27335(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27335  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado acta N° 109.  

Bogotá, D. C., junio veintisiete (27) de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  de fondo en sede de  casación  sobre la eventual violación de garantías del procesado CARLOS  EDUARDO  GUZMÁN,  en  punto de la  dosificación  punitiva realizada en la sentencia de segunda instancia proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá el 13 de marzo de 2006, a través de la  cual  confirmó  la  proferida  el 25 de febrero de la anualidad anterior por el  Juzgado  14  Penal del Circuito de la misma ciudad, por cuyo medio lo condenó a  la  pena  principal  de  veintisiete  (27) años de prisión y a la accesoria de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso, como autor  responsable  del  delito  de homicidio agravado, cometido en concurso con acceso  carnal violento agravado.   

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación  Penal  considera  que se impone restaurar el derecho fundamental a la  legalidad  al proceso, en el sentido de que la pena accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas se sujete a los límites  establecidos en el artículo 51 de la Ley 599 de 2000.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL    

El   supuesto  fáctico  que  originó  la  actuación  fue  compendiado  por  la  Sala  en el auto del pasado 23 de mayo, a  través  del  cual inadmitió la demanda de casación presentada por el defensor  del  procesado  y  corrió  traslado  al  Ministerio  Público,  de la siguiente  forma:   

“J. D. G. J, de 10 años de edad, residía  con  su señora madre en la calle 43 sur No. 98 C 10  de esta ciudad. Allí  mismo  vivía, a manera de inquilino, CARLOS EDUARDO GUZMÁN. El 28 de noviembre  de  2002  desaparecieron  de la vivienda tanto el niño, a quien su mamá había  dejado  solo  ese  día, como el inquilino. El cadáver del menor fue encontrado  en  horas  de la noche en la carrera 109 con calle 42 G sur, basurero Gibraltar,  por  una  mujer  que casualmente pasó en ese momento por el lugar. El deceso de  J.D.  se  produjo  por  asfixia  mecánica por estrangulación y en su cuerpo se  encontraron  signos  de  haber  sido accedido carnalmente, vía anal. GUZMÁN no  regresó nunca más a la residencia”.   

Con  fundamento en los hechos anteriores, la  Fiscalía,  tras   disponer  la apertura de indagación preliminar, inició  formalmente    instrucción    penal,   en  cuyo marco vinculó, mediante declaratoria de persona ausente, a  CARLOS  EDUARDO  GUZMÁN,  a  quien   resolvió  su  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva.  Al poco tiempo se produjo la captura del sindicado, por  lo que inmediatamente se lo escuchó en diligencia de indagatoria.   

Clausurado  el ciclo investigativo, mediante  decisión  del  30  de  julio posterior, se calificó el mérito del sumario con  resolución   de  acusación  en  contra  del  mencionado  como  presunto  autor  responsable  del  delito  de  homicidio  agravado, en concurso con acceso carnal  violento agravado.   

          Ejecutoriada   la   acusación,   el   adelantamiento   del   juicio  correspondió  al Juzgado 14 Penal del Circuito de Bogotá, despacho que una vez  surtido  el  trámite  legal,  profirió sentencia de primera instancia por cuyo  medio  condenó  al  acusado  en  los  términos indicados en el proemio de esta  decisión.   

La anterior providencia fue confirmada por el  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad,  en  virtud del recurso de apelación  interpuesto   por   el   defensor   del   procesado,  sujeto  procesal  que  con  posterioridad  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  a  través de  demanda,  la  que  fue  inadmitida  ulteriormente por la Sala, mediante auto del  pasado  23  de  mayo, oportunidad en la cual también dispuso surtir traslado al  Ministerio  Público  a  fin de que se pronunciara sobre la posible vulneración  de  garantías  fundamentales  del  procesado respecto de la dosificación de la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación   Penal   comienza   por   señalar   que  el  postulado  nulla  pena  sine  lege  contenido  en  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política  y  desarrollado  en  el 6° del  estatuto  sustantivo penal, no se agota con la mera observancia del tipo penal a  través  del  cual  se  asigna  la sanción privativa de la libertad, pues dicho  concepto  sólo  corresponde a la sanción principal, cuyo necesario complemento  son  las  llamadas  penas  accesorias  que  encuentran explicación “en  la  necesidad  de integrar de manera completa la restricción  de  derechos  con ocasión de las particularidades de cada caso para asegurar el  fin  de  prevención  especial  negativa  que  envuelve  la  pena”.   

En el asunto de autos, prosigue el Delegado,  se  vulneró  dicha  garantía  porque la sanción principal de privación de la  libertad,  conforme  lo prevé el artículo 52 de la Ley 599 de 2000, apareja la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  “por un lapso equivalente al de la pena a  la  que  accede  y  hasta  por una tercera parte más sin sobrepasar del máximo  estipulado    en    el   artículo   51   ibídem,   es   decir,   veinte   (20)  años”   

Como  en  el  sub  lite,  agrega  el Colaborador del Ministerio Público,  se  fijó  dicha  pena  accesoria  en  veintisiete  (27)  años, el sentenciador  incurrió  “en  error esencial y trascendente porque  si  bien  aplicó  la  norma  del  artículo  52  llamada  a  regular el asunto,  sobrepasa el tope máximo permitido”.   

Desde  esa  perspectiva,  estima que la Sala  debe  hacer  uso  de  la  facultad  que  le otorga el artículo 216 del estatuto  procesal  penal  para  corregir el yerro mencionado y, consecuentemente, ajustar  la pena al límite de veinte (20) años fijado en la ley.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

Como  lo anota el Procurador Delegado en su  concepto,  el principio de legalidad de los delitos y de las penas inmerso en el  artículo    29   de   la   Constitución,   conforme   al   cual   “nadie  podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al  acto    que    se    le    imputa”,   consagra  el  principio de legalidad de los delitos y las penas, el  cual  protege  la  libertad  individual  frente  a la  arbitrariedad  de  los  funcionarios judiciales y garantiza a la postre tanto el  principio  de  igualdad  de  las  personas  ante  la  ley,  como el de seguridad  jurídica.   

Es  por  tal razón que se afirma de manera  pacífica  que  una  de  las características esenciales de un Estado de derecho  está  constituida  por  la  reglamentación exhaustiva de las facultades de sus  servidores  públicos,  como  se deriva del artículo 121 de la Carta Política,  en  cuyo texto se expresa que “ninguna autoridad del  Estado   podrá   ejercer  funciones  distintas  de  las  que  le  atribuyen  la  Constitución  y la ley”. A su vez, el artículo 122  de   la   misma  normativa  superior   dispone   que  “no  habrá  empleo público que no tenga funciones  detalladas en ley o reglamento”.   

En  cuanto  refiere  a los funcionarios que  administran  justicia, además de las anteriores normas, sus facultades se rigen  por  lo  dispuesto  en  el  artículo  230  de  la  Constitución,  precepto que  establece   el   principio   de   imperio   de   la   ley   en   las  decisiones  judiciales.   

Ahora bien, el principio de legalidad desde  el  punto  de vista de la pena constituye una garantía para el procesado y para  la   comunidad,   pues   los   ciudadanos   tienen   la   certeza   de  que  en  ejercicio  del ius  puniendi,  el  Estado  sólo podrá  sancionar  en  razón  de  la  comisión  de  una conducta punible dentro de los  límites  cuantitativos  y  cualitativos  establecidos  en la ley, sin que estos  puedan  desbordarse  a  discreción  o  capricho de los funcionarios judiciales,  pues  un  tal  proceder comportaría no sólo violación del referido principio,  sino  también  de  los  de  igualdad  de  las  personas ante la ley y seguridad  jurídica, según atrás se precisó.   

Puntualizado  lo  anterior, advierte la Sala  que   en   el  asunto  objeto  de  estudio  se  dejó  consignado  en  la  parte  considerativa  de  la  sentencia  de  primer  grado  que  el procesado se hacía  acreedor  a la pena de prisión por el término de veintisiete (27) años y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso, sanciones que efectivamente le fueron impuestas  en  los  numerales  primero  y  segundo  de la parte resolutiva del fallo, luego  confirmado  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  al  desatar  el recurso de  apelación interpuesto por la defensa.   

         Como        los       delitos  de  homicidio   agravado   y   acceso   carnal  violento  en    la    persona    del    menor    J.D.G.J.     imputados    al       procesado      CARLOS EDUARDO  GUZMÁN     tuvieron    ocurrencia    el   28  de  noviembre      de  2002,  se rigen  por  lo  dispuesto  en  el  artículo  51  de  la Ley 599 de 2000, según el cual,  la   duración   máxima  de  la  pena  accesoria  de  inhabilitación    para    el    ejercicio    de    derechos    y   funciones   públicas   es   de   veinte  (20)  años, lo cual permite concluir que al  disponerse  por un término igual al de la pena principal impuesta al procesado,  esto  es,  por veintisiete  (27)  años, desborda con creces el máximo legal e impone la casación oficiosa  del  fallo en atención a la facultad consagrada en el  artículo  216  de  la  Ley 600 de 2000,  como lo  sugiere el señor Procurador Delegado.   

En  consecuencia,  corresponde  a  la  Sala  restablecer  oficiosamente  el  daño  causado  y  por  ello se dispondrá casar  parcialmente  el  fallo  en  cuanto atañe a la pena accesoria, para en su lugar  establecer  su  duración en la máxima prevista legalmente, es decir, en veinte  (20) años.   

Por  lo expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.          CASAR oficiosa  y   parcialmente  el  fallo  de  segundo  grado,  para  reducir  a  veinte            (20)   años   la   pena   accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos  y  funciones  públicas impuesta al procesado   CARLOS  EDUARDO  GUZMÁN, de conformidad con la argumentación precedente.   

2.            PRECISAR que los  restantes    ordenamientos    de    la    sentencia   impugnada   se   mantienen  incólumes.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Aclaración de voto  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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