25129(10-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25129   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N° 044  

          Bogotá D.C., diez (10) de mayo de dos mil seis (2006)   

  VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de revisión presentada por el apoderado de FERNEY  OSPINA  OCAMPO, contra el fallo de  segundo  grado  proferido  el  30  de  mayo  de 2003 por el Tribunal Superior de  Manizales,  confirmatorio del dictado el 14 de febrero de la misma anualidad por  el  Juzgado  Penal  del Circuito de Salamina, por cuyo medio se lo condenó a la  pena  principal  de  veintiséis  (26) años y tres (3) meses de prisión y a la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo  lapso,  como  autor  penalmente responsable del concurso de delitos de homicidio  agravado  del  que fue víctima José Dorian Velásquez  Gallego  y  porte  ilegal  de arma de fuego de defensa  personal.   

HECHOS  

Sobre  las  cinco  de la tarde del día 5 de  diciembre    de    2001,    en    el   sector   “La  cuchilla”    del   municipio   de   Salamina,   un  individuo,       posteriormente      identificado     como     FERNEY  OSPINA  OCAMPO,  descendió de una  motocicleta  DT  125  de  color  blanco,  aguardó  por algún tiempo y luego de  observar  que  en  lugar  próximo  se encontraba José  Dorian  Velásquez, procedió a dispararle con un arma  de  fuego  en  varias ocasiones, causándole múltiples heridas que determinaron  su deceso momentos después en el hospital Felipe Suárez.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

Dispuesta la apertura de la instrucción, la  Fiscalía   vinculó  mediante  indagatoria  a  FERNEY  OSPINA  OCAMPO,  Pedro  Luis  Rodas Cano y Mariela   de   Jesús   Cano   de   Rodas,  definiéndoles   su   situación   jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  derecho a libertad provisional, como posibles   autores  del  delito  de  homicidio  agravado y porte ilegal de arma de fuego de  defensa personal.   

Cerrada  la  investigación,  el sumario fue  calificado  el  17  de  junio  de  2002  con  resolución  de  acusación contra  FERNEY  OSPINA  OCAMPO  como  presunto   autor   del   concurso   de  delitos  que  determinó  la  medida  de  aseguramiento   y  preclusión  de  la  investigación  respecto  de  los  otros  vinculados.  Impugnada  la calificación, la Fiscalía Delegada ante el Tribunal  de Manizales la confirmó.   

La etapa del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado Penal del Circuito de Salamina, despacho que luego de surtir el rito  pertinente  profirió sentencia el 30 de mayo de 2003, por cuyo medio condenó a  FERNEY  OSPINA  OCAMPO a las  penas  señaladas en el introito de esta decisión, fallo confirmado, como allí  también se indicó, por el Tribunal Superior de Manizales.   

LA  DEMANDA   

El   apoderado   del   sentenciado   FERNEY OSPINA OCAMPO solicita  la  revisión  del  fallo  de segunda instancia con fundamento en el numeral 5°  del  artículo 220 de la Ley 600 de 2000, precisando que en anterior ocasión se  intentó  promover  acción de revisión contra la misma sentencia, por conducto  de  la  causal de que trata el numeral 3° de la misma disposición, ocasión en  la  cual  “tuvo ocurrencia la inadmisión, porque la  causal  invocada  no  era la adecuada” de suerte que,  agrega,  “en  la  misma  providencia, a Fl. 12, esta  Colegiatura  nos sugirió que se debía invocar la causal 5ª. del artículo 220  ibídem.   

Luego de un extenso recuento sobre las causas  que  en  criterio  del  actor  fueron  determinantes  del  homicidio  del señor  José Dorian Velásquez, así  como  de  un  amplia crítica de los testimonios sobre los cuales se edificó la  sentencia   cuya  revisión  se  pretende,  indica  el  demandante  que  con  la  colaboración  de  los  señores José Gilberto Ospina  González    y    Marta   Lucía   González,   cuyas  declaraciones  extrajuicio  adjunta  al  libelo,  emprendió  una investigación  extraprocesal     que     le     permitió     arribar    a    las    siguientes  conclusiones:   

a) Patricia Ocampo,  cuyo  testimonio  fue  fundamental  en  la  sentencia  emitida  contra  el  señor OSPINA OCAMPO, fue  compañera  sentimental  del sentenciado y con ella procreó un  hijo,  relación  que  se  deterioró  por  cuanto  ella  sostenía amoríos con  “agentes   de   la   policía  judicial”.   

Para  abril  de  2001, agrega, se produjo la  ruptura  de  la  unión marital de facto y “por tales  hechos,  se  le  desataron  enormes  celos  y encono -a  FERNEY    OCAMPO,    se  aclara-  hasta que el 31 de diciembre de ese año 2001  resolvió  quitarle  el  niño”,  pero  como ella se  negó  “él  se encolerizó y con una navajita corta  uñas,   le   hizo   una  pequeña  herida,  en  la  parte  exterior  del  muslo  izquierdo”.   

Cuenta   el  demandante  que  el  referido  incidente   desató   la   ira   de  Patricia  Ocampo,  quien   formuló   una   inflexible  denuncia  contra  FERNEY  OSPINA  por lesiones  personales.  Así  mismo,  que  esa  enemistad  que  se  generó entre ellos fue  determinante  para  que  posteriormente,  aun  sin  ser testigo presencial de la  forma  en  que se dio muerte a José Dorian Velásquez,  concurriera a declarar a la fiscalía.   

A  través  de  la entrevista que refiere el  demandante   haber   efectuado,   ella   le   informó  que,  “…había  ido a declarar porque en esos días tenía rabia con FERNEY,  porque  la  había  chuzado  y  porque  le  dijo  que le iba a quitar el niño y  también,   porque   los   agentes   del   CTI   le   dijeron   que  tenía  que  declarar”.   

Y precisa que “Los  funcionarios  de  la  Polijudicial  (sic), aprovecharon   y  utilizaron  a  PATRICIA,  porque  sabían  que había sido su excompañera y que  guardaba  fotos  de  él, y le pidieron una foto, dizque para conocerlo y se las  suministro.  Con  esta foto, y otras, como ya lo indicamos… los polijudiciales  (sic),  armaron  un  ALBUM  FOTOGRAFICO,  y  en él, insertaron la foto de FERNEY, y fueron por las casas de  las  testigos (Bertha Leonor y María Esperanza) a prepararlas, a sugestionarlas  e  inducirlas, para que fueran a la cárcel, al reconocimiento de FERNEY en fila  de      presos,      sin     conocerlo.”   

Para  sustentar  las anteriores conclusiones  aporta  el  demandante  la  declaración  extrajuicio  rendida  por Patricia   Ocampo   el   3  de  abril  de  2004,  ante el Notario único  del Círculo de Salamina, Caldas.   

b)  Bertha  Leonor  Vásquez  Gallego,  a quien refiere haber entrevistado,  reconoció  que  agentes  del  CTI  estuvieron  en  su  casa en varias ocasiones  mostrándole  un  álbum  fotográfico,  en donde estaba el muchazo FERNEY y otros, siendo los agentes quienes  señalaban   al  primero  como  autor  del  homicidio;  que  de  esa  forma  fue  sugestionada   y   concurrió   a   la   cárcel   a   reconocerlo  en  fila  de  personas.   

c) María Esperanza  Osorio  Gómez  también admitió en entrevista que con  ella  sostuvo  el  togado,  que  en  realidad  no  vio  a  quien disparó contra  José Dorian Velásquez, pero  cómo  días  después  agentes  del  CTI  estuvieron en su casa mostrándole un  álbum   con   fotos   y   le  señalaron  directamente  al  joven  FERNEY  como el autor del homicidio, fruto  de  esa  sugestión y convencida por ellos, quienes le insistieron en que tenía  que ir a reconocer al homicida, así lo hizo.   

Seguidamente  el  demandante  se  ocupa  en  extenso   de   señalar  las  razones  por  las  cuales,  en  su  opinión,  los  sentenciadotes  no  debieron  dar  crédito  a los reconocimientos efectuados en  fila  de  persona efectuados por Bertha Leonor Vásquez  Gallego  y  María Esperanza  Osorio Gómez.   

d)  Sobre el testimonio de cargo rendido por  Sandra   Milena   Valencia   Tabares,   indica  que  como  esta  persona  no  pudo  ser   localizada en  Salamina  para  entrevistarla, a fin de refutar sus afirmaciones “elaboramos  un  dibujo a mano alzada del lugar, tomamos fotografías  (las  cuales  adjuntamos)  que muestran la panorámica de las escalas, por donde  se   evadió   FABIAN   ROJAS   CANO   (el   homicida),   según  lo  testimonia  extraprocesalmente  Luis Eduardo Serna Montes… verificamos la dirección de la  casa  de Sandra Milena, situada en la carrera 8ª. N° 14-10, para establecer la  distancia  existente  entre  uno  y otro lugar para comprobar la veracidad de la  1ª  (sic)  declaración, en  virtud   de   que   en   la  2ª.  (sic)  contradice  lo relatado en la 1ª (sic)”.  ,    concluyendo  así  que  ““es falso lo dicho por la testigo, porque no  concuerda,  con la realidad de los hechos… al señalar en la 1ª. (sic)  declaración que a una distancia de  72  metros,  a  las  7.00  p.m.,  en plena oscuridad y detrás de una ventana en  donde  se  encontraba  cuando escuchó los disparos (estos son detonados en cosa  de  segundos),  pueda asegurar, que alcanzó a percibir los disparos después de  darle  la  vuelta  a  la  habitación,  y  salir  al  balcón y ver al individuo  disparar  y  que  los  dos primeros toros, dizque “… como que los hizo a los  pies”,  cuando  quiera  que  según  el  acta  de necropsia , en éstos, no le  aparecen  orificios, y que vio cuando se tapó con un libro, y que lo vio caer y  que  en  el  suelo le dio otros disparos que fueron como 5 o 6 (…) Máxime que  como   ella   misma   lo   declara,   que   estaba  oscuro  “…  y   ya   se   veía   muy   poco   porque  la  farola  estaba  como  apagada…”.  (puntos    suspensivos,    negrillas    y    subrayas    del    texto  transcrito).   

e)  Luis  Eduardo  Serna  Montes,  persona  residente  en el municipio de  Salamina,  fue  entrevistado  e  informó que el día del homicidio escuchó los  disparos  e  inmediatamente  después  vio  subiendo  por  las escalas al señor  Fabian  Rodas  Cano,  quien  guardaba  un arma de fuego en un bolso que llevaba consigo, sin haberse atrevido  a  declarar en su momento por tratarse de un sujeto muy peligros, no obstante lo  cual  se  decidió  a  ello  porque consideró que no era justo que FERNEY  OSPINA  estuviera condenado por un  delito que no cometió.   

Para  demostrar  su  afirmaciones, aporta el  demandante  declaración  extrajuicio  rendida por Luis  Eduardo  Serna  Montes  el  31 de mayo de 2004 ante el  Notario tercero del municipio de Envigado.   

f)  También  entrevistó  a  Olegario  Ríos  Hincapié,  por cuanto el  occiso  vivió  sus  últimos días en casa de él. Esta persona informó que el  día   que   mataron  a  José  Dorián,  escuchó  los  disparos  y  de inmediato acudió al lugar, observado  que  llegó  la  policía y se llevó al muerto. Que estuvo por largo rato en el  sitio  y por allá no fue la policía o la Fiscalía a hacer inspección alguna,  como en realidad, agrega el actor, no aparece en el plenario   

g)  Seguidamente,  el demandante se ocupa de  hacer  referencia al proceso penal por lesiones personales que se siguió contra  FERNEY  OSPINA  OCAMPO,  por  denuncia   de  su  excompañera  sentimental  Patricia  Ocampo,  actuación  que  aporta  como  prueba  con el  libelo,  para  proceder,  seguidamente a concatenar tales hechos con el presunto  montaje   que   dice   orquestó  la  policía  judicial  del  lugar  contra  el  sentenciado,  de  cuya existencia se ocupa a espacio, relacionándolo finalmente  con los fundamentos del fallo cuya revisión se pretende.   

En este apartado de la demanda, el actor trae  a  colación  el  contenido  de  la  prueba de cargo, las razones por las cuales  estima  que  ella  no  fue valorada adecuadamente y efectúa una nueva propuesta  para   su  estimación,  última  en  la  cual  reivindica  el  mayor  grado  de  credibilidad   que   debió   otorgarse   a   los  testimonios  de  Cedelia  Ocampo,  Alba  Lucía  Ocampo, Estella Neira de Hernández,  Luz  Helena  Mejía,  Blanca  Arenas  y  Fabiola  Correa  Aguirre,  cuyo    contenido    cita    y    analiza   en   detalle.   

h) En otro capitulo de la demanda se ocupa el  actor  de  relacionar lo que considera “falencias del  proceso  de  homicidio”,  destacando en especial los  graves  efectos  que tuvo en el proceso la designación de un defensor de oficio  que  no  ejerció  una adecuada actividad, la actividad irregular de la policía  judicial  y  la  equivocada  valoración  de  las  pruebas  que  obraban  en  la  actuación  de  parte  del  Tribunal, por cuanto si hubieran sido sometidas a un  estricto  análisis  se  habría  detectado  su  falsedad,  para  concluir  que,   

“ Las pruebas que  aduce  el  Honorable  Tribunal  que  existieron  y  con las cuales edificaron la  sentencia    condenatoria,    son   falsas,   como   tantas   veces   lo   hemos  dicho”.   

          En  tal  virtud, con apoyo en la causal de revisión prevista por el  numeral  5°  del artículo 220 del estatuto procesal penal, solicita se proceda  a  admitir  la  demanda,  adjuntando  como  pruebas en apoyo de su petición las  siguientes:  (i)  Declaraciones  extrajuicio  de  Luis  Eduardo  Serna  Montes,  José Germán Pineda Duque, Alba Rosa Galvis González,  Alexander  Ceballos  Galvis,  Juan  Carlos Ceballo Galvis, José Gilberto Ospina  González,  José  Gildadrdo  Cuartas  Restrepo,  Patricia  Ocampo, (ii)  Copia  informal  de  la actuación seguida contra FERNEY   OSPINA  OCAMPO  por  el  presunto  delito  de  lesiones  personales  causadas  a  Patricia  Ocampo,  (iii) informes de policía judicial 031 y 0158  del  15  de  enero  y 26 de marzo de 2002, respectivamente, rendidos al interior  del  proceso  que  se le siguió pro el delito de homicidio, (iv) certificado de  Cámara  de  Comercio  del  establecimiento “El mejor  Pan”,    (v)   fotografías   correspondientes   a  FERNEY OSPINA OCAMPO en poder  de  su  ex  compañera  sentimental,  (vi)  dos fotografía, una de conjunto que  muestra  el  lugar  de  residencia de la testigo Sandra  Milena  Valencia  y  del  lugar  en  que se produjo el  homicidio   de  José  Dorián  Velásquez  y  otra  que  detalla  las escalas por las cuales se dice huyó el  homicida  y  (vii)  copia  del  auto del 13 de abril de 2005, a través del cual  esta  Sala  inadmitió,  en anterior ocasión, la demanda de revisión intentada  contra la misma sentencia de segundo grado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Como  se desprende del inequívoco texto del  artículo  220,  numeral  5°, del estatuto procesal penal, cuando se pretende a  través  de  esta  acción extraordinaria remover los efectos de cosa juzgada de  un  fallo  en  firme,  aduciéndose  la  falsedad de la prueba que le sirvió de  sustento,  es  menester que mediante otra “sentencia  en    firme”   se   haya  demostrado tal supuesto de hecho.   

Significa  lo  anterior,  y  ello  no admite  discusión  pues  emana  sin  ningún esfuerzo dialéctico de la redacción a la  que  acude  el  legislador  en  la  causal respectiva de revisión que invoca el  demandante,  que  para  su  invocación  se  precisa de la preexistencia de otro  proceso  judicial,  culminado  a  través  de  fallo en firme, por cuyo medio se  demuestre  plenamente  que  la base probatoria de la sentencia demandada ostenta  la  categoría  de  falsa,  como sucedería sí luego de proferida la condena se  comprueba  que  el  testigo  de  cargo  cuya  versión  sirvió  de  apoyo  a la  declaratoria  de  responsabilidad  penal  de una persona, en realidad falto a la  verdad y, por ello, se le condena por falso testimonio.   

         

          Visto   lo   anterior,  no  cabe  duda  que  la  referida  exigencia  consistente  en  que la falsedad de la prueba se demuestre mediante sentencia en  firme,  supone  entonces, como consecuencia obligada, que previo a interponer la  acción  de  revisión se haya discutido en otro proceso la temática asociada a  la  falsedad  de  la prueba en que se fundó el fallo cuya revisión se pretende  y,  subsiguientemente,  es  preciso también que fruto de esa actuación se haya  obtenido  el pronunciamiento jurisdiccional que haga viable sostener la falsedad  del  elemento  probatorio  objetado,  motivo  por el cual, es también razonable  concluir,  si  la  demanda  de  revisión  se  basa  en la causal a la que viene  haciéndose  referencia, el demandante debe acompañar a ella el pronunciamiento  judicial  respectivo,  que  acredita  la alegada falsedad de la prueba en que se  basó la sentencia atacada.   

          En  cambio,  no  es  viable  acudir  al  mismo  motivo de revisión,  mediante  la  reelaboración  de  nuevas teorías sobre el mayor o menor mérito  suasorio  de  la  prueba  que  obraba  en  la  actuación  penal  respectiva,  o  auscultando   sobre  nuevas  hipótesis  construidas  a  partir  de  labores  de  indagación  extraprocesales  emprendidas  por  el  propio  demandante  o por su  apoderado  para,  a  partir de ellas, sostener que tal o cual elemento de juicio  que obraba en el proceso parece ser falso.   

          Esta  última  propuesta  es la que sin éxito de prosperidad ensaya  el  apoderado  del  actor,  quien  tras  narrar  las  razones  que lo llevaron a  efectuar  por  su  propia  iniciativa una serie de indagaciones extraprocesales,  concluye  que,  en su parecer, los testimonios de cargo base de la sentencia que  se     profirió    contra    el    señor    OSPINA  OCAMPO  fueron falaces y que, por ello, debe accederse  a  la  revisión  del  fallo  de segundo grado a través del cual se le declaró  autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado.   

          Como  fácil  se  advierte,  tal  argumentación  no  se aviene a la  naturaleza  y exigencias de la causal invocada para promover la presente acción  de  revisión,  como  tampoco  corresponde  a  ninguna  otra  que  con  el mismo  propósito  haya  sido  prevista  por  el  legislador  en  el  artículo 220 del  estatuto procesal penal.   

          Adicionalmente,  huelga precisar que tras la demanda que se examina,  por  cuyo medio se intenta por segunda vez que la Sala acceda a revisar el fallo  proferido   por   el   Tribunal  de  Manizales  contra  el  señor  OSPINA  OCAMPO,  subyacen  en realidad los  mismos  motivos otrora analizados por esta misma instancia en auto del pasado 13  de  abril  de  2005,  quedando al descubierto que la única variante entre uno y  otro  libelo  se  hace  consistir  en  la  mención  escueta  a que el ataque se  emprende,  últimamente,  por  vía  de  la causal quinta de revisión, sin que,  como  ha  quedado  visto,  su  subsiguiente  desarrollo  sea  emprendido  por el  demandante  aportando la prueba requerida para demostrar el supuesto de hecho en  que  funda  su  ataque,  esto  es,  la que demuestre la falsedad de la prueba de  cargo base del proveído condenatorio cuya remoción intenta.   

          Así  las  cosas,  en  el  entendido  que la acción de revisión de  acuerdo  con  la  voluntad  del  legislador no se erige en una prolongación del  juicio,  ni  constituye instancia adicional con aptitud para franquear el acceso  a  una  pretensión de lograr enmienda a supuestos errores de procedimiento o de  juicio  en los que pueda haber incurrido el sentenciador al valorar las pruebas,  como  parece  entenderlo  el  demandante,  pues  para  todo  ello contó con las  oportunidades  que  la ley establece en las instancias y, agotadas estas, con el  recurso  de  casación  que  no  interpuso,  es claro que el libelo que viene de  examinarse  no  apunta  al propósito de este instituto, sino apenas, a suscitar  una  nueva  ponderación  probatoria, con base en elementos de juicio despojados  de la aptitud requerida para ello.   

          Como  el  análisis  precedente  orienta  la  conclusión  hacia  el  incumplimiento  de  la  exigencia  formal  que  establece  el  numeral  3º  del  artículo  222  de  la  Ley 600 del 2000, resulta imperiosa la inadmisión de la  demanda   de  conformidad  con  lo  indicado  en  el  artículo  223  del  mismo  estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada   por   el   apoderado  de  FERNEY  OSPINA  OCAMPO,  de conformidad con  las    razones    consignadas    en    la    anterior    motivación.   

         

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                                        ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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