26200(28-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  26200   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 134.  

Bogotá  D.C.,  noviembre veintiocho (28) de  dos mil seis (2006).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  en  punto  de  los  requisitos  de  lógica  y  adecuada fundamentación de los libelos de casación  presentados  por  el  defensor  de los procesados NANCY  AMPARO,   CARLOS   ANDRÉS   y   HÉCTOR   FABIO   SABOGAL  MAPAYO  y      MIGUEL      ÁNGEL     RAMÍREZ  BEDOYA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida   por   el  Tribunal  Superior  de  Cali  el  21  de  abril  de  2006,  confirmatoria  de  la dictada por el Juzgado Doce Penal del Circuito de la misma  ciudad  el  28  de  octubre  de 2005, por cuyo medio los condenó como coautores  materiales  penalmente responsable del concurso de delitos de homicidio agravado  en   Luis  Carlos  Naranjo  Castrillón  y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los    hechos    que    motivaron   este  diligenciamiento   fueron   adecuadamente   sintetizados   por  el  ad     quem     de     la     siguiente  manera:   

“Tuvieron  ocurrencia  el 2 de mayo de 2003, siendo aproximadamente las cinco de la mañana  en  el  barrio  Siloé, sector Los Pozos, cuando LUIS CARLOS NARANJO CASTRILLÓN  se  dirigía al lugar de trabajo en compañía de su abuela MARTHA NELLY BOLIVAR  DE  NARANJO.  Haciendo  este recorrido NANCY AMPARO SABOGAL MAPAYO lo llamó por  su  apodo  ‘Tija’,  procediendo  los  hermanos  de ésta  CARLOS  ANDRÉS  y HÉCTOR FABIO SABOGAL MAPAYO, así como ELVIS ALOMIA RIVERA y  MIGUEL   ÁNGEL   RAMÍREZ   BEDOYA,   esposo   de  NANCY  AMPARO  a  agredirlo,  disparándole  por  la  espalda  y  en  varias  partes de su cuerpo, atacándolo  fuertemente  en  el  piso  a  puntapiés  y  golpes.  A pesar de las súplicas y  desgarradores  esfuerzos de MARTHA NELLY BOLÍVAR DE NARANJO por proteger con su  cuerpo  a su nieto, CARLOS ANDRÉS SABOGAL MAPAYO tomó el cuerpo de la víctima  en  sus brazos levantándolo y dejándolo caer reiteradamente azotándolo contra  el  suelo,  echándolo  a rodar ya que se encontraba en un lugar montañoso y en  descenso,  finalizando  la  escena  dantesca de sangre con disparos en la cabeza  propinados   por   ELVIS   ALOMIA   RIVERA,   en   el  cuerpo  desvalido  de  la  víctima”.   

“Debido al cruento  hecho  y  a  la presencia de MARTHA NELLY BOLÍVAR DE NARANJO en el lugar de los  sucesos,  ésta  fue  amedrentada e intimidada, inclusive, en el mismo escenario  después  de  cogerla  a  puntapiés,  a  la  ensangrentada  anciana la hicieron  arrodillar  y  colocándole MIGUEL ÁNGEL el arma en la cabeza la hizo jurar por  la  memoria  de  su  nieto  que  no  los denunciaría, porque de lo contrario la  matarían,  que debería hacerlo aunque fuera por la vida de su hijo”.   

Una  Fiscalía  Seccional de Cali dispuso la  correspondiente   indagación   preliminar   y   luego  de  practicadas  algunas  diligencias  declaró  abierta  la instrucción, en cuyo marco vinculó mediante  indagatoria   a   MIGUEL   ÁNGEL   RAMÍREZ   BEDOYA  y  a  los  hermanos  CARLOS  ANDRÉS,  HÉCTOR  FABIO y NANCY AMPARO SABOGAL MAPAYO,  resolviéndoles   su   situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención   preventiva   sin  derecho  a  libertad  provisional  como  posibles  coautores  el  concurso de delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas  de fuego de defensa personal.   

Clausurado  el ciclo instructivo, el sumario  fue  calificado  el  23 de julio de 2004 con resolución de acusación en contra  de  los  procesados  como  coautores  del  concurso  de delitos que sustentó la  medida  de  aseguramiento,  decisión  que  al  ser impugnada por el defensor de  aquellos,  fue  objeto  de  confirmación  por  parte  de la Unidad de Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Superior de Cali mediante proveído del 21 de octubre  de la misma anualidad.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Doce  Penal  del  Circuito de Cali, despacho que una vez surtido el  rito  correspondiente  profirió  fallo el 28 de octubre de 2005, por cuyo medio  condenó  a  MIGUEL ÁNGEL RAMÍREZ BEDOYA y  a  los  hermanos CARLOS ANDRÉS, HÉCTOR  FABIO   y  NANCY  AMPARO  SABOGAL  MAPAYO  a  la  pena  principal  de  veintiocho  (28)  años  y  diez  (10)  meses  de  prisión, a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso y al pago de la correspondiente indemnización de  perjuicios  como  coautores  materiales  penalmente responsables del concurso de  delitos  de  homicidio  agravado en Luis Carlos Naranjo  Castrillón  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego de  defensa  personal. En la misma decisión les fue negado el subrogado penal de la  condena   de   ejecución   condicional,  así  como  la  prisión  domiciliaria  sustitutiva de la intramural.   

          Impugnada  la  sentencia  por los defensores de los incriminados, el  Tribunal  Superior  de Cali la confirmó mediante fallo del 21 de abril de 2006,  el  cual  es  ahora  objeto  de  impugnación  extraordinaria interpuesta por la  defensa.   

LAS DEMANDAS  

Dado que el defensor allega dos libelos, uno  en   nombre   de  NANCY  AMPARO  SABOGAL  y   otro   en  representación  de  CARLOS  ANDRÉS  y  HÉCTOR  FABIO SABOGAL MAPAYO y  MIGUEL ÁNGEL RAMÍREZ BEDOYA, los cuales  son  sustancialmente similares, tanto su resumen como análisis de realizará en  forma conjunta.   

          Al  amparo  de  la  causal  primera de casación, cuerpo primero, el  demandante  afirma  que los falladores incurrieron en violación indirecta de la  ley  sustancial por error de hecho consistente en falso juicio de existencia por  omisión  respecto  de  algunas  pruebas obrantes en el expediente, todo lo cual  condujo  al  quebranto de los artículos 9º, 103, 104 y 365 del Código Penal y  a  la  falta  de  aplicación  del  artículo  232  del   estatuto procesal  penal.   

          En  punto de la fundamentación del reproche aduce que los fallos se  sustentaron   en   la  declaración  de  Martha  Nelly  Bolívar  Naranjo, quien sólo nueve meses después de  ocurridos  los  hechos  declaró  en  contra de sus representados, aduciendo que  había sido amenazada por estos si los denunciaba.   

          Añade  que  el  relato de la mencionada señora resulta apartado de  la   realidad,   más  aún  si  años  atrás  fue  internada  en  el  Hospital  Psiquiátrico  del  Valle y se le diagnosticó neurosis depresiva con angustia y  tendencia  a  la psicosis entre 1972 y 1994. Entonces afirma que la muerte de su  nieto  “pudo originar un cuadro clínico de neurosis  o  psicosis  que  se  mantuvieron  constantes y que tuvieron la potencialidad de  degradar  la  realidad  o  fantasear  unos hechos que nunca observó”.   

          Puntualiza   que  si  bien  a  través  dictamen  médico  legal  se  concluyó   que   Martha  Nelly  Bolívar  no  evidencia  síntomas  de  trastorno  mental, tal examen le fue  practicado   dos   años   después  de  ocurridos  los  hechos  “y  a  sentir  de  la  defensa  no  es  capaz de estructurar la plena  convicción  que  para  el día 02 de mayo de 2003 en horas de la mañana MARTHA  NELLY  BOLÍVAR  DE  NARANJO estaba en capacidad de comprender y de determinarse  en su actuar”.   

          También  indica  que  encuentra  contrario  a  la  lógica  que los  agresores  hubieran  dejado  con  vida  a  la  abuela de la víctima, pese a que  observó  el  desenvolvimiento  de los hechos e identificó a los intervinientes  en el homicidio de su nieto.   

          Como  la  mencionada  declarante dijo que veía frecuentemente en el  sector  donde residía a los homicidas portando granadas, el defensor manifiesta  que  ello  riñe  con  las  reglas  de  la  experiencia,  pues en un lugar donde  frecuentemente   se   efectúan   patrullajes   y  requisas  por  parte  de  las  autoridades, nadie porta granadas o armas a la vista de todos.   

          Asevera  que  en  el  fallo  impugnado  no  se  tuvo  en  cuenta que  previamente  al  homicidio aquí investigado, sus procurados fueron atacados por  unas  personas,  luego  se  llevaron  a  NANCY  AMPARO  SABOGAL,  quien  fue accedida sexualmente en repetidas  ocasiones  y  en  tal  momento  es  en  el  que  se  presentaron unos individuos  encapuchados  que  la  defendieron  causando  la  muerte a uno de los atacantes,  según lo relató en su injurada.   

          Luego  de  transcribir  apartes  de  los testimonios de Jairy     Narváez    y    Beatríz   Celmira  Benavidez,  el  censor  manifiesta  que  estos  declarantes vieron cuando NANCY  AMPARO   SABOGAL   MAPAYO  y  MIGUEL  ÁNGEL RAMÍREZ BEDOYA fueron atacados y agrega  que  el  occiso  en  la  madrugada  del  día  de los hechos no se encontraba en  compañía  de  su abuela, sino con “Toto”,  motivo  por  el  cual  considera  que  se  ha  desvirtuado  el  testimonio    incriminatorio    de    Martha   Nelly  Bolívar.   

          De  la misma manera expone que si bien el testimonio de William   Arana   Cardona   corrobora  lo  declarado  por  la  abuela de la víctima, lo cierto es que no es contundente en  la  identificación  de  los  agresores,  amén  de que quince días después de  ocurridos  los  hechos  fue contactado por Martha Nelly  Bolívar  para  que  declarara  y  se  advierte en sus  respuestas  que  no  fue  testigo  presencial  de los sucesos que motivaron este  averiguatorio.   

Con  base  en  lo  anterior, el casacionista  considera  que  los  falladores  no  debieron  tener en cuenta las declaraciones  rendidas   por   Martha   Nelly  Bolívar  y  William Arana  pues carecen por completo de credibilidad.   

          A  partir  de  lo  expuesto, el defensor solicita a la Sala casar la  sentencia  impugnada,  para en su lugar proferir fallo de reemplazo de carácter  absolutorio en favor de sus representados.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Inicialmente  impera  precisar  que  en  el  análisis formal de las  demandas  de  casación  corresponde  a  la  Sala  verificar que los recurrentes  formulen  sus  reproches  con  sujeción  a los requisitos de lógica y adecuada  argumentación   definidos   por   el   legislador   y   desarrollados   por  la  jurisprudencia,  a fin de que este recurso extraordinario no se convierta en una  tercera   instancia.  Tales  exigencias  se  orientan a conseguir que los libelos se enmarquen dentro de unos  mínimos  lógicos y de coherencia en la postulación y desarrollo de los cargos  propuestos,  de  suerte  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y claros,  dado  que no corresponde a la Sala en su función constitucional y legal develar  o   desentrañar   el   sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones de los impugnantes en casación.   

Ahora,  habida cuenta que el censor aduce la  presencia  de  un error de hecho por falso juicio de existencia por omisión, se  impone  puntualizar  que  tal especie de yerro tiene lugar cuando la providencia  judicial   se   estructura   con  total  marginación  de  un  medio  probatorio  válidamente  practicado  o  aducido  al  proceso que resulta trascendente en el  sentido  de  la  decisión, caso en el cual corresponde al demandante indicar la  prueba  no  valorada,  cuál  es  la información que objetivamente brinda, qué  mérito  demostrativo debe serle asignado y cómo su estimación conjunta con el  resto  de  elementos  que integran el acervo probatorio conduce a trastrocar las  conclusiones del fallo censurado.   

          Precisado  lo  anterior se advierte sin dificultad que el impugnante  incumple  tales  deberes, pues en la fundamentación del reproche se desentiende  de  su postulación, dado que no identifica los medios probatorios que considera  omitidos,  circunstancia  que  le  impide  demostrar  su  transcendencia  en  la  decisión  de  justicia que cuestiona, amén de que tampoco emprende la labor de  demostrar  que  con las pruebas omitidas en su apreciación, se consigue derruir  las conclusiones del fallo atacado.   

          Es  evidente  que si la inconformidad del defensor se circunscribe a  la  valoración  judicial de las declaraciones de Marha  Nelly   Bolívar  y  William  Arana, le correspondía plantear un error de hecho por  falso  raciocinio,  no  por  falso juicio de existencia y en tal caso, tenía el  deber  de señalar con precisión el principio lógico, el postulado científico  o  la  máxima  de  la  experiencia  desconocida  por  los  juzgadores,  con  la  obligación  de exponer a la par su correcta aplicación y alcance, así como su  definitiva  injerencia  favorable  a  su  asistido en las conclusiones del fallo  impugnado, proceder que no acometió.   

Ahora, si de conformidad con el principio de  claridad  y  precisión que rige la presentación y fundamentación del cargo en  este  trámite, corresponde al actor dentro de la violación indirecta de la ley  sustancial,  identificar  la  especie  de  yerro  que reprocha y conforme a ello  desarrollar  la  censura,  no se aviene al referido principio que respecto de la  misma  prueba  y  en  el  mismo  reproche,  o  en otro postulado sin señalar su  prioridad,  se  confunda la argumentación y acreditación propias de errores de  distinta  especie  y  excluyentes,  como ha ocurrido en este asunto con el falso  juicio  de  existencia  por omisión y el falso raciocinio, dado que se viola el  principio  de  no  contradicción,  en la medida en que los falladores no pueden  marginar  íntegramente  una prueba y a la vez, derivar de ella conclusiones que  violen las reglas de la sana crítica.   

          La  referida  confusión lógica y conceptual imposibilita a la Sala  para  acometer  el  estudio  de  la censura así planteada, más aún, cuando el  impugnante  no  se  ocupa  de desvirtuar el aporte demostrativo de otras pruebas  que   obran   en   la   actuación,   como  para  derrumbar  la  atribución  de  responsabilidad contenida en el fallo atacado.   

Como también el defensor plantea que en este  asunto   se   configura  una  duda  que  debe  ser  resuelta  en  favor  de  sus  patrocinados,  baste  señalar que cuando se alega la violación indirecta de la  ley  sustancial,  corresponde al impugnante señalar si se trató de un error de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio  de  identidad o falso  raciocinio,  o  de  un  error de derecho por falso juicio de convicción o falso  juicio  de  legalidad,  acreditar  su  trascendencia  y señalar su corrección,  demostrando  que  la  correcta  apreciación  de  las  pruebas  sobre las cuales  recayó  el  yerro al valorarlas en conjunto con las demás, introducen una duda  razonable  y  trascendente  sobre  la materialidad de la conducta delictiva o la  responsabilidad  del incriminado, actividad que tampoco acometió el defensor en  este asunto.   

Es  claro  que  si el libelo de casación no  corresponde  a  un  alegato  de  libre confección, su presentación con base en  meras  apreciaciones  personales  del  impugnante y sin atenerse a alguna de las  reglas  lógicas  que  lo  gobiernan,  comporta  el  desconocimiento  de la dual  presunción de acierto y legalidad del fallo atacado.   

          Finalmente,  si  bien  el  actor  considera violado el artículo 232  (necesidad  de  la  prueba)  de  la Ley 600 de 2000, sin dificultad encuentra la  Sala  que  tal precepto no tiene la condición de norma sustancial, en cuanto no  define  conductas  delictivas  o  hace  referencia  a  la  punibilidad  o  a  la  responsabilidad,  sino  que  sólo sirve como medio o instrumento para arribar a  los  fines  de  las disposiciones sustantivas, falencia que se desentiende de la  preceptiva  contenida  en  el  numeral  1º  del  artículo  207  de la referida  legislación,   según   la   cual,   la   casación   procede   “cuando   la   sentencia   sea   violatoria   de   una   norma           de          derecho          sustancial”  (subrayas fuera de texto), cuya cita  resulta   imprescindible   (numeral   3º   del   artículo   212   ejusdem),  razón  de  más  para advertir  incorrecciones   lógicas   y   de   fundamentación  en  la  presentación  del  cargo.   

Así las cosas, encuentra la Sala que si el  impugnante  no  ajusta  sus  demandas  a  las  reglas dispuestas para postular y  demostrar  el  reproche  que  presenta  contra  el  fallo de segundo grado y, en  virtud  del principio de limitación que rige el trámite casacional la Corte no  se  encuentra  facultada  para enmendar las falencias de aquella, de conformidad  con  lo  dispuesto  en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000 se impone de plano  la inadmisión de los libelos.   

          Para   concluir   es   necesario   señalar  que  no  se  observa  dentro  del  trámite  o en el fallo objeto del recurso,  violación  de  derechos  o  garantías  de  los  procesados,  como para que tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  las  demandas de casación   interpuestas   por   el   defensor   de  los  procesados  NANCY  AMPARO,  CARLOS ANDRÉS y HÉCTOR FABIO SABOGAL  MAPAYO   y  MIGUEL  ÁNGEL  RAMÍREZ  BEDOYA,  por  las  razones  expuestas  en la  anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *