24138(20-10-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24138   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 080  

Bogotá D. C., veinte (20) de octubre de dos  mil cinco (2005).   

         V I S T O S   

Resuelve la Corte el recurso extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el defensor de MARÍA  DULFANY     LÓPEZ    RAMÍREZ    y    CÉSAR  AUGUSTO JIMÉNEZ MARTÍNEZ contra  la  sentencia  anticipada  del  Tribunal  Superior de Distrito Judicial de Cali,  proferida  el  2  de marzo de 2005, mediante la cual confirmó la dictada por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Cali, fechada el 22 de  septiembre  de  2004,  en  la  que  los  condenó,  así:  al  primero a la pena  principal  de  40  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso igual a la pena  privativa  de  la  libertad  como coautor de las conductas punibles de concierto  para  delinquir,  falsedad  material  de  particular  en  documento  público  y  falsedad  en documento privado; y, a la segunda, a la pena principal de 28 meses  de  prisión y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  lapso  igual a la pena privativa de la libertad   como coautora de la conducta punible de concierto para delinquir.   

H   E   C   H   O  S   

El   Procurador  Delegado  los  reseñó,  así:   

“La  investigación  puso  al  descubierto,  en  la  ciudad de Cali, la organización  delictiva  de  la que formaban parte los sentenciados dedicada a la actividad de  presentar  a  la  embajada  de  los  Estados  Unidos de Norteamérica ciudadanos  colombianos  interesados  en  obtener  visa  y  viajar  a  ese  país,  con  los  documentos  públicos  y  privados  falsos  que  también elaboraban, tales como  cédulas,  libretas  militares,  licencias de conducción, escrituras públicas,  pasaportes,  certificados de D.A.S, extractos bancarios, partidas de matrimonio,  certificados de estudio, etc.”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Luego  de una investigación preliminar, en  las  que se realizaron, entre otros, interceptaciones telefónicas, la Fiscalía  53   Local   de   la   Unidad   de  Reacción  Inmediata,  declaró  abierta  la  investigación.   

Escuchados  en  indagatoria  César   Augusto   Jiménez   Martínez,  Rafael   Antonio   Bonilla  Cuero,  John  Jaime  López  Ramírez,  María  Dulfay  López  Ramírez y María  Victoria  Valencia  Garcés,  la  Fiscalía  89 Seccional, que ya conocía de la  actuación,  el 4 de enero de 2001, impuso medida de aseguramiento de detención  preventiva  por  los  delitos  de  falsedad  en  documento público, falsedad en  documento privado y concierto para delinquir.   

En  virtud  de  que  los citados procesados  manifestaron  su intención de acogerse al instituto de sentencia anticipada, el  citado  fiscal,  el  18  y  el 25 de abril de ese año celebró la diligencia de  formulación  y  aceptación  de  cargos,  en  la  que  los hoy sentenciados los  aceptaron, de manera libre y voluntaria.   

Después de unas contingencias (conflicto de  competencias),  el  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Cali, el  22  de  septiembre  de  2004,  dictó  sentencia de primera instancia, en la que  condenó     a     César     Augusto     Jiménez  Martínez,  Rafael  Antonio  Bonilla  Cuero  y a John  Jaime  López  Ramírez  a  la  pena  principal  de  40 meses de prisión y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso de la pena privativa de la libertad como coautores  de  los  delitos de concierto para delinquir, falsedad material de particular en  documento público y falsedad en documento privado.   

De  igual  manera,  condenó a María  Dulfay López Ramírez  a la  pena  principal de 28 meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término, como  coautora de los delitos de concierto para delinquir.   

Apelado   el  fallo  por  los  procesados  César   Augusto   Jiménez  Martínez  y      María      Dulfay     López  Ramírez,   solicitando, el primero, el beneficio de la prisión domiciliaria  y,  la  segunda,  rebaja  de  pena, el Tribunal Superior de Distrito Judicial de  Cali, el 2 de marzo de 2005, la confirmó en su integridad.   

         LAS  DEMANDAS  DE  CASACIÓN   

Como  quiera  que  las  demandas  presentadas  a favor de los procesados María Dulfay López Ramírez y  César  Augusto  Jiménez  Martínez guardan unidad temática en cuanto al vicio  que   invocan   y   sus   consecuencias   jurídicas,   la  Sala  las  resumirá  conjuntamente, así:   

El defensor de  los  procesados,  al  amparo  de  la  causal tercera de casación, presenta un único  cargo  contra  el  fallo,  pues  estima  que  se dictó en un proceso viciado de  nulidad,  pues  cuando  se  profirió  ya  había  ocurrido  el  fenómeno de la  prescripción.   

Recuerda que la procesada  López  Ramírez  se  le  atribuyó  la  comisión  de  la  conducta  punible de  concierto  para delinquir, según lo reglado en el artículo 186 del Decreto 100  de  1980,  injusto típico que en la diligencia de formulación y aceptación de  cargos  para  sentencia  anticipada celebrada el 25 de abril de 2001, aceptó su  comisión.   

Por  su parte, a César  Augusto  Jiménez le fue atribuido la comisión de los delitos de concierto para  delinquir  y  falsedad   material  de  particular  en  documento público y  falsedad en documento privado.   

Por lo expuesto, afirma  que   si   se   tiene   en   cuenta   lo   estatuido  en  el  artículo  83  del  “derogado  C.  Penal,  de  manera   alguna   puede   ser   inferior   a   cinco   años,   según  reza  la  ley”,  el  término  de  prescripción.   

Acota que la sentencia se  dictó  dos  años después de haberse celebrado la diligencia de formulación y  aceptación de cargos.   

Dice  que las conductas  punibles   por   las  que  fueron  condenados  los  procesados  el  término  de  prescripción  es  de tres años. Además de lo anterior, el artículo 292 de la  Ley  906  de  2004,  “cuyo  artículo  292  en su inciso segundo reza. ‘Producida la  interrupción  del  término  prescriptivo,  éste  comenzará a correr  de  nuevo  por  un  término  igual  a la mitad del señalado en el artículo 83 del  Código  Penal.  En  este  evento  no  podrá  ser  inferior  a  tres  años (3)  años”,  lo  cual  quiere significar  que  de  cinco  años, el lindero mínimo de prescripción en la fase del juicio  se  redujo  a  tres  años,  situación  que  lleva  a  concluir que coincide el  término  mínimo  de tres años, con el término de prescripción por el delito  de      concierto      para     delinquir     que     se     imputa     a     mi  defindido(s)”.   

Después de preguntarse  si  el  término  de  prescripción  para  la conducta punible de concierto para  delinquir  se  debe realizar con base en los incrementos punitivos señalados en  los   incisos   segundo   y   tercero   del  artículo  186  del  Código  Penal  “o  debe tomarse el marco  punitivo    señalado    en    el    fallo    y    que    sin   duda   es   más  favorable?”.   

A   continuación  transcribe  una porción de una decisión de la Sala y dice que la acción penal  se  encuentra  prescrita,  máxime  si  se  aplica,  en  virtud del principio de  favorabilidad,  el  artículo  292  de  la Ley 906 de 2004, que, en su criterio,  modificó el artículo 83 del Código Penal.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  la  sentencia  impugnada  y, en su lugar, declarar la nulidad de la sentencia de  segunda    instancia    y    cesar   todo   procedimiento   a   favor   de   los  procesados.   

             CONCEPTO    DEL  PROCURADOR    

         CUARTO DELEGADO PARA LA CASACIÓN PENAL   

Dice que el cargo formulado es acertado. No  obstante,  ello  no  quiere  decir  que le asista razón al casacionista, habida  cuenta  que  teniendo  en  cuenta el principio de favorabilidad y la aplicación  tanto  en  la  sucesión  de leyes en el tiempo como frente a la coexistencia de  legislaciones  que  se  ocupan  de  regular el mismo objeto o supuesto de hecho,  para  lo  cual procede a realizar un estudio al respecto, destacando las razones  que  tuvo  el  legislador para haber proferido el artículo 292 de la Ley 906 de  2004,  en  lo atinente al título denominado interrupción de la prescripción y  las  diferencias que comportaría en los sistema de juzgamiento que coexisten en  Colombia, no se puede aplicar el principio de favorabilidad.   

En esas condiciones asevera “En  vista  de que no existe una diligencia similar al de este acto  del  sistema acusatorio donde la Fiscalía ante el Juez de garantías formula la  imputación,   la  interpretación  sistemática  de  uno  y  otro  ordenamiento  procesal  frente  al artículo 86 del Código Penal permite establecer que en el  viejo  procedimiento no existe ninguna dificultad para seguir entendiendo que la  providencia  donde  se manifiesta la imputación de los cargos es la Resolución  de Acusación y es la que interrumpe el término de prescripción.   

“De entenderse, por el contrario, que la  providencia  calificatoria del mérito del sumario por medio de la cual se acusa  de  un  punible  al  autor  o  partícipe  del  mismo se abolió como límite de  interrupción   de   la   prescripción,  significa  que  por  imprevisión  del  Legislador  en  la  actualidad  la acción penal de los procesos adelantados por  delitos  distintos a aquellos que se juzgan conforme al sistema acusatorio no se  interrumpe  o si se prefiere, a lo sumo, también harto discutible procede en un  estadio  anterior  asimilando  la  formulación de imputación a la indagatoria,  ora    a    la    medida   cautelar   que   define   la   situación   jurídica  provisional”.   

A  continuación copia una porción de una  decisión   de   la   Sala   y   sugiere  a  la  Corte  no  casar  la  sentencia  impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  El  defensor  de María Dulfany López  Ramírez  y César Augusto Jiménez Martínez, al amparo de la causal tercera de  casación,  acusa al Tribunal de haber dictado sentencia en un juicio viciado de  nulidad,  toda  vez  que,  aplicando el principio de favorabilidad, el artículo  292  de la Ley 906 de 2004, el término de prescripción para la etapa de juicio  se  redujo  a  tres  años,  razón  por  la cual, teniendo en cuenta los cargos  aceptados  por  los procesados en la diligencia de formulación y aceptación de  cargos,  es  decir,  concierto para delinquir (para la primera) y concierto para  delinquir,  falsedad  material de particular en documento público y falsedad en  documento  privado  (para  el  segundo),  se advierte que cuando se profirió el  fallo  de  segunda instancia la acción penal ya se había extinguido por razón  de  la  prescripción.  Por ello, el Tribunal debió dictar auto de cesación de  procedimiento.   

2.  Es  bien  cierto  que  la  causal  de  casación  escogida para demandar la extinción de la acción penal fue  la  adecuada,  pues  como  lo  ha  dicho  la  Corte,  dictarse  un  fallo de segunda  instancia  a  pesar  de  que  por  el transcurso del tiempo el Estado perdió su  potestad  punitiva al concretarse por esa  causa el fenómeno prescriptivo,  ya  sea en la etapa de instrucción o del juicio, quebranta el debido proceso en  cuanto tal decisión carecería de legitimidad.   

En   otras   palabras,   dicha  falencia  constituye  un vicio de estructura, al desquiciar las bases de la instrucción y  del  juzgamiento,  motivo  por  el  cual  su  denuncia  y  demostración  ha  de  postularse  con  estricto  apego  en  lo  reglado para la causal de nulidad como  medio para alcanzar el quiebre del fallo.   

En  esas  condiciones,  el  cargo  estuvo  correctamente formulado.   

3.  No  obstante,  no  le asiste razón al  casacionista. Veamos:   

Como también lo ha dicho la jurisprudencia  de  la Corte, no cabe duda que por razón del canon constitucional que recoge el  artículo  29  de  la Constitución Política y, en particular, del principio de  favorabilidad,  la  gradual aplicación del sistema acusatorio inmerso en la Ley  906  de  2004  no es óbice para que a procesos rituados al amparo de la Ley 600  de  2000  se  apliquen  normas  de  la nueva codificación adjetiva, siempre que  ellas  regulen  de  manera  más  benigna  institutos  procesales análogos y de  carácter sustancial, contenidos en una u otra codificación.   

Dicho  de  otra  manera,  el  principio  de  favorabilidad  tiene  aplicabilidad  en  la  ley penal permisiva o favorable que  supone  una  sucesión  de  leyes  en  el  tiempo  con  identidad  en  objeto de  regulación  y  frente  a  la  coexistencia  de  legislaciones  que se ocupen de  regular el mismo supuesto de hecho.   

En  esas  condiciones, la aplicabilidad del  principio  de favorabilidad frente a los dos sistemas que rigen en la actualidad  al  proceso  penal  en  Colombia,  requiere  un examen a fin de verificar si los  institutos  contenidos  en  uno  u otro son iguales, pues dependiendo de ello se  podrá  concluir  si  la aludida favorabilidad opera  o no en el evento que  ocupa la atención de la Sala.   

Dentro  de ese orden de ideas, es necesario  precisar  que  el  actual sistema se encuentra edificado sobre varios principios  fundamentales,  dentro  de los cuales se encuentra el de oralidad, inmediación,  concentración  y  celeridad.  Dicho  sistema de enjuiciamiento, a través de la  implementación  de  diferentes  medidas  técnicas,  pretende  materializar  el  propósito  ideal  de  alcanzar  una pronta y debida cumplida administración de  justicia.   

En consecuencia, advierte la Sala que en el  punto  de  la  favorabilidad  y  en  lo  atinente  al  artículo 2921  de  la Ley  906  de 2004, no opera dicho postulado, teniendo en cuenta la sucesión de leyes  y, en especial, la identidad en los referentes de hecho.   

En  primer  término, el sistema acusatorio  adoptado  en la Ley 906 de 2004,  tiene dos etapas, a saber: la preprocesal  y  la  procesal.  En  la  primera,  está  compuesta  por  la  noticia criminal,  indagación,  audiencia  de  formulación de la imputación, práctica de prueba  anticipada,   medidas  de  protección  de  víctimas  y  testigos,  medidas  de  aseguramiento,  cautelares,  principio de oportunidad, preclusión y aceptación  de  cargos;  y  la  segunda, “donde se encuentra la  acusación,  audiencia de formulación de la acusación, audiencia preparatoria,  audiencia   de   juicio   oral,   anuncio  inmediato  del  fallo,  audiencia  de  individualización  de  la  pena,  incidente  de reparación integral y justicia  restaurativa”2.   

Del  mismo  modo,  teniendo  en  cuenta los  principios  que  se sustenta el nuevo sistema y el artículo 175, inciso 1°, de  la  Ley  906  de  2004,  se advierte que desde la formulación de la imputación  hasta  formular  la  acusación,  solicitar  la  preclusión   o aplicar el  principio  de  oportunidad,  “no podrá exceder de  treinta  (30)  días  contados  desde  el día siguiente a la formulación de la  imputación,  salvo lo previsto en el artículo 2943   

de    este    código”.   

Por consiguiente, al fijar dicha preceptiva  plazos   perentorios,   en   claro   desarrollo  del  principió  de  celeridad,  “dinámica   que   explica   que   en   la  nueva  sistemática  se  interrumpa  la  prescripción  de  la  acción  penal  con  la  formulación  de  la  imputación,  la  cual comenzará a correr de nuevo por un  término  igual  a  la mitad del señalado en el artículo 83 del Código Penal,  evento  en  el  cual ‘no  podrá  ser  inferior a tres (3) años’”,  necesariamente  lleva  a  colegir  que  la citada norma está  estipulada  para  operar  dentro  del  sistema acusatorio y no uno con tendencia  mixta4 que era el que estatuía la Ley 600 de 2000.   

Del  mismo  modo,  destáquese  que  las  providencias  de  uno  y  otro sistema para fijar el límite y, por lo mismo, la  interrupción  de la prescripción tampoco guardan identidad, toda vez que en el  Decreto  100  de  1980 y la Ley 599 de 2000, se hace referencia a la resolución  de  acusación  o  su equivalente, providencia que da inicio al juicio; en tanto  que  con  la  Ley  906  de  2004  se dice, de manera tajante que “la  prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpe  con  la  formulación   de   la   imputación”5  que forma  parte de la fase preprocesal.   

Finalmente,  como  lo  dijo  la  Sala,  en  providencia  del 25 de septiembre de 2005, en precedencia citada “la  audiencia  de formulación de la imputación del nuevo sistema  acusatorio,   no  pude  asimilarse  a  la  resolución  acusatoria  del  sistema  anterior,  sencillamente  porque  el nuevo estatuto también establece la figura  de    la    acusación    en    los    artículos    336    y    337”.6   

Así,  no  le  asiste   razón    al    censor    al   deprecar   la   aplicación   del   principio de  favorabilidad,  pues   el   contenido   del  artículo  292  de  la   Ley   906   de  2004  no  corresponde  a  la   estructura    del    sistema   mixto   que   rige   en   la Ley  600  de  2000,  preceptiva  con   la      que      se      tramitó      el      presente  proceso.   

En consecuencia, el cargo no está llamado  a prosperar.   

En   mérito   de  lo   expuesto,   la   CORTE  SUPREMA   DE        JUSTICIA,       SALA        DE        CASACIÓN        PENAL,   administrando   justicia  en  nombre   de    la   República    y   por   autoridad   de   la  ley,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

NO       CASAR      la             sentencia impugnada.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase al  Tribunal de origen.  Cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                           ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                          ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Comisión de servicio  

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS             YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                             JAVIER     ZAPATA  ORTÍZ   

Cita  medica  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Interrupción   de   la   prescripción.  La  prescripción  de  la  acción  penal  se interrumpe con la  formulación de la imputación.   

Producida  la  interrupción  del término  prescriptivo,  este  comenzará  a  correr  de  nuevo por un término igual a la  mitad  del  señalado  en  el artículo 83 del Código Penal . En este evento no  podrá ser inferior a tres (3) años.   

2  Sentencia  del  25  de  septiembre de 2005. M.P. Dr.  Yesid Ramírez Bastidas. Rad. 24.128.   

3  Vencimiento del término.  Vencido  el término previsto en el artículo 175 el fiscal deberá solicitar la  preclusión  o  formular  la  acusación  ante  el  juez  de conocimiento. De no  hacerlo,  perderá  competencia  para  seguir  actuando  de  lo  cual informará  inmediatamente a su respectivo superior.   

En  este  evento  el superior designará un nuevo fiscal  quien  deberá  adoptar  la  decisión que corresponda en el término de treinta  días  (30),  contados a partir del momento en que se le asigne el caso. Vencido  el  plazo,  si  la  situación permanece sin definición el imputado quedará en  libertad  inmediata,  y  la  defensa  o  el  Ministerio Público solicitarán la  preclusión  al juez de conocimiento.   

El   vencimiento  de  los  términos  señalados  será  causal   de mala conducta. El superior dará aviso inmediato a la autoridad  penal y disciplinaria competente”.   

4  Sistema que tuvo su inicial aplicabilidad, según la  mayoría  de los autores, en Francia  con el advenimiento de la revolución  francesa,   habida  cuenta  que  la  Asamblea  Constituyente  estimó  necesario  transformar  la  forma  inquisitiva  del  proceso  penal,  dividiéndolo  en dos  etapas,  en  la  primera la de instrucción, en donde las actuaciones y  la  actividad  probatoria se realizaban en secreto y, la del juicio oral, en las que  las   actuaciones   se  desarrollaban  públicamente  y  ante  tribunal  con  la  contradicción  de  la acusación y la defensa, con el control de la publicidad,  esquema  se materializó con el code d’instrucción criminelle de 1808 .   

5  “Concepto.  La formulación de la imputación es el acto a través del cual  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  comunica  a  una  persona su calidad de  imputado,  en  audiencia  que  se  lleva  a  cabo  ante  el  juez  de control de  garantías”.   

6  “Artículo  336.  Presentación  de la acusación.  El    fiscal    presentará    escrito  de acusación ante el juez competente  para  adelantar  el  juicio  cuando  de  los  elementos  materiales probatorios,  evidencia  física  o  información  legalmente  obtenida, se pueda afirmar, con  probabilidad  de verdad, que la conducta delictiva existió y que el imputado es  su autor o partícipe.   

Artículo  337  Contenido  de la acusación y documentos  anexos.   El   escrito   de   acusación   deberá  contener:   

    

1. La   individualización   concreta   de   quiénes  son  acusados,  incluyendo  su nombre, los datos que sirvan para identificarlo y el domicilio de  citaciones.   

2. Una   relación   clara   sucinta  de  los  hechos  jurídicamente  relevantes, en un lenguaje comprensible.   

3. El  nombre  y lugar de citación del abogado de confianza o, en su  defecto,   del   que   le   designe   el   sistema   nacional   de   defensoría  pública.   

4. La  relación  de  los  bienes  y  recursos afectados con fines de  comiso.   

5. El  descubrimiento de las pruebas. Para este efecto se presentará  documento anexo que deberá contener:        

a. Los hechos que no requieran prueba.   

b. La  transcripción  de  las  pruebas  anticipadas  que  se quieran  aducir  al  juicio,  siempre  y  cuando  su  práctica  no pueda repetirse en el  mismo.   

c. El  nombre,  dirección  y  datos  personales  de  los  testigos o  peritos cuya declaración se solicite en el juicio.   

d. Los  documentos,  objetos  u otros elementos que quieran aducirse,  junto con los respectivos testigos de acreditación.   

e. La   identificación   de  los  testigos  o  peritos  de  descargo  indicando su nombre, dirección y datos personales.   

f. Los  demás  elementos  favorables  al  acusado  en  poder  de  la  fiscalía.   

g. Las declaraciones o deposiciones.     

La  fiscalía  solamente entregará copia del escrito de  acusación    con    destino   a   las   víctimas,   con   fines   únicos   de  información”.     

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