelanta  proceso  contra   la   persona   requerida  por  los mismos hechos por los  cuales  se solicita la extradición y, si ello es así, debe proceder de acuerdo  con   sus  facultades  constitucionales  o  legales6.   

3. Condicionamientos adicionales:  

Como quiera que según manifestaciones de la  Fiscal  Federal  Asistente  de los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva  York   Bonnie S. Klapper, la pena máxima para las conductas por las cuales  se  acusa  a  Patiño  Restrepo,  es la “cadena perpetua” y ella en Colombia  está  prohibida  (artículo   34  de  la  Carta  Política),  el  Gobierno  Nacional  está en la obligación    de condicionar la entrega de  la  persona  solicitada,  en  el  evento  de que acceda a la extradición, a que  dicha pena no sea impuesta. Y   

también   a  que el  requerido no  puede  ser en ningún caso  juzgado por un hecho anterior ni distinto a los  que  motivan  la extradición, ni sometido, en caso de condena, a penas crueles,  inhumanas o degradantes.   

En  caso  de ser absuelto o sobreseído por  cualquier  vía  legal,  el  Estado  requirente  deberá  asumir  los  gastos de  transporte  y  manutención  del  extraditado de acuerdo con su dignidad humana.  Adicionalmente,  el  Gobierno  Nacional  debe advertir a su homólogo del Estado  requirente,  que la persona solicitada en extradición ha permanecido privada de  la libertad en detención preventiva por razón de este trámite.   

La  Sala considera oportuno destacar que en  virtud  de  lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 189 de la Constitución  Política,  le  corresponde  al  Presidente de la República en su condición de  Jefe  de  Estado y Supremo Director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  realizar el respectivo seguimiento a los condicionamientos que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición y la determinación de las  consecuencias que se deriven de su eventual incumplimiento.   

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  EMITE  CONCEPTO   

FAVORABLE a la solicitud de extradición del  ciudadano  Colombiano Carlos Arturo Patiño Restrepo, identificado con la cedula  de  ciudadanía  No.  9.991.679  de  Viterbo  (Caldas),  formulada por vía  diplomática  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, en relación  con  los  tres  cargos  penales  a que se contrae la solicitud, contenidos en la  resolución   de   acusación  formal  de reemplazo No. 02 -1188 (S-9)  (JS)  proferida el 10 de mayo de 2007 por el Tribunal del Distrito Este de Nueva  York  contra el mencionado Patiño Restrepo.   

Por  la  Secretaría, se comunicará esta  determinación  al requerido  Carlos Arturo Patiño Restrepo, a su defensor  y  al  representante  del Ministerio Público, al igual que al Fiscal General de  la Nación,  para lo de su cargo.   

Igualmente,  se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho,   para   los  trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                    YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes7 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”8   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce9,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    auto   del   11   de   abril  de  2000,  radicación 15.862.   

2 Corte  Suprema   de   Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  auto  del  26  de  Septiembre  de  2001,  radicación  17.882.   

3   Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   auto   del   25   de   abril  de  2001,  radicación 16.708.   

4   Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Sentencia  del  29  de  junio  de  2005,  radicación 23.106.   

5 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal,   auto   del   6   de   marzo   de  2008,  radicación  28.488.   

6 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Conceptos  del  28  de  julio  de  2004,  radicación.  21.990;  del  8 de noviembre de 2005, radicación 23.760; y del 24  de enero de 2006, radicación 24.072, entre otros.   

7 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

8  Sentencia C-1106/00.   

9 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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