24136(10-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24136  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°   044  

         

Bogotá,  D. C.,  diez (10) de mayo de  dos mil seis (2006).   

V   I   S   T   O  S   

Se  pronuncia  la  Corte  respecto  de  la  admisibilidad  formal  de  la  demanda  de casación presentada por la defensora  de  GUSTAVO  DE  JESÚS  DELGADO ESCOBAR.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El día quince  (15)  de  octubre  de  dos mil dos (2002), el Alcalde del municipio de Girardota  (Antioquia)  de  la  época,  JORGE  ANTONIO LONDOÑO  LONDOÑO,  acudió  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  a  denunciar  penalmente al señor GUSTAVO DE  JESÚS  DELGADO  ESCOBAR, por cuanto personalmente lo  vio  entregando  a  varias  personas  que  se  encontraban en el establecimiento  comercial     HIRCANIA  N° 2, un pasquín titulado  ‘IN…DIGESTIÓN   N°  2’ que hablaba mal de su  gestión   como  burgomaestre,  así  como  de  algunos  colaboradores  directos  (secretarios  y concejales); aclarando que no puede asegurar que Delgado Escobar  sea  el autor de dichos panfletos, sólo da por cierto haberlo visto repartiendo  en Girardota.   

“Precisa  el  denunciante  que  al  día  siguiente,  uno  de los policías que intervino en el asunto, le informó que en  la  agenda  del  señor  Gustavo  Delgado  había  encontrado  una copia de otro  pasquín  (IN…DIGESTIÓN)  que   días   antes   había   circulado   en  la  misma  población”.   

Por  los anteriores hechos, un fiscal de la  Unidad  Delegada  ante los Jueces Penales del Circuito de Girardota (Antioquia),  el  16 de diciembre de 2003, calificó el mérito del sumario con resolución de  acusación  contra  Gustavo de Jesús Delgado Escobar por el delito de injuria y  calumnia indirectas.   

El Juzgado Penal del Circuito de Girardota,  el  18 de agosto de 2004, condenó a Gustavo de Jesús Delgado Escobar a la pena  principal  de  18  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso de 20 años y al  pago  de  perjuicios,  como  autor  de la conducta punible de injuria y calumnia  indirectas.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior de Medellín, el 5 de abril de 2005,  lo confirmó en su  integridad.   

L  A      D  E  M A N D  A   

El   defensor   del  procesado,  al  amparo  de las causales tercera y primera de casación, presenta  dos  cargos  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  cuyos argumentos se  sintetizan, así:   

Primer  cargo   

Luego de referirse a las  clasificaciones     legales     y    “supralegales”  de  la  nulidades,  señala   que  la resolución de acusación es la pieza  más  importante  dentro  del  proceso,  tal  como  lo regla los artículos 306,  numeral   2   y   396   del   C.P.P,   que   ordena:   “   La   resolución   de   acusación,  deber  ser  notificada  de  manera  personal  al  procesado y al defensor”.  Así, dice que al no  hacerse en  forma  adecuada  la  notificación personal deja sin defensa al procesado de los  cargos  que  le  está  formulando  el  Estado y, en consecuencia, la actuación  estaría viciada de nulidad.   

Señala que la resolución de acusación no  le  fue  notificada  de manera personal a su defensor y al sindicado; pese a que  de  manera  ilegal se hubiese hecho aparecer al folio 111 del cuaderno original,  que  contempla  que  el  26  de  diciembre de 2003 se notificó a dichos sujetos  procesales.   

Aduce  que  al  folio  110   se  dejó  constancia   de   que   el  defensor  no  fue  encontrado  para  notificarle  la  resolución   y,  por  ende, insiste, la falta de notificación al defensor  acarrea  la nulidad, máxime cuando el procesado interpuso recurso de apelación  contra  esa  pieza procesal siendo declarado inadmisible la impugnación, por no  saberse en qué consistían las inconformidades.   

Afirma  que  dicha  causal  de  nulidad fue  impetrada  en el juicio y fue negada por los sentenciadores de instancia, motivo  por  el cual la propone en sede de casación, al tratarse de error in procedendo  que  vicia  la  relación  procesal  y,  por  lo  tanto,  compromete  la validez  jurídica del juzgamiento.    

Cargo segundo  

Sostiene  que la sentencia viola, de manera  indirecta,  la  ley  sustancial,  por  aplicación  indebida  del artículo 207,  numeral  2°,  del  C.P.P.,  por  evidentes  y  manifiestos  errores de hecho, a  saber:   

1.  Que las pruebas no fueron apreciadas en  conjunto  de  acuerdo  como lo ordena la ley procesal, sólo, en su criterio, se  valoró la confesión del condenado y se hizo de manera exagerada.   

2. Que no  fueron tenidas en cuenta las  pruebas  que  beneficiaban  al procesado, situación que condujo a la condena de  su representado.   

Añade  que  el  juzgador  confundió  las  explicaciones  dadas  por  el  procesado  en la confesión, en el sentido de que  “sacó”  cuatro copias  del  documento,  pero  que  su  intención  no  era  difamar  o  calumniar, sino  simplemente  dar a conocer el hecho  del momento, situación que difiere de  la  conclusión  dada por el juzgado, al señalar al folio 154: “ Es  claro  entonces  que  hasta  aquí,  la  conducta de Gustavo de  Jesús  Delgado  Escobar es típicamente antijurídica (injusto) pues conociendo  el  contenido  injurioso  y  calumnioso  del  pasquín  que  circulaba  en  este  municipio,   lo   reprodujo   a   través   de   fotocopias   y   lo   puso   en  circulación”.   

De  esa  manera,  agrega  que descartar las  demás   pruebas   allegadas  al  proceso  es  desconocer  el  contexto  de  los  acontecimientos  y  querer  señalar al procesado como autor de una conducta que  no es antijurídica.   

     

Resalta  que  está  comprobado que hay una  confrontación  política  en  el  municipio,  como  lo había sido señalado el  señor,  aspecto  que  no  fue  apreciado,  como  igual aconteció con las   declaraciones de José Galo Cristancho y Ramón Sánchez.   

Concluye que al no haberse tenido en cuenta  la  valoración  de  todas  las pruebas distinta a la confesión, se erige en el  error de hecho invocado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Debe decirse que teniendo en cuenta  el  quantum  de  pena  de  injuria  y  calumnia  indirectas  y  lo reglado en el  artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000,  en este evento procede la casación  excepcional  y  no  la  ordinaria  como postuló el casacionista, por el quantum  punitivo,  pues  dicha  conducta punible no tiene prevista una pena superior a 8  años.   

En efecto, la conducta punible de injuria y  calumnia  indirectas  tiene  una  pena privativa de la libertad que oscila entre  uno (1) y cuatro (4) años.   

Ahora  bien,  recuérdese  que  cuando  la  casación  se intenta por vía excepcional, requiere no solo que se trate de una  sentencia  de  segundo  grado  y que la conducta punible sea sancionada con pena  distinta  a  la  privación  de  la  libertad o que ésta sea inferior a la pena  exigida  para  la  casación ordinaria, esto es, cuyo máximo exceda de 8 años,  sino  que  también  es  preciso que el actor cumpla con la carga de fundamentar  los  motivos  por los cuales considera se ha violado una garantía fundamental o  porque  se  hace necesario el desarrollo de la jurisprudencia, pues sólo a esos  eventos se restringe la admisibilidad de esta modalidad casacional.   

Respecto  del  citado  presupuesto  de  la  fundamentación,  la  jurisprudencia  de  la Corte ha sido reiterada y clara que  cuando  se  trata  de  la  violación de un derecho fundamental, el casacionista  está  obligado  a  desarrollar una argumentación lógica dirigida a evidenciar  el  desacierto,  siendo  imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento  de  una  garantía  por  quebrantamiento  de  la  estructura  básica  del  proceso o por  violación  de un derecho fundamental, e indicar las normas constitucionales que  protegen   el   derecho   invocado   y   su   concreto   conculcamiento  con  la  sentencia.   

Cumplido lo anterior, dado que la casación  es   de  naturaleza  extraordinaria  y  rogada,  se  debe  elaborar  la  demanda  respetando  las  reglas  de  formulación, desarrollo y demostración del cargo,  según  la  causal  invocada  y  el  modo  de  violación  de  la ley sustancial  señalado.   

Sin  embargo, en todo caso, será la Corte,  en  ejercicio  de  su  discrecionalidad,  a  la  que  le corresponde ponderar la  fundamentación  expuesta  por  el libelista, a efecto de decidir si admite o no  el trámite de la casación excepcional.   

2. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Corte,  del  contexto  de la demanda no se puede advertir cuál es el motivo  escogido  para  apoyar la casación excepcional, habida cuenta que en los cargos  denuncia  yerros  in  procedendo  e  in iudicando, al postular transgresión del  derecho  de  defensa  (cargo primero)  y errores de apreciación probatoria  (cargo  segundo),  sin  que  infiera si la finalidad con esta impugnación está  referida  a  la  protección  de una garantía fundamental o al desarrollo de la  jurisprudencia.   

Además,  tampoco  hizo  el  más  mínimo  esfuerzo  para conectar los presuntos yerros con dicho motivos para acceder a la  casación.   

En esas condiciones, como se advierte que el  demandante   no   cumplió   con   el   citado   presupuesto,   la   demanda  se  inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa,  por cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   GUSTAVO  DE  JESÚS  DELGADO  ESCOBAR. En  consecuencia,  se  declara  desierto  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                           JAVIER   ZAPATA  ORTÍZ   

                  Permiso   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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