26053(18-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 26053  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No.  53   

Bogotá  D.  C., dieciocho (18) de abril de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Mediante  sentencia  del 26 de noviembre de  2002,  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de Bucaramanga  absolvió  a  SIGIFREDO LOZANO ESTRADA, a quien la Fiscalía Especializada de la  misma      ciudad     acusó     por     los     delitos     de     rebelión       y      secuestro               extorsivo              agravado.   

Al   desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el Procurador Judicial y el Fiscal instructor, con el fallo del  2  de  marzo  de  2006, el Tribunal Superior de San Andrés, Providencia y Santa  Catalina   (Islas),   actuando   como   Tribunal   de   Descongestión,  revocó  íntegramente  la  sentencia  absolutoria  de primera instancia; y, en su lugar,  condenó    a    dicho    implicado    por    los    delitos   de   rebelión     y     secuestro     extorsivo    agravado,  a  la pena principal de treinta y tres (33) años de prisión, a  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por igual lapso, al pago de  multa  por  valor equivalente a cinco mil cien (5.100) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes; y le negó el subrogado de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

El  defensor de LOZANO ESTRADA interpuso el  recurso  extraordinario de casación; no obstante, antes de calificar el aspecto  formal  del  libelo,  la  Sala decide sobre la prescripción de la acción penal  por     el    delito    de    rebelión.   

HECHOS  

Aproximadamente  a  las  diez y media de la  noche  del 31 de diciembre de 1999, en la ciudad de Barrancabermeja (Santander),  varios  hombres  portando  armas de fuego, que se identificaron como integrantes  del  grupo  armado  ilegal  ELN,  secuestraron al señor ÁNGEL BLANCO VÁSQUEZ,  ciudadano de origen español, mientras departía con su familia.   

Después de varios meses de negociaciones y  deambular  por  distintos campamentos de los subversivos, fue liberado, el 28 de  agosto  de  2000,  en la Serranía de San Lucas sur de Bolívar, “por  un  acto humanitario” –según el ELN-, cuando fue contactado  por  la  Defensoría del Pueblo y una delegación de la Embajada de España, que  colaboró mediando para la liberación.   

Gestiones  del  grupo  GAULA  del Ejército  Nacional  permitieron  determinar  la  zona  donde  los implicados mantenían al  rehén  y  establecer  que militantes del Frente de Resistencia Yaringues (FURY)  del ELN, habían materializado el plagio.   

Y  a partir de lo relatado por Luis Alfonso  Cala   Fernández,  investigado  por  el  delito  de  rebelión  en  un  proceso  diferente,  se  confirmaron  los  informes  de  inteligencia,  según las cuales  SIGUIFIREDO  LOZANO  ESTRADA, alias “Walter”, pertenecía al FURY del ELN, y  estuvo vinculado al secuestro del ciudadano español.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  Sala  declarará  prescrita  la acción  penal    derivada    de    la    comisión    del    delito    de   rebelión  que  se  endilga al procesado  SIGIFRESO  LOZANO  ESTRADA,  por  haber  operado dicho fenómeno extintivo de la  potestad  punitiva  del Estado, de acuerdo con las previsiones contenidas en los  artículos  83  y  86  del  Código  Penal (Ley 599 de  2000).   

1  En efecto, la resolución acusatoria por  los  delitos  de rebelión y  secuestro      extorsivo     agravado,  quedó  ejecutoriada  el cinco (5) de febrero de 2002, cuando la  Unidad  de  Fiscalías  Delegadas  ante  el  Tribunal Superior de Bucaramanga la  confirmó  íntegramente.  En aquella fecha quedó interrumpida la prescripción  de  la  acción  penal; y a partir del día siguiente se reanudó el cómputo de  los  términos,  en  la  forma  establecida en el artículo 86 del Código Penal  (Ley  599  de 2000), que es  del siguiente tenor:   

“Interrupción y  suspensión  del  término prescriptivo de la acción.  La   prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpe  con  la  resolución  acusatoria o su equivalente, debidamente ejecutoriada.   

Producida  la  interrupción  del  término  prescriptivo,  éste  comenzará  de  nuevo  por  tiempo  igual  a  la mitad del  señalado  en el artículo 83. En este evento el término no podrá ser inferior  a cinco (5) años, ni superior a diez (10) años”   

2 En el artículo  125  del  Código  Penal aplicable al tiempo de los hechos, Decreto 100 de 1980,  modificado   por   el   Decreto   1857   de  1989,  el  delito  de  rebelión  se  sancionaba  con  prisión  máxima de 9 años.   

En  el Código Penal siguiente (Ley  599  de  2000),  el mismo ilícito  también  se  reprime  con  prisión hasta  de  9 años (artículo 467).   

3 Trasladando los anteriores lineamientos al  caso  examinado,  se  tiene  que  el  lapso  de  prescripción para el delito de  rebelión  es de cinco (5)  años,    contados    a    partir    de   la   fecha   de   ejecutoria   de   la  acusación.   

Como  se  dijo,  la  resolución acusatoria  quedó  ejecutoriada  el 5 de febrero de 2002; por lo cual, cinco años contados  a  partir  de  esa  fecha se cumplieron el cinco (5) de febrero de dos mil siete  (2007).   

Por  tal motivo, con relación al delito de  rebelión    ninguna  actuación  diversa  a  la  declaratoria  de  la  extinción de la acción penal  resulta  viable en el presente asunto; la Corte así lo reconocerá y cesará el  procedimiento respecto del implicado.   

4 Como consecuencia de tal declaración, se  reajustarán  las  penas  que  debe  descontar  el  procesado  por el delito que  subsiste,   es   decir,   el   secuestro   extorsivo  agravado,   teniendo   en   cuenta  la  prohibición  constitucional  de  la reformatio in pejus  y  siguiendo los parámetros del fallo, que ya abordó el tema de  la  favorabilidad  por  la  sucesión  de leyes suscitada con la derogatoria del  Decreto 100 de 1980 y la entrada en vigencia de la Ley 599 de 2000.   

4.1 En los artículos 268 y 270 del Código  Penal  de  1980,  modificado  por  la  Ley  40 de 1993, vigente al tiempo de los  hechos,  el  secuestro extorsivo agravado  se  castigaba con prisión de 33 a 60 años; y multa de 100 a 500  salarios mínimos legales mensuales.   

El mismo delito, en los artículos 169 y 170  de  la  Ley 599 de 2000, como originalmente fue promulgada, tenía prevista pena  de  prisión  de  24  a  40  años;  y  multa de 2.666 a 6.000 salarios mínimos  legales  mensuales.  Estas normas se encontraban vigentes cuando se calificó el  mérito  del  sumario  y  fueron tenidas en cuenta en la calificación jurídica  contenida en resolución acusatoria, por favorabilidad.   

Con la modificación introducida por la Ley  733   de  20021,  a  los  artículos  169  y  170  del  Código Penal (Ley   599  de  2000),  el  secuestro   extorsivo   agravado  quedó  sancionado  con  prisión  de  28 a 40 años; y multa de 5.000 a 50.000 salarios  mínimos  legales  mensuales.  Los  mencionados preceptos ya estaban rigiendo al  emitirse las sentencias de instancia.   

4.2  En  punto de la favorabilidad, para el  caso   concreto,   aplicando  los  criterios  de  combinación,  conjugación  o  conjunción  de  normas,  aceptados  por  la  jurisprudencia  de  esta  Sala, se  concluye  que  por  razón  del  secuestro  extorsivo  agravado,   SIGIFREDO  LOZANO  ESTRADA  podría  ser  sancionado  con  prisión  de  24  a  40  años;  y  multa de 100 a 500 salarios  mínimos legales mensuales.   

Los 24 años de prisión mínima se extraen  del  artículo  170  de  la Ley 599 de 2000; los 40 años de prisión máxima se  deducen  del  mismo  precepto,  en  armonía con el numeral 1° del artículo 37  ibídem,  que  señala ese tope máximo para la pena privativa de la libertad; y  la  multa  de 100 a 500 salarios mínimos legales mensuales dimana del artículo  268   del   Código   Penal   de   1980,  modificado  por  el  Decreto  1857  de  1989.   

El  sentido comprensivo de la favorabilidad  fue  sintetizado  por  la  Sala  de Casación Penal en auto del 16 de febrero de  2005  (radicación  23006),  donde expresó:   

“Así,  refulge  que  cometido un delito,  toda  la normatividad que lo regula en su descripción típica, en su sanción y  en  las normas procesales de efectos sustanciales, acompañan ad infinitum a ese  comportamiento  y  a su autor, salvo que con posterioridad surja norma nueva que  favorablemente   modifique   tales   atributos   para  que  ésta  sea  aplicada  retroactivamente…”   

La  favorabilidad, como se sabe, constituye  una  excepción  al  principio  de  la  irretroactividad  de la ley, pudiéndose  aplicar  en  su acogimiento una ley posterior al hecho cometido (retroactividad)  o   prorrogarle   sus   efectos   aún   por  encima  de  su  derogatoria  o  su  inexequibilidad  (ultractividad),  siempre  que en algún momento haya regido la  actuación  y  que  -desde  luego-  sea,  en  uno u otro caso, más favorable al  sindicado o condenado.”   

4.3  Importa  recordar  que  el  Tribunal  Superior  de  San  Andrés,  Providencia  y  Santa  Catalina  partió de la pena  mínima   para   el  delito  de  secuestro  extorsivo  agravado  y la tomó como base para los cálculos del  concurso     que     entonces     se     predicaba     con    la    rebelión.   

Como  subsiste  únicamente  el  delito  de  secuestro      extorsivo     agravado,     debiendo     acatarse     ese     parámetro     –por  la prohibición de la reformatio  in  pejus-  la pena de prisión que debe descontar el  implicado  es la mínima para ese ilícito como era previsto en el artículo 170  original   de  la  Ley  599  de  2000;  esto  es,  veinticuatro  (24)  años  de  prisión.   

5 Dado que la multa tiene carácter de pena  principal       en       la      conducta      punible      de      secuestro,    los   criterios   atrás  explicados vienen al caso.   

En  los  artículos  268  y 270 del Código  Penal  de  1980,  modificado  por  la  Ley  40 de 1993, vigente al tiempo de los  hechos,  el  secuestro extorsivo agravado  se  castigaba  multa  de  100  a  500  salarios  mínimos legales  mensuales.   

Por  lo  tanto,  LOZANO  ESTRADA  quedará  condenado  al pago de multa por valor equivalente a cien (100) salarios mínimos  legales mensuales.   

6  En  cuanto  a  la  pena  accesoria  de  inhabilidad  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas, resulta  aplicable  por  favorabilidad el artículo 44 del Código Penal de 1980, vigente  al  tiempo  de  los hechos, que establecía diez (10) años de duración máxima  para la interdicción de derechos y funciones públicas.   

En el anterior orden de ideas, se declarará  que   SIGIFREDO  LOZANO  ESTRADA  queda  condenado  a  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el lapso de diez (10) años,  extremo  superior  factible  en  la  dosimetría de este caso concreto, donde la  sanción   restrictiva   de   la   libertad   es   de   24  años.  (Cfr.  Sala  de  Casación  Penal,  sentencia  del 26 de octubre de  2006, radicación 21198).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.      Declarar      prescrita  la  acción  penal en el presente asunto, exclusivamente  por  el delito de rebelión,  endilgado  a  SIGIFREDO  LOZANO  ESTRADA,  de conformidad con la parte motiva de  esta providencia.   

2. Decretar cesación del procedimiento con  ocasión   del   mismo   delito,   a   favor   del  ciudadano  SIGIFREDO  LOZANO  ESTRADA.   

3. Declarar   que,   con   motivo   de  la  prescripción  que  se  decreta, SIGIFREDO LOZANO ESTRADA queda condenado por el  delito  de secuestro extorsivo, a la pena de veinticuatro (24) años de prisión  a  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el  lapso  de  diez (10) años y al pago de multa por valor equivalente a cien (100)  salarios mínimos legales mensuales.   

En  los  demás  aspectos,  el  fallo  del  Tribunal  Superior  de  San  Andrés,  Providencia  y  Santa  Catalina permanece  incólume.   

4.  Contra  el  presente  auto  procede  el  recurso  de  reposición, según lo indicado en los  artículos  185,  186  y  189  del  Código  de  Procedimiento Penal, Ley 600 de  2000.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO  ENRIQUE           SOCHA            SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIS NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Publicada el 29 de enero de 2002.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *