26956(22-04-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26956  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                    Magistrado Ponente:   

                                            DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                      Aprobado Acta No. 119   

Bogotá,   D.C.,  veintidós (22) de abril de dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la Sala el recurso extraordinario de  casación   interpuesto   por   los  defensores  contractuales  de  WALTER   MANCO   LÓPEZ  y  HENRY  SANTIAGO  SERNA  MOSCOSO contra la  sentencia  del  3  de  agosto  de  2006,  por  medio de la cual el Tribunal  Superior  de  Medellín  revocó  el  fallo  absolutorio  proferido  por el Juez  Primero  Penal  del Circuito Especializado de la misma ciudad, y en su lugar los  condenó  a las penas de cuarenta (40) años de prisión, multa de treinta y dos  (32)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, e interdicción de derechos  y  funciones  públicas por diez (10) años, además le negó el subrogado de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y la sustitución de  prisión   efectiva   por   prisión   domiciliaria,  por  hallarlos  penalmente  responsables  de  ocho  delitos  de  homicidio  agravado con fines terroristas y  terrorismo.   

         HECHOS   

A  las 10:05 p.m. del 17 de mayo de 2001, un  carro   bomba   cargado   con   20  kg.  de  indugel,  dejado  por  WALTER    MANCO    LÓPEZ    frente   al  “Café   y   Restaurante   Orleán´s”  ubicado  en el parque Lleras del Barrio El Poblado en la ciudad  de  Medellín,  explotó ocasionando la muerte de ocho personas (María Carolina  Llano  Giraldo,  Diana  Alejandra  Álvarez Hernández, Liliana María González  Mora,  Esteban  Velásquez  Vergara,  Hernán  Darío Restrepo Hincapié, María  Clara  Restrepo  Álvarez,  Ricardo  Andrés Echavarría Restrepo y Clara Regina  Velásquez  González), heridas a más de un centenar, y destrozos materiales en  automóviles,  establecimientos  comerciales y viviendas del sector, en un radio  aproximado de 300 metros.   

La  acción  fue  perpetrada por órdenes de  HENRY SANTIAGO SERNA MOSCOSO,  quien    para    el    efecto    canceló   a   MANCO  LÓPEZ una millonaria suma de dinero.   

ANTECEDENTES  

La Fiscalía Novena Especializada de Medellín  profirió  resolución  de acusación el 29 de marzo de 2004 contra WALTER   MANCO   LÓPEZ,   HENRY  SANTIAGO  SERNA  MOSCOSO y Bernabé  Ángel   Acevedo   Alzate   por   el   concurso   homogéneo   de   ocho  (8)  delitos  de  homicidio  agravado  con  fines terroristas  (Artículo  103  y 104 – 8  del  C.P.)  y  heterogéneo con el delito de terrorismo  previsto   en   el   artículo  343  ib.  (Fls.  1081  – 1115 / 3).   

El   Juez   Primero   Penal  del  Circuito  Especializado  de Medellín tramitó el juicio y profirió sentencia absolutoria  el  26  de  octubre  de 2005 (fls. 196 –         228         /        4)1,  que  fue  impugnada  por la  Fiscalía y por el Representante del Ministerio Público.   

El  3 de agosto de 2006 el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de Medellín revocó la absolución y profirió condena  contra  WALTER MANCO LÓPEZ  y    HENRY   SANTIAGO   SERNA   MOSCOSO  por  los  delitos  de  homicidio  agravado  (Artículo  103 y 104  –   8   del   C.P.)  y  terrorismo  (Artículo  187 del Decreto 100 de 1980, modificado por el artículo  1°  del  Decreto  180  de  1988,  adoptado  como legislación permanente por el  artículo   4°   del   Decreto   2266   de   1991[2], mientras que a Bernabé   Ángel   Acevedo   Alzate  lo  absolvió  por  duda  (Fls.   271 – 290 / / 4).   

LA    SENTENCIA  IMPUGNADA   

Como hay escindibilidad, en la medida que la  sentencia  de  primera instancia fue integralmente revocada, la Sala refiere que  la  condena  se  fundamentó  en  la  credibilidad  que  dio  el  Tribunal a los  testimonios  de  Leonardo  Fabio  Mira  Ramírez,  Juan  Camilo Cavaría, María  Eugenia  Arenas  y  Leonardo  Mauricio  Suaza  Bedoya, quienes en forma uniforme  dijeron    que   WALTER   MANCO   LÓPEZ   fue   quien  dejó  estacionado  el  vehículo  que  luego  hizo  explosión    y    que    HENRY    SANTIAGO   SERNA  MOSCOSO  ordenó  (pagó)  la ejecución del ilícito  comportamiento.   

         LA IMPUGNACIÓN   

Demanda  a  favor de  WALTER MANCO LÓPEZ y de HENRY SANTIAGO SERNA MOSCOSO   

Los defensores formularon una única crítica,  al  amparo  del  falso  razonamiento  en  la apreciación de la totalidad de las  pruebas  de cargo;  ello le permite a la Sala resumir y responder de manera  conjunta las impugnaciones:   

Cargo  único.  Violación  indirecta, falso  razonamiento,  aplicación  indebida  de  los  artículos 103 y 104 –    8    del    C.P    –ley  599  de  2000- y 187 del Decreto  100  de  1980, modificado por el artículo 1° del Decreto 180 de 1988, adoptado  como  legislación  permanente  por  el artículo 4° del Decreto 2266 de 1991 y  exclusión de la duda (art. 7° del C. de P.P.)   

Los  impugnantes  sostienen  que  el juzgador  apreció  de forma equivocada la prueba indiciaria y fundamentaron la censura en  reparos  a  cada  uno  de  los  testimonios  que soportan la condena, en aras de  advertir  que  no  existe  certeza  de  la  responsabilidad  del procesado y que  persiste la duda que debe favorecerlo:   

1.  En relación  con  el testimonio de Leonardo Mauricio Suaza Bedoya, aducen que se trata de una  declaración  de  oídas,  según  la  cual,  escuchó  una  conversación entre  WALTER   MANCO   LÓPEZ  y  HENRY  SANTIAGO SERNA MOSCOSO  en   el   sentido   de   que  el  carro  bomba  fue  detonado  por  retaliación    de    alias   Don   Berna   por   algún   crédito  insoluto,  los  impugnantes  hacen énfasis en que esa  prueba  –de oídas- sirvió  de  fundamento para llamar a juicio a los tres procesados y condenar sólo a dos  de  ellos,  puesto  que  ninguna  eficacia tuvo en relación con Bernabé Ángel  Acevedo  Alzate  (quien resultó absuelto), siendo claro que el testigo también  lo incriminó como responsable de la criminal obra.   

