24753(03-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24753   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 041.  

          Bogotá, D.C., mayo tres (3) de dos mil seis (2006).   

VISTOS  

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema,  integrada por Magistrados titulares y Conjueces, se pronuncia de fondo  sobre  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  JUAN  JOSÉ  PEDRAZA  MORENO,  contra  el  fallo de segundo grado proferido por el Tribunal Superior de Bogotá  el  8  de  abril de 2005, confirmatorio, con algunas modificaciones, del dictado  por  el  Juzgado Séptimo Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad el  16  de  septiembre  de  2004,  por  cuyo medio lo condenó como autor penalmente  responsable del delito de tentativa de extorsión.   

El  Procurador  Cuarto  Delegado  para  la  Casación  Penal  solicita en su concepto casar parcialmente el fallo atacado, a  fin  de  que  la  Sala  reconozca mediante sentencia de reemplazo el derecho del  procesado  a  la rebaja de la pena en razón de haber reparado integralmente los  perjuicios  causados  con  el  delito  y  por  tanto, se modifiquen las penas de  prisión  y  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas que le fueron impuestas.   

HECHOS  

Los    hechos    que   motivaron   este  diligenciamiento   fueron   resumidos   por   el   ad  quem en los siguientes términos:   

         

“En  el mes de  abril  de  2000,  la  señora  Ana  Esperanza  Piñeros  Alvarez  recibió  nota  amenazante,  al  parecer proveniente de un grupo armado, en la que se le exigía  la  cancelación  de  una  suma  de  dieciocho millones de pesos, so pena de ser  víctima  de  un  secuestro  e  incrementarse  la cuantía de lo exigido. Al ser  reiteradas  las  amenazas,  la víctima recurrió a las autoridades de policía,  con  cuyo  concurso  se  logró  la  captura  de Víctor Ovidio Rozo”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con fundamento en la denuncia presentada por  Ana    Esperanza    Piñeros    Alvarez,  la Fiscalía Especializada de Bogotá ordenó la correspondiente  indagación  preliminar  y  luego  de  practicadas  algunas diligencias declaró  abierta  la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo vinculó mediante indagatoria a  Víctor   Ovidio  Rozo  y  JUAN  JOSÉ PEDRAZA MORENO,  definiéndoles   su   situación   jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención   preventiva   sin  derecho  a  libertad  provisional  como  posibles  coautores  del  delito  de  tentativa  de  extorsión  agravada  en razón de la  cuantía.   

          Como  el  primero de los nombrados se acogió a sentencia anticipada  fue  dispuesta  la  ruptura  de la unidad procesal y luego de la correspondiente  diligencia  de  formulación de cargos fue condenado por el Juzgado Quinto Penal  del  Circuito  de  Bogotá  a  la  pena  principal  de  veintidós (22) meses de  prisión,  a  la accesoria de interdicción de derechos y funciones publicas por  el  mismo lapso y al pago de la respectiva indemnización de perjuicios morales,  tasados en cincuenta (50) gramos oro.   

          Cerrada    la    fase    instructiva    respecto   de   JUAN  JOSÉ  PEDRAZA  MORENO, la Fiscalía  calificó  el  mérito  del  sumario  el 16 de agosto de 2000 con resolución de  acusación  en  su  contra  como  presunto  coautor  del delito que sustentó la  medida  de  aseguramiento. Contra esta decisión la defensa interpuso sin éxito  recurso  principal  de  reposición  y subsidiario de apelación, desatado éste  último mediante resolución del 11 de octubre de 2000.   

La   etapa   del   juicio  fue  adelantada  inicialmente  por  el  Juzgado  Quinto  Penal  del Circuito de Bogotá, despacho  que   mediante  auto  del  11  de  junio  de  2001  concedió  la  libertad  provisional  al  acusado  con  fundamento  en  lo previsto en el numeral 7º del  artículo  415  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es, por encontrar  demostrado  que  los perjuicios establecidos en el fallo anticipado proferido en  contra  de Víctor Ovidio Rozo  habían  sido  cancelados  mediante  dos  (2)  títulos  judiciales por valor de  quinientos mil pesos ($500.000.oo) cada uno.   

Con ocasión de la entrada en vigencia de la  Ley  733  de  2002,  el asunto correspondió por competencia al Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito  Especializado  de Bogotá, despacho que una vez surtido el  rito  dispuesto  por  el legislador profirió fallo el 16 de septiembre de 2004,  por   cuyo   medio   condenó  a  JUAN  JOSÉ  PEDRAZA  MORENO  a  la  pena  principal  de  ocho  (8) años de  prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por el mismo término de la sanción privativa de libertad  y  al  pago  de  los perjuicios morales en favor de la víctima, tasados en diez  (10) salarios mínimos mensuales vigentes.   

En la misma providencia le negó el subrogado  penal de la condena de ejecución condicional.   

La  defensa  interpuso recurso de apelación  contra  el  fallo de primer grado y el Tribunal Superior de Bogotá lo confirmó  mediante  sentencia  del  8 de abril de 2005, pero rebajó la pena de prisión y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  a  tres  (3)  años,  al  marginar  la  circunstancia  de agravación  punitiva  del  delito  determinada  por la cuantía; contra dicha providencia el  defensor     del     procesado     interpuso     recurso    extraordinario    de  casación.   

Mediante  fallo  de  tutela dictado por esta  Sala  el 7 de septiembre de 2005 se decidió proteger como mecanismo transitorio  los  derechos  al  debido  proceso  y  a la libertad personal del procesado, por  considerar  que  los  falladores no reconocieron al momento de dosificar la pena  la  rebaja  punitiva  a  la cual tenía derecho por haber reparado integralmente  los perjuicios.   

          Los  Magistrados  que  suscribieron el fallo de tutela se declararon  impedidos  para  conocer  de  la  demanda  de casación, impedimento que les fue  aceptado por una Sala integrada por Magistrados y Conjueces.   

Durante  el  trámite  casacional  se obtuvo  concepto del Ministerio Público.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  primero,  el  defensor formula un cargo contra el fallo de segundo grado  por  violación directa del artículo 374 del derogado estatuto penal (artículo  269  de  la Ley 599 de 2000), el cual ordena disminuir la pena de la mitad a las  tres  cuartas  partes  cuando  antes  de  dictarse  fallo  de  primer  grado  se  indemnicen los perjuicios ocasionados al ofendido o perjudicado.   

Agrega   que   también  se  violaron  los  artículos  29  de  la Carta Política, 8° de la Ley 599 de 2000 y 19 de la Ley  600  de  ese  mismo  año, los cuales consagran los principios de cosa juzgada y  non bis in ídem.   

Luego  expresa que el pago de los perjuicios  forma  parte de la pena en los delitos contra el patrimonio económico, dado que  la complementa e integra con la pena principal.   

Resalta que si los perjuicios causados con el  delito    a    Ana   Esperanza   Piñeros  se  estimaron  en  cincuenta  (50)  gramos  oro  en  la  sentencia  anticipada  proferida  en  contra  de  Víctor  Ovidio  Rozo,  motivo  por  el  cual se canceló la suma de un  millón  de  pesos  ($1.000.000.oo)  mediante  dos títulos judiciales y por tal  razón  fue  concedida a JUAN JOSÉ PEDRAZA  su  libertad  provisional,  erró  el  a  quo al no tener en cuenta dicha reparación al momento  de  dosificar  la pena a su representado, omisión en la cual incurrió también  el Tribunal.   

          Adicionalmente  destaca que la referida irregularidad fue reconocida  por  esta  Sala  mediante  fallo  de tutela proferido el 7 de septiembre de 2005  dentro  de  la acción radicada con el número 22226 ejercitada por JUAN  JOSÉ  PEDRAZA  y  por  tal  razón,  brindó  la  protección  constitucional  de  sus  derechos  al debido proceso y  libertad personal como mecanismo transitorio.   

Con  base  en  lo  anterior,  el  demandante  solicita  a  la  Corte casar el fallo impugnado, a fin de que mediante sentencia  de  reemplazo  proceda  a  enmendar  el yerro acaecido en la dosificación de la  pena impuesta a su procurado.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

Afirma  el  Delegado  que  no  es  cierto lo  expuesto  por  el  demandante en el sentido de que la condena a pagar perjuicios  hace  parte de la sanción penal en los delitos contra el patrimonio económico,  pues  la obligación de indemnizar los daños materiales y morales es de índole  civil.   

Además, expone que la responsabilidad penal  y  la  pena  de prisión son de carácter individual respecto de cada partícipe  en  la  comisión  del delito, mientras que la condena al pago de los perjuicios  es  solidaria  para  todos  aquellos  y  por tal razón, el pago de uno de ellos  extingue  la  acción penal para todos en tratándose de los delitos que admiten  desistimiento,  también  respecto  de  los  demás  que señala expresamente el  Código  de  Procedimiento  Penal.  A  su  vez,  procede  la  rebaja  de pena en  relación con las conductas contra el patrimonio económico.   

          Entonces,  concluye que en el fallo objeto de impugnación se violó  el  derecho a la igualdad del procesado, en cuanto desconoció la determinación  de  los  perjuicios  en  cincuenta  (50)  gramos oro establecida en la sentencia  anticipada   dictada   en  contra  de  Víctor  Ovidio  Rozo,  y  en  su  lugar  fueron  tasados  en diez (10)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Añade  que  si mientras estaba pendiente el  trámite  del recurso de casación interpuesto contra el fallo de segundo grado,  esta  Sala  decidió  mediante sentencia de tutela proteger transitoriamente los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso  y  a  la  libertad de JUAN  JOSÉ  PEDRAZA, es evidente que en el  fallo  impugnado  se  cometió  un  yerro al dosificar la pena, al no aplicar la  reducción  dispuesta  por  el  legislador en el artículo 269 del la Ley 599 de  2000  para  aquellos casos en los que antes del fallo de primer grado se reparan  los perjuicios ocasionados.   

De conformidad con lo anterior, el Procurador  Cuarto   Delegado  para  la  Casación  Penal  solicita  en  su  concepto  casar  parcialmente  el  fallo  atacado,  a  fin  de que la Sala reconozca a través de  fallo   de  sustitución  el  derecho  de  JUAN  JOSÉ  PEDRAZA  a  la  rebaja  de  la pena en atención a que  reparó  los  perjuicios  causados  con  el  delito  y  por  ello,  modifique la  dosificación  de  las  penas de prisión y de inhabilitación para el ejercicio  de derechos y funciones públicas que le fueron impuestas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Dado  que  el  defensor  reprocha  que  los  falladores  no  reconocieron  el  derecho a la rebaja de pena por reparación de  los  perjuicios  que  le  asiste  a  su  procurado,  tal  será la temática que  corresponde dilucidar a la Sala, en cuyo marco jurídico se tiene:   

1.         La sentencia impugnada.   

          En   el   fallo   proferido   por   el   a  quo   se   afirma   que   si   bien   “el  defensor  del  procesado  PEDRAZA MORENO solicita se efectúe la  rebaja  punitiva  relativa  a  la  indemnización  de  perjuicios  al  tenor del  artículo  269  del  actual  Código  Penal, aportando para el efecto un título  judicial  por  valor de quinientos mil pesos; habrá de decirse que no hay lugar  a  otorgar  dicha disminución punitiva por cuanto no hubo reparación integral,  sino  parcial,  en  la  medida que, como se verá más adelante, el valor de los  perjuicios  morales  superará  ampliamente  la  cantidad  consignada,  la  cual  resulta  irrisoria  frente  a  la  cuantía  de  la  pretensión ilícita de los  extorsionadores   y   al   daño   moral   causado   a  la  víctima”.   

          Más  adelante  se  expone en la misma decisión que “en  cuanto  a  los  perjuicios  morales,  aunque  la afectada no los  determinó,  ni  se  cuenta  con  elementos de juicio dentro del expediente para  tasarlos,  resulta  innegable  su causación por las incuestionables secuelas de  carácter  psicológico que sufrió ANA ESPERANZA PIÑEROS ALVAREZ y su familia;  por   tanto,   con   fundamento   en  la  citada  norma,  su  cuantía  se  fija  prudencialmente,  como  se ha hecho en casos similares, en el equivalente a diez  (10)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  a favor de la mencionada  afectada”.   

          Por  su  parte,  en la sentencia dictada por el Tribunal Superior de  Bogotá  se puntualiza que “la cuantía de los daños  morales,  en  este  caso  fue  tasada  en solo diez salarios mínimos mensuales,  cifra  ecuánime  si  se  tiene  en  cuenta  que  las  amenazas de los supuestos  integrantes  del  grupo  armado eran las de secuestro o muerte si se negaban los  requerimientos,  con  todo lo que psicológicamente representa semejante amenaza  para  la víctima y su familia, máxime cuando tales amenazas fueron reiteradas.  En  estas  condiciones  y  como  el  acriminado  consignó solamente una suma de  quinientos  mil  pesos,  pretendiendo  con  ello  indemnizar  los perjuicios, es  evidente  que  esa  suma  no  implica  ‘indemnización   integral’  como  para  reconocerle  la  atenuación  que  se  demanda  en  la  apelación”.   

          2.        El fallo de tutela.   

          En  la  sentencia  de  tutela  proferida  por  esta  Sala  el  7  de  septiembre  de  2005  se  dijo  acerca  de la tasación de los perjuicios que el  valor  de  cincuenta  (50) gramos oro señalado en el fallo anticipado proferido  contra  Víctor  Ovidio  Rozo  por  el  Juzgado  Quinto  Penal  del Circuito de Bogotá el 30 de junio de 2000,  “no podía ser desconocido por el Juez 7º Penal del  Circuito  Especializado  sin  fundamento  fáctico o jurídico alguno, pese a su  autonomía  para determinarlos, en la medida en que la fijación previa mediante  sentencia  ejecutoriada  había  sido acogida como una regla del proceso, por lo  que  se  imponía  desvirtuar  fundadamente  su  estimación, mas no proceder de  manera   caprichosa   aduciendo   como  criterio  el  mismo  proceder  en  casos  semejantes,  en  la medida en que se afectaba el derecho del procesado a acceder  a  la  rebaja  de  pena prevista por el artículo 374 del Código Penal de 1980,  hoy 296”.   

         A  partir  de  lo  expuesto  se concluyó que a la pena de tres (3)  años  impuesta al incriminado, “deberá descontarse  entre  las  ¾  y  la mitad de la pena por reparación integral, en cuyo caso la  pena  oscilaría entre 9 y 18 meses de prisión, pena que no podría superar los  13  meses  de  prisión  que  ya  estuvo  privado  de la libertad el accionante,  atendiendo  los  parámetros de dosificación punitiva señalados por el juez en  primera  instancia,  entre  los  cuales,  no  se alude a circunstancia genérica  alguna  de agravación que deba ser considerada para no partir del mínimo de la  pena  que le correspondería, es decir, que JUAN JOSÉ PEDRAZA MORENO ya habría  cumplido  la  pena  privativa  de  su  libertad,  por lo que la orden de captura  impartida  en su contra para purgar los 3 años de prisión se constituye en una  amenaza     evidente    para    su    derecho    a    la    libertad”.   

          3.        El     cargo     único:    Violación    directa    de    la    ley  sustancial.   

Habida  cuenta  que  el  censor básicamente  plantea     que    los  sentenciadores  no  reconocieron  el derecho a la rebaja de pena por reparación  de  los  perjuicios  que  le  asiste  a  su  procurado,  estima la Sala que como  acertadamente  lo  señala  el  Procurador  Delegado  en  su concepto, le asiste  razón al demandante, por las siguientes razones.   

          Tiene  dicho  la  Sala  que  el  principio de legalidad se encuentra  reconocido  en  el  inciso 2º del artículo 29 de la Carta Política, así como  en  el  artículo  6º de la misma, en virtud del cual, a toda persona le asiste  el  derecho  fundamental  a  ser  investigada,  acusada,  juzgada  y  sancionada  penalmente,  exclusivamente  por  acciones  u omisiones constitutivas de delitos  establecidos en la ley.   

En   un   Estado   social   de  derecho  y  particularmente  democrático, participativo y pluralista, como es reconocido en  el  artículo  1º de la Constitución Política, se impone que sólo el órgano  legislativo,  elegido popularmente y que representa al pueblo, tenga la facultad  de  expedir  leyes,  esto  es,  la potestad de determinar qué conductas humanas  quedan  sujetas  a  sanción  penal,  a  lo  cual debe proceder de manera clara,  expresa,  estricta,  escrita,  inequívoca  e  indubitable.  Igualmente es de su  resorte  el  señalamiento estricto de la consecuencia jurídica asignada a cada  caso  y proporcionar a los operadores judiciales unos criterios de dosificación  de  las  penas (sean estas privativas de la libertad, pecuniarias o restrictivas  de  otros  derechos),  cuya  ponderación  tiene su momento relevante, cuando el  juez  procede  en  concreto  a realizar labor tan delicada, que no cumplirá los  altos    cometidos    de    la    justicia,    si   carece   de   una   adecuada  motivación.   

          Ahora,  si mediante fallo anticipado proferido por el 30 de junio de  2000  por  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  en  contra de  Víctor   Ovidio   Rozo  se  tasaron  los  perjuicios ocasionados a la víctima en cincuenta (50) gramos oro,  providencia  que al cobrar ejecutoria hizo tránsito a cosa juzgada, no hay duda  que  dicho valor debía ser mantenido por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito  Especializado  en  el  fallo  de  condena  proferido  en  contra de JUAN   JOSÉ   PEDRAZA  MORENO  el  16  de  septiembre  de  2004,  dado  que  no había motivo alguno para modificar una tal  tasación,  pues  como  fue  expuesto  en  el  fallo  de tutela atrás referido,  proceder  de  manera  contraria,  es  decir, efectuar una diversa y más gravosa  valoración    de   los   perjuicios   respecto   del   procesado   PEDRAZA  MORENO comporta una decisión que  no  consulta  un  tema ya dilucidado por la administración de justicia respecto  del  referido  delito  y  por  ello,  resulta  violatoria  del derecho al debido  proceso del mencionado ciudadano.   

          Además,  si  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  decidió  a  través  de  auto  del  11 de junio de 2001 conceder a JUAN  JOSÉ PEDRAZA su libertad provisional  por  haber indemnizado los perjuicios ocasionados a Ana  Esperanza  Piñeros  Alvarez (numeral 7º del artículo  415  del Decreto 2700 de 1991) y para ello reconoció expresamente que pese a no  obrar  en  la  actuación dictamen pericial sobre el particular, “de  conformidad  con  la sentencia proferida por este juzgado contra  VÍCTOR  OVIDIO  ROZO  BELTRÁN,  se  sabe  que los hechos génesis del presente  proceso  no  generaron  perjuicios  materiales aunque si morales estimados en 50  gramos  oro”,  los  cuales  fueron  pagados  por  el  procesado  al efectuar dos consignaciones por quinientos mil pesos ($500.000.oo)  cada  una,  según  se  acredita con los títulos de depósito judicial números  0010064190   y   0010064636,   es   palmario   que  no  podía  el  a    quo   sorprender   a   JUAN  JOSÉ  PEDRAZA  en  el fallo con una  diversa  cuantificación  de los perjuicios, con ocasión de la cual la suma que  consignó   resultaba  insuficiente  para  acceder  a  la  rebaja  punitiva  por  indemnización,  yerro  que  a  la  postre tampoco fue corregido por el Tribunal  Superior  de  Bogotá,  pese  a que fue señalado por la defensa como uno de los  motivos  del  recurso  de  apelación  interpuesto contra la sentencia de primer  grado.   

Si lo anterior es así, como en efecto lo es,  resulta  evidente  que  si  tanto  el a quo  como  el ad quem  no  reconocieron  al procesado la rebaja de pena que por indemnización integral  de  los  perjuicios  causados a la ofendida, dejaron de aplicar el artículo 374  del  Decreto  100  de  1980,  hoy  artículo  269 de la Ley 599 de 2000, lo cual  deriva  un  perjuicio para el incriminado, por cuanto la pena que le corresponde  es  menor  a  la  que finalmente le fue impuesta y por tanto, no queda a la Sala  camino  diverso  a  seguir  que  el  de  casar  parcialmente  el fallo objeto de  impugnación  sólo  en  relación  a  la  dosificación  de la pena, proceder a  reconocer   la   referida   rebaja   punitiva   y  efectuar  la  correspondiente  dosificación de la sanción mediante fallo de reemplazo parcial.   

          3.        El fallo de reemplazo.   

          Considera  la Sala que si en tratándose del concurso de personas en  la  comisión  de  una  conducta punible la responsabilidad penal se caracteriza  por  ser  individual,  no  así  la responsabilidad civil, la cual es de índole  solidaria   respecto   de   quienes  han  intervenido  en  la  realización  del  comportamiento,  según  lo  establece  el  artículo 2344 del Código Civil, el  monto    de    los   perjuicios   ocasionados   a   la   ofendida   Esperanza  Piñeros  Alvarez  con el delito  de  tentativa  de  extorsión del cual fue víctima y que fueron primero tasados  en  el  fallo  anticipado  proferido  el 30 de junio de 2000 contra Víctor  Ovidio Rozo, constituye un límite  al   que   se   debe   sujetar  el  fallo  dictado  en  contra  de  JUAN  JOSÉ  PEDRAZA, pues como ya se dijo,  no  habría  lugar a tasar de manera diferente y más gravosa a sus intereses el  referido quantum económico.   

Precisado  lo  anterior  se  tiene que si el  artículo  374 del Decreto 100 de 1980, hoy artículo 269 de la Ley 599 de 2000,  disponía  que  es  del  resorte  del  juez  disminuir  la  pena “de  la  mitad  a  las  tres  cuartas  partes,  si  antes de dictarse  sentencia  de primera instancia, el responsable (…) indemnizare los perjuicios  ocasionados  al  ofendido  o  perjudicado” y como en  este  asunto se acreditó que JUAN JOSÉ PEDRAZA MORENO  consignó en la fase del juicio a órdenes del juez de  conocimiento  la  suma  de  un  millón de pesos ($1.000.000.oo) por concepto de  perjuicios,   la   cual   corresponde   al   valor   de  cincuenta  (50)  gramos  oro1  señalado  en  el  fallo  anticipado proferido contra Víctor   Ovidio   Rozo,  sin  dificultad  resulta  razonable concluir que se hace acreedor a la rebaja de pena establecida  en  el artículo 374 del anterior estatuto penal (artículo 269 de la Ley 599 de  2000).   

          Entonces,   si   en  el  fallo  de  segundo  grado  se  dosificó  a  JUAN  JOSÉ  PEDRAZA la pena  principal  en  tres (3) años de prisión y la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso, se impone a  tal  quantum  aplicar  la disminución de “la mitad a  las tres cuartas partes”.   

          Al  respecto es oportuno resaltar que en la sentencia dictada por el  Tribunal  Superior  de   Bogotá  se dijo que dentro de los límites de dos  (2)  a  quince (15) años de prisión que corresponden al delito de tentativa de  extorsión  “se  debe  dosificar la pena imponible a  Pedraza   Moreno,   sin   recurrir  a  los  cuartos  de  que  habla  la  vigente  legislación,  porque  ello  resultaría más gravoso para el acriminado. En esa  medida,  pero  también  teniendo en cuenta que fue él quien ideó la comisión  del  punible  aprovechando  la información que tenía de la víctima, que obró  con  la participación de otra persona y las circunstancias mismas de recurrir a  simular  la  pertenencia  un  grupo  armado;  impiden  la aplicación de la pena  mínima,  pero  sin  llegar  al  tope  a  que  llegó  la primera instancia, que  concluyó  en  una  pena imponible de 8 años. La Sala encuentra que ese mínimo  no  puede  aumentarse  más  allá  de  otro  año,  pues  también  operan  las  circunstancias  diminuentes  de  su  buena  conducta  anterior  y la carencia de  antecedentes penales”.   

          Por  tanto,  considera  la  Sala que si la pena de tres (3) años de  prisión  debe  ser diminuida de “la mitad a las tres  cuartas  partes”,  es  decir, entre dieciocho (18) y  veintisiete  (27)  meses, de conformidad con los criterios de individualización  expuestos  por  el  Tribunal no es viable disminuir en el máximo, ni tampoco en  el  mínimo,  motivo  por el cual se disminuirá en veintitrés (23) meses, para  un  resultado  final de trece (13) meses de prisión, según se dijo en el fallo  de  tutela  proferido por esta Sala en protección de los derechos fundamentales  al  debido  proceso y libertad del incriminado. En igual término se dosifica la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas que le fue impuesta.   

          Por  lo  expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

RESUELVE  

1.              CASAR   la  sentencia  recurrida,  exclusivamente en cuanto se refiere a la dosificación de  la    pena    impuesta,    por    las   razones   expuestas   en   la   anterior  motivación.   

          2.        SEÑALAR,    en    consecuencia,    que  JUAN  JOSÉ PEDRAZA MORENO en  su  condición de autor penalmente responsable del delito de extorsión en grado  de  tentativa queda condenado a purgar una pena principal de trece (13) meses de  prisión  y  una  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por el mismo término.   

          3.        En lo demás el fallo impugnado se mantiene incólume.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

FRANCISCO   ACUÑA   VIZCAYA                                GUILLERMO     ANGULO  GONZÁLEZ   

       Conjuez                                                                             Conjuez   

SOLEDAD  CORTÉS  DE VILLALOBOS             ALFONSO  GÓMEZ MÉNDEZ   

                                            Conjuez                                                                Conjuez   

WILLIAM   MONROY   VICTORIA                                ALBERTO      POVEDA  PERDOMO   

         Conjuez-Excusa  justificada                                                                                          Conjuez   

LUIS A. ZARAZO OVIEDO  

Conjuez   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  El    valor    de    un    gramo    oro    era   de  $19.791,56.     

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