27476(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No  27475  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   Nº  033   

Bogotá  D.C.,  veinte  (20)  de  febrero  de dos mil ocho  (2008).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor de WALTER  ISAÍAS          PAREDES          RONDEROS  contra  la  sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el   Tribunal  Superior  Bogotá, el  27 de  noviembre  de 2006, mediante la cual confirmó la dictada por el Juzgado Treinta  y  Cuatro  Penal  del  Circuito  de la misma ciudad, el 2 de enero de 2005, y lo  condenó   a  la pena principal de 19 meses de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad, como autor de la  conducta punible de hurto agravado.   

H E C H O S  

El  juzgador  de  segunda  instancia los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Dio origen a la presente investigación, la  denuncia  instaurada  por el señor Julio Alberto Figueroa Castro, representante  legal     de     la     sociedad     ‘Industrias   Metálicas   Andina   S.   A.  IMETAN  S.A.’   contra   Walter   Isaías   Paredes  Ronderos,  empleado  para  la época de los hechos, a través de la cual pone en  conocimiento  que con ocasión de un arqueo y verificación del pago de facturas  de  algunos  clientes,  se  estableció  un  faltante  de  $61.761.572,00 que el  encartado  recibió  de  varias  empresas  y que consignó a cuentas personales,  apropiándose  de  dichas  sumas  sin  autorización,  sin  que  dichos  dineros  hubieran  ingresado  al  patrimonio  de ‘IMETAN  S.A.’,  conducta  que  desplegó  el  28 de julio de 1998 y el 15 de diciembre del mismo  año”.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Por los anteriores hechos, la Fiscalía 118  Seccional   de  Bogotá,  el  31  de  julio  de 2003, acusó a Walter  Isaías  Paredes  Ronderos  por la  conducta punible de hurto agravado.   

2.  El  Juzgado  Treinta  y  Cuatro Penal del  Circuito   de  Bogotá,  el  20  de  enero  de  2005,  condenó  a  Walter  Isaías  Paredes Ronderos a la pena  principal  de  19  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la sanción  privativa   de  la  libertad,  como  autor  de  la  conducta  punible  de  hurto  agravado.   

3.  Apelado  el  fallo  por  la  defensa,  el  Tribunal  Superior   de  Bogotá, el 27 de noviembre de 2006, al desatar el  recurso, lo confirmó.   

Contra la anterior decisión, el defensor del  procesado interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A  N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

La  defensa técnica del procesado,  con  base  en las causales primera y tercera de casación, presenta dos cargos contra  la  sentencia  del  Tribunal,  cuyos  argumentos  se  sintetizan de la siguiente  manera:   

Primer cargo  

Basado  en  la  causal  primera de casación,  acusa   al  Tribunal  de  haber   violado,  de  manera  indirecta,  la  ley  sustancial, derivado de un error de hecho.   

Dice  que  los  juzgadores  de  instancia  no  valoraron  las  pruebas  favorables al acusado. Asevera que el fiscal en el acto  de  la  audiencia  pública  estima  que  la  investigación  realizada  por  el  instructor  fue negligente y que de las pruebas allegadas al diligenciamiento no  se podía inferir la responsabilidad de su defendido.   

Así  mismo,  acota  que  los  juzgadores  de  instancia  no  tuvieron  en  cuenta  que  el  denunciante,  en su ampliación de  testimonio,  manifestó  expresamente  que  el  acusado  devolvió los dineros a  través  de  cheques  de  gerencia,  situación  que  fue  corroborada con otros  elementos  de  juicio,  hecho  que  lo  lleva  a  predicar  la  vulneración del  postulado  del  debido  proceso,  en  tanto que Paredes  Ronderos  no pudo ejercer el derecho de contradicción  frente a los cargos que se le imputaban.   

Manifiesta   que   el  anterior  yerro  fue  trascendente,  en  la  medida  en  que  los  sentenciadores  concluyeron  en  la  responsabilidad  del  acusado, puesto que “los medios  de  prueba  ignorados  demuestran la ausencia de responsabilidad por parte de mi  defendido”.   

Después  de  insistir  en  que  el  juzgador  cometió  error  de hecho, dice que de no haberse cometido el citado yerro se le  habría  reconocido a su procurado la existencia del grado de conocimiento de la  duda.   

Segundo cargo  

Como  reproche subsidiario, manifiesta que el  juzgador  dictó  sentencia en un juicio viciado de nulidad, por trasgresión de  los   postulados   del   debido   proceso,  in  dubio  pro  reo,  favorabilidad,  investigación integral y contradicción.   

Anota que los falladores vulneraron las formas  propias  de cada juicio, en tanto que no velaron “por  la  real  práctica  de  las  pruebas  que podían controvertir los supuestos de  hecho  y  los  cargos  imputados  a mi defendido, ni tampoco acogieron el acervo  probatorio       que       favorecía       a      mi      prohijado”.   

También  sostiene  que  los  principios  de  favorabilidad  e  in  dubio  pro  reo “brillan por su  ausencia”,  situación  que acontece de igual manera  con el debido proceso.   

Insiste   en   que   los   principios   de  contradicción   y  de  investigación integral no fueron tenidos en cuenta  por  los  funcionarios judiciales, en tanto que el instructor no desarrolló una  investigación  “exhaustiva,  por  el  contrario, el  fiscal  de  conocimiento  en su intervención dentro de la audiencia pública de  juzgamiento lo consideró negligente”.   

Por  último, anota que el derecho de defensa  se  vulneró,  habida  cuenta  que  no  se  apreciaron  las pruebas de carácter  documental.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia  impugnada  y,  por lo mismo, dictar la que en derecho corresponda. De  manera  subsidiaria  depreca  la  invalidez  de  todo  lo actuado a partir de la  providencia que clausuró el ciclo de la investigación.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1. En primer lugar, recuérdese que de acuerdo  con  el  principio  de prioridad que rige la casación, se impone que como cargo  principal  se postule la fundada en la nulidad, en la medida en que de prosperar  haría  inane  el  estudio de los demás reproches soportados por otras causales  de casación.   

En  el  supuesto que ocupa la atención de la  Corte,  resulta  claro  y  evidente  que el casacionista se apartó del anterior  postulado,  habida  cuenta  que  el  cargo  fundado  por  la  causal  tercera de  casación no fue presentado como principal sino como subsidiario.   

2, De acuerdo  con la lógica y la debida  fundamentación  que rige la violación indirecta de la ley sustancial, también  compete  al  casacionista que señale cuál fue la clase de yerro que derivó de  la  errada  apreciación  de las pruebas, esto es, si fue de hecho o de derecho,  así  como  el  falso  juicio  que  lo  determinó,  esto  es, de existencia, de  identidad, raciocinio, legalidad o convicción.   

Cumplido con el anterior parámetro y en punto  de  la  trascendencia del vicio, el casacionista debe demostrar a la Corte cómo  de   no   haberse   cometido   dicho   yerro   en   la   actividad   probatoria,  necesariamente   el  fallo  habría  sido  favorable  a  los  intereses del  acusado,   para  lo  cual  se  deben  tener  en cuenta los demás medios de  prueba sustento del juicio de responsabilidad.   

Ahora  bien,  en  lo que respecta al primer  cargo,  el actor se apartó de los anteriores postulados, en la medida en que no  señaló  cuál  fue  el  falso juicio que determinó el invocado error de hecho  que  le  señala  al  juzgador  de  segunda  instancia,  puesto  que el discurso  argumentativo  lo  centra en sostener que no se valoraron las pruebas favorables  al  acusado,  que  el  fiscal  en el acto de la audiencia pública reconoció la  negligencia  con la que se realizó la instrucción y que de las pruebas allegas  al    diligenciamiento   no   se   podía   inferir   la   responsabilidad   del  acusado.   

Así   mismo,   violando  el  principio  de  autonomía,  el  actor,  de  manera  indebida, incursiona por los senderos de la  causal  tercera  de  casación, en tanto que, a juicio del demandante, en virtud  de  los  anteriores  yerros  se  transgredió  el  principio del debido proceso,  máxime    cuando    Paredes    Ronderos  no  pudo  ejercer el derecho de contradicción frente a los cargos  que se le imputaban.   

En tales condiciones, si el censor consideraba  que  en  el trámite se violó el debido proceso, yerro que condujo a desquiciar  las  bases  de  la instrucción o del juzgamiento, ha debido, entonces, postular  otro  reproche,  respetando  el  aludido  principio  de  prioridad, basado en la  causal  tercera  de  casación,  en la medida en que los errores de actividad se  sustenta con apego en los lineamientos  de dicha causal.   

De otro lado, en el evento en que el cargo se  hubiese  postulado  por  la  vía  del  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia,   puesto  que  dentro  de  toda  esa  pluralidad  de  argumentos  el  casacionista  dice  que  en el estudio individual y mancomunado de los elementos  de   juicio    se   omitieron   unos   documentos   que   evidenciaban   la  irresponsabilidad  del acusado. Sin embargo, dejó el cargo en el simple reparo,  toda  vez  que  no  demostró  su  trascendencia,  esto  es, cómo de haber sido  apreciados  los  citados  instrumentos,  necesariamente  el sentenciador habría  reconocido    que    Paredes    Ronderos no se apropió de los dineros de la empresa.   

