25195(16-03-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25195   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

                     

                            Magistrada Ponente:   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

          Aprobado Acta N° 024.   

Bogotá, marzo dieciséis (16) de dos mil seis  (2006).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  sobre  la  admisión  o no  selección  del  libelo  de  casación  presentado por el defensor del procesado  ROGER    IVÁN    HERNÁNDEZ    BUITRAGO,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá el 19 de octubre de 2005, por cuyo medio confirmó  la  dictada por el Juzgado Séptimo Penal Municipal con función de Conocimiento  de  la  misma  ciudad  el  18  de agosto del referido año, que lo condenó como  coautor    penalmente    responsable    del    delito    de   hurto   calificado  agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Aproximadamente a las 4:30 horas de la tarde  del  19  de julio de 2005 en la vivienda ubicada en la carrera 36 No. 27-31 sur,  interior  1, barrio Bravo Páez de esta ciudad, en momentos en que se encontraba  la   señora   Sandra   Eloisa   Portillo  en  compañía  de sus sobrinos Johnatán  David  Ramírez  y John Henry  Ramírez,  de  sus  dos  hijos  menores  de edad y del  señor   Fabián   Torres,  ingresaron  abruptamente  tres  individuos  provistos de armas de fuego, quienes  procedieron  de inmediato a atar a los mencionados John  Henry  y  Fabián,   luego   de   lo  cual  sustrajeron  algunos  electrodomésticos.  Posteriormente,  personal  de  la  Policía Nacional, recuperó un televisor, un  control  remoto y un equipo de sonido, en momentos en que era transportado en el  automóvil   de   placas   AHF-620,   marca   Fiat,   conducido  por  ROGER  IVÁN  HERNÁNDEZ BUITRAGO; dichos  electrodomésticos   fueron   reconocidos  por  Sandra  Eloisa    Portillo,   como   los   hurtados   de   su  residencia.    

Legalizada  la  captura  ante  el Juzgado 46  Penal  Municipal con funciones de Control de Garantías de Bogotá, la Fiscalía  280    Seccional    le    formuló    a    HERNÁNDEZ  BUITRAGO    imputación   en  audiencia  por  la  comisión  de  los  delitos de  hurto calificado agravado y porte ilegal de  armas  de  defensa  personal, a la vez que solicitó le fuera impuesta medida de  aseguramiento   de  detención  preventiva.  Durante  la  misma  diligencia,  el  imputado  se  allanó  al  primer cargo formulado, motivo por el cual se produjo  ruptura de la unidad procesal.   

          El  Juez  de Control de Garantías impuso a  ROGER    IVÁN    HERNÁNDEZ   BUITRAGO   medida   de  aseguramiento  de detención preventiva, la cual sustituyó por detención en el  lugar  de  su  residencia,  en audiencia que tuvo lugar ante el Juzgado 13 Penal  Municipal con funciones de Control de Garantías de Bogotá.   

El  pasado 18 de agosto, el Juzgado Séptimo  Penal  Municipal  Penal  Municipal  con  función  de  Conocimiento  de Bogotá,  realizó  la  audiencia de individualización de pena y sentencia, condenándolo  a  la  sanción  principal de diecinueve  (19) meses y quince (15) días de  prisión  como coautor penalmente responsable del delito cuya comisión aceptó.  También  le  impuso  la  pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la  libertad  y  le negó la suspensión de la ejecución de la pena privativa de la  libertad   y   la   sustitución   de  la  pena  de  prisión  por  la  prisión  domiciliaria.   

          Impugnada  la  sentencia  por  la  defensa,  el Tribunal Superior de  Bogotá  la  confirmó  “en  lo  que  fue  objeto de  recurso”  mediante  fallo del 19 de octubre de 2005,  decisión  que  ahora  es  recurrida  extraordinariamente  por  el  defensor  de  HERNÁNDEZ             BUITRAGO.   

LA DEMANDA  

Propone  un sólo cargo con fundamento en la  causal  primera  prevista en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, advirtiendo  que   “la  falta  de  aplicación,  interpretación  errónea   o  indebida  de  una  norma  del  bloque  constitucional  genera  una  violación  directa  al  no  concederse  los  beneficios de la suspensión de la  ejecución    de    la    Pena    o    la    sustitución   de   la   Detención  Domiciliaria”.   

Lo anterior, indica, porque se desconocieron  los   artículos   13   y   29   de   la  Constitución  Política  “mas  aún  cuando se cumple con la mayor parte de los requisitos  del  art.  63  del  C.P.”,  toda  vez  que se   limitó  su  concesión a partir de la apreciación subjetiva del funcionario en  relación  con  la  modalidad  delictiva  aceptada  por  su  defendido y de ahí  establecer     que     necesitaba     tratamiento    intramural,    “muy  a  pesar  de haberse arrepentido ante la Administración de  Justicia,  la  sociedad  y  la  víctima, buscando oportunidad de resocializarse  dentro   de   la   misma  comunidad  o  el  seno  de  su  familia”.   

Acto  seguido,  anota  que  el  derecho  de  igualdad  con  la  Constitución Política de 1991 ya no es sólo una referencia  teórica,  sino  que  se  ve  reflejada  en  el  Derecho  Penal,  por  lo que su  aplicación  debe  proceder  “sin consideraciones de  ningún orden”.   

Por  lo  tanto,  manifiesta que no entiende  cómo  en  un  sistema  garantista  en  donde la privación de la libertad es la  excepción,  “no  se  le  brinde  a esta persona la  posibilidad  de  otorgarle los beneficios de alternatividad penal”.   En ese orden de  ideas, prosigue, si bien todo delito  es  reprochable,  se  desconoce  que al amparo de los preceptos constitucionales  prima  la  libertad  y  por eso toda persona es digna de que el Estado le brinde  una  oportunidad,  pues  de  lo  contrario  se  atentaría  contra  su  libertad  “y  se limitaría la concesión de estos beneficios  a   las   posturas   de   los  funcionarios  en  algunos  delitos”,   sin   que  se  pueda  olvidar  que  su  prohijado  “actualmente  se  encuentra  en  detención  domiciliaria,  está  plenamente  identificado,  carece  en absoluto de antecedentes penales, es padre  de  familia  y  es la primera vez que comete este hecho delictivo”.   

Con  base  en  lo  expuesto, solicita de la  Sala,  casar  parcialmente  el fallo impugnado “para  que  en  aras del principio de libertad, favorabilidad e igualdad”   se   conceda   en   favor   de   su   representado  “la  suspensión  de  la ejecución de la pena o en su defecto el  beneficio       de       la       Detención      Domiciliaria      (sic)”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

Impera  precisar, en primer término, que si  bien  con  la Ley 906 de 2004 se amplió la cobertura para acceder al recurso de  casación   en   tanto   que,  a  diferencia  de  los  ordenamientos  procesales  precedentes,  ahora  es  viable contra todo tipo sentencias de segunda instancia  “en     los     procesos     adelantados     por  delitos”,   sin  que  obre restricción alguna en relación con la autoridad que  la     profiere,     y     eliminarse     la    exigencia    del    quantum  de  pena  del  delito,  ello  no  significa  que  quien  acuda  a  este  medio  de  impugnación  esté  exento de  satisfacer una serie de requisitos formales.   

En  efecto,  de conformidad con el artículo  184  de  dicha  normatividad, para que la demanda sea admitida es preciso que se  acredite  la  afectación de derechos o garantías fundamentales, lo cual impone  contar  con  interés  para impugnar, señalar la causal, desarrollar los cargos  de  sustentación del recurso y demostrar que es necesario el fallo de casación  para  cumplir  alguno  de los fines establecidos para el recurso en el artículo  180,  siendo  estos,  la  efectividad  del  derecho  material, el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por  éstos y la unificación de la jurisprudencia.   

          Resaltado  lo  anterior  se  tiene  que  en el asunto que concita la  atención  de  la  Sala le asiste interés al demandante para interponer recurso  de  casación,  en  cuanto  su  censura  se  circunscribe  a la concesión de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena y el sustitutivo de la  prisión  domiciliaria  a  su defendido, es decir, el ataque apunta a un aspecto  que  en  su  criterio  irroga perjuicio a sus derechos, sin que ello comporte de  manera  alguna  retractación  respecto de la aceptación de cargos imputados en  la respectiva audiencia.   

          Ahora  bien,  no  obstante  contar  con  interés  para impugnar, es  preciso   advertir   que   la   demanda   presentada   por   el   defensor   del  procesado  ROGER IVÁN HERNÁNDEZ BUITRAGO,  no satisface los presupuestos formales enunciados y, por ende, la  decisión  que  se  impone  adoptar  es la de no seleccionarla para los fines de  este  recurso.   A  efecto  de  proveer en el sentido indicado, se tiene lo  siguiente:   

          En  primer  lugar,  es  preciso  señalar  que si bien el demandante  señala  expresamente  la  causal  por  cuyo  medio endereza el ataque contra el  fallo  impugnado,  esto  es, la primera  prevista en el artículo 181 de la  Ley  906  de  2004,  por violación directa de la ley sustancial, también lo es  que  al interior de la censura involucra diferentes tópicos incompatibles entre  sí,  pues  en  forma  simultánea  atribuye  al fallador la vulneración de los  derechos  de igualdad y debido proceso previstos en los artículos 29 y 13 de la  Constitución,  en su orden y, en la parte final del escrito, también incorpora  una  discusión  fáctica,  al  estimar  que  el sentenciador debió conceder la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  o, en su defecto, el  sustitutivo   de   la  prisión  domiciliaria  a  su  defendido,  toda  vez  que  “está actualmente en detención domiciliaria, está  plenamente  identificado,  carece  en absoluto de antecedentes penales, es padre  de  familia  y  es la primera vez que comete este hecho delictivo”.        

Para  la  Sala  no  se  remite a duda que el  desconocimiento  de  los  derechos constitucionales referidos por el actor tiene  su  marco  de  discusión  en  la  causal  segunda,  la  cual  procede  ante  el  “desconocimiento  del debido proceso por afectación  sustancial  de  su  estructura  o de la garantía de cualquiera de las partes”  y  que  el  segundo  argumento  aludido,  que  implica  apartarse  de  los supuestos fácticos y probatorios del fallo que condujeron al  sentenciador  a  negarle  los  beneficios  indicados  a  su prohijado, ha debido  plantearse  por  la  causal  tercera,  cuya  procedencia  se  verifica frente al  “manifiesto   desconocimiento   de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la  prueba  sobre  la  cual  se  ha fundado la  sentencia”.   

Todo  lo  anterior permite inferir que en el  único  reproche  propuesto  se  incluyeron  diversos  aspectos  que no sólo no  tienen  ninguna relación con la causal que eligió el demandante para atacar el  fallo,  sino  que,  adicionalmente, ha debido plantearlos en forma separada como  única forma de facilitar su comprensión.   

De  acuerdo  con los principios que rigen el  recurso  de  casación  y  que  continúan  regulándolo  en  el marco del nuevo  sistema  penal  acusatorio  implantado  con la Ley 906 de 2004, por conservar su  naturaleza  rogada  y  constituir  un  juicio  técnico-jurídico  que obliga al  demandante  a  sustentar  su propuesta mediante una argumentación coherente, es  necesario  que  cuando  se  trata  de  asuntos que tienen fundamento en diversas  causales  de casación, las censuras deben ser abordadas por separado (principio  de  autonomía)  máxime si, como aquí sucede, son excluyentes (principio de no  contradicción).   

Lo   anterior,  con  el  fin  de  conjurar  confusiones   argumentativas   y   conceptuales   que   puedan   entorpecer   el  entendimiento  de la propuesta, pues si bien se tiene dicho de tiempo atrás que  el  recurso  de  casación  cuenta con una serie de reglas técnicas, señaladas  por  el  legislador  y desarrolladas por la jurisprudencia, con el propósito de  que  no  se  convierta  en  una tercera instancia, lo cierto es que aquéllas no  pasan  de ser un conjunto de postulados orientados a conseguir que el demandante  se  sujete  a  unos  mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en la postulación y  desarrollo  de  sus  reparos,  de  suerte  que  resulten  inteligibles en cuanto  precisos   y  claros,  dado  que  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función  constitucional   y   legal  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   recurrentes   en  casación.   

En segundo lugar, se impone precisar que tal  como  lo  tiene dicho en forma pacífica la jurisprudencia de la Sala, cuando se  trate  de  desarrollar  la  causal  de  violación directa de la ley sustancial,  elegida  por  el  libelista  para encaminar el ataque contra el fallo impugnado,  está  obligado  a  respetar  los  fundamentos  fácticos  y  probatorios  de la  decisión  impugnada  para  así  concentrar  su  atención exclusivamente en el  error  de juicio que sin mediación alguna recae sobre la norma sustancial, pues  si  pretende  ventilar discusiones en derredor de la apreciación de la prueba o  de  los  supuestos  fácticos, para ello cuenta con la causal que por naturaleza  está  concebida  para  tal  efecto,  esto es, la violación indirecta de la ley  sustancial  contenida  en  el numeral 3° del mencionado artículo 181 de la Ley  906 de 2004.   

Pero  el  casacionista,  como ya se dijo, no  sólo  no  cumple con los postulados anteriores inherentes a la causal invocada,  pues  se  aparta de los supuestos fácticos y probatorios de los fallos en punto  de  la negativa a otorgar la suspensión condicional de la ejecución de la pena  y  el  sustitutivo  de la prisión domiciliaria a su defendido, sino que además  ni   siquiera   señala   de   qué   forma   se   vulneraron   las  preceptivas  constitucionales   que   aduce,  si  por  “falta  de  aplicación,  interpretación  errónea  o  aplicación  indebida”,   como   expresamente   lo   indica   el  numeral  1°  del  mismo  artículo.        

