27404(10-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 27404  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  185  

Bogotá  D.C., diez (10) de julio de dos mil  ocho (2008).   

V I S T O S  

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto por el apoderado de la Electrificadora del Huila S.A.  E.P.S.  como representante de la parte civil dentro del proceso penal adelantado  contra  JESÚS  ANTONIO  PERDOMO  ALARCÓN  y FERNANDO  CÉSAR  ALDANA  VARGAS  contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva  (Huila),  el 29 de  noviembre  de 2006, mediante la cual confirmó la dictada por el Juzgado Primero  Penal  del   Circuito  de Pitalito, el 24 de marzo del mismo año,  en  la  que  se  absolvió  a  los citados procesados de los cargos formulados en su  contra en la resolución de acusación.   

H E C H O S  

El   juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“La   investigación   se  origina  como  consecuencia  de  los  resultados  obtenidos  en la investigación disciplinaria  adelantada  por  la  Secretaría  General  de la Electrificadora del Huila a los  funcionarios  ALDANA  VARGAS  y  PERDOMO  ALARCON,  al ser denunciados ante este  organismo  por  Eliana  Papamija Anacona como las personas que a finales del mes  de  febrero  de 2003, se presentaron a su vivienda ubicada en la carrera 9 No 17  a  25  del  barrio  Los Guaduales de Pitalito, a exigirle la suma de trescientos  mil  pesos  pera evitar levantar el acta con motivo de haber advertido un fraude  en  el  servicio  de  energía  eléctrica prestado en ese domicilio logrando la  quejosa   rebajarlo  a  doscientos  cincuenta  mil  pesos,  dinero  que  le  fue  suministrado por su hermano Marino Papamija ”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los anteriores hechos, la Fiscalía  Veintiséis  Seccional  Delegada  ante el Circuito de Pitalito, el 7 de julio de  2004,  acusó  a  JESÚS  ANTONIO  PERDOMO  ALARCÓN y  FERNANDO  CÉSAR  ALDANA VARGAS por la conducta punible  de    concusión,    decisión    que    cobró   ejecutoria   el   día 23 de julio de 2004.   

2.   El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Pitalito,  el 24 de marzo de 2006, dictó sentencia de primera  instancia  en la que absolvió a JESÚS ANTONIO PERDOMO  ALARCÓN  y FERNANDO CÉSAR ALDANA VARGAS,  por el  delito citado en precedencia.   

3.  Apelado el fallo por el apoderado de  la  parte  civil  en  representación  de  la  Electrificadora  del  Huila  S.A.  ESP, el Tribunal Superior de  Neiva  (Huila),  el 29 de noviembre de 2006, al desatar el recurso, lo confirmó  en su integridad.   

   

Contra la anterior decisión, el apoderado de  la parte civil interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

El  apoderado de la parte civil, con base en  la  causal  primera  de casación, presenta un único cargo contra la sentencia,  cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

Único cargo  

El  citado sujeto procesal acusa al Tribunal  de  haber  violado  la  ley  “sustancial por haberse  incurrido  en  error  de  hecho  por  falso raciocinio en la apreciación de las  pruebas”.   

Cita  como  norma vulnerada el artículo 238  del  Código  de  Procedimiento  Penal, puesto que se desconoció las reglas que  informan la sana crítica.   

Aduce que el Tribunal al valorar las pruebas  y  su contenido “se ha marginado de los razonamientos  lógicos”, en tanto que no tuvo en cuenta las reglas  de  la  experiencia   que  determinaban  la  responsabilidad  penal  de los  acusados,   puesto  que  en el proceso obran  pruebas suficientes para  predicar   en   la   existencia  del  hecho  y  en  la  responsabilidad  de  los  acusados.   

Después  de  transcribir  apartes  de  la  sentencia  de  segunda  instancia, manifiesta que el Tribunal se equivocó en la  valoración  de  la  prueba,  cuando,  en  su  criterio, en el trámite obra las  pruebas  suficientes  para  predicar  la  responsabilidad  de  los acusados, Por  ejemplo,  dice  que  en  el proceso se recibió el testimonio de “Enelia    (sic)    Papamija   Anacona”,  declaración que no fue atendida por el juzgador de instancia.   

Además,  agrega  que  las condiciones de la  deponente  como  las  circunstancias de su relato en relación a como sucedieron  los  hechos,  llevan  a  colegir  que se trata de un testimonio “ ilustrativo,  coherente,  lógico y guarda relación por que no debe  ser  demeritado-entre  otros  motivos-por entrar en contradicción con el de los  encartados”.   

A  continuación  señala  que el testimonio  rendido  dentro  del  proceso  por el Sr. Mauricio Sánchez Cedeño “no  es razonable darle crédito”, toda  vez  que  se trata de un conocido de los procesados, razón por la cual su dicho  tenía como fin el de no perjudicarlos.   

Concluye    que    en    “el  escenario  aparecen  cuatro actores principales: la ofendida, el  testigo  Sánchez  Cedeño, y los dos procesados; estos tres últimos que tienen  relación  de  amistad  entre  si  coinciden  en  su  versión exculpativa, y la  primera  que  es la ofendida aparece aislada en su dicho que infortunadamente no  es    valorado    con    mayor    juicio”.   Añade  que  “de  haberse  dado una estricta apreciación de  las  pruebas  bajo  las  reglas de la sana critica, otro hubiera sido el sentido  del fallo”.   

     

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia impugnada y, por lo tanto,  condenar a los acusados.   

ALEGATO      DEL       NO   RECURRENTE   

El  defensor  del  procesado  Fernando  César  Aldana  Vargas, dentro del  término  legal, solicita a la Corte la inadmisión de la demanda presentada por  el  señor  representante  de  la parte civil, habida cuenta que la misma no fue  confeccionada  con  sujeción  a  los  parámetros  técnicos  que  la  ley y la  jurisprudencia han establecido para el efecto.   

De  ahí  que califique  que la demanda  constituye un escrito de instancia.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.   Como lo ha dicho la jurisprudencia  de  la  Sala,  la  demanda  de  casación  constituye  el escrito con el cual se  denuncia  errores  de  derecho  o  de  actividad  cometidos  en el fallo o en el  proceso,  según  el evento, razón por la cual se debe construir de acuerdo con  los  estrictos  parámetros  consagrados  en  la  ley, entre ellos, encuadrar el  vicio  dentro  de  algunas  de  las causales, fundamentarlo y demostrar cómo el  mismo incidió en la parte dispositiva de la sentencia.   

Así,  el  escrito  debe contener, de manera  clara  y  precisa,  la  causal  con  la  cual  se pretende la infirmación de la  sentencia,  la  fundamentación  del  reproche,  es  decir,  que  los argumentos  esgrimidos  deben  ser lógicos, demostrar los errores en precedencia reseñados  y,  finalmente, advertir su trascendencia frente a las conclusiones adoptadas en  la decisión.   

Como  el  cargo  se  formula   bajo los  lineamientos  de la violación indirecta de la ley sustancial por error de hecho  por  falso  raciocinio,  al libelista le corresponde señalar cuál fue la regla  de  la  lógica,  el  principio  de  la ciencia y/o la máxima de la experiencia  vulnerada,  de qué manera lo fue y su incidencia con la parte dispositiva de la  sentencia,  para  lo  cual también tendrá que tener en cuenta las probanzas en  que  el  juzgador  se  fundó  para  concluir en la existencia del hecho o en la  responsabilidad del acusado.   

2. De acuerdo con los anteriores parámetros,  la  Sala  advierte  que  el  único  cargo  que  el  libelista postula contra la  sentencia  de segundo grado no reúne los presupuestos de claridad y precisión,  en  la  medida  en  que  no  enseñó  a  la  Corte  cuál  fue la máxima de la  experiencia  desconocida  por  los  juzgadores  en el acto de apreciación de la  prueba,  al  centrar  la fundamentación en una simple discrepancia de criterios  en  torno  al mérito dado por los juzgadores a los elementos de juicio y de los  cuales    dedujeron    la    ausencia    de   responsabilidad   penal   de   los  procesados.   

Revisada  la  fundamentación que del único  cargo  hace el censor se advierte que está en desacuerdo con el mérito dado al  testimonio   rendido   por  señor  Mauricio  Sánchez  Cedeño  y   a  las  explicaciones   suministradas   por   los   dos   procesados,   en   tanto   que  anota:    “estos   tres  últimos  que  tienen  relación  de  amistad entre si coinciden en su versión exculpativa”.   

De  la misma manera, asevera que no comparte  la  apreciación  que  hizo  del  testimonio de la ofendida, toda vez que, en su  criterio,   “aparece   aislada   en  su  dicho  que  infortunadamente     no     es    valorado    con    mayor    juicio”.   

De  ahí  que  concluya  que  los  citados  elementos   de  juicio  sirvieron  de  soporte  al  Tribunal  para  predicar  la  absolución  de  los  acusados,   conclusión que no comparte puesto que se  les dio un valor distinto a lo consagrado en la ley.   

En  otras  palabras,  de acuerdo con el  contenido  temático  que  elabora  el  libelista, se debe concluir que el actor  dejó  la  censura  a  mitad  de  camino,  en  la medida en que no demostró los  presuntos  errores   en  que  incurrieron  los  juzgadores  al  momento  de  elaborar  el  juicio de hecho, en especial respecto de la probanzas que califica  como  mal  apreciadas,  dado  que  arremete  contra el grado de credibilidad que  aquellos  le  dieron  a  los mentados elementos de juicio, tratando que la Corte  concluya  que del examen individual y mancomunado de la unidad probatoria emerge  el  grado  de  conocimiento  de certeza respecto de la existencia del hecho y la  responsabilidad  de  los  acusados  y, por lo mismo, se cumplen los presupuestos  para proferir fallo de condena.   

En tales condiciones, la simple disparidad de  criterios  en  torno  al  mérito  dado  a los elementos de juicio no constituye  yerro  demandable  en  casación,  habida  cuenta  que  dentro  del  sistema  de  apreciación  probatoria  que  rige  el proceso penal,  el juzgador goza de  libertad  para  justipreciar  los  medios  de  prueba  sólo  limitado  por  los  principios que informan la sana crítica.    

Además, recuérdese que la sentencia llega a  esta  sede  precedida por la doble presunción de acierto y legalidad, es decir,  que  los  hechos y las pruebas declaradas como probadas en el fallo se ajustan a  la  actividad  probatoria  desplegada  en  el proceso; y que la norma sustancial  escogida  era  la  llamada  a  gobernar  el  asunto,  presunción  de  hecho que  corresponde  al censor desvirtuar con base en los precisos motivos señalados en  la ley para ese efecto.   

Como consecuencia de lo anterior, la demanda  se inadmite.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

          R E S U E L V E   

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por el apoderado de la parte civil dentro del proceso  penal   adelantado   contra   JESÚS  ANTONIO  PERDOMO  ALARCÓN  y  FERNANDO  CÉSAR  ALDANA  VARGAS  por  lo  anotado  en  la  motivación de este proveído. En consecuencia, se DECLARA  DESIERTO  el recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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