24902(03-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 24902  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  111   

Bogotá,  D.  C., tres (3) de octubre de dos  mil seis (2006).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del    ciudadano   colombiano  JULIO  SEGUNDO  PEREIRA  PLATA, elevada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI06-305-DIJ-0100  del  11  de  enero  de 2006, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  0021  del  5  de  enero  de  2005, solicitó en extradición al  ciudadano    colombiano    Julio   Segundo   Pereira  Plata,  capturado  el  7  de  noviembre  de  2005,  en  cumplimiento  de  la  resolución  del  1°  de  marzo  de 2004, expedida por la  Fiscalía General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en el  Capítulo III, Título I, Libro V del  Código  de  Procedimiento Penal, en la  medida que no existe en el momento  convenio  aplicable  que regule el  asunto, como así lo conceptuó el Jefe  de  la  Oficina  de Asesoría Jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores,  según oficio número OAJ.E. 0032 del 6 de enero de 2006.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 0021 del 5 de enero de 2006 de la siguiente manera:   

“Los  hechos  de  este  caso  indican  que el delito de concierto que aparece en la resolución de  acusación  se  inició  aproximadamente en 1998 y ha operado hasta por lo menos  enero  de  2004.  La participación de Gabriel Zúñiga, César Augusto Mantilla  –  Chávez, Julio Segundo  Pereira  –  Plata, María  Elena  Luna  Barraza,  James  Aguirre  –  Cortés,  Ramón  Galvis –      Sáenz,      Ramón      Jovanni      Galvis      –  Rubio, Rafael Enrique Pereira, José  Elías  Rosado – Pereira, y  otras  personas  en el concierto se inició aproximadamente en el año de 2001 y  continúo  hasta por lo menos cuando la resolución de acusación fue dictada en  enero  de  2004.  Durante  ese  tiempo, dichos individuos trabajaron unidos para  suministrar  cocaína  desde Colombia, vía Jamaica, para ser distribuida en los  Estados       Unidos.       William       Osiris      Valencia      –  Díaz inicio su participación en el  concierto en 1998 y ha continuado hasta la fecha.   

“La evidencia de caso incluye información  suministrada  por  testigos  que  cooperan  en  el  caso  y  los  resultados  de  vigilancia  electrónica  realizada con orden judicial en Colombia (‘interceptaciones  telefónicas’)    a  teléfonos  utilizados  por  Gabriel  Zúñiga,  María  Elena Luna –   Barraza,  y  otras  personas.  Las  interceptaciones  telefónicas  grabaron  numerosas  conversaciones reflejando a  Gabriel       Zúñiga,      César      Augusto      Mantilla      –   Chávez,   Julio  Segundo  Pereira  – Plata, María Elena Luna  Barraza,  James  Aguirre  –  Cortés,  Ramón  Galvis  –  Sáez,  Ramón Jovanni Galvis Rubio, Rafael Enrique Pereira, José Elías Rosado  –  Pereira,  y  a  otras  personas,  cuando  hacían  la planeación, la adquisición y el trasporte de la  cocaína desde Colombia a Jamaica.   

“En   un   incidente   específico,   la  investigación  documentó  la  planeación  de  un despacho de cocaína que fue  transportado   desde   Colombia  a  Jamaica  el  nueve  de  agosto  de  2003,  o  aproximadamente  en  esa fecha. Por información suministrada por un testigo que  coopera  en  el  caso,  las  autoridades de Jamaica incautaron 725 kilogramos de  cocaína  el  9  de  agosto  de  2003. Después de la incautación, a través de  conversaciones  telefónicas  que  fueron  interceptadas  y  grabadas  con orden  judicial  en  Colombia,  Gabriel  Zúñiga, César Augusto Mantilla –   Chávez,   Julio  Segundo  Pereira  – Plata, y otras personas,  discutieron  sobre  la  incautación y sobre a quién debía hacerse responsable  por la pérdida de la cocaína.   

“La investigación también reveló que en  diciembre  de  2003,  Gabriel  Zúñiga  fue retenido contra su voluntad por los  dueños  de la cocaína que él transportó en mayo de 2003 o aproximadamente en  ese  mes. Esa cocaína había sido distribuida en el área de Miami luego de que  los  asociados  en  el  concierto  la transportaron desde Colombia a los Estados  Unidos.  Gabriel  Zúñiga fue acusado por los dueños de la cocaína de haberla  cambiado  por cocaína de menor calidad. Como consecuencia, hubo una pérdida de  más  de  1.5 millones de dólares. Gabriel Zúñiga fue retenido en el área de  Medellín,   Colombia,   hasta   que   pudo  conseguir  el  dinero  mediante  la  pignoración de activos para garantizar la deuda.   

“Julio   Segundo   Pereira  –   Plata   es   socio   de  Zúñiga,  responsable  de  la  coordinación  de  los  despachos  de  cocaína  dentro  de  Colombia.  Pereira  – Plata  es  el tercero en orden de jerarquía  dentro de la organización. Mantiene  continuo  contacto  con  Zúñiga en relación con el tráfico de cocaína de la  organización.  Pereira  –  Plata  tiene  un  rancho  en la Guajira, Colombia (costa norte). Dicho rancho se  utiliza  para  almacenar  los  despachos  de  cocaína  antes de llevarlos a las  embarcaciones  para  ser  transportados  a  Jamaica y, finalmente, a los Estados  Unidos.  De  conformidad  con  un  informante confidencial, Pereira –  Plata  lo contactaba para informarle  cuándo  se  iban  a  enviar  los  despachos  a  Jamaica desde la costa norte de  Colombia.  Hay  varias  conversaciones  interceptadas entre Pereira –   Plata   y  otros  miembros  de  la  organización  discutiendo  sobre  la  incautación  y  quien  finalmente era el  responsable  de  que  hubiera sucedido dicha incautación de cocaína en Jamaica  el 9 de agosto de 2003.   

“Todas  las  acciones  adelantadas  por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano Julio Segundo  Pereira Plata, es la siguiente:   

4.1.   Copia de la Acusación  N°  0420065  CRSEITZ  del  30  de  enero  de  2004, por medio de la cual el Tribunal  de   Distrito  de los Estados Unidos Distrito Sur de Florida, acusó, entre  otros,    a    Julio   Segundo   Pereira   Plata  de los  siguientes cargos:   

“CARGO  1   

“Comenzando  en  1998  o alrededor de esa época, siendo la fecha exacta desconocida para el Gran  Jurado,  y  con  continuación  hasta  aproximadamente  la fecha del dictamen de  acusación,  en  el  Condado  de Miami –  Dade,  en el Distrito Meridional de Florida y en otras partes, los  acusados,  … JULIO SEGUNDO PEREIRA PLATA  …con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  combinaron,  participaron  en  asociación  delictuosa, confederaron y concordaron el uno con  el  otro  y  con  otras  personas tanto conocidas como desconocidas para el Gran  Jurado,  con  fines  de  importar  a los Estados Unidos desde un lugar fuera del  país  una  sustancia controlada de la Tabla II, a saber; cinco (5) kilogramos o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad perceptible de  cocaína,  que  sería delito en contravención a la Sección 952(a) del Título  21  del  Código de los Estados Unidos; todo en violación a las Secciones 963 y  960(b)(1)(B) del Título 21 del Código de los Estados Unidos.   

“CARGO  2   

“En  febrero  de  1998  o alrededor de esa  época,  siendo  la  fecha  exacta  desconocida  para  el  Gran  Jurado,  y  con  continuación  hasta  aproximadamente la fecha de esta acusación, en el Condado  de  Miami  –  Dade, en el  Distrito  Meridional  de  Florida  y  otras partes, los acusados,…JULIO    SEGUNDO   PEREIRA   PLATA…con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente   combinaron, participaron en  asociación  delictuosa,  confederaron  y  concordaron  el uno con el otro y con  otras  personas,  tanto  conocidas  como  desconocidas  para el Gran Jurado, con  fines  de  poseer  con  intenciones de distribuir una sustancia controlada de la  Tabla  II,  a  saber:  cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  que  sería  un  delito en  violación  a  la  Sección  841(a)(1) del Título 21 del Código de los Estados  Unidos;  todo  en  violación a las secciones 846 y 841(b)(1)(A)(ii) del Título  21 del Código de los Estados Unidos.   

“CARGO 3  

“El 9 de agosto de 2003 o alrededor de esa  fecha,   en   el  Condado  de  Miami  –  Dade,  en  el  Distrito  Meridional de Florida y otras partes, los  acusados…JULIO SEGUNDO PEREIRA PLATA…con  conocimiento de causa e intencionadamente intentaron importar a  los  Estados Unidos, desde un lugar fuera del país, una sustancia controlada de  la  Tabla  II,  es  decir, cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  que  sería delito en  contravención  a  la  Sección 952(a); todo en violación a las Secciones 963 y  960(b)(1)(B)  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos, y la Sección 2  del    Título    18    del    Código   de   los   Estados   Unidos”   

4.2.   También se allegó copia de las  declaraciones  juradas  de Joseph A. Cooley, Asistente Procurador de los Estados  Unidos,  Distrito  Septentrional de Indiana, y de Dennis Hocker, Agente Especial  del  Departamento para el Control de Estupefacientes (DEA), las que respaldan la  acusación     contra    Julio    Segundo    Pereira  Plata.   

El   primero   de   los   nombrados,    esto    es,    Joseph  A.  Cooley,   incorpora  en    su    declaración    la   descripción   y   vigencia   de   los  tipos  penales imputados  en   el   pliego   acusatorio   y   una  síntesis  de   los    hechos,    de   la   actuación   procesal   y     de    los    cargos    atribuidos    a   la   solicitada  en extradición.   

Por su parte, el Agente Dennis HoKer relata,  de  manera  pormenorizada,   los   hechos   objeto  de   juzgamiento   ante   el   citado  Tribunal y la participación en  los   mismos  por  parte  del  requerido  en  extradición,  respecto  de  quien  suministra la información necesaria sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,  Julio  Segundo  Pereira Plata,  “es  ciudadano de Colombia, nacido el  11  de  mayo  de 1961 en Dibulla, Colombia. Es portador de la cédula colombiana  N° 84.025.705.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del    Código   de  los   Estados   Unidos   que   se   afirman   fueron   infringidas  por  el solicitado  en    extradición    y    que   se   encontraban   vigentes      para      la      época      de      los  hechos.   

4.5.  Finalmente, se incorporó copia de  la  orden  de  arresto proferida en contra del  requerido en extradición y  dictada  por  el  Tribunal  de  Distrito  de los Estados Unidos para el Distrito  Meridional de Florida.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Las partes no solicitaron pruebas ni la Corte  consideró necesario  decretar alguna de oficio.   

ALEGATO DEL DEFENSOR  

El  defensor  inicial de Pereira Plata acota  que  estudiada  la  actuación no encuentra “razón o  argumento alguno para plantear”.   

Sin   embargo,   manifiesta   que  reitera  “el  claro  rechazo  a  la  manera  como el gobierno  nacional  ha  venido  utilizando  el  mecanismo  internacional  de colaboración  judicial      –la  extradición-,  convirtiéndola  en  una sui generis modalidad sancionatoria. El  ejecutivo  amenaza con la extradición en procura de la intimidación general, y  la  particular  sanción  resulta  impuesta  de  facto,  pues  los  presupuestos  procesales  de  su  trámite  no  permiten  el ejercicio material del derecho de  defensa.   

“Consideramos respetuosamente, que tanto la  H.  Corte  Suprema  de  Justicia, como los defensores que nos vemos compelidos a  actuar    en    trámites   de   esta   naturaleza,   resultamos   en   últimas  instrumentalizados  para  la  satisfacción  de intereses del gobierno nacional,  que no se compadecen con la institución de la extradición”.   

ALEGATO  DE LA   PROCURADORA  TERCERA   

DELEGADA  PARA   LA  CASACIÓN  PENAL (E)   

La  representante  del  Ministerio Público,  después   de   relacionar  el  trámite  y  los  documentos  allegados  a  este  diligenciamiento,   dice   que   en   el   presente   asunto   los  instrumentos  “se  encuentran  acompañados de las certificaciones  sobre  el  cumplimiento  de  los requisitos de autenticación de los mismos, los  cuales  fueron  expedidos  en  la  forma prescrita en la legislación del Estado  requirente  y  traducidos  al castellano. Por esa razón se puede afirmar que la  documentación  enviada aparece formalmente válida y, por consiguiente, en este  aspecto,  se  cumple  el  primer  requisito que se exige en nuestro ordenamiento  procesal  penal  para  emitir  concepto  favorable  a  la  extradición de Julio  Segundo Pereira Plata”.   

En   cuanto   al  principio  de  la  doble  incriminación,  anota  que  las conductas descritas en el indictment encuentran  adecuación  típica  en  nuestro  sistema  penal  en  la  conducta  punible  de  concierto  para  delinquir  para  realizar actividades de narcotráfico, porte y  distribución  de  estupefacientes,  según lo previsto por el artículo 340 del  Código  Penal,  en  concordancia en lo reglado por el artículo 376 del Código  Penal.   

También  considera  que  en  este evento se  cumple  con  el  presupuesto  de  la plena identidad de la persona solicitada en  extradición,  toda  vez que teniendo en cuenta la Notas Verbales  y demás  documentos  que  obran en el trámite, se advierte que se trata de Julio Segundo  Pereira Plata.   

Finalmente, dice que el expediente cuenta con  todas   las   disposiciones   legales   en   que  se  sustentan  “los  cargos imputados al requerido y de ellas se hace mención tanto  en  la  parte  inicial  como en cada uno de los tres cargos de la resolución de  acusación  N° 04-20065 Cr- Seitz proferida por el Gran Jurado del Tribunal del  Distrito  de los E.E.U.U. para el Distrito Meridional de Florida, quien formuló  la     acusación     contra    Julio    Segundo    Pereira    Plata”.   

En  consecuencia,  opina  que  la Corte debe  emitir  concepto  favorable  al  pedido de extradición de Julio Segundo Pereira  Plata.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

El   artículo  520  de   la    Ley   600   de   2000   estatuye   que   el   concepto   que   emite   la  Sala  debe   estar   centrado   en   establecer   la   validez   formal   de   la  documentación  presentada,  en   la   demostración   plena  de la  identidad  del   solicitado,     en    el    principio    de    la   doble   incriminación,  en  la  equivalencia  de   la   providencia   proferida   en  el  extranjero   y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el cumplimiento de lo previsto en los tratados  públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada  como  soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Julio  Segundo  Pereira  Plata, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

Así,  no  hay  duda  que  los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales obran la copia de la Acusación  N°  0420065  CR  SEITZ  del 30 enero de 2004, dictada por el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos  para el Distrito Sur de Florida, la que fue firmada por el  Presidente  del Jurado, por el Procurador de los Estados Unidos de América y el  Asistente  Procurador  de  los Estados Unidos, documento cuya autenticidad de su  contenido  fue certificada con la firma y el sello perteneciente a la Secretaria  de dicho Tribunal, Clarence Maddox.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Dennis   Hocke,   Agente   Especial   del   Departamento   para  el  Control  de  Estupefacientes  (DEA)  y  de Joseph A. Cooley Asistente  Procurador de los  Estados  Unidos, rendidas el 15 y 19 de diciembre de 2005, respectivamente, ante  el  Juez  Magistrado  de  los Estados Unidos Ted E. Bandstra, cuyos contenidos y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la documentación que las  acompaña,  fueron  certificados,  el  23  de  enero de dicho año, por Jason E.  Carter,  Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de lo Penal, del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que  la documentación  anexa  hace referencia a la orden de arresto, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables  al  caso,  esto es, Título 21, Secciones 812 (Tabla de  sustancias  controladas),  841  (Actos prohibidos), 846 (tentativa y asociación  delictuosa),   853   (decomiso   penal),   952   (importación   de   sustancias  controladas),   960  (Actos  prohibidos  A),  963  (tentativa y asociación  delictuosa)  y  Título 18, Secciones 2 (De la autoría), 982 (Decomiso penal) y  3282 (Delitos no conminados con la pena de muerte),   

Del  mismo  modo,  la  firma  y el cargo del  señor  Jason  E. Carter fueron certificados por el señor Alberto R. González,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada   la   firma  de aquél  por   el    Director    Adjunto   de   la   Oficina   de  Asuntos   Internacionales,  División   de  lo  Penal,   y   el  sello  del  Departamento  de  Estado   fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora Condoleezza Rice.   

Finalmente,   dichos   documentos   fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora  Jacqueline  Espitia  Arias,  como así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D. E. 2282 de 1989 que dice:   “Los       documentos       públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  por  los  artículos  23  y  513,  último  inciso, del Código de Procedimiento  Penal.   

Por      lo     tanto,   teniendo   en   cuenta    que  la  solicitud   de      extradición     de    Julio   Segundo    Pereira    Plata   se   hizo    por    la    vía   diplomática   y   que  en   la   expedición   y  trámite  de  los   mencionados   documentos,   así   como  en  su  traducción,  se  cumplieron  todos  los  ritos  formales  de legalización  prescritos   por   las   normas  de  los  Estados  Unidos de América, la Corte los  tendrá  como aptos para servir de prueba en este asunto, cumpliéndose así con  la primera exigencia legal.   

2.-   La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda  que el colombiano  Julio  Segundo  Pereira Plata, a quien se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía   diplomática  se  colige  claramente,  como  lo  destaca  la  Procuradora  Delegada,  que  se  trata  de  Julio  Segundo  Pereira  Plata,  pues  basta observar que el número de cédula  de   ciudadanía    que    suministró   la   Embajada   de    los    Estados   Unidos   de  América,   a   través   de   la  Nota  Verbal  número 0021  del  5  de  enero  de 2006 concuerda  con  el  que  aparece   en   el   acta   de   notificación   personal  de  la   providencia   por   medio  de  la  cual   se   dispuso   su  captura,  en  la diligencia mediante  la  cual se le comunicó sus derechos de capturado por razón de este trámite y  en  el  acta de buen trato suscrita por él (84.025.705), además de que ninguno  de los sujetos procesales ha cuestionado dicha identidad.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona    detenida    es   Julio   Segundo   Pereira  Plata,  de  nacionalidad  colombiana y es el ciudadano  requerido  en  extradición  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de   América.   

3.   El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  511  del  Código de Procedimiento Penal, para que la extradición se  pueda  conceder  se  requiere  que  el  hecho  que la motiva esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo   en  cuenta  la  Acusación  N°  0420065   CR – SEITZ del 30 de enero de 2004,  dictada  por   el   Tribunal   de   Distrito de los Estados Unidos, Distrito Sur  de   Florida,    se    sabe    que    a    Julio  Segundo  Pereira  Plata se le acusó  de los cargos citados en precedencia.   

Conforme  a  los  cargos      uno      y      dos     anteriormente   trascritos,  se   sabe que al requerido en  extradición   se   le  acusa  en  el  tribunal  extranjero  de  “conspirar”   para   “   importar”  (cargo primero) y               “poseer    con  intenciones  de  distribuir” (cargo segundo),  a  los   Estados  Unidos   más   de   cinco   kilogramos   de    una    sustancia    controlada    que  contenía   cocaína,      según     las      normas      penales   del    Estado    requirente  en  precedencia   citadas.   En    esas    condiciones,    advierte   la   Sala   que   dichos  cargos,  de  acuerdo  con los  hechos  que  se  imputan  y  las  normas allegadas, encuentran adecuación   típica   en   nuestro    sistema  penal  en   lo  reglado  por  el  artículo 340, inciso  segundo,  del    Código   Penal,   modificado  por  el  artículo   8°   de   la   Ley  733 del 29 de enero de 2002, que prevé  el  concierto para  delinquir   relacionado   con   el  tráfico  de  drogas  estupefacientes.   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para  delinquir, en nuestra legislación contempla una pena privativa  de  la  libertad  que  oscila  entre  seis  (6)  y  doce (12) años de prisión,  punibilidad  que  se  aumentó  en la tercera parte respecto del mínimo y en la  mitad  en  cuanto  al máximo por disposición del artículo 14 de la Ley 890 de  2004.   

Respecto del tercer cargo, esto es, intentar  importar  a  los  Estados  Unidos  una  sustancia  controlada de la Tabla II, es  decir,  cinco  (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia que contenía una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  también  encuentra adecuación típica en  nuestra  legislación  en  el  artículo 376, inciso 1°, de la Ley 599 de 2000,  modificado  por  el  artículo  14  de la Ley 890 de 2004, referido al tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes, conducta punible que al reducirse el  quantum  punitivo  por razón de la tentativa, de acuerdo con el artículo 27 de  la  citada  Ley  599,  de todos modos comporta una pena mínima superior a los 4  años de los exigidos en el artículo 511 de la Ley 600 de 2000.   

Así  las  cosas,  resulta  evidente  que se  cumple con el principio de la doble incriminación.   

4.    Equivalencia   de   la   providencia            proferida            en           el   extranjero.   

Advierte  la  Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 511 del Código de Procedimiento  Penal,  el  cual  exige  “que  por  lo menos se haya  dictado  en  el  exterior resolución de acusación o su equivalente”.   

En   efecto, el Tribunal de Distrito de  los   Estados   Unidos,   Distrito  Sur  de  Florida,  acusó,  entre  otros,  a  Julio  Segundo  Pereira Plata  por  las  conductas   punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante acto  procesal  que  en  nuestra legislación equivale a la acusación, como emerge de  las  siguientes similitudes, que las tornan equivalentes:   

     

a. Es  un  pliego  concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por    lo    tanto,    se  observa    que    la   acusación   emitida   por   el   tribunal  extranjero es equivalente y tiene la misma fuerza vinculante  de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Se  pone  de  presente  al   Gobierno  Nacional  que en caso de concederse la extradición, debe condicionar la entrega  en   el   sentido   de   que   Julio  Segundo  Pereira  Plata  no será juzgado por hechos distintos a los que  originaron   la   reclamación,  ni  sometido  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital  o perpetua, al tenor del  artículo 512 del Código de Procedimiento Penal.   

De  la  misma  manera,  se  le  exhorta  al  Gobierno,   encabezado  por  señor  Presidente  como  supremo  director  de  la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales  para  que  efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

De   otra  parte,  se  pide  al  ejecutivo  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  520  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  respecto  del  ciudadano  colombiano  JULIO  SEGUNDO  PEREIRA  PLATA, en cuanto  tiene  que  ver  con  los  cargos  uno,  dos y tres que le fuera imputados en la  Acusación  N°  0420065  CR-SEITZ  del  30  de  enero  de  2004, dictada por el  Tribunal    de    Distrito    de   los   Estados   Unidos,   Distrito   Sur   de  Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido   JULIO  SEGUNDO  PEREIRA  PLATA,  a  su  defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                           ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Aclaración de voto  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

Comisión    de   servicio                                                        Permiso   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA          JAVIER   ZAPATA ORTÍZ   

         

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *