27105(14-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27105  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No.  002.  

         

          Bogotá    D.C.,    enero    catorce    (14)   de   dos   mil   ocho  (2008).   

  VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  en relación con el  escrito  presentado por el apoderado especial de RIVER  D’AMAURY    INSUASTY  GUERRERO  a  través del cual impugna, por la vía del  recurso  de  reposición, la providencia del 16 de octubre de esta anualidad que  inadmitió la demanda de revisión.   

EL FALLO DEMANDADO  

Se  trata  del  fallo  proferido  por  esta  Corporación  de  fecha  noviembre 30 de 2006, a través del cual no casó el de  segundo  grado  proferido  el  4  de  agosto de 2003 por el Tribunal Superior de  Pasto  que  condenó  al mencionado como autor penalmente responsable del delito  de interés ilícito en la celebración de contratos.   

LA DEMANDA  

         

El   defensor   especial  de  RIVER           D’AMAURY  INSUASTY  GUERRERO,  acude  a  la  causal  3°  del  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000, por considerar que ha  surgido  un hecho o prueba nueva con la entidad de establecer la inocencia de su  representado.   

Refiere  concretamente  a  la  providencia  dictada  por  la  Fiscalía  19 Seccional de Pasto de fecha diciembre 2 de 2003,  mediante   la   cual   se   precluyó   investigación  a  favor  de  INSUASTY  GUERRERO  por  el  delito  de  falsedad   en   documento   público,  ordenando  el  consiguiente  archivo  del  expediente,  porque  desvirtúa la prueba de cargo que concluyó en la sentencia  condenatoria  por el delito de interés ilícito en la celebración de contratos  objeto de la presente acción de revisión.   

Lo  anterior,  afirma,  por  cuanto  dicha  providencia  se  basa  en  la  ilegalidad  de  las  resoluciones dictadas por el  entonces    alcalde    municipal    de    Yacuanquer   (Nar.)   autorizando   la  subcontratación,  de  lo  cual  sobreviene la atipicidad de la segunda conducta  punible  aludida,  en  tanto  versa  sobre  un aspecto discutido durante toda la  investigación y el juzgamiento.   

Como en la providencia reseñada, añade, se  colige  la  inexistencia  de  la conducta de falsedad, ello deja entrever que el  contratista  estaba  autorizado  para ceder este servicio y que efectivamente se  prestó,  lo  cual  descarta  la presencia del verbo rector principal del delito  por el que fue condenado.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Mediante auto de fecha octubre 16 del año en  curso,  esta  Sala  inadmitió  la  demanda  de  revisión  instaurada, luego de  precisar  que si bien el demandante anexa copia de la prueba nueva sobre la cual  sustenta  su pretensión, esto es, de la providencia dictada por el fiscal 19 de  delegado  ante  los Jueces Penales del Circuito de Pasto de fecha diciembre 2 de  2003  a  través  de la cual precluyó investigación a favor del mencionado por  el  delito  de  falsedad  en  documento  público,  ella  no tiene la entidad de  persuadir  a  la  Corte  sobre  la necesidad de admitir a trámite la acción de  revisión propuesta.            

Fundamentalmente  lo  expuesto  porque  el  accionante   distorsiona  los contenidos objetivos de dicha providencia, al  señalar  que  su  contexto desvirtúa los términos del fallo de condena por el  delito  de interés ilícito en la celebración de contratos porque concluye que  no  fueron falsas las resoluciones administrativas signadas por el condenado con  el  objeto de modificar las cláusulas originales de los contratos que impedían  la  subcontratación,  de lo cual surge la atipicidad de la conducta de interés  ilícito en la celebración de contratos.   

La  realidad  que  muestra  la decisión, se  anotó,  es  totalmente distinta, porque lo que en verdad motivó la preclusión  de  investigación  allí  declarada  a favor de RIVER  D’AMAURY    INSUASTY  GUERRERO   fue   que  la  eventual  falsedad  de  las  resoluciones  es  una  conducta  ya investigada, juzgada y castigada, cuyo nuevo  análisis  comportaría  vulneración de las normas rectoras contempladas en los  artículos  8°  del  C.P.  y  19  del  C. de P.P., amén del artículo 29 de la  Constitución  Nacional y aún de los convenios internacionales que tratan sobre  el fenómeno de la cosa juzgada.   

