27768(23-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27768  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No.  07   

Bogotá  D.  C.,   veintitrés  (23) de  enero de dos mil ocho (2008)   

VISTOS:  

Luego de surtido el traslado legal por cinco  (5)  días  para  que  las partes presentaran alegatos previos al concepto de la  Corte,  corresponde  a  la Sala conceptuar sobre la solicitud de extradición de  la  ciudadana  colombiana  MARÍA INÉS CAMPO JIMÉNEZ,  elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de  América.   

LA SOLICITUD:  

1.  Con  la  Nota Verbal No. 01335 del 22 de  mayo  de  2.007, dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores, la Embajada de  los  Estados Unidos de América solicitó la detención provisional con fines de  extradición  de  la  ciudadana colombiana MARÍA INÉS CAMPO JIMÉNEZ, a fin de  que  comparezca  en  juicio  por  delitos de lavado de  dinero;   nota que fue remitida por el Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, mediante Oficio OAJ.E. 0964 del 23 de mayo de 2.007,  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia con concepto favorable al trámite,  con  arreglo  a  las  disposiciones  sobre  la materia consagradas en el Código  Procesal Penal, a falta de convenio aplicable al caso.    

2.            Mediante oficio No 107-15956-DIJ-0100 del  19  de junio de 2.007, el Ministerio del Interior y de Justicia comunicó a esta  Sala  de  la Corte sobre tal pedido, informando que por solicitud de la Embajada  de  los  Estados  Unidos de América, a través de la Nota Verbal 1335 del 22 de  mayo  de  2.007,  el  Fiscal  General  de  la  Nación expidió orden de captura  mediante  resolución  del  29  de mayo de 2.007; la cual fue notificada el 5 de  junio  de  2007,  en el establecimiento carcelario donde la requerida se hallaba  previamente recluida.   

3.            En  la referida Nota Verbal No. 1335 del  22  de  mayo de 2007, la Embajada de los Estados Unidos de América, al demandar  la  captura  con  fines   de extradición de la ciudadana colombiana MARÍA  INÉS  CAMPO  JIMÉNEZ,  extracta  los  hechos y las pruebas que fundamentan las  imputaciones  delictivas  contenidas  en la acusación sustitutiva No. 06 CR 799  (S-1)  (BMC),  dictada  el  13  de febrero de 2007, en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para el Distrito Este de Nueva York, indicando que la requerida  es  miembro  de  una  organización  liderada  por Juan Bautista Uribe Serna que  operaba  laboratorios en donde se procesaban y se convertían plantas de coca en  cocaína.  Luego  la  organización  hacía  arreglos  para  el transporte de la  cocaína  desde  Colombia  hasta  México,  desde  donde  era transportada a los  Estados  Unidos;  y  que  MARÍA  INÉS CAMPO JIMÉNEZ actuaba como corredora de  dinero,  lavando  utilidades  provenientes  de  la  venta de narcóticos para la  organización  liderada  por  URIBE  SERNA,  a  través  del  mercado  negro  de  intercambio de pesos.   

Afirma,  que  a  la  señora CAMPO JIMÉNEZ,  conocida   en  la  organización  referida  por  el  apelativo  de  “La   Negra”   se   la   interceptó  telefónicamente  sosteniendo  conversaciones  en  las que aceptaba intercambiar  utilidades  provenientes  de  la venta de narcóticos; y concretamente en una de  tales  llamadas dio cuenta de estar dispuesta a comprar US $ 600.000 dólares al  cambio en moneda colombiana de 2.210 pesos.   

4.            Con la nota diplomática fueron remitidos  los  siguientes  documentos,  autenticados  y  traducidos  al  castellano,  para  sustentar la solicitud de extradición:   

4.1.           Declaración  jurada  rendida  el  26 de  marzo  de  2007,  por Bonnie S. Klapper, Asistente Fiscal Federal de los Estados  Unidos  en  el Distrito Central de California, quien se refiere al procedimiento  cumplido  por  el Gran Jurado  para  dictar  la  acusación,  presenta  una  síntesis de los hechos que dieron  lugar  a  la  solicitud  de  extradición,  concreta  los cargos formulados  contra  la  requerida, precisa los elementos integrantes de cada delito y aporta  los  datos  allegados a la investigación sobre la identidad de la señora CAMPO  JIMÈNEZ    (fls.    77    A   64,    cuaderno  anexo).   

4.2.             Trascripción  de  las  disposiciones  penales   sustantivas   supuestamente   transgredidas   por   la   requerida  en  extradición    con   las   conductas   que   se   le   endilgan.   (fls. 50 a 41 cuaderno anexo)   

4..3.            Formulación  de  cargos No. 06 CR 799  (S-1)  (BMC),  dictada  el  13  de febrero de 2007, en la Corte Distrital de los  Estados   Unidos   para  el  Distrito  Este  de  Nueva  York.   Los  cargos  formulados     contra    MARÍA    INÉS    CAMPO   JIMÉNEZ   fueron   los  siguientes:   

CARGO CUATRO  

(Conspiración     de    Lavado    de  Dinero)   

(…)  

25. En o alrededor del primero de Julio del  2005  hasta  el  25  de  octubre  del  2006, las dos fechas siendo aproximadas e  inclusivas,  por  medio del Distrito Oriental de Nueva York (Eastern District of  New  York) y en otros lugares, los acusados… (enlista  primero  a  varios miembros de la organización liderada por Juan Bautista Uribe  Serna)  y  MARÍA  INÉS  CAMPO JIMÉNEZ, ALIAS “La  Negra”,  junto con otros,  conspiraron  con  complicidad  y  deliberadamente  para  realizar  transacciones  financieras   en   y  afectando  comercios  interestatal  y  en  el  extranjero,  vebigracia:  la  transferencia  y entrega de divisa estadounidense, que de hecho  involucraba  las  ganancias  de actividades ilegítimas especificadas, es decir:  narcotráfico  en  violación  de  Título  21,  Código  de los Estados Unidos,  Secciones  841  (a)(1)  y  846,  sabiendo  que  la  propiedad involucrada en las  transacciones   financieras  representaba  las  ganancias  de  alguna  actividad  ilegítima  y  sabiendo que las transacciones fueran designadas enteramente o en  parte  para  ocultar  y  disfrazar  la  clase,  la  ubicación,  la  posesión y  controlar   las   ganancias   de  las  actividades  ilegítimas  especificas  en  violación  de  Título  18,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  1956  (a)(1)(B)(i).   

(Title 18, United States Code, Sections 1956  (h)      and      3551      et     seq.)   

Cabe  anotar  que en los cargos Uno,  Dos  y  Tres  del  pliego de cargos  referidos  no  menciona  a  MARÍA  INÉS  CAMPO  JIMÉNEZ,  por  lo  que  ha de  entenderse  que   específicamente  la  acusación  contra  ella versa solo  sobre  la concertación para el lavado de activos provenientes de actividades de  narcotráfico.   

4.4.           Copia  del Oficio 1831 del 6 de junio de  2007  suscrito por el Asesor Jurídico del Reclusorio de Mujeres de Bogotá, por  el   cual  envió  acta  de  notificación  personal  en  dicho  establecimiento  carcelario  a  MARÍA INÉS CAMPO JIMÉNEZ,  en cumplimiento de Resolución  del  Fiscal  General  de la Nación del 29 de mayo de 2007, por medio de la cual  ordenó   la   captura   requerida   para  el  adelantamiento  del  trámite  de  extradición    (folios    177   a   165   cuaderno  anexo).   

4.5.           Declaración  jurada  rendida  el  26 de  marzo  de  2007,  por  Peter Gudowitz,  agente  especial  de la Administración Antinarcóticos (DEA), en  la  que  informa  que  ha  estado  a  cargo de la investigación que se adelanta  contra  los  miembros  de la organización de narcotraficantes dirigida por JUAN  BAUTISTA  URIBE  SERNA  JEIDER  URIBE SERNA, en la que en enlista a MARÍA INÉS  CAMPO  JIMÉNEZ  – “alias  La  Negra”-, refiriendo específicamente sobre ella que trabaja como corredora  en  el  lavado  de  dinero  obtenido  de  las  ganancias  de  las  drogas  de la  organización,  según  lo  revelan  conversaciones  que le fueron interceptadas  (Folios 39 a 11  cuaderno anexo)   

5.            El Ministerio del Interior y de Justicia  estimó  que el expediente se encontraba completo y la solicitud de extradición  formalizada,  por  tanto,  lo  envió a la Sala de Casación Penal para lo de su  competencia.    Adjuntó  concepto  rendido  por  el  Jefe  de  la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio Relaciones Exteriores,  puntualizando que por no  existir  tratado  de  extradición aplicable entre Estados Unidos y Colombia, es  procedente  obrar  de  conformidad con lo dispuesto en el ordenamiento jurídico  penal colombiano.   

6.                 La   requerida  designó  defensora  de  confianza,  quien  de  común acuerdo con su asistida renunció a  términos,  a  fin  de  que  se agilice el trámite y en el menor tiempo posible  poder tener acceso a la Corte que la requiere.   

PERÍODO DE ALEGATOS  

Dentro   del   trámite   para  alegar  de  conclusión  solamente  la Agente del Ministerio Público presentó memorial, en  los siguientes términos:   

LA    REPRESENTANTE    DEL    MINISTERIO  PÚBLICO:   

Respecto  a  esta  solicitud de extradición  anotó  que  ella  debe sujetarse a lo dispuesto en el Código Procesal Penal, a  falta  de  convenio internacional aplicable al caso; y en tal caso la Corte debe  verificar  la  validez  formal de la documentación presentada, con arreglo a lo  indicado  en  el  articulo  502  de  dicho compendio normativo; y adicionalmente  constatar  si  el  hecho  que motiva la extradición está reprimido en Colombia  con  pena  aflictiva  no  inferior  a  4  años  de  prisión, y si fue cometido  después  del  Acto  Legislativo  1  del 17 de diciembre de 1.997.  Una vez  cumplidas  tales exigencias, debe la Corte pronunciarse sobre las garantías que  se le debe brindar a la persona a extraditar.   

Sobre la validez formal de la documentación  allegada,   expresó   la  Delegada,  que  la  petición  de  extradición  debe  acompañarse  de  copia de la pieza procesal que contiene la acusación, como en  este  caso  corresponde  a la Acusación No 06 CR 799 (S-1) (BMC) emitida por el  Gran  Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Este  de  Nueva York, el 13 de febrero de 2007; la cual indica con exactitud los actos  y  circunstancias  que  determinaron  la solicitud de extradición, con apoyo en  declaraciones  de  la Fiscal Auxiliar Bonnie Klapper y el Agente de la DEA Peter  Gudowitz,  señalando  las  disposiciones  penales  del  Código  de los Estados  Unidos  infringidas;  y  ello se acompaña de datos contenidos en la Nota Verbal  1335  del  22  de  mayo  de  2007, sobre las señas de identidad de MARÍA INÉS  CAMPO JIMÉNEZ.    

Adicionalmente,  anotó  la  Delegada que la  autenticidad  de  los  documentos  que  acompañan el pedido de extradición fue  certificada  por  la  Secretaria  de  Estado  de  los  Estados  Unidos;  y  como  demostración   de   validez  formal,  también  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da  fe  de la firma del auxiliar de autenticaciones del Departamento  de Estado de Estados Unidos.   

En  cuanto  a  la  demostración de la plena  identidad  de la solicitada, dijo que el requisito se halla satisfecho, dado que  los  mismos  datos  de la requerida consignados en la Nota Verbal de la Embajada  norteamericana  corresponden  a los que aparecen en el trámite de detención de  la señora CAMPO JIMÉNEZ.   

En  lo  que  respecta  al principio de doble  incriminación,  la  Delegada  tomó  nota de que conforme al Cargo Cuarto de la  acusación  No. 06 CR 799 (S-1) (BMC) a la señora CAMPO JIMÉNEZ se le atribuye  un   Concierto   para  participar  en  transacciones  monetarias   con   bienes  derivados  de  actividades  delictivas”,  lo  cual  contraría  el  Título 18, Sección 1956 (a) y (h) del  Código  de los Estados Unidos; descripciones típicas que tiene equivalencia en  los artículos 340 y 323 de nuestro Código Penal.   

Finalmente,  la  Procuradora analizó que el  requisito  de  la  equivalencia  entre  la  providencia proferida en los Estados  Unidos  y el acto de la acusación en la legislación colombiana se cumple, como  quiera  que  se  trata de un pliego de cargos que informa a la persona requerida  los  hechos  y  sus  circunstancias,  en qué calidad intervino, cuáles pruebas  sirven  de  fundamento  al  pedido  de  extradición y qué disposiciones fueron  infringidas.   

Como conclusión, la Delegada del Ministerio  Público   pidió   que  esta  Corte  emita  concepto  favorable  al  pedido  de  extradición de MARÍA INÉS CAMPO JIMÉNEZ.   

             

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. Está claro que las normas que deben guiar  el  concepto  que  compete  a esta Corporación de justicia son fundamentalmente  las  de  los  artículos  490,493, 494, 495, 500, 501  y 502 del Código de  Procedimiento  Penal-  Ley  906  de  2.004-  de  las  cuales la última estatuye  que   la  Corte  debe  fundamentar  su  concepto  exclusivamente en: (i) la  validez  formal  de la documentación presentada, (ii) la demostración plena de  la  identidad  del  solicitado,  (iii)  el principio de la doble incriminación,  (iv)  la  equivalencia  de  la  providencia  dictada  en el extranjero y, (v) el  cumplimiento  de  lo  previsto  en  los  tratados  públicos  si fuere del caso.   

1.            La  validez  formal  de  los  documentos  aportados   

Cabe  destacar que en la carpeta anexada por  vía  diplomática se allegó copia de la acusación   sustitutiva No.  06  CR  799 (S-1) (BMC), dictada el 13 de febrero de 2007, en la Corte Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, que si bien contiene  cuatro  cargos  contra  una  lista  de  personas  a  las  que se les atribuye su  pertenencia  a  una organización de narcotraficantes liderada por JUAN BAUTISTA  URIBE  SERNA,  enumera  en  el  Cargo Cuarto a MARÍA INÉS CAMPO JIMÉNEZ, como  presunta  responsable  de  Conspiración de Lavado de  Dinero;  pieza  procesal  que  viene  apoyada  con las  declaraciones   de  la Fiscal Bonnie S. Klapper, y el funcionario de la DEA  Peter  Gudowitz,  quienes  testificaron  ante  dicha  Corte que la señora CAMPO  JIMÉNEZ  trabajaba  en  el  lavado  de  dinero  para  la  organización de JUAN  BAUTISTA  URIBE  SERNA,  cabeza  del  denominado  Cartel del Norte del Valle del  Cauca.   

No  hay  duda  que  los  documentos  anexos  allegados  por  vía  diplomática,  traducidos  y autenticados en debida forma,  cumplen  los lineamientos del artículo 495 ibídem; pues no dejan margen a duda  respecto  a  que  obra contra la requerida pliego de cargos dentro de un proceso  penal  adelantado  en  los  Estados Unidos de América; en esa pieza procesal se  indican  exactamente  los  actos que determinaron la solicitud, circunstanciados  temporal  y  espacialmente;  se  aportan las disposiciones penales aplicables al  caso   y  se  identifica  plenamente  a  quien  es  requerida  por  la  justicia  foránea.   En  suma,  se  cumple  en  este  caso a cabalidad con el primer  requisito   sobre   validez   formal  de  la  documentación  aportada  para  el  trámite.   

    

1. El principio de la doble incriminación     

De conformidad con el artículo 493, numeral  1º,   del  Código  Procesal  Penal-  Ley  409  de  2.004-  ,  para que la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  que  el  “Cargo  Cuatro”,  por “Conspiración   Internacional   de   Distribución”  (que  se  extiende  a  actos  realizados fuera del territorio de los  Estados  Unidos), prevé en las Secciones 841 (a) (1) Y 846 del  código de  los  Estados  Unidos,  sanciones  oscilantes entre un mínimo de diez años  de prisión, hasta cadena perpetua.   

En  suma, conforme se advierte en las normas  de  la  codificación  extranjera  referidas,  las  penas  previstas  para tales  delitos   federales   relacionados   con   el   lavado  de  las  utilidades  provenientes   del  narcotráfico,  pueden  fluctuar  entre  no  menos  de  diez  (10)   años  y  hasta cadena perpetua (fs. 75  y  69 anexo); por  lo  que  resulta  evidente  que  tales  conductas  arrostradas  por  la justicia  estadounidense   hallan   adecuación   típica   en   nuestro   sistema  penal,  respectivamente,  en  los  artículos  340  y  323  del  Código Penal, bajo las  denominaciones   de  “Concierto  para  delinquir”  y     “Lavado    de  activos”;  normas  que  consagran cada una penas que  con  creces  superan  los  cuatro  años,  así:  de  6  a  12  años  cuando el  “concierto”  es  para  cometer  delitos  de  lavado  de  activos;  y  de  8  a 22 años y medio para el  “lavado  de  activos”;  cumpliéndose   en   el   caso   a  examen  con  el  requisito  de  “doble incriminación”.   

3.            La  identificación  plena de la persona  solicitada en extradición:   

No  hay  duda  que  la  ciudadana colombiana  MARÍA  INÉS  CAMPO JIMÉNEZ, a quien se refiere este trámite, es la misma que  ha  sido  solicitada  en  extradición  por el Gobierno de los Estados Unidos de  América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática y de las actuaciones que sobrevinieron a su captura, incluido  el  poder  otorgado  a  su  abogada defensora (el cual obra a fl. 7 del presente  trámite),  se  colige  sin  lugar  a  dudas  que se trata de la misma ciudadana  colombiana  que  es requerida en extradición. Basta observar que el número del  documento  nacional  de identificación-  cédula de ciudadanía-  que  suministró  la Embajada de los Estados Unidos de América, a través de la nota  verbal  No  1355  de  mayo  22  de  2.007  (fs 6 a 1 anexo), corresponde al cupo  numérico   31.898.289,  el  mismo  que  coincide  con  el  que  aparece  en  la  resolución  del Fiscal General de la Nación que ordenó su captura ((fs. 168 a  165  anexo),  y  con  el  poder  que  hubo  de otorgar a su abogada (fl.  7  cuaderno principal).   

4.            Equivalencia del proveído emitido en el  extranjero   

Como  quiera  que  la Corte Distrital de los  Estados   Unidos   para   el   Distrito   Este   de   Nueva  York,  “acusó”   a  MARÍA INÉS CAMPO  JIMÉNEZ  por  concierto  para  cometer concierto para el lavado de activos, tal  decisión  guarda  una estrecha analogía con el acto complejo conformado por el  binomio  escrito  de  acusación y audiencia de formulación de acusación en el  actual  código  procesal  penal- Ley 906 de 2004, con mayor razón ahora que el  sistema  penal  norteamericano  ha  servido de modelo para la implemenación del  sistema  penal  acusatorio  colombiano.   Concretamente  sobre  el  acto de  acusación  previsto  en los artículos 336, 337 y 339 de nuestra codificación,  éste   guarda   equivalencia   con   el   Indictment  a  cargo  del  Gran  Jurado en Norteamérica; hallando  como notas coincidentes las siguientes:   

a.)  Es  un  pliego  de  cargos en el que se  atribuyen  conductas  delictivas,  para  que  el acusado se defienda de ellos en  juicio.   

b.)  Formulada  la  acusación  se inicia el  juicio oral que culmina con el respectivo fallo de mérito.   

c.)   Se   señalan   los   hechos,   con  especificación  de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron  y   la  calificación  jurídica  de  las  conductas,  con  indicación  de  las  disposiciones sustanciales aplicables.   

En   suma,   resulta   indiscutible   la  correspondencia  entre  el  pliego  de  cargos  en el proceso seguido en Estados  Unidos  de  Norteamérica  y la formulación de acusación tras la cual despunta  el juicio en nuestro sistema procesal penal.   

ACOTACIÓN FINAL  

Se   emitirá  concepto  favorable  a  la  extradición  demandada  por  las autoridades de los Estados Unidos de América,  contra  la  ciudadana  colombiana  MARÍA  INÉS  CAMPO  JIMÉNEZ,  y se pone de  presente  al  Gobierno  Nacional  que en caso de concederla, debe condicionar la  entrega   a  que  ésta  no  sea  juzgada por conductas distintas a las que  originaron la reclamación.   

De  igual  manera  el  se  exhortará  al  Ejecutivo  Nacional,  en cabeza del Presidente de la República como director de  la  política  exterior del país, para que en caso de conceder la extradición,  la  condicione  a  que  por  ningún  motivo la ciudadana colombiana  CAMPO  JIMÉNEZ  vaya  a  ser sometida a tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se  le  impondrá  la pena capital o cadena perpetua; determinando las consecuencias  que  se  derivarían  de un eventual incumplimiento, al tenor de lo señalado en  el ordinal 2º del artículo 189 de la Constitución Nacional.   

De  otra  parte,  se  demanda  del Gobierno  Nacional,  que  en  caso  de conceder la extradición de la ciudadana colombiana  MARÍA   INÉS   CAMPO   JIMÉNEZ,  condicione  su  entrega  a  las  autoridades  estadounidenses  a  que  en  caso  de  condena, tenga en cuenta como parte de la  pena,  el  tiempo  que el requerido haya podido estar privado de la libertad con  motivo de este trámite de extradición.   

Además,  la  Sala  ha  de  indicar que en  virtud  de lo dispuesto por el numeral 2º del artículo 189 de la Constitución  Política,  corresponde  al  señor  Presidente  de  la  República como supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales, realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

En consecuencia, como se cumple la totalidad  de  los  requisitos  formales  contemplados en los artículos 490, 493 Y 494 del  Código  Procesal  Penal-  Ley  906  DE  2004, la Sala  EMITE  CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud de extradición elevada por el Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América, respecto de la ciudadana colombiana MARÍA  INÉS CAMPO JIMÉNEZ.   

Comuníquese  esta  determinación  a  la  requerida,  quien  se  encuentra recluido en el Establecimiento Penitenciario de  Alta  y  Mediana Seguridad de Cómbita- Boyacá, a su defensora, a la Agente del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

         Devuélvase  el expediente al Ministerio del Interior y de Justicia,  para lo de ley,   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de Voto  

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                MARÍA   DEL  ROSARIO   GONZÁLEZ      DE  LEMOS   

             

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                    JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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