26800(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26800  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   Nº  070   

Bogotá  D.C., treinta y uno (31) de marzo de dos mil ocho  (2008).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  LUIS  ARMANDO         CASTELLANOS        BARRIOS  contra  la  sentencia  de segunda  instancia  proferida por el  Tribunal Superior de Cundinamarca, el  11  de  julio  de 2006, mediante la cual modificó la dictada por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito de Fusagasugá, el 15 de diciembre de 2005, y lo condenó a  la  pena  principal  de 19 años, 3 meses y 5 días de prisión y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  pena  privativa  de la libertad, como autor de la conducta  punible  de  homicidio  agravado y  fabricación, tráfico y porte de armas  de fuegos o municiones.   

H E C H O S  

El  juzgador  de  primera  instancia los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Aproximadamente hacia las once de la noche  del  día  22  de  febrero  de  2005,  el  señor GIOVANNY SARRAZOLA BARRIGA fue  impactado  por  varios  disparos de arma de fuego, cayendo mortalmente herido en  la  carrera  sexta  con  calle once de este municipio (Fusagasugá). La policía  inmediatamente  intervino  capturando  a  dos  hombres, Miguel Antonio Cabezas y  Luis    Armando    Castellanos   Barrios,   encontrándole   a   cada   uno   un  revólver”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía  Cuarta  Seccional  de  Fusagasugá,  el  10 de junio de 2005,  calificó el  mérito  del  sumario en contra del acusado Luis Armando Castellanos Barrios por  las  conductas  punibles  de homicidio agravado y fabricación, tráfico y porte  de  armas  o  municiones,  decisión  que  fue  confirmada,  el  3  de agosto de  2005.   

2. El Juzgado Primero Penal  del Circuito  de  Fusagasuga,  el 15 de diciembre de 2005, condenó a Luis Armando Castellanos  Barrios  a  la pena principal de 13 años y 5 días de prisión y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término  de  la  sanción  privativa  de  la libertad, como autor de los  delitos  de  homicidio  agravado  y  fabricación,  tráfico  y porte de armas o  municiones.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el defensor y el  apoderado  de  la  parte  civil,  el Tribunal Superior de Cundinamarca, el 11 de  julio  de  2006,  al  desatar  el  recurso,  lo modificó, con los resultados ya  conocidos.   

Contra  la  anterior  decisión,  el defensor  interpuso recurso de casación.   

L  A      D  E  M  A  N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

El defensor, con base en la causal primera de  casación,  presenta  un  único cargo contra la sentencia de segunda instancia,  en  la  medida  en que considera que el juzgador incurrió en un “error  de raciocinio en la apreciación probatoria que determinó la  aplicación  indebida  del  art. 29 de C. P. provocando una decisión que agrava  la pena”.   

Dice  que  el  juzgador cometió el anterior  yerro  en  la  apreciación  de  la prueba, en tanto que le restó mérito a las  declaraciones  del  P.T. Jhon Mario Urán Quiceno, del S. I. Oswald Mario Zapata  Muriel  y  del  P.T.  Joofre  Murcia  Lozada, policiales que intervinieron en la  captura  de  su  defendido,  quienes  manifestaron que únicamente el acusado se  limitó  a  acompañar  al  homicida  y  que en ningún momento accionó el arma  contra la víctima.   

Así, estima que el juzgador incurrió en el  error  enunciado,  puesto  que  en  el  expediente  no  obra medio de prueba que  permita  concluir  que  Castellanos Barrios intervino en los hechos a título de  cómplice,  yerro  que  condujo  a  que  el  Tribunal  declarara  una verdad que  “difiere óptica y ontológicamente de la que revela  el proceso”.   

De  la  misma manera asevera que el juzgador  desconoció   el  informe  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación.  Luego  de  conceptualizar  sobre  la  complicidad,  asegura  que el acusado “no  actuó  en  comunidad  dentro  de  la  ejecución del hecho como  quiera  que  al  momento  de  los  disparos se encontraba rezagado por orden del  mismo  autor del homicidio y no prestó una ayuda o colaboración sin la cual el  delito   no   habría  podido  cometerse,  pues  la  importancia  de  su  aporte  tácticamente   fue  realmente  incipiente…,  como  se  demuestra  dentro  del  plenario”.   

Después  de  insistir  en  que  el juzgador  cometió  el  error denunciado, solicita a la Corte casar la sentencia impugnada  y,  por lo mismo, condenar al acusado en los términos señalados en el fallo de  primera instancia.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De acuerdo con el artículo 212 de la Ley  600  de  2000,  se  sabe  que la demanda de casación debe contener, entre otros  presupuestos,  la  enunciación  de  la  causal y “la  formulación  del cargo indicando en forma clara y precisa sus fundamentos y las  normas  que  el  demandante  estime infringidas”. Tal  requisito  impone que no basta con señalar la causal con la cual se pretende la  casación  de  la sentencia sino que compete al libelista que demuestre el error  denunciado    y    su   trascendencia   con   la   parte   dispositiva   de   la  sentencia.   

Frente a la anterior afirmación vale destacar  que  el  recurso  de  casación  es  de  naturaleza  rogada,  motivo por el cual  corresponde  al  censor  delimitar  el ámbito de la censura, así como también  suministrar  todos  los  argumentos, en la medida en que la Corte, en virtud del  principio    de    limitación,    no    puede    entrar   a   complementar   la  censura.   

2. En tales condiciones, si bien es cierto que  el  casacionista denuncia la violación indirecta de la ley sustancial por error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  de  todos  modos dejó la censura a mitad de  camino,  en tanto que no enseñó cuál fue la regla de la lógica, el principio  de  la ciencia y/o la máxima de la experiencia vulnerada, de qué manera lo fue  y su incidencia con la parte dispositiva de la sentencia.   

En efecto, en lo que se podría entender como  la  fundamentación  del cargo, el casacionista afirma que el Tribunal incurrió  en  dicho  error  de  apreciación  probatoria, pero en manera alguna señala la  regla  de  la sana crítica vulnerada y su trascendencia con la parte conclusiva  del  fallo,  en  tanto que su inconformidad radica en que se le restó mérito a  los  testimonios  de  los  policiales  en  los  puntos  que destaca y que, en su  criterio,  no se apreció el informe del Cuerpo Técnico de Investigación de la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  medios  de pruebas que evidenciaban que el  acusado  intervino  en  lo  hechos en calidad de cómplice y no de autor como se  concluyó en el fallo de segunda instancia.   

De   ahí   que  todas  esas  apreciaciones  personales  del  libelista  no  demuestran los anteriores presupuestos de debida  fundamentación  y  lógica,  en  tanto  que  presenta  una  personal  forma  de  apreciar   los  medios  de  convicción, obviamente en abierta discrepancia  con  la  del  Tribunal, pasando por alto que dicha situación no configura yerro  demandable  en  casación, dentro del entendido que de acuerdo con el método de  estimación  de  los  elementos  de  juicio, esto es, el de la sana crítica, el  juzgador   goza   de  libertad  para  justipreciarlo,  sólo  limitado  por  los  postulados que informan la sana crítica.   

Dicho  de  otra  manera, sin que el libelista  señalara  cuál  fue  el principio de la sana crítica transgredido, como si la  casación   fuera  una  tercera  instancia,  arremete  contra  las  conclusiones  probatorias  del juzgador de segunda instancia, sin que en modo alguno evidencie  el  invocado  error  de  hecho  por  falso  raciocinio  y, menos, se advierta la  pretendida   complicidad   del   acusado  en  los  hechos  objeto  del  proceso.   

       

Finalmente,  se  advierte que del estudio del  proceso  no  se  vislumbra violación de derechos fundamentales o garantías del  sujeto    procesal   que   recurre,   que  determine  el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de índole  legal   que   al  respecto  le  asiste  a  la  Sala  en  punto  de  asegurar  su  salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor  de  LUIS  ARMANDO  CASTELLANOS  BARRIOS,   por  lo  anotado  en la motivación de  este    proveído.    En   consecuencia,    se   DECLARA   DESIERTO el recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese  y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                              JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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