24643(07-03-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24643  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 20   

Bogotá,  D.C., siete (7) de marzo de dos mil  seis (2.006).   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  discrecional  instaurado  por el  apoderado  del  procesado JAIRO ROJAS CARVAJAL, contra la sentencia proferida el  27  de  mayo  de  2005  por  el Juzgado Noveno Penal del Circuito de Bucaramanga  mediante  la  cual  confirmó  la emitida el 28 de febrero del mismo año por el  Juzgado  Penal  Municipal de Piedecuesta, que lo condenó a la pena de doce (12)  meses   de   prisión   por   hallarlo   responsable   del  delito  de  lesiones  personales.   

LOS HECHOS:  

El  día  3 de marzo de 2003 alrededor de las  siete  de  la mañana, en el sitio denominado las Acacias en la carretera que de  Piedecuesta  lleva a Pescadero, el camión de placas KXC 513 conducido por JAIRO  ROJAS  CARVAJAL invadió el carril por el que se desplazaba en sentido contrario  la  motocicleta  de  placas  BRG  42  A conducida por Carlos Soto Cáceres, cuya  colisión  causó  lesiones  a  éste  al  igual  que  a su acompañante Germán  Eduardo Duarte Ortega.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

En  la demanda al amparo de la causal primera  del  artículo  207  de  la  ley  600  de  2000  se  postula  un cargo único al  considerarse  a  la  sentencia  violatoria  de  los  artículos  29  de la Carta  Política y 13, 20 y 238 del Código de Procedimiento Penal.   

Para  el  recurrente el fallador lesionó las  garantías   fundamentales  de  rango  constitucional  y  legal,  cuando  en  la  apreciación  de  la prueba ignoró los principios de la sana crítica y omitió  hacer   el   análisis   y  valoración   en  conjunto  de  los  medios  de  convicción.   

CONSIDERACIONES:  

Ciertamente el artículo 205 de la ley 600 de  2000,  prevé  la  casación contra las sentencias dictadas en segunda instancia  por  los  tribunales superiores y el tribunal penal militar, en los procesos que  se  hubieren  adelantado por conductas punibles cuya pena máxima prevista en la  ley  fuere superior a ocho (8) años de prisión, aun cuando se hubiera impuesto  como sanción una medida de seguridad.   

También  en  el  inciso  in  fine del citado  precepto  se  consagra  la  casación  discrecional  para  los fallos de segunda  instancia  proferidos  por  los  juzgados  penales del circuito, sin importar el  quantum   punitivo   señalado   para   los  delitos  investigados,  y  por  las  Corporaciones  anteriormente  citadas  cuando  la  pena  sea  igual o inferior a  aquella,  siempre  que  la  Corte  considere  necesaria su intervención para el  desarrollo   de   la   jurisprudencia   o   la   garantía   de   los   derechos  fundamentales.   

Como la sentencia recurrida fue proferida por  un  juzgado  penal  del  circuito  acertó el censor al acudir a la impugnación  extraordinaria,  pero olvida o ignora que la admisión de la demanda se supedita  a  que  en  la  misma  se haga una sustentación del motivo por el cual la Corte  debe intervenir en este asunto.   

Se  ha  dicho que de la facultad discrecional  otorgada  por  la  ley  a  la  Sala para la admisión de la demanda de casación  contra  las  sentencias  anteriormente  indicadas, se deriva la exigencia que le  impone   al   impugnante   la   obligación   de   justificar  razonadamente  la  intervención   de   la   Corte  bien  sea  en  procura  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia    o   en   defensa   de   las   garantías   de   los   derechos  fundamentales.   

Dicho  cometido  es omitido en la demanda. En  efecto,  en  el  libelo no se señala por cuál de los dos motivos se acude a la  casación  discrecional  como tampoco en la postulación y desarrollo del reparo  se  sustenta la necesidad de la intervención de la Corte, limitando el actor su  labor  a  indicar que la sentencia lesiona las garantías fundamentales de rango  constitucional y legal del inculpado.   

La  enunciación de la norma constitucional y  de  los  preceptos  legales   ignorados  en  el  proceso  de  valoración y  apreciación  de  la prueba por el fallador, son las únicas manifestaciones que  hace  el  censor en el escrito sin que en esa denuncia precise o identifique las  garantías   desconocidas  ni  se  ocupe  en  demostrar  el  grado  de  su   vulneración  y  por  qué  se  hace  necesario  e  indispensable  que  la  Sala  intervenga en esa materia.   

Pues  se  ha  dicho  que  tratándose  de  la  garantía  de  los  derechos  fundamentales  es  insuficiente  que el impugnante  restrinja  su  actividad  a  mencionarlos,  siendo  su  obligación –además-  la  de  precisar cómo fueron  afectados  o  desconocidos en el fallo de segunda instancia, la incidencia de su  violación  en  el  sentido  de  la  decisión  y  cómo  se restablecerían las  garantías con el pronunciamiento de la Corte.   

Ningún  esfuerzo  adelantó por demostrar en  forma  razonada y lógica el motivo de la interposición de la casación, ya que  a  partir  de  su opinión personal sobre el desconocimiento de las reglas de la  sana  crítica  en  la  valoración  de  la prueba y la omisión del fallador en  hacerla  en su conjunto, el censor no hace ninguna consideración adicional a la  simple  afirmación  genérica  y  superficial  de la supuesta violación de las  garantías  fundamentales  del  acusado, lo cual impide a la Sala identificar el  motivo y la manera como se produce la lesión de ellas.   

El  actor desconoce los fines y la naturaleza  de  la  casación,  de  ahí que la demanda la asemeja a un alegato de instancia  carente  de argumentos demostrativos de la vulneración de las garantías que no  precisa,  puesto  que  su  propósito  oculto  es  la  revisión de la sentencia  amparada  por  la  doble  presunción de acierto y de legalidad por fuera de los  presupuestos que la permitirían.   

Como en la demanda no se indica ni se sustenta  el  motivo  que  daría  lugar  a  la  casación  discrecional,  la  misma será  inadmitida  sin  que  se  adelante  un  examen al cumplimiento de las exigencias  técnicas  que  el  cargo  postulado  amerita  por  innecesario, como tampoco se  vislumbran  violaciones  de  garantías que permitirían a pesar de ese reproche  disponer  oficiosamente  su  trámite  con  fundamento  en  lo  dispuesto  en el  artículo 216 de la ley 600 de 2000.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación discrecional  presentada por el apoderado del procesado JAIRO ROJAS CARVAJAL.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

MAURON SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ             ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN    

MARINA            PULIDO  DEBARÓN           JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                            

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                          JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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