26585(05-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.° 26585  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Bogotá, D.C., marzo cinco (5) de dos mil diez  (2010)   

OBJETO DE LA DECISION:  

                              Procede la  Sala  a  decidir, en audiencia preparatoria, las solicitudes de nulidad procesal  hechas  oportunamente  por  la  Procuraduría  y  la  defensa,  y de pruebas que  presentó  esta  última;  también  se  resolverá sobre prácticas probatorias  oficiosas.   

DE LAS NULIDADES  

De  acuerdo  a  lo  resuelto en auto de 19 de  noviembre  de 2009 (Fl. 96 c.o. No. 10), se difirió a la audiencia preparatoria  la  resolución de nulidad por incompetencia, solicitadas, primero por el Señor  Procurador  Primero  Delegado  para  la Investigación y el Juzgamiento Penal, y  luego por el defensor.   

1.   De  la  nulidad  demandada  por  el  Procurador             y        sus  fundamentos   

Los planteamientos del señor Procurador, que  apuntan  a  atacar la legalidad de la decisión adoptada por la Corte, a través  de  la  cual  decidió  modificar  la  hermenéutica respecto del parágrafo del  artículo  235 de la Constitución Política, en torno a la competencia derivada  del  aforo  de congresista, actualizada en este proceso a 28 de octubre de 2009,  cuando  la  Corte  asumió  el conocimiento de la causa adelantada en contra del  señor  HUMBERTO  DE JESÚS BUILES CORREA,  contra quien la Fiscalía profirió resolución de acusación como  autor  del  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado  en la modalidad de  promotor  de  grupos armados ilegales, pueden resumirse, como se hiciera en otra  ocasión  (proceso  27.920;  auto  del 11 de noviembre de 2009), de la siguiente  manera:   

En orden a sustentar su petición, el señor  Procurador  acudió  al  expediente  de  citar  con  generosidad  algunos de los  apartes  contenidos  en  los  salvamentos  de  voto  de  varios de los suscritos  magistrados  que  se  apartaron  de  la  decisión  mayoritaria, respecto de los  nuevos   alcances   atribuidos   al   parágrafo   del   citado   artículo  235  constitucional,   comprendiendo   que   él  no  solamente  abarca  los  delitos  denominados               “propios”  sino  además  punibles  de  naturaleza común, pero contextualmente vinculados con la  función congresional.   

                            Retomó de la  postura  disidente  la  crítica  formulada  contra  el  argumento  de acudir al  “ánimo”       o      al      “propósito”   del   justiciable   como   criterio  determinante  de  la  extensión  de  competencia, pues dijo que su utilización  como  fórmula  para  ligar  el acto con la función, contraviene postulados del  derecho  penal  de acto, para reivindicar tendencias propias de un derecho penal  de autor.   

                                    Esa  interpretación,  expuso, desconoce el texto del parágrafo del artículo 235 de  la  Carta, puesto que él permite conservar la competencia en aquellas conductas  punibles  relacionadas  con las funciones desempeñadas, no con las que se está  por  desempeñar  como  mera  expectativa,  que  es, según la Procuraduría, el  planteamiento  final  de  la Corte, cuando tomó como parámetro determinante de  la  relación  funcional,  la  alianza entre el candidato y las autodefensas con  miras a alcanzar una curul en el congreso.   

                           Calificó como  una     abstracción     sin     fundamento     o    como    una    “petición   de   principio”,  que  da por probado lo que se quiere  demostrar,  sostener  que las funciones desempeñadas por el señor HUMBERTO    DE   JESÚS   BUILES   CORREA  representaron  el cumplimiento de lo pactado con el grupo armado, insistiendo en  lo  impropio del argumento desde el punto de vista del derecho penal de acto, al  no      determinarse      cuáles     son     las     funciones     “abusivas    o   desviadas”  realizadas  por  el  congresista, que  muestran los vínculos con el grupo armado.   

                                Como  un  segundo  punto abordó el tema de la aplicación retroactiva del artículo 40 de  la   ley  153  de  1887,  que  regula  la  entrada  en  vigencia  de  las  leyes  concernientes  a  la  sustanciación y ritualidad de los procesos, para advertir  que  si bien ellas prevalecen sobre las anteriores y se aplican de inmediato, en  ningún  caso  es  factible hacerlo retroactivamente cuando van en detrimento de  los  derechos  sustanciales del sub júdice, como sería este caso, en el que la  variación  de  la  competencia  apareja  la pérdida de una serie de garantías  procesales  sustanciales,  con las que ya contaban ex congresistas sujetos a una  investigación    penal,    como    es   el   caso   del   señor   BUILES    CORREA,    y   que   consisten  principalmente   en   la  separación  entre  acusación  y  juzgamiento,  doble  instancia para las decisiones de fondo, recurso de casación, etc.   

                              Lo anterior  lleva  al  Ministerio  Público  a  reclamar  de  la  Corte,  coherencia con las  limitaciones  impuestas a los alcances atribuidos a la aplicación del artículo  40  de  la  ley 153 de 1887 a través de una reiterada jurisprudencia, según la  cual   “la   aplicación  inmediata  de  la  nueva  ley  solo debe llevarse a efecto cuando con ella no se  agravan  las  condiciones  del  acusado”,   exhortando   a   que   la  vigencia  de  la  nueva  orientación  jurisprudencial  rija  solamente  para casos futuros, en orden a dejar incólume  el  conjunto  de  derechos  y garantías procesales que se verían afectados por  virtud del trámite propio de las actuaciones de única instancia.   

                                Ya  para  terminar  expresó  su  desconfianza  acerca del criterio de autoridad que pueda  dimanar  de la nueva jurisprudencia, habida cuenta, dice, que no se está frente  a  la  vigencia  de  una nueva ley procesal sino de la radical variación de una  línea  plasmada  en  múltiples decisiones anteriores. Concluyó solicitando de  la  Corte la declaratoria de incompetencia para conocer del presente asunto y su  consecuente   regreso  “al  Juzgado   Primero  Penal  de  Circuito  Especializado  de  Antioquia”,  para  continuar  con  la  etapa  del  juicio.   

                               La  Corte  considera:   

                             En atención  al  hecho que la propuesta del señor Procurador, impetrando la nulidad del auto  mediante  el  cual  la Sala avocó el conocimiento de la causa adelantada contra  el  señor  HUMBERTO DE JESUS BUILES CORREA,  es idéntica a otras que ya tuvo oportunidad de resolver, como la  que  generó  el  auto  de 11 de noviembre de 2009 dentro del proceso 27.920, en  aras  de  la  coherencia,  es  preciso  reproducir las razones por las cuales en  aquellas  ocasiones,  como  en  ésta,  se  despacha negativamente la demanda de  nulidad,    bajo    la    consideración   que,   ante   análogas   situaciones  fáctico-procesales,   mutatis  mutandis,  iguales  argumentos  y  su consecuente conclusión jurídica. Fue  así como aquella vez la Corte expuso:   

                                                    “Primero.-         Como  bien  puede  verse,  el planteamiento del Ministerio Público  para  invocar  la  nulidad del auto mediante el cual la Corte avocó competencia  para  conocer  de  la  causa se fundamenta, esencialmente, en las mismas razones  aducidas  por  los  magistrados  disidentes de la posición mayoritaria, tras lo  cual  subyace,  necesariamente, la pretensión por reabrir un debate que en esos  precisos términos ya fue abordado y resuelto por la Sala.   

                               En ese  orden  de  ideas,  no  tiene  mucho sentido que los argumentos esgrimidos por la  Procuraduría  para  tratar  de  echar  por tierra la decisión judicial atacada  sean  justamente  aquellos  que  no obtuvieron el favor de la mayoría cuando la  Sala se ocupó de zanjar la controversia.   

                            Por tanto,  para  responder al grueso de los particulares cuestionamientos formulados por la  Procuraduría,  prácticamente  basta  con  remitirse  a  las razones con que la  mayoría  de  los  integrantes  de  la  Sala decidió avocar el conocimiento del  proceso,  las  cuales  condensan las tesis que propugnaron por esa alternativa y  que   finalmente   se   impusieron   sobre  la  posición  contraria1.   

                             Sin embargo,  ello  no  obsta  para  que  la  Sala  pueda  ocuparse  de  algunos aspectos cuya  precisión  contribuye  a  esclarecer gran parte de los reclamos elevados por la  agencia fiscal.   

                               Segundo.-  Uno  de  esos  aspectos  cuya  importancia  se muestra  mayúscula  en  pos de responder a la solicitud de anulación, tiene que ver con  que  no  es cierto que la Corte haya fraccionado el estudio de la acción del ex  congresista,  segregando  el  aspecto  objetivo del subjetivo, para asir de este  último  la  finalidad y solamente con base en ella extraer  un criterio de  extensión  de la competencia, al tomarla como pauta definitoria para atribuirle  al  concierto  para  delinquir  agravado   naturaleza  de delito funcional.   

                            La verdad sea  dicha,  cuando  la  Corte  asumió  el  estudio de la conducta lo hizo de manera  integral,  tomando  en  cuenta  sus  manifestaciones  externas reflejadas en las  reuniones  donde  se  consolidaron  las  supuestas  alianzas,  como también los  propósitos  que inspiraron esos encuentros, los cuales, según lo proclaman las  decisiones  judiciales  emitidas  hasta  el  momento,  se  encaminaron  a cerrar  acuerdos  de  recíproco  beneficio, entre el grupo político del que hizo parte  el  señor  HUMBERTO DE JESUS BUILES CORREA   y   las   autodefensas,   en   cabeza   de   alias   “El          Alemán”,    para   que   aquellos   lograran  representación  en  el  Congreso y los otros pudieran contar con aliados en esa  importante  e  influyente  posición,  comportamiento,  que  dentro  de la nueva  hermenéutica,  constituye  un  acto relacionado con el servicio, cuyo principio  de ejecución comenzó cuando se fraguó el pacto.   

                               Tercero.-  En cuanto a la cuestionada eficacia de la decisión de  la  Sala,  aduciendo que se trata de una jurisprudencia y no de una ley procesal  posterior,  bien  vale  reiterar,  que “en   ejercicio   de  su  función  como  órgano  encargado  de  la  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Corte optó por renovar la tradicional  interpretación  que  se  venía haciendo del parágrafo del artículo 235 de la  Constitución  Política,  para fijarle ahora unos nuevos alcances en materia de  competencia,  sobre  delitos  cometidos  por  los  funcionarios referidos por la  norma  y  que se encuentran en relación con la función, quedando cobijados, en  algunos casos, delitos denominados comunes.   

                          En ese orden  de  ideas, la remozada lectura que la Corte hace del precepto, en consideración  a  la  dinámica  jurídica y a la respuesta que demanda un determinado contexto  histórico  social,  de  ninguna  manera  se encuentra degradada o infravalorada  respecto  del  principio  de  autoridad  que  emana  de  la  ratio decidendi del  precedente  judicial  impuesto  por  el  órgano  de  cierre de la jurisdicción  ordinaria,  por  lo  que  no  resulta  de  recibo  el  reparo  formulado  por el  Ministerio  Público,  conforme  al  cual  la  variación  de la interpretación  tradicional  de  la  norma  la  priva de eficacia, como si su eficacia estuviera  supeditada  a  una sola manera de comprenderla. Lo que hizo la Corte, con motivo  de   la   oportunidad   brindada   por   el   caso  que  en  su  momento  debió  resolver2,  es darle una renovada lectura al parágrafo del artículo 235 de  la  Constitución  Política y como consecuencia de esa comprensión ajustar sus  consecuencias   en   procura   de   buscar   una  aplicación  razonable  de  la  misma3.   

                                Cuarto.-  Finalmente,  por  lo  que  hace  con la afectación de  derechos  y garantías procesales, que según la Procuraduría trae consigo esta  reinterpretación   de   la  norma  constitucional,  en  cuanto  despoja  a  los  procesados  de  ventajas  emanadas  de  instituciones  como la separación entre  acusación  y  juzgamiento,  doble instancia para controvertir las decisiones de  fondo  y  recurso  extraordinario  de  casación,  se  impone  señalar, que esa  radical  descalificación  contra  el  procedimiento  de  única  instancia,  de  arraigo  Constitucional,  para  tramitar determinados asuntos de conocimiento de  la  Corte  Suprema  de Justicia, entraña el grave defecto que desconoce de tajo  las  ventajas  avizoradas  en  él  cuando  fue  instituido precisamente como el  procedimiento  adecuado para investigar y juzgar a los más altos representantes  del  Estado,  transmitiendo  además la equívoca impresión que quien es sujeto  procesal  del mismo resulta menoscabado en sus derechos y garantías procesales,  lo cual no es cierto.   

                              Contrario a  esa  prédica siempre se ha dicho que no hay mejor garantía para representantes  del   Estado   con  las  más  altas  responsabilidades,  como  ocurre  con  los  integrantes  del  órgano legislativo, que la de ser juzgado, así sea en única  instancia,  por una autoridad especializada, que a la vez es la mejor calificada  y  la de mayor jerarquía en la escala de la jurisdicción ordinaria. Por tanto,  lo   que   se   percibe   como   una   desventaja   en  realidad  constituye  un  privilegio.   