Por ende, era necesario tramitar “por  la misma cuerda tanto el interés ilícito como la presunta  falsedad  de las resoluciones que autorizaban la subcontratación”,  a  fin  de  conjurar  la  vulneración del principio non bis in ídem.   

Esta  situación,  se  añadió  en  el auto  impugnado,  lejos  está  de  demostrar  que  INSUASTY  GUERRERO   es  inocente  e  implicaría  deformar  la  verdadera  naturaleza de dicho principio, toda vez que bajo el supuesto de obrar  más  de  una  investigación  o  juzgamiento  por los mismos hechos no se pueda  procesar  ni condenar por ninguno, cuando lo que realmente se prohíbe a través  de  dicho  apotegma  es  el  múltiple  procesamiento o juzgamiento.   

En  ese orden de ideas, la Sala a través de  la  decisión  cuestionada,  no  encontró  que la providencia de preclusión de  investigación    dictada    en   favor   de   RIVER  D’AMAURY    INSUASTY  GUERRERO  por  el  delito  de  falsedad  en  documento  público   tuviera   la   entidad  de  modificar  favorablemente  su  juicio  de  responsabilidad  por  el  de  interés ilícito en la celebración de contratos,  como  se  exige legalmente para que sea admitida la demanda con fundamento en la  causal  de  revisión  invocada,  con  lo cual se incumplió la exigencia formal  prevista  en  el  numeral  3º  del  artículo  222  de la Ley 600 del 2000 para  admitir la demanda.   

FUNDAMENTOS   DE  LA  IMPUGNACIÓN   

          El   apoderado   especial   de   INSUASTY  GUERRERO  señala  que,  como  lo  dejó sentado en la  demanda,  sustentada  con  las  pruebas aportadas, es clara la incidencia de las  resoluciones  administrativas  tachadas  de  falsas,  de  ahí  que “si  se  les  hubiera  dado  el valor probatorio que merecían de  acuerdo  a su veracidad y contenido, se hubiera dado al traste con el tipo penal  por  el  cual  se investigaba al acusado”, aspecto en  el  que,  agrega,  se  basó el fiscal 20 seccional de Pasto para insistir en la  presencia   del   delito   de   interés   ilícito   en   la   celebración  de  contratos.   

          Añade  que  el  Juez  Tercero  Penal  del  Circuito de Pasto cuando  absolvió  a  su defendido se fundamentó en la veracidad de dichas resoluciones  que   autorizaban   subcontratar,   mientras   que   el   Tribunal  “volvió  a atenerse al pensamiento del Fiscal y revocó el fallo  del    Juzgado,    aludiendo   a   la   apocrificidad   de   esas   resoluciones  adicionales”.   

          De  ese  modo,  manifiesta  que  disiente de la decisión impugnada,  pues  si  de  conformidad  con la prueba aducida “se  consideran    válidas    las   resoluciones   adicionales   a   los   contratos  administrativos  …se  borra totalmente el motivo de acusación de celebración  indebida   de   contratos,   pues   estos   se  vuelven  válidos”.   

Culmina  señalando que como en razón de lo  expuesto  posiblemente  se condenó a una persona inocente, es necesario reponer  la   decisión   impugnada   y,   en   su   lugar,   admitir   la   demanda   de  revisión.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Sala  ha dicho en forma reiterada que el  recurso  de  reposición  constituye  un medio otorgado por la ley a los sujetos  procesales  para que provoquen un nuevo examen de la providencia a partir de los  argumentos  expuestos  en la sustentación, a fin de que el funcionario tenga la  oportunidad de corregir los errores en que haya podido incurrir.   

Por eso mismo, el impugnante está obligado a  señalar  de  manera  clara  y  precisa los motivos por los cuales estima que se  debe  revocar,  modificar o aclarar la providencia recurrida, lo cual lo compele  a  abordar  los  fundamentos  de  la  decisión  atacada,  con  el propósito de  conseguir   que   ésta   sea   cambiada   en   alguno   de   los   sentidos  ya  indicados.   

Con base en esas puntuales directrices, no se  remite  a  duda  que  el  apoderado  especial de RIVER  D’AMAURY    INSUASTY  GUERRERO  no  alcanza  el  fin  que  se  traza  a  través   del   recurso   interpuesto,  fundamentalmente  porque,  variando  los  términos,  se  dedica  a  repetir los argumentos de la demanda, respecto de los  cuales    ya    se   pronunció   la   Sala   en   el   auto   que   le   genera  inconformidad.   

En   efecto,   insiste   en  que  como  la  determinación  de si son espurias las resoluciones administrativas a través de  las  cuales  se  autorizó  por  el  condenado,  en  su  calidad  de alcalde del  municipio  de  Yacuanquer  (Nar.),  a  modificar  los  términos  originales del  contrato,  resulta  incidente  para establecer su responsabilidad en la conducta  de  interés  ilícito en la celebración de contratos durante el proceso que se  siguió  en  su  contra  y,  dado  que,  como  la  preclusión de investigación  dispuesta  en su favor, aportada como prueba nueva, dirime esa discusión, surge  evidente la atipicidad de este último comportamiento.   

Tal  como  se  plasmó  en  la  providencia  impugnada,  reitérese  que  al margen de que los funcionarios judiciales dentro  del   proceso   adelantado   en   contra   de   RIVER  D’AMAURY  hubieran   establecido   un   vínculo  entre  la  falsedad  de  los  mencionados  actos administrativos y su responsabilidad por el reato de interés  ilícito  en  la  celebración  de  contratos,  lo  cierto  es  que la decisión  aportada  por  su  apoderado  especial  con  carácter  de  prueba nueva ninguna  relación tiene frente a ese tópico.   

Todo  surge, como se adujo en la providencia  impugnada,  de  la distorsión de sus términos por parte del demandante, porque  es  evidente  que  en  dicha  preclusión de la investigación no se analizó la  existencia  del  delito  de falsedad en relación con las referidas resoluciones  administrativas,  puesto  que  la  verdadera  razón  para  que  se adoptara esa  decisión,  según párrafos textuales transcritos, fue que la conducta falsaria  está  inmersa  en la de celebración indebida de contratos, precaviéndose así  la  posibilidad  de  un  doble  juzgamiento  y  de  violar  las  normas rectoras  contempladas  en  los  artículos  8°  del  C.P.,  19  del C. de P.P., 29 de la  Constitución  Nacional  y  de los convenios internacionales que tratan sobre el  fenómeno de la cosa juzgada.   

Está  claro,  entonces,  que  el  apoderado  especial       de       RIVER      D’AMAURY INSUASTY GUERRERO infortunadamente     no  logra desvirtuar las razones  expuestas  en  el  auto  impugnado que motivaron la inadmisión de la demanda de  revisión,  cuando  quiera que, distante de propiciar una discusión tendiente a  demostrar  que  la decisión impugnada amerita corrección, insiste básicamente  en  los mismos planteamientos expuestos en la demanda inadmitida, argumentos que  ya fueron objeto de pronunciamiento en la decisión atacada.   

Corolario de lo expuesto, no se repondrá la  decisión adoptada en el auto impugnado.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

NO   REPONER  la  providencia impugnada.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL          JAIME CAMACHO FLOREZ   

        Conjuez   –           No           hay  firma                                   Conjuez    

RENUNCIÓ  

ALFONSO           GÓMEZ  MÉNDEZ                        AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN    

Conjuez                                                    

MARÍA      DEL      R.     GONZALEZ     DE    LEMOS                     MAURICIO LUNA BISBAL   

                                                                      Conjuez   

GUILLERMO          PUYANA  RAMOS                                        LUIS ARNOLDO ZARAZO OVIEDO   

Conjuez                                                Conjuez   

           

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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