27762(19-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27762  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 260  

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de agosto de  dos mil nueve (2009).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del  5 de diciembre del  2003,  el  Juez  Penal del Circuito Especializado de Descongestión de Cartagena  declaró   a  los  señores  Pedro  Antonio  Herrera  Martínez  y  Russin       Enrique       Machacón      Bolaño,      coautores   penalmente   responsables  de  la  conducta  punible  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  Les  impuso 16 años de  prisión  y de interdicción de derechos y funciones públicas, dos mil salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes para el año 2001 de multa y les negó la  condena      de      ejecución      condicional1.   

El fallo fue recurrido por el defensor de los  procesados  y  ratificado  por  el  Tribunal Superior de la misma ciudad el 7 de  diciembre             del            20062.   

El  mismo apoderado interpuso casación, que  fue  concedida.  Posteriormente, en escrito del 16 de mayo del 2007, el defensor  y  el  acusado  Herrera Martínez expresaron su deseo de desistir del recurso de  “apelación presentado a este despacho”.   

En  providencia del 26 de septiembre de 2007  la  Corte  (I)  aceptó  el  desistimiento  del  recurso  propuesto  por Herrera  Martínez  y  su  defensor;  (II)  inadmitió  el  primer  cargo  de  la demanda  presentada  a  nombre  de Machacón Bolaño; y, (III) admitió el segundo cargo del mismo escrito.   

Recibido  el  concepto del señor Procurador  Primero Delegado en lo Penal, la Sala resuelve de fondo.   

HECHOS  

El  19  de agosto del 2001, una información  anónima    alertó   a   la   Policía   Judicial   de   Cartagena   sobre   la  “contaminación”  que  con  estupefacientes habría sufrido un contenedor de  la  Sociedad  Portuaria,  actividad  en  que habrían participado Pedro Herrera,  alias “Bigote”, y Alberto López.   

En  horas  de  la noche del 23 de ese mes se  realizó  un registro al contenedor ITAU 417184-8 y en su interior se hallaron 5  maletines,  que  contenían  78  paquetes  con  cocaína, con un peso neto de 77  kilos y 415 gramos.   

A la investigación fueron vinculadas varias  personas  que  tuvieron  acceso al contenedor, entre ellas Pedro Antonio Herrera  Martínez    –también  mencionado  en  el  informe  anónimo- y Russin Enrique  Machacón Bolaño.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Adelantada  la  investigación,  el  18  de  septiembre  del  2002  la  fiscalía  acusó  a  los  procesados por la conducta  punible  de  tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes, prevista en el  artículo  376 del Código Penal, con el agravante del artículo 384.3 del mismo  estatuto3.   

La  decisión  fue  apelada y avalada por la  Fiscalía   Delegada   ante   el   Tribunal   Superior   el   28   de  noviembre  siguiente4.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  reseñadas.   

LA DEMANDA  

El   segundo  cargo,  que fue el admitido, el recurrente lo presenta  al  amparo  de  la  causal  primera,  segunda  parte,  violación   indirecta  de  la  ley  sustancial,  como  consecuencia   de   errores   de   hecho   causados   por   falsos   juicios  de  identidad.   

Afirma que el Tribunal dedujo responsabilidad  por  el  contenido  del informe de policía, cuando éste no alude al procesado,  como  tampoco  es  cierto  que  el  último  hubiese explicado que el contenedor  estaba  mal  ubicado.  Por modo que esos medios de prueba fueron distorsionados,  situación  a  la  que se agrega que el juzgador conjeturó (sin soporte alguno)  que el Alberto López citado en el informe era el indagado.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

Recomienda  no  casar  la  sentencia por los  siguientes motivos:   

1. El recurrente no demostró la distorsión,  sino  que acudió a tomar apartes de los argumentos de la sentencia, incurriendo  en  error  similar  al  que cuestiona, pues omitió que el Tribunal razonó qué  documentos  de  la  Oficina  de  Control  de  Equipos  de  la Sociedad Portuaria  demostraron  el  movimiento  del contenedor, apareciendo involucrado el acusado.  En  modo  alguno sustentó responsabilidad por el informe policivo, que utilizó  para concretar la ocurrencia de los hechos.   

2. Transcribe un aparte de la indagatoria del  procesado  y  concluye  que  el  Tribunal  no  la  tergiversó,  en  tanto aquel  expresamente  admitió que había una distancia superior a 30 centímetros entre  dos  contenedores,  la  que  se establece en los reglamentos para evitar que las  puertas puedan abrirse.   

CONSIDERACIONES  

La   Sala   no  casará  el  fallo  demandado.  Las siguientes son las  razones:   

1. Como bien refiere el Ministerio Público,  la  distorsión  que  anuncia  el  recurrente  se explica, exclusivamente, en la  circunstancia   de  que  fue  él,  no  los  jueces,  quien  valoró  de  manera  descontextualizada,   no   solamente   las   pruebas,   sino   los   fundamentos  judiciales.   

(I)  Desde  una  lectura integral de los dos  fallos,  que conforman unidad inescindible, en tanto se pronunciaron en el mismo  sentido, surge que los jueces no cometieron los yerros denunciados.   

El  de  primera  instancia,  a  partir de la  indagatoria  de  Pedro Antonio Herrera Martínez, dedujo que el procedimiento al  que  acudían  los delincuentes para “contaminar” los contenedores, esto es,  para  introducir en ellos estupefacientes, consistía en que intencionalmente el  encargado  de  su  manejo lo dejaba separado del otro a una distancia superior a  30   centímetros,   lo   que  habilitaba  la  apertura  de  sus  puertas  y  la  introducción  de la droga. En “este evento siempre debe existir acuerdo entre  el      operador      y      el      tarjador”5.   

El  Juez descartó la excusa de inocencia de  Herrera  Martínez,  relacionada  con  haber  ubicado  el  contenedor  en  forma  correcta  el día de los hechos, pues el registro histórico sobre la ubicación  de  los  contenedores  demostraba lo contrario, por tanto el último movimiento,  el indebido que permitió el ingreso de la droga, lo hizo aquel,   

“en  compañía del Tarjador RUMA, código  correspondiente  a  RUSSIN  MACHACON  BOLAÑO, quienes a las 14:42, doce minutos  después  colocaron  en  el área contigua al contenedor… interrumpiéndose la  filmación  exactamente  a  las  14:43:55, todo lo anterior nos permite concluir  que  Herrera  Martínez  en  asocio  del  tarjador  Russin Machacón ubicaron el  contenedor…   en  una  posición  inadecuada  sin  haberse  podido  mover  con  posterioridad,  con  el  claro  objeto de permitir el acceso al mismo para poder  introducir  los  cinco  maletines  cargados con Cocaína, lo cual constituye una  clara  violación a las normas de seguridad señaladas por la Sociedad Portuaria  de  Cartagena para la ubicación de los contenedores, tal y cual como lo señala  en  su  declaración el señor ISIDRO ACUÑA GRAU, quien se desempeña como jefe  de  seguridad industrial del terminal en mención”6.   

La  reseña  precedente muestra lo infundado  del  cargo, pues el informe policivo supuestamente distorsionado, ni siquiera es  mencionado  para  deducir  la responsabilidad del procesado, en tanto a ésta se  llegó  desde  fuentes  probatorias  diversas,  como  la  indagatoria de Herrera  Martínez,  el  testimonio  de  Acuña  Grau y los registros inspeccionados, que  arrojaron  certeza  sobre  el  acuerdo  de  los  dos  indagados  respecto  de la  ubicación  del  contenedor,  a una distancia que habilitaba abrir su puerta, en  desconocimiento  patente  de  la  norma  de  seguridad que prohibía ese actuar,  precisamente para impedir la “contaminación”.   

La  prueba señalada por la defensa, no solo  dejó  de  ser  valorada  en  el sentido reclamado, circunstancia que, es obvio,  impidió  que fuese tergiversada, sino que la parte inconforme no cuestionó, ni  siquiera  de  manera  tácita, los elementos de juicio ya reseñados, que, así,  permanecen   incólumes  y  son  suficientes  para  sustentar  al  decisión  de  condena.   

(II)  El  Tribunal  discurrió  en similares  términos:   el   informe   policivo   fue   citado  sólo  para  concretar  los  hechos7,    en    tanto    que    la    responsabilidad   de   Machacón  Bolaño  fue  derivada  de  los  registros  que  acreditaron que fue quien realizó el acomodamiento indebido del  contenedor8.   

2.   Para   el  censor,  en  la  siguiente  consideración   del   Tribunal   se   distorsionaron   los  descargos  del  acusado:   

“Ahora  bien,  es de tener presente que el  señor  RUSSIN  MACHACON  BOLAÑO  admite que el contenedor… se encontraba mal  colocado,  debido  a  que  el  contenedor  contiguo… no le permitió colocarlo  adecuadamente,  militando pruebas documentales que demuestran que en fecha 12 de  agosto  solamente  en el módulo… estuvo colocado el contenedor… a partir de  las 2:42 p. m.   

De  ahí  que no sea creíble lo dicho en su  declaración  de  indagatoria…  pues si se colige, lógica y racionalmente, la  introducción  del  estupefaciente incautado… dependió en gran medida de este  procesado  RUSSIN MACHACON BOLAÑO, pues era funcionalmente la persona encargada  de  ubicar  los  contenedores  en  las  áreas contiguas antes mencionadas y los  dejara  separados  en contra de los reglamentos de seguridad industrial, para el  camuflaje        de        la        droga”9.   

El   acta   que  contiene  la  indagatoria  cuestionada  muestra  que  al acusado se le paso de presente una fotografía que  señala  la  posición  del  contenedor  y  de entrada admitió que “Está mal  colocado”,  aunque  luego  de  observar  otra  panorámica,  aclaró que “el  contenedor  está  bien  colocado…  mal  colocado quedaría si tapara la parte  amarilla”.  Explicó  que la distancia entre contenedores debe ser de 30 ó 40  centímetros,  en  aras de “proteger que no se abra la puerta y para que no se  robe  lo  del contenedor y para no permitir que se contamine” y agregó que el  que  muestra  la  placa fotográfica “está un poco más separado de los 30”  centímetros10.   

En  otro  aparte  afirmó  que el contenedor  siguiente  a  aquel  en  el que se introdujo la cocaína sí estaba mal ubicado,  porque   “era  necesario  que  el  contenedor  azul  quedara  pegado  a la demarcación amarilla, pero si lo coloqué así fue porque  el  contenedor  contiguo  estaba  ubicado de tal manera que no podía colocar el  contenedor  azul  donde  era  necesario”  (Resaltado  fuera              de             texto)11.   

La expresión resaltada contiene las palabras  exactas  del  sindicado  y  fueron las utilizadas, casi que literalmente, por el  Tribunal,  de donde se descarta la distorsión pretendida. Lo que sucede es que,  a  renglón  seguido,  la  Corporación  restó  credibilidad  a la excusa, pues  concluyó  que documentalmente se demostró que para el momento de la ubicación  del  contenedor  donde  se  halló la cocaína, todavía no se había ubicado el  segundo.  Entonces,  no se falseó la identidad de la indagatoria, sino que, con  fundamento   en   otros   elementos   de   juicio,   se  le  negó  eficacia  al  descargo.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         

No   casar   la  sentencia impugnada.   

No procede ningún recurso.  

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ                                                         SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                 

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                   MARÍA     DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                            JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Folio  65, cuaderno 1 del Juzgado.   

2 Folio  74, cuaderno del Tribunal.   

3 Folio  358, cuaderno 2 de la Fiscalía.   

4 Folio  2, cuaderno de la Fiscalía de 2ª instancia.   

5 Folio  71, cuaderno 1 del Juzgado.   

6 Folio  72, cuaderno  1.   

7 Folio  86, cuaderno del Tribunal.   

8  Folios 86 y siguientes, cuaderno del Tribunal.   

9  Folios 87 y 88, cuaderno del Tribunal.   

10  Folios 86 y 87, cuaderno 2 de la Fiscalía.   

11  Folio 88, cuaderno 2 de la Fiscalía.     

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