Además de ello, insisten en que el testimonio  se  obtuvo  por  el interés de Suaza Bedoya de obtener beneficios, de donde que  se   trata  de  una  declaración  sospechosa  que  debió  desecharse  por  esa  causa.   

2.  El testigo  Juan  Camilo  Chavarría  contó  que  fue WALTER MANCO  LÓPEZ  quien estacionó el carro bomba en el lugar de  los  hechos;   posteriormente  lo  reconoció  a través de fotografías, y  luego  lo  reconoció también en fila de personas;  alegan que la versión  no  es  creíble  porque  la  regla  de  experiencia indica que los delincuentes  avezados    –como   el  sentenciado-  procuran  pasar  desapercibidos  y  se  esfuerzan  en no llamar la  atención  con  el  firme propósito de que nadie los reconozca posteriormente y  así evadir el peso de la justicia.   

Afirman que el testigo no ofrece credibilidad  alguna  porque  narró  que  el conductor del carro bomba entabló conversación  con  él,  que  le  compró  una  caja  de chicles, que después se la devolvió  porque  le pareció costosa, que lo encargó del pago del parquímetro sin darle  dinero,  etc.;   y  no es lógico –dicen-   que   un   delincuente   experimentado   como  MANCO  LÓPEZ  hubiera realizado actos que  permitieran la recordación del testigo.   

Se  mengua  la  credibilidad  del  testimonio  –dicen-   porque   el  vehículo  estuvo parqueado por veinte minutos en el sitio donde hizo explosión  (entre  las  21:42  y  las  22:05);   sin embargo, la versión refirió que  estuvo  en  estacionamiento por 5 minutos;  de suerte que es inexacto en lo  referente al tiempo de parqueo del carro bomba.   

Y  si  bien  es  cierto  que  reconoció  a  MANCO  LÓPEZ  en  fila  de  personas,  lo  que  compromete la eficacia del reconocimiento radica en que Juan  Camilo  Chavarría  observó  con anterioridad una fotografía de la persona que  iba  a  reconocer,  de  suerte  que  ya tenía claridad sobre la morfología del  procesado  y  por ello le fue fácil identificarlo en fila de personas, de donde  surge que fue influenciado.   

3.   Advierten  que  la  versión  de  Leonardo  Fabio Mira Ramírez tampoco ofrece credibilidad  porque  en  el  relato  sostuvo  que,  pocas  horas después del acto terrorista  MANCO  LÓPEZ apareció en el  barrio   Manrique   Oriental   y   alardeó   de   su   participación   en   el  episodio.   

Leonardo  Fabio  Mira  Ramírez  contó  que  escuchó   al  acusado  cuando  reveló  detalles  de  la  ejecución  del  acto  terrorista     a     Bernabé     Ángel     Acevedo     Alzate     –también acusado por la misma razón-,  sin  embargo,  el  dicho  del  testigo  fue  apreciado  como  prueba de cargo en  relación   con   WALTER   MANCO   LÓPEZ,   

mientras  que no tuvo el mismo significado en  relación con la participación de Bernabé Ángel Acevedo Alzate.   

Según  los  impugnantes, Leonardo Fabio Mira  declaró  animado  por la venganza contra el sentenciado, a quien sindicó de la  muerte  de  su  hermano.   De  manera  que  la versión que ofreció de los  hechos  se  torna  sospechosa;   por  otra parte, recalcaron que el testigo  reveló  que  ingiere bebidas embriagantes de forma continua y por esa virtud se  compromete la capacidad de percepción y la credibilidad del dicho.   

4.  Tampoco es  creíble  el  testimonio  de María Eugenia Arenas, dicen, porque el delincuente  busca  evadir  la  acción  de  la  justicia,  y  por lo natural guarda silencio  respecto  a  su  participación  en hechos;  sin embargo, la señora Arenas  contó   que   el  señor  MANCO  LÓPEZ  alardeó  de  su  participación  en  el  atentado terrorista.   Desde  esa perspectiva, no puede darse credibilidad alguna a la versión, puesto  que  no  había  motivo  para  que  el  autor  del  atentado se presentara en el  vecindario  y  divulgara  su  participación en el múltiple crimen a soslayo de  las    consecuencias    a   las   que   se   exponía   tanto   él   como   sus  compañeros.   

5.  El defensor  de    HENRY   SANTIAGO   SERNA   MOSCOSO  sostuvo, además, que no se clarificó la manera como su prohijado  determinó  a  WALTER  MANCO LÓPEZ para que ejecutara la acción delictiva, por  suerte  que  no  se probó el vínculo (contractual) que fundamente que el autor  material fue inducido para que ejecutara el acto terrorista.   

Sin  embargo,  el  Tribunal  fundamentó  la  participación     de     HENRY    SANTIAGO    SERNA  MOSCOSO  a  partir  del  testimonio  (de  oídas)  de  Leonardo  Mauricio  Suaza.   En  resumidas  cuentas, alegó que el juzgador  supuso  la  existencia de un contrato previo con el otro sentenciado que le daba  al  condenado determinada autoridad sobre el autor material, con la entidad para  decidir  sobre  la  ejecución  del  atentado terrorista, cuando no se demostró  “relación  de  trabajo” entre los procesados a partir de la cual se pudiera  inferir     que     SERNA    MOSCOSO    indujo al autor material.   

Solicitaron  casar  la  sentencia y proferir  fallo  absolutorio  a  favor  de  los procesados, en aplicación del indubio pro  reo.   

EL     CONCEPTO     DEL    MINISTERIO  PÚBLICO   

Sostuvo   el   Delegado   que   no  existen  contradicciones ostensibles entre los testimonios de cargos:   

1.   Leonardo  Mauricio   Suaza   Bedoya   aportó   datos   relevantes   relacionados  con  la  participación  del procesado MANCO LÓPEZ en  los  actos  preparatorios  del atentado terrorista;  contó  que  el  atentado  se realizó con un automóvil que fue hurtado con antelación  (Ver  folio  715  / 3;  folio 236 / 1).  Hizo notar el Delegado que la  falta  de  correspondencia  entre  las  fechas  del  hurto  del vehículo es una  cuestión  “insustancial”,  porque  lo  trascendente  es el conocimiento del  testigo    sobre    la    participación   de   MANCO  LÓPEZ   en  los  actos  preparatorios  del  atentado  terrorista.   

A  partir  de  la  versión que rindió Suaza  Bedoya,  el  Delegado  recalcó  que  se  trató  de  un testigo creíble porque  presenció     cuando     HENRY    SANTIAGO    SERNA  MOSCOSO   ordenó  a  MANCO  LÓPEZ  la  ejecución  del  hecho (Cfr. folio 714 del  cuaderno 3 del expediente).   

Argumentó que la versión es confiable aunque  se  trate  de  una  delación  a  otros a cambio de beneficios legales;  la  relación  del  testigo con el mundo de la delincuencia lo hace confiable porque  le  permitió  acceder  al conocimiento de los hechos;  y se acrecienta, si  se  advierte  que  recibió  amenazas  y por ello optó por no ratificarse (Cfr.  constancia a folio 898 / 3).   

2.  Juan Camilo  Cavaría  reconoció  en  fila  de  personas  a  MANCO  LÓPEZ;   su  versión  de  los  hechos  también  deviene  creíble,  en  tanto,  no  es regla que excluya la credibilidad que los  delincuentes  procuren  pasar  desapercibidos con el propósito de que nadie los  reconozca   posteriormente   (como   arguyen   los   demandantes);   existe  –de   otra   parte-  un  “exceso   de   confianza”  en  el  delincuente,  miembro  de  organizaciones  criminales,   que   le  reporta  la  garantía  de  sentirse  protegido  por  la  organización  delictiva  a la que pertenecen y el efecto intimidante que causan  a      la      población;       ciertos      delincuentes     –dice-  “carecen  de escrúpulos para  perpetrar delitos en presencia de otras personas”.   

En  relación con el reconocimiento a través  de  fotografías  de  WALTER MANCO LÓPEZ  destacó  que  la marca que aparece en la imagen es intrascendente  (Cfr.   folio   341   /  1).   

La  versión  de  Juan  Camilo  Chavarría es  confiable  dado que describió de manera detallada al imputado en razón a   que  medió entre él y el conductor del carro bomba, cierto trato que demandaba  la  atención  para  que pudiera recordarlo (venta frustrada de chicles, el pago  del  valor  del  parqueo),  de  modo  que  era  apenas  natural que retuviera su  imagen.   

La  confiabilidad  del  dicho  radica, sobre  todo,  en  que  no  es  dable  predicar  que existiera interés en perjudicar al  procesado;  nada indica que se conocieran de antes.   

La  importancia  de la versión se centra en  que,  de  manera  espontánea  y  observando  todas  las  formalidades  legales,  reconoció  a  la  persona  que  dejó  aparcado  el rodante instantes antes del  insuceso;   lo  reconoció  a  través  de  fotografías y luego en fila de  personas  (Ver  folios  430-431  /  2);  ambas diligencias se realizaron de  conformidad  con  lo  previsto  en el C. de P.P. (Artículos 304 y 303 de la Ley  600  de  2000),  no obstante que el testigo no retuvo la fisonomía de las damas  que lo acompañaban, asunto que es intrascendente.   

3.   Para  el  Delegado,   la   versión  de  Leonardo  Fabio  Mira  Ramírez  tampoco  muestra  contradicciones  sustanciales:   el  hecho de que no hubiera identificado a  quienes  hurtaron  el vehículo no significa que la versión sea falsa;  en  relación  con  las  fotografías  a  las  que  alude  la censura, que pretenden  mostrar   que   en   la   casa   donde   residía  el  sentenciado  MANCO   LÓPEZ   no   había  garaje,  no  desvirtúan   la   confiabilidad  de  la  imputación  porque  no  se  practicó  inspección  judicial  alguna,  orientada  a  identificar  el lugar en el que se  preparó  del  carro bomba;  por manera que las fotografías que aportó la  defensa no son relevantes para excluir la prueba de cargos.   

Hizo  notar  el  Delegado que el testigo Mira  Ramírez       escuchó      una      conversación      entre      WALTER  y  Bernabé Ángel Acevedo Alzate  (procesado  absuelto  y  no  recurrente  en  casación)  horas después del acto  terrorista.   Ese  testimonio  es  definitivo,  según  el Delegado, porque  reveló   que   en   esa   oportunidad  WALTER  MANCO  LÓPEZ   entregó   a   Acevedo  Alzate  la  suma  de  $10.000.000  para  la  compra  de  armamento, después de que le manifestara que  “la   vuelta   ya   estaba   hecha” (ver folio 167 / 1).   

Esa  versión, apreciada de manera articulada  con   las   demás   pruebas  referidas,  le  permitió  al  Tribunal  encontrar  suficientes  y  coincidentes  elementos  probatorios  para  otorgarle validez en  relación  con  la  responsabilidad  penal  de  MANCO  LÓPEZ  (aunque  no  sucediera  lo  mismo respecto de  Acevedo Alzate, a quien absolvió por duda).   

Precisó  el  Delegado que los reparos de los  libelistas son esencialmente especulativos.   

4.  El dicho de  María  Eugenia  Arenas  es  creíble  porque era persona de entera confianza de  WALTER  MANCO LÓPEZ. Los dos  fueron  miembros  de  una  organización  criminal;   la dama contó que el  procesado  la  invitó,  inclusive, a hurtar un vehículo.  La credibilidad  radica   en   que   a  riesgo  propio  refirió  aspectos  relacionados  con  su  responsabilidad  en  otros  hechos  delictivos;   es  creíble –insistió-  si  se  tiene en cuenta la  proximidad  en  el oficio y la amistad entre los dos;  además, se trata de  una versión totalmente espontánea.   

5.  En relación  con    HENRY   SANTIAGO   SERNA   MOSCOSO,  hizo notar que no existen contradicciones fundamentales entre los  testigos  Leonardo  Mauricio  Suaza, Leonardo Fabio Mira y Maria Eugenia Arenas,  porque   todos   refirieron   que   existió   retribución   en   dinero   como  contraprestación  por la actividad terrorista que ejecutó MANCO LÓPEZ, aunque  hablaran  de  sumas y fechas diferentes, precisó que “no es posible pretender  la  correspondencia  absoluta  en las versiones de varios testigos”, y se debe  dar   mayor   crédito   al   testigo   que  refiere  conocimiento  directo  del  hecho:   

En  este  caso,  el  Delegado  recordó  que  Leonardo  Mauricio  Suaza  estaba presente cuando HENRY  SANTIAGO  SERNA  MOSCOSO  le  ofreció  a WALTER MANCO  LÓPEZ  la suma de $6.000.000 y tal versión merece credibilidad por tratarse de  una  persona involucrada con la organización criminal y de entera confianza del  grupo;   por  manera que SERNA MOSCOSO  fue  quien  instigó a MANCO LÓPEZ a cometer el acto terrorista a  cambio de una remuneración.   

Para el Delegado, el cargo contra la sentencia  se  soporta  en  una personal valoración de los medios de prueba;  olvidó  el  recurrente  que la sentencia viene amparada por doble presunción de acierto  y  legalidad,  por  manera que el juez colectivo acertó en la estimación de la  pruebas  y en la selección de la norma llamada a solucionar el conflicto.   Consideró que no deben prosperar las demandas.   

CASACIÓN OFICIOSA  

Advirtió   una  posible  vulneración  del  principio  non  bis  in  ídem, pues, los procesados fueron acusados  de terrorismo  y  homicidio  agravado  previsto  en  el numeral 8° del  artículo 104 del Código Penal.   

La  sentencia de primera instancia a pesar de  ser  absolutoria, previó la doble incriminación de la agravante (artículo 104  – 8 del C.P.), pues es la  misma  circunstancia  que  prevé  el  tipo  de terrorismo como delito autónomo  (art.  343  de  la L. 599 de 2000) y sostuvo la necesidad de “evitar una doble  imputación”.   

El   Tribunal   precisó  que  las  muertes  ocurrieron  como  “consecuencia  del  terrorismo”;   la detonación del  carro  bomba  ocurrió  en desarrollo de la actividad terrorista, por manera que  resulta  ilegítimo  deducir  la  circunstancia de agravación específica en el  homicidio  en  concurso  heterogéneo con el de terrorismo, porque compromete la  vigencia  del  principio  on bis in ídem   e   implica   doble   sanción  respecto  de  un  mismo  supuesto  fáctico;   lo  correcto entonces es “readecuar  la  pena  teniendo  como  delito  base  el  del  homicidio  simple  en  concurso  homogéneo”.   

No obstante, como el tribunal omitió realizar  el   procedimiento   dosimétrico   respectivo   conforme   a   los  parámetros  establecidos  en  los  artículos  61  y  31  del  Código Penal que prevén los  fundamentos  para  la  individualización  de la pena y el concurso de conductas  punibles,  le  corresponde  a  la  Sala  ceñirse  al  único  criterio  visible  utilizado:    La   tasación   de   la   pena   partiendo  del  mínimo,  y  “la  aplicación  del principio de proporcionalidad  teniendo  en cuenta que por cada delito fijó una pena de 5 años, respetando el  límite legal de 40 años”.   

         LA CORTE CONSIDERA   

Es  competente  la Corte Suprema de Justicia  para  resolver el recurso extraordinario de casación propuesto por el opugnador  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín, de  conformidad  con el artículo 205 de la Ley 600 de 2000, sin perjuicio del poder  oficioso  que  le confiere el artículo 216 en concordancia con el artículo 206  y el numeral tercero del artículo 207 ib.   

Demandas  a favor de WALTER MANCO LÓPEZ y de  HENRY SANTIAGO SERNA MOSCOSO (respuesta conjunta).   

Cargo  único.  Violación  indirecta,  falso  razonamiento,    aplicación    indebida    de   los   artículos   103  y  104 –  8  del  C.P  –ley 599 de  2000-  y  187  del  Decreto  100  de  1980,  modificado por el artículo 1° del  Decreto  180 de 1988, adoptado como legislación permanente por el artículo 4°  del  Decreto 2266 de 1991 y exclusión de la duda (art.  7° del C. de P.P.)   

1.   Una  lectura  puntual de las impugnaciones permite advertir que los libelos distan de  la  demostración  de  errores de razonamiento en la contemplación probatoria y  que  lo evidente de la demanda es un ataque indiscriminado a la credibilidad del  dicho  de  quienes  sindicaron  a  los  procesados  como  responsables  del acto  terrorista  perpetrado  el  17 de mayo de 2001 en el parque Lleras del Barrio El  Poblado   de   la   ciudad   de   Medellín,   que   ocasionó  la  muerte  de  ocho  personas,  heridas  a  muchas  otras  y cuantiosos  destrozos materiales.   

Todo  cuanto  pretenden  los libelistas se  traduce  en  que la tesis de la defensa (la duda) es la opción que debe escoger  la  Sala  Penal de la Corte, porque a los defensores no satisface ninguna de las  incriminaciones   que   formularon   los  testigos3,  sin  que  logren demostrar  errores  de  razonamiento  en  la  construcción  teórica  del fallo objeto del  extraordinario recurso.   

No   obsta  lo  anterior  para  destacar  –por lo relevantes- los  contenidos  de  las  versiones  de  cargo  a partir de las cuales el Tribunal se  convenció     que    los    procesados    son    responsables   del   acto  terrorista:   

1.1.   Leonardo   Fabio   Mira  Ramírez  es  un  testigo  que  conoce  a  WALTER  MANCO porque reside en la misma  comuna,  prestaba el servicio militar en la época del atentado  y conocía  de  las  actividades  delictivas  a las que se dedicaba ordinariamente.  La  versión  fue  determinante  porque  a raíz de la muerte violenta de la que fue  víctima  un  hermano  suyo,  acudió  de  manera  voluntaria  a  la Fiscalía y  refirió   aspectos  antecedentes  relacionados  con  la  explosión  del  carro  bomba:   

El  testigo  contó  que  días  antes del  suceso,  varias  personas (a quienes señaló) ingresaron un vehículo robado al  garaje  al que tenía acceso MANCO LÓPEZ y que el estallido sucedió en esos días.   

