25528(17-08-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25528   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N° 087  

Bogotá, D. C., agosto diecisiete (17) de dos  mil seis (2006)   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  de fondo en sede de  casación  sobre  la  eventual  violación  de  garantías  fundamentales  de la  procesada    MYRIAM    DÍAZ    CARDENAS,  en  punto  de  la dosificación punitiva y de lo consignado en la  parte  resolutiva  de la sentencia de segunda instancia proferida por el Juzgado  Cuarto  Penal del Circuito de Ibagué el 30 de noviembre de 2005, por cuyo medio  confirmó  la  dictada  por el Juzgado Cuarto Penal Municipal de la misma ciudad  que  la  condenó  por  el  delito  de  abuso  de  confianza,  agravado  por  la  cuantía.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  30  de  mayo  de  2001,  las  señoras  Ángela Cecilia Galindo, Gennith Mahecha y  Luz Stella Ramírez Reyes formularon  denuncia  penal contra MYRIAM  DIAZ  CÁRDENAS  señalando  que  a  esta  última le  entregaron  varias  sumas  de dinero para que hiciera  algunos  préstamos  a  empleados  de  la  firma  CORTOLIMA  en  donde laboraba,  recibiendo a cambio un interés mensual.   

Sin   embargo,  la  señora  DÍAZ   CÁRDENAS  dejó  de  pagar  los  intereses  generados  por  las acreencias y tampoco retornó el capital, a pesar  de   que   se  encontraba  recibiendo  por  parte  de  los  deudores  las  sumas  establecidas.         

Por  los hechos denunciados, se decretó la  apertura   de   la  instrucción,  en  cuyo  marco  fue  vinculada  MYRIAM    DÍAZ    CÁRDENAS   mediante  diligencia  de  indagatoria,  a  quien  se  le  resolvió  situación  jurídica  absteniéndose  de  imponer  en  su  contra   medida de aseguramiento.   

Clausurada la investigación, se calificó el  mérito  del sumario con resolución de acusación en contra de la procesada por  el   delito   de   abuso   de   confianza.    Impugnada  la  anterior  decisión  por  el  defensor,  la  Fiscalía  de  segunda instancia el 27 de febrero de 2004 la confirmó en lo que  fue objeto de apelación.   

La  etapa del juicio la adelantó el Juzgado  Cuarto   Penal  Municipal  de Ibagué despacho que, una vez surtió el rito  legal  correspondiente,  dictó  sentencia  el 6 de mayo de 2005, por cuyo medio  condenó  a  la  procesada  por  el  delito  de abuso de confianza, agravado  por  la  cuantía,  a  las penas  principales  de  dieciséis  (16)  meses  de  prisión  y  multa  por valor de $  100.000,oo,  a  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por  el  mismo lapso de la pena privativa de la libertad y al pago de perjuicios  materiales.   Así   mismo,  le  concedió  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena.   

Contra  el  citado  fallo,  la  defensa  de  DÍAZ   CARDENAS  interpuso  recurso  de  apelación,  por  lo  que  el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de  Ibagué   lo   confirmó,   mediante  decisión  adoptada  el  30  de  noviembre  siguiente.   

Inconforme con la sentencia del ad-quem,  el  defensor  promovió  recurso  extraordinario de casación por la vía discrecional.   

Mediante  providencia del pasado 29 de junio  del  año  que  avanza, esta Sala decidió inadmitir el libelo de casación pero  ordenó  surtir al Ministerio Público el traslado establecido en la ley, con el  propósito  de  que  conceptuara  sobre  la  eventual vulneración de garantías  fundamentales  por  razón  del  incremento punitivo impuesto por el juzgador de  primera   instancia   y   que  confirmó  el  ad-quem,  derivado   de   aumentar,   con   fundamento   en  la  circunstancia  de  agravación  prevista  en  numeral  1° del artículo 372 del  Decreto  Ley  100 de 1980, en cuatro (4) meses la pena de prisión impuesta a la  procesada DÍAZ CARDENAS.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación   Penal  considera  que  “El  principio  o  garantía  de congruencia entre sentencia y acusación, constituye base esencial  del  debido  proceso,  de  una  parte,  por  que el pliego de cargos es el marco  conceptual,  fáctico  y  jurídico  de la pretensión punitiva del Estado, y de  otra,  porque  a  partir  de  la  acusación  el  procesado  puede desplegar los  mecanismos  de oposición inherentes al ejercicio de su derecho de defensa, amen  de  que con base en esta obtiene la confianza de que, en el peor de los eventos,  no  recibirá  un  fallo  de  responsabilidad  por  aspectos no previstos en esa  resolución”.   

Agrega el Procurador que en la dosificación  punitiva  elaborada  por  el  juzgador  de  primera  instancia  y confirmada por  el   ad   –  quem,  primero se individualizó la pena  que  en  concreto  correspondía a la acusada, haciéndola acreedora del mínimo  previsto   para   el   delito   de   abuso   de   confianza   y  “luego  aplicó  respecto  de ese monto la circunstancia genérica-específica   de   agravación  consagrada  para  todos  los  delitos  contra  el  patrimonio  económico  en el  artículo  372.1° del D. Ley 100/80, operación desde luego errada porque ésta  causal   de   mayor  punibilidad  altera  de  manera  objetiva   los   extremos  máximo  y  mínimo de las penas señaladas para las respectivas infracciones, y  por   tanto   su   contemplación   debe   ser  previa  a  la  fijación  de  la  sanción.   

Lo  anterior,  precisa  el  colaborador  del  Ministerio   Público,   constituye  vulneración  evidente  de  las  garantías  fundamentales  de la procesada al desconocerse por las instancias de juzgamiento  el  principio  de  congruencia que debe existir entre acusación y fallo, ya que  la  mencionada  circunstancia  genérica-específica de mayor punibilidad no fue  establecida  en  la  calificación jurídica de la conducta de la procesada, por  tanto, no podía ser computada al arbitrio del juzgador.   

Expone  que  no  sólo  se  desconoció  el  principio  de  congruencia  al  dosificar  la  pena  privativa  de  la libertad,  “sino  que, en cuanto a la sanción pecuniaria, pese  a  señalar  que aplicaría por favorabilidad el derogado Código Penal y que en  consecuencia  la  sanción  a  imponer  sería la mínima, sin fundamento alguno  impuso  el  máximo  de  la  pena  de  multa,  es  decir, cien mil pesos, cuando  consecuente    con    lo   puntualizado   sólo   podía   infligirle   un   mil  pesos.”   

Por  lo  anterior,  concluye,  se  impone la  intervención  oficiosa  de  la Sala en el asunto, para que case parcialmente la  sentencia  y  preserve  los principios de congruencia entre acusación y fallo y  el  de  legalidad  de  la  pena  en  lo  referente  a  la  sanción principal de  multa.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

En  atención  a  que  el Procurador Cuarto  Delegado  para  la  Casación penal ha elevado petición a esta Sala para que se  case  oficiosa y parcialmente la sentencia de segundo grado, para corregir tanto  por  la  forma  en  que fue tasada la pena principal de dieciséis (16) meses de  prisión   impuesta  a  la  procesada,  como  para  proceder  en  igual  sentido  respecto  de la imposición de la pena pecuniaria que  se  tasó  en  cien  mil  pesos  ($  100.000), la Sala  abordará de manera  separada tales aspectos, así:   

1.-  La  tasación  de la pena principal de  prisión   

Según  se desprende de las consideraciones  contenidas   en  la sentencia proferida el 6 de mayo de 2005 por el Juzgado  Cuarto  Penal  Municipal de Ibagué, confirmada integralmente el 30 de noviembre  de  2005  por  el  Juzgado Cuarto Penal del Circuito de la misma ciudad, para la  determinación  de  la  pena  principal  de  prisión  impuesta  a  la procesada  MYRIAM   DÍAZ   CARDENAS  como  autora  penalmente  responsable  del  delito de  abuso  de  confianza  agravado  por  la  cuantía,  procedió  el  fallador a su  individualización de la siguiente manera:   

En   aplicación   del   principio   de  favorabilidad  optó por la sanción establecida en el artículo 358 del Decreto  Ley  100  de 1980, vigente para la época de ocurrencia de los hechos, partiendo  de  la  pena  mínima  establecida  en  dicha norma, correspondiente a doce (12)  meses  de  prisión,  la  que aumentó en una tercera parte en atención a   que  el monto de lo apropiado superaba la cuantía establecida en el numeral 1°  del  artículo  372  de  esa  codificación, para obtener un total de dieciséis  (16)   meses   de   prisión,   quantum  en   el   cual   dejó   fijada   la   sanción   aflictiva  de  la  libertad.   

De un tal trabajo de dosificación punitiva,  lo  que  sin  dificultad  se  advierte es que, tal como lo señala el Procurador  Delegado,  es que dentro de los factores a ponderar se tuvo en cuenta incremento  punitivo  por  razón  de la cuantía del ilícito, con completo desconocimiento  de  los  términos  de la acusación que no había previsto tal circunstancia ni  fáctica  ni jurídicamente como posible factor de intensificación punitiva, en  intervención  judicial  que, sin lugar a dudas, terminó causando aflicción al  principio  de  congruencia,  según  el  cual   en procura de garantizar el  derecho  de  defensa  debe existir armonía entre la resolución de acusación y  la  sentencia,  de  suerte que el procesado sólo pueda ser condenado o absuelto  por  los  cargos  proferidos  en  la  primera,  en tanto constituye en límite y  referente    único    dentro    del    cual    se    realiza    la   etapa   de  juzgamiento.   

          De  manera  que,  razón  asiste al Procurador Delegado  cuando  pone  de  presente  que  en  la sentencia se incurrió en yerro trascendente por  razón  de  la  inclusión  del  incremento de pena derivado del factor cuantía  “altera  de  manera  objetiva los extremos máximo y  mínimo  de  las penas señaladas para las respectivas infracciones, y por tanto  su   contemplación   debe   ser  previa  a  la  fijación  de  la  sanción”.   

Los   anteriores  planteamientos  resultan  suficientes  para  concluir  que,  con  el  objetivo de restablecer los derechos  fundamentales  de  la  procesada,  resulta procedente acceder a la petición que  eleva  el  Procurador  Delegado,  casando  oficiosa  y  parcialmente el fallo de  segundo  grado,  con el fin de dejar la pena principal de prisión dentro de los  límites  legales  que  se impone tener en cuenta en este particular asunto, por  virtud del principio de congruencia.   

Con  dicho  propósito se precisará que la  procesada   por   su   demostrada   responsabilidad   en  el  delito  objeto  de  investigación  (abuso  de  confianza)  debe  purgar  una  pena  privativa de la  libertad  de  doce  (12)  meses  de  prisión, que corresponde a la pena mínima  señalada  para  tal delito, sin incluir incremento alguno, puesto que tal no se  previó en la acusación.   

2.- La pena de multa impuesta  

Respecto de la pena pecuniaria, como bien lo  señala  el  Procurador  Delegado para la Casación Penal, el fallador incurrió  en  vulneración  de  garantías fundamentales, ya que si determinó que la pena  de  prisión  a imponer a la procesada correspondía al mínimo establecido para  el  tipo  penal  en  comento,  el  mismo parámetro debió aplicar para fijar la  sanción  de  multa, dado que no resulta coherente ni acorde con el principio de  proporcionalidad  de  la  pena  que,  por  un  lado,  se castigue con el mínimo  establecido  para  el delito respecto de la pena privativa de la libertad y, por  el otro, se imponga la sanción máxima para la pena pecuniaria.   

Así las cosas, la pena principal de multa a  imponer  también  será  modificada  por  la  Sala,  para dejarla en el mínimo  señalado  en  el  artículo  358  del  Decreto Ley 100 de 1980, esto es, un mil  pesos  ($1000),  siguiendo  los  mismos  parámetros  tenidos  en cuenta para la  dosificación de la pena aflictiva de la libertad.   

Los restantes ordenamientos contenidos en el  fallo  de  segunda  instancia  no se afectar por la intervención oficiosa de la  Sala o, lo que es lo mismo, conservan su plena vigencia.   

         

Por  lo expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.    CASAR  oficiosa  y  parcialmente  el fallo de segundo grado,  por las razones precisadas en la anterior motivación.   

2.           FIJAR,   en   consecuencia,  como  pena  principal  a  purgar  por  la  procesada  MYRIAM DIAZ  CARDENAS,  como  autora  penalmente  responsable  del  delito  de  abuso  de  confianza,  la de doce (12) meses de prisión y multa por  valor de ($1000), la pena de multa.   

3.           PRECISAR  que  los restantes ordenamientos  de la sentencia se mantienen incólumes.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                     ALFREDO         GÓMEZ  QUINTERO   

Permiso  

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                                     MARINA      PULIDO     DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS           

Comisión de servicio  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                 JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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