26440(29-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26440  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

      SALA    DE    CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO PONENTE  

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

APROBADO ACTA No. 158  

Bogotá,  D.C., veintinueve (29) de agosto de  dos mil siete (2007)   

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  que  a través de apoderado presentó el  ciudadano  GUILLERMO  HERNANDO ROMO INSUASTY, quien fue condenado por el Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de San Juan de Pasto, a la pena de ocho (8) meses de  prisión  y  multa de once (11) salarios mínimos legales mensuales, al hallarlo  penalmente   responsable   del   delito  de  peculado  por  aplicación  oficial  diferente.  Dicha  decisión  fue confirmada íntegramente por la Sala Penal del  Tribunal   Superior   del   mismo   distrito   judicial   el   3   de  julio  de  2001.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Distrito de San Juan de Pasto, narró los hechos así:   

“Los   Diputados   de   la   Asamblea  Departamental  de  Nariño,  aprobaron  la Ordenanza 003 de 20 de marzo de 1998,  que consagró una prima de localización, vivienda y salud.   

El  Presidente  de  la Corporación, señor  GUILLERMO  HERNANDO  ROMO  INSUASTY,  ordenó  se  cancelara  esa  prima por los  primeros  meses  de  ese  año,  sin  que  hubiera  rubro,  ni  apropiación, ni  disponibilidad  presupuestal;  y  el  Tesorero  de  la  Asamblea,  señor ALVARO  EFRAÍN   PÉREZ   ROSERO,   hizo  las  cancelaciones,  sin  hacer  observación  alguna.   

Para   los  meses  subsiguientes,  ya  el  Presidente  de  la  Asamblea era el señor ALBERTO HERNANDO BENAVIDES FUERTES, y  ordenó  el pago por los meses de abril, mayo y junio de 1998, sin que existiera  apropiación   ni   disponibilidad  presupuestal.   Y  el  Tesorero  de  la  Corporación,  señor  PEREZ  ROSERO, hizo la cancelación, nuevamente sin hacer  reparo alguno.   

Adelantadas  las  diligencias  previas  por  partre  de  la  fiscalía,  consistentes  principalmente  en varias inspecciones  judiciales,  el 4 de noviembre de 1.998, se abrió formalmente investigación, a  la  que  se vinculó mediante indagatoria a los señores Diputados que ejercían  el  cargo para el año de 1.998 y al Tesorero de la Asamblea Departamental de en  esa anualidad… ”   

LA  DEMANDA   

El accionante invoca como causal de revisión  la  prevista  en el artículo 220, numeral 6 de la Ley  600 de 2000 y /o en  el  artículo 192, numeral 7 de la Ley 906 de 2004, según los cuales, hay lugar  a   la   acción  de  revisión:  “cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte  haya  cambiado favorablemente el criterio  jurídico que sirvió para sustentar la sentencia condenatoria”.   

Como  fundamento de la acción, expone que la  norma  del  peculado  por  aplicación  oficial  diferente  ha sufrido numerosos  cambios,  tanto  normativos  como  jurisprudenciales  y doctrinales, tal como se  observa  en  el  artículo 399 del Código Penal que adicionó algunos elementos  normativos  al exigir que la conducta se realice “en  perjuicio  de  la  inversión  social, o los salarios o prestaciones sociales de  los servidores”.    

En ese orden de ideas, la nueva redacción de  la  norma  sobre  el  peculado  por aplicación oficial diferente implica i) Que  dejó   de   ser   considerado  delito  de  peligro  o  meramente  formal,  cuya  consumación  no  requería  daño efectivo o perjuicio alguno y, ii) Que ahora,  el  bien jurídico que se tutela son “las normas del presupuesto”.  Por  tanto,  hoy  a  la  luz  de las reformas que se introdujeron en la tipicidad del  injusto,  no  es  válido  lo  afirmado  por  los funcionarios de instancia, los  cuales  sostuvieron que no existía prueba del perjuicio causado con la conducta  endilgada, pero concluyeron que tal prueba no resultaba necesaria.   

