25798(02-11-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 25798  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE  CASACIÓN PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.124  

Bogotá, D.C., dos (2) de noviembre de dos mil  seis (2006).   

VISTOS:  

Califica  la Sala los presupuestos lógicos y  de  debida  argumentación de la demanda de casación discrecional interpuesta a  nombre  de  JESÚS  ALBEIRO  TELLO GÓMEZ contra la sentencia proferida el 23 de  mayo  de  2005  por el Tribunal Superior de Bogotá, que confirmó la dictada en  primera  instancia  por  el  Juzgado  52  Penal del Circuito de la misma ciudad,  mediante  la  cual  se  condenó a dicho procesado a las penas principales de 14  meses  de prisión y multa de 2 salarios mínimos legales mensuales vigentes y a  la  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones públicas por idéntico  lapso  de  la  privación  de  la libertad, como autor del delito de tráfico de  estupefacientes  descrito  en el inciso segundo del artículo 33 de la Ley 30 de  1986.  Además  le  otorgó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la  sentencia.   

HECHOS:  

Así   los   resumió  el  Juez  de  primer  grado:   

“Dio origen a la presente investigación el  informe  policial rendido por el personal de la Policía Metropolitana en el que  dan  a  conocer  que  en  horas  de la mañana del 28 de noviembre de 2000, a la  altura  de  la  carrera 10 con calle 9 de esta ciudad, al practicarle requisa al  señor  JESÚS ALBEIRO TELLO le fue encontrado en el interior de un maletín que  portaba  la  cantidad de cuatro pacas de papel con materia vegetal la que al ser  sometida   al   estudio   correspondiente   dio  un  peso  neto  de  210  gramos  constituyendo prueba positiva para canabinoles”.   

LA DEMANDA:  

1. Justificación  

Se  refiere  el  demandante  a  los fines del  Estado  y  a  los  valores  que  lo rigen, precisando que en materia del recurso  extraordinario  de  casación sus propósitos se identifican con los del proceso  penal,  pues  a  la postre las causales de impugnación apuntan a la protección  de  garantías fundamentales de los sujetos procesales, lo que puede ocurrir por  el   desconocimiento   de   las   reglas   de  producción  y  aducción  de  la  prueba.   

Bajo  tales  premisas,  entonces, propone dos  cargos, así:   

Primer  cargo   

La  sentencia  es  ilegal  por  desconocer el  alcance de los artículos 9 y 11 del Código Penal.   

No  obstante,  acto  seguido se refiere a las  directrices   que   por   vía   jurisprudencial   se  han  decantado  sobre  la  presentación  de  las  demandas  de  casación,  cuando  la  impugnación se ha  interpuesto  de  manera  excepcional,  afirmando que reitera la causal enunciada  porque  “el  porte  de estupefacientes en cantidades  mínimas  es  inocuo y por ende carece de lesividad”,  lo  que  significa  que la conducta de su defendido no es típica, antijurídica  ni  culpable,  “toda  vez  que  tal  y como se puede  verificar   en   el  plenario  que  coteja  el  porte  de  estupefacientes,  los  antecedentes  penales  del  sindicado no traen consecuencias que puedan poner en  peligro  a  la  sociedad,  por  esa  misma  razón el a quo, decidió otorgar el  subrogado  penal  teniendo en cuenta los antecedentes del individuo, y su delito  penal  el  cual  no  pone  en  peligro  ni  atenta  contra  los  derechos de los  asociados”.   

Segundo  cargo   

Violación   al   derecho  de  defensa  por  inactividad del abogado.   

Cita  la  causal  de  nulidad  alusiva  a  la  comprobada  existencia  de  irregularidades  que  afectan  el  debido proceso, y  señala  que en este caso actuaron 3 defensores, pero ninguno pidió pruebas, ni  las  controvirtió.  Tampoco presentaron alegatos, ni interpusieron recursos, lo  que  demuestra  que el sindicado careció de defensa durante toda la actuación,  pues él tomó posesión en tal condición el 5 de junio de 2003.   

Por  ese  mismo  motivo  no se esclareció la  verdad  sobre  los  hechos, y además, “solo el 29 de  enero  de  2004,  el sindicado manifestó que el material incautado no era de su  propiedad  y  no  se  le  dio relevancia a este, caso en el cual si hubiera sido  tenido  (sic)  en  cuenta  desde  la  etapa de instrucción otro hubiera sido el  rumbo de la investigación…”.   

Tampoco  se  averiguó sobre la forma como el  acusado  adquirió la sustancia y quién era su propietario, pues los defensores  no  pidieron  “citar  a  declaración  a  diferentes  personas  que  conocen  del  buen  nombre  del  aquí  condenado,  y  conocen el  verdadero     antecedente     de     ‘Alberto’  el  propietario  del material incautado. Así las cosas la etapa instructiva realiza  el  cierre  de  la  investigación y dicta resolución de acusación sin ningún  recurso  impetrado  por la defensa técnica; lo anterior se aviene al sistema de  valoración  de la prueba denominado sana crítica o de libre convicción, en el  cual  no interesa la cantidad de pruebas ni el nombre que pudieren tener sino el  poder disuasorio que de ellas dimane”.   

CONSIDERACIONES:  

1.Tal como lo entendió el demandante en este  caso  el  recurso  extraordinario  de  casación  se rige por lo dispuesto en el  inciso  tercero  del  artículo 205 de la Ley 600 de 2000, pues el delito objeto  de  la  condena  tiene  señalada  pena de prisión cuyo máximo es inferior a 8  años1  y  respecto  de  él  no  procedía la casación ordinaria bajo la  vigencia     del    Decreto    2700    de    20002,   cuando   se  cometió,  ni  posteriormente,  cuando  rigió la disposición primeramente citada y la Ley 600  de 2000.   

2. El censor dice justificar la procedencia de  la  impugnación  extraordinaria  exponiendo  algunas glosas sobre su concepto y  finalidades,  pero  no  concreta  nada frente a este asunto en particular. Sólo  refiere   que   las   causales   de  casación  apuntan  a  proteger  garantías  fundamentales   de  los  sujetos  procesales,  sin  que  esa  genérica  premisa  encuentre desarrollo en los dos cargos que dice postular.   

En efecto, la deficiencia argumentativa de los  dos  reparos  propuestos  como  sustento  de  la  pretensión  casacional, no es  producto  de la brevedad de los argumentos, sino de su insubstancialidad y falta  de  coherencia frente a los fines de la casación discrecional y de las causales  que parece haber invocado.   

En estricto sentido, ninguno de los dos cargos  hace  una  proposición  jurídica  clara  y  ambos  se  reducen  a afirmaciones  escuetas no desarrolladas.   

3.      En      el      primero   aduce   la  violación  de  los  artículos  9  y 11 del Código Penal, sin indicar la causal de casación que le  sirve  de  sustento,  pues  aunque  pudiera  en  principio  colegirse  que es la  primera,  no  diferenció  si  se  trataba  del  motivo  de violación directa o  indirecta  de  la  ley  y mucho menos el sentido del quebranto, reduciéndose el  reparo  a  sostener  sin  sustento  alguno,  que  el porte de estupefacientes en  pequeñas  cantidades es inocuo y así se deduce de los antecedentes penales del  sindicado.   

4.      En      el      segundo   cargo,  podría  suponerse  que  propone  la  causal  tercera  de  casación, en tanto que alega la violación al  derecho  de  defensa del abogado. Sin embargo, si así lo fuera, el principio de  prioridad  le  imponía  postularlo  en primer lugar y como principal, y además  desarrollarlo  conforme  sus  presupuestos  teóricos,  lo cual evidentemente no  ocurrió,  pues  la  lesión  al  derecho  de defensa es causal independiente de  aquella  relacionada  con  irregularidades  sustanciales  afectantes  del debido  proceso.   

Aún así, una laxa lectura y comprensión de  esta  tacha,  tampoco  le  ofrece  a  la  Corte  elementos  de juicio serios que  permitan  siquiera  intuir  la vulneración de garantías del procesado, pues el  argumento   se   reduce   a   asegurar   que   los  abogados  que  asumieron  la  representación  del  sindicado  no  ejercieron  actos  defensa  en su favor que  permitieran  el  esclarecimiento  de  los  hechos,  tesis  que  fundamenta en la  manifestación  que  el 29 de enero de 2004 hiciera JESÚS ALBEIRO TELLO GÓMEZ,  esto  es,  que  la  droga  no  era  de su propiedad, pero omite precisar que tal  revelación ocurrió durante la audiencia pública.   

Con todo, de ninguna manera la censura indica  qué  elementos  de  juicio  existían  durante  la  investigación  o  la  fase  probatoria  del juicio que condujeran inexorablemente a despejar el interrogante  que  ahora se plantea sobre la propiedad de la droga, ni expone nada sobre cómo  aún  en  el evento de acreditarse una circunstancia similar, su defendido pueda  relevarse  del  compromiso  penal  por  habérsele  encontrado  en  su  poder la  sustancia,  que  él  mismo explicó, la adquirió en la calle del cartucho para  su consumo.   

Por  las anteriores razones, la demanda será  inadmitida,  sin  que  en este caso resulte necesario acudir a las facultades de  que  trata  el  artículo  216  de  la Ley 600 de 2000 por no hallar configurada  causal  de  nulidad  alguna,  ni la vulneración de garantías fundamentales que  impongan su declaratoria oficiosa.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada    por    el    defensor   del   procesado   JESÚS   ALBEIRO   TELLO  GÓMEZ.   

2.  Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  despacho de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                        

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                    MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                                 

        Comisión de servicio   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                      YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa    Ruiz  Núñez   

Secretaria    

1  La  conducta  imputada  es  la contenida en el inciso segundo del artículo 33 de la  Ley 30 de 1986, cuya pena es de 1 a 3 años de prisión.   

2  De  acuerdo  con  el  artículo  218  la  casación, por la via ordinaria, procedía  contra sentencias por delitos con pena de 6 años o más.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *