28407(10-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28407  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.193   

Bogotá,  D.  C., diez (10) de octubre de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Entra  la  Sala  a  examinar si la demanda de  revisión  presentada  por el abogado de los condenados ANANÍAS ESPITIA QUEVEDO  y  MARTÍN ESPITIA QUEVEDO reúne los requisitos de orden legal y formal para su  admisión.   

ANTECEDENTES  

Mediante providencia de fecha 20 de agosto de  2002,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Cundinamarca revocó en forma  parcial  la sentencia absolutoria proferida por el Juzgado Penal del Circuito de  Choncontá  y,  en  su lugar, condenó a los hermanos ANANÍAS y MARTÍN ESPITIA  QUEVEDO  a  la  pena  principal  de 14 años de prisión y a la accesoria de ley  como    presuntos    coautores   responsables   del   delito   de   homicidio  cometido  en contra de Santiago  Rodríguez  Rubio,  de  conformidad  con  hechos  que  fueron narrados por dicha  corporación de la siguiente manera:   

“Las  familias  Rodríguez  Rubio  y Espitia Quevedo residían en la vereda Retiro de Blancos de  Chocontá  y  entre  estas  surgieron inconvenientes que trascendieron en varias  oportunidades  a agresiones de palabra y de obra. Uno de los últimos incidentes  se  presentó  el  16  de  noviembre  de  1998 cuando miembros de los Rodríguez  pasaban  por  un  camino situado en la propiedad de los Espitia, resultando unos  heridos y otros detenidos.   

“Doce   días  después,  el  28 de noviembre, hacia las cinco de la tarde, Santiago Rodríguez  Rubio  salió  de  su residencia hacia Chocontá y hacia las 6:30 fue hallado su  cadáver,  en  la  vía  que  conduce  de  Chocontá  a  Villapinzón. La muerte  sobrevino  como  consecuencia  de las heridas que le habían sido propinadas con  arma de fuego.   

“Justamente, esa  misma  tarde, los hermanos Ananías y Martín Espitia Quevedo, luego de departir  con  unos amigos en el casco urbano de Chocontá, regresaron hacia su residencia  a  la  misma hora en que se produjo el fallecimiento de Rodríguez Rubio, por la  misma  carretera  que  éste  utilizó  antes  del ataque y pasando por el mismo  lugar  donde  fue encontrado su cadáver”.   

Ejecutoriada  dicha providencia, el apoderado  de  ANANÍAS  y MARTÍN ESPITIA QUEVEDO presentó demanda de revisión en contra  de   la   misma,   que   fue  sustentada  de  la  forma  en  que  se  reseña  a  continuación.   

LA DEMANDA  

Invocando  la  causal  tercera prevista en el  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  que  se  refiere  a  la  aparición  después  de  la  sentencia  condenatoria  de  hechos  nuevos  o  al  surgimiento  de pruebas nuevas que no se conocían al momento de los debates, el  abogado  de  ANANÍAS  ESPITIA  QUEVEDO  y  MARTÍN  ESPITIA  QUEVEDO adujo como  fundamentos  que  dentro  del  proceso  que  culminó  con  la  condena  de  sus  protegidos  obran  suficientes  medios  de  prueba tendientes a demostrar que el  día  de los hechos éstos estuvieron departiendo en Chocontá hasta altas horas  de  la  noche, que tanto la víctima como su familia eran bastantes conflictivos  y  que  en  razón de ello había varios individuos, distintos a los miembros de  la  familia  ESPITIA  QUEVEDO,  que  tenían motivos suficientes como para haber  asesinado a Santiago Rodríguez Rubio.   

Cuestionó además los indicios de presencia,  oportunidad,  conducta  anterior y móvil para delinquir con los que el Tribunal  sustentó  el  fallo  condenatorio de segunda instancia, para lo cual manifestó  que  no  estaban  suficientemente demostrados varios hechos indicadores a partir  de  los  cuales  se  elaboraron  las  inferencias, como la hora exacta en que se  presentó  el  fallecimiento  de  la  víctima  o  la hora en que los procesados  pasaron por la vía en que fue encontrado el cadáver.   

Criticó  asimismo la labor de investigación  adelantada  por  las  autoridades al no haber indagado con la debida profundidad  con  qué  personas  había  departido  la víctima la tarde en que murió o por  qué  sus  padres  afirmaron que Santiago Rodríguez Rubio se encontraba en sano  juicio  a  pesar de que el dictamen médico legal concluyó que se hallaba en el  segundo grado de embriaguez.   

Por  último,  indicó  que  anexaba  con  la  demanda  las declaraciones extrajudiciales de Misael Garzón Castañeda, Eduardo  Castañeda  Rodríguez  y  Blanca  Ligia  Montenegro  de  Garzón, que según su  propia  afirmación  conducen  a  establecer  que tanto ANANÍAS ESPITIA QUEVEDO  como  MARTÍN  ESPITIA  QUEVEDO  son  inocentes  y  que  el  verdadero autor del  homicidio     de     Santiago     Rodríguez    Rubio    es    Hernando    Díaz  Rodríguez.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Tal  como lo ha  precisado    esta    Corporación   en   incontables   oportunidades1, la acción de  revisión  constituye  una excepción prevista por el legislador al principio de  cosa  juzgada  en  materia  penal,  con  lo  cual  se  pretende remediar errores  judiciales  derivados  de circunstancias expresamente contempladas en la ley que  no  se  conocieron  durante  el  desarrollo  de  la  actuación y que llevaron a  proferir  una  sentencia  evidentemente  injusta  que  de  no ser de otra manera  ostentaría el carácter de definitiva e inmutable.   

De lo anterior se desprende que la acción de  revisión  en  ningún  modo  constituye un mecanismo para que quien la solicite  reviva  el  debate  sobre lo que fue objeto de controversia en el proceso penal,  ni  tampoco para cuestionar el contenido sustancial, probatorio, dogmático o de  cualquier  otra  índole  del fallo ejecutoriado, ni mucho menos para debatir el  respeto  al  debido  proceso  o  a  las  demás  garantías  fundamentales en la  actuación  que  ya  finiquitó,  pues  todos  esos  aspectos son propios de las  instancias e incluso del recurso extraordinario de casación.   

2.  Sobre la causal  tercera  de  revisión,  relativa a la aparición de hechos o pruebas nuevas que  no  fueron  conocidas  durante  el desarrollo de la actuación procesal, la Sala  también  ha  dicho de manera pacífica y reiterada que, en virtud del requisito  formal  previsto  en  el  numeral  3 del artículo 222 de la ley 600 de 2000, el  demandante  no  sólo  tiene  la  carga procesal de presentar en su solicitud un  discurso  lógico  y  coherente que demuestre la injusticia del fallo atacado de  acuerdo    con    la    circunstancia    invocada2,  sino  que  además  tiene el  deber  de  indicar,  cuando  se  trata de medios de prueba contentivos de hechos  desconocidos  o de variaciones sustanciales a un hecho conocido, los motivos por  los  cuales “esas pruebas no pudieron obtenerse en el  trámite  procesal  y  de  suministrar los argumentos que le hagan evidente a la  Sala   que   se   está   ante   la   posibilidad   de   haber  condenado  a  un  inocente”3.   

3.  En el asunto que  centra  la  atención de la Sala, se aprecia que el señor apoderado de ANANÍAS  ESPITIA  QUEVEDO  y  MARTÍN  ESPITIA  QUEVEDO  faltó  a  la  carga procesal de  sustentar  los  fundamentos  de  hecho  y  de derecho en los que apoya la causal  tercera invocada.   

En  efecto,  la  mayor parte de la demanda de  revisión  presenta, por un lado, argumentos tendientes a demostrar que desde el  punto  de vista probatorio fue equivocada la sentencia proferida por el Tribunal  ad  quem  que  revocó  el  fallo  absolutorio  de  primera instancia, cuando la  naturaleza  misma  de la causal prevista en el numeral 3 del artículo 200 de la  ley  600  de  2000  implicaba  para el solicitante partir del supuesto de que la  providencia  que  se  pretende  atacar  fue  en  su  momento  dictada conforme a  derecho,   sólo   que  las  circunstancias  fácticas  que  se  conocieron  con  posterioridad  a  la misma, o las pruebas que por causas ciertas y razonables no  se   pudieron  practicar  durante  el  desarrollo  de  la  actuación  procesal,  controvierten  en  la  actualidad y desde un punto de vista material la justicia  de la decisión adoptada.   

Por otro lado, si lo que pretendía el abogado  era  debatir  la  legalidad  del  fallo de segunda instancia, bien sea porque el  Tribunal   ignoró   pruebas   obrantes  en  el  expediente  que  señalaban  la  imposibilidad  de  participación  de  los  procesados  en  el  delito, o porque  elaboró  inferencias  a  partir  de hechos indicadores no demostrados, o porque  profirió  la  sentencia  desconociendo que se había conculcado el principio de  investigación  integral, lo que debió haber hecho en su debida oportunidad fue  haber  interpuesto el recurso extraordinario de casación y, respetando tanto la  técnica  como  demás  requisitos  procesales  del  mismo,  haber  planteado  y  sustentado  los  respectivos  cargos:  el primero, una violación indirecta a la  ley  sustancial derivada de un error de hecho por falso juicio de existencia; el  segundo,  un error de hecho por falso raciocinio; y el tercero, la existencia de  una  nulidad  por  violación de una garantía procesal que no se tuvo en cuenta  al  momento  de  dictarse  el  fallo  (cargo  que,  por  obvias  razones, debía  anteponerse a los anteriores).   

Lo  que de ninguna manera se puede aceptar es  que,  en  sede de revisión, la Corte subsane las aparentes pretermisiones de la  defensa  de ANANÍAS ESPITIA QUEVEDO y MARTÍN ESPITIA QUEVEDO durante el normal  devenir  del  proceso  y  entre  a  analizar,  como  si  se tratase de una nueva  instancia,  si  la sentencia del Tribunal Superior de Cundinamarca fue proferida  conforme  a  derecho, porque la misma ya hizo tránsito a cosa juzgada y, por lo  tanto, ostenta las características de definitiva e inmutable.   

4. Sólo al final de  su     escrito     el     demandante     hizo     alusión     a    ‘nuevas       pruebas’,  consistentes  en  las declaraciones  extrajudiciales  de  Misael  Garzón Castañeda, Eduardo Castañeda Rodríguez y  Blanca  Ligia  Montenegro  de Garzón, que, según él, conducen a demostrar que  sus  poderdantes  son  inocentes y que el homicidio de Santiago Rodríguez Rubio  lo cometió otra persona, de nombre Hernando Díaz Rodríguez.   

En  este  particular  aspecto,  el abogado de  ANANÍAS  y  MARTÍN  ESPITIA  QUEVEDO  faltó,  una  vez  más,  a  las  cargas  procesales  que  tanto  la  ley  como  la  jurisprudencia  le imponen dentro del  trámite de la acción de revisión.   

En  primer lugar, el solicitante no presentó  un  discurso  lógico  y  coherente en aras de mostrarle a la Sala que, de haber  contado  con  dichas  declaraciones,  la  decisión  del  Tribunal  habría sido  distinta  a  la  declaración  de  responsabilidad  de  los  procesados o que la  condena  impuesta,  frente  a  los elementos allegados con la demanda, aparece a  todas luces injusta.   

Nótese que el apoderado nunca fue más allá  de  la  propia  aseveración,  como  si  el  solo hecho de presentar sin mayores  explicaciones  las  declaraciones extrajudiciales de Misael Garzón Castañeda y  Eduardo  Castañeda  Rodríguez  (quienes sostuvieron que un individuo de nombre  Hernando   Díaz   Rodríguez  les  dijo  haber  sido  el  verdadero  autor  del  crimen4)   tuvieran   la   fuerza   suficiente  para  derrumbar  de  manera  incuestionable  y  contundente  los razonamientos de tipo indiciario con los que  el  Tribunal  ad  quem fundamentó el fallo en contra de los hermanos ANANÍAS y  MARTÍN ESPITIA QUEVEDO.   

Adicionalmente, el demandante tampoco explicó  a  qué  obedecía ni qué incidencia tenía para efectos de la sustentación de  la  causal  de  revisión invocada la declaración extrajudicial de Blanca Ligia  Montenegro  de Garzón, en la que se lee que ella en ningún momento sostuvo que  los    condenados    fueron    quienes    asesinaron   a   Santiago   Rodríguez  Rubio5.   

Por  último,  el  apoderado  jamás llegó a  justificar,  ni  hizo  referencia alguna en ese sentido, por qué causa o motivo  razonable   las   personas   que   realizaron   las   mencionadas  declaraciones  extra-judiciales  no  rindieron en su momento los respectivos testimonios dentro  de la actuación procesal ya finiquitada.   

5. Como consecuencia  de  todo lo expuesto, la Sala, teniendo en cuenta lo contemplado en el artículo  223  del  Código  de  Procedimiento  Penal, inadmitirá la demanda de revisión  presentada  en contra del fallo de segunda instancia proferido por la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca, mediante el cual revocó la sentencia  del  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Chocontá y, en su lugar, condenó a  ANANÍAS  ESPITIA  QUEVEDO y MARTÍN ESPITIA QUEVEDO como coautores responsables  de   la   conducta  punible  de  homicidio.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO   ADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  en  contra del fallo de segunda instancia de  fecha  20  de  agosto  de  2002,  mediante  el  cual  la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Cundinamarca condenó a ANANÍAS ESPITIA QUEVEDO y MARTÍN ESPITIA  QUEVEDO    como    coautores    responsables    del   delito   de   homicidio.   

Contra esta providencia, procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Cita Medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                 MARÍA  DEL  R. GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Cf.,  entre  otros,  auto  de  6  de febrero de 2007, radicación  23839, y sentencia de 4 de agosto de 2004, radicación 18453.   

2  Cf.,  entre otros, auto de 6 de julio de 2005, radicación 23791;  y auto de 19 de mayo de 2004, radicación 21154.   

3 Auto  de 23 de julio de 2001, radicación 17876   

4 Folios 61-62 del cuaderno original I   

5 Folio  63 ibídem     

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