26846(16-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26846  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  093  

Bogotá,  D. C., dieciséis (16) de abril de  dos mil ocho (2008).   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de   extradición   de   la   ciudadana   colombiana   EDILMA  MORALES  LOAIZA,  elevada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.     Mediante     oficio     número  OFI07-1437-DIJ-0100  del  23  de  enero de 2007, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número 3193 del 13 de diciembre de 2006, solicitó en extradición a la  ciudadana    colombiana    Edilma   Morales   Loaiza  y  se  decretó la captura mediante resolución del 18  de diciembre de 2006, expedida por el Fiscal General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en el  Libro V, Capítulo II, del Código de  Procedimiento  Penal,  en  la   medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el   asunto,  como así lo conceptuó el Jefe de la  Oficina  Asesora  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, según  oficio  número  OAJ.E.  2384  del  13  de  diciembre  de  2006,  quien  además  certificó  que  la  documentación  del expediente procedente de la Embajada de  los    Estados    Unidos    de    América,   fue   presentada   “debidamente autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 3193 del 13 de diciembre de 2006 de la siguiente manera:   

A).  Caso No. 04-212 (GK).  

“Los  hechos  del caso No. 04 –    212    (GK)    demuestran    que  Corredor-Ibagué  era el líder de una organización de tráfico de narcóticos,  en   la   cual,  su  esposa,  Edilma  Morales  Loaiza,  también  conocida  como  “Carolina   Yanave-Rojas”,   también   conocida   como  “Maritza  Bolaño  López”,  También  conocida  como  “La  Negra”,  también  conocida  como  “Marucha”,  jugo  un  importante  papel  de  apoyo.  Hasta el momento en que  fueron  capturados  en  un  laboratorio de cocaína en la selva del Departamento  del   Guaviare,  Colombia,  Corredor-Ibagué  y  su  esposa  controlaban  varios  laboratorios  que  fabricaban  cocaína  en  áreas  controladas por las Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de Colombia (“FARC”). El departamento de Estado de  los  Estados  Unidos  ha  designado a las FARC como una organización terrorista  extranjera  de  conformidad  con  la  ley  de  los  Estados Unidos. Los acusados  igualmente  manejaban  una  red  de  transporte utilizando a pilotos expertos en  aviones  livianos  en  los que mensualmente transportaban miles de kilogramos de  cocaína  partiendo  de  pistas  clandestinas  en  Colombia y viajando a través  de   Suramérica, Centroamérica, y el Caribe, con destino final de entrega  en   los   Estados   Unidos   y   Europa.   La   organización  de  tráfico  de  narcóticos   de los acusados le pagaba “impuestos” a las FARC a cambio  de   protección  y  permiso  para  realizar  sus  actividades  de  tráfico  de  narcóticos  en territorio ocupado por las FARC. El grupo terrorista de las FARC  le  exigía al grupo de narcotraficantes de los acusados comprarles toda su base  de  coca  (la  de  las  FARC),  que  el grupo de narcotraficantes le pagaba a la  organización  terrorista  de  las FARC con dinero en efectivo, con armas, y con  abastecimientos.  Con  el objeto de cumplir con pedidos particularmente grandes,  la   organización   de  tráfico  de  narcóticos  de  los  acusados  a  menudo  complementaba  la  cocaína  que  dicha organización producía por sí misma en  sus  propios  laboratorios  con  cocaína producida y suministrada por las FARC.  Además,  los  acusados  participaron  en una operación de lavado de dinero que  lavó   millones   de  dólares  en  moneda  corriente  de  los  Estados  Unidos  directamente   desde  los  Estados  Unidos  para  traerlos  a  Centroamérica  y  Suramérica,    muchos    de    los    cuales    llegaron    a   las   FARC   en  Colombia”   

B). Caso No. 06 – 344 (RCL)  

“Los hechos del caso No. 04 (entiéndase  06)  –  344  (RCL)  demuestran  que desde por lo menos en algún momento en 2002  hasta  octubre  de  2006,  José  María  Corredor-Ibagué  y  su esposa, Edilma  Morales-Loaiza,  también  conocida  como  “Carolina Yanave-Rojas”, también  conocida  como  “Maritza  Bolaño  López”,  También  conocida  como  “La  Negra””,  también conocida como “Marucha”, suministraron apoyo en forma  de  armas,  municiones,  y  equipos  de comunicación al Frente Uno  de las  FARC,  localizado en los Departamentos de Guaviare y Vaupés, Colombia. A cambio  de  dinero  y  armas, los acusados obtenían cocaína producida por las FARC. La  cocaína  venía  de  miembros  de  las  FARC  de  alto  rango  quienes  tenían  posiciones  bien  sea de comando o eran responsables de la red de logística del  Frente Uno”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano   Edilma  Morales Loaiza, es la siguiente:   

4.1. Copia de las Acusaciones números 04-212  (GK)   del   11 de mayo de 2006, presentado en audiencia abierta el 26  de     octubre     del     mismo     año    y    la     06    –  344  (RCL)  del  30  de noviembre de  2006,  por  medio  de  la  cual  el  Tribunal de Distrito de los Estados Unidos,  Distrito  de  Columbia,  acusó,  entre otros, a Edilma  Morales Loaiza de los siguientes cargos:   

“El   Jurado  Indagatorio inicial acusa:   

     

A. Caso       04     – 212 (GK).     

“Cargo  Uno:  Concierto  para  fabricar  y  distribuir  cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  de  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  dicha sustancia seria importada ilegalmente a los Estados  Unidos,  y ayuda y facilitamiento de dicho delito, en violación del Título 21,  Secciones  950,960  y  963  del Código de los Estados Unidos, y del Título 18,  secciones 2 y 3551 y seg. del Código de los Estados Unidos”.   

“El  Gran Jurado  acusa:   

B)    Caso    No.    06    – 344 (RCL)   

“Cargo  Uno:  Concierto  para  suministrar  apoyo  material o recursos a una organización terrorista extranjera, lo cual es  en  contra  del  Título  18,  Sección  2339 (a) (1) del Código de los Estados  Unidos; y”   

“Cargo  Dos:  Suministrar apoyo material o  recursos  a una organización terrorista extranjera, y ayuda y facilitamiento de  dicho  delito,  lo cual es en contra del Título 18, Secciones 2 y 2339B (a) (1)  del Código de los Estados Unidos”.   

4.2.   También se allegó copia de las  declaraciones juradas, así:   

A). Caso No. 04 – 212 (GK).  

La de James A. Faulkner, Fiscal Litigante del  Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos, Distrito de Columbia, y la de  Robert  Zachariasiewicz,  Agente  Especial  de  la Administración de Control de  Drogas  de  los  Estados  Unidos  (D.E.A.),  las  que  respaldan  la  acusación  contra     Edilma     Morales    Loaiza.   

B).    Caso   No.   06   – 344 (RCL)   

La  de  M.  Jeffrey Beatrice, Fiscal Federal  Auxiliar  de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, y la de Lázaro E.  Andino,  Agente  Especial  Oficina  Federal  de Investigación (F.B.I.), las que  respaldan   la   acusación   contra  Edilma  Morales  Loaiza.   

Los funcionarios, esto es, James A. Faulkner  y  M.  Jeffrey  Beatrice,  incorporaron  en  su  declaración  la descripción y  vigencia  de  los tipos penales imputados en el pliego acusatorio, explicaron el  alcance  de  la  acusación  y  realizaron  una  síntesis  de los hechos, de la  actuación    procesal   y  de  los  cargos  atribuidos  al  solicitado  en  extradición.   

Por  su  parte,  Robert  Zachariasiewicz  y  Lázaro   E.   Andino   relatan,   de   manera   pormenorizada,   los   hechos   objeto  de  juzgamiento  ante  el  citado  Tribunal  y  la  participación  en  los  mismos  por  parte  de la requerida en  extradición,  respecto  de  quien suministraron la información necesaria sobre  su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que la  solicitada,  Edilma  Morales Loaiza  es  ciudadana  de  Colombia,  nacida  el 29 de diciembre de 1974, en  Lejanías  (Meta),  Colombia  y  tiene asignado el Número de Cédula Colombiana  N° 40.356.505.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del   Código   de  los   Estados   Unidos  de América  que    se    afirman   fueron   infringidas   por   el   solicitado  en   extradición   y   que   se   encontraban    vigentes   para   la   época   de   ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por  último,  se  incorporaron  copias  de las órdenes de arresto y captura proferida en contra de la requerida  en  extradición  y  dictada  por el Tribunal Federal de Distrito de los Estados  Unidos, Distrito de Columbia.   

PERÍODO   PROBATORIO  

Mediante providencias del 20 de junio y del 8  de  agosto  de  2007, la Sala no ordenó la práctica de las pruebas solicitadas  por  la  defensa  ni  consideró  necesario   decretar  ninguna  de oficio.   

Así  mismo,  mediante  decisión  del  6 de  septiembre  y  8  de noviembre de 2007, la Corte no declaró la nulidad invocada  por la defensa del trámite de extradición.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

El  defensor del solicitado en extradición,  basa su escrito en las siguientes consideraciones, así:   

Después  de  relacionar  los  hechos,  de  enunciar  los  principios fundamentales que rigen al proceso, los derechos de la  familia  y  de los infantes, analiza la extradición de ciudadanos colombianos y  expresa  que  la  solicitud  es  “encausada  por  la  relación  sentimental  que ésta tenía con el también colombiano JOSÉ MARÍA  CORREDOR  IBAGUÉ,  a  quienes  las  autoridades  de  los Estados Unidos, le han  promovido  solicitud de extradición… ”.   

A continuación pasa a analizar lo referido a  las  armas  de  fuego  que  se  encontraron en el lugar de la captura. Aduce que  “no    representan    el    menor   peligro   para  nadie”.  Reitera  que  la  responsabilidad  penal es  exclusiva  de  quien  comete el hecho ilícito y que se está haciendo extensiva  la de Corredor-Ibagué a Morales Loaiza.   

Afirma  que  la  Corte no debe conceptuar en  forma  favorable  a  la  extradición  de  Morales  Loaiza, dado que se estaría  condenando   a   su   hijo   menor,   puesto   que  la  acusación  “es       simple       y       llanas       conjeturas”.   De  otro  lado,  manifiesta  que la Corte no sólo debe fijarse en los requisitos exigidos  en  el  artículo  502  de  la Ley 906 de 2004 sino que también debe revisar el  artículo 29 de la Constitución Política.   

Acota  que  la Corte, también debe tener en  cuenta  la edad del menor hijo de Morales Loaiza, que ella es cabeza de familia,  que   está   “arrimada    por  casualidad  al  solicitado  CORREDOR  IBAGUÉ”,  que hay disparidad e  incongruencia   en los hechos de tiempo, modo y lugar en la acusación, que  hay  prevalecía  de  la Constitución sobre la Ley y que se tienen que observar  los derechos inalienables de la persona.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte emitir  concepto  “desfavorable”  al   pedido   de   extradición   de   Edilma   Morales   Loaiza,   “en  razón  de no ser la persona de las calidades y sobre todo la  peligrosidad  que  le gravan y menos realizar las actividades que el gobierno de  los Estados Unidos le endilga”.   

ALEGATO       DEL    PROCURADOR  CUARTO   

DELEGADO     PARA    LA   CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  luego  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes, el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados a este diligenciamiento y de  mencionar  las normas aplicables al caso, dice que en cuanto a la validez formal  de  los  documentos  que  respalda  la  petición  de  extradición,  el  Estado  solicitante   aportó,   debidamente   traducidas   y   autenticadas,  la  pieza  acusatoria,  en  la  que  se   reseñaron  el  lugar  y  las  fechas  donde  ocurrieron  los  hechos  y  los  delitos   imputados,  las distintas normas  penales  y  las  declaraciones  de  apoyo  a la  solicitud de extradición,  motivo por el cual se cumple cabalmente con esta exigencia legal.   

Respecto  a  la  demostración   plena  de  la  identidad  del  requerido,  asevera  que  tampoco  encuentra  inconveniente  alguno,  toda  vez que los datos suministrados por las  autoridades  del  país  requirente  coinciden  con  los  de  la  persona que se  encuentra  detenida  en  el  Centro  de Reclusión el Buen Pastor de Bogotá con  fines  de extradición hacia los Estados Unidos y, por tanto, el requisito de la  plena identidad está cumplido.   

Agrega que en la  Nota  Verbal  allegada al presente trámite se consignaron sus datos personales,  es  decir, que se trata de una ciudadana colombiana, nacida en Lejanías (Meta),  el  29  de  diciembre  de  1974  y que es portadora de la cédula de ciudadanía  número  40.356.505,  datos  que confirman dicha identidad, los cuales coinciden  con    los    que    suministró    Edilma   Morales  Loaiza   al  momento  de  su  captura, sin que al  respecto se haya mostrado ninguna objeción.   

En lo que tiene que ver con el principio de  la   doble  incriminación,  sostiene  que  el  cargo  imputado  a  Edilma  Morales  Loaiza,  en la acusación  No.    04-212   (GK)   encuentra   adecuación  típica  en  el  artículo  340 del Código Penal, el cual consagra el delito de  concierto  para  delinquir de “… tráfico de drogas  toxicas,    estupefacientes    o   sustancias   psicotrópicas…”,   y  con respecto a la Acusación No.  06 – 344 (RCL) es  decir,  también  encuentra  adecuación  típica en los artículos 340 del Código Penal, esto es, concierto  para  delinquir y en el 341, entrenamiento para actividades ilícitas; cuya pena  privativa  de  la  libertad no es inferior a 4 años, lo que le permite concluir  que  este  postulado  también se satisface, de acuerdo con el  numeral 1°  del  artículo  493  del Código de Procedimiento Penal, para la procedencia del  presupuesto exigido.   

En   cuanto   a  la  equivalencia  de  la  providencia    dictada    en    el    extranjero,    dice    que    “responde  a  la Resolución de Acusación de nuestra legislación  penal  adjetiva”,  con  lo cual encuentra satisfecho  este   presupuesto,   por   lo   que  estima  que  las   formalidades   legales    se   cumplen   cabalmente   para   que   la   Corte  proceda   a   emitir   concepto   favorable  de   la   solicitud   de  extradición  que  el  Gobierno  de los  Estados   Unidos   de   América  elevó  respecto  del  ciudadano  Edilma Morales Loaiza.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, el  Procurador  Delegado  sugiere  a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que  el  solicitado  no sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los  que  motivan  la  extradición,  ni  sometido  a  pena  de muerte, desaparición  forzada,  torturas,  trato  o  penas  crueles, inhumanos o degradantes, ni a las  penas de destierro, prisión perpetua y confiscación.   

En consecuencia, estima la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen cabalmente para que la Corte proceda a emitir  concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud de extradición de la ciudadana  colombiana    Edilma    Morales   Loaiza.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

Acotación previa  

Frente  a  los  argumentos expuestos por el  defensor, la Sala se permite hacer las siguientes consideraciones:   

Respecto de los derechos de la familia y de  los  infantes,  la  Corte   no  tiene que entrar a pronunciarse sobre tales  aspectos  en  la  medida  en  que  la competencia consiste en emitir concepto de  acuerdo con la ley.   

En lo atinente a la responsabilidad de su  defendida,   la  Corte,  de  manera  pacífica  y reiterada ha manifestado:  “  La  extradición no es un juicio sobre los hechos  para  cuestionar  su ilicitud, ni es tampoco un juicio sobre el autor para negar  su  culpabilidad. Es un simple incidente de carácter administrativo donde sólo  se  ventilan  las  condiciones requeridas, por una ley o por un tratado, para la  entrega  del  delincuente  o de quien se presume que lo sea. La Corte dentro del  trámite  de  extradición  que  adelanta  no  verifica  ningún juicio sobre la  responsabilidad  del requerido. Ese juicio se realiza o se realizó – según el caso concreto – en el país  requirente  y  es  allí  frente  a  los  Jueces del Estado que ha solicitado la  cooperación  internacional  del  colombiano,  donde  deben plantearse todos los  problemas  atinentes  al  contenido sustancial de la resolución de acusación o  su  equivalente que haya sido proferida en ese Estado. Frente a la Corte Suprema  de  Justicia  de  Colombia  el  debate  probatorio  en  ese  punto  se limita al  contenido  formal de ese tipo de providencia, no a su contenido sustancial, ni a  su  corrección  o  presunta  incorrección”.  (Cfr. Auto Extradición octubre  19/2006. Rad. 25900).   

En    cuanto    a    la    “incongruencia”  en las circunstancias  de  tiempo,  modo  y lugar en la acusación, constituye una afirmación personal  del   memorialista,   dado   que   tales  aspectos  están  sustentados  en  las  declaraciones juradas apoyo a la solicitud de extradición.   

Y,  por  último  debemos  señalar  que el  concepto  emitido  por  la  Corte  está sustentado en los estrictos parámetros  señalados  en  la ley en acatamiento del debido proceso y  los derechos de  las personas.   

El   artículo   502   del   Código   de  Procedimiento  Penal estatuye que el  concepto que emite la Sala debe estar  centrado  en establecer la validez  formal de la documentación presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en el principio  de   la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo  previsto en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Edilma  Morales  Loaiza,  cumple con las  exigencias  legales  contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal y Civil  para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales  obra  las  copias del Jurado Indagatorio  Inicial  numero  04-212  (GK)  del  11  de mayo de 2006, presentada en audiencia  abierta  el  26  de  octubre  de 2006 y de la Acusación número 06 –  344  (RCL)  del  30  de noviembre de  2006,  dictada  por  el  Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito de  Columbia,  los  cuales  fueron  firmados  así,  el primero, por el portavoz del  jurado  (firma  ilegible)  y  por  Matthew  Stiglitz  y Paúl W. Laymon Fiscales  Litigantes   Sección  de  Narcóticos  y  Drogas  Peligrosas  División  Penal,  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos y el segundo, por el Presidente  del  Gran  Jurado  y  el  Fiscal  Federal  del  Distrito  de Columbia, señor(a)  Jefferey  A. Taylor, documento cuya autenticidad de su contenido fue certificado  con  la  firma y el sello pertenecientes al Secretario de dicho Tribunal, señor  Clarence Maddox.   

A   su   vez,   obran   las  declaraciones  juradas, así:   

A). Caso No. 04-212 (GK). La de  James  A.  Faulkner,  Fiscal Litigante, Departamento de Justicia de los Estados Unidos,  División  Penal,  Sección  de  narcóticos  y  Drogas  Peligrosas, Distrito de  Columbia,  y  de  Robert  Zachariasiewicz, Agente Especial de la Administración  Antinarcóticos  de  los  Estados  Unidos  (D.E.A.),  rendidas,  el   4  de  diciembre  de  2006, el primero, ante el Juez Magistrado de los Estados Unidos y  el  segundo,  también,   ante  el  Juez  Magistrado de los Estados Unidos,  cuyos   contenidos   y  traducción  al  español,   junto   con   el   resto  de  la  documentación  que  las   acompaña,   fueron   certificados,   el   4   de  diciembre  de   2006,   por   Jason E. Carter, Director  Asociado   de   la   Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División de lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia   de   los  Estados   Unidos de América.   

B).    Caso   No.   06–344  (RCL).  La  de   M.  Jeffrey  Beatrice,  Fiscal  Auxiliar  de los Estados Unidos para el Distrito de Sur de La  Florida,   y   de   Lázaro  E.  Andino,  Agente  Especial  Oficina  Federal  de  Investigación  (F.B.I.), rendidas, el  1 de diciembre de 2006, el primero,  ante  el  Juez  Magistrado  de  los Estados Unidos Alan Kay y el segundo ante el  Juez  Magistrado Federal del Distrito Sur de La Florida, Peter R. Palermo, cuyos  contenidos  y  traducción  al  español,   junto   con  el   resto    de    la    documentación    que    las   acompaña,   fueron   certificados,   el   7   de  diciembre  de   2006,   por   Jason E. Carter, Director  Asociado   de   la   Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División de lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia   de   los  Estados   Unidos de América.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace  referencia  a  la  orden  de  arresto  y captura, a la resolución  de  acusación y a las normas aplicables al caso, esto  es,   en   el   caso   No.    04–212  (GK),  el  Título 18, Secciones 2 (autores), 3282 (delitos no  conminados  con  la  pena de muerte) 3551 y ss. (penas autorizadas) y el Título  21,  841  (actos  prohibidos)  959  (posesión,  fabricación o distribución de  sustancias   controladas),   960   (actos   prohibidos)   y   963  (tentativa  y  concierto)  del  Código  de  los  Estados  Unidos  de  América   y  en  el  caso  No.   06–344 (RCL), el Título 18, Secciones 2  (autores),  2339B  (a)  (1) del Código de los Estados  Unidos de América   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Jason  E  Carter fueron certificados por el señor Alberto R. Gonzáles,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre dio fe el Auxiliar de Autenticaciones de la  misma oficina.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para  su  autenticación  así:  En el caso No. 04-212 (GK) ante el  Vicecónsul  de  Colombia  en  Washington  D.  C., señor Carlos Andrés Hurtado  Pérez  y en el caso No. 06- 344 (RCL) ante el Cónsul de Colombia en Washington  D.  C.,  señora  Maria  de  los Ángeles Barraza G, como así lo constató y lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores,  cumpliéndose   con   lo  establecido  por  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento   Civil,   modificado   por   el  1°,  numeral  118  del  Decreto  Extraordinario   2282   de   1989   que  dice:  “Los  documentos  públicos  otorgados  en país extranjero por funcionario de éste o  con   su intervención,  deberán presentarse debidamente autenticados  por  el  cónsul  o  agente  diplomático de la República, y en su defecto  por  el  de  una  nación  amiga,  lo   cual hace presumir que se otorgaron  conforme  a  la  ley  del  respectivo  país.  La  firma  del  cónsul  o agente  diplomático   se  abonará  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticará  previamente por el funcionario competente del mismo y los de éste  por  el  cónsul  colombiano”, disposición aplicable  al  caso en virtud del principio de integración previsto en los artículos 25 y  495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Además,  el  Jefe  de  la  Oficina Asesora  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 2384  del  13  de  diciembre  de 2006, certificó que la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentada  “debidamente         autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Edilma Morales Loaiza  se  hizo  por  la  vía  diplomática  y  que  en  la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación    plena    de   la    solicitada   en   extradición   

No  hay  duda que la colombiana  Edilma Morales Loaiza, a quien se refiere  este  trámite,  es la persona solicitada en extradición por el Gobierno de los  Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que   se   trata   de  Edilma  Morales  Loaiza,   pues  basta  observar  que  el  número  de cédula de  ciudadanía  que  suministró  la  Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  la  Nota Verbal número 3193 del 13 de diciembre de 2006, concuerda  con  el  que  aparece en el acta de notificación personal de la providencia por  medio  de  la  cual  se  dispuso su captura y en la diligencia por la cual se le  comunicó  sus  derechos  de  capturado,  (40.356.505), además el solicitado en  extradición  ni el profesional del derecho que lo representa no han cuestionado  el tema de la identidad.   

De   igual   manera,   todos   los  datos  suministrados  coinciden  con  los que obran en la documentación, es decir, que  nació  el  29  de  diciembre  de  1974  y  que  se identifica con la cédula de  ciudadanía   No.  40.356.505,  información  que  concuerda  integralmente  con  aquella  que  aparece  registrada en el expediente, sin dejar pasar por alto que  se aportó fotocopia de una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona  detenida  es Edilma Morales Loaiza,  de  nacionalidad  colombiana  y  es  la  ciudadana  requerida  en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  las  acusaciones  del  Tribunal  de Distrito de los Estados Unidos, Distrito de Columbia, se sabe que a  Edilma  Morales  Loaiza   se    le    acusó   en   el   caso   No.   04-212(GK)   por   el   “concierto  para  fabricar y distribuir cinco kilogramos o más de  una  mezcla  o sustancia que contenía una cantidad perceptible de cocaína, con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  dicha  sustancia  sería importada  ilegalmente  a  los Estados Unidos…”, (cargo  uno)  y  en el caso No. 06-344(RCL)  por  el  concierto  para  suministrar apoyo material o  recursos      a     una     organización     terrorista…”,     (cargo  uno),  y  “Suministrar   apoyo  material  o  recursos  a  una  organización  terrorista   extranjera,  y  ayuda y facilitamiento de dicho  delito…”,     (cargo  dos),  según  las normas penales del país requirente  en precedencia citadas.   

   

En esas condiciones, advierte la Sala que el  cargo  uno de los dos casos,  de  acuerdo  con  los  hechos  que se imputan y las normas allegadas, encuentran  adecuación  típica en nuestro sistema penal en lo reglado por el artículo 340  del   Código  Penal,  modificado  por la Ley 733 del 29 de enero de 2002 y  por  el  artículo  19  de  la  Ley  1121  de 2006, que prevé el concierto para  delinquir  relacionado  con el narcotráfico (caso uno) y para promover, armar o  financiar  grupos  armados  al  margen  de la ley (caso dos), habida cuenta que,  como  quedó  visto,  Edilma Morales Loaiza,  con  conocimiento  de causa e intencionalmente, se concertó para  importar  a  los  Estados  Unidos  una  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína  y  para promover, armar o financiar grupos armados al  margen de la ley.   

Así  mismo, en lo atinente al cargo segundo  del  caso  No.  06-344  (RCL),  de  acuerdo  con los hechos que se imputan y las  normas  allegadas, encuentran adecuación típica en nuestro sistema penal en lo  reglado   por   el   artículo   341  del   Código  Penal  que  prevé  el  entrenamiento  para  actividades  ilícitas,  en  la  medida en que Edilma  Morales  Loaiza, equipó a personas  miembros           de           una          organización          “terrorista”.   

Por último, en lo atinente a los principios  y  derechos cabe agregar que los mencionados delitos de concierto para delinquir  (relacionado  con  el  tráfico  de  estupefacientes  y  para  promover, armar o  financiar  grupos  armados  al  margen  de  la  ley)  y  el  entrenamiento  para  actividades  ilícitas,  de  acuerdo con la legislación nacional en precedencia  citada,  contemplan  una  pena  privativa  de  la libertad que supera los cuatro  años,  según  lo  previsto  en  el artículo 493, numeral 1° de la Ley 906 de  2004.   

Así, entonces, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Por último, advierte la Corte que no existe  dificultad   alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la  equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de  Procedimiento  Penal  de 2004, el cual exige “que por  lo  menos  se  haya  dictado  en  el  exterior  resolución  de  acusación o su  equivalente”.   

En  efecto,  el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos,  Distrito de Columbia, acusó a Edilma  Morales   Loaiza   por  las  conductas   punibles  señaladas  anteriormente,  mediante  acto  procesal que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  como emerge de las siguientes similitudes, que las  tornan equivalentes:   

     

a. Es  un pliego concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.        

a. Formulada  la acusación se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se  señalan los hechos, con especificación de las circunstancias  de   tiempo, modo y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de  las   conductas,   con   indicación  de  las  disposiciones  sustanciales   aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Edilma  Morales  Loaiza  no será juzgada  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido a tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  EDILMA  MORALES LOAIZA, en cuanto tiene que ver con los  tres  cargos  que  le  fueron  imputados  en  las  Acusaciones  números  04-212  (GK)   del   11 de mayo de 2006, presentado en audiencia abierta el 26  de  octubre  del  mismo  año  y  la 06–344  (RCL)  del 30 de noviembre de 2006, dictadas por el Tribunal de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito de Columbia.   

Comuníquese  esta  determinación  a  la  requerida  ciudadana  EDILMA MORALES LOAIZA,  a  su  defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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