                             En términos  de  la  propia  Corte  Constitucional, las ventajas de esta actuación en única  instancia ante la Corte Suprema son los siguientes:   

“… la primera,  la  economía  procesal;  la segunda, el escapar a la posibilidad de los errores  cometidos  por  los  jueces  o  tribunales  inferiores.  A las cuales se suma la  posibilidad  de  ejercer  la  acción  de  revisión  una  vez  ejecutoriada  la  sentencia.   

“Tales  garantías  que  revisten  el  procedimiento  que  adelante  la Corte Suprema de  Justicia   frente   a  los  altos  aforados  en  modo  alguno  perjudica  a  sus  beneficiarios,  como  reseñó  esta  Corporación  en  la sentencia previamente  referida,  donde  se  consideró que ser juzgado por el más alto tribunal de la  jurisdicción  ordinaria  es  la mayor aspiración de todo sindicado”4   

                               En  estas  condiciones  reitérese,  que  las garantías judiciales del señor HUMBERTO  DE  JESUS  BUILES CORRES están a  salvo,   tornándose   imperioso  desatender  la  demanda  de  nulidad  procesal  presentada por la Procuraduría.   

1.2.          De la nulidad demandada por la defensa y  sus fundamentos   

                             El apoderado  de   HUMBERTO   DE  JESUS  BUILES  CORREA  pidió  a la Corte anular el proceso seguido en su contra a partir  de  la  providencia  de  28 de octubre de 2009, mediante la cual la Corporación  reasumió  su  conocimiento,  considerando que la Sala no tiene competencia para  juzgarlo  y  en  esos  términos estaría cumplido el presupuesto previsto en el  artículo  310-3 de la Ley 600 de 2000. Lo anterior sobre la base de que, según  dijo,  la  asunción  de  competencia  “no    consulta    ni   la   realidad   procesal   ni   la   realidad  fenoménica”, agregando que  lo  pretendido con esta propuesta de anulación, es resaltar una realidad que en  ese        pronunciamiento        “aparece       soslayada”.   

                           Todo porque en  la      providencia      citada      se      consignó      que     “el  señor  HUMBERTO  DE JESUS BUILES  CORREA  asumió  la  curul  en  el  Senado  de  la  República  para  el periodo  2002/2006,  período  durante  el cual se le acusa de  haber  tomado parte en un proceso electoral donde se hicieron acuerdos  con  grupos  de  autodefensas”,  de  lo  cual  dijo  la  defensa, que los cuestionamientos que se le hacen no son  “por  hechos  acaecidos  entre     2002     y    2006,    cuando    ya    era    Senador    (…),  sino  por  hechos  presuntamente  patentizados  entre  fines  de  2001  y principios de 2002, cuando él no tenía  calidad    alguna    de   congresista”,   para   luego  sostener  que  en  esas  condiciones  “no   aplicaría   (…)  al  caso concreto la nueva visión  hermenéutica  en  torno  al parágrafo del artículo 235 de la Constitución y,  por  tanto”,  la  Corte  Suprema de Justicia carece de facultades para juzgar en  este proceso.   

                                Entonces  concluyó  el  defensor, que si la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia no  tiene  competencia  para  conocer  este  caso,  porque  en  su parecer no aplica  “la      nueva  hermenéutica”    del  artículo  235  de  la  Constitución  Política,  se  hace  imperioso anular el  proceso  desde  la  providencia  de  28  de  octubre de 2009, como lo dispone el  ordinal  1º del artículo 306 de la Ley 600 de 2000, para garantizar el derecho  al  juez  natural  del  que  da cuenta la Constitución Política e instrumentos  internacionales  sobre  derechos  humanos  ratificados  por Colombia, los cuales  citó   prolijamente;  porque  además,  agregó,  se  atienden  cabalmente  los  principios  que  orientan  la  declaración de nulidad previstos en el artículo  308  del  C.  de  P.  P.,  y  según el artículo 309 ídem las nulidades pueden  invocarse en cualquier estado de la actuación.   

                             Decisión de  la Corte.   

                            Lo primero es  dejar  claro que la defensa en su demanda de nulidad procesal descontextualiza y  distorsiona  lo  expuesto  por la Sala en providencia  del 28 de septiembre  de  2009,  y  a  partir de ello, sobre una base fáctico-procesal que además de  irrelevante  se  aparta  de  la  realidad  que  la Sala aprehendió en la citada  providencia,  a  solapa  de  un pedido de anulación, lo que en el fondo hace es  cuestionar  la  decisión,  que por demás es de simple trámite o impulso y por  lo mismo, ajena a los mecanismos formales de impugnación.   

                              Lo  que la  Corte  dijo  en  esa  ocasión,  en lo que ahora insiste, es que para definir lo  relativo  con  la  competencia  derivada del fuero congresional, lo importante o  “sustancial”         es        “establecer si la conducta o conductas  punibles  atribuidas  tienen  o no relación con la función cuando el senador o  representante       ha       cesado       en       su      actividad”;            que“  el  parágrafo  del  artículo  235  constitucional  no  establece  que las conductas a través de las cuales se dota  de     competencia     a     la     Corte     sean    realizadas    “durante”  el desempeño como congresista sino  simplemente  que  “tengan  relación        con        las        funciones       desempeñadas”,  de  tal  suerte  que  resulta  factible  que  el  comportamiento  o  iter  criminal pueda  iniciarse  antes de acceder a la curul y consumarse o agotarse con posterioridad  a  la  dejación del cargo, sin que por ello se pierda  la     condición     de     aforado     para    efectos    penales.”5   

                            Esa la razón  por  la  cual  resulta  irrelevante o insustancial, a propósito de verificar la  competencia  de  la  Sala,  el  decir  de  la  defensa  a  esta  hora,  que  los  cuestionamientos  presentados contra el señor HUMBERTO  DE  JESUS  BUILES  CORREA,  no  son  por  “por  hechos  acaecidos  entre  2002 y  2006,   cuando   ya   era   Senador  (…),  sino  por hechos presuntamente patentizados entre fines de 2001  y   principios   de   2002,   cuando   él   no   tenía   calidad   alguna   de  congresista”.  En  dicho  sentido,  haya  sido en ese primer tiempo, o en el segundo, antes de ser elegido  congresista,  durante  su desempeño como tal, o después de su renuncia, lo que  importa  es  que  dentro  del  marco  de  la  acusación, los hechos   “tengan  relación        con        las        funciones       desempeñadas”.    