Ha  dicho  la  Sala  y  ello  tiene  validez  también  respecto  de  la  Ley 906 de 2004, que la violación directa de la ley  sustancial  sólo  se  refiere  al  yerro  en el que incurren los sentenciadores  cuando  a  partir de la ponderación de los hechos objeto de juzgamiento legal y  oportunamente  allegados  a  la actuación, dejan de aplicar la disposición que  se  ocupa de la situación en concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia  (falta   de   aplicación   o   exclusión  evidente),  realizan  una  equívoca  adecuación  de  los  hechos  probados a los supuestos que contempla el precepto  (aplicación  indebida),  o le atribuyen a la norma un sentido que no tiene o le  asignan   efectos   diversos   o  contrarios  a  su  contenido  (interpretación  errónea).   

Por  tanto,  cualquiera  sea la modalidad de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  yerro de los juzgadores recae  necesaria  e inmediatamente sobre la normatividad, circunstancia que traslada el  debate  a  un  ámbito  estrictamente  jurídico,  sea porque se deja de lado el  precepto  regulador de la situación específica demostrada, ora porque el hecho  se  adecua a un precepto estructurado con supuestos distintos a los establecidos  o  bien  porque  se desborda la intelección propia de la disposición aplicable  al  caso  concreto,  todo lo cual exige como punto de partida, la aceptación de  la  realidad  fáctica  definida  en  las  instancias e inmodificable dentro del  proceso que, según ya se dijo previamente, no respeta el censor.   

En  tercer  lugar, con facilidad se advierte  que  en  el  fondo  de  la  propuesta, el casacionista tampoco desarrolla algún  yerro  de la sentencia impugnada cuya corrección sea viable mediante este medio  de  impugnación,  pues  se  contrae  a  exponer  de  manera sucinta su criterio  personal  en  el  sentido  de  que debieron otorgarse los beneficios aludidos en  favor de su defendido.   

Pero,  en  esa  labor ni siquiera expuso las  razones  en que se basa para colegir que la negativa de los falladores a otorgar  los    mencionados    beneficios    a   su   defendido   ROGER  IVÁN  HERNÁNDEZ  BUITRAGO  configuró  violación  de  los  derechos al  debido  proceso,  favorabilidad  e  igualdad,  que  simplemente  enuncia  en  la  demanda,  y  para  lo  cual  no  es  suficiente  con  indicar  que en un sistema  garantista,  en  donde la limitación a la libertad es excepcional, “toda   persona   es   digna  de  que  el  estado  el  brinde  una  oportunidad”.   

Al respecto, conviene precisar que no porque  el    recurso   de   casación   ostente   la   connotación   de   “control  constitucional”, como así lo  indica  taxativamente  el tantas veces mencionado artículo 181 de la Ley 906 de  2004,   permite  al  demandante  sustraerse  a  su  obligación  de  sustentarlo  debidamente,    bastándole    simplemente   con   aludir   a   unos   preceptos  constitucionales  y  sin  expresar  de  manera  clara  y precisa cuáles son las  razones que apoyan su aserto.   

Resta  señalar  que  tampoco  el recurrente  persuade  a  la    Corte  de  que  se  precisa  del fallo para cumplir  algunas  de las finalidades del recurso de casación, esto es, que la violación  de  derechos o garantías de su representado debe ser enmendada a través de una  providencia  que  haga  efectivo su derecho material, sus garantías, repare los  agravios  sufridos  o  unifique  la  jurisprudencia,  motivo  adicional  para no  escoger el libelo.   

         

Las   razones  anteriores  irrumpen  como  suficientes para no seleccionar la demanda al trámite casacional.   

          Para   concluir,   es   necesario  señalar  que  no  se   observa  con  ocasión  del  fallo  impugnado  o  dentro  de  la  actuación   violación  de  derechos  o  garantías  del  procesado  ROGER  IVÁN  HERNÁNDEZ BUITRAGO, como  para  que tal circunstancia imponga superar los defectos del libelo para decidir  de  fondo, según lo dispone el inciso 3º del  artículo 184 de la Ley 906  de 2004.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  del procesado  ROGER  IVÁN HERNÁNDEZ BUITRAGO, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906  de     2004,    es    facultad    del    demandante    elevar    petición    de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE    PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN           

MARINA PULIDO DE BARÓN                                      JORGE        LUIS        QUINTERO  MILANÉS              

Permiso  

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS                               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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