22962(01-12-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 22962  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            DR. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº: 109    

Bogotá D.C., primero de diciembre de dos mil  cuatro.   

VISTOS  

            Conforme con lo reglado en el artículo 223 de la Ley 600 de 2000,  examina  la  Sala  de  manera  preliminar  el  aspecto  formal  de la demanda de  revisión  instaurada por el apoderado especial de OMAR  CARABALLO     QUIROGA,  contra  la  sentencia  condenatoria  proferida  por el  Tribunal   Superior   de   Bogotá  el  10  de  julio  de  2000,  que  confirmó  integralmente  la  que  dictó  el  21  de junio de 1999 el Juzgado 42 Penal del  Circuito  de  la misma ciudad, por cuyo medio le impuso al aquí accionante, y a  otros,  pena  privativa  de  la  libertad  de  42  meses  de prisión y multa en  cuantía  de $150.000.oo, al hallarlos responsables, en calidad de coautores, de  la conducta punible de estafa.   

HECHOS  

          Fueron  historiados  por  el  juzgador  en  segunda instancia, de la  siguiente manera:   

“Por medio de la  escritura  pública 02697 de 10 de junio de 1987 de la Notará 2ª de Bogotá se  hizo  aparecer  a  LEONOR  PALACIOS DE BEJARANO, transfiriendo, como propietaria  que  fue,  el  predio  distinguido  con  el  número  65-49  interior  9,  de la  transversal  85  de  esta ciudad, con cabida superficiaria de 32.295 m2, a favor  de  GREGORIO PULIDO POVEDA quien, mediante la escritura pública 7.027 del 24 de  noviembre  del  mismo  año  de la Notaría 4ª , a la vez lo transfiere a PABLO  ENRIQUE  LANCHEROS  CAÑÓN,  utilizándose para lo anterior la falsa Matrícula  Inmobiliaria  número  050-1032158, mientras además se había hecho desaparecer  el  folio  legítimo  de  Matrícula  Inmobiliaria  de la oficina de Registro de  Instrumentos   Públicos   y   Privados  e  igualmente  se  utilizaba  la  falsa  inscripción  del  inmueble en el Departamento de Catastro Distrital, número EG  57 T 85 2.   

“Fue así como a  la  muerte  de  PABLO  ENRIQUE LANCHEROS CAÑÓN ocurrida el 5 de abril de 1989,  STELLA   DEL   CARMEN   TORRES   GUERRERO   en   representación  de  los  hijos  extramatrimoniales  nacidos  de  su relación con PABLO ENRIQUE, ante el Juzgado  30  Civil  del  Circuito  de  esta  capital  inició casi de inmediato juicio de  sucesión   al   cual   se  aportó  como  prueba  la  falsa  escritura  número  7.027.   

“Luego  por los  meses  de  noviembre  y diciembre de 1989 STELLA DEL CARMEN TORRES GUERRERO, con  la  intermediación  de  LUIS  HUGO  CARDONA  quien  se  decía abogado y era la  persona  encargada de asesorar y dar visto bueno a cada transacción, de GABRIEL  RESTREPO  GIRALDO  y  ENRIQUE  BONILLA  HERNÁNDEZ,  quienes dicen actuaban como  comisionistas,  y  en  un  número  ínfimo de lotes LUIS EDUARDO OCAMPO HOYOS y  OMAR   CARABALLO  QUIROGA,  mediante  la  presentación  de la citada escritura 7027 del folio de matrícula  inmobiliaria  número  0501032158  así como de un plano de loteo, procedieron a  ofrecer  y  a  negociar  varios  lotes,  en  permuta,  por la finca ‘LA        PONDEROSA’  ubicada  en  el  municipio de Puerto  Rico  (Meta)  y otros bienes (vehículos y dinero), con los hermanos LUIS OLMEDO  Y  GABRIEL  EDELBERTO  FIGUEROA  RAMÍREZ  en  la creencia éstos, que los lotes  legalmente  le pertenecían a STELLA TORRES GUERRERO, cuando en realidad eran de  la  firma ‘BEATRIZ CLEVES Y  CIA.  S.  EN  COMANDITA’,  situación  esta que los dos hermanos vinieron a descubrir, después de entregar  los  vehículos  y  el  dinero  que  se  habían  obligado  a  permutar, ante el  incumplimiento  de  STELLA  DEL CARMEN al no hacer entrega material de los lotes  el  30  de  diciembre  del mismo año, la inmediata desaparición de la referida  señora  y  la  consecuente  no  elaboración  de escritura pública que habían  acordado  suscribir  a  más  tardar  para el 30 de mayo del año siguiente, por  cuya  razón  los  denunciantes consideraron que su patrimonio económico había  sido   esquilmado   en   más  de  $20’000.000.oo…”   

LA  DEMANDA   

          Al   amparo   de  la  causal  segunda,  el  demandante  pretende  el  desquiciamiento  de  la  sentencia  atacada en sede de revisión por estimar que  cuando  se  calificó  el  mérito del sumario con resolución de acusación, lo  cual  ocurrió  el  21 de mayo de 1997, ya habían transcurrido más de ocho (8)  años  de  la  ocurrencia de los hechos denunciados y materia de investigación,  cuya  génesis  se  remonta  al  10  de  junio de 1987 en la Notaría Segunda de  Bogotá,  lo  cual  significa  que  a  esa  altura  procesal  había  operado la  prescripción   de   la   acción  penal,   de  acuerdo  con  lo  previsto  en  el  Art.  80  del  C.  Penal  anterior.   

          Como  la sentencia atacada en sede de revisión fue proferida por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  10  de  julio de 2000, acota el demandante,  “se  debió  aplicar  el  artículo  246 del Código  Penal  (Ley  599  de  2000)  por  ser  más permisiva y favorable aun cuando sea  posterior  (…)”, precepto que hoy en día fija para  sus infractores pena de prisión que oscila entre 2 y 8 años.   

          Por  consiguiente,  la  sentencia  condenatoria  que  pesa  sobre su  defendido ha de ser invalidada, afirma el libelista finalmente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          De  conformidad  con  lo  previsto  en  el Art. 222 de la Ley 600 de  2000,  la  demanda  de revisión, entre otros requisitos, debe indicar la causal  que  se  invoca  y  los  fundamentos  de  hecho  y de derecho en que se apoya la  solicitud.            

          De  ahí  que, pacífica y reiterativamente, la jurisprudencia de la  Sala  venga sosteniendo que la selección de la causal de revisión debe guardar  coherencia  con  los  hechos  y  el  derecho  aplicado en el respectivo trámite  procesal,  y dimanar objetivamente de ellos, de modo que al confrontar el libelo  con   las   actuaciones  procesales,  se  colija  de  manera  objetiva  que  los  fundamentos  en que se finca la pretensión tengan cabida en la causal escogida,  independientemente  de que llegue a prosperar, o que por el contrario se declare  infundada.           

          De  acuerdo  con la causal segunda del Art. 220 del C. de P. Penal,  la  acción  de  revisión procede contra fallos ejecutoriados cuando se hubiere  dictado  sentencia  en  proceso  que,  para  el  caso,  no  podía  iniciarse  o  proseguirse por prescripción de la acción penal.   

           En  el  asunto  sometido al examen de la Sala, la pretensión del  demandante  deviene  infundada, pues, si como lo admite, y del mismo modo fácil  resulta  constatarlo  a  través de las copias que del fallo acusado allegó con  el  libelo,  dicho  pronunciamiento  se  profirió el 10 de julio de 2000, valga  decir,  casi  un  año  antes  de entrar en vigencia la nueva normatividad penal  sustantiva  -Ley  599  de 2000-, la cual entró a regir a partir del 24 de julio  de  2001,  mal  puede  impetrar para efectos de la contabilización del término  prescriptivo  de  la  acción  penal  en  el  referido  asunto  acudiendo  a  la  invocación  del  principio  de  favorabilidad,  la  aplicación del dispositivo  consagrado     en     el     inciso    1°    del    Art.    246    ibidem,  precepto  que describe el tipo penal de estafa y cuya  máxima  sanción  -8  años-,  ciertamente,  es más benigna que la de 10 años  contemplada  para  la  misma  ilicitud  en  la codificación bajo cuyo amparo se  cometió  el  hecho y se definió el proceso -Art. 356 del C. Penal de 1980-, si  ningún  conflicto  derivado  de  la  sucesión  de  leyes  en  el tiempo por el  tránsito   de   legislaciones  cabía  resolver  en  ese  entonces.     

           Por modo que, infundado como deviene el  ataque  del  libelita  a la sentencia cuyo desquiciamiento pretende a través de  la  causal  segunda de revisión, se impone la inadmisión la demanda conforme a  lo  indicado  en  el Art. 223 del Estatuto Procesal Penal. A ello se procederá,  una  vez  reconocido  el  apoderado  a  cuyo  cargo  estuvo  la  elaboración de  correspondiente escrito.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  Reconocer al abogado José Ricardo Ramos  Espinosa  como  defensor  del  condenado OMAR CARABALLO  QUIROGA,   en   los  términos  y  para  los  efectos  precisados en el poder conferido.   

2.           INADMITIR  la  demanda de revisión que en  representación  del  antes  nombrado  instauró  su  defensor,  conforme  a las  motivaciones plasmadas en este proveído.   

3. Contra la presente determinación procede  el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

             

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                      JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                    

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *