26154(19-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26154   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

Aprobado Acta No.119  

Bogotá  D.C., diecinueve (19) de octubre de  octubre de (2006).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  la colisión negativa de  competencias  suscitada  entre  el  Tribunal  Superior  de Barranquilla (Sala de  Justicia  y  Paz)  y el Tribunal Superior de Bucaramanga, dentro del proceso que  por  el delito de concierto para delinquir se adelanta en contra de WILSON URIBE  GÓMEZ,  con  ocasión  de  la solicitud de aplicación de beneficios jurídicos  ante  su  condición  de  desmovilizado  de  las  Autodefensas  Unidas   de  Colombia.   

HECHOS  Y  ANTECEDENTES  PROCESALES   

A  la  investigación penal que se inició a  raíz  de  varios  comportamientos  delictivos  realizados  en los municipios de  Carmen  y  San  Vicente  de  Chucurí  por un grupo de hombres que se anunciaban  pertenecer   a  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia,  se  vinculó  mediante  indagatoria,  entre  otros,  a  WILSON  URIBE  GÓMEZ  y  luego  de  resolver su  situación  jurídica, la Fiscalía Tercera Delegada ante los Jueces Penales del  Circuito  Especializados de Bucaramanga lo acusó mediante resolución del 23 de  mayo  de  2005,  en calidad de coautor del concierto para delinquir agravado por  pertenecer  a  grupos  armados ilegales, descrito en el inciso 2º del artículo  340  del Código Penal (Ley 599 de 2000), decisión que adquirió firmeza con su  confirmación  a  través  de proveído de 22 de noviembre de 2005 por la Unidad  de   Fiscalía   Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  del  referido  Distrito  Judicial.   

En   firme  el  acusatorio,  inicialmente  conoció  de  la  fase  del  juicio  el  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito de  Bucaramanga,  pero  luego de la declaración de inexequibilidad del artículo 71  de  la  Ley  975  de  2005, continúo con el diligenciamiento el Juzgado Tercero  Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad.   

Por  ostentar  el  procesado  la calidad de  desmovilizado,  según certificación del Comité Operativo para la Dejación de  Armas  (CODA),  expedida  en virtud del numeral 4° del artículo 12 del Decreto  128  de  2003,  el  Asesor  del  Ministerio  del  Interior y de Justicia para el  Programa  para  la  Reincorporación  a la Vida Civil solicitó en beneficio del  incriminado  la  aplicación  del artículo 60 de la Ley 418 de 1997, modificada  por la leyes 548 de 1999 y 782 de 2000.   

A  su  turno  la  defensora  solicitó  la  cesación  de  procedimiento  a favor del procesado en aplicación de la Ley 418  de 1997 y los Decretos 1385 de 1994 y 128 de 2003.   

El  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado   remitió   el    diligenciamiento,  con  las  aludidas  peticiones,  al Tribunal de Justicia y Paz en Barranquilla y éste por decisión  del   9  de  agosto de 2006 con el argumento del factor territorial para la  competencia  dispuso  el envío al Tribunal Superior de Bucaramanga, y previa la  salvedad  de  que el trámite no corresponde a la Ley 975 de 2005 que no permite  el  conflicto de competencia, sino la Ley 782 de 2002 que de acuerdo al régimen  ordinario    si    lo    posibilita,   planteó   la   colisión   negativa   de  competencia.   

El  Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Bucaramanga   por  auto  del  6  de  septiembre  de  2006 no aceptó el  conocimiento  al  estimar que por la creación y puesta en funcionamiento de los  Tribunales  de  Justicia  y  Paz,  corresponde  netamente a estos el decidir los  beneficios  jurídicos  en  cuestión,  y  de esa forma  trabó la colisión de competencia.   

   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

El proceso contra del WILSON URIBE GÓMEZ se  adelanta  bajo los parámetros de la Ley 600 de 2000, por lo tanto, en virtud de  lo  normado en el numeral 4° del artículo 75 de dicho ordenamiento la Corte es  competente  para  conocer  de  este asunto dado que se trata de una colisión de  competencia     suscitada     entre    Tribunales    de    diferente    Distrito  Judicial.   

Dentro  de la política estatal encaminada a  buscar  la  paz  mediante  dialogo  o  desmovilización  de  los  grupos armados  ilegales  se  han expedido diferentes instrumentos jurídicos como la Ley 418 de  1997,  modificada  y  prorrogada  por  la ley 548 de 1999 y la Ley 782 de 2002 y  recientemente    la    Ley    975    de    2005   denominada   de   Justicia           y               Paz  en  las  que  se  prevén beneficios  motivadores  para  la  reincorporación  a  la  vida civil de los integrantes de  tales grupos.   

Esos   beneficios  extraordinarios  están  enmarcados  en  la  justicia  transicional  que  se encamina a brindar formas de  arreglo  en  la  fricción  entre  los  anhelos  de  paz  de  la  comunidad y la  realización  de  justicia que demandan tanto las víctimas como el conglomerado  social  para  quienes han infringido la ley, en todo caso buscando el equilibrio  y    provecho    común   que   no   desdeñe   la   efectiva   reparación   de  aquellas.   

La Sala ha puntualizado con anterioridad que  en  el  ámbito la justicia transicional la interpretación de las disposiciones  legales  no  se satisface con los criterios interpretativos convencionales, sino  que  se  nutre  de  los  principios  y  valores  constitucionales  imbricados en  Tratados  Internacionales  que  propenden  por debilitar el conflicto en aras de  alcanzar  el  derecho  a la paz, pero que también busca enjuiciar y reparar las  graves   violaciones   a   los  derechos  humanos  y  al  derecho  internacional  humanitario    mediante    el    esclarecimiento    de   la   verdad1.    

En  el  caso  de  la especie se han invocado  beneficios  previstos  en la Ley 782 de 2002, y el Juez de conocimiento remitió  el  trámite  al  recién  creado  Tribunal  de  Justicia  y  Paz  con  sede  en  Barranquilla  de  que  trata la Ley 975 de 2005, no obstante, ésta Corporación  declaró  no  ser  competente  y  remitió  al  Tribunal Superior de Bucaramanga  atendiendo  el  factor  territorial,  que igualmente no admitió el conocimiento  del asunto.   

Por  lo anterior, es necesario clarificar la  teleología  diferenciadora  entre  las  Leyes  782 de 2002 y 975 de 2005, punto  sobre  el  cual  la  Sala  ya  se  ocupó en la providencia del 28 de septiembre  citada, al determinar que:   

         

“… la ley 975 de 2005 regula un proceso  específico  dentro  del  modelo  propio de una justicia de transición que debe  concluir  ordinariamente  con una sanción, a diferencia de lo que ocurre con la  782  de 2002 define procedimientos destinados a la realización del indulto (por  parte  del  Gobierno),  la  amnistía,  la inhibición de la investigación o la  preclusión  de la investigación o la cesación de procedimiento, según sea el  caso,   con   intervención   de   las   autoridades   judiciales   (fiscales  o  jueces)   

(…)  

En síntesis, en materia de competencia con  relación a esta temática se puede concluir lo siguiente:   

1.   Aquellos  asuntos relacionados con la  aplicación  de  los  beneficios contemplados en la ley 782 de 2002 para delitos  políticos,  y  concierto para delinquir simple (artículo 340-1 de a ley 599 de  2000),  utilización  ilegal de uniformes e insignias (346 idem), instigación a  delinquir  simple  (348-1  ibidem),  fabricación,  tráfico  y porte de armas y  municiones  (365 idem) le corresponde, según el estado del proceso, resolverlos  a  los  fiscales  competentes  una  vez reciban la petición de la Dirección de  fiscalías  correspondiente, o a los Tribunales Superiores de Distrito Judicial,  mediante  un  trámite  de  simple constatación que amerita que la decisión se  tome de plano (artículo 24 ley 782 de 2002).   

2.    Los  procesos  que se adelanten  por  aquellas  conductas  que  no  puedan  ser  beneficiadas  con  alguno de los  mecanismos  establecidos  en la ley 782 de 2002 y que implican la asignación de  una  pena (artículo 10 de la ley 975 de 2005), les corresponde a los Tribunales  de Justicia y Paz, dada su cobertura eminentemente residual.   

De  esta  manera,  la  Sala  reconsidera su  posición  inicial, plasmada en la decisión del 22 de agosto del presente año,  radicado  25831, en la cual estimó que el competente para conocer de esta clase  de asuntos era el Tribunal de Justicia y Paz”.   

Como en este caso se trata  de  la  presentación voluntaria que hiciera el 20 de junio de 2005 WILSON URIBE  GÓMEZ  ante  la  personería  municipal  de  San Vicente de Chucurrí aduciendo  pertenecer  a  las  Autodefensas  Unidas  de Colombia, en cuya virtud el Comité  Operativo   para   la  Dejación  de  Armas  (CODA)  certificó  su  calidad  de  desmovilizado,  y  para  este  momento el  proceso se encuentra en la etapa  del   juicio,   corresponde  al  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga  resolver  la  petición de los beneficios invocados, de conformidad  con lo normado en el artículo 24 de la Ley 782 de 2002.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        ASIGNAR  al Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Bucaramanga el conocimiento del presente asunto.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido al Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla (Sala  de  Justicia  y  Paz)  colisionante,   remitiéndole  copia  de la presente  decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase,   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Excusa  justificada   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                             MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

Excusa justificada  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA     JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Autos  de  colisión  de  competencias  del  7  de  diciembre  de  2005  y 28 de  septiembre de 2006. Radicados 24549 y 25830.     

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