25389(10-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25389  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado ponente:   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

                                      Aprobado Acta N° 44   

          Bogotá, D. C., diez (10) de mayo de dos  mil seis (2006).   

           Se   procede   a   resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado  JHON  NELSON  TRUJILLO MORALES, condenado en fallos proferidos por el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito y el Tribunal Superior, despachos con sede  en   Armenia  (Q),  como  responsable  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  (artículo  104 –7)  en  concurso  con  porte  ilegal de arma de fuego de defensa personal, imponiéndole  una  pena  de  16  años y 11 meses de prisión, así como la inhabilitación de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso.   

                  HECHOS   

           El  Tribunal  Superior  de  Armenia  se  refirió  a los hechos por los cuales fue condenado JHON NELSON TRUJILLO MORALES  en los siguientes términos:   

“Pocos  minutos después de las seis de la  tarde  de  septiembre treinta (30) de dos mil cinco (2005), en la carrera quinta  con  calle  13,  sector  aledaño  al  parque central de la Tebaida, Jhon Nelson  Trujillo  Morales  disparó  en  una  oportunidad  contra Jesús Daniel Villegas  Arias,  a  quien  hirió en la región frontal izquierda, lesión que produjo su  muerte,  varias  horas  después.  El  arma  de  fuego la portaba sin permiso de  autoridad  competente.  Fue  capturado  de  manera  inmediata  por agentes de la  Policía  Nacional, quienes lo persiguieron cuando escucharon la detonación”.   

                Jesús  Daniel  Villegas  Arias  falleció  el  2  de  octubre de 2005 según certificado de defunción A1949458.   

             ACTUACIÓN PROCESAL   

               El 30 de septiembre de 2005, fue  capturado  JHON  NELSON TRUJILLO MORALES, quien en la audiencia de legalización  de  la  captura  y  formulación  de la imputación, celebrada el 1° de octubre  siguiente,  ante el Juez 3° de Garantías (en la que se legalizó la captura en  flagrancia),  aceptó  los  cargos por homicidio en grado de tentativa, agravado  conforme  a  los  numerales 3° y 7° del artículo 104 del C.P. en concurso con  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa  personal (artículo 365 ídem),  formulados por la Fiscal Segunda Seccional con sede en Armenia.   

          Como  quiera  que  Jesús  Daniel  Villegas  Arias falleció el 2 de  octubre  de  2005,  la  fiscalía,  el procesado y el defensor, el 18 de octubre  siguiente  suscribieron  preacuerdo,  en  el  que  JHON  NELSON TRUJILLO MORALES  aceptó  responsabilidad  penal  por el delito de homicidio agravado conforme al  artículo  104,  numerales  3  y  7,  por haberse cometido el delito con arma de  fuego  y  aprovechando el estado de indefensión de la víctima, en concurso con  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de defensa personal (artículos 31 y 365 del  C.P.),  ilícitos con incremento de pena en los términos del artículo 14 de la  Ley  890  de  2004,  conviniéndose  un  descuento  de la mitad de la sanción a  imponer.   

              El acta de preacuerdo registra los  fundamentos  fácticos,  jurídicos  y  punitivos dados a conocer al inculpado y  las  consecuencias derivadas de la aceptación de responsabilidad, así como las  explicaciones  que al respecto ofreció la defensa a su poderdante (fl. 17 a 20,  cd. 1).   

                El 27 de octubre de 2005,  la     fiscalía,     luego     de     identificar  al  acusado, referir los datos personales, familiares y  el  lugar de residencia, los hechos que dieron origen al proceso penal, de hacer  referencia  a  la  actuación  procesal,  especialmente  la cumplida en  la  audiencia  preliminar  de  legalización  de  la  captura  y  formulación de la  imputación,  procedió  a formular acusación en contra de JHON NELSON TRUJILLO  MORALES,  ante  el  juez  de conocimiento, Juzgado Primero Penal del Circuito de  Armenia,  por  los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de arma de fuego  (artículos  31,  104  –  3-7  y 365 del C.P., en concordancia con la Ley 890 de  2004),  advirtiendo  que  tales cargos fueron objeto de preacuerdo, en el que se  había   ofrecido   al  incriminado  una  rebaja  de  la  mitad  de  la  pena  a  imponer.   

              El  18  de  noviembre de 2005 se  realizó  la audiencia de que trata el artículo 293 del C.P.P., ante el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Armenia.  Dada  en  traslado  la acusación y  allegada  el  acta de preacuerdo, la fiscalía corrigió el error mecanográfico  cometido  en  los  nombres  y  apellidos  del inculpado. El juez de conocimiento  procedió  a verificar con el acusado si la fiscalía y el defensor lo enteraron  y  le  explicaron  las  consecuencias  de  aceptar responsabilidad penal por los  cargos  imputados,  las  implicaciones relacionadas con la renuncia al juicio, a  la  práctica  de  pruebas,  el sentido del fallo, la pena a imponer y descuento  correspondiente,  obteniéndose como respuesta por parte de JHON NELSON TRUJILLO  MORALES  la  manifestación de haber sido informado sobre tales situaciones y la  ratificación de su asentimiento al preacuerdo.   

              Comprobado por el juzgado que el  acuerdo   al   que   se  viene  haciendo  referencia  fue  voluntario,  libre  y  espontáneo,  lo  aprobó,  dando  traslado a los sujetos procesales para que se  manifestaran  en  relación con la individualización de la pena, oportunidad en  la  que  intervino  la  defensa para solicitar la exclusión de la agravante del  delito  contra  la  vida  de  que trata el numeral tercero del artículo 104 del  C.P.,  pues  al  imputarse simultáneamente el delito de porte ilegal de arma de  fuego  se  violaba el non bis in ídem, además pidió autorización para que se  recibieran  cinco  testimonios,  incluido  el  del  procesado,  con  el  fin  de  demostrar  las causas y circunstancias en que ocurrieron los hechos y determinar  si  el procesado obró en exceso de legítima defensa (artículo 32-6 del C.P.).  El  juzgado  negó las pruebas por corresponder a un hecho ajeno al preacuerdo y  respecto  de  la  eliminación  de  la  agravante  la  resolvió  en el fallo de  instancia, decretando un receso para su lectura.   

           JHON   NELSON   TRUJILLO  MORALES  fue  condenado  en  la  sentencia de primera instancia en los términos señalados en  el  primer  capítulo  de esta providencia, debiéndose subrayar que el a quo en  aras  de  preservar  las  garantías fundamentales excluyó de la imputación la  agravante  del  artículo104-3  del C.P. y aplicó los mínimos de pena, como lo  había   sugerido   el   apoderado   del  incriminado  en  su  alegación.    

                La  defensa  impugnó el  fallo  de  primer grado, reclamando al ad quem, en la audiencia de sustentación  del  recurso  (fl. 32), la invalidación de lo actuado, por violación al debido  proceso,  al  haberse  negado  la  oportunidad  de  probar,  a  través  de  los  testimonios  ofrecidos  en la audiencia de individualización de la pena, que el  incriminado  obró  en  exceso  de  legítima  defensa,  modalidad delictiva que  incidía en la dosificación de la pena.   

               El Tribunal Superior de Armenia,  en  audiencia  de  lectura  de  fallo  celebrada  el  14  de  diciembre de 2005,  confirmó  la  sentencia  de  primera  instancia, en razón a que en la fase del  preacuerdo,  el  procesado,  la  fiscalía y la defensa, debieron convenir todas  las  circunstancias  que  afectaban la tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad  de  la  conducta,  por  lo  que el exceso en la legítima defensa constituye una  modificación  y  retractación  inaceptable  del  acuerdo  que  dio origen a la  sentencia recurrida.    

          Contra la decisión de segunda instancia  interpuso  recurso  de casación el defensor del procesado, impugnación que fue  sustentada  oportunamente,  procediendo  la  Sala  a examinar si tiene cabida su  admisibilidad.   

             LA DEMANDA   

            Cargo único.   

                 Con base en el  numeral  segundo  del  artículo  181  del  C.P.P.,  se acusan las sentencias de  instancia   de   haberse   dictado   en   un  proceso  viciado  de  nulidad  por  desconocimiento   del  debido  proceso  (artículo  29  de  la  C.P.),  pues  la  presunción  de  inocencia  y la garantía de presentar pruebas deben permanecer  incólumes  aún cuando medie el allanamiento a cargos.   

          Sostiene el demandante que a JHON NELSON  TRUJILLO  MORALES  no se le permitió por conducto del defensor presentar prueba  testimonial,  orientada  a  demostrar  que  había obrado en exceso de legítima  defensa,    denegación    que    sustentó    en   la   irretractabilidad   del  preacuerdo.   

          El artículo 447 de la Ley 906 de 2004 da  la   impresión  que  solamente  se  pueden  discutir  probatoriamente  aspectos  relacionados  con  la  pena,  pero merced al principio de jerarquización de las  normas   deben   prevalecer  las  cláusulas  constitucionales  que  otorgan  al  procesado la garantía de presentar pruebas.   

                               

          En  el  estado  de  ira,  de marginalidad o de exceso en la legitima  defensa,  el  agente  es responsable penalmente, la estructura de la conducta es  típica,  antijurídica  y  culpable,  pero  son  aspectos  que fundamentalmente  inciden   en  la  individualización  de  la  pena,  como  lo  son  también  la  confesión,   la   reparación   integral,   el  allanamiento  a  cargos  o  los  preacuerdos.  Unas  y  otras  frente a la pena no tienen diferente connotación,  independientemente  del  lugar  en  que  el  legislador  las  haya tratado en el  código  penal, pues lo que importa es que en el artículo 60 del C.P. impuso al  sentenciador  el  deber  de  determinar  los  límites de la pena, precisando el  procedimiento  cuando  concurran  circunstancias  que  los modifique, como es el  caso del exceso en la legítima defensa.   

             Para el recurrente en los casos de  preacuerdos,  el  escenario  para  demostrar  la  concurrencia de circunstancias  modificadoras    de    la    pena    es   la   audiencia   celebrada   para   su  individualización,   por  lo  que en este caso se privó al incriminado de  una  garantía  propia  del  debido  proceso,  la  de  presentar  pruebas de una  circunstancia  que  incidió en la comisión del delito y que como tal afecta la  punibilidad.   El   defensor  se  resiste  a  admitir  en  la  demanda  que  los  planteamientos   expuestos   constituyan   un   desconocimiento   del   acuerdo.   

               Solicita se declare la nulidad de  la  sentencia de primer grado para que se ordene al juzgado de primera instancia  que  le  permita a la defensa la práctica de las pruebas orientadas a demostrar  que el incriminado obró en exceso de legítima defensa.   

           CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

               1.  El recurso de casación  es   por  naturaleza  un  control  constitucional  y  legal  de  las  sentencias  proferidas  en  segunda instancia por los Tribunales Superiores, pues aún en el  caso  de  no haberse expresado tal función en el artículo 181 del C.P.P., a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia, le corresponde  verificar   oficiosamente   que  las  actuaciones  cumplidas  se  ajusten  a  la  normatividad  constitucional  y que a los intervinientes se les haya resguardado  sus garantías y derechos fundamentales.   

            Interpuesto   el   recurso   con   la  presentación  de la demanda, para seleccionarla, le compete a la Sala constatar  los  requisitos  de  procedencia  y  sustentación del recurso extraordinario, a  menos  que,  sin  superarse estos, la Corte la considere atendiendo los fines de  la  casación, los fundamentos de los mismos, la posición del impugnante dentro  del proceso o la índole de la controversia planteada.   

          2. La demanda presentada por JHON NELSON  TRUJILLO   MORALES,   no   cumple   las   exigencias  referidas  en  el  numeral  anterior,  por las razones que se exponen a continuación:   

          2.1.  El  sistema  judicial  adoptado con la Ley 906 de 2004, con el  propósito  de obtener eficiencia y eficacia en la resolución de los conflictos  sociales   de  carácter  penal  y  civil,  generados  por  los  comportamientos  delictivos,  adoptó  como  política para humanizar el tratamiento criminal, el  otorgamiento  de  beneficios  para  la  terminación de los procesos por acuerdo  entre  el  fiscal  y  el  imputado,  cuando aquél admite en ciertas condiciones  responsabilidad   por   los   hechos   y   las   sanciones   que   se  le  deban  imponer.   

          2.2. El preacuerdo, para hacer referencia  únicamente  a  la  situación  planteada en la demanda, tiene como objeto fijar  “los  términos de la imputación” (artículo 350 ídem), lo cual implica la  admisibilidad  por parte del imputado, en forma libre, consciente, espontánea y  voluntaria,   de   situaciones   que,   además  de  gozar  de  amparo  legal  y  constitucional,  cuentan  con  un  mínimo de respaldo probatorio, por lo que el  acuerdo  debe determinar sin duda alguna la imputación fáctica y jurídica por  la que se ha de proferir condena.   

          En  consecuencia,  deben  ser  objeto de  convenio,  habida  consideración  de  los  elementos  de  prueba  y  evidencias  recaudadas,  entre  otros  aspectos,  el  grado de participación, la lesión no  justificada  a  un  bien jurídico tutelado, una específica modalidad delictiva  respecto  de  la  conducta ejecutada, su forma de culpabilidad y las situaciones  que  para el caso den lugar a una pena menor, la sanción a imponer, los excesos  en  las  causales de ausencia de responsabilidad a que se refieren los numerales  3,  4,  5,  6  y  7  del artículo 32 del C.P, los errores a que se refieren los  numerales   10   y   12   de  la  citada  disposición,  las  circunstancias  de  marginalidad,  ignorancia  o  pobreza  extremas (artículo 56), la ira o intenso  dolor  (artículo  57),   la  comunicabilidad  de circunstancias (artículo  62),  la  eliminación  de  casuales  genéricas o específicas de agravación y  conductas  posdelictuales  con  incidencia en los extremos punitivos, pues todas  estas  situaciones conllevan circunstancias de modo, tiempo y lugar que demarcan  los  hechos  por  los  cuales se atribuye jurídicamente responsabilidad penal y  por    ende    fijan    para    el   procesado   la   imputación   fáctica   y  jurídica.   

          2.3.  De  esta forma, y en virtud de las  características  y requisitos que establece la Ley 906 de 2004, para el derecho  premial  por  la  vía  de  los  preacuerdos,  una  vez  aprobado éste, resulta  inmodificable,  si  se respetaron las garantías constitucionales y los derechos  fundamentales en la actuación.   

           La  prohibición  de  la  retractación  implica  la  imposibilidad  de  controvertir  la  aceptación,  los  términos y  alcances   de   la   imputación,   para   negar   o   modificar  la  tipicidad,  antijuridicidad  y  culpabilidad  que  fue  objeto  del  preacuerdo o trocar las  circunstancias   convenidas   sobre  tales  elementos,  sin  que  haya  existido  ilegalidad  en  la  calificación jurídica de los hechos admitidos, todo con el  fin  de  buscar  beneficios  que no fueron materia del preacuerdo y que por ende  tampoco   condicionaron   al   consentimiento  que  condujo  a  la  terminación  anticipada  del proceso, como el aducir en la audiencia de individualización de  la  pena  cualquiera  de  las  situaciones  a que se hizo alusión en el número  2.2.,  para  efectos  penales,  pues  son  ajenas al compromiso adquirido por el  fiscal y el imputado.    

                 A    este   respecto,   la  Sala1  precisó  en  providencia  del  20  de  octubre de 2005, que “es  incompatible  con el principio de lealtad, toda impugnación que busque deshacer  los efectos del acuerdo o la aceptación de la responsabilidad”.   

          2.4.  Ahora  bien,  en la audiencia para la individualización de la  pena,  acto  procesal  necesaria e ineludiblemente subsiguiente a la aprobación  del   acuerdo   (artículo  351  ídem),  los  intervinientes  solamente  pueden  referirse  a  “las  condiciones  individuales,  familiares,  sociales, modo de  vivir   y   antecedentes   de  todo  orden  del  culpable”  y  a  la  probable  determinación  de  la  pena  y  la concesión de los sustitutos de la sanción,  aspectos  únicos  sobre  los  cuales  el  legislador  admitió alguna actividad  probatoria (artículo 447 ibídem).    

               Cierto es que, el artículo 29 de  la  C.P.,  autoriza  a  los  intervinientes  en  el proceso penal a solicitar la  práctica  de  las pruebas que resulten pertinentes y conducentes con la materia  objeto  de  debate,  pero  bajo el postulado de que tal derecho se ejerza en los  términos  en  que  la ley lo establezca, pues el ejercicio de las garantías es  dable  dentro  del marco del debido proceso y la aplicación sistemática de las  disposiciones que regulan la materia.    

          Si  el  preacuerdo, como modalidad de justicia consensuada a través  de  un  procedimiento abreviado, implica la aceptación de responsabilidad penal  en  forma  anticipada,  disponer de parte del rito procesal, renunciar al debate  fáctico  y  probatorio  y,  se  rige  por  los principios de irretractabilidad,  eventualidad,  preclusión  y  seguridad  jurídica,  resulta  extraño  a dicho  mecanismo  jurídico  la  tesis  de  la  defensa,  en  el  sentido  de que se le  desconoce  el  debido  proceso  al  incriminado,  al  haberse  negado,  luego de  aprobado  el  acuerdo,  la  práctica  de  la  prueba testimonial ofrecida en la  audiencia  de  individualización  de  la  pena  para  demostrar que JHON NELSON  TRUJILLO  MORALES obró en exceso de legítima defensa, pues tal pretensión con  respaldo  probatorio  mínimo,  por  lo  que  resultaba  ajena  al acto procesal  cumplido,  en  el que por expreso mandato del artículo 447 del C.P.P. no tenía  cabida  dicho  debate  probatorio,  además  de que la propuesta constituía una  manifiesta  violación  a  la  prohibición  de  retractación a la que alude el  artículo 293 ejusdem.   

          Sobre  el  procedimiento  a  seguir  y  las facultades que se pueden  ejercer  por  los intervinientes, luego de aceptada la imputación o de aprobado  un         preacuerdo,         la        Sala2,  en  providencia  del  12  de  diciembre de 2005, dijo:   

“En  efecto,  entre  la  acusación  y  la  sentencia,   entre  ésta  y  los  cargos  aceptados,  luego de aceptado el  acuerdo,  deviene  la  audiencia  para  la  individualización de la pena en los  términos  del  artículo  61  del  código  penal, de modo que ese esquema debe  respetarse por el recurrente a la hora de postular los cargos.   

“Así,  cuando  el artículo 447 de la ley  906  de  2004,  señala  que  “si  se  aceptare  el  acuerdo  celebrado con la  fiscalía”,  el  juez  le  concederá  la  palabra  para que se refieran a las  condiciones  individuales, familiares, sociales, modo de vivir y antecedentes de  todo  orden”,  se  refiere a circunstancias que le permitan al juez graduar la  pena  en  los  términos  del artículo 61 del código penal y no a aquellas que  modifican  los  extremos  punitivos del tipo penal o que circunstancian el hecho  tornándolo en uno diferente, en perjuicio del mismo acuerdo”.   

          2.5.  La  legitimación para recurrir en  casación   está   vinculada   con   el  interés  de  las  partes  y  los  intervinientes (artículo 182 del  C.P.P.),  el  cual  está representado por el agravio de carácter penal o civil  ocasionado con el fallo recurrido.   

          Si  la  condena  impuesta  a JHON NELSON  TRUJILLO  MORALES es congruente con los términos en que se celebró el acuerdo,  según  se ha registrado en los antecedentes de esta providencia, al que además  se  llegó  en forma consciente y voluntaria por la fiscalía y el imputado, con  la   asistencia   de  la  defensa,  sin  resultar  exigible  el  presupuesto  de  procedibilidad  a  que  se  refiere  el  artículo  349 del C.P.P. y habiéndose  observado  las  garantías  fundamentales,  no  es  posible la retractación por  parte  de  los  intervinientes, por mandato expreso del artículo 293 ídem, del  acuerdo que dio origen al fallo recurrido.   

          Proferido el fallo de primera instancia y  segunda  instancia conforme a la voluntad del procesado, de la que no es posible  retractarse,    por    haberse   expresado   al   amparo   de   las   garantías  constitucionales,  ningún perjuicio puede aducir el censor con las orientación  de  las  decisiones,  las que por lo demás, acogieron en su totalidad la rebaja  de pena ofrecida por la fiscalía.   

          En   las  condiciones  señaladas,  el  demandante   carece   de   interés  para  controvertir  en  sede  de  casación  circunstancias  como  el exceso en la legítima defensa, por cuanto que con ello  desconoce  indebidamente el marco de negociación que condujo al acuerdo para la  imputación  fáctica  y jurídica por la que se condenó a JHON NELSON TRUJILLO  MORALES,  retractación  que  prohíbe  el  ordenamiento  jurídico, como quedó  expresado antes.   

          2.6.  Finalmente  debe  precisarse  que  contra   esta   decisión  procede  la  insistencia,  mecanismo  que  según  la  jurisprudencia      de      la      corporación3,  debe promover el demandante,  dentro  de  los  cinco (5) días siguientes a la notificación de la providencia  que  resolvió  no  seleccionar  la  demanda  de casación, con el fin de que se  reconsidere lo decidido.   

         También   pueden   acudir   a  la  insistencia  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  casación  penal  o  el Magistrado de la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  que  haya salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria,  eventualidad  que  es  potestativa  de  dichos  funcionarios  para  someter  o  no el asunto a consideración de la Sala, pero si la opción elegida  es  por  ésta  última,  se  debe  enterar  al  peticionado  en  un plazo de 15  días.   

                Si la insistencia prospera  la  demanda  debe  admitirse, de lo contrario, si se mantiene la decisión de no  seleccionarla, la sentencia de segunda instancia queda en firma.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

        RESUELVE:   

         1.  Inadmitir  la  demanda  de casación  presentada en defensa del procesado JHON NELSON TRUJILLO MORALES.   

         2. Contra esta providencia sólo procede  el “recurso” de insistencia.   

         Cópiese,   notifíquese   y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.  Cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

                                  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ                                                                       ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO                                 

Salvamento  parcial  de  voto                                                             

ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO                                            ÁLVARO    O.    PÉREZ   PINZÓN     

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS                                          JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

                                         

    

    

1 C.S.  de J., Sen. de Cas., 20-10-2005, Rdo. 24.026.   

2 C.S.  de J., Aut. de Cas., Rdo. 24.913.   

3 Cfr.  C.S. de J. Aut. de Cas. del 12-12.05, Rdo. 24.332.     

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