27967(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27967  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado  acta  No.  245    

Bogotá  D.C., cinco (5) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  con  la  que se sustenta el recurso extraordinario de casación  interpuesto  contra  la sentencia dictada por el Juzgado 24 Penal de Circuito de  Bogotá  D.  C.,  el  23 de marzo de 2007, que confirmó la de primera instancia  mediante  la  cual  el  Juzgado  49  Penal  Municipal de esta ciudad, condenó a  CARLOS   EDUARDO   PEÑALOZA   GRANADOS  a  la  pena  principal  de  20 meses de prisión y multa de $50.000,  así  como  a  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas,  como autor responsable del delito de estafa.   

HECHOS  

Los que originaron la investigación, fueron  denunciados  por  VÍCTOR MANUEL ALSINA ÁLVAREZ quien informó que en el mes de  junio  de  2000  programó  un  viaje  de  turismo a Europa, especialmente, a la  ciudad  de Frankfurt Alemania, haciéndole el comentario a su amigo CARLOS  EDUARDO PEÑALOZA GRANADOS quien no  había  logrado el cupo respectivo, comprometiéndose a conseguirlo a condición  que  le  comprara  el pasaje a él y que lo conseguiría con su amiga LUZ MARINA  MORENO  funcionaria  de Avianca. El día 14 de ese mes le entregó el récord de  la  reserva  y  que  el  pasaje  se lo entregó el 16 de junio – fecha del viaje  –  en  el  aeropuerto  El  Dorado  a  donde  el  citado acudió en compañía de otro señor, supuestamente  familiar de LUZ MARINA abordando el vuelo sin inconveniente.   

En  el aeropuerto de San Juan de Puerto Rico  lo  llamaron por el altavoz del avión para comunicarle que el pasaje que estaba  utilizando  era  hurtado,  reclamando  que  lo  devolvieran  a Colombia, pero le  manifestaron  que  debía  continuar  su  viaje  a  Frankfurt  y al llegar a esa  capital,  nuevamente,  lo  llamaron,  siendo  aprehendido  por  las  autoridades  alemanas  y,  como  solicitó  que  lo  deportaran  a  Colombia le exigieron que  comprara  el  pasaje  de  ida  y regreso. Al llegar a Bogotá D. C., llamó a su  denunciado   PEÑALOZA  para  reclamarle;  indicándole éste que se trataba de un error, porque ese pasaje lo  había  obtenido  directamente de la mencionada funcionaria de Avianca y que por  ello  no podía tratarse de un documento hurtado, razón por la cual se dirigió  a  la  oficina de LUZ MARINA quien le manifestó que nada tenía que ver con ese  pasaje.    Que    él    le    pagó    a   PEÑALOZA  GRANADOS     la     suma     de     $3’000.000   en   efectivo,   por   ese  tiquete.   

Por los anteriores hechos, el 22 de marzo de  2004  la  Fiscalía 91 Delegada ante los Juzgados Penales Municipales de Bogotá  D.   C.,   profirió   resolución  de  acusación  en  contra  de  CARLOS  EDUARDO  PEÑALOZA  GRANADOS  como  probable  autor  del  delito  de           estafa (fl. 92 c. # 1).   

LA     DEMANDA   

Luego  de realizar una sucinta presentación  de   la   actuación   procesal,   el   defensor   del   procesado  CARLOS  EDUARDO  PEÑALOZA GRANDOS promueve  dos  cargos por violación al debido proceso y al derecho de defensa derivado de  la inobservancia del principio de investigación integral.   

1.- Cargo primero, causal tercera  

Señala el libelista que conforme al Decreto  2700  de 1991, para el comportamiento ilícito de estafa se requiere resolver la  situación  jurídica,  imponiendo como medida de aseguramiento la caución; sin  embargo,  el  14  de  enero  de  2004  se declaró cerrada la investigación sin  resolver  previamente  la  situación  jurídica tal como lo prevé el artículo  438 del Código de Procedimiento Penal.   

Insiste   en   que  la  situación  debió  resolverse  conforme  al artículo 388 del Decreto 100 de 1980 y por la vía del  354   de   la   Ley   600   de   2000.   En  todo  caso,  señala:  “en  aras del debido proceso, era indispensable que se resolviera  la    situación    jurídica   del   sindicado   antes   del   cierre   de   la  instrucción.”   

Señala  que  ante  tales  condiciones no es  posible  predicarse  la  convalidación del acto irregular, al no ser observadas  las  garantías  constitucionales  del  debido  proceso,  por consiguiente, debe  decretarse       la       nulidad       a      partir      del      “auto”  que  decretó el cierre de la  investigación.   

2.- Cargo segundo, causal tercera violación  al debido proceso.   

Sostiene que CARLOS  EDUARDO  PEÑALOZA  GRANADOS  fue  insistente  ante la  Fiscalía  y,  posteriormente,  en  la  etapa  del  juicio para que se llamara a  declarar  a ÓMAR SÁNCHEZ persona que conforme a lo manifestado, fue la persona  que    le    vendió    y    entregó    el    tiquete    Bogotá   –  Frankfurt,  que a la postre resultó  hurtado  a  VÍCTOR  MANUEL ALSINA ÁLVAREZ; empero, los funcionarios judiciales  hicieron  caso  omiso  de  la  solicitud  y  no realizaron ningún esfuerzo para  lograr su comparecencia.   

Discrepa  de  la afirmación efectuada en la  providencia    calificatoria    en    el    sentido    de    que    “OMAR  SÁNCHEZ,  no es mas que una forma de incluir a un tercero  fantasma  para  dirigir  hacia él toda la atención y la responsabilidad de los  hechos”.  Insiste  en  que esta prueba es importante  porque  podría  desvirtuar  las afirmaciones de cargo, dada su trascendencia en  virtud  a  que  éste  había  sido  señalado como la persona que le vendió el  tiquete   que   resultó   hurtado,   su   omisión,   obviamente,   conduce  al  desconocimiento del principio de investigación integral.   

Por  lo anterior, solicita que se decrete la  nulidad de la actuación a partir de la etapa del juicio.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-   De   acuerdo   con   el   desarrollo  jurisprudencial  de  la  Sala,  es  preciso  señalar,  en  primer lugar, que la  demanda  de  sustentación  del  recurso  de casación por la vía discrecional,  debe   justificar   la   solicitud   en   la  necesidad  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  ya  para  su unificación, dada sus variaciones o la diversidad  de  criterios  sostenidos  por  la  Corte, ora porque existan vacíos que exijan  precisiones  o  ampliaciones  para señalarle sentido y alcance a la ley, o bien  porque  con  ocasión  al  tránsito  de  leyes  o por la concurrencia de nuevas  realidades  fácticas  o  jurídicas,  la  Sala  no  haya  tenido oportunidad de  referirse  a  un  tema sustancial específico, ante el cual la sentencia acusada  yerra  o  infiere  agravio  al  impugnante,  como  también  para  propiciar  la  ampliación  de  los  mecanismos  protectores  de las garantías de los derechos  fundamentales.1   

2.- En segundo lugar, la demanda debe reunir  los  requisitos  exigidos  por  la  ley  para  su  admisibilidad, al tenor de lo  dispuesto  por  los artículos 212 y 213 del Código de Procedimiento Penal; sin  embargo,  es  claro  que el examen del cumplimiento de tales condiciones procede  sólo  cuando se verifique y valore la fundamentación atinente al desarrollo de  la   jurisprudencia   o   a   la  garantía  de  la  vigencia  de  los  derechos  fundamentales,  de  tal manera que si ésta no se ha contemplado o lo ha sido de  manera  insatisfactoria  o deficiente no será preciso considerar el resto de la  demanda.   

Igualmente,  podría  ser  de  recibo que la  motivación  de  la  casación excepcional se realice con la formulación de los  cargos  respectivos,  para  los efectos señalados en el párrafo inmediatamente  anterior,  será  indispensable  escindir de la explicación con que se sustenta  el   cargo   o   censura,   la   justificación   de   la  discrecionalidad  del  recurso.2   

Es  evidente  que  en  el  presente caso, el  recurrente  no  acató las exigencias mínimas referidas precedentemente, habida  consideración  que  no  se  ocupó  de  justificar  la  promoción  del recurso  extraordinario   de   casación,   es   decir,  no  le  demostró  a  la  Corte,  fundadamente,  los  motivos  por  los cuales considera que se han conculcado las  garantías      fundamentales      de     PEÑALOZA  GRANADOS  o la razón por la cual se hace necesario el  pronunciamiento  en  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  debido  a  que  a esas  concretas  hipótesis,  se  repite,  se  contrae  la  admisibilidad  del recurso  extraordinario  de  casación  por la vía discrecional, debiendo identificar de  manera   concreta  la  materia  sobre  la  cual  la  Sala  debía  pronunciarse,  determinando  si  existe jurisprudencia sobre este aspecto y, en tal caso, luego  de  precisar las decisiones proceder a relacionarlas con el asunto sub exámine,  para  establecer  su  trascendencia,  el  punto  sobre  el  cual es necesario el  pronunciamiento  de  la  Corte,  bien por existir duda, contradicción o vacío,  causadas  por  la  existencia  de  un  texto  legal  ambiguo,  un  tránsito  de  legislación  o  la  diversidad  de  criterios  jurisprudenciales sobre el mismo  asunto en los distintos Tribunales y Juzgados del país.   

