28486(14-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28486   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 224.  

     Bogotá D.C., noviembre  catorce (14) de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Emprende  la  Sala  el  examen  sobre  las  exigencias   de  lógica  y  pertinente  argumentación  del  libelo  casacional  presentado  por  el  defensor  del  procesado  HERNÁN  MAURICIO  BENAVIDEZ  FLOREZ, contra el fallo de segundo  grado  dictado  por  el  Tribunal  Superior  de  Cali  el  8  de  junio de 2007,  confirmatorio  del  proferido  por el Juzgado Cincuenta y Uno Penal del Circuito  de  Bogotá  el  27  de marzo de 2006, por medio del cual lo condenó como autor  penalmente  responsable  del  concurso  homogéneo sucesivo de delitos de acceso  carnal violento agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los   hechos   que  dieron  lugar  a  este  diligenciamiento   fueron   sintetizados  por  el  ad  quem en los siguientes términos:   

“El 12 de junio  de  2005,  a  eso  de  las  tres  de  la  tarde,  en  la  avenida 8 oeste No. 23  –  28  de  esta  ciudad  (Cali,  se  aclara),  la  menor J.A.Y. –   de   10   años   de   edad   para   esa   época   –  fue accedida carnalmente por el ano  por  Hernán Mauricio Benavides Florez –   esposo   de   una   tía   de   la   misma   menor  –  quien  le quitó las vestiduras, le  inmovilizó  las  manos  y  le  tapó  la boca, hecho que la misma niña puso en  conocimiento  de su abuela ese mismo día, quien procedió a denunciarlo al día  siguiente”.   

“En el curso de  la  investigación  la  menor afirmó que el implicado había realizado con ella  en  esa  misma  semana,  en  la  misma  casa,  idéntico  comportamiento  en dos  oportunidades más”.   

          La   Fiscalía   Seccional   de   Cali  dispuso  la  correspondiente  investigación  y  después de practicar algunas diligencias declaró abierta la  instrucción,   en  desarrollo  de  la  cual  vinculó  mediante  indagatoria  a  HERNÁN   MAURICIO   BENAVIDEZ   FLOREZ,   resolviéndole   su   situación   jurídica   con   medida   de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  sin  derecho a libertad provisional,  como  posible  autor  del concurso de delitos de acceso carnal violento agravado  en razón de la edad de la víctima.   

          Cerrada  la etapa instructiva, el mérito del sumario fue calificado  el  27  de  septiembre  de  2005  con  resolución  de  acusación  en contra de  BENAVIDEZ   FLOREZ   como  presunto   autor   del   concurso   de   delitos  que  sustentó  la  medida  de  aseguramiento.   

         La  fase  del  juicio  fue adelantada por el Juzgado Veintiuno Penal  del  Circuito de Cali, despacho que una vez surtido el rito dispuesto en la ley,  dictó  sentencia  el  27  de  marzo  de  2006,  a través de la cual condenó a  HERNÁN   MAURICIO   BENAVIDEZ  FLOREZ  a  la  pena  principal  de  ciento setenta y un (171) meses y quince  (15)  días  de prisión, a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos   y   funciones   públicas  por  el  mismo  lapso  y  al  pago  de  la  correspondiente  indemnización de perjuicios, como autor penalmente responsable  del concurso de delitos objeto de acusación.   

En el mismo proveído le negó la condena de  ejecución   condicional   y   la   prisión   domiciliaria  sustitutiva  de  la  intramural.   

Impugnada  la  sentencia por el defensor del  acusado,  el  Tribunal  Superior  de  Cali  la confirmó mediante fallo del 8 de  junio   del   año   en   curso,  decisión  que  es  ahora  objeto  de  recurso  extraordinario    de    casación    interpuesto    por    el    mismo    sujeto  procesal.   

EL LIBELO  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo   primero,   el   demandante   afirma   que   el  Tribunal  incurrió  en  “violación   directa  de  una  norma  de  derecho  sustancial      por     error     manifiesto     de     derecho     –    falso   juicio   de   legalidad  –   por   apreciación  falsa”.   

          En   el   desarrollo   del   reproche   aduce   que  “toda  prueba debe de haberse decretado previamente y haberse tenido  la  oportunidad  de su contradicción”, circunstancia  que  no  ocurrió  en  este  caso,  pese a que así lo exige el artículo 13 del  estatuto  procesal penal, que a su vez forma parte del derecho al debido proceso  establecido  en el artículo 29 de la Carta Política y tiene como nula de pleno  de   derecho   la   prueba   obtenida   con  desconocimiento  del  principio  de  contradicción.   

          Agrega  que  “el  hecho  de apreciar en  tales  condiciones  de  desigualda  (sic) sin  valorar la prueba del dictamen medico  (sic)  legal y la declaración de otras dos accesiones  carnales    no    conprobadas   (sic)   y  mucho  menos  sin  comprobar si existio  (sic)     violencia     en    esas    dos    otras  supuestas  (sic)  veces  el  cual  dejaria (sic) sin piso  el   concurso  material  monotípico  sucesivo  y  de  no  haberse  tenido  para  decretarse  en  todas  las etapas del proceso ninguna prueba testimonial y de no  permitir   contrainterrogar   a   los   testigos  citados  en  contra  viola  la  garantias          (sic)          fundamental        (sic)  citados  en  los  pacto  internacional  de  derechos  civiles  y  políticos    de    costa    rica   (sic),    artículo    14,   numeral   13   literal   a   aprobado   por  colombia   (sic)   y  que  prevalece   en  el  orden  interno  en  el  artículo  93  de  la  constitución  política (sic)”.   

Afirma  que  de  lo expuesto “se    concluye   que   se   nego   (sic)  el  derecho a practicar pruebas a favor del procesado  solicitadas  por  el suscrito defensor en los eventos procesales pertinentes las  cuales   respaldan   su   dicho   en  la  ampliación  de  su  indagatoria  para  arrojan (sic) de esta manera  un   error   de  tipo  penal  debido  a  la  no  apreciación  adecuada  de  las  pruebas”.   

A  partir  de  lo  anterior,  el  recurrente  solicita  a la Sala casar la sentencia impugnada y proferir fallo de condena por  el  delito  de  acceso  carnal  abusivo  con menor de 14 años. Subsidiariamente  demanda la nulidad de la actuación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Tiene  dicho  la  Sala que en el análisis sobre la admisión de las  demandas  de  casación,  le  compete constatar que los impugnantes formulen las  censuras  de  acuerdo  con  las  exigencias de lógica y adecuada argumentación  definidas  por el legislador y desarrolladas por la jurisprudencia, a fin de que  este  mecanismo  impugnaticio  especial  no  se  convierta  en  una tercera   instancia.   Tales  requisitos  están  orientados  a  conseguir  que  los libelos se desarrollen dentro de unos  mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en la postulación y acreditación de los  cargos  propuestos,  de  manera  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y  claros,  dado que no corresponde a la Sala en su función constitucional y legal  develar  o  desentrañar  el sentido de confusas, ambivalentes o contradictorias  alegaciones de los impugnantes en casación.   

          Como  en  el  cargo  objeto  de  análisis  el  censor  denuncia  la  violación  directa  de  la  ley sustancial, pertinente resulta recordar que tal  quebranto  ocurre  cuando  a  partir  de  la  apreciación de los hechos legal y  oportunamente  acreditados  dentro  del  diligenciamiento, los falladores omiten  aplicar  la  disposición  que  se ocupa de la situación en concreto, en cuanto  yerran  acerca  de  su  existencia (falta de aplicación o exclusión evidente),  realizan  una  equívoca  adecuación de los hechos probados a los supuestos que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le atribuyen a la norma un  sentido  que  no tiene o le asignan efectos diversos o contrarios a su contenido  (interpretación errónea).   

En  tal  caso,  sin  importar  la especie de  violación  directa de la ley sustancial, el yerro de los juzgadores recae sobre  la  normatividad,  circunstancia que ubica el debate en un ámbito estrictamente  jurídico,  sea  porque  se dejó de lado el precepto regulador de la situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho  se  adecua  a una disposición  estructurada  con  supuestos  distintos  a  los  establecidos, o bien, porque se  desborda  el  entendimiento  propio de la norma aplicable al caso concreto, todo  lo  cual exige del casacionista la aceptación de la realidad fáctica declarada  en las instancias.   

En  consecuencia,  no  se  debate  allí  la  actividad  probatoria  ni su ulterior ponderación por parte de los funcionarios  judiciales,  pues para emprender la censura de la validez de las pruebas o de su  apreciación,  el  legislador ha establecido como causal la violación indirecta  de  la ley sustancial, en cuanto su infracción se produce de manera mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

Así  las  cosas, la Sala se advierte que si  bien  el  demandante  plantea  la  violación  directa  de la ley sustancial, su  reclamo  no es de naturaleza jurídico –  conceptual,  dado  que  orienta su esfuerzo a argumentar de manera  confusa  que  se  presentó  un “error manifiesto de  derecho  – falso juicio de  legalidad    –   por  apreciación  falsa”, el cual es propio de la causal  primera  de  casación,  cuerpo segundo, es decir, de la violación indirecta de  la ley sustancial.   

          En  efecto,  el  falso  juicio  de  legalidad  tiene lugar cuando el  fallador  aprecia  una prueba irregularmente aducida a la actuación o cuando la  misma  adolece  de falencias que afectan su validez; también se presenta cuando  el  funcionario  desecha por ilegal una prueba que no ostenta tal irregularidad.  En  el  primer  caso,  corresponde  al actor identificar el medio probatorio que  tacha  de  ilegal,  indicar  las disposiciones legales o constitucionales que al  ser  quebrantadas  determinan  su  ilegalidad y demostrar que ello efectivamente  ocurrió;  en  el  segundo  es deber del demandante comprobar la legalidad de la  prueba desechada por el juzgador.   

Además,  en  los  dos  eventos, también le  compete  acreditar  la  trascendencia  del  yerro en las conclusiones del fallo,  esto  es, demostrar que con la marginación de la prueba que se dice ilegal, las  restantes  pruebas  conducen  a  una  decisión  sustancialmente  diversa  de la  atacada,  o  bien,  que  con  la incorporación del medio de prueba que el actor  estima  legal,  las determinaciones adoptadas son distintas de las contenidas en  la sentencia impugnada.   

Puntualizado lo anterior se encuentra que el  casacionista  no  procede  a  identificar  las  pruebas  que considera ilegales,  omisión  que le imposibilita explicar por qué razón tienen tal carácter y, a  la  postre,  tampoco puede argumentar circunstanciadamente que se imponga variar  el sentido del fallo atacado.   

          En  suma,  observa  la Sala que la grave confusión del defensor, al  proponer  dentro  de un mismo cargo la violación directa de la ley sustancial y  tratar  equivocadamente de demostrarla con el planteamiento de yerros propios de  la  violación  indirecta,  amén  de  no  atinar a indicar en qué consistieron  estos,  permite  evidenciar,  de una parte, que viola el principio de claridad y  precisión  establecido  en  el  numeral  3º del artículo 212 de la Ley 600 de  2000  y,  de  otra,  que  no  se  sujeta  a  ninguna  de las reglas de lógica y  argumentación   establecidas   para   acceder   a   este   medio   impugnaticio  extraordinario,  con  mayor  razón si no señala la norma sustancial que estima  quebrantada.   

No hay duda, que si el libelo de casación no  corresponde  a  un  alegato  de  libre confección, su presentación con base en  confusos  planteamientos  y  sin  sujeción las reglas lógicas y argumentativas  que  lo gobiernan, comporta el desconocimiento de la dual presunción de acierto  y legalidad del fallo atacado.   

En    suma,  considera la Sala que si el  censor  no  ajusta  su  demanda  a  las  mencionadas  exigencias dispuestas para  postular  y  demostrar  el  reproche  que  presenta  contra  el  fallo  de  segundo  grado  y, en virtud del  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional  la  Corte no se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad con  lo  dispuesto  en  el  artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano la  inadmisión del libelo.   

          Para   concluir   es   necesario   señalar  que  no  se  observa  dentro  del  trámite  o en el fallo objeto del recurso,  violación    de    derechos    o    garantías   del   procesado   BENAVIDES  FLOREZ,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  HERNÁN   MAURICIO   BENAVIDES   FLOREZ,   por   las   razones  expuestas  en  la  parte  motiva  de  esta  decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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