25076(16-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25076  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta n.° 47   

Bogotá, D. C., dieciséis de mayo de dos mil  seis   

VISTOS  

Dentro del presente trámite de extradición  del  ciudadano  colombiano MARLON GUERRERO ROMÁN, solicitado por el gobierno de  los  Estados Unidos de América, le corresponde a la Corte resolver la solicitud  de  práctica de pruebas elevada dentro del término del artículo 518 de la Ley  600  de  2000,  por  el  defensor del requerido.            

ANTECEDENTES Y CONSIDERACIONES  

1.  Mediante  nota verbal n.° 2814 del 9 de  noviembre  de  2005,  el Gobierno de Estados Unidos de América, por conducto de  su  Embajada  en  Colombia,  solicitó al Ministerio de Relaciones la detención  provisional  con  fines  de  extradición del natural colombiano MARLON GUERRERO  ROMÁN,  pues  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito de  Columbia  lo  requiere  para  que  comparezca  en  juicio, toda vez que allí se  emitió  en  su  contra  la  resolución  de  acusación  n.°  05-341del  14 de  septiembre  del  mismo  año,  en  la  cual  se le formuló un cargo por delitos  federales de narcóticos.   

2.  Con  resolución  del 26 de noviembre de  2005,  el  señor  Fiscal  General  de la Nación ordenó la captura de GUERRERO  ROMÁN  para  los  fines  mencionados,  la  cual  se  obtuvo  el  siguiente 9 de  diciembre en Cartagena.   

3.  Con  la  nota  verbal n.° 0298 del 6 de  febrero  de  2006,  la  mencionada  representación  diplomática  formaliza  la  petición  de  extradición  de  MARLON  GUERRERO ROMÁN, en la cual reitera que  este  individuo  fue  objeto  de la resolución de acusación  n.° 05-341,  emitida  en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito de  Columbia,  acto  en  que se le formula un cargo, así: concierto para distribuir  cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína, con el conocimiento de que la cocaína  sería  importada  ilegalmente a los Estados Unidos, y ayuda y facilitamiento de  dicho delito.   

4.  El  Ministerio  de Relaciones Exteriores  remitió  la mencionada nota verbal y los documentos anexos al del Interior y de  Justicia,  entidad  que  a  su vez envió tal documentación a esta Corte, donde  luego  de proveerse porque el requerido contara con defensa adecuada, se ordenó  correr  el  traslado  para  solicitar  pruebas,  término  dentro  del  cual  se  pronunció el asistente técnico de GUERRERO ROMÁN.   

5.    El    defensor    del    reclamado  solicita:   

5.1. Se incorpore como prueba los siguientes  documentos que anexa:   

5.1.1.  Copia  auténtica de la declaración  extraproceso  rendida  el  23  de marzo de 2006 ante el Notario 4º de Medellín  por el señor Juan Arturo Montoya Díaz.   

5.1.2.  Copia  auténtica de la declaración  extraproceso  rendida  el  16 de marzo de 2006 ante el Notario 44 de Bogotá por  el señor Jaime Gonzalo Castiblanco Cabalcante.   

5.1.2.  Copia  simple  de  una comunicación  emanada  del Buró de Prisiones de los Estados Unidos de Norteamérica, dirigida  al  señor  Juan  Arturo  Montoya  Díaz,  de la cual se entiende que el sistema  carcelario  de ese país no renuncia a su facultad de torturar en prisión a los  ciudadanos  colombianos  extraditados,  ya que no reconoce los condicionamientos  correspondientes.   

5.1.3.  Copia de la comunicación fechada el  16  de  marzo  de 2006, suscrita por el Jefe de la Oficina Asesora Jurídica del  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia,  dirigida  a  los  internos  que  se  encuentran  en el patio n.° 7 de la cárcel de Cómbita, donde se encuentran la  mayoría   de   personas   detenidas  preventivamente  dentro  del  trámite  de  extradición  a  solicitud  de  Estados  Unidos,  mediante  la  cual el Gobierno  Nacional  responde  el requerimiento previo a una acción de cumplimiento que se  formulara.   

5.2. Se reciba declaración a los ciudadanos  Juan  Arturo  Montoya  Díaz  y Jaime González Castiblanco Cabalcante, para que  ratifiquen las declaraciones extra juicio arriba mencionadas.   

5.3.  Se  solicite  al  señor  Juan  Arturo  Montoya  Díaz  que  exhiba el original de la comunicación emanada del Buró de  Prisiones  de  los Estados Unidos, para cotejarla con la copia anexa, establecer  su autenticidad y ordenar que sea traducida por perito oficial.   

El  defensor  considera que esas pruebas son  conducentes,  porque  Estados  Unidos  de manera flagrante, ostensible, abierta,  pública  y  sistemática,  como  política  de  Estado  practica  la tortura de  prisioneros  en  general,  como  sucede  en  las  prisiones de Guantánamo y Abu  Grahib en Irak.   

Por eso solicita que se le permita introducir  prueba  directa  que  acredita  que  los  ciudadanos  colombianos extraditados a  Estados  Unidos  son  sometidos  a torturas, tratos y penas crueles, inhumanos y  degradantes   en   sus   prisiones,  con  el  fin  de  minarlos  físicamente  y  psicológicamente,   para   obligarlos   a   “colaborar”   con  la  justicia  norteamericana  denunciando  a terceras personas o convertirse en informantes de  la DEA o en testigos de la fiscalía.   

Estima  que  es  un  deber patriótico hacer  saber  que  las  autoridades  norteamericanas se burlan de los condicionamientos  que  la  Corte  Suprema  y  el  Gobierno Nacional introducen en los documentos a  través  de  los  cuales  se  viene  concediendo  la  extradición de nacionales  colombianos de manera masiva e indiscriminada.   

Los  esfuerzos  de  la  Corte para tratar de  proteger  los  derechos  fundamentales  de  los  colombianos  en  los múltiples  conceptos  de  extradición  emitidos  al  fijar  los  condicionamientos, se han  convertido    en    rey    de    burlas    por    parte   de   las   autoridades  extranjeras.   

El Gobierno de Colombia también ha recibido  requerimientos  de los detenidos en extradición para que aplique al trámite de  extradición    las    normas    constitucionales   y   las   del   ius  cogens  sobre  derechos  humanos, en  virtud  de  las  cuales  las  autoridades  de  la  República deben velar por la  protección  de  tales derechos y prevenir y sancionar la tortura absteniéndose  de  extraditar  personas  a  países  en  donde  ella  se  practique  de  manera  sistemática y reiterada.   

Pese a eso, el funcionario del Ministerio del  Interior  que suscribe el documento hace saber a los requirentes que Colombia no  aplica  tratados  internacionales  a  la  materia  de  extradición  y que no le  interesa  el  argumento  de  vulneración  de  los derechos fundamentales de los  extraditados.   

Después  de citar un auto de la Sala del 28  de  marzo  del  año  en curso, en el que se dijo que era inconducente la prueba  para  establecer  los  aspectos  que  conciernen  al  concepto que la Corte debe  emitir  la  prueba que busca acreditar si Estados Unidos aplica la tortura a sus  prisioneros  o si les da trato discriminatorio, inhumano cruel o degradante o si  no  respeta la reglas mínimas establecidas por al comunidad internacional sobre  el  tratamiento a los reclusos, el defensor comenta que sería sano que la Corte  asuma  la tarea de darle dignidad a las relaciones internacionales del país que  de  un  paso  adelante  en la defensa de los derechos humanos y fundamentales de  los colombianos sometidos a extradición.   

Como fundamento de la petición, el asistente  técnico  de  GUERRERO  ROMÁN  cita  la  Convención  contra la Tortura y otros  tratos  o  penas crueles, inhumanos o degradantes, la Convención Interamericana  para  Prevenir  y  Sancionar  la Tortura, el preámbulo de la Constitución, sus  artículos 1º, 2º, 3º, 4º, 5º, 9º, 12, 13 y 93.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

El artículo 35 de la Constitución Política  establece,  en  su  inciso  1°,  que “[L] a extradición se podrá solicitar,  conceder  u  ofrecer de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto, con  la  ley”.  El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  a través de la Oficina  Jurídica,  certifico  que  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al caso es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano.”   

La carta, con suma claridad, difiere a la ley  fijar  los requisitos, trámite y condiciones que se deben observar frente a una  petición  de  extradición,  cuando  no  existe un instrumento internacional de  carácter  bilateral  o multilateral que establezca las reglas correspondientes.  Como  en  este  caso,  conforme  a lo constatado por el Ministerio de Relaciones  Exteriores,   no   existe   Convenio   aplicable  de  esa  naturaleza,  son  las  disposiciones    del    Código   de   Procedimiento   Penal   las   que   deben  observarse.   

La  ley 600 de 2000 en el Libro V, Titulo I,  Capitulo  III,  regula  todo  lo  relacionado  con  la  extradición  y  fija la  competencia    de   las   autoridades   que   intervienen   en   el   respectivo  trámite.   

Así,  a  la Corte Suprema de Justicia le ha  encargado  la  misión  de  emitir  un  concepto  (artículo  517), el cual debe  fundamentar  en  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  en la  demostración  plena de la identidad del solicitado, en el principio de la doble  incriminación  (si  el  delito  por  el  que  se  solicita  a una persona está  previsto  en  Colombia como tal y sancionado con pena mínima que sea superior a  4     años     de     prisión     –artículo  511-1), en la equivalencia de la providencia proferida en  el  extranjero  (que se haya dictado en el extranjero, por lo menos, resolución  de  acusación  o su equivalente) y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de  lo  previsto  en los tratados públicos (artículo 520), ámbito que se extiende  a  la  constatación  de  si  el  delito  por  el  que  se reclama a un nacional  colombiano  fue sometido en el extranjero y con posterioridad al 16 de diciembre  de 1997 (artículo 508).   

En  el  trámite que se surte ante la Corte,  una  vez  recibido  el  expediente  conformado  del Ministerio del Interior y de  Justicia  y  después  de  que  se  procura  porque  el  requerido  se encuentra  debidamente  asistido  por  un  defensor,  se  da  traslado  al reclamado y a su  asistente  técnico  por  el término de 10 días para que soliciten las pruebas  que consideren necesarias.   

En  razón  de  que  el concepto de la Corte  tiene  unos  fundamentos  bien  definidos en la ley, la petición de pruebas que  puedan  hacer los intervinientes debe estar enfocada a eso elementos, pues de lo  contrario  serían  inadmitidas  o  rechazadas  por  inconducentes,  ineficaces,  impertinentes  o  superfluas,  como  lo  señala el artículo 235 del Código de  Procedimiento Penal.   

Por  esa  razón,  la pretensión de arrimar  prueba  en  el trámite a cargo de la Corte para establecer que en las prisiones  estadounidenses   los   nacionales  colombianos  extraditados  son  sometidos  a  torturas  y  a  tratos  crueles,  inhumanos  o degradantes o que las autoridades  carcelarias  de  ese  país  no acatan los condicionamientos que al acceder a la  extradición  formula  el Gobierno nacional es inconducente, por cuanto no lleva  a  precisar  ninguno  de  los  factores  que  deben ser examinados al momento de  emitirse el mentado concepto.   

Por  tal  razón  se  negarán  las  pruebas  solicitadas   

Desde   luego  que  la  constatación  del  sometimiento  de  nacionales  colombianos  a penas o tratos crueles, inhumanos o  degradantes  en  cárceles  extranjeras  o  el  incumplimiento  que  autoridades  foráneas  lleguen  a  observar  respecto  de  las  condiciones  que antepone el  Gobierno  nacional al conceder la extradición de un colombiano, es asunto de la  mayor  importancia  y  trascendencia, que de todos modos, escapa de los linderos  que  la  ley  señala  a  la  competencia  de  la  Corte  dentro del tr{amite de  extradición.   

Pero  así  como  el Gobierno al entregar un  connacional  en  extradición  renuncia  a  que  el  Estado ejerza su soberanía  jurisdiccional,  del  mismo  modo  la surge un deber especial de protección del  ciudadano  extraditado,  toda  vez  que éste no pierde por esa circunstancia su  nacionalidad colombiana.   

En virtud de tal deber, como supremo director  de  las  relaciones  internacionales  (artículo  189-2  de la Constitución), a  través  de los respectivos agentes diplomáticos o consulares, al Presidente de  la   Republica   le   compete  verificar  la  situación  de  las  personas  que  entregó   en  extradición  y  establecer  las  consecuencias  de posibles  maltratamientos  o  de  la  inobservancia  de  las condiciones ante puestas a la  extradición  sobre  la  base  de  los  principios  que  orientan las relaciones  internacionales,   entre   ellos,   la   soberanía  nacional,  los  de  derecho  internacional,   la   equidad,   la  reciprocidad  y  la  conveniencia  nacional  (artículos  9°  y  226  ídem), so riesgo de incurrir en la responsabilidad de  que trata el artículo 198 de la carta.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

NEGAR    por  inconducentes  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  solicitado  en  extradición  MARLON  GUERRERO  ROMÁN.  Se le devolverán, por Secretaría, los  documentos anexos a su escrito.   

Una  vez  en  firme  esta  providencia,  en  Secretaría  córrase  traslado a los intervinientes dentro de este trámite por  el  término  de  cinco  (5), para que presenten alegatos, de conformidad con el  inciso final del artículo 518 de la Ley 600 de 2000.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                   ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN               

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                      JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                           

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                      JAVIER      DE      JESÚS     ZAPATA  ORTIZ   

      TERESA RUÍZ  NUÑEZ   

Secretaria    

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