26298(05-12-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26298  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 245   

Bogotá D. C., cinco (5) de diciembre de dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

Mediante  sentencia  anticipada  del  11 de  octubre  de  2005,  el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Neiva  condenó    a   JOSÉ   RICARDO   ORJUELA   MUÑOZ1,  en  calidad  de coautor del  concurso   de   delitos  integrado  por  tráfico  de  estupefacientes       agravado,      concusión      y      prevaricato  por  omisión, a la pena de  ciento  cincuenta  y  cuatro  (154) meses de prisión, a inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso, al pago de  multa  por  el  equivalente  a  nueve  mil  trescientos  cuarenta  y dos (9.342)  salarios  mínimos  legales mensuales; y le negó el subrogado de la suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

Al desatar la apelación interpuesta por el  defensor,  con  fallo  del  15  de  marzo de 2004, el Tribunal Superior de Neiva  confirmó  la  sentencia  de primera instancia, con la modificación consistente  en   declarar   que   era  aplicable  –  por  favorabilidad- la rebaja del cincuenta por ciento de la pena  previsto  en el artículo 351 del Código de Procedimiento Penal para el sistema  acusatorio,  Ley  906  de  2004;  y  en  consecuencia,  condenó a JOSÉ RICARDO  ORJUELA  MUÑOZ  a  la  pena  principal de ciento quince (115) meses quince (15)  días  de  prisión, al igual término contrajo la inhabilitación de derechos y  funciones  públicas;  y  redujo  la  pena de multa a nueve mil seis punto cinco  (9.005,5) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

En  esta  oportunidad,  la Sala califica el  aspecto  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el apoderado del  implicado.   

HECHOS  

Fueron relatados de la siguiente manera por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito Especializado de Neiva en el fallo de  primer grado:   

“El 8 de febrero del año en curso (2005)  en  horas  de  la  tarde,  el  señor Rubiel González  Tovar  salió  de la ciudad de Florencia –Caquetá  con  destino a la ciudad de  Neiva   –Huila,  en  el  automóvil  particular  Chevrolet  Chévere de placa VJF-357, pero, al pasar por  el  municipio  de Altarmira, fue objeto de un registro por parte de los miembros  de   una   patrulla   policial   integrada   por   el  subteniente  José   Ricardo   Orjuela   Muñoz,  los  Agentes  Carlos  Augusto  Paredes  Bermeo,   Harby  Marulanda  Nieto  y  Carlos  Mario  Ramírez,  encontrando  en  el  tanque  de  la  gasolina,  una calta con 35  paquetes  de  sustancia estupefaciente –cocaína-,  entregando a los uniformados 18 paquetes del cargamento  para   no   ser  capturado,  reanudando  el  viaje.      Sin  embargo,  al  cruzar  el  peaje  ubicado  antes  del  municipio  de Garzón, fue  interceptado  por  miembros  de  otra  patrulla  policial descubriendo la caleta  reseñada   e   incautando   los   17  paquetes  de  estupefaciente,  informando  González    Tovar   lo  sucedido,  razón  por la cual el Comandante del Tercer Distrito de la Policía,  con  sede  en  Garzón,  ordenó la incautación de la totalidad del cargamento,  cuyo peso neto corresponde a 9.861 gramos de cocaína.”   

LA  DEMANDA   

Un  cargo  propone  el  defensor  de  JOSÉ  RICARDO  ORJUELA  MUÑOZ contra la sentencia del Tribunal Superior de Neiva, con  fundamento  en  la  causal primera de casación prevista en el artículo 207 del  Código  de  Procedimiento  Penal, Ley 600 de 2000, por violación directa de la  ley sustancial.   

Asegura     que    el    Ad-quem   vulneró   los  artículos  6  (responsabilidad      de      los      servidores  públicos),          13          (igualdad),      28     (libertad    personal)     y   93  (bloque     de     constitucionalidad)  de  la  Carta;  y  el  numeral  3° del artículo 384 del Código  Penal,  Ley  599 de 2000, en cuanto establece que se duplicará el mínimo de la  pena   correspondiente   al  delito  de  tráfico  de  estupefacientes,  cuando  la  cantidad  incautada sea  superior a cinco kilogramos de cocaína.   

Diserta  ampliamente  sobre el principio de  legalidad   de  los  delitos  y  de  las  penas,  con  énfasis  su  tratamiento  constitucional,  legal y jurisprudencial; de igual manera, aborda el principio a  la  igualdad  y  teoriza  acerca de los derechos fundamentales prevalentes, para  destacar  la  necesidad  de  aplicar  la  Carta, siempre que una ley de inferior  jerarquía sea incompatible con las normas superiores.   

En  el anterior marco conceptual, afirma es  inconstitucional  el  artículo  384  del  Código  Penal,  Ley 599 de 2000, que  establece   circunstancias   de   agravación   punitiva  para  los  delitos  de  tráfico de estupefacientes  y  determina  que  el  mínimo de la pena se duplicará; por ser contrario a los  preceptos superiores mencionados.   

Explica  que  en varios casos, si llegare a  duplicarse  la  pena  mínima,  ésta  quedaría  más alta que la pena máxima,  siendo  ello  un  absurdo,  que  contradice el principio de legalidad y conspira  contra la igualdad.   

Alude a la Sentencia del 11 de abril de 2002  (radicación   12579)2,  de esta corporación, donde  se  indicó  que  el artículo 384 de la Ley 599 de 2000, sí era aplicable y se  suministraron  pautas  para  su  adecuado  entendimiento;  y a continuación, el  libelista   expone   sus   puntos   de  vista  y  su  total  desacuerdo  con  la  jurisprudencia vertida por la Sala mayoritaria.   

Y  aún  cuando reconoce que en el presente  asunto,  la  pena  mínima duplicada no resulta superior la máxima, sin embargo  de  ello solicita a la Corte Suprema de Justicia casar el fallo impugnado, en el  sentido  de  inaplicar el artículo 384 mencionado, para salvaguardar el derecho  a  la  igualdad,  que  resultaría  vulnerado,  frente a procesados frente a los  cuales dicha norma no sea tenida en cuenta.   

En consecuencia, aspira a que se redosifique  la  pena  que  corresponde  a  JOSÉ  RICARDO  ORJUELA MUÑOZ, para el delito de  tráfico      de      estupefacientes,   sin   endilgarle  la  circunstancia  de  agravación  punitiva,  derivada     de    la    cantidad    de    cocaína    incautada    –superior        a        cinco  kilogramos-.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  presentada  por el defensor de  JOSÉ  RICARDO  ORJUELA  MUÑOZ  no  satisface los requisitos establecidos en el  artículo  207  del  Código  de  procedimiento Penal, Ley 600 de 2000. Debido a  ello, será inadmitida.   

1.  La admisión de la demanda de casación  está  condicionada al cumplimiento de las exigencias impuestas por el artículo  212  del  Código  de Procedimiento Penal. Tal disposición establece requisitos  meramente  enunciativos  y  otros  inherentes  a  la esencia de la impugnación.   

Dado que el recurso de casación es un medio  extraordinario  destinado  a  cuestionar  la estructura jurídica del fallo, que  por  demás  viene  amparado por la doble la presunción de legalidad y acierto,  exige  rigurosidad  en  la observación de las reglas que tocan la esencia de la  impugnación,  por  cuanto  en  esta  sede,  la  Sala está inhibida para actuar  oficiosamente,  salvo  que  advierta  la  presencia  de  una  nulidad  o  cuando  encuentre que la sentencia atenta contra garantías fundamentales.   

2.  Uno  de los requisitos esenciales de la  impugnación  consiste en la acreditación del interés jurídico para recurrir,  que  para  el procesado y su defensor, en tratándose de la sentencia anticipada  está  restringido  a  los  casos que contemplaba el artículo 40 del Código de  Procedimiento  Penal,  Ley 600 de 2000, a saber: respecto de la dosificación de  la  pena,  de  los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad y  de la extinción de dominio sobre bienes.   

Dicho  interés  jurídico se refleja en la  necesidad  de  que  la  Corte Suprema de Justicia intervenga para poner fin a un  agravio   injustificado  que,  como  consecuencia  del  fallo  impugnado,  esté  padeciendo   el   sujeto  procesal  representado  por  el  libelista.   

En  otras palabras, es indispensable que el  censor  demuestre  la  existencia del agravio o perjuicio concreto, generado por  los  errores  de  juicio  o de actividad cometidos en las instancias; y además,  que  discurra  el sendero de las causales de casación que hubiere seleccionado,  hasta  arribar  a la conclusión de que es necesario un nuevo fallo, emitido por  la  Sala  de  Casación  Penal,  como  única  manera  de remediar o poner fin a  tal situación.   

3. Como lo ha reiterado la jurisprudencia de  esta  Sala,  la  sentencia  anticipada participa de la naturaleza de la justicia  consensuada  y  a  su vez forma parte del denominado derecho premial, puesto que  previa   solicitud   a   la   Fiscalía,  el  implicado  manifiesta  consciente,  espontánea  y libremente su voluntad de aceptar los cargos que el instructor le  formule;   y   a   cambio   de   ello,   en   compensación  al  “ahorro    de    instancia”   que   el  sometimiento  a  la justicia genera, recibe como beneficio una sustancial rebaja  de la pena que correspondiere.   

4.  Una  de  las  consecuencias  de  aquel  sometimiento  premiado  es  la  irretractabilidad.  En  efecto,  la  aceptación  consciente  y voluntaria de la responsabilidad penal se rige por el principio de  irretractabilidad,  en  virtud  del  cual, proferida la sentencia anticipada, el  procesado  y su defensor renuncian a controvertir la prueba y el contenido de la  acusación.  Ello implica que, descartados los motivos que eventualmente darían  lugar  a  la  impugnación  (dosificación de la pena,  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa de la libertad y extinción de  dominio  sobre  bienes),  dichos  sujetos  procesales  carecen  de  interés  jurídico  para  interponer los recursos de ley contra el  fallo.   

Para  el  seguimiento  de  aquella  línea  jurisprudencial,  confrontar,  entre  otros: Auto del 17 de mayo de 2000,  radicación  10250. Auto del 9 de  junio  de 2000, radicación 14860. Sentencia del 5 de junio de 2000, radicación  15058.  Sentencia  del 12 de diciembre de 2002, radicación 16099. Sentencia del  4 de septiembre de 2003, radicación 12768.   

5. En el marco de  la  Ley  600 de 2000, exceptúa la anterior regla, la  postulación  de algún motivo de nulidad, por afectación sustancial del debido  proceso  o de las garantías fundamentales. Así que, cuando de nulidad se trate  es   factible  recurrir  la  sentencia  anticipada,  y  en  particular,  podría  interponerse  el  recurso  extraordinario debido a que la casación tiene    por    fines    “la efectividad del derecho material y  de  las  garantías  de  las personas que intervienen en la actuación penal, la  unificación  de  la  jurisprudencia  nacional  y  además la reparación de los  agravios   inferidos   a  las  partes  con  la  sentencia  demandada”    (Artículo   207,   Código   de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000).   

6.  En  el  caso  que se analiza, el actual  repudio  que  hace el libelista de la causal de agravación punitiva prevista en  el  numeral  3°  del  artículo  384  del  Código  Penal,  Ley 599 de 2000, so  pretexto   de   que  es  inconstitucional,  equivale  ni  más  ni  menos  a  la  retractación  parcial  de los cargos que aceptó, con  todas  las  garantías  y  advertencias  previas,  el  subteniente  de  la  policía,  JESÉ  RICARDO  ORJUELA  MUÑOZ, cuando decidió  someterse   a   justicia  a  través  de la sentencia anticipada.   

En  efecto, en diligencia llevada a cabo el  31   de   mayo  de  2005,  el  Fiscal  Primero  Especializado  de Neiva, elevó  cargos en los siguientes términos:   

“como probable coautor del comportamiento  descrito  en  el  Código Penal Colombiano,  Libro  Segundo  parte especial,   Título   XIII  “Delitos  contra        la        Salud       Pública,  Capítulo  Segundo  “Del Tráfico de Estupefacientes  y  otras  infracciones”,  Art.   376   denominado  “TRÁFICO,     FABRICACIÓN     O    PORTE    DE  ETUPEFACIENTES”,  agravado  por  la circunstancia  señalada en el numeral 3 del  artículo   384  ibídem,  por  haber  superado  los  límites   de   la   cantidad  establecida;  en  concurso  con  …CONCUSIÓN  y….PREVARICATO POR OMISIÓN.   

(…)  

De       esta       forma     el     Despacho     deja  formulados  los  cargos  al  aquí sindicado y se le  concede   el   uso   de   la  palabra  para  que  manifieste  si los acepta o  no,     y     EXPRESÓ:    “SI    ACEPTO    LOS  CARGOS”.  (Folio  223  cdno. 1)   

7. De otra parte, el libelista no demuestra  algún yerro cometido por los jueces de instancia en  la  tasación  de  la  pena,  ni  se refiere a en concreto al supuesto agravio o  perjuicio injustificado que ORJUELA MUÑOZ no debiera soportar.   

Por  el  contrario,  surge  evidente  la  ausencia  de interés jurídico, porque en el asunto que se estudia no se cumple  la  hipótesis en que se afinca la pretendida inconstitucionalidad propuesta por  el censor.   

La piedra angula del reproche, consiste en  la  afirmación según la cual, si se duplica la pena mínima, como lo ordena el  artículo  384 del Código Penal, entonces la sanción mínima para el delito de  tráfico      de     estupefacientes     sería     superior     a    la  máxima.   

En la revisión objetiva de las diligencias  se  constata  que  a  JOSÉ RICARDO ORJUELA MUÑOZ le  fue    endilgado    el   delito   de   tráfico     de     estupefacientes,  sancionado  en  el  inciso  primero  del  artículo  376  del Código Penal, Ley 599 de 2000, con prisión  de 8 a 20 años.   

El     artículo     384    ibídem,  establece  circunstancias de agravación punitiva y,  específicamente, que el  mínimo  de  la  pena  prevista  se duplicará en los  siguientes  casos: …3. Cuando la cantidad incautada sea superior a…cinco (5)  kilos de cocaína.   

Vale  decir,  el  delito  de  tráfico  de estupefacientes tipificado  en  el  inciso  primero del artículo 376 de la Ley 599 de 2000, agravado por la  cantidad  de  sustancia  incautada,  queda  reprimido  con  prisión  de 16 a 20  años.   

Como  se  observa, la sanción mínima (16  años  de prisión) es inferior a la máxima (20 años de prisión), con lo cual  se  constata de un modo objetivo que la argumentación del libelista no consulta  la   realidad   procesal   y   que,   por   lo  tanto,  su  discurso    sobre   la   supuesta   inconstitucionalidad  del  artículo  384  ibídem,  queda  relegado  al planteamiento de su postura personal, quizá  plausible   en   un   escenario   académico,   mas   no  en  sede  del  recurso  extraordinario   de   casación,  donde    son  imprescindibles  el  interés  jurídico  para  impugnar  y la demostración del  agravio  que  pretende removerse con la decisión que  se    espera    de    la    Corte    Suprema    de  Justicia.   

8.    En    síntesis,    en     la    demanda    cuyo   aspecto   formal   se  analiza,  so   pretexto   de   la  excepción  de  inconstitucionalidad,  de  ninguna manera verificable en el caso  concreto,  se  pretende  soslayar  el  principio  de  irretractabilidad   que   gobierna   en  materia  de  sentencia  anticipada,  en  concreto  sobre  una  circunstancia  de  agravación  punitiva    para   el   delito   de   tráfico   de  estupefacientes,  que  se  incluyó     en     la    formulación    y    aceptación    de    cargos,  decisión  ésta     voluntaria,     consciente    y  profesionalmente asistida.   

En   tales   condiciones,  son        evidentes  la falta de interés jurídico para  interponer  el  recurso  de  casación  y la ausencia  de   algún   agravio  que  propicie  la activación de alguno de los fines  restablecedores   de   los   derechos   fundamentales,   inherentes  al  recurso  extraordinario de casación.   

9.   Las  impropiedades  advertidas  con  antelación  conllevan  a  inadmitir la demanda,  máxime  que  en  la  revisión  del  expediente  no  se  observa  la  vulneración  de  alguna  garantía  fundamental,  que amerite el ejercicio de las facultades oficiosas de la Sala de  Casación  Penal en los términos del artículo 216 del Código de Procedimiento  Penal, Ley 600 de 2000.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre de JOSÉ  RICARDO  ORJUELA  MUÑOZ.  Contra      esta  determinación      no      procede      recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J. IBÁÑEZ GUZMÁN                            JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Subteniente de la Policía Nacional al tiempo de los hechos.   

2 Con  salvamento  de  voto del H. magistrado. Dr. Álvaro Orlando Pérez Pinzón, para  quien,  el artículo 384 del Código Penal, Ley 599 de 2000, es inconstitucional  en   los  casos  que  de  aplicarse,  la  pena  mínima para los delitos de  tráfico   de   estupefacientes   resulta   mayor  que  la  máxima  establecida  legalmente.     

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