27256(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27256  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA Nº.109  

Bogotá, D. C., veintisiete (27) de junio de  dos mil siete (2007).   

ASUNTO  

La  Sala se pronuncia sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  la  apoderada  de  José  Joaquín  Sanabria,  Edgar  Delgado González, Robel Roberto  Rincón  Jerez  y  Daniel  Patiño  Olarte  contra  la  sentencia  del  18  de  enero de 2005, mediante la cual el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga  los  declaró  penalmente  responsables, en  calidad  de  coautores,  del  delito de hurto calificado y agravado, en concurso  con  porte  ilegal  de  armas  de fuego y municiones y concierto para delinquir.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

De  los fallos condenatorios se extracta que  José  Joaquín  Sanabria,  Edgar  Delgado González,  Robel   Roberto   Rincón   Jerez   y   Daniel   Patiño   Olarte   conformaron  una  empresa  criminal  para  sustraer, durante el año  2001,  varias  sumas de dinero depositadas en entidades bancarias y comerciales,  utilizando  armas  de  fuego  para  intimidar  a  sus  víctimas.  En la casa de  Sanabria   se  encontró,  además, una cédula falsa.   

Mediante sentencia del 4 de marzo de 2004 el  Juzgado  2º  Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga los condenó, como  coautores  del  punible de hurto calificado y agravado, en concurso homogéneo y  heterogéneo  con los de porte ilegal de armas de fuego y municiones y concierto  para delinquir, a la pena principal de:   

    

* 19  años  y  8  meses  de  prisión  para  Edgar Delgado  González  y  Robel Roberto  Rincón Jerez.     

    

* 13  años  y  6  meses  de  prisión  para  José Joaquín  Sanabria, y     

    

* 13  años    de    prisión    para    Daniel   Patiño  Olarte.     

A  la  accesoria  de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por lapso igual a la privativa de  la  libertad,  y  a  cada  uno  de  los  procesados,  por concepto de perjuicios  materiales,  al  pago  solidario  de  $ 16.432.794, $ 70.091.436, $ 2.000.000, $  5.455.011  y  $  14.314.518  a  favor  del Banco Santander – Avenida Libertador,  Megabanco  –  sucursal  La  Isla,  Inmobiliaria  Siglo  XXI,  Banco  Caja Social  –  sucursal  Asturias,  y  Fundación   Mundial   de  la  Mujer  – sucursal Girón, respectivamente.   

Apelada la decisión, el Tribunal Superior de  Bucaramanga,  en  fallo  del 18 de enero de 2005, la confirmó, pero redosificó  la   pena   impuesta   a   Edgar  Delgado  González,  para dejarla en 156 meses de prisión.   

LA  DEMANDA   

Con  apoyo  en las causales primera y quinta  del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal del 2000, la defensora de  los  procesados demandó así  la revisión de los fallos condenatorios.   

En   relación   con   la   causal  primera, manifiesta que dentro del  plenario  no existen pruebas contundentes y certeras de que todos los procesados  participaron   en   los   “asaltos”,  pues  los  falladores  se  basaron  en  presunciones, y no se probó el concierto.   

Los  videos,  que  constituyeron  la  prueba  reina,  fueron  editados, razón por la cual perdieron legalidad y autenticidad.  Además,  el  reconocimiento  en fila de personas sólo se practicó respecto de  Edgar Delgado González.   

En   relación   con   la   causal   quinta,   afirma  que,  por  los  motivos expuestos, las pruebas son falsas.   

Señala  que  existen serias irregularidades  que  conducen  a  la  declaratoria  de  nulidad del proceso, y se hace necesario  individualizar  plenamente  a  los  “imputados,  en  cada  uno  de  los hechos  punibles atribuidos”.   

En consecuencia, solicita:  

1. Se elimine el concierto, redosificando lo  pertinente.   

2.  Se evalúe cada punible y por ende cada  dosimetría de la pena.   

3.   Se   precluya  por  falta  de  carga  probatoria.   

4. En subsidio, se decrete la nulidad de lo  actuado.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  inadmitirá  la  demanda  por  las  siguientes razones:   

El  ordenamiento  positivo  estableció  la  acción  de  revisión  como  mecanismo  dirigido  a  quebrar  la cosa juzgada e  invalidar  una  sentencia  que  entraña  un  contenido de injusticia, porque la  verdad  procesal  allí  declarada  es  bien distinta a la histórica y real del  acontecer  fáctico objeto de juzgamiento. Su carácter es excepcional, pues tan  sólo procede en los estrictos casos señalados en la ley.   

Si  bien  la  demanda  no  requiere  mayores  tecnicismos,   es   imperativo  el  cumplimiento  de  unos  requisitos  mínimos  establecidos  por  el legislador, cuya observancia es estricta para que la Corte  pueda  darle  curso, en cuanto no se trata de un alegato más dentro del proceso  ni de un recurso adicional a los ordinarios.   

Su finalidad no es desconocer, sin razón, el  carácter  definitivo  e  inmutable  de la declaración de justicia contenida en  los  fallos,  con  la sola intención de revivir debates superados en las etapas  del proceso.   

Por  consiguiente  no es posible que, por su  conducto,  se  intente  cuestionar  las  pruebas  aportadas sencillamente por el  desacuerdo  del  actor  con la forma en que fueron valoradas por los falladores,  se  busque  enmendar  errores  de  juicio o de procedimiento y menos intentar la  redosificación de la pena impuesta.   

Es  imprescindible  que  quien  se  proponga  quebrar   el  carácter  de  cosa  juzgada  de  una  providencia,  demuestre  la  existencia  real  de  alguna  de las causales señaladas en el artículo 222 del  Código de Procedimiento Penal.   

En  efecto,  conforme  a  dicho precepto, el  escrito  debe  contener la descripción de la actuación procesal cuya revisión  se  demanda,  la  conducta  punible  que la motivó, la copia o fotocopia de las  decisiones  de  primera  y  segunda  instancia con constancia de ejecutoria, las  causales  que  se invocan, los fundamentos de hecho y derecho en que se apoya la  solicitud y las pruebas que se aportan para demostrar la petición.   

Su contenido no puede consistir solamente en  una   exposición   desordenada   del   acontecer   fáctico  y  procesal  o  en  apreciaciones  meramente  subjetivas  sobre  la  manera  en  que  se  evaluó el  material  probatorio.  El  actor  debe  seleccionar cuidadosamente la causal que  pretende  aducir  en  apoyo  de  su  pretensión,  presentarla de manera clara y  precisa  y  sustentar  con argumentos serios y con suficiente poder suasorio las  razones en que fundamenta su solicitud.   

En esta oportunidad la demandante olvidó por  completo  la  esencia  de  la  acción  de  revisión  y  creyó  que se trataba  simplemente  de  un  escrito  más  dentro del proceso, ajeno por completo a las  exigencias  normativas  sobre el contenido de la demanda y sobre las causales de  procedencia.   

Si bien de alguna manera enuncia los motivos  primero  y  quinto del referido artículo 220, su escrito revela incertidumbre y  no  desarrolla  adecuadamente  ninguno de ellos. Su discurso gira únicamente en  torno  a  la supuesta edición de los videos, que ni siquiera dice cuáles ni la  forma  en  que  ello  tuvo  lugar,  y  a  la  presunta  ilegalidad  y  falta  de  autenticidad de la prueba.   

Conviene recordarle que la causal primera se  refiere  a  aquellos  eventos  en  que  a  pesar  de  que  el  hecho  punible es  indiscutible,  el juzgador condena a varias personas cuando la conducta imputada  sólo  podía  ser  obra de una de ellas, o ser cometida por un número inferior  de las que fueron sentenciadas.   

Al   respecto   la   jurisprudencia   ha  sostenido:   

De ahí que al precisar su concreto alcance  haya  señalado la Corte que “esta causal no se refiere a los eventos en que por  interpretación  de  las  normas  o  de  los  hechos,  el  recurrente considera,  disintiendo  del  razonamiento  del  Juez que profirió la sentencia, que en una  determinada  conducta  no  se  puede predicar la coautoría, pues este debate se  tiene  que  dar en las distintas etapas del proceso, o en la Corte, pero solo en  sede  de  casación, y como violación directa o indirecta de la ley sustancial,  según  el  caso.” (Auto de febrero 8 de 1.990 M.P. Dr. Jaime Giraldo Angel), es  decir,  que dicha causal no posibilita -como ninguna lo hace-, discrepar total o  parcialmente  con  la  valoración probatoria de la sentencia, pues de lo que en  realidad  se trata es de demostrar que a través de los hechos probados surge de  manera  objetivamente  indiscutible,  que frente al caso concreto el delito tuvo  que  ser  cometido  por  una  sola  persona  o  por  un  número  inferior a las  condenadas1.   

La  causal quinta, por su parte, exige que a  través  de  un  discurso  coherente  y  lógico  jurídico se demuestre que los  fallos,  cuya  revisión  se  solicita, se fundan en prueba falsa. Empero, no es  suficiente  con  que  ésta  sea  objeto  de esa tacha por el actor, sino que al  libelo  se  acompañe  copia auténtica de la providencia en firme donde se haya  hecho  tal  declaración.  Por  manera  que  si  se  prescinde  de  ese elemento  probatorio, la condena no subsistiría.   

Nada  de  lo  anterior  fue  cumplido por la  actora.   

No expuso por qué el concierto ha debido ser  imputado  a  uno  solo  de  los  procesados  o  a  un número menor de ellos, no  señaló  a  quién  o a quiénes ni expuso cuál es el fundamento probatorio de  esa  afirmación.  Tampoco  aportó  proveído  alguno  donde  se  declarara  la  falsedad   de   alguna   de   las  pruebas  en  que  se  soportó  la  decisión  condenatoria.   

Si  a  su  juicio la prueba fue contaminada,  manipulada  o  era insuficiente para condenar, así debió plantearlo durante la  actuación,  pero  no utilizar esta acción con el propósito de revivir debates  procesales ya superados.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

Inadmitir   la  demanda    de    revisión    presentada   en   nombre   de    José  Joaquín  Sanabria,  Edgar  Delgado González, Robel Roberto  Rincón Jerez y Daniel Patiño Olarte.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                               ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                  JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  Auto  del  19  de  agosto  de 1997 (radicado 13.237),  reiterado recientemente el 10 de agosto de 2006 (radicado 24.195).     

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