“…vengo  a  denunciar  a  las  personas que pusieron el carro bomba en el parque Lleras hace  días,  que  fueron  los  mismos  que anoche mataron a mi hermano que se llamaba  Román  Albeiro Mira Ramírez… Uno se llama Juan (a. El orejón), WALTER  (a.  el  Garito),  y  Bernabé  Acevedo  (a. carevieja), viven en Manrique Oriental en la misma carrera donde yo  vivía…  ellos  son  los  tres  son  jefes  de la banda de la Oficina y tienen  conexiones  con  la banda de la Terraza y de Las Cruces.  PREGUNTADO:   Cómo,  de  qué  forma  y  por qué se enteró usted de que los sujetos en cita  fueron  los  autores  materiales  de  la  bomba que ocasionó la muerte a varias  personas…  CONTESTO:   Tres  días antes de la bomba vi que a. el Piojo y  Juan  (el  orejón)  entraron  un  carro  rojo  al garaje, no se qué maraca, al  garaje  de  la casa de Walter (a. Garito),  ellos  lo  entraron  allá  como a las doce de la noche y yo vi  porque  estaba  bebiendo  con  unos  compañeros  de la Ramón Múnera que es un  colegio  y el día que pusieron el carro bomba lo sacaron como en la mañana, lo  sacó  WALTER  y la mona  que  es  la  mujer  de  él,  en  estos momentos no recuerdo como se llama ella,  cuando  al  otro  día  dizque  el  carro  bomba  y  cuando  vi  el  retrato por  televisión    ahí    mismo    me    dí    cuenta    que    era   WALTER  y  todo concuerda con él y el  mismo   día   llegó   tarde  de  la  noche  WALTER  al  barrio  y  le  dijo a Bernabé que ya el trabajo  estaba  hecho,  que  se  tenía que ir y que ahí le dejaba los diez millones de  pesos  para  que comprara el armamento y le dio la parte de la plata a la Mona y  se  fueron los dos, creo que iban para Bogotá… PREGUNTADO:  Díganos por  qué  razón  WALTER una  vez  colocó  el  carro  bomba  le  manifestó  a Bernabé delante de usted y de  Cascarita  acerca  de la forma como se había llevado el acto terrorista además  de  la repartición del dinero, acaso usted es conocido de éstos, hace parte de  la  misma banda, podría explicarnos esto?  CONTESTO:  Yo si era amigo  de  ellos  hace  ocho  meses, me mantenía con ellos, me parchaba con ellos y me  tenían  confianza…  Yo  sí  sabía  todo  esto  antes  de  que  mataron a mi  hermanito,  no  quería  decir  nada por no tener problemas y no volarme o mejor  dijo     dicho     doblarme    (sic.),  pero ahora que pasó esto y por doblados hay que hacerles   el  mal  a  ellos  también,  pero en realidad todo lo que dicho y he contado ha  sido  la  verdad,  yo escuché todo y vi cuando ingresaron el carro a la casa de  WALTER  antes  de  los  hechos   y   escuché   cuando  WALTER  le  manifestó  a  Bernabé  de  que ya se había hecho la vuelta,  todo   eso   es  verdad…..”.   (Folios  164  –   168;    176  – 181 / 1;  892 –  896 / 3),   

El Tribunal apreció la versión de manera  articulada  con  el dicho del joven Chavarría que atendía el parqueadero donde  se  presentó  el estallido en esos días;  hizo notar las coincidencias en  las  versiones,  no  obstante que los declarantes no tenían conocimiento previo  como para sugerir un acuerdo para perjudicar a los procesados.   

1.2.  Juan  Camilo  Chavarría  es un joven menor de edad, vendedor ambulante, que estuvo en  el  sitio  del  atentado, no por azar, sino porque era el encargado de atender a  los   usuarios   del   lugar   de  parqueo  de  automotores  donde  WALTER   MANCO   LÓPEZ  estacionó  el  vehículo  que posteriormente hizo explosión;  contó que en aquel momento  sostuvo  algún  diálogo  con  el  conductor del vehículo estacionado y logró  identificarlo  a  través  de  fotografías  en diligencia que se realizó pocos  días  después, cuando aún mantenía en la memoria la imagen del chofer (el 29  de    mayo    de    2001);     también   lo   identificó   en   fila   de  personas:   

“PREGUNTADO:   Díganos si en el sitio donde explotó la bomba  usted  ayudó  a  parquear  un vehículo o le dio indicaciones, en caso positivo  nos  dirá  cómo  era  dicho  vehículo.  CONTESTO:  Si, ahí primero  había  un  taxi y luego llegó ese carro que era un Renault 9 color rojo, yo le  ayudé  a  cuadrar  y  le ofrecí una caja de chicles al conductor y él me dijo  tiene  cajas  de  chicles  azules y le digo si tengo y me dijo déme una, él me  entregó  mil  pesos y le digo eso vale mil quinientos pesos porque eso ya no se  encontraba  y  me  dijo  mejor devuélvame los mil pesos que no le voy a comprar  nada,  ya  me fui a vender, él me dijo que le comprara el tiquete del carro que  él  me  lo pagaba me dijo páguemelo una horita  que ahora arreglamos y yo  se  lo compré, ya él arrancó para arriba como para coger la calle diez.   PREGUNTADO:   Díganos  si  esa persona que llegó conduciendo el vehículo  iba   solo  o  acompañado,  en  caso  de  ir  acompañado  díganos  quines  lo  hacían?     CONTESTO:     Era    un    man   y   dos   mujeres.   PREGUNTADO.   Díganos  qué sitio dentro del vehículo ocupaba cada una de  las  mujeres?   CONTESTO:   La  de  adelante que era una mona, al lado  derecho  del  conductor y la otra en la silla de atrás, en la mitad…  El  conductor  del  carro  era de una estatura de 1.68 aproximadamente, piel blanca,  cabello  rapado, negro, la cara era redonda, cejas escasas, separadas, ojos como  negros  o  cafés,  nariz  mediana,  siempre  narizón,  no  tenía bigote, boca  mediana,  labios  gruesos,  no  tenía  barba,  tenía acné en la cara en ambas  mejillas,  no  le  vi  las  orejas, de 25 a 30 años aproximadamente, tenía una  camisa  blanca  y  un  pantalón azul, con acento paisa, le dije todo bien, y me  dijo  vaya  pues  parcerito  cuando me mandó por el tiquete, no le detallé los  zapatos…   PREGUNTADO:   Díganos  si  está  usted  en capacidad de  reconocer   a   estas  personas  si  las  vuelve  a  ver?   CONTESTO:   Sí…”.      (Fls.    173    – 175;  197 / 1).   

La   versión  del  testigo  directo  es  trascendental  sin  lugar  a  dudas;  hizo un retrato hablado del conductor  del  vehículo  (Fl. 197), a través de fotografías lo reconoció en diligencia  que   se  llevó  a  cabo  el  14  de  junio  de  2001  (Fls.  337  –   342  /  2);   también  lo  reconoció en fila de personas (folios 430 – 432 / 2).   

1.3.   María  Eugenia  Arenas es una dama que se dedicaba a actividades ilícitas, era  miembro    del    grupo    delincuencial   al   que   pertenecía   WALTER   MANCO  LÓPEZ;   contó  que  días  antes  del  atentado  (el  15  de mayo de 2001) el procesado la invitó a  hurtar  un  vehículo  y  que  ella  creía  que  era para utilizarlo como carga  explosiva.   

La espontaneidad del dicho de la testigo la  hizo  notar  el Tribunal en que la dama refirió un diálogo posterior en el que  MANCO  LÓPEZ  contó que  “…casi  lo  alcanzan  los efectos de la bomba al  momento de detonarla…”:   

“PREGUNTADO:  Recuerda  a  los  cuántos  días  de  haberse  perpetrado el atentado al parque  Lleras  del  Poblado, fue que surgió este comentario?  CONTESTADO: Eso fue  el  martes  12  de  junio  (de  2001),  recuerdo  con  exactitud  esa  fecha  porque ese día mataron a mi  esposo,   ese   comentario  fue  a  las  doce  del  día  aproximadamente.   PRETUNTADO:   Concretamente  en  qué  lugar  de la residencia habitado por  Ivón  Maritza,  se originó el comentario?  CONTESTADO:  Afuera en la  acera  de  la panadería.   PREGUNTADO: Estas personas en qué tono de  voz  realizaron  este  comentario?   CONTESTADO:  Pues  más o menos porque  también  escucharon  varias  que  allí  se  encontraban, pero como entre ellos  mismos  se  entienden  no hubo comentarios sobre eso.  PREGUNTADO: Díganos  si  en  dicha conversación estuvo WALTER?      CONTESTO:      Si,     es     que    WALTER  fue  el  que le contó a ellos  que  se  había  ganado  una plata gorda del carro bomba que había puesto en el  Parque  Lleras  y  que  ahora sí se iba a ver la plata y que se iban a montar a  todos  bien  a punta de fierros.  PREGUNTADO: WALTER escuchó o mejor dicho  manifestó  algo  relacionado  sobre  la forma como ocurrieron los hechos?   CONTESTADO:  Que  él  llegó  al  parque  Lleras  con Ivone Maritza en un carro  Renault,  creo  que era robado, y que ellos llegaron allá lo parquearon junto a  un  carro  azul, se bajaron y que ellos que salen y que en instantes estalló el  carro   que   ellos   tuvieron   que   salir  corriendo  y  cuando  WALTER   estaba  comentando  eso  ahí  mismo  Maritza  dijo  ahí  marica eso como estalló de duro, el que entabló la  conversación     fue     WALTER     contándole  a los muchachos.  PREGUNTADO:  De acuerdo a  lo  escuchado  por  usted de WALTER   en  esa  oportunidad,  hubo  alguna referencia sobre la presunta  participación    de   Ivóne   Maritza   en   el   atentado   terrorista?   CONTESTADO:   Si es que Maritza si estuvo con él, ella también participó  en  ese  atentado  de acuerdo a lo que escuché.  PREGUNTADO:  A raíz  de    qué    surgió    ese    comentario    por    parte    de    WALTER?  CONTESTADO:  Porque  se  les  estaban  metiendo los de la Montañita a la 30 y los pelados no tenían  con  qué responderles y entonces ahí fue cuando él dijo que esperaran que por  esa  vuelta  del  atentado  terrorista  ya  había plata suficiente para comprar  fierros  y  enfrentarse  a  la  Montañita.  PREGUNTADO:  WALTER  se percató de su presencia al  realizar  este  comentario?   CONTESTADO:   No  no  yo creo que él no  escuchó,  él  estaba  muy contento ahí contando…  PREGUNTADO:  Al  otro  día  de  haberse  perpetrado  el  atentado  terrorista  la Parque Lleras,  escuchó  usted  algún  comentario  sobre  el  particular, en caso positivo por  parte  de  quién?   CONTESTO:  Si el 18 de mayo escuché por parte de  los  de  la  banda de la 30 que ya habían goliado y que había plata suficiente  para  lo  que  fuera, dijeron que WALTER se  había robado el carro y lo había puesto, es más, el día 15  de   mayo,  dos  días  antes  del  atentado  WALTER  me  dijo  que lo acompañara a que nos robáramos un  carro  y  que si quería conseguirse un billete bueno, porque yo hace ocho meses  salí  de  la  cárcel  ya  que estuve condenada cinco años y tres (sic.)  por hurto a un carro y por eso  WALTER me lo propuso y yo  le  dije  que no que la cárcel era muy dura, ellos diario se robaban dos o tres  carros,  es  que WALTER es  halador    de    carros   y   WALTER   siempre  salía  con  Leo  y con Beto, a uno de ellos dos le dicen  palmada  pero no se a cuál de los dos, ellos andaban en un taxi de propiedad de  WALTER, no se con quién  se   robaría  el  carro,  pero  al  otro  día  el  18  de  mayo,  WALTER   le  estaba  comentando a  los  muchachos  y  dijo  yo  iba  despacio y eso estalló y salí corriendo y me  agaché,  esos  comentarios fueron el 18 de mayo y el 12 de junio y como en esta  última  fecha  los  pelados  estaban  sin  munición  fue que comentaron eso…  PREGUNTADO:   Según  lo afirmado por usted anteriormente, las personas que  llevaron  el  vehículo  bomba  al  sector  del  parque  Lleras del Poblado y lo  dejaron  estacionado  en  el  sitio  donde  se  perpetró  tal  atentado, fueron  WALTER  y  Selene?   CONTESTADO:  Si Señor…   

PREGUNTADO:   Conoce  usted  a  una  persona  llamada  WALTER  MANCO  LÓPEZ?  CONTESTO:   Ese  es  WALTER  al que me he venido refiriendo  como    el    autor    del    carro   bomba…”.       (Fls. 439 –   446;    449   – 452 / 2).   

1.4.   Leonardo  Mauricio  Suaza  Bedoya  fue  determinante  para develar el compromiso  penal  de  los  procesados (específicamente del autor mediato), porque se trata  de  una  persona  vinculada  a  la  organización  criminal (robaba carros), que  declaró  –de  oídas-  que   WALTER  MANCO  le  contó  que  fue  alias  “Empanada”  quien  hurtó el vehículo Reanult  rojo   utilizado   como   bomba.    También  comprometió  directamente  a  HENRY  SANTIAGO SERNA MOSCOSO  por  ser  el  jefe  de  la  banda  criminal  a  la  que pertenecía MANCO  LÓPEZ  y  por  haber sido quien de  manera inmediata impartió las instrucciones:   

“…PREGUNTADO:   Sírvase manifestar al Despacho si posee Ud.  Información  que  sea  de  interés  para  la investigación relacionada con la  explosión  de  un  carro  bomba  en  el  parque  Lleras  de esta ciudad el día  diecisiete  de  mayo  del  presente  año.   CONTESTO:   Sí, yo tengo  información  precisa  sobre la bomba del parque Lleras.  PREGUNTADO:   Refiéranos  lo  que sabe en relación con los hechos y díganos cómo obtuvo el  conocimiento  de  los  mismos:  CONTESTO:  Yo de fecha no recuerdo, yo  salí  de donde mi mamita, para mi casa en Robledo y en esas bajaba Walter,  en  un Renault cuatro rojo, y  me  dijo que lo acompañara donde el patrón SANTIAGO  SERNA  MOSCOSO,  que había una vuelta para hacerle,  entonces  nos  dirigimos  hacia  las Palmas la Urbanización donde él vive, eso  queda  encima  de  San  Diego,  no  se  el  nombre de la Urbanización, mientras  bajábamos   Walter  me  adelantó  que  iban  a poner un carro con una pólvora, pero no me dijo nada en  el    momento,   hasta   que   llegamos   a   donde   el   señor   SANTIAGO  SERNA MOSCOSO, y en presencia  mía,  ellos  hablaron  de  esto,  de  que el carro tenía que estar allá en el  parque  antecitos  de  las siete, y la forma en que le iban a pagar los seis ($6  000  000)  millones  de  pesos, mi compañero me dijo  que   eso   lo   iban   a  poner  porque  al  patrón  del  señor  SANTIAGO,  le  debían  unas platas, o  sea  Don  Berna,  nosotros  nos  montamos al carro y  SANTIAGO   le  dijo  a  Walter,   pilas   pues  güevón  no  me  vaya  a  quedar  mal, que eso tiene que ser con mucha seriedad  porque  es  para  un  duro,  de  ahí  nos despedimos, y de subida mi compañero  Walter  me  contó cómo  iba  a  ser  con  el carro, y dónde lo tenía guardado, ese carro Renault nueve  rojo    lo    consiguió    empanada,    que    es   cuñado   de   Walter, lo guardaron en un parqueadero  en   La   Banca,   mientras   se   descalentaba   como  nosotros  decimos,  para  posteriormente  el  viernes  colocarle la dinamita, que la tenían que bajar del  morro  de  las  tres  cruces,  el  joven apodado con el sobrenombre del piojo, y  Bernabé  la  llevó  hasta  el  carro  y de ahí se fueron en el carro a que la  instalaran  pero no se dónde y a recoger a Zuleima, alias “penetración” es  la  novia  con  que  andaba Walter…”.  (Fls.  714 – 717;  797 / 3).   

2.   En  síntesis,  la  controversia  que  proponen  los  censores  se  fundamenta en un  intento  más  por degradar la credibilidad de los testimonios de cargos y en la  negación  indefinida del compromiso penal de los procesados, cual si se tratara  el   extraordinario  recurso  de  una  “tercera  instancia  de  confrontación  probatoria”  en  la que fuese posible restar crédito a las evidencias, con la  expectativa              –irrazonable-  de  que  la  Corte  se  incline  por favorecer a los  procesados   con   el   beneficio   de   la   duda  que  por  ninguna  parte  se  advierte.   

Una lectura atenta de los libelos permite a  la  Sala afirmar que el argumento de censura consiste en que los testigos causan  “desconfianza”  a  la  defensa  de los procesados, y a partir de ese prurito  tratan  de  menguar la credibilidad a las pruebas que fundan la decisión;   sin  embargo,  tal  manera  de  encarar  el recurso dista de la demostración de  errores       de      hecho      –trascendentes-    en   la   apreciación   de   los   medios   del  conocimiento.   

Recuerda  la  Sala que el fallo objeto del  recurso  extraordinario  tiene  como  núcleo  de  referencia la convicción que  ofrecieron  Leonardo  Fabio  Mira  Ramírez,  María  Eugenia  Arenas,  Leonardo  Mauricio  Suaza  Bedoya  y  Juan  Camilo  Cavaría, cuya reseña hizo la Sala en  atención,  precisamente,  a  la  seriedad que ofrece la versión de cada uno de  ellos.   

Por  manera  que  el juzgador colegiado se  cercioró  del  compromiso  penal  de  los procesados, quienes actuaron de forma  mancomunada,  en  condición  de autores, propio e impropio respectivamente, del  atentado  terrorista  y en esos precisos términos contempló las pruebas en las  que se fundamenta la crítica de los libelistas.   

