25814(09-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25814  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 128   

Bogotá D. C., nueve (9) de noviembre de dos  mil seis (2006).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor de DEIBY BEJARANO LEAL, contra el fallo  del  13  de  diciembre  de  2005,  mediante  el  cual  el  Tribunal  Superior de  Cundinamarca  confirmó íntegramente la sentencia de primera instancia, dictada  el  29  de  julio  del  mismo  año por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Girardot,   condenando   a   dicho  implicado  por  el  delito  de  uso  de  documento  público  falso, a la  pena  principal  de quince (15) meses de prisión, a interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  igual  lapso;  y  le  concedió  el  subrogado  de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

HECHOS  

Fueron relatados de la siguiente manera por  el   Tribunal   Superior   de  Cundinamarca  en  la  sentencia  de  segundo  grado:   

“Se  remontan a la denuncia instaurada el  27  de  agosto  de 1998, por el Teniente Coronel CARLOS EDUARDO ÁVILA BELTRÁN,  oficial  de  incorporación de la Escuela Militar de Cadetes, quien hizo saber a  la  Fiscalía que entre otros, el señor DEIBY BEJARANO LEAL, aspirante a cadete  había  presentado  unos  “ICFES  falsos”,  toda  vez que la Oficina Plan de  Informe  de  Resultados,  adscrita a la División General de la institución, le  hizo   saber   que   efectuada   la   confrontación   documental   detectó  su  apocrifidad.   

Informó  igualmente  el  militar  que  en  cumplimiento  del  régimen  disciplinario  de  la Escuela de Cadetes y también  siguiendo  las  pautas del reglamento académico ordenó el retiro inmediato del  alumno.   

Recepcionada la ampliación de la denuncia y  verificado  por  el  DAS,  División  de  Grafología  Forense, que era falso el  formato  de  los  resultados de las pruebas, toda vez que se percibían a simple  vista   disimilitudes  en  el  tamaño,  nitidez  de  la  impresión,  tonalidad  cromática,  calidad de la impresión y del papel, distribución topográfica de  su  contenido,  fondo  de  seguridad  y  claridad  del  logotipo,  la  Fiscalía  Seccional  de  Melgar  recepcionó  en versión libre en la que admitió que fue  expulsado  de  la  Escuela  Militar de Cadetes por haber adulterado los puntajes  del  ICFES,  dado  que  no  obtuvo la cifra requerida por el establecimiento que  debía    ser    superior    a    280   puntos.”1          (Folio 7 cdno. Tribunal)   

LA  DEMANDA   

Dos  cargos  propone  el  defensor de DEIBY  BEJARANO  LEAL  contra  la  sentencia del Tribunal Superior de Cundinamarca, con  fundamento  en  la  causal  primera de casación contemplada en el artículo 207  del  Código  de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, por violación directa de  la ley sustancial.   

PRIMER CARGO  

Dice  el  libelista  que  el  Ad-quem  vulneró  directamente  la  ley  sustancial,  porque  no  tuvo  en  cuenta  que  el  procesado  incurrió  en  un  error  de tipo insuperable,  que  desvirtuaba  la  culpabilidad  por  ausencia  de  dolo;  y  porque dejó de  apreciar  factores  como  “la  edad  y  los motivos  determinantes   que   condujeron   a   BEJARANO   LEAL  para  que  cometiera  el  ilícito”,  conjunto  de circunstancias que tenían  aptitud  para demostrar la presencia de ese defecto insuperable de entendimiento  sobre los elementos de la tipicidad.   

Explica  el  censor  que si el Ad-quem hubiese valorado la personalidad  del  implicado,  su profunda ingenuidad, pobreza espiritual, escasa preparación  e  inexperiencia,  habría confirmado la hipótesis según la cual BEJARANO LEAL  no  tuvo  “capacidad  mental  o  cognoscitiva de la  típica  antijuridicidad  de  su  comportamiento”; o  cuando  menos,  que  su  actividad  fue culposa, por faltar al deber de cuidado,  posibilidad   que   torna   atípica   la   conducta   porque   el  uso  de  documento  público  falso no se  prevé en la modalidad culposa.   

Concluye  que  el  Juez  colegiado vulneró  directamente   por   falta   de   aplicación   el   artículo  32  (ausencia   de   responsabilidad)   del  Código  Penal  (Ley  599  de 2000); y por aplicación indebida el artículo 291  (uso   de   documento   público  falso)  ibídem;  y  solicita a la Corte casar el fallo impugnado y en su  lugar proferir sentencia absolutoria.   

SEGUNDO    CARGO.  Subsidiario   

En  criterio  del  libelista,  el  Tribunal  Superior  vulneró  directamente la ley sustancial por no reconocer efectos a la  confesión   que   DEIBY  BEJARANO  LEAL  hizo  en  su  primera  versión ante el Fiscal instructor, en el  sentido  aceptar  que  él  consiguió  un documento que afirmaba que obtuvo 321  puntos  como  resultado  en  las  pruebas  del  ICFES,  cuando en realidad sólo  alcanzó  241;  y  que  lo  hizo  para lograr el ingreso a la Escuela Militar de  Cadetes, que exigía un mínimo de 280 puntos.   

Afirma que si dicha corporación no hubiese  vulnerado  directamente  por  falta de aplicación el artículo 283 (reducción   de   la   pena  en  caso  de  confesión)  del  Código  de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, y hubiere  sopesado  la  personalidad  del  agente,  tenía concluir que no es necesario el  tratamiento  penitenciario y “no habría condenado a  la  misma  (sic)  a  la  exagerada pena de seis años de prisión, sino a la que  anteriormente se aludió”.   

Solicita  a  la  Corte  reconocer  que  la  confesión  fue  determinante  para  responsabilizar al implicado y modificar el  fallo redosificando la sanción a la que corresponda.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  presentada  por el defensor de  DEIBY  BEJARANO  LEAL  no  satisface  los requisitos formales establecidos en el  artículo  225  del  Código  de  procedimiento  Penal, Decreto 2700 de 1991 que  regía  al  tiempo  de los hechos, equivalente al artículo 212 de la Ley 600 de  2000. Debido a ello, será inadmitida.   

1. Es condicionamiento lógico procesal para  la  admisión  de la demanda del recurso extraordinario, que el impugnante tenga  interés  jurídico  para  solicitar  a  la  Corte  casar  el  fallo  de segunda  instancia.   

El  interés  jurídico  se  manifiesta  en  distintas  exigencias que deben acreditarse de manera convergente: de una parte,  legitimidad,  oportunidad  y  procedencia de la casación; y de otra, que exista  identidad  temática  entre  los  motivos  del  recurso  de apelación contra la  sentencia  de  primer  grado  y  los  motivos  por  los  cuales  se interpone la  casación.   

2.  En la demanda  cuyo aspecto formal  se  analiza,  los cargos se hacen consistir en supuestas violaciones directas de  la  ley  sustancial,  por  dos  motivos  básicos:  i)  en  el  fallo de segunda  instancia  no  se  analizaron  los  factores  constitutivos  de  un error    de    tipo   insuperable   que  desvirtuaba  la  culpabilidad;  y  ii)  que el Tribunal Superior tampoco tuvo en  cuenta  la  confesión para  efectos  de  disminuir  la  sanción y determinar que el implicado no necesitaba  tratamiento penitenciario.   

En  los  dos  casos  el libelista carece de  interés  jurídico  en  punto del recurso extraordinario de casación, debido a  que  el Tribunal Superior de Cundinamarca no tuvo la necesidad ni la oportunidad  de   estudiar   esos   tópicos   (error  de  tipo  y  confesión),   porque   no  fueron  sometidos  a  su  consideración  en  la  alzada  contra  la  sentencia  condenatoria  de  primera  instancia.   

Al  estructurar  el  ataque de ese modo, el  defensor  en  realidad  dirige  la  casación  contra  la  sentencia  de primera  instancia,  pues  el  Tribunal,  por  sustracción  de  materia,  nunca  revisó  aspectos     diferentes     a     la     supuesta    falta    de    antijuridicidad  material de la conducta  de  DEIBY BEJARANO LEAL, porque éste fue el único problema jurídico planteado  por la defensa en el recurso de apelación.   

Al  postular  así  el  reproche, el censor  demuestra  desconocimiento del artículo 218 del Código de Procedimiento Penal,  Decreto  2700  de  1991,  vigente  al  tiempo  de  los  hechos,  que equivale al  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, en tanto aquella norma reserva el recurso  extraordinario  como posibilidad de impugnación solamente contra las sentencias  de segunda instancia.   

3.  La ausencia de interés jurídico en el  defensor  se  palpa  una vez más, si se observa que trae a sede de casación el  fallo  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  que no tuvo la  oportunidad  de  abordar  el estudio de los nuevos aspectos que se proponen como  algo  ex novo en el recurso  extraordinario.   

La  jurisprudencia  de  la  Sala vertida en  plurales  autos  y sentencias, aún con anterioridad a la fecha de interponer el  presente  recurso  extraordinario, en torno del interés jurídico para demandar  en casación ha reiterado lo siguiente:   

3.1  Carece  de  interés  jurídico  para  recurrir  en  casación  el  procesado  que, teniendo la oportunidad, no hubiere  apelado  la  sentencia condenatoria de primera instancia, puesto que tal actitud  comporta la aceptación del contenido material del fallo.   

Se  parte  del  supuesto  que  el procesado  efectivamente  tuvo  la  oportunidad  de apelar y se le garantizó este derecho,  situación  que  no  ocurre,  por  ejemplo,  cuando  no  ha  contado con defensa  técnica,   o   cuando   la   notificación   es   inexistente   o  abiertamente  irregular.   

3.2  El  silencio de los sujetos procesales  que  han  tenido  la oportunidad de apelar, materializado en no ejercitar dentro  del  término  legal  ese  derecho,  o  en  impugnar  sólo por algunos motivos,  comporta  la  correlativa  aceptación de lo decidido por el Juez, en todo, o en  los puntos no cuestionados.   

Si ello ocurre, el principio de preclusión  de  los  actos procesales concatenados que conforman la unidad lógico jurídica  del  proceso  penal,  impide que por fuera de la oportunidad que confiere la ley  se  intente  censurar lo decidido por el Juez. Admitir lo contrario sería tanto  como  atentar  contra  el principio de la seguridad jurídica y, en determinadas  condiciones, contra la inamovilidad de las decisiones de mérito.   

3.3  Debe  existir  identidad temática, de  materia,  conceptual  o  sustancial entre los motivos de disenso que se ponen en  conocimiento  del  Tribunal  Superior a través del recurso de apelación, y los  cargos   que   más   tarde   se   someten  a  consideración  de  la  Corte  en  casación.   

No  se trata de que exista plena identidad,  repetición   textual,   ni   correspondencia   exegética   producto   de   una  confrontación  puramente  formal  entre  la  apelación y la casación, pues la  naturaleza  de  la  apelación  contra  la sentencia de primera instancia muchas  veces   la  impediría;  sino  de  que  sea  verificable  que  la  alzada  y  la  impugnación  extraordinaria  tienen identidad sustancial en lo fáctico y en lo  jurídico,     aunque     pudiesen     presentar     enfoques    o    argumentos  distintos.   

3.4  Las anteriores reglas se exceptúan en  las siguientes hipótesis:   

3.4.1 Cuando la pretensión consista en que  la   Corte   decrete   una   nulidad,   o   se   denuncien  vicios  in   procedendo   originados  tanto  en  instrucción  como en juzgamiento, en la medida que la actuación irregularmente  surtida  haya  ocasionado  un perjuicio real, o represente uno potencial para el  recurrente.   

Lo  anterior,  porque  la  aceptación  del  contenido  material  del  fallo, revelada a través del silencio de parte cuando  no  se  apela,  solo  resulta  válida  si  el  procedimiento que lo sustenta es  legítimo.  De  otro  lado,  en  punto  del  recurso extraordinario la nulidades  pueden  decretarse  aún  oficiosamente,  teniendo  en  cuenta  que la casación  consiste   fundamentalmente   un   la   proposición   de   juicio   de  validez  constitucional y legal sobre el fallo.   

Lo  dicho  no significa que quien acude en  sede  extraordinaria  en  procura  de  obtener la nulidad, pueda hacerlo sin que  hubiese sido agotada la segunda instancia.   

En otras palabras, salvo que se trate de la  declaratoria  de  nulidad  que la Corte debiera declarar de oficio, la casación  no  puede  versar  sobre  cuestiones no debatidas en las instancias o analizadas  sólo  en  la  sentencia de primer grado, y sobre las cuales el Tribual Superior  no se hubiere pronunciado.   

3.4.2  Si se trata de una sentencia que el  Tribunal  Superior  haya  conocido en virtud del grado  jurisdiccional  de  consulta,  debido  a  que en este  evento  la Corporación de segunda instancia puede decidir sin limitación sobre  la  providencia,  lo  que implica que el procesado se entere del sentido último  del fallo únicamente cuando éste grado se haya surtido.   

3.4.3  En  el  evento en que a raíz de la  apelación  interpuesta  por  el Fiscal, el Ministerio Público o la parte civil  resultare   más   gravosa   la   situación  para  el  procesado  (reformatio   in  pejus),  pues  en  este  evento   cobra   legitimidad   el   interés   jurídico   para   defenderse  en  casación.   

La  anterior  línea  jurisprudencial, que  ahora   se   reitera,   puede  confrontarse,  entre  otras,  en  las  siguientes  sentencias:  16  de  julio  de 2001 (radicación 15488), 12 de diciembre de 2002  (radicación  17176), 27 de agosto de 2003 (radicación 16198) y 28 de noviembre  de  2005  (Radicación  19840).  De  igual manera, en los siguientes autos: 8 de  septiembre  de 2004 (radicación 12584), 13 de abril de 2005 (radicación 22947)  y 21 de marzo de 2006 (radicación 24686).   

4.  En  síntesis,  el  defensor del DEIBY  BEJARANO  LEAL  carece  de  interés  jurídico  para  postular  en casación la  supuesta  violación  directa  de  la  ley sustancial, aduciendo que el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  no  tuvo  en  cuenta un error de tipo invencible ni,  subsidiariamente,  la  confesión para disminuir la sanción a imponer; pues, se  reitera,  dicha  corporación  no  tuvo  oportunidad  de ocuparse de esos mismos  tópicos  ni  los  motivos de la apelación guardan identidad sustancial con los  cargos  estructurados  en  la demanda del recurso extraordinario ni se vislumbra  un defecto generador de nulidad.   

5.  Amén de lo anterior, es extraño, por  decir  lo menos, que en la demanda de casación el libelista alegue que BEJARANO  LEAL  no  requiere  tratamiento  penitenciario,  como si ignorase que en ningún  estadio  del  proceso  fue  detenido y que él se encuentra en libertad, porque,  además,  en  la sentencia de primera instancia le fue concedido el subrogado de  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena; y no es menos insólito  que  se  queje  por la exagerada condena a seis (6) años de prisión, cuando la  sanción  restrictiva  de  la  libertad  que  se  le  impuso  fue de quince (15)  meses.   

Confusiones  o  “lapsus”  de semejante  connotación  no  se  compadecen con la naturaleza del recurso extraordinario de  casación,    donde    la    lógica   y   la   coherencia   argumentativa   son  imprescindibles.   

Las   impropiedades   advertidas   con  antelación  conllevan  a  inadmitir  la  demanda,  máxime  que  tampoco  en la  revisión  del  expediente  se  observa  la  vulneración  de  alguna  garantía  fundamental,  que amerite el ejercicio de las facultades oficiosas de la Sala de  Casación  Penal en los términos del artículo 216 del Código de Procedimiento  Penal, Ley 600 de 2000.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre de DEIBY  BEJARANO LEAL.   

Contra  la presente providencia no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO  O.  PÉREZ  PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 DEIBY  BEJARANO  LEAL  obtuvo  en realidad 241 puntos como resultado en las pruebas del  ICFES,  pero  presentó un documento adulterado donde se afirmaba que su puntaje  era 321.     

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