                              Y  en  ese  aspecto  la  Fiscalía  enfatizó  en  toda  la  dimensión de la resolución de  acusación;  lo  que  se  concretó,  por ejemplo, cuando en dicho acto procesal  señaló,  que  “si para  ejercer  la  política se requería, como está visto, el aval paramilitar y, el  señor  Builes Correa ejerció dicha actividad para aquél periodo electoral, se  colige  que  obtuvo  su  respaldo,  su  permiso,  su  consentimiento”  (Fl.  169  c.o.  No.  7), por lo cual a la postre formuló cargos en su contra “en  calidad  de  autor de la conducta  punible  de  CONCIERTO  PARA  DELINQUIR  AGRAVADO,  artículo  340-2 del Código  Penal”  (Fl.  172  ib.).   

                             De modo que,  como  viene  aduciéndose,  para  determinar  la  competencia de la Sala en este  caso,   tratándose de un delito de concierto para delinquir, de múltiples  actos  y  ejecución  progresiva,  no es necesario separar en varios momentos el  iter  criminal,  colocando  barreras  a  los  actos previos a la elección y posesión como congresista, que  según  la Fiscalía le subyace, para aislarlos de los de su ejercicio como tal,  y  los  que pudieran darse luego de la dejación del cargo, bastando con que, en  términos  de la resolución de acusación, en uno cualquiera de esos instantes,  o   en   todos,   haya  tenido  relación  con  el  desempeño  de  la  función  congresional;  y  ¿qué  más  vínculo que el de la condición necesaria de la  elección  de  congresista,  en  donde según la acusación intervinieron grupos  paramilitares,  para  con  el ejercicio de tal cargo? Señala la  Fiscalía  que  los grupos paramilitares  apoyaron su elección y que fue a propósito  de  ella  que  fungió   como senador, más allá de que esa relación haya  podido  tener  lugar,  no  solo  durante  la campaña electoral sino después de  ella, inclusive durante el ejercicio del cargo.   

                            Sin que pueda  pasarse   por   alto   el  decir  de  la  defensa,  que  la  Corte  “soslayó”  la realidad del proceso, en tanto no  ha  sido  así,  siendo para reprobar la descontextualización y tergiversación  de  sus  argumentos;  el  dicho de que “el  señor  HUMBERTO  DE JESUS BUILES CORREA asumió la curul en el  Senado    de   la   República   para   el   periodo   2002-2006,   periodo  durante  el  cual  se le acusa de haber tomado parte en el  proceso    electoral    donde    se    hicieron    acuerdos    con   grupos   de  autodefensas”,  no  puede  entenderse  como  si esa época constituyera el marco temporal de la acusación,  para  hacer  parecer  que  la  Corte,  más  allá  de  sus  funciones,  con tal  aseveración     haya     cercenado     el     iter  críminis   que   consideró   la   Fiscalía  en  su  acusación,  siendo lo cierto que también fueron contemplados los actos previos  a  la  fecha  de su posesión como congresista, justo la campaña política, que  además  fue  presentada  en  relación causal con el ejercicio del cargo.    

                               Esas  las  razones  por las cuales, frente a la pretensión de la defensa la Corte insiste,  que  tiene  la  competencia  otorgada  por  el artículo 235 constitucional para  juzgar   al   señor   HUMBERTO   DE   JESUS   BUILES  CORREA,  ex  senador de la República, estando a salvo  el  derecho  a  su  juez  natural  incorporado en el catálogo de las garantías  judiciales,   para   honor   a  la  Constitución  Política,  los  Instrumentos  Internacionales  de  derechos  humanos  ratificados por Colombia y la ley, todos  invocados  por la defensa. Por eso no hay lugar a la nulidad procesal demandada;  niéguese.    

                              1.  De las  solicitudes probatorias:   

                  Dentro  del  término  previsto en el artículo 400 de la Ley 600 de  2000,  la  defensa  pidió pruebas en el juicio en seis ocasiones; cinco ante el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito Especializado de Antioquia y una última,  ante la Sala Penal de la Corte Suprema de justicia.    

                              En orden a  verificar  la  admisibilidad  de  las  pruebas  pretendidas,  la dialéctica del  proceso  penal  gobernada  por  las  normas  que regulan su aducción durante el  juicio,  bajo  la  axiología  de  los principios generales que rigen la materia  comprendidos   en   el  Capítulo  I,  Título  VI,  Libro  II  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600/00),   aunadas  las  reglas  de oportunidad  referidas  en  los  artículos  400  y 401 del mismo Estatuto, se sigue que para  decidir  sobre  las  pruebas  en  esta  fase del proceso penal, es preciso   agotar tres pasos:   

                            Lo primero es  establecer  la  tesis sobre el  caso  en  su componente fáctico, límite del debate en juicio, que la Fiscalía  debió  exponer  con  claridad  en  la  acusación.  Sigue,  en  segundo  lugar,  determinar    la    antítesis     de  la  parte  que  ejerza la contradicción, expresada también con  absoluta  claridad  en su petición probatoria. Y luego, en tercer lugar, de tal  contraste  concluir,  como  lo prevé el artículo 235 de la Ley 600 de 2000, si  las  pruebas  pretendidas,  a más de ser permitidas o  estar  revestidas  de  legalidad,  ostentan  suficiente  fuerza  inductiva o son  pertinentes    –tienen  importante  valor  probatorio,  no  tienen  riesgo de perjuicio indebido, no son  dilatorias   ni   causan  confusión-,  y  conducen  o  son  útiles,  para  en concreto afectar o fortalecer,  ya  la  tesis  de  la  Fiscalía, ora la antitesis del contradictor.  Aunado  que  en pos del derecho a la verdad y la justicia, el juez  también   puede   dentro   de   ese   marco,   de  oficio,  ordenar  prácticas  probatorias.     

                              Bajo estos  parámetros se resuelve sobre las solicitudes probatorias, así:   

                            1.  La  defensa  solicitó  los  testimonios  de SAULO SANCHEZ, DENIS  OCHOA  y  CESAR  MAYO,  sindicalista,  gestor  de  obras  públicas y alcalde de  Mutatá,  respectivamente, para acreditar que el señor RUBEN DARIO QUINTERO era  conocido       y      tenía      “grandes    y   significativas   simpatías   políticas”   en  la  región  de  Urabá,  pretendiendo contrastar el dicho de la Fiscalía según el  cual,  fue  por  el  apoyo  de grupos paramilitares que su lista, de la que hizo  parte  HUMBERTO  DE  JESUS  BUILES  CORREA,  a  pesar  que  ninguno de los dos habría visitado asiduamente la  zona  durante  esa  gesta  electoral,  obtuvo  en  ella  más de once mil votos,  aspirando  al  mismo tiempo fortificar la tesis de que el auge en las votaciones  se      explica     en     las     “caravanas    políticas”, a las que el acusador no dio trascendencia.   

                              La Sala no  recibirá  en  juicio  las  declaraciones  de SAULO SANCHEZ, DENIS OCHOA y CESAR  MAYO;  la razón estriba en el hecho que el  expediente contiene múltiples  testimonios,  más de quince, vertidos por líderes políticos de la región del  Urabá,   que refieren el mismo asunto que la defensa pretende acreditar en  esta  ocasión,  o  sea,  las  simpatías  políticas del ex senador RUBEN DARIO  QUINTERO  en  esa zona y el éxito electoral del año 2002, de modo que en tales  circunstancias,  la  carga  inductiva  de  éstas  nuevas atestaciones se retrae  dramáticamente,  haciendo  de ellas pruebas impertinentes, en tanto análogas y  repetitivas,  que  en  términos del artículo 235 de la Ley 600 de 2000, serán  rechazadas.    

                             En efecto, a  esos  específicos detalles refirieron los testigos que declararon el 29 y el 30  de  mayo  de  2007, en la ciudad de Medellín y la localidad de Apartadó, entre  ellos  JAIME  ENRIQUEZ  GALLO,  IVAN  BAENA  SALAZAR, LADISLAO GONZALEZ TEHERAN,  GUSTAVO  GERMAN  GUERRA  GUERRA, JESUS DOVAL DURANGO, ALBERTO FRANCO VALDERRAMA,  OMAR  ARDILA  TORRES,  JOAQUIN  GONZALEZ, LUCELLY OREJUELA, JORGE PINZON ARANGO,  JAIME  LONDOÑO  MONROY,  FERNANDO  GARRIDO, ELBO ENRIQUE ESCOBAR ZUÑIGA, DARIO  AVILA PERALTA y CESAR ANDRADE MORENO.   

                            2.  También  solicitó  las  declaraciones de MANUEL MORALES, RAFAEL  RODRIGUEZ  LOZANO, JAIME ENRIQUEZ GALLO y ANTONIO LOPEZ, líderes políticos del  Urabá  antioqueño,  y  la  incorporación de copia de un registro electrónico  obtenido  de  la  página  de  internet de la Registraduría Nacional del Estado  Civil  relacionado  con  resultados  electorales  de  1988,  queriendo  poner en  relieve  la  evolución  del  voto  popular  en  la  región  para  “abrir una importante alternativa a la  tesis    del    apoyo    paramilitar”,  sobre la base de decir que la votación  obtenida  en las elecciones al Congreso de 2002 en la lista que encabezaba RUBEN  DARIO  QUINTERO  y  secundaba  HUMBERTO DE JESUS BUILES  CORREA,  contando  con  importante caudal electoral de  MANUEL   MORALES,   tiene   como   antecedente   los  comicios  de  “los     años    97/98”,  cuando  éste tuvo importante apoyo  popular.   

                             Con respecto  al  particular  cabe  la  siguiente  reflexión:  a  pesar  que  la  atribución  delictiva  que la Fiscalía hizo al acusado HUMBERTO DE  JESUS  BUILES  CORREA, en su componente fáctico, no se  centró  en gestas electorales de los años 1997 o 1998, ni se relacionó con el  apoyo  popular   que  por  entonces,  según se dice, tuvo el señor MANUEL  MORALES,  sino  que  con  toda precisión, atañe a los comicios de 2002, cuando  aspirando  al  senado  de  la  República ocupó el segundo  renglón de la  lista  que  encabezó el doctor RUBEN DARIO QUINTERO VILLADA, el conocimiento de  esos  hechos  del  contorno  antecedente,  se  hacen  admisibles dentro de éste  juicio,  para  tener  una  visión  global  o  de  contexto, amen del patrón de  comportamiento  electoral  que  se  tuvo  en  la región del Urabá, en torno al  nombre   del   acusado;   por   eso  se  admitirán  estas  declaraciones.    

                           Lo precedente,  no  obstante  el  hecho que dentro de éste proceso, durante la instrucción, ya  declararon  los  señores  MANUEL  MORALES, JAIME ENRIQUEZ GALLO y ANTONIO LOPEZ  LEBRUN,  pues  observado  el  registro de lo que éstos dijeron, se verifica que  hubo  silencio,  o por lo menos falta de precisión, porque no se les cuestionó  en  concreto,  sobre  los hechos antecedentes que ahora la defensa postuló como  pretensión   demostrativa,   cuyo   conocimiento   la  Corporación  consideró  admisible.  Procédase  en consecuencia, ampliándose éstas tres declaraciones,  y  recibiendo  el  testimonio  de  RAFAEL  RODRIGUEZ  LOZANO;  al  mismo tiempo,  téngase  como prueba el registro electoral allegado, que atañe a votaciones de  1998.       

                            3. Pidió los  testimonios  de  MANUEL  DARIO  DAVILA, JESUS ENRIQUE DOVAL DURANGO y ESTANISLAO  ORTIZ,  quienes  en ese orden integraron la lista a la Cámara de Representantes  que  en  las  elecciones de 2002 hizo coalición en Urabá con la de RUBEN DARIO  QUINTERO  y HUMBERTO DE JESUS BUILES CORREA  al senado, al igual que la incorporación de copia de un documento  electrónico  originado  en la Registraduría Nacional del Estado Civil atinente  con    los    resultaros    electorales    de    2002    y    una   “noticia    de    prensa”  relativa con la no revocatoria de la  elección  de  un  mandatario  local,  para  restar  fuerza a la tesis del apoyo  electoral  de  grupos  paramilitares  que acogió la Fiscalía y al mismo tiempo  demostrar,  que  todos  ellos  tenían  importante caudal electoral “antes   de   la   llegada   de   los  paramilitares  a  la zona”,  que   además   “siguió  acrecentándose  después  de su salida”,      con      lo      cual      según      dijo,     “se  descarta  la  existencia  de  un  supuesto  apoyo  en  doble  vía entre la lista del Senado de QUINTERO VILLADA y  los  grupos  paramilitares  de  Urabá”.   

                                En  esta  ocasión,  los testimonios de MANUEL DARIO DAVILA, JESUS ENRIQUE DOVAL DURANGO y  ESTANISLAO  ORTIZ  no  serán  admitidos  por  la  Corte,  por cuanto en la fase  instructiva  del  proceso  fueron  ordenados  por  la  Sala  y  en  efecto,  sus  declaraciones  ya  hacen  parte  del  expediente (Fls. 269 c.o. No. 1; 157 y 159  c.o.  No.  4).  Sin  que  a  pesar  de  ello, dentro de la oportunidad legal, la  defensa  haya explicado, suficiente y adecuadamente, cuál es la necesidad de su  repetición  en  la  que  se  finca  el nuevo requerimiento, o qué es lo que en  aquella  ocasión  omitieron decir, que justifique escucharlos de nuevo. En esos  términos  la  petición  se torna impertinente, como lo prevé el artículo 235  de  la  Ley  600  de  2000,  pues no tiene sentido per  se  recibir  varias  veces  unos  mismos  testimonios,  siendo  que  la  defensa  no  explicó,  ni  se  avizora, que insistiendo en sus  versiones  se  pudiera  saber  de  hechos  nuevos,  anejos a la verdad del caso.   

                              Es también  inadmisible  por  inconducente,  el  registro  de una noticia radial que habría  tenido  lugar el 22 de abril de 2009, ajena a este caso, como que según se dijo  refiere  al  hecho  que  en  la  localidad  de Turbo-Antioquia, se convocó a la  población  para  revocar  el  mandato a su alcalde, sin que tal iniciativa haya  tenido  suficiente  apoyo popular para conseguirlo. Ese conocimiento se anticipa  del  todo  inane  en  pos  de  resolver  con verdad y justicia los interrogantes  probatorios,  que  según  la  resolución  de  acusación plantea este proceso,  porque  la carencia de votos para revocar el mandato al alcalde de Turbo, si fue  cierto,  no  dice  nada  en  torno  al  hecho de que según la Fiscalía, grupos  paramilitares  intervinieron  la elección al Senado de la República del señor  HUMBERTO    DE   JESUS   BUILES   CORREA, que tuvo lugar en el año 2002.   

                              Acéptese  como  prueba,  eso  sí,  el  registro  electoral  originado  en  la Registraduría Nacional del Estado Civil,  atinente  con los resultados de las elecciones al Congreso de la República, del  año  2002; que casa con pertinencia a la controversia jurídica planteada en el  juicio.   

                            4.   La   defensa   pretende   que  se  escuche  en  declaración  al  “CAPITAN  LARGO, zona de  Apartadó”    y    al  “CABO  MANZANA,  zona de  Apartadó”,  de  quienes  dijo,  son  oficiales  de  la  Policía  Nacional  que acompañaron “caravanas    políticas”,   pretendiendo   que  precisen  las  “condiciones  de tiempo,  modo,  lugar,  contenido  y  asistentes”  en que se dieron, para atacar la intrascendencia que tuvieron ante  la  Fiscalía al tiempo de valorar los motivos del caudal electoral, que durante  las  elecciones  de 2002 tuvo la lista al Senado de la República de la que hizo  parte    el   doctor   HUMBERTO   DE   JESUS   BUILES  CORREA.        

                              La Sala no  atenderá   a esta pretensión, porque el saber que para unas elecciones al  Congreso  de  la República, hubo unas “caravanas    electorales”,  nada  quita  ni  aporta en lo fundamental, frente a la discusión  que   se   teje   en   torno  al  hecho  de  que  según  la  Fiscalía,  grupos  paramilitares   influyeron  ilícitamente en esos comicios. Entonces están  demás  los  detalles que la defensa pretende llevar al juicio, los cuales,  por  cierto,  fueron  referidos  con  meridiana  claridad,  por  algunos  de los  líderes políticos que ya declararon en este proceso.   

                            5.  La defensa, al tiempo que incorporó documentos según los cuales  el  partido Cambio Radical avaló la candidatura de MANUEL DARIO AVILA PERALTA a  la  Cámara de Representantes por Antioquia para el periodo 2002-2006, solicitó  las   declaraciones   de   ERNESTO  ROJAS  MORALES  y  ANTONIO  ALVAREZ  LLERAS,  “sucesivos representantes  legales”  del  mismo  partido  político,  pretendiendo desdibujar la prédica  dada  en  la  acusación  de  que ese aval lo otorgó RUBEN DARIO QUINTERO y que  HUMBERTO    DE   JESUS   BUILES   CORREA  lo  “supo,  toleró  y respaldó”. Para  esos   exclusivos  propósitos,  la  Sala  admitirá  sus  declaraciones  y  los  documentos  mencionados, en cuanto explicado suficiente y adecuadamente, razones  de  pertinencia,  conducencia  y eficacia, a propósito de los cargos contenidos  en  la  resolución  de  acusación.  Frente  a la misma temática, de    oficio,    se    solicitará   al  representante  legal  del  partido  Cambio  Radical, que remita copia de todo el  trámite,  con  sus  anexos,  que  precedió la concesión de aval al movimiento  político  “Por una Urabá  Unida,  Grande  y  en Paz”,  en el año 2002.         

                                 A  esos  específicos  fines, están demás las resoluciones aludidas por la defensa, que  tiene  que  ver  con la existencia y representación del partido Cambio Radical,  su  personaría  jurídica  y  el cambio de nombre; se tornan innecesarias y por  eso se rechazarán.    

                            6.      Con      el      objeto     de     demostrar     “quién  es  y quién ha sido HUMBERTO  DE  JESUS  BUILES  CORREA,  no  solo  en el plano personal sino, también, en el  ocupacional,   con   extensión  a  lo  social  y  a  lo  económico”,         y        “cómo  llegó a ese fatídico segundo  renglón  en la lista para el Senado lideraba RUBEN DARIO QUINTERO, y, lo que es  todavía  más,  lo  que  podía,  debía y tenía que saber en torno a pactos o  acuerdos  políticos  precedentes  celebrados  entre éste último (…)   y   el  movimiento  “Por  una Urabá Grande,  Unida y  en  Paz”, y por esa vía,  supuestamente,  con  grupos  paramilitares  en  la  zona  de  Urabá”,    la   defensa   pidió   los  testimonios  del doctor ALVARO URIBE VELEZ, presidente de la República; de LUIS  ALFREDO  RAMOS BOTERO, gobernador de Antioquia; EUGENIO PRIETO, ex gobernador de  Antioquia;  JESUS  VALLEJO MEJIA, experto constitucionalista y ex magistrado del  Consejo  de Estado; GERMAN VARGAS LLERAS, Director del partido Cambio Radical; y  CESAR  GAVIRIA  TRUJILLO,  ex presidente de la República y Director del Partido  Liberal.   

                             Esas pruebas  se  rechazarán  por impertinentes e inconducentes, como lo dispone el artículo  235  de  la  Ley  600 de 2000. El expediente acusa información suficiente en el  plano  personal,  social y familiar del señor HUMBERTO  DE  JESUS  BUILES  CORREA,  que  por  demás, no es en  estricto  la  controversia  que plantea el juicio; también se ha dicho bastante  con  respecto  a  la  forma  en que él accedió al segundo escaño dentro de la  lista  al Senado de la República, que en las elecciones del año 2002 encabezó  el  doctor  RUBEN DARIO QUINTERO, pero además durante la instrucción, en dicho  sentido  se aceptó la recepción de otros testimonios, que como se verá luego,  también  por  petición  de la defensa, se recabará en su practica, abierta la  oportunidad  para  cuestionárseles  ampliamente  al respecto. Y con ocasión de  los  “acuerdos”,   que   según  la  acusación  por  entonces  se  dieron  entre  políticos  y  grupos  paramilitares, la defensa no  explicó  qué  conocimiento concreto aportarían los testigos que se pretenden;  sin  que  puedan  ser convocados a otorgar información en abstracto, o de tinte  puramente académica.    

                            7.  Insistió la defensa en los testimonios de ENRIQUE ALBEIRO FRANCO  VALDERRAMA,  HERNAN DARIO VALLEJO RESTREPO,  JOSE ALONSO GOMEZ CAÑAS, JUAN  MANUEL  RAMOS  PEREZ,  DIEGO  LEON  VALENCIA  MEJIA  y  FERNANDO DE JESUS COSSIO  MADRID,  quienes  conocerían  de  las circunstancias en las cuales HUMBERTO  DE  JESUS  BUILES CORREA llegó a  ocupar  el  segundo escaño en la lista al senado que encabezaba el doctor RUBEN  DARIO  QUINTERO,  que  durante la fase de investigación fueron ordenados por la  Corte  sin  que  se  haya  logrado  su  aducción;  al  respecto, con los mismos  elementos  de  juicio  que  previamente  motivaron  su  aceptación por la Sala,  según  providencia  que  data  21 de julio de 2008  (Fl. 217 c. o. No. 4),  recábese en su recaudo durante el juicio.   

                            8. La defensa  pidió  recibir  los  testimonios  de JAIME ALFONSO LASPRILLA VILLAMIZAR y OSCAR  JAIRO  OROZCO  MONTOYA,  que  también  fueron  ordenadas por la Sala durante la  instrucción  del  proceso,  sin  que  se  hayan  recibido.  El  primero  con el  propósito     de     configurar    “un     contraindicio     de    responsabilidad    penal”   a  favor  de  señor  HUMBERTO  DE  JESUS  BUILES  CORREA,  para  contrastar     “la  concepción   que   sobre  el  particular  conjuga  el  ente  fiscal”,    porque    él,    “habiendo   estado  al  mando  de  la  Brigada  No.  17  del  Ejército  Nacional,  con  sede en el municipio de Carepa  (Antioquia)”, conoció las  tensiones  que  el  acusado  tuvo  con “los  grupos  armados ilegales de carácter paramilitar, con asiento  en  la  zona”,     a     más     que     fue     artífice    del    “rescate  de  los  socios  de  aquél,  cuando  iban  a  ser  víctimas  de  los mencionados grupos ilegales”. El segundo para descartar relaciones  de     proximidad    entre    el    señor    BUILES  CORREA y grupos paramilitares que invocó la Fiscalía  en  el pliego de cargos. En ese sentido, como se decidió en auto de 5 de agosto  de 2008 (Fl. 138 c.o. No. 5), recíbanse sus declaraciones.    

                            9.  En  los  términos de lo ordenado en auto del 5 de agosto de 2008  (Fl.  138 c.o. No. 5), conforme lo insistió la defensa, se dispone “librar  misión  de  trabajo a policía  judicial”,   para   que  identifique  e  individualice  al  señor  FRORENCIO  MENA, lo cual “incluirá   la   consecución   de  la  correspondiente    ficha    decadactilar    en   la   Registraduría”,   a   efecto   que,  si  es  ubicado  oportunamente,  declare durante el juicio ratificando, ampliando y fundamentando  la  denuncia  de  vínculos  entre  políticos y paramilitares en el Urabá, que  data  17  de  marzo de 2008 (Fls. 92-94 c.o. No. 2); esto por lo que hace con el  ex  senador HUMBERTO DE JESUS BUILES CORREA.      

                           10. La defensa  allegó  copia  informal  de la audiencia celebrada en el proceso que el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de Cundinamarca adelanta contra el  señor  RUBEN  DARIO  QUINTERO  VILLADA,  solicitando  que se traslade al juicio  copia  auténtica  del  mismo documento para que se protocolice como prueba, con  el     argumento    que    tienen    “notable           y          notoria          incidencia”  en este caso, al tiempo que solicitó  recibir  declaraciones  a  MANUEL  MORALES,  LIBARDO DE JESUS BOTERO, JORGE LEON  PINZON,   DIEGO   LEON  VALENCIA  MEJIA,  WILLIAM  SALEME  PETRO,  RODOLFO  MENA  FERNANDEZ,  GABRIEL  ALVARADO,  NELSON  TORRES  REBOLLEDO, CESAR ANDRADE, RAFAEL  RODRIGUEZ  LOZANO,  JUAN  MANUEL  RAMOS  y  MANUEL  DARIO  AVILA,  quienes allí  declararon,   pero   para   ser   interrogados   respecto   de  HUMBERTO  BUILES  CORREA.    

                           Con respecto a  la  precedente solicitud, no se aceptará el documento entregado por la defensa,  ni  se trasladará a este juicio copia de las diligencias recogidas en audiencia  pública  en  el  proceso seguido contra el señor RUBEN DARIO QUINTERO VILLADA,  como  tampoco se recogerán los testimonios de las personas enlistadas que allí  habrían  declarado, porque se desconoce, ya que la defensa no lo explicó, cual  es  la  “notable y notoria  incidencia”   que   las  prácticas  pretendidas  tienen  en  este  caso, sabido que los juicios de valor  frente  a la conducencia, pertinencia y utilidad de las pruebas que son de lugar  dentro   de   un   proceso,  no  se  adecuan  per  se  a las exigencias de otro, por mucho y que compartan su  origen,  siendo lo cierto que en la solicitud se omitió exponer las razones por  las  cuales,  las  que  fueron admisibles en ese proceso, también lo serían en  éste.   

                               Sin contar  con  que,  además,  como  se  registra  en  el  cuerpo  de  esta decisión, los  testimonios  de  MANUEL  MORALES,  DIEGO  LEON  VALENCIA MEJIA, RAFAEL RODRIGUEZ  LOZANO  y JUAN MANUEL RAMOS, a propósito de otros requerimientos de la defensa,  ya  fueron  aceptados  por la Sala y en audiencia se les podrá cuestionar sobre  los  tópicos  adicionales que competan a éste caso. De igual modo, sí WILLIAN  SALEME  PETRO  y  GABRIEL  ALVARADO,  saben  lo mismo que MANUEL MORALES, RAFAEL  RODRIGUEZ  LOZANO,  DIEGO LEON VALENCIA MEJIA y JUAN MANUEL RAMOS PEREZ, como se  dijo  en  la  petición,  no  hay  para  qué insistir en la declaración de los  primeros,  cuando  basta  la  de  los  últimos.  Y  MANUEL  DARIO  AVILA,  como  integrante     del     movimiento    “Por    una    Urabá    Grande,    Uniuda   y   en   Paz”,  ya declaró sobre la misma temática  que  lo  haría  JORGE  LEON  PINZON  y  CESAR ANDRADE, también miembros de esa  organización,  como  igualmente  lo  hizo ELBO ENRIQUE ESCOBAR ZUÑIGA y muchos  otros dirigentes políticos del Urabá.   

                              En el mismo  sentido,  dice  la defensa que RODOLFO MENA FERNANDEZ y NELSON TORRES REBOLLEDO,  representantes      del      partido     Polo     Democrático,     “situados  en  el  extremo ideológico  opuesto  a  los  grupos  paramilitares”,  pueden  reseñar  si hubo o no presiones por parte de esos grupos  en  la  Zona  de  Urabá,  y  además de los votos que obtuvieron y la actividad  política    cumplida    por    HUMBERTO   DE   JESUS  BUILES  en  esa  época  en  la  región,  pero  al no  contrastar   los   hechos  que  pretende  probar  con  los  que  sustentaron  la  acusación,  omitió  evidenciar  razones de admisibilidad, cuando por demás la  Fiscalía  no  argumentó  que estas personas, precisamente ellas, hayan sufrido  presiones  de  grupos  paramilitares, desconociéndose también qué importancia  puntual  podría  tener la votación que consiguieron, como su particular juicio  acerca  de  “la actividad  política  cumplida” por el  doctor                BUILES.       

                           11. Finalmente  la  defensa también pidió, al bando de recavar en que según auto  del 28  de  octubre  de  2009  emitido  por  la  Sala el debate planteado alude a hechos  acaecidos  entre  2002  y  2006,  oficiar a la  Registraduría Nacional del  Estado  Civil  para  que  certifique  en  qué  fechas  y  para  qué  períodos  constitucionales  el  señor  HUMBERTO DE JESUS BUILES  CORREA  fue  elegido  congresista;  a  la División de  Recursos  Humanos  del Senado de la República, para que informe la fecha en que  él  se  posesionó  como  senador,  indicando  si  ello  obedeció  a elección  personal  o  por  reemplazo  del  titular,  fuera por renuncia o destitución de  éste   último,   al   tiempo   que  invocó  la  pretensión  de  “precisar el marco temporal dentro del  cual   debe   desarrollarse   la   presente  controversia  jurídica”.   

                           Con respecto a  estas  solicitudes  la  Sala  considera,  que  para  los efectos tratados por la  defensa,  o sea, “fijar el  límite  temporal  dentro  del  cual habrá de desarrollarse la controversia del  juicio”, no se accederá a  su  practica, pues ese propósito deviene contrario a la axiología contenida en  el  235  de  la  Ley  600  de  2000, en cuanto que lo perseguido con las ordenes  probatorias  en  este  estadio  del  proceso,  no  es  fijar  los linderos de la  acusación  y  por  contera del debate en juicio, sino dar luces a los problemas  jurídico-probatorios    derivados    de    ella,   estableciendo   “la  verdad sobre los hechos materia del  proceso”.   

                              Insístase,  una  vez  más, en tanto se trae por la defensa como motivación de sus demandas  probatorias,  que  en  auto  del  28 de octubre de 2009 no se fijaron hitos a la  contención   jurídico-sustantiva,   como   lo  adujo  descontextualizando  los  argumentos  presentados  por  la  Sala  al tiempo de definir un asunto puramente  formal  relativo  con  la  competencia,  luego  no  son  verdad las “imprecisiones”  que  se le atribuyen; esos límites,  aún  en  lo  estrictamente  temporal, los determinó la Fiscalía General de la  Nación en su resolución de acusación, como corresponde.   

                            En cambio sí  se  decretarán  esas  mismas  pruebas,  al  baremo  de  facultades oficiosas, para acreditar formalmente que  el  doctor  HUMBERTO DE JESUS BUILES CORREA  fue  elegido y en efecto ostentó la calidad de Congresista, y por  tanto,  en  términos  del  artículo  235  de  la  Carta  Política  es aforado  constitucional;   de  ello  se  tuvo  noticia  en  el  expediente a través  de   testimonios  y  el  acto de indagatoria, pero no está de más abrevar  dicho  conocimiento  de  su  fuente  más  genuina  y  autorizada,  que  en  tan  específicas  materias  es  la  Registraduría  Nacional  del  Estado Civil y la  División de Recursos Humanos del Senado de la República.   

                                 12.  Se  ordenará,   de   oficio,  incorporar  al  proceso  copia  de  las declaraciones que el señor FREDY RENDON  HERRERA,  alias  El  Alemán,  haya  concedido  dentro  de otros expedientes que  cursan  en la Sala Penal de la Corte, entre ellas la versión que entregó el 14  de  abril  de 2009 dentro del caso radicado 26625, según informó la Fiscalía;  además se le escuchará, en ampliación de declaración.   

                           De conformidad  con   lo   expuesto,   la   Corte   Suprema   de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,   

                                                      RESUELVE   

                                     1.  Negar  la declaratoria de nulidad del auto mediante el  cual se avocó el conocimiento del presente juicio.   

                                     2.  Decidir,  en  los términos de la parte explicativa de  esta  decisión,  lo  relativo  con  las prácticas  probatorias en juicio;  tanto  las  pedidas  por  la  defensa como las decretadas de oficio.     

                            3.  Posteriormente se fijará fecha y hora para realizar la audiencia  pública de juzgamiento.   

                                  4.  De  conformidad  con lo establecido en el artículo 182 del Código de Procedimiento  Penal,   las determinaciones adoptadas se notifican en estrados, siendo del  caso  precisar  que  de  acuerdo con lo establecido en los artículos 189, 193 y  410  del  estatuto procesal, el único recurso que procede es el de reposición,  contra la negación de nulidades y la práctica de pruebas.   

         

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                            SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     

         Aclaración  de voto                                                                 Aclaración de voto   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                             JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                                                           Aclaración de voto   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                                                                             Salvamento   parcial   de  voto   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                             Salvamento   parcial   de  voto   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  .  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  auto  de 28-10-2009,  radicado 29200   

2  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto de 1° de septiembre de 2009, radicado 31.653.   

3  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto de 28-10-2009, radicado 29.200.   

4 Corte  Constitucional, sentencia C-545 de 2008.   

5  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  auto de 28-10-2009, radicado 26.585.     

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