26545(11-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26545  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

  Magistrada Ponente:  

                                        MARINA PULIDO DE BARÓN   

                                        Aprobada Acta N° 49   

Bogotá,  D.  C., abril once (11) de dos mil  siete (2007)   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala el recurso de reposición  interpuesto   por  el  apoderado  de  JESÚS  HUMBERTO  RICARDO  ROJAS, contra el auto por cuyo medio le fueron  denegadas  las  pruebas  que solicitó se practicaran en el presente trámite de  extradición.   

ANTECEDENTES  

1. Por auto del pasado 28 de febrero del año  que  avanza,  la  Sala  denegó  las peticiones del defensor, dirigidas a que se  tengan  como  elementos  de  convicción  las  distintas  piezas  procesales que  allega,  extraídas  de la investigación N° 70.736 que la Fiscalía General de  la  Nación  adelantó  contra  JESÚS HUMBERTO RICARDO  ROJAS,  así  como  la  sentencia  condenatoria que lo  afecta,  proferida  por  el Juzgado tercero penal del circuito especializado. De  igual  manera  las  encaminadas  a  establecer  la  existencia del proceso penal  aludido,  de  la  sentencia impartida y del conocimiento que de dicha actuación  pueden tener las autoridades de los Estados Unidos.   

Ello  por  cuanto  se  consideró  que  la  finalidad  perseguida  a  través de dichas solicitudes probatorias, desborda el  marco  del  concepto  que  esta  Sala  debe emitir, en la medida que se pretende  demostrar  que  los  actos  imputados  al  requerido  en  extradición ya fueron  investigados  en  Colombia,  asunto que ni incide en el trámite ni determina el  sentido  del  concepto  y  que  además  no  está  previsto por la ley como una  circunstancia   que   impida  la  viabilidad  del  instrumento  de  cooperación  judicial1.   

2.  Inconforme  la  defensa con la decisión  adoptada   por   la  Sala,  dentro  del  término  legal  interpuso  recurso  de  reposición   con   la   aspiración  de  que  “sean  declaradas  procedentes  las  pruebas  aportadas  al  trámite y se decreten las  solicitadas”  (sic),  petición  que  precedida  de  alusiones  a la investigación que las autoridades nacionales adelantaron contra  JESÚS    HUMBERTO    RICARDO    ROJAS,  con  la  cooperación de sus similares en Estados Unidos, se apoya  en  confusas  y  diversas  consideraciones que se organizan de acuerdo a su tema  con el único propósito de facilitar su respuesta, así:   

(i) La declaración  de  improcedencia  de  las pruebas resulta violatoria de la garantía del debido  proceso  y  quebranta  normas  de orden constitucional y legal que enumera, para  concluir  que  la  aplicación del artículo 502 de la Ley 906 de 2004 desconoce  la  legislación  patria  especialmente  la Constitución Política,  “ley  marco  norma  de normas” (sic),  cuyos artículos 4 y 228 estima ignorados.   

(ii) El análisis en  torno  a  la  validez formal de los documentos a que se refiere el artículo 502  de     la     Ley    906    de    2004    no    puede    hacerse    “insularmente”  (sic) y para garantizar  el  derecho  de  defensa  al  igual  que  para  establecer  si  la  solicitud de  extradición   puede   ser   atendida   favorablemente  “…debe  ser  de carácter imperativo el estudio y análisis de el acto en el  cual  se fundamento la imputación” (sic), porque los  documentos  que  la  acompañan deben respetar “…la  ley  colombiana,  su  soberanía  y el derecho de los ciudadanos” (sic),   habida   cuenta   que   “…la  resolución  de acusación o su equivalente nota verbal no pueden quebrantar los  derechos      fundamentales     de     JESÚS       HUMBERTO       RICARDO       ROJAS”      (sic).   

El examen de los documentos, en la forma que  propone,   muestra  que  los  cargos formulados por la autoridad extranjera  contra  el  requerido  son  los  mismos  por  los que se le juzgó y condenó en  nuestro  país  y  de  hacerse  sin atender los elementos que aporta, además de  desconocer     “…el     fuero    jurisdiccional  colombiano…”    (sic)  se  “…va en contravía de  lo  que  ordena la Constitución Nacional, los tratados públicos, la Ley Penal,  los   principios   rectores   de   la   Ley   Penal”  (sic).   

De  igual  manera  tal  examen evidencia que  “…se  está  violando  el principio constitucional  según  el  cual  un  colombiano  por nacimiento no puede ser juzgado por delito  cometido  en  Colombia  y que fueron objeto de fallo”  (sic),  es  decir, desconociendo la prohibición de doble incriminación y en el  caso  particular,  que  los  ilícitos  se  cometieron exclusivamente en nuestro  territorio,  circunstancia  que  no  puede soslayar la Sala a riesgo de vulnerar  los  artículos  13,  14 y 20 del código penal, estrechamente vinculados con el  artículo  35  del  ordenamiento  superior.  Además,  que  con  la solicitud de  extradición  se  falta  a  la  lealtad  procesal y se lesionan la independencia  judicial  y  la  titularidad  de  la  acción  penal  cuando  se trata de hechos  cometido  en nuestro país, por cuanto la justicia norteamericana está al tanto  de  la  investigación  contra  JESUS HUMBERTO RICARDO  ROJAS.   

Siendo así, las pruebas que allega y las que  pretende  se  incorporen al trámite, son conducente, procedentes, pertinentes y  útiles  en  razón a que “versan estrictamente sobre  la    nota    verbal    y    tema    de    la    imputación    penal   por   la  extradición…”  (sic)  de  su asistido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Imperioso   resulta  precisar  que  con  el  propósito  de  ofrecer  respuesta  ordenada a los argumentos que en forma inconexa expone la defensa, la  Sala  asumirá su estudio teniendo en cuenta que pese a ello, se orientan en dos  precisos sentidos.   

El  primero,  a explicar el fundamento legal  del  auto recurrido desconoce la legislación interna y consecuentemente vulnera  derechos  fundamentales,  y el segundo, a justificar la necesidad de analizar la  acusación  emitida  por  la  autoridad  extranjera  desde  el  punto  de  vista  jurídico,  habida  cuenta  que tal tarea, con apoyo en las copias y constancias  cuya  aducción  reclama,  permite  establecer  que los hechos que determinan la  extradición     de    JESÚS    HUMBERTO    RICARDO  ROJAS acontecieron exclusivamente en Colombia donde ya  fue  juzgado  por  ellos,  circunstancia  conocida  por  las  autoridades de los  Estados Unidos, que no obstante, solicitan su extradición.   

          1.  Acerca  del primer planteamiento, centrado en que la aplicación  del  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004  como fundamento de la decisión  recurrida   desconoce   la   Constitución   Política  y  precisas  normas  del  procedimiento  penal, desde ya se indica que ninguna razón asiste a la defensa.   

En  efecto, el artículo 35 del ordenamiento  citado,  modificado  por  el  1°  del  Acto  Legislativo 01 de 1997 señala que  “la  extradición  se  podrá  solicitar, conceder u  ofrecer  de  acuerdo  con  los  tratados  públicos  y,  en  su  defecto, con la  ley”.  Es  decir, que a las disposiciones legales se  acude  con  carácter  supletorio,  una  vez se establezca que entre los Estados  vinculados   al   diligenciamiento   no   existe   tratado   que   regule  dicho  aspecto.   

En el capítulo II del Libro V de la Ley 906  de  2004  se  reglamenta  lo  atinente  al  trámite de extradición y de manera  concreta,  en  el  artículo  502,  se  indican los requisitos formales que debe  atender  la  Corte  en  orden  a  expedir el concepto que le atañe, previo a la  determinación      gubernamental      sobre     la     concesión     de     la  extradición.   

Por tanto, en este caso, a falta de Convenio  que   regule   el   tema   según   certifica   el   Ministerio   de  Relaciones  Exteriores2,  la  aplicación  de  la citada preceptiva a la actuación deviene  imperiosa  en acatamiento del canon superior transcrito, de suerte que sujetarse  al  marco  conceptual que precisa en orden a fijar la competencia de la Sala, no  se  opone a él, como en forma desatinada sostiene el impugnante; implica por el  contrario  su respeto y por esta razón el argumento indicado no resulta válido  para alcanzar los fines del recurso.   

Tampoco  asiste  razón  a la defensa cuando  erige   en   vulneración   de   derechos   fundamentales,   la   negativa,  por  improcedentes, de las pruebas que requiere.   

Sobre  el  particular, indispensable resulta  señalar  como  lo  ha  sostenido  la  Sala  en múltiples oportunidades, que el  decreto  de  las  pruebas  solicitadas  por  las  partes  está  regido  por  la  circunstancia  de  que  ostenten  el  carácter de ser necesarias, pertinentes y  conducentes   para  los  fines  que  se  persiguen  con  la  actuación  que  se  surte;   es  decir, no basta con que el interesado formule una petición en  ese  sentido  para  que  automáticamente, como lo entiende en forma errónea el  impugnante,  se  disponga  su práctica y, en el evento de que no se acceda a su  pretensión,  se  consolide  una  violación  al  derecho de defensa o al debido  proceso.   

Bajo    esa    equívoca    percepción,  prácticamente  se  tornaría nugatoria la presencia del funcionario judicial en  punto  de  la dinámica probatoria, hasta el extremo de que tendría que avalar,  sin   reparo   alguno,   todas  las  que  se  soliciten,  aún  advirtiendo  que  evidentemente  son  impertinentes,  inconducentes  o superfluas, lo que iría en  detrimento  de  la  eficaz  función judicial e, incluso, de los derechos de los  demás intervinientes en la actuación.   

De  otra  parte, la violación al derecho de  defensa  en estos casos usualmente se genera cuando el funcionario, a cuyo cargo  está  el  análisis  sobre  el  decreto  de  las  probanzas, las niega de forma  caprichosa  o  arbitraria,  esto  es,  porque  no  se  pronuncia  en  torno a la  petición,  o  se sustrae a la obligación de exponer los argumentos que otorgan  sustento  a  su  determinación,  o  lo  hace  mediante  pretextos  baladíes  o  irrazonables  que  no  compaginan con la necesaria carga argumentativa que exige  este  tipo  de  decisiones judiciales, situaciones todas ajenas a este trámite.   

Ahora,  en lo atinente al desconocimiento de  otras  garantías  constitucionales,  a   diferencia  de lo que sostiene el  actor,  sin dificultad alguna se advierte que en esta actuación se ha respetado  a  cabalidad  el  debido proceso en tanto se ha seguido rigurosa y oportunamente  el  trámite  previsto  en la ley, se ha proveído en debida forma de defensa al  requerido  en  extradición  y no se ha imposibilitado su ejercicio, razones que  impiden  con fundamento en las abstractas afirmaciones en su momento enunciadas,  revocar la decisión impugnada.   

2. El segundo argumento del recurrente radica  en    que    estima    indispensable    realizar   el   análisis   jurídico de la resolución emitida en el  exterior     contra    JESÚS    HUMBERTO    RICARDO  ROJAS,  examen  que  asido  de  los  documentos  cuya  aducción  pretende,  mostrará que los hechos que se le atribuyen se cumplieron  únicamente en Colombia y ya fueron juzgados por sus autoridades.   

Como   la   defensa   propone  agotar  tal  procedimiento  cuando  la  Sala asuma el estudio atinente a la validez formal de  la  documentación  que  soporta la solicitud de extradición, se hace necesario  indicar  que en torno al tema de tiempo atrás “…la  jurisprudencia tiene definido y ahora reitera que   

“…dentro del trámite que finaliza con  la  emisión  del  concepto  por  parte  de  la  Corte,  lo que se analiza de la  documentación  remitida  por  el  Gobierno requirente, es su validez formal, es  decir,   que   conforme   a  las  cláusulas  de  los  Convenios  bilaterales  o  multilaterales  sobre  la  materia,  o en su defecto a las del artículo 551 del  código  de  procedimiento  penal  (artículo  513  Ley 600 de 2000), hayan sido  agregados  por  la  vía diplomática y que contengan el mínimo de información  necesaria  –  conforme al  Tratado  o  a la Ley – para  el estudio del asunto y decisión del concepto respectivo.   

Deviene  de lo anterior la inhibición de la  Corte  para  adentrarse  en  el  contenido material de la documentación o, peor  aún,  para  discutir  el  contenido  de justicia material de las decisiones del  Estado  extranjero,  pues  la  conceptualización  de  “validez formal” hace  referencia  precisamente  a  ello,  a la forma, es decir, a lo contrapuesto a lo  esencial”.  3     

          ….  La  validez  formal  de  la documentación apunta, entonces, a  verificar  que los soportes con base en los cuales el Estado requirente solicita  la  entrega  de  una  persona  en  extradición,  se  sujeten  a  las  referidas  exigencias           formales”.          4   

          Con  fundamento  en  lo  anterior  se concluye, de una parte, que el  análisis  de  la  validez  formal  de  los  documentos allegados al trámite de  extradición  tiene  unos  propósitos  y  alcances diferentes a aquellos que le  asigna  la  defensa,  y  de  otra,  que   resulta  ajena  a  él  cualquier  consideración  relativa a temas como la soberanía nacional, la conveniencia de  conceder  o no la extradición o si los documentos en su esencia se avienen o no  a  nuestra  legislación  interna,  sin  que  dada  la competencia reglada de la  Corporación  en  este tema, ello implique vulneración al ordenamiento superior  o  a  los  derechos  fundamentales  como aduce la defensa sin adentrase en mayor  sustento.   

          Por  otra  parte,  también de manera uniforme tiene dicho la Corte,  que   por  estar  limitado  el  marco  de  su  competencia  en  el  trámite  de  extradición  a  la  emisión  de concepto sobre los precisos  tópicos que  establece  el  artículo 502 citado, no es de su resorte determinar si contra el  requerido  se  adelanta  proceso  penal  en  nuestro  país y en caso de existir  éste,  el  estado en que se encuentra, habida cuenta que tales aspectos ninguna  relación  guardan  con los temas que debe asumir. Y que es al Gobierno nacional  a   quien  compete  determinar  su  existencia  y  relevancia  dado  que  a  él  corresponde  decidir,  según  las  conveniencias nacionales, si concede o no la  extradición  o  si difiere la entrega del solicitado5.   

Por  estas  razones,  la  aducción  de  los  documentos  que  menciona  el defensor es innecesaria en tanto que el propósito  que  se  les  asigna  resulta  ajeno  a  los  temas  que  por disposición legal  corresponde    asumir    ahora    a    la    Corte,    de   donde   deviene   su  improcedencia.   

Resta  precisar,  que el estudio relativo al  lugar  donde  acontecieron  los  hechos  atribuidos  al  requerido se acometerá  cuando  se emita el concepto que de conformidad con lo dispuesto en el artículo  499  de  la  Ley  906  de  2004  debe rendir la Sala, con base en los documentos  allegados  por  el  país requirente, los cuales por si mismos resultan, como se  afirma   con  fundamento  en  la  revisión  del  expediente,  suficientes  para  determinar  el  lugar  donde  acontecieron  los  hechos,  circunstancia que hace  innecesario allegar los que ofrece la defensa.   

Finalmente, ninguna incidencia tiene para el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Sala  establecer  si  las autoridades  norteamericanas  tenían  o  no  conocimiento  de investigaciones adelantadas en  Colombia     contra    JESÚS    HUMBERTO    RICARDO  ROJAS,  razón que torna improcedente cualquier prueba  o consideración atinente a ese aspecto.   

En  consecuencia,  si  el  recurrente  no ha  logrado  demostrar cuál sería la necesidad de las pruebas que reclama, no cabe  duda  que  la  decisión  que  corresponde  adoptar  es  la de confirmar el auto  impugnado.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.-  NO REPONER  la  providencia  del  pasado  28  de  febrero del año en curso, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

2.-  CORRER  el  traslado previsto en el inciso  final  del  artículo  500  de  la  ley 906 de 2004, para que los intervinientes  presenten sus alegaciones previas al concepto de fondo.   

         Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Permiso  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                                             

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 En el  mismo sentido, auto de fecha noviembre 24 de 2004, Rad. 22846   

2 Fl.  37 c. anexo oficio OAJ.E 2228 de nov.20/06   

3  Concepto de extradición marzo 10 de 1999, rad. 14324   

4 Auto  de febrero 9 de 2005, rad. 22845   

5 En el  mismo  sentido Autos de septiembre 26 de 2000 rad. 17216 y junio 13 de 2006 rad.  24875   

    

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