27077(11-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27077  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrados Ponentes:  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado acta número 049  

Bogotá, D.C., once de abril del año dos mil  siete.   

La  Corte  se  pronuncia  sobre  la colisión  negativa  de  competencias  suscitada entre los Juzgados Único Especializado de  Yopal   y  Promiscuo del Circuito de Monterrey, ambos en el Departamento de  Casanare,  para  conocer  del  proceso que se adelanta en contra de JOSÉ   MANUEL   RINTA   HERNÁNDEZ,  por  el   concurso  de  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado, en la  modalidad  de pertenecer a grupos armados al margen de la ley, y porte ilegal de  armas  de  fuego  de  uso  privativo  de  las  fuerzas  militares  y  de defensa  personal.   

ANTECEDENTES  

1.-  Mediante providencia de treinta de junio  de  dos  mil  cinco,  la  Fiscalía  Tercera  Especializada  con  sede en Yopal,  calificó   el   mérito  probatorio  del  sumario  profiriendo  resolución  de  acusación  en  contra  del  procesado  JOSÉ  MANUEL  RINTA  HERNÁNDEZ, por el  concurso  de  delitos  de  concierto  para  delinquir agravado y porte ilegal de  armas  de uso privativo de las fuerzas militares y de defensa personal, mediante  determinación  que  causó  ejecutoria en esa instancia al no haber sido objeto  de impugnación (fls. 98 y ss.).   

1.2.- El conocimiento del juicio fue asumido  por  el  Juzgado  Único  Penal  del Circuito Especializado de Yopal en donde se  corrió  el  traslado para la preparación de audiencia preparatoria y pública,  solicitar  nulidades  originadas  en  la  etapa  de  instrucción  y las pruebas  procedentes  (fl.  111), durante el cual, el ocho de noviembre de dos mil cinco,  dispuso  la  remisión  del  diligenciamiento  al  Juzgado Penal del Circuito de  Monterrey    al    tiempo    que    le   propuso   colisión   de   competencias  negativa.   

Consideró   que  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el  artículo  71  de  la  Ley  975 de 2005, mediante el cual se  adicionó  el  artículo  468  del  Código Penal, y lo indicado por la Corte en  diversos  pronunciamientos del 18 de octubre de 2005,  “vista la fecha de  los  hechos,  la  situación  fáctica,  la  calificación  dada  consistente en  pertenecer  a  las  autodefensas  en  calidad  de  miembro  se infiere y permite  ubicarlo  como  un grupo de autodefensas de los que trata la Ley 975 de 2005”,  es  decir  en  el  ámbito del delito de sedición, de competencia de los Jueces  Penales del Circuito (fls. 113 y ss.).   

1.3.-  El  asunto  correspondió  al Juzgado  Promiscuo   del   Circuito  de  Monterrey  (fl.  122),  autoridad  que  mediante  pronunciamiento  de  quince  de diciembre de dos mil cinco, aceptó la colisión  negativa   de   competencias   que   le   fuera   propuesta   por   el   Juzgado  Especializado,   se abstuvo de avocar el conocimiento del proceso y dispuso  enviar  la  actuación  a  la  Corte  para su definición, de conformidad con lo  previsto  en  el  inciso  segundo  del artículo 18 transitorio de la Ley 600 de  2000.   

Argumentó  que,  contrario al planteamiento  del   Juez  especializado,  la  acusación  en  contra  de  JOSÉ  MANUEL  RINTA  HERNÁNDEZ  no  versa  por  la  sola pertenencia a un grupo armado ilegal, pues,  “so  bien  el capturado aceptó parte de los hechos endilgados, tampoco se han  desvirtuado  los  que  tenía conocimiento el Gaula, razón por la que considera  el  despacho  que  en  efecto, su conducta no es de sedición sino la denominada  “CONCIERTO  PARA  DELINQUIR”,  porque  al  parecer,  su  actuar tenía fines  extorsivos,  delito  de  conocimiento  de  la  justicia  penal especializada”.   

En apoyo de sus planteamientos, menciona que  “la Corte, en efecto, se  ha  pronunciado  respecto  de la aplicabilidad por favorabilidad, del Art. 71 de  la  Ley 975/2005, a varios de los acusados que se hallaban en la etapa de juicio  calificados   como   CONCIERTO   PARA  DELINQUIR:  Pero  también  ha  reiterado  ‘… que la pertenencia a  grupos  armados al margen de la ley cuyas finalidades sean, entre otras, cometer  delitos  de  terrorismo,  narcotráfico,  secuestro,  extorsión,  desaparición  forzada,   graves   infracciones  al  derecho  internacional  humanitario  o  la  conformación  de  escuadrones  de  la  muerte  o  sicarios para la comisión de  homicidios  selectivos,  entre otras conductas, siguen configurando el delito de  concierto  para  delinquir,  definido en el Art. 340, inciso segundo del Código  penal’,  de  competencia  del Juzgado Especializado” (fls. 122 y ss.).   

1.4.-  La Sala en decisión mayoritaria de 14  de  febrero  de  2006,  desató el conflicto asignando la competencia al Juzgado  Promiscuo del Circuito de Monterrey (fols. 6 y ss. cno. Corte).   

1.5.-  Sin  embargo,  con  ocasión  de  la  declaratoria  de  inexequibilidad  del  artículo  71  de  la  Ley  975 de 2005,  contenida  en  la  sentencia  C-370-06  de la Corte Constitucional, ese despacho  judicial  se  declaró  incompetente para continuar el trámite del proceso, por  considerar  que  con  esa  decisión  de  constitucionalidad,   la conducta  atribuida  a  los  acusados “impide que la Justicia Ordinaria continúe con el  conocimiento  de  comportamientos que constituyen el Concierto para Delinquir”  (fls. 163 y ss.).   

1.6.- El Juzgado Especializado rechazó estos  argumentos  teniendo  en  cuenta  que  la  sentencia C-370-06 cobija hechos  futuros,  de  manera que las decisiones de competencia adoptadas en vigencia del  artículo  71  de  la  Ley 975 de 2005 tienen plena validez, en consecuencia, el  juzgado  colisionante  es el encargado de continuar el trámite de este proceso.   

SE CONSIDERA:  

1.- Según dispone el artículo 18 Transitorio  de  la  Ley  600  de  2000,  a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  le  corresponde  conocer  de  los  conflictos  de  competencia  que se  presenten  en  asuntos  de  la  jurisdicción penal, entre los jueces penales de  circuito especializados y los jueces penales del circuito.   

2.-  Se  indicó  que en este asunto la Corte  definió  con  antelación  el  conflicto  negativo  propuesto  por los juzgados  colisionantes,    el    cual   pretenden   revivir   esas   mismas   autoridades  judiciales.   

3.  En  efecto,  con auto de 14 de febrero de  2006  la  Sala analizó la estructura de los artículos 71 de la Ley 975 de 2005  y  340  del  Código Penal, y precisó que el legislador sustrajo del tipo penal  previsto  en  la última de las mencionadas disposiciones, a los miembros de las  autodefensas,  imponiéndose,  frente a cada caso concreto, examinar la conducta  imputada  para  establecer si ésta definitivamente se ubica en los presupuestos  de  la segunda de ellas, en cuyo evento la competencia sería del juez penal del  circuito,  en  atención  a  la  cláusula  general  que  regla  la competencia.   

4.- De esa manera, en consideración a que los  hechos  sometidos  a  investigación  y por los cuales se acusa a los procesados  están   relacionados   únicamente   con  su  pertenencia  a  las  Autodefensas  Campesinas  del  Casanare  sin  que  se  les haya comprobado su participación o  realización  de otras conductas delictivas, señaló que la competencia para su  juzgamiento  le  corresponde al Juez Promiscuo del Circuito de Monterrey a quien  le   corresponde   continuar   con   el   trámite   del  juicio  (fl.  12  Cno.  Corte).   

5.-  Afirma el Juzgado Promiscuo del Circuito  de  Monterrey  que con la declaratoria de inexequibilidad del artículo 71 de la  citada  Ley  975  de  2005,  la  conducta  que se juzga en esta especie vuelve a  adecuarse  típicamente  en  el  delito de concierto para delinquir, con lo cual  pretende  que  se  imponga  al  juez  especializado  continuar  el  trámite del  proceso,  proposición  que  se  exhibe  equivocada  según precisó la Sala con  antelación   en   un  asunto  similar  al  presente,  en  el  cual  puntualizó  que:   

“La  sentencia C-370 de 18 de mayo de 2006,  mediante  la  cual  la Corte Constitucional declaró inexequible el artículo 71  de  la  ley  975  de 2005, por vicios de procedimiento en su formación (numeral  trigésimo  séptimo de la parte resolutiva), dejó en claro que esta decisión,  y  las demás que se adoptaron en el referido fallo, regían hacia el futuro (no  con  efectos  retroactivos,  como  lo solicitaban los demandantes), y por tanto,  que  eran  inaplicables  las  reglas  generales  sobre  efecto  inmediato de las  decisiones  de  la  Corte  Constitucional,  de conformidad con su jurisprudencia  (apartado 6.3 de la parte considerativa).   

“Esto  significa  que  la  declaración  de  inexequibilidad  del citado precepto no permea las situaciones consolidadas bajo  su  vigencia,  y por ende, que el motivo que determinó el cambio de competencia  en  el  presente  caso  (que la conducta dejó de ser concierto para erigirse en  sedición),  se  mantiene  inalterable.  De  suerte  que  las  decisiones que se  tomaron  en materia procesal, relacionadas con la definición de competencia por  el  factor  funcional, no pueden menos de conservar su validez jurídica, siendo  los  juzgados a los cuales se les atribuyó en su oportunidad la competencia por  el   motivo   referido,  los  llamados  a  seguir  conociendo  de  los  procesos  adjudicados,   a   menos,  desde  luego,  que  sobrevengan  situaciones  nuevas,  diferentes de las estudiadas, que determinen su variación.”   

6.-  Siendo así las cosas, la Sala ordenará  que   las  autoridades  trabadas  en  conflicto  estén  a  lo  resuelto  en  la  providencia  que  definió  la  competencia  para  adelantar el trámite de esta  causa.   

Por las razones consignadas, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

Estése  a  lo  resuelto  en  decisión  de  14   de   febrero      de      2006,  con  la  que  se declaró competente  para  conocer  de  este  asunto  al  Juzgado Promiscuo  del        Circuito       de       Monterrey.   

De  lo aquí resuelto, entérese al Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Yopal.   

Cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ     ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Permiso  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE      LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Aclaración de voto  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

ACLARACION    DE  VOTO   

Con  el  debido respeto me permito precisar  que  mi  criterio en torno al tema de la competencia para conocer de los asuntos  que  venían  siendo  adelantados  por el delito de concierto para delinquir por  conformación   de  grupos  armados  al  margen  de  la  ley,  en  los  que  por  favorabilidad  debe   aplicarse  la  calificación  jurídica  de sedición  prevista  en  la  ley  975 de 2005, ha sido y sigue siendo que la competencia de  los    juzgados    especializados    no    sufrió    modificaciones.   

Hago  esta aclaración porque no quiero que  se  piense que he renunciado a mi forma de pensar por el hecho de no salvar voto  en  esta  oportunidad,   no  obstante  que la Sala mantiene la decisión de  declarar  competente al Juzgado Promiscuo del Circuito  de  Monterrey,  en  contra  de  mi criterio.  La  razón  por  la  cual  no  formulo  disentimiento,  es  porque  considero que el  conflicto  ya fue definido por la Sala, como se indica en la ponencia, y que los  juzgados   involucrados   en   la  controversia  deben  estarse  a  lo  entonces  resuelto.   

No  obstante,  vale la pena reiterar,   tal  como  fue  expuesto de mi parte en el curso de los debates orales, que esta  postura  obedece  a  que  para  definir  conflictos del tipo que ahora ocupan la  atención  de  la  Sala,  desde  mi punto de vista, debe seguirse la persistente  jurisprudencia  de  esta Corte en el sentido de indicar que la calificación del  mérito  del sumario o su equivalente, vincula al juzgador, quien debe adelantar  el  juicio  acorde  con  la  tipificación  del  comportamiento impartida por el  Fiscal,  y  que sólo por excepción, el juez puede negarse a conocer del asunto  cuando  advierta  que  el  Fiscal  ha  incurrido  en  error  en la calificación  jurídica  de  la  conducta,  y  que  la correcta determina una variación en la  competencia1.   

Sólo  “en este  evento  le  es  permitido  a  la  Sala,  por  vía  de  excepción, analizar los  elementos  constitutivos  de  la tipicidad en tanto determina el factor objetivo  de  competencia,  pero  sin  que  pueda  inmiscuirse  en  la verificación de la  existencia   material   del  ilícito  ni  en  la  responsabilidad  que  pudiere  corresponder      al      procesado”2.   

En   el  presente  caso,  ninguno  de  los  colisionantes  afirma  que  la  Fiscalía  hubiere  incurrido  en  error  en  la  calificación  jurídica  de  la  conducta  determinante  de la variación de la  competencia,  sino  que  fundan  la  colisión  en  la  circunstancia  de  haber  aparecido   una nueva realidad jurídica por la expedición de la sentencia  C-370  de  2006,  mediante  la que se declaró inexequible el artículo 71 de la  Ley  975  de  2005,  por  el  cual  se  adicionó  el  artículo 468 del Código  Penal.   

Como  quiera  entonces  que  no se trata de  error  en  la  calificación  jurídica  del  comportamiento,  y en este caso se  imputó  al  procesado  el  delito  de  concierto  para  delinquir  y  no  el de  sedición,  ello,  en mi criterio, resultaba suficiente para advertir, cuando se  definió  el  conflicto  en pretérita ocasión, que la competencia para conocer  de   la  fase  de  juzgamiento  correspondía  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado   de   Yopal   y   no   al   Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Monterrey.   

El que comparta la decisión adoptada por la  Sala  en  esta  ocasión,  no  significa,  sin embargo, que esté abandonando mi  criterio  reiteradamente  expuesto  en  asuntos de la naturaleza de la que ahora  ocupan  a  la Sala,  en el sentido que a mi modo de ver, el artículo 71 de  la  Ley  975  de  2005  no  modificó,  derogó  o subrogó el artículo 340 del  Código  Penal  que  define  el  delito  de  concierto  para  delinquir; tampoco  modificó  la  competencia  para conocer de este comportamiento, radicada en los  jueces  penales  del  circuito especializados, sino que simplemente adicionó el  artículo  468  del  Código  Penal  en  el  sentido  de  hacer  extensivas  las  consecuencias  punitivas  del  delito  de  sedición a quienes conformen o hagan  parte  de  grupos  guerrilleros o de autodefensa cuyo accionar interfiera con el  normal funcionamiento del orden constitucional y legal.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

MAGISTRADO  

Fecha ut supra.  

    

1 Auto  de  10  de  septiembre  de  2003.  Rad.  21.343. M.P. DR. ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN.   

2 Auto  de 19 de mayo de 2004. Rad. 22103. M.P. DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO.     

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