Pero,  es  lo  cierto,  que  el casacionista  omitió  realizar  tan  fundamental  exposición,  dado  que, por tratarse de la  casación     excepcional    es    deber    del    actor    puntualizar    tales  aspectos.   

Adviértase   que  en  la  postulación  y  desarrollo  de  los dos cargos al amparo de la causal tercera, el actor pretende  la  invalidación de la actuación por la supuesta violación al debido proceso,  porque  no  se  le  resolvió  la  situación  jurídica  del  procesado  en  un  planteamiento  desfasado  y  ausente  de  razón,  toda  vez  que  el Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600 de 2000), que rigió la instrucción a partir de  su  apertura  –  17  de  septiembre  de  2002  –  (fl. 35 c # 1), no consagra la  resolución  de  la  situación jurídica como prerrequisito a la clausura de la  investigación;  pues  tal  presupuesto,  como  lo  anota  el recurrente, estaba  contenido  en el artículo 438 del Código de Procedimiento Penal derogado Y, de  otra  parte,  en  relación  con  el  segundo  cargo,  afianzado  en la eventual  violación  al  principio de investigación integral, parte del argumento que se  orienta  a  controvertir la prueba que el juzgador tuvo en cuenta respecto de la  estructuración  del  delito  de  estafa, por el cual fue acusado y condenado en  las instancias.   

3.-  Obsérvese, así  mismo, que en el  escrito  a  través  del  cual  sustenta el cargo, no se observa el cumplimiento  mínimo  de  la  metodología  inherente al recurso extraordinario de casación;  pues,  si  bien  lo  enfoca  por  la causal tercera de casación derivado de una  eventual  vulneración  al  principio  de  investigación  integral,  no  logró  elaborar  la  argumentación  en orden a demostrar el posible yerro cometido por  la  Fiscalía Delegada en la dirección del proceso de investigar lo favorable y  lo  desfavorable  y,  posteriormente,  por  el  juzgado de instancia, pues en su  criterio  personal, estima que la responsabilidad de lo ocurrido recae en cabeza  de otra persona – ÓMAR SÁNCHEZ -.   

En segundo lugar, debe recordarse, en torno a  estos  cargos,  que  la  nulidad  como  causal  de  casación  no es ajena a las  exigencias   propias   de   la   impugnación   extraordinaria  referidas  a  la  postulación  del cargo y su desarrollo, pues la jurisprudencia de la Sala viene  señalando  que es requisito imprescindible para que pueda declararse la nulidad  del  proceso,  que  el  demandante  determine  con  claridad  y  precisión  los  motivos    de  invalidación,  esto  es,  si  se  deriva  de  la  falta  de  competencia,  del  menoscabo  del  debido proceso o del derecho de defensa. A la  vez  debe  concretar de manera lógica sus fundamentos, indicar la fase procesal  a  partir  de  la cual se presenta el yerro invalidante y las causales descritas  en  el  artículo  306  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en que apoya la  postulación   de   la   censura.   También   debe  acreditar,  además  de  la  trascendencia,  que  la  conducta del censor no contribuyó a la producción del  acto  irregular  (salvo que se trate de la ausencia de defensa técnica), ni que  por  una  actuación  posterior  se  convalidó  aquel  de  conformidad  con  la  preceptiva del artículo 310 ibídem.   

Así las cosas, el censor no logró demostrar  los  errores en que pudieron incurrir los juzgadores de instancia al proferir el  fallo  adverso,  razón  por  la  cual  la crítica se aleja del motivo legal de  casación  aludido  –  causal de nulidad – y carece necesariamente de claridad y  precisión,  relevando  a  la  Corte  de  la  posibilidad  real  de  estudiar la  demanda.   

Finalmente,  debe  recordar  la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas o jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico,  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,  sino  donde  se  justiprecia  la juridicidad de las decisiones  adoptadas por los juzgadores de instancia.   

Al  margen  de  los  yerros  de técnica que  presenta  la  demanda,  la Sala no advierte, en el proceso ostensible violación  de  los  derechos  fundamentales,  ni  causales  de nulidad que la obliguen a un  pronunciamiento oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda de casación interpuesta  a   nombre  del  procesado  CARLOS  EDUARDO  PEÑALOZA  GRANADOS      por     las     razones     anotadas  precedentemente.   

Devolver  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                              JORGE     LUIS    QUINTERO  MILANÉS                

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                   JULIO     ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA           

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Sentencias, mayo 22 de 2000,   junio 19 de 2003  y Rad. 23088  junio 22 de 2005.   

2 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA.   Autos   noviembre   14   de  2002  y  octubre  22  de  2003.     

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