Así, los argumentos del libelista que expone  como  fundamento  de  la  causal  primera de casación, constituyen una personal  forma  de  valorar  los  medios de convicción allegados válidamente al proceso  sin   que  en  manera  alguna  evidencie  el  invocado  error  en  la  actividad  probatoria.   

Como  de  manera  reiterada  lo  ha  dicho la  jurisprudencia  de  la  Sala,  la  simple  discrepancia de criterios en torno al  mérito  dado  a  los  medios  de prueba no constituye error para ser atacado en  esta  sede,  a  menos  que  se  advierta  una  violación  de los postulados que  informan  la  sana  crítica,  cuya  violación  sí  se  debe  postular por los  senderos  de  la  causal primera de casación bajo el epígrafe de la violación  indirecta  de  la ley sustancial por error de hecho por falso raciocinio, evento  que aquí no ocurrió.   

No  sobra  tampoco  recordar que la sentencia  llega  a  esta  sede  amparada  por la doble presunción de acierto y legalidad,  esto  es,  que  los hechos y las pruebas declaradas como probadas en el fallo se  ajustan  a  la  actividad  probatoria  desplegada  en el  proceso, y que la  norma  sustancial  escogida  era la llamada a gobernar el asunto, presunción de  hecho  que  el  casacionista  debe  derrumbar  con  estrictez  a las causales de  casación y fundamentando el yerro soporte de la censura.   

Por   manera   que   este   cargo   no   se  admitirá.   

En  lo  atinente  al  segundo  cargo,  que el  demandante  postula  por  los senderos de la causal de nulidad por violación de  los  postulados  del debido proceso, in dubio pro reo, investigación integral y  contradicción,  carece  de  la  debida  claridad  y precisión que la Corte, en  virtud   del   principio   de  limitación,  no  puede  entrar  a  desentrañar.  Veamos:   

En lo que respecta a los postulados de in ubio  pro  reo  y  favorabilidad  claramente  se  advierte que equivocó la vía de su  ataque,  en la medida en que de acuerdo con la jurisprudencia correspondiente al  sistema  consagrado  en la Ley 600 de 2000, su postulación se debe hacer por la  vía  de  la  causal  primera  de  casación, puesto que respecto del primero el  vicio  surge  de  la insuficiencia probatoria y, el segundo, sobre la selección  de la norma llamada a gobernar el asunto.   

De  otro lado, también el casacionista pasó  por  alto  que  cuando  se  acusa  la violación del postulado de investigación  integral,  además  de señalar cuáles fueron los medios de pruebas omitidos en  el  proceso  de  producción y aducción, compete al casacionista que indique su  fuente  de pertinencia, conducencia y utilidad frente al objeto del proceso y el  convencimiento  del  juzgador  y,  seguidamente,  demuestre  cómo de haber sido  apreciados  en  el acto de apreciación de las probanzas, por lo menos, el fallo  habría sido favorable a los intereses del procesado.   

De la misma manera, en cuanto a la violación  del  principio  de  contradicción,  también  el  libelista  debe ensañar a la  Corte   cómo  tal  situación  incidió  en el derecho de defensa del  sentenciado,  en  punto que se le impidió que refutara los cargos presentando o  controvirtiendo    las    probanzas    allegadas    como    sustento    de    la  imputación.   

Ninguno de los anteriores presupuestos fueron  respetados  por  el  libelista,  en la medida en que la labor demostrativa de la  censura  la hizo consistir en informar que los juzgadores violaron las reglas de  cada  juicio,  puesto  que  no  velaron  por la “real  práctica  de  las  pruebas que podían controvertir los supuesto de hecho y los  cargos  imputados  a mi defendido, ni tampoco acogieron el acervo probatorio que  favorecía a mi prohijado”.   

Acota que tampoco respetaron los postulados de  investigación   integral   y   contradicción,  en  tanto  que  el  funcionario  instructor no fue diligente en la investigación de los hechos.   

En fin, como sucedió en el anterior cargo, de  los  argumentos  no  se  puede  inferir   en  qué  consistió  el vicio de  actividad  que  postula  a través de la causal tercera de casación, motivo por  el cual se impone la inadmisión de la censura.   

Por  último, se advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra violación de derechos fundamentales o garantías del  sujeto    procesal   que   recurre,   que  determine  el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de índole  legal   que   al  respecto  le  asiste  a  la  Sala  en  punto  de  asegurar  su  salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de    WALTER    ISAÍAS  PAREDES  RONDEROS,   por  lo  anotado en la motivación de este proveído.  En    consecuencia,   se  DECLARA   DESIERTO   el  recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

                                                                                                                  IMPEDIDA   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                        JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *