27642(01-07-09) (1)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27642  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                    Magistrado Ponente:   

                                                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                    Aprobado Acta No.191   

Bogotá, D. C., primero (1º) de julio de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Resuelve  la Sala acerca de la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión presentada en nombre propio por el abogado César  Augusto  Lugo  Parejo  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el  Tribunal     Superior     Penal     Militar     dentro    del    radicado    No.  050-2001-7559-138523-SP-PONAL,  el  14  de  junio  de 2001, por medio de la cual  confirmó  la  proferida  por  el  Comando  del Departamento de Policía Guajira  –DEGUA–  que,  en  su  condición de juez de  primera  instancia,  lo  condenó  por  el  delito  de concusión descrito en el  artículo 198 del Decreto 2550 de 1988.   

ANTECEDENTES  

1.  En  anterior  oportunidad  [5 de julio de 2007] la Sala al resolver acerca de la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión presentada por el sentenciado César Augusto Lugo  Parejo,  le  devolvió el escrito correspondiente en consideración a que debió  presentarla  a  través  de  abogado titulado circunstancia que no concurría en  él y que por excepción, le permite litigar en causa propia.   

2. En vista de que  con  posterioridad  adquirió  la  condición  de  abogado  titulado e inscrito,  nuevamente  presenta  la  demanda  de revisión contra la sentencia del Tribunal  Superior  Militar. Así, al amparo de la causal 3ª de revisión señalada en el  artículo  220  de  la Ley 600 de 2000 [artículos 373  de   la   Ley   522  de  1999  y  447  del  Decreto  2550  de  1988],  aduce  que  ulteriormente a la sentencia surgió prueba nueva no  conocida al tiempo de los debates que establece su inocencia.   

En tal sentido, en el capítulo que denomina  “FUNDAMENTOS  DE  HECHOS”,  otorga  la  condición  de  prueba  nueva  a los  siguientes elementos de juicio:   

2.1.    La  declaración  que  rindió  la  señora  Zoraida  Cecilia  Núñez  Díaz  en la  investigación  disciplinaria adelantada por hechos por los cuales fue procesado  penalmente,  pues con ella se establece que la conducta que se le endilgó no la  pudieron    haber    cometido    todos    los    policiales    investigados    y  condenados.   

2.2.  La orden de  servicio  u  orden  legítima  de  trabajo  emitida  para  el cumplimiento de la  misión  encomendada  a él y los demás policiales cuya conducta se investigó,  demuestra  que  ellos se trasladaron al municipio de San Juan de Cesar, Guajira,  por  orden  del  Comandante Operativo del Departamento de Policía Guajira, como  se  establece  con  la minuta de la guardia del Comando de la Estación Rural de  Fonseca, en donde aparece la anotación correspondiente.   

Con  base  en la anotación registrada en el  citado  libro,  asegura que los miembros de la SubSijin del municipio de Fonseca  se  trasladaron al de San Juan de Cesar a esclarecer un homicidio, por lo tanto,  si  llegaron  a  cometer  el  hecho  delictivo  de concusión por el cual fueron  procesados  y  condenados,  el  mismo  no tuvo relación alguna con el servicio,  hecho éste que no era de competencia a la Justicia Penal Militar.   

Alude  que  el  oficial  de  la  Policía  Nacional  que pidió su retiro de la institución, se  inventó  un  allanamiento que no es referido por los denunciantes, por ejemplo,  Sergio  Romero  Cujia,  afirmó  bajo juramento que el 7 de agosto [de 1998], en  horas  de la mañana viajó a la ciudad de Valledupar y regresó el 9 siguiente,  a  tempranas  horas  del  día;  sin  embargo, el citado oficial, quien después  fungió  como juez de primera instancia, escribió los hechos en primera persona  «como   si   el  individuo  hubiera  estado  en  el  lugar».   

De     otra     parte,    según  él,  el  testimonio de la señora ZORAIDA NÚÑEZ destruye  la  resolución  de  acusación  en cuanto «demuestra  con  lujo  de  detalles  dejando  sin  piso  legal o mejor desvirtuando en forma  contundente  la  resolución  de  acusación  que condena a un grupo completo de  miembros  de  la  Policía  Nacional  aplicando  una  actuación en conjunto sin  individualizar   la   supuesta  participación  dentro  del  hecho  punible,  se  convierte  en  prueba  nueva  ya  que  además de desvirtuar el fundamento de la  resolución  de  acusación,  nunca  penetró  al  expediente por mala fe de los  funcionarios  quienes  no  quisieron  esclarecer  los  hechos  sino  simplemente  justificar  sus  apresuradas  y  prejuzgativas  actuaciones,  el  testimonio  de  ZORAIDA   NÚÑEZ   DÍAZ    es   la  pieza  que  encaja  en  el  verdadero  esclarecimiento  de  la  verdad y a través de él si tiene lógica y fundamento  legal  las  demás  declaraciones de los particulares que aparecen como testigos  del  homicidio  como  lo  son  el particular RAFAEL GUTIÉRREZ DAZA E IRINA VEGA  VERGARA…»   

CONSIDERACIONES  

1. De acuerdo con  lo  dispuesto  en  el  artículo  75,  numeral 2, de la Ley 600 de 2000 la Corte  Suprema  de  Justicia  es  competente  para  conocer  de la acción de revisión  cuando  la  preclusión de la investigación, la cesación de procedimiento o la  sentencia  ejecutoriadas  haya sido proferidas en única o segunda instancia por  esta  Corporación  o  por  los  tribunales  superiores  de  distrito  o por los  fiscales  que  actúan ante ellos, así mismo, de conformidad con los artículos  319  del  Decreto  2550 de 1988 y 234, numeral 2º de la Ley 522 de 1999, cuando  se trate de sentencias proferidas por el Tribunal Superior Militar.   

2. Por su parte, el  artículo  222  de  la  Ley  600 de 2000 dispone que el escrito contentivo de la  demanda   de  revisión  debe  presentarse  ante  el  funcionario  competente  y  contener:   

“1.  La  determinación  de  la actuación  procesal  cuya  revisión  se  demanda  con  la identificación del despacho que  produjo el fallo.   

2.  La  conducta  o  conductas  punibles que  motivaron la actuación procesal y la decisión.   

3. La causal que invoca y los fundamentos de  hecho y de derecho en que se apoya la solicitud.   

4.  La  relación de pruebas que se aportan  para demostrar los hechos básicos de la petición.   

Se  acompañará  copia  o  fotocopia de la  decisión  de  primera y segunda instancia y constancia de su ejecutoria, según  el caso, proferidas en la actuación cuya revisión se demanda.”   

En  tal  sentido  observa  la  Sala  que  el  memorialista  no  se  allana a dichos requerimientos a pesar de lo extenso de su  escrito,  al  punto  que  ni  siquiera  acompañó  copias  auténticas  de  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  con  la respectiva constancia de  ejecutoria,  pues  sólo allegó fotocopia simple de una constancia expedida por  el     Juzgado    152    de    Primera    Instancia    Magdalena    –  Guajira,  Departamento  de Policía  Magdalena,  en  la cual se certifica que el subintendente (r) CESAR AUGUSTO LUGO  PAREJO,  y  los  agentes  retirados  ALEX  NICOLAS  ESTRADA REVUELTAS, GUILLERMO  AMANCIO  POLO  JIMÉNEZ,  BELEÑO  REYES  MARTÍN  y  ARELLANO CAMACHO WILFREDO,  fueron  procesados  y  condenados por el delito de concusión mediante sentencia  de  05-03-2001, y que el edicto del Tribunal Superior Militar mediante el que se  notificó  la  confirmación  de  dicho  fallo,  fue desfijado el 29 de junio de  2001.   

Y si bien es cierto en su escrito manifiesta  que  promueve  la  acción  de  revisión al tenor de lo dispuesto en el Decreto  2550  de  1988,  el  cual regulaba en el artículo 449 la forma de interponerlo,  sin  hacer  mención  a las copias de los fallos con su respectiva constancia de  ejecutoria,  debe  tenerse  en  cuenta  que  dicha  exigencia  hace  parte de la  naturaleza  propia de la acción de revisión en cuanto solamente procede contra  las      sentencias     ejecutoriadas,  como  lo  disponía el artículo 447 de esa codificación que se  integra  con  las  normas  del  Código  de  Procedimiento  Penal, acorde con lo  ordenado  en  el  artículo  302 ibídem, pues se trata de una circunstancia que  debe demostrarse.   

Posteriormente,  el  artículo 375 de la Ley  522  de  1999  [nuevo  Código de Justicia Penal Militar], señaló expresamente  que   se   debe   acompañar   con   la   demanda   de   revisión  «copia  o  fotocopia  de  la  decisión  de  primera  instancia  y  constancia  de  su  ejecutoria,  proferida  en  la  actuación cuya revisión se  demanda»,  es  decir, hizo una regulación similar a  la  contenida  en  el  artículo  194  del  Decreto  2700 de 1991, la cual se ha  mantenido  en  las  legislaciones  posteriores,  artículos 222 de la Ley 600 de  2000 y 194 de la Ley 906 de 2004.   

Además  de  lo  anterior, es una necesidad  aportar  las  copias  de  las  sentencias  de primera y segunda instancia con la  finalidad  de  mostrar  a  la  Corte  que  el  hecho  o  la  prueba ex   novo,  de  haber  sido  conocidos  oportunamente,  hubieran  determinado  una decisión totalmente opuesta a la que  se pretende remover.   

3.    El  memorialista  no  precisa cuál fue la conducta punible que motivo la actuación  procesal  y  la  decisión,  como  tampoco  tuvo  en  cuenta  que  la acción de  revisión  no  es  un  escenario  adicional  para  controvertir  la ratio   decidendi  con  la  cual  los  juzgadores  fundamentaron  la  sentencia,  pues  la jurisprudencia de la Sala es  reiterativa en señalar:   

“1.  La revisión no es una impugnación  más  ni  una  instancia  adicional  a  las  ordinarias  que permita reabrir los  debates  jurídico  probatorios agotados y concluidos en la oportunidad procesal  debida,  sino  una excepcional acción o medio que procede solo por las causales  que  expresamente  han sido establecidas por la ley con ese fin, en guarda de la  seguridad  jurídica  como  principio  y  necesidad para asegurar la convivencia  pacífica  y  la  vigencia  de  un  orden  justo  propios de un Estado Social de  Derecho.   

“2.  La remoción de la res iudicata por  la  aparición  de  hechos  nuevos  o  el surgimiento de pruebas no conocidas al  tiempo  de  los  debates  que  establezcan  la  inocencia  del  condenado  o  su  inimputabilidad            –numeral  3  del artículo 220 de la ley 600 de 2000- impone que en  la    demanda    se    demuestre    –además-  de  su  carácter  ex  novo,  la  aptitud  o  lo  que la  jurisprudencia  de  la  Sala ha dado en denominar su trascendencia probatoria en  orden  a  la  comprobación  de  alguno  de  los  dos  aspectos  perseguidos con  ellas.   

“En consecuencia no son los hechos o las  pruebas   que   dejaron  de  incorporarse  al  proceso  o  practicarse  por  ser  desconocidos  durante  su  trámite  las que dan lugar a su revisión; lo serán  aquellas   que   por   reunir   las   mencionadas   condiciones   dan  lugar  al  resquebrajamiento  de  la providencia atacada y al nacimiento correlativo de una  decisión  contraria a lo reconocido inicialmente, pero ajena por completo a los  debates   que   habían   dado  lugar  a  ella.”1   

En  el  caso  bajo  examen, el memorialista  manifiesta  que  dirige  la  acción en contra de la  sentencia  por  medio  de  la  cual  el  Tribunal  Superior Militar confirmó la  condena  dictada por el Juez de Primera Instancia de la Policía Nacional que lo  juzgó  a él y a otros dos ex policías por la conducta delictiva de concusión  por  hechos  ocurridos  el  6  de  agosto de 1998 en el municipio de San Juan de  Cesar,  Guajira,  relacionados  con  la exigencia de cinco millones de pesos que  efectuaron  a  la  progenitora  de  Sergio  Romero  Cujia,  para no privar   a  éste de la libertad.   

Y  en  tal  sentido,  refiere  que  con  posterioridad a la sentencia  ha   emergido  prueba y hecho nuevo que demuestran que la conducta punible,  de  haber  ocurrido,  fue  ejecutada  por  un  número  menor  de personas a las  condenadas,  mezclando  de  esta  manera  las  causales  primera  y  tercera  de  revisión,  señaladas  en  el artículo 220 de la Ley 600 de 2000, sin hacer un  desarrollo  separado  de cada una de ellas, pues su argumentación divaga en uno  y  otro  sentido  controvirtiendo las razones fáctico jurídicas consignadas en  los fallos de primera y segunda instancia.   

Además de lo anterior, desnaturalizando la  acción  de  revisión,  la  utiliza  para  plantear  un  presunto  conflicto de  competencia  entre  la  justicia  ordinaria y la justicia penal militar. Con tal  finalidad,  plantea  que de haber sucedido el hecho punible, no fue ejecutado en  ejercicio  de  las funciones de modo que la justicia ordinaria era la competente  para  adelantar  la  investigación  y  juzgamiento, aspecto ajeno a los motivos  legalmente previstos para pedir la revisión.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1. NO  ADMITIR  la  demanda  de revisión  promovida  en  nombre propio por el abogado CESAR AUGUSTO LUGO PAREJO, contra la  sentencia  condenatoria  proferida  por  el Tribunal  Superior  Penal  Militar  dentro del radicado No. 050-2001-7559-138523-SP-PONAL,  el   14   de   junio  de  2001,  adelantado  en  su  contra  por  el  delito  de  concusión.   

2.  Contra  el  presente auto procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                                   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

                                                                               Permiso   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Auto de 16 de marzo de 2005, Rad. 23023     

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