Ahora  bien,  como  el  Juzgado de primera  instancia  concedió  la libertad provisional a los sentenciados, y la medida se  hizo  efectiva  en relación con HENRY SANTIAGO SERNA  MOSCOSO  (Folios 236, 237 / 4), la Sala revocará la  libertad  y ordenará la captura de en contra del procesado (en tanto que Walter  Manco  López  se encuentra purgando otra condena y se notificó de la sentencia  del   Tribunal  en  la  cárcel  de  Bellavista).   (Cfr.  fl.  291  /  4).   

Finalmente, como lo hiciera notar el señor  Procurador  Delegado,  con  acierto,  la  discrepancia  de  criterios  entre  el  demandante  y el juez colegiado no habilita a la Corte para que examine el fondo  de  la  materia4.   

No prosperan las demandas.  

3.   En  relación   con  la  petición  que  –de    oficio-   hiciera   el   Procurador,   la   Sala   encuentra  intrascendente el argumento:   

Si  bien  es cierto que los sentenciados lo  fueron  por  un  concurso  heterogéneo  de  delitos  de  homicidio agravado  por  los  fines terroristas y  terrorismo,  también  lo  es  que  la deducción de esta última conducta no  tuvo  implicaciones penológicas como –paradójicamente- lo advirtió el concepto:   

En la dosimetría penal, el Tribunal partió  de   una   pena   mínima  de  25  años  para  una conducta de homicidio, y a  partir  de  ese mínimo incrementó un guarismo de cinco (5) años para cada uno  de  los  homicidios  agravados  concurrentes  (siete),  para  un  total  de ocho  conductas homicidas agravadas.   

Como  es  evidente, si se tasó la pena en  cinco  años por cada uno de los siete homicidios concurrentes ello equivaldría  a  incrementar  en ese guarismo (35 años) el límite mínimo del primer delito,  con  lo  cual  evidentemente  se  superaría  el  tope máximo de cuarenta años  previsto   en   el   texto   original   del   numeral   1°   del  artículo  37  de  la  Ley  599  de  2000  que fue la que gobernó el  problema  jurídico:   “La  pena  de prisión  tendrá    una    duración   máxima   de   cuarenta   (40)   años”.    (Así  lo  hizo  notar  el  Tribunal en el cuarto párrafo de la página 18 de su sentencia).   

Por  manera que la deducción del concurso  heterogéneo  del  tipo  penal de terrorismo ninguna incidencia punitiva tuvo, y  si  el  Delegado lo advirtió en su concepto cuando pidió que la dosimetría de  la  pena  se  debe  hacer…  “respetando el límite  legal  de  40  años”,  naturalmente que cayó en la  cuenta de la intrascendencia del argumento.   

Ciertamente  que por razón de la gravedad  extrema  de  los  delitos,  rápidamente  se  llegó  al tope máximo de la pena  prevista  en  la ley;  de manera que la Sala no atenderá la petición, por  intrascendente.   

Con todo, oportuno resulta el requerimiento  para  advertir  sobre  la  pertinencia  de que en el concepto de casación no se  detenga  la  Procuraduría  al  requerimiento  escueto  de  “casar”  o “no  casar” una sentencia:   

Gran  aporte  harían  las  Delegadas  de  casación  cuando,  además  de  advertir  de  la  necesidad  de casar un fallo,  sugieran  el sentido como estiman que debe quedar la  dosimetría  de  la  pena,  cuando  de  este tema se  trate.   

4.   Por  último,  como  del  testimonio  de  Leonardo  Mauricio Suaza Bedoya (fls. 714 –  717;   797  /  3)  la  Sala  advierte que surgen imputaciones claras contra  “a.   Don  Berna”5  quien,  en la organización  delictiva  fungía como el jefe de HENRY SANTIAGO SERNA  MOSCOSO,   dispondrá   compulsar   copias,  tanto  de  la  sentencia  como  del  testimonio,  a la Unidad Nacional de Fiscalía Para la Justicia y la Paz para lo  de  su  resorte,  en  atención a que, es de conocimiento público que a. “Don  Berna”   corresponde   a   DIEGO  FERNANDO  MURILLO  BEJARANO  (extraditado  a  los  Estados Unidos) estaba  vinculado  con  las  actividades  delincuenciales de los grupos paramilitares en  los  departamentos  de  Antioquia  y  Córdoba  fundamentalmente, y se encuentra  vinculado al proceso de Justicia y Paz de la Ley 975 de 2005.   

En  mérito  de  lo  dicho  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal y  administrando  Justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  Ley,   

RESUELVE  

1.- NO    CASAR   la  sentencia  del 3 de agosto de 2006, proferida por el  Tribunal Superior de Medellín.   

2.  Revocar la excarcelación de que  goza   HENRY   SANTIAGO  SERNA  MOSCOSO  (num.  Cuarto  de  la  sentencia)  y  en  su  lugar ORDENAR su captura.   

3.         COMPULSAR  copias de la sentencia y de  los  testimonios  de Leonardo Mauricio Suaza Bedoya (fls. 714 – 717;  797 /  3),  con  destino  a  la  Unidad  Nacional  de  Fiscalía  para la Justicia y la  Paz.   

Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

                                      Comisión de servicio   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO      MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                               JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANES   

              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

                                                                       Comisión de servicio   

                                                     

                  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1El  Juzgado  fundó  su  decisión  en la duda y concedió la libertad provisional a  los  procesados.   (folios  236  – 238;  265)   

2Norma  que  aplicó  por favorabilidad, en relación con el artículo 343 de la Ley 599  de 2000 (norma posterior y desfavorable en materia de multa).   

3Unos  directos   como   Juan   Camilo  Chavarría,  quien  reconoció   en   fila   de   personas  al  chofer  del  carro  bomba,  y  otros  indirectos.   

4CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Auto del 15 de diciembre de 2008, rad. núm. 30 665;   en  el  mismo  sentido,  véase  Autos  del  20  de  abril  de  2005, rad. núm.  23517;    auto del 24 de noviembre de 2005, Rad. 23897;  auto del  23 de marzo de 2006, rad. núm. 24065. entre otros.   

5El  testigo  afirmó que “…eso lo iban a poner porque  al  patrón  del  señor  SANTIAGO,  le  debían unas platas, o sea Don         Berna…,  lo  que sugiere entender que el vehículo fue dispuesto en aquel  lugar  con  motivo  de  retaliación  de  alias  Don  Berna  por algún crédito  insoluto.     

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