Seguidamente,  trae a colación apartes de la  sentencia  proferida  por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia el 23 de  febrero  de  2006,  en  la  que  se  indicó que “La  partida  presupuestal  es  elemento del tipo de peculado por aplicación oficial  diferente  …  Es indispensable para el juicio de tipicidad precisar cuales son  los rubros presupuestales constitutivos de inversión social…”   

Con  fundamento en lo expuesto, concluyó que  ahora  la  tipificación  del peculado por aplicación oficial diferente es más  exigente  y,  dado  que la sentencia cuya revisión se solicita se fundó en las  exigencias  de  la normatividad y las líneas jurisprudenciales anteriores, debe  declararse   sin   valor   y   dictarse   la   de   reemplazo,   que   debe  ser  absolutoria.   

A  la  demanda  de  revisión,  aportó  las  siguientes pruebas:   

    

* Fotocopias  debidamente autenticadas de las sentencias condenatorias  de primera y segunda instancia.   

* Fotocopias  de  la  certificación, en la que consta que con cargo a  la   cuenta  corriente  de  la  Asamblea  Departamental  de  Nariño  no  se  ha  solicitado,   ni   otorgado   sobregiro   alguno   para   pagar   la   prima  de  localización.   

* Constancia  autenticada  de  la  Asamblea  Departamental  de  Nariño  sobre  la  ejecución  presupuestal  de los rubros 1.1.16 denominado prima de localización  y  vivienda,  y  1.1.17  denominada  prima  de  salud para la vigencia fiscal de  1.998.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. La acción de revisión es un instrumento  extraordinario,  independiente  del  proceso  penal, a través del cual se busca  remover  la  firmeza  de la cosa juzgada que ampara el fallo atacado, para dejar  sin   efectos   una   decisión   injusta   y   hacer   prevalecer   la   verdad  material.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  220  y  222  de  la Ley 600 de 2000, la acción de revisión procede  contra  las  sentencias  ejecutoriadas  y  todos  los  sujetos procesales están  facultados  para  interponerla;   sin  embargo, la demanda no constituye un  escrito  de  libre  redacción,  pues  debe  cumplir los presupuestos de forma y  contenido relacionados en los preceptos citados.   

Por  tanto,  la  demanda  debe  promoverse a  través  de abogado titulado, estar acompañada de las copias de la sentencia de  primera  y  segunda  instancia,  con  la  respectiva  constancia de ejecutoria y  reunir  los requisitos previstos en el Código de Procedimiento Penal, artículo  222, a saber:   

    

* La  determinación  de  la  actuación  procesal  cuya  revisión  se demanda con la  identificación del despacho que produjo el fallo.   

* La  conducta  o  conductas  punibles  que  motivaron  la  actuación  procesal  y la  decisión.   

* La  causal  que  invoca  y  los  fundamentos  de  hecho y derecho en que se apoya la  solicitud.   

* La  relación  de  las  pruebas que se aportan para demostrar los hechos básicos de  la petición.     

2.  Tal como se indicó en precedencia,  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de 2000, artículo 222, inciso  final,  exige  que  el  accionante  además de anexar copia de las decisiones de  primera   y  segunda  instancia,  aporte  constancia  de  la  ejecutoria  de  la  providencia  cuya  revisión  solicita,  lo  cual  no constituye un mero aspecto  formal,  sino que permite establecer la procedencia de la acción.  En este  evento,  el  actor  no  aportó  copia  de  la  constancia  de ejecutoria de las  decisiones   judiciales,   defecto   que    conlleva  necesariamente  a  la  inadmisión del libelo.   

Es  que  la  revisión  procede  únicamente  respecto  de providencias ejecutoriadas (sentencias, resoluciones de preclusión  o  autos  de  cesación de procedimiento) y por tanto, el demandante está en la  obligación  de  aportar  los anexos que así lo acrediten, pues ello constituye  presupuesto  ineludible  para  la  admisión  de  la acción y dado el carácter  rogado  de  la  acción,  no  puede  la  Corte enmendar tal omisión1   

3.  Por otra parte, el cambio favorable  de  jurisprudencia, cuya aplicación retroactiva se persigue, exige: i) Señalar  los   fundamentos   o  criterios  que  sirvieron  para  sustentar  la  sentencia  condenatoria,  ii)  Identificar el nuevo pronunciamiento de la Sala de Casación  Penal,  iii)  Verificar  que el criterio jurídico que sirvió para sustentar la  sentencia   condenatoria,   cambió   favorablemente   mediante  pronunciamiento  judicial  de  la  Sala  y iv) Explicar la manera en la cual mantener el anterior  criterio  comportaría  una  clara  situación  de  injusticia,  porque la nueva  solución  ofrecida  por  la  doctrina de la Corte conduciría a la sustitución  del fallo.   

En  este caso, el actor tampoco cumplió con  estos  requisitos,  toda  vez que el señor GUILLERMO HERNANDO ROMO INSUASTY fue  condenado  por el delito de peculado por aplicación oficial diferente, previsto  en  la  Ley  100 de 1980, artículo 136, modificado por la Ley 190 de 1995, cuyo  tenor literal es el siguiente:   

“El  empleado  oficial  que  dé  a  los bienes del Estado o de empresas o instituciones en que  éste  tenga  parte,  cuya  administración  o  custodia se le haya confiado por  razón  de  sus  funciones, aplicación oficial diferente  de aquella a que  están   destinados,   o  comprometa  sumas  superiores  a  las  fijadas  en  el  presupuesto  o  las  invierta  o  utilice en forma no  prevista  en  éste,  incurrirá en prisión de seis (6) meses a tres (3) años,  …”   

Luego  de  que  se  profirió la sentencia de  segunda   instancia   en   contra   del   accionante  ,2  el  peculado  por aplicación  oficial  diferente  fue  modificado  por  la  Ley  599  de  2000,  artículo 399  así:   

“El servidor público que dé a los bienes  del  Estado  o  de  empresa  o  instituciones  en  que  éste  tenga parte, cuya  administración,  tenencia  o  custodia  se  le  haya  confiado por razón o con  ocasión  de  sus  funciones,  aplicación  oficial  diferente de aquélla a que  están   destinados,   o  comprometa  sumas  superiores  a  las  fijadas  en  el  presupuesto,   o  las  invierta  o  utilice  en  forma  no  prevista  en  éste,  en  perjuicio  de  la  inversión  social  o  de  los  salarios  o  prestaciones  sociales de los servidores,  incurrirá  en  prisión  de  uno  (1)  a  tres  (3) años, multa de diez (10) a  cincuenta  (50)  salarios mínimos legales mensuales vigentes, e inhabilitación  para   el   ejercicio   de   derechos   y   funciones  públicas  por  el  mismo  término”.(negrillas fuera del texto)   

Es precisamente frente a esta nueva norma que  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte se pronuncia en febrero 23 de 2006,  3  señalando que:   

“Empero, la Ley 600 de 2000, cuya vigencia  data  de  julio  25  de  2001,  tipificó  el delito de peculado por aplicación  oficial  diferente  en  su  Art.  399  condicionando la naturaleza delictiva del  hecho   descrito   en   el   citado  Art.  136  del  C.  Penal  anterior,  a  la  causación   de  un “perjuicio de la inversión social o de los salalrios  o   oprestaciones  sociales  de  los  servidores”,  como  con  antelación  se  anticipó…   

Por modo que, la nueva normatividad frente a  la  derogada  no  sólo exige la indebida aplicación, afectación, inversión o  utilización  de  un rubro, sino también la producción de un perjuicio para la  inversión  social  o de los salarios o prestaciones sociales de los servidores,  tal   como   lo   destaca   la   agencia   del  Ministerio  Público     cuando    respecto    al    asunto    a    examen    argumenta  certeramente:   

“(…)    predicar   peculado  por  aplicación  oficial  diferente  porque  una  parte  de  la partida destinada al  mantenimiento  de  la  Casa  de  la Cultura se destinó al suministro de botones  publicitarios  para  la  biblioteca  Isolda  Echavarría,  o que dineros para el  mantenimiento  de  vías  urbanas se empeñaron en la adquisición de arena para  la  construcción  del  parque Diego Echavarría Misas es un juicio de tipicidad  válido  si  se  trata  de  adecuar  la  conducta a la descripción contenida en  el artículo 135 del derogado Código Penal en el que  no  se  hacía  distinción  alguna  sobre la naturaleza de la partida afectada,  pero  no  para  predicar  la  tipicidad  del artículo 399 del Código Penal hoy  vigente  porque  debe  existir  certeza  respecto de la naturaleza social de las  partidas  afectadas,  calidad  que  está  fijada  en  el Plan de Desarrollo del  municipio      como      lo      ha     reconocido     la     Corte.”   

2.2.  Para lo que interesa a la decisión a  adoptar,  significa  lo anterior que en investigaciones de la naturalaza como la  que  aquí  ocupa  la  atención  de  la  Sala  resulta menester establecer qué  partidas  presupuestales  responden  a  aquellos  contenidos, por lo que deviene  imperioso  allegar  el  respectivo  plan  de  desarrollo  económico, en el caso  específico,   el   del   ente   territorial  supuestamente  afectado,  por  ser  indispensable para el juicio de   

tipicidad  precisar  cuáles son los rubros  del  presupuesto  constitutivos  de inversión social…” (negrillas fuera del  texto)   

Acorde  con lo expuesto, resulta evidente que  en  este  caso  lo  que  se  presentó  fue  una  modificación  en  el  tipo de  “peculado  por  aplicación  oficial  diferente”  y que la nueva regulación  adicionó  algunos  elementos  normativos  al  exigir que la conducta se realice  “en  perjuicio  de  la  inversión  social,  o  los  salarios    o    prestaciones    sociales   de   los   servidores”.   Por tanto, la causal invocada queda sin fundamento, pues no  fue un cambio doctrinario de esta Corte lo que se presentó.   

Es   que  la  causal  de  revisión,   consistente  en el cambio favorable de jurisprudencia, resulta procedente cuando  la  posición  doctrinaria ha variado frente a una misma disposición o frente a  su  reproducción  en norma diferente, no frente a una modificación de la norma  que  se  analiza, como ha ocurrido en este evento, en el que la Sala interpretó  un  texto nuevo en el cual se incluyeron unos elementos adicionales al tipificar  la   conducta   y,   por  ende,  se  hizo  más  exigente  que  la  disposición  derogada.   

Al   referirse   al  cambio  favorable  de  jurisprudencia,   como   causal   de   revisión,   sostuvo  la  Sala  que:  “dice relación con aquellos casos en los cuales un  fenómeno  jurídico sustancialmente igual por razón de una nueva postura de la  Sala  al  someterlo  a estudio, ha sido contemplado y definido de manera diversa  por  ella,  pero  no tiene que ver con los efectos de favorabilidad  que se  puedan    entender    derivados    de    tránsito    legislativo”4   

En  síntesis,  la  acción  de  revisión  propuesta  no  reúne  los  requisitos  de  admisibilidad porque no aportó  constancia de la ejecutoria de las decisiones judiciales y  alegó  un  cambio  de jurisprudencia cuando realmente se presentó un tránsito  legislativo.   

          

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   Inadmitir  la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del  sentenciado  GUILLERMO  HERNANDO  ROMO  INSUASTY, de  conformidad    con    lo    planteado    en    la    parte    motiva   de   esta  providencia.   

2. Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase.  

                            

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO         J.     IBÁÑEZ    GUZMÁN                                               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

       Comisión   de  servicio   

                 IMPEDIDO   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

     

1  Al  respecto  se pronunció la Sala Penal de la Corte  Suprema   de  Justicia  en  providencia  de  agosto  4  de  2004,  radicado  No.  22.562.   

2  La  sentencia  de  segunda instancia fue proferida en  julio 3 de 2001.   

3  Radicado   No.  20.740,  en  que  se  fundamenta  el  accionante y cuya copia aportó  a fls. 73 y ss.   

4 Cfr.  Rev. Dic. 6 de 2001, radicado No. 18331     

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