27564(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27564  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No.109  

Bogotá, D. C., veintisiete (27) de junio de  dos mil siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante sentencia del 23 de junio del 2006,  el  Juez  3°  Penal  del  Circuito  de Rionegro declaró al señor Luis   Felipe   Alzate  Marín  penalmente  responsable  de  la  conducta  punible  de acto sexual  violento  agravado.  Le  impuso  4  años y 6 meses de  prisión  y  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas,  la  obligación  de indemnizar los perjuicios causados y le negó la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y  ratificado   por   el   Tribunal   Superior  de  Antioquia  el  6  de  diciembre  siguiente.   

El  mismo apoderado interpuso casación, que  fue concedida.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  jurídicos, lógicos y argumentativos de la demanda presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Un  día  del  mes de julio del 2004, el  menor  DSOM,  por  entonces de 6 años de edad, residente en la vereda Juan XIII  del  municipio  de  Guarne  (Antioquia),  fue abordado por su primo Luis   Felipe   Alzate  Marín,  quien  le  ofreció  dinero para que se dejara acceder carnalmente. Como el niño se negó,  lo  cogió,  lo  ató  de  manos y pies, le tapó la cabeza con un costal, “me  bajó  el pantalón, me bajó los calzoncillos, ahí me metió el pene por donde  se hace popó”.   

2.  Adelantada  la  investigación, el 10 de  enero  del  2006,  la  fiscalía  acusó al procesado por la conducta punible de  acceso  carnal  violento  agravado,  prevista  en los artículos 205 y 211.4 del  Código  Penal.  La decisión fue apelada y ratificada por la Fiscalía Delegada  ante el Tribunal, el 14 de febrero siguiente.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas,  que  descartaron  el acceso carnal, pero concluyeron en la tipicidad  del   acto   sexual   violento  agravado, de los artículos 206 y 211.4 de la Ley 599 del 2000.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda, porque  no  reúne  las  exigencias  previstas  en  el artículo 212 del mismo Estatuto.   

Las siguientes son las razones:  

El  casacionista  formula  un  primer   cargo   con  fundamento  en  la  segunda  parte  de  la  causal  primera,  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  originada  en  un  error    de    hecho    por    falso    juicio   de  identidad.   

Incurre  en  las  siguientes irregularidades  argumentativas:   

(a)  El  enunciado no es desarrollado con la  claridad  y  precisión  exigidas  por la ley procesal, y es presentado en forma  contradictoria.   

Afirma que el yerro fue cometido “desde el  hecho  indicador”, esto es, que la censura apuntaría a cuestionar ese tipo de  prueba   indirecta.  No  obstante,  en  los  párrafos  siguientes  emprende  un  análisis  para  desvirtuar el testimonio del menor afectado, elemento de juicio  éste,  según surge de la propia demanda, que no fue considerado para construir  indicio alguno, sino como prueba directa.   

Transcribe  a  espacio la declaración de la  víctima,  circunstancia  que  ratifica  que  la  misma  no  fue  apreciada como  indicio.   

(b)  Esboza como ilegalidad de la sentencia,  no  la  tergiversación del  contenido  real  de  la  prueba,  ni  que  los  jueces  le hubiesen cercenado       o       agregado  apartes,  que  era  lo  que  le  competía  verificar  en  punto  del yerro citado, sino que desde su perspectiva  muestra   el   alcance   que,   en   su   criterio  personal,  ha  debido  serle  conferido.   

En   esas  condiciones,  no  demuestra  la  equivocación  planteada,  ni  ninguna  otra.  Simplemente  postula  un  modo de  valoración   diferente,  obviamente  opuesto  al  de  los  juzgadores,  con  la  esperanza  de  que  el  Tribunal  de  casación,  en contra de su razón de ser,  proceda  a instituirse en una tercera instancia y a reabrir un debate probatorio  ya superado.   

(c)  Dedica  sus  esfuerzos  a  mostrar  las  inconsistencias  y  contradicciones que, dice, surgen de las posturas procesales  tanto  del  niño,  como  de  su madre y su hermano, pero deja de lado que ellas  fueron  valoradas  a  espacio por los dos fallos, que conforman una unidad, y en  ninguna   parte   intenta   demostrar   la   equivocación   de   ese   modo  de  razonar.   

Y no sólo no acredita el análisis errado de  las   sentencias,   sino   que   para  hacerlo  ha  debido  acudir  –lo  que  no  hizo-, no al falso   juicio   de  identidad,  sino  al  falso  raciocinio,  con  la  cita   expresa   de   los   postulados   de   la   sana   crítica  –leyes    científicas,    principios  lógicos  o  máximas de la experiencia- que fueron desconocidos por los jueces,  así como de aquellos que eran aplicables en el caso concreto.   

(d) En contra del mandato legal que prohíbe  proponer  cargos  excluyentes,  en  el  desarrollo  del  reproche se queja de la  ausencia  de  una investigación integral, reparo no solamente incompleto porque  no  fueron  enunciados  los  elementos  de  juicio  dejados  de  practicar  y su  incidencia  en  la  situación  del  acusado,  sino  que  repele  la  violación  indirecta  pregonada,  porque  aquella falta, inherente al derecho a la defensa,  exige  como solución la nulidad de lo actuado, en tanto que la postulada apunta  a un fallo de reemplazo.   

(e)  Dedica  varios  párrafos  –la mayoría- a censurar la estimación  probatoria  de  la  fiscalía en la acusación. Este procedimiento desconoce que  el  acto  objeto  de  cargos  en  sede  de  casación es la sentencia de segunda  instancia,  no  decisiones  anteriores,  y  menos  si  se  trata  de  las  de la  fiscalía.   

En  el  segundo  cargo,    también    formulado   por   violación    indirecta    de    la    ley   sustantiva,  igualmente  por  error de hecho causado  por  falso  juicio  de identidad, el demandante incurre  en las siguientes faltas de argumentación:   

(a) Si bien precisa la construcción de tres  indicios   por   parte   del   Ad   quem,  y  menciona  el “hecho indicador”, no desarrolla ni demuestra  el  reproche,  porque  no cita los elementos de juicio que sirvieron al Tribunal  para   construir   esas   pruebas   indirectas,   ni   especifica  cómo  fueron  distorsionados en su contenido objetivo.   

(b) Afirma, casi que tangencialmente, que los  jueces  se  dedicaron  a  desplazar  la tipicidad al acto sexual para cubrir las  inconsistencias  respecto  de  la  demostración  del  acceso  carnal  violento,  argumento  totalmente  desviado  de  lo  que le correspondía verificar sobre el  yerro anunciado.   

3.  En  el  tercer  cargo invoca un falso juicio  de  existencia por omisión, consistente en “El hecho  indicador…   de  la  mala  justificación  de  los  hechos”  por  parte  del  imputado.   

La  confusa  fórmula  no  es verificada. El  censor  se  limita  a  decir que la “omisión” consistió en que el Tribunal  “no  obstante  estar ahí la actuación procesal, como lo hemos demostrado, la  ignoró,  la  desconoció”.  Es decir, para el defensor el yerro estriba en el  desconocimiento  de  todos  los  argumentos  que  ha  presentado  en su escrito,  dejando  de  lado  que  aquello  que se debía acreditar era la existencia de un  específico  medio  de  prueba,  trascendente  respecto  de  la  situación  del  acusado, pero excluido de las consideraciones del Tribunal.   

La   mención   aislada   a   un  “hecho  indicador”  exigía,  frente  al  falso  juicio  de  existencia  por omisión,  precisar  las  pruebas  legalmente  aportadas  que demostraban una circunstancia  fáctica,  señalar  las  razones por las que, de conformidad con los postulados  de  la  sana  crítica,  merecían  credibilidad,  especificar  el  razonamiento  lógico  aplicable,  a  qué  hecho  apuntaría y de qué forma incidiría en la  situación  del  procesado,  al punto de mudar el sentido de las sentencias. Con  nada de esto se cumplió.   

Lo  anterior es suficiente para ratificar lo  que  se  dijo  al  comienzo  de  estas consideraciones: la demanda no reúne los  requisitos mínimos legales para que pueda ser aceptada.   

De  otra  parte,  como  tras  la  revisión  integral  del  expediente  que  hace  la  Corte  se establece la inexistencia de  causales  protuberantes  de  nulidad  y  de  violaciones  flagrantes de derechos  fundamentales, ésta no puede proceder de oficio.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

Inadmitir la demanda  de casación presentada.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                             ÁLVARO    ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN                

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN             JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                           TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                      Secretaria     

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