26188(12-10-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26188  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 115   

Bogotá D.C., doce de octubre de dos mil seis.   

          Resuelve  la  Sala  de  casación  penal  de la Corte, el recurso de  apelación   interpuesto   por   el   defensor   de   la   doctora  Mariela  Alvarez  Arias  en  contra  de la  providencia  proferida el 24 de agosto de 2006, por medio de la cual el Tribunal  Superior  de Villavicencio le negó la solicitud de nulidad formulada durante el  curso de la audiencia preparatoria.   

ANTECEDENTES   

          (i)     La     doctora     Mariela     Alvarez     Arias,    quien  se  desempeñó  como fiscal  primera  delegada  ante  los  juzgados  penales  del  circuito de Villavicencio,  mediante  providencia  del  28  de  mayo de 2002 calificó con preclusión de la  investigación  el  proceso que se adelantaba en contra de José Ricardo Perea y  Narciso   Ruíz   Moreno,   por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  y  narcotráfico.   

          (ii)  Tal  decisión  fue  revocada por el  Fiscal  primero  delegado  ante  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Villavicencio,  quien  además ordenó que se compulsaran copias para investigar  el  delito  de  prevaricato  en  que  pudo  incurrir  la  funcionaria de primera  instancia.   

          (iii)   Por   estos   comportamientos  la  funcionaria  fue  acusada por el Fiscal General de la Nación mediante decisión  del  11  de  enero  de  2006,  en  atención  a  que  para  ese  momento ella se  desempeñaba  como  Procuradora  Judicial  II  de Puerto Carreño, cargo para el  cual fue designada mediante el decreto 434 del 12 de abril de 2002.   

(iv) La Corte asumió  inicialmente  la  fase  del juicio, pero como se supo que la funcionaria acusada  fue  declarada  insubsistente  como Procuradora Judicial II, mediante el decreto  577  del 15 de marzo de 2006, se ordenó la remisión del expediente al Tribunal  Superior   de   Villavicencio,   que   es   el   competente   para  conocer  del  asunto.   

          (v)  El  Tribunal  Superior  convocó a la  audiencia  preparatoria que se llevó a cabo el 24 de agosto de 2006, diligencia  en  la  cual  el  defensor  de  la sindicada solicitó la anulación del proceso  aduciendo  sustancialmente  que  el Señor Fiscal General de la Nación carecía  de  competencia  para calificar la investigación contra la doctora Alvarez Arias.   

          Argumentó  que  ninguna  norma autoriza al Señor Fiscal General de  la  Nación  para  acusar a una fiscal delegada ante los juzgados y menos si hoy  en  día  se  encuentra  desvinculada  de  la institución. Como consecuencia, a  juicio  del  defensor,  el  fiscal  impidió que se cumpliera el principio de la  doble  instancia,  esencial en la construcción del debido proceso, dado que sus  decisiones son inimpugnables.   

LA DECISION IMPUGNADA  

          La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de  Villavicencio, por mayoría, negó la solicitud de nulidad.   

          Expresó  que  por  norma  constitucional,  el  Fiscal General de la  Nación  puede  ejercer  por  si  o  mediante  sus  delegados la acción penal y  calificar  directamente  las investigaciones penales atendiendo la naturaleza de  los  hechos;  también  que  por  virtud del fuero personal, la competencia para  conocer  de  la  fase  del  juzgamiento  le  corresponde  a  la Corte Suprema de  Justicia,  como  ocurre  cuando  se trata de Procuradores Judiciales que actúan  ante los Tribunales Superiores.   

          En  éstos  casos  es  la  misma  Carta  Política,  por tratarse de  asuntos  de  única  instancia,  la que determina que no procede la revisión de  las    decisiones    de    los    órganos    límite    de   la   jurisdicción  ordinaria.   

EL RECURSO INTERPUESTO  

          El  defensor  señala  que  no discute el fuero constitucional, pero  considera   que  si  la  fiscal  presuntamente  cometió  el  delito  cuando  se  desempeñaba  como  fiscal  seccional, entonces ese hecho es el que determina el  juez  competente  y  para  nada  debe  importar  que  con  posterioridad se haya  desempeñado  como  Procuradora Judicial II. Por lo mismo, es el fiscal delegado  ante el Tribunal el que ha debido calificar el mérito del sumario.   

          El  Señor  Fiscal  delegado,  como  no  recurrente,  no entiende la  razón  de ser de la nulidad y no encuentra razones para poner en tela de juicio  la legalidad de un procedimiento con respaldo constitucional.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Primero.  Es  competente  la  Corte  para  definir  el recurso interpuesto, en los términos del numeral 3 del artículo 75  de  la  ley  600 de 2000, como superior funcional que es de la Sala de decisión  del Tribunal Superior de Villavicencio.   

          Segundo.   No   le   asiste   razón   al  recurrente.  En efecto, la situación es clara, pues como lo expresó la Sala de  decisión  del  Tribunal,  de  acuerdo  con el numeral 4 del artículo 235 de la  Constitución Política, es atribución de la Corte   

                      “Juzgar,  previa   acusación   del   Fiscal   General   de  la  Nación,    a  los  ministros  del  despacho, al Procurador General, al defensor  del    Pueblo,   a   los   agentes   del   Ministerio  Público  ante la Corte, ante  el  Consejo de Estado y ante los tribunales … por los  hechos punibles que se les imputen.   

                   “Parágrafo.  Cuando  los  funcionarios antes enumerados hubieren cesado en el ejercicio de su  cargo,  el  fuero  solo  se  mantendrá  para  las conductas punibles que tengan  relación      con      las     funciones     desempeñadas.”     (resaltado fuera de texto)   

                   

          Una  aproximación  en  sistemática al texto constitucional permite  advertir  que  el  fuero que allí se define tiene por fin encargarle a la Corte  el  juzgamiento  de  los  importantes  funcionarios que allí se detallan, en el  entendido  que  lo  hará  como juez de única instancia, pues como organismo de  cierre,   “la  Corte  Suprema  de  Justicia  es  el  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria.”  (artículo  234  de  la  Constitución)   

          Así  mismo,  destacar  que como los procuradores delegados ante los  tribunales  –  como  lo  era  la  doctora Alvarez  Arias,  quien  fungió  como  tal  desde  el  7   de  junio  de 2002 hasta el 15 de marzo de 2006 -,  tienen fuero constitucional, el llamado a acusarlos es el Señor  Fiscal  General  de  la Nación, como que así lo dispone el artículo 251 de la  Carta en los siguientes términos:   

                          “Son  funciones especiales del Fiscal General de la Nación:   

                          “1.  Investigar  Y  acusar,  si  hubiere lugar, a los altos funcionarios que gocen de  fuero     constitucional,     con    las    excepciones    previstas    en    la  Constitución.”   

En  conclusión, tratándose de las personas  aforadas  a que se refiere el numeral 4 del artículo 234 de la Carta Política,  el  competente  para  conocer  del  juzgamiento  de las conductas punibles que a  ellos  se  les  impute,  es  la Corte Suprema de Justicia, previa acusación del  Fiscal General de la Nación.   

De eso no queda duda alguna ni puede haberla,  como  tampoco  de  que si la relación funcional termina, la competencia retorna  al  juez  natural, según lo advierte el parágrafo del artículo 234 ya citado,  siempre  y  cuando, como ahora ocurre, el delito imputado no tenga relación con  el cargo que da origen al fuero.   

De  otra parte, esta norma constitucional es  diáfana.  En  efecto,  si  se  asume  que  el  fuero,  como  lo ha precisado la  Sala,   

“es una prerrogativa que la Constitución  y  las  leyes  reconocen  a  las  personas  que  desempeñan  ciertas  funciones  públicas,  en  atención  a  la  naturaleza  de la función o a la dignidad del  cargo,  para que únicamente puedan ser investigadas y juzgadas por funcionarios  judiciales   de   determinada   jerarquía   o   especialidad.”   1     

entonces no tiene razón  de  ser que se conserven esas especiales condiciones de juzgamiento para quienes  han  perdido  esa  vinculación  con el cargo, pues no se trata de proteger a la  persona  en  sí  misma sino la independencia e importancia de la función. Así  lo señaló la Corte:   

“cuando  el  funcionario  ha  cesado en el  ejercicio  del  cargo,  la perdurabilidad de ese fuero constitucional y por ende  la  competencia de la Corte para su juzgamiento queda ligada exclusivamente a la  naturaleza  de la infracción investigada. Si se procede por conductas ajenas al  ejercicio  de  la  función,  aquel  y  esta  se  pierden;  si  lo contrario, se  conservan  para  todos los segmentos del juzgamiento que se adelantará hasta su  finalización.”                  2   

          Tal   es   la   situación   procesal  de  la  doctora  Alvarez  Arias, de manera que la acusación  fue  formulada  por  quien para ese momento era el competente para hacerlo, y el  juzgamiento,  atendiendo  nuevas  circunstancias,  que  la  misma  Constitución  contempla,    le    corresponde    adelantarlo    al    Tribunal   Superior   de  Villavicencio.   

         

          De  modo  que si lo que buscaba el defensor, era que se decretara la  nulidad  de  lo  actuado  por  la  falta de competencia del funcionario judicial  (numeral  1  del  artículo  306  de  la  ley  600 de  2000),   su  pretensión  carece  de  fundamento.  En  consecuencia,  la  Sala  confirmará la decisión proferida por la sala penal de  decisión  del  Tribunal  Superior de Villavicencio, mediante la cual denegó la  solicitud de nulidad invocada por la defensa.   

Por  lo  expuesto,  La  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

Resuelve  

          Confirmar  la providencia de fecha y origen  impugnada.   

Notifíquese y Cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO                    

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARON                   

JORGE           QUINTERO  MILANES            YESID  RAMIREZ  BASTIDAS                

Excusa justificada  

JULIO             SOCHA  SALAMANCA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1Corte  Suprema   de   Justicia,   providencia  del  6  de  octubre  de  2004,  radicado  15904   

2 Corte  Suprema   de   Justicia,   providencia   del  8  de  agosto  de  2003,  radicado  18025     

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