27235(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27235  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado acta No. 83    

Bogotá D.C., treinta (30) de mayo de dos mil  siete (2007)   

Se  pronuncia  la  Corte  en  torno  a  la  admisibilidad  de  la  demanda  con  que  se  sustenta  el  recurso de casación  interpuesto  contra  la  sentencia  dictada  por  la Sala Penal del Tribunal del  Distrito  Judicial  de  Cali,  el  10  de  noviembre  de  2006, mediante la cual  confirmó   la   condena   de   48  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  los  derechos  y  funciones públicas,  impuesta  por  el  Juzgado  12  Penal  de Circuito de esa capital a la procesada  LIBIA  GÓMEZ  DORADO  como  autora  y penalmente responsable del delito de falsedad ideológica en documento  público  y, a la vez, le concedió la prisión domiciliaria como sustitutiva de  la de prisión.   

HECHOS  

En la sentencia impugnada, la Sala Penal del  Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Cali,  hizo  la  siguiente  síntesis:   

“El  8  de  septiembre  de  2003, en esta  ciudad,   Libia   Gómez   Dorado,   en  su  condición  de  funcionaria  de  la  Administración        de        Impuestos        Nacionales        –quien,   entre   otras,  tenía  las  funciones  de  elaborar  resoluciones  de  viáticos; liquidarlos, legalizar los  entregados  y  solicitar  los  pasajes  de los funcionarios cuando los viáticos  eran  para fuera de la ciudad -, solicitó a nombre de la DIAN, mediante escrito  que  envió  vía  fax a la firma Aviatur, un pasaje aéreo Cali-Bogotá para el  ‘funcionario  Mauricio  Clavijo             Restrepo’.   

B.-  El  17  de  diciembre  del mismo año,  hallándose  la  señora  Gómez  Dorado  en  vacaciones,  la  Firma  Aviatur le  presentó  a  la  DIAN  la  cuenta de cobro en mora de 90 días por el valor del  pasaje  -$267.012.oo-  y  la  correspondiente factura que había sido aceptada a  nombre  de  la  DIAN  por la señora Gómez Dorado el 9 de septiembre de 2003. A  raíz  de las averiguaciones que se hicieron para determinar la razón de ser de  la  deuda  se descubrió que el señor Clavijo Restrepo no era funcionario de la  entidad,  ante  lo  cual la señora Gómez Dorado adujo que se trataba de un mal  entendido  debido  a  que al elaborar en el computador el documento ‘cometió el error de copiar el nombre  de  Mauricio…en  el  que  ya  tenía  solicitado  el pasaje de la doctora Olga  Patricia   –jefe  de  la  división  de  personal  de  la  DIAN-‘  y  que se trató de una gestión personal para hacerle un favor a  su  amigo  Mauricio  Clavijo,  quien finalmente canceló en Aviatur el valor del  pasaje.”   

Por los anteriores hechos, el 17 de junio de  2005,  la  Fiscalía 50 Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito de Cali,  profirió  resolución de acusación en contra de LIBIA  GÓMEZ  DORADO  como  probable  autora  del  delito de  falsedad ideológica en documento público (fl. 264 c # 1).   

LA     DEMANDA   

Cargo  único,  causal  primera  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por indebida aplicación del artículo 286 del  Código Penal.   

Considera el recurrente que de acuerdo con la  jurisprudencia  de  esta  Sala  de  la  Corte,  el ad-quem incurrió en un error  sustancial    al    agregarle    una   función   específica   a   LIBIA   GÓMEZ   DORADO  la  cual  no  se  encontraba  establecida  dentro  de  sus  funciones,  transgrediéndose  de esta  manera  lo dispuesto en el artículo 122 de la Constitución Política, que dice  “No  habrá  empleo público que no tenga funciones  detalladas  en  la  ley o reglamento, y para proveer los de carácter remunerado  se  requiere  que  estén  contemplados  en la respectiva planta y previstos sus  emolumentos en el presupuesto correspondiente.”   

Luego  de  hacer referencia al contenido del  artículo  211 de la Carta Política, atinente a la asignación de funciones por  parte  del Presidente de la República a los demás funcionarios que integran la  Rama    Ejecutiva    del    Poder    Público,   puntualiza   que   LIBIA  GÓMEZ  DORADO  tenía un manual de  funciones  generales  y  otro  específico  y  dentro  de éstos no existía una  función  clara  y  expresa  que  la  designara  como  la  persona  encargada  o  responsable  de  suscribir  misivas  solicitando  tiquetes aéreos, por ende, al  estar  por  fuera  de  su  ámbito  funcional  ese comportamiento certificador y  documentador,  sería  erróneo  aseverar  que  GÓMEZ  DORADO  actuó  en  ejercicio de sus funciones, porque  ese acto estaba por fuera de ese marco jurídico.   

Insiste en que LIBIA  GÓMEZ  nunca  tuvo  dentro  de  sus  funciones  la de  suscribir  los  documentos objeto del reproche penal o, en su defecto, que se le  hubiese  asignado  por escrito esa función por parte de su superior inmediato o  por  el Director Regional de la DIAN. Agrega que si no se estableció su calidad  certificadora  o  fedataria,  constituye  un  yerro jurídico el endilgarle esta  conducta  ilícita,  por  ausencia de la capacidad jurídica de otorgamiento del  documento,  es  decir,  se  está en presencia de un documento que no es posible  señalar como público.   

Por lo anterior, solicita a la Corte casar la  sentencia  impugnada  y  absolver a la procesada GÓMEZ  DORADO.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.- La demanda presentada por el defensor de  la    procesada   LIBIA   GÓMEZ   DORADO   presenta   insalvables   defectos   que   la  hace  de  imposible  aceptación, por lo tanto, será inadmitida.   

En  efecto,  los  hechos  que  originaron la  actuación  procesal,  tuvieron  ocurrencia  el  8  de  septiembre  de 2003 y la  sentencia  de  segunda  instancia  fue  proferida por la Sala Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cali, el 10 de noviembre de 2006, contra la  cual  se  interpuso  el  recurso extraordinario de casación, actuaciones que se  llevaron a cabo en vigencia de la Ley 600 de 2000.   

En términos del artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal,  “La casación procede contra  las  sentencias proferidas en segunda instancia por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial  y el Tribunal Penal Militar, en los procesos que se hubieren  adelantado  por  los  delitos que tengan señalada pena privativa de la libertad  cuyo  máximo  exceda  de ocho años, aún cuando la sanción impuesta haya sido  una medida de seguridad.”   

Desde  esa  perspectiva, es evidente, que el  recurso  extraordinario de casación interpuesto por el defensor de la procesada  LIBIA  GÓMEZ DORADO, resulta  improcedente  por  tratarse  del  delito  de  falsedad  ideológica en documento  público,  que  según  el artículo 286 de la Ley 599 de 2000 es sancionado con  pena  de prisión que oscila entre los cuatro (4) y los ocho (8) años, pena que  no  rebasa  la  prevista en el artículo 205 del Código de Procedimiento Penal,  para la procedencia de la casación por vía ordinaria.   

2.-  Adicionalmente,  debe señalarse que si  bien  es  cierto  el artículo 205 del Código de Procedimiento Penal, prevé la  posibilidad  de  acudir  al  recurso  extraordinario  de  casación, por la vía  excepcional,  cuando  la sentencia de segunda instancia hubiere sido dictada por  un  juez  penal de circuito o en los eventos en que la pena máxima privativa de  la  libertad  imponible  para  el  delito  por  el  cual se procede no exceda el  límite  de  los  ocho  (8) años, también es verdad, que el casacionista no la  invocó,  ni  acreditó  su  procedencia  en  la  necesidad del desarrollo de la  jurisprudencia,  ya  para  su unificación, dada sus variaciones o la diversidad  de  criterios  sostenidos  por  la  Corte, ora porque existan vacíos que exijan  precisiones  o  ampliaciones  para  señalarle sentido y alcance a la ley o bien  porque  con  ocasión  al  tránsito  de  leyes  o por la concurrencia de nuevas  realidades  fácticas  o  jurídicas,  la  Sala  no  haya  tenido oportunidad de  referirse  a  un  tema sustancial específico, ante el cual la sentencia acusada  yerra  o  produce  agravio  al  impugnante,  como  también  para  propiciar  la  ampliación  de  los  mecanismos  protectores  de las garantías de los derechos  fundamentales.1   

Igualmente,  la  demanda  debe  reunir  los  requisitos  exigidos  por la ley para su admisibilidad, al tenor de lo dispuesto  por  los  artículos  212 y 213 del Código de Procedimiento Penal; sin embargo,  es  claro  que  el  examen  del  cumplimiento de tales condiciones procede sólo  cuando  se  verifique  y  valore la fundamentación atinente al desarrollo de la  jurisprudencia  o  a  la garantía de la vigencia de los derechos fundamentales,  de  tal  manera  que  si  ésta  no  se  ha  contemplado  o lo ha sido de manera  insatisfactoria  o  deficiente  no  será  preciso  considerar  el  resto  de la  demanda.   

Así  mismo, es atendible que la motivación  de  la  casación  excepcional  se  realice  con  la  formulación de los cargos  respectivos,  para  los  efectos precedentemente señalados, será indispensable  escindir  de  la  explicación  con  que  se  sustenta  el  cargo  o censura, la  justificación  de  la discrecionalidad del recurso.2   

Es  evidente  que  en  el  presente caso, el  recurrente   no   acató   las  exigencias  mínimas  atrás  referidas,  habida  consideración  que  no  se  ocupó  de  justificar  la  promoción  del recurso  extraordinario de casación.   

Al  margen  de  los defectos que presenta la  demanda,  la  Sala  no  advierte,  en  los  fallos  vulneración de los derechos  fundamentales  ni  causales  de  nulidad  que  la  obliguen a un pronunciamiento  oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda de casación presentada  a   nombre   de   la  procesada  LIBIA  GÓMEZ  DORADO  por las razones anotadas precedentemente.   

Devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZON   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                                                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ    

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Sentencias, mayo 22 de 2000,   junio 19 de 2003  y Rad. 23088  junio 22 de 2005.   

2 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA.   Autos   noviembre   14   de  2002  y  octubre  22  